martes, 31 de enero de 2012

Ayuntamiento de tal para cual 20120131

Zaragoza sigue asimilando la resaca del triunfal 2008. Su expansión urbanística se ha congelado y Arcosur, el último alarde en el extrarradio, renquea para desesperación de los miles de familias atrapadas en ese proyecto de ciudad satélite. Los eventos pasaron al olvido. El Gobierno municipal lo ejerce en minoría un Partido Socialista que no logra compartir responsabilidades con las expectantes CHA e IU. Ambas fuerzas políticas evitan comprometerse más allá de su apoyo desde fuera a Belloch, lo cual tampoco dejará de provocarles el correspondiente desgaste (digo yo). Todo está parado, o casi, por falta de recursos financieros. Sólo la planificación de la movilidad produce obras, provoca debates e impulsa todavía la transformación de la ciudad. Quizás por eso el PP lucha a muerte contra el desarrollo de la línea de tranvía Norte-Sur y todo lo que sea peatonalizar o expandir el carril-bici. Es su único argumento.

Una situación rara. El PSOE presentó en las últimas elecciones una candidatura de muy bajo perfil y ahora tiene un plantel de concejales que no da de sí para sostener una gestión compleja. El alcalde busca fichajes que le armen un equipo en condiciones y contrata consultoras para que le indiquen, a precio de oro, qué puede hacer para reducir gastos. Para colmo ha sido elegido senador, y Madrid le tira cantidad.

Claro que si el regidor de la Muy Benéfica Ciudad ha de desdoblarse para cumplir con sus obligaciones en la Cámara Alta, el jefe del principal partido de la oposición, Eloy Suárez, ha de hacer lo propio en la Cámara Baja. Salió diputado y ahora, cuando critica a Belloch por no estar centrado y volcado en los asuntos de Zaragoza tiene tanta razón como tendría el alcalde reprochándole a él lo mismo. Y si el grupo municipal socialista es flojo, el conservador tampoco alinea demasiados lumbreras.

Zaragoza es una ciudad heroica e inmortal que todo lo resiste y todo lo asimila; es un organismo vivo que evoluciona y se renueva incluso en condiciones adversas. Así que lo de ahora resulta perfectamente soportable. Momentos mucho peores hemos pasado. Y si la alternativa a Belloch es Suárez...

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/martes 31.01.2012

lunes, 30 de enero de 2012

Del PSOE al PP y tiro porque me toca 20120130

Buscar responsables de los problemas que puedan arrastrar hoy Aragón y su sector público es una tarea complicada, que obliga a tirar de memoria y seguir el hilo conductor de cada tema. Entonces se descubre que los asuntos más significativos son transversales y comunes. La descentralización universitaria, los proyectos industriales o logísticos, la obsesión por la nieve, la ansiedad infraestructural, la TCP, los bienes secuestrados por Cataluña, el Pacto del Agua... todas son cuestiones de atrás y en las que han chapoteado el PP o el PSOE (el PAR, por supuesto); es decir: gente del PP y gente del PSOE, pero también gente que ha estado cercana al PSOE y al PP de manera alternativa segun conviniera. Aquí nadie es virgen ni mártir, y menos quienes han untado en la pomada durante lustros pasando con toda tranquilidad de las instituciones a las empresas que contratan con ellas y viceversa.

Al PSOE le van a pesar mucho los últimos doce años. Demasiado tiempo para haberlo quemado sin salirse del carril (salvo en la inicial lucha contra el trasvase), sin definir estrategias, sin renovar el imaginario colectivo. A día de hoy, los socialistas, derrotados y perplejos, se asombran no solo cuando sus amigos del PAR se dan la vuelta tranquilamente para encamarse con el PP, sino cuando otros supuestos amigos (empresarios, contratistas, directivos, dirigentes patronales) a quienes colmaron de mercedes se quitan la careta y amanecen como lo que siempre fueron: personas de derechas de toda la vida. Alguno de estos incluso ha pasado a ocupar importantes cargos en las administraciones populares.

El actual Gobierno del PP-PAR tiene que lidiar con el déficit y el ajuste. No es tarea menor. Pero al margen de la inoperancia que ha caracterizado sus primeros seis meses, tampoco ha planteado ruptura alguna con el temario habitual (en el que tan comprometidos están algunos de sus consejeros). Un Ejecutivo del que forman parte Aliaga, Bono o Fernández de Alarcón no ha caído precisamente del Limbo. Aunque este sea el lugar favorito de su presidenta cuando de gestionar se trata.

Del PSOE al PP, algunos (y no solo el PAR) van y vienen sin perder comba.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/lunes 30.01.2012

domingo, 29 de enero de 2012

Retroceder a los 80... por lo menos 20120129

Las noticias caen como una lluvia fina que empieza a calarnos sin remedio. A veces son hechos consumados, a veces globos sonda, a veces planteamientos previos. Hoy, el Gobierno de Aragón suspende las oposiciones de este año para cubrir plazas de profesor en Secundaria. O congela programas para el uso de material informático en la escuela pública. O priva de su sala de reuniones a la mayor federación de asociaciones de padres de alumnos (de la pública también). O se priva a la universidad de recursos que necesita imperiosamente. O se amagan ajustes del gasto que afectarán a la calidad asistencial de la sanidad (no vuelvo a repetir lo de pública porque a estas alturas se sobreentiende)... Se supone que tales medidas son excepcionales o tienen por objeto suprimir gastos innecesarios. En la práctica implican una tendencia de naturaleza inequívoca que se acelerará conforme nuestros gobernantes comprueben que no provocan reacción alguna en la opinión pública. En los grandes hospitales aragoneses ya se habla de nuevas posibilidades: reducir la dispensación de fármacos, dejar de cambiar a diario las ropas de cama y los pijamas de los pacientes que no manchen o contingentar los consumibles. Retrocedemos así 20 o 30 años. Volvemos a los 80.

El caso es que ese retorno al pasado se complementa con la constante reducción del poder adquisitivo de los salarios, la inestabilidad laboral y el abaratamiento del despido. El paro no da tregua (la presidenta Rudi se consuela, al igual que hacía su predecesor, advirtiendo que en Aragón el desempleo está por debajo de la media española). Estamos en recesión y aquí solo sube el coste de la vida. Si al mismo tiempo se van desplomando los servicios públicos, esto se pone feo de verdad.

Es cierto que en los 80 pasábamos con mucho menos que ahora. Basta mirar las estadísticas. Ganábamos menos, teníamos menos prestaciones y hasta vivíamos menos años. Al término del franquismo en Zaragoza había dos institutos y medio de Enseñanza Media: el Goya de chicos, el Servet de chicas y el Mixto 4 que daba clases nocturnas. Y con eso se apañaba el personal. Bueno, con eso y con los colegios privados, casi todos ellos religiosos, que es donde se escolarizaba (y si no, ¿dónde?) todo el que podía. Además había muchas menos plazas hospitalarias que hoy, menos residencias de ancianos y de discapacitados en general, menos centros de salud y menos de todo. Desde luego, el Estado salía mucho más barato.

Justo a partir de entonces empezamos a avanzar. El país se fue aproximando al nivel de nuestros vecinos europeos más avanzados, aunque nunca llegó a su altura. Y ahora nos dicen que p'atrás, que se acabó, que aquellos 80 dejados atrás vuelven a ser nuestro destino. ¿Lo vamos a tolerar? Esa es la cuestión.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 29.01.2012

sábado, 28 de enero de 2012

Controlar el gasto... ¡y en qué se gasta! 20120128

Visto lo visto se hace difícil criticar cualquier medida destinada a frenar el déficit de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos. Y ello porque los balances contables que exhiben hoy la mayoría de dichas instituciones son no ya impresentables sino escandalosos. Claro que el Ejecutivo central también la ha llevado buena, con unos gastos militares de potencia media capaz de proyectar su fuerza sobre teatros lejanos, o con una red de alta velocidad de primerísima división, o con mil y un aeropuertos inviables. Pero el aparato institucional de segundo y tercer nivel toca techo a la hora de señalar deshueves, desmadres, despilfarros y desvaríos. Me da igual Andalucía, Valencia, Castilla-La Mancha, Galicia, el PP, el PSOE, el Tripartito catalán o aquel señor tan majo que le llevaba anchoas a Zapatero (y luego quería AVE directo a Madrid para no perder diez minutos pasando por Bilbao). El caso es que esto hay que pararlo de alguna manera porque se ha ido demasiado lejos en los grandes o pequeños dispendios regionales y locales.

El quid de la cuestión radica en cómo y en qué se ha gastado el dinero. Pues si ahora se frena el chorreo a base de cortar inversiones necesarias para el bienestar de la población mientras se mantienen caprichos, sociedades públicas ruinosas y proyectos imposibles la acabaremos de cagar. Y me temo que algo de eso hay cuando en la bendita Tierra Noble se sigue metiendo mogollón de dinero público en el esquí, las carreras de motos o la externalización de servicios mientras se recorta en Educación, Sanidad o investigación. Rajoy y sus ultraliberales desenfrenados quieren seguir al pie de la letra el axioma de que España debe producir en términos chinos y tener una red de servicios públicos a la norteamericana. Dicen que no, que respetarán el Estado del Bienestar, pero es que sí, que se lo van a ir cargando. De los tres mil soldados que tenemos destacados en el extranjero o del coste que nos acarrean las centrales nucleares, ni media palabra. Pero a las energías renovables, ni un céntimo. Para ahorrar. Imaginen los efectos de semejante estilo en la gestión de autonomías y ayuntamientos. De la sartén, al fuego.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/sábado 28.01.2012

viernes, 27 de enero de 2012

No se engañen: Valencia es el futuro 20120127

El fallo que exculpa a Camps y Costa es la consecuencia de un estado de ánimo que impera en la Comunidad Valenciana desde hace años. O sea, si el pueblo soberano fue a las urnas y dio la mayoría absoluta al amiguito del alma del Bigotes, ¿por qué un jurado popular no habría de absolverle por idéntico tanteo? Dicho jurado sólo ha trasladado a una escala mínima la estadística electoral vigente. Qué cosa más natural.

El caso Gürtel se diluye de manera lógica. El juez que abrió fuego está él mismo ante los tribunales, el extesorero del PP ha esquivado con facilidad las primeras descargas, Camps y Costa reclaman a gritos su plena rehabilitación, Trillo puede presumir del éxito de su estrategia defensiva (¿acaso no es increíble la habilidad de este hombre, que ya supo escurrir el bulto en un asunto tan feo-feo como el del accidente del Yakolev?). La derecha ha demostrado en el Levante cómo se consolida un régimen de partido dominante hasta alcanzar las más altas cimas de la impunidad. Hoy, cuando aquella Comunidad arrastra una bancarrota que recorre sus instituciones, sus empresas públicas y su principal caja de ahorros, muchos valencianos siguen pensando que viven en Jauja y que si hay problemas es... ¡por culpa de Zapatero!

El PSOE, claro, no entiende lo que pasa. Ayer, justo cuando España digería la noticia de la absolución de Camps, Blanco, el exministro, pasaba a declarar por el juzgado. Salió tenso, nervioso. Para todo tiene. Porque si su tema va a más lo tiene crudo, sea ante un tribunal en toda regla, sea ante un jurado seleccionado al azar. No hay simetría (nunca la hubo) entre los socialistas y la derecha. Ésta tiene bula para hacer cosas que aquéllos jamás podrán permitirse. Ni en Andalucía.

Un fantasma recorre España. Es el fantasma de la valencianización política. La emergencia (de norte a sur, de este a oeste, con las consabidas excepciones periféricas) de un sistema en el que el PP se instala definitivamente en el poder inasequible al desaliento, al desgaste, a las crisis, a los escándalos, a las evidencias... Un sistema controlado, pesado y medido donde la oposición transita desdibujada e impotente de fracaso en fracaso. Un porvenir distópico.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/viernes 27.12.2012