jueves, 31 de enero de 2013

Justicia desigual en una sociedad desigual 20130131

Quien fuera responsable de las cárceles entre el 2004 y el 2011, la zaragozana Mercedes Gallizo, suele decir que esos establecimientos están llenos de desgraciados, personas enfermas, discapacitados, gente que nunca tuvo ninguna oportunidad. Ese perfil de presidiario se confronta de manera automática con el de otros delincuentes (más finos, más dotados de recursos, mejor defendidos) que sólo circunstancialmente pueden ir al talego y que muy a menudo salen de rositas merced a todo tipo de trucos sucios pero presuntamente legales: prescripción de los delitos, irregularidades en la investigación o instrucción de los sumarios, fallos a la medida, indultos por ser vos quién sois... La obvia conclusión final es que la Justicia está lejos de ser igual para todos, y su desigualdad (creciente, y no digamos tras la subida de las tasas) encaja con la desigualdad social que lo abarca todo y aumenta por minutos.

Es habitual que quienes están en la pomada de la alta corrupción (financiera, fiscal o política) intenten reclamar para sí mecanismos de protección que garanticen (o casi) su impunidad. Cuando Diego Torres, el socio de Urdangarin se saca de la manga, uno a uno, los correos electrónicos del Duque, amaga con tirar de la manta para librarse de pasar unos cuantos añitos en el talego. Cuando Bárcenas filtra lo de los sobres en B y sus mensajeros hablan incluso de recibos que probarían cuándo y quién los cobró, busca idéntico objetivo. Están exigiendo un trato especial porque saben que ese tipo de trato existe. ¿Qué le van a decir a Bárcenas, si él ya vio cómo el juez que osó abrir las investigaciones del caso de casos Gürtel era escarnecido, condenado y expulsado?

Otra cosa será que los dos individuos citados consigan escurrir el bulto ahora que se han hecho tan evidentes ante la opinión pública. Pero muy cerca de ellos andan personajes ilustres (la consabida Infanta, dirigentes del partido que gobierna España, celebrities de las finanzas y la evasión fiscal) que sí aspiran, fundadamente, a eludir el peso de la Justicia. Porque ellos no son iguales a los demás y éste es un país cada vez más desigual. 

miércoles, 30 de enero de 2013

Ya que estamos... hablemos del Ebro 20130130

Hablar de agua y de ríos en Aragón es tan delicado como sacar a colación la lógica, o no, de las grandes infraestructuras, cuyo poder transformador tanto hemos sobrevalorado en esta bendita (y atontada) Tierra Noble. Es curioso que en estos momentos alucinemos con una crecida ordinaria del Ebro, cuyos supuestos daños no tienen tanto que ver con la naturaleza del fenómeno en sí como con la pésima gestión de una cuenca fluvial reguladísima donde se viene aspirando a canalizar y controlar todo recurso hídrico sin tener en cuenta el coste, la rentabilidad y el sentido común.

Si atendemos a las series históricas, 1.800 metros cúbicos por segundo eran hasta hace muy poco un caudal razonable y normal en determinadas épocas del año. Otra cosa es que últimamente nos hayamos acostumbrado a ver nuestros ríos casi secos, secos del todo... o transmutados en charcos dominado por las algas y las larvas de mosquito y mosca negra (como ocurre en Zaragoza gracias al dichoso azud). Los cauces han sido invadidos (su increíble reducción puede constatarse a través de la fotografía aérea sistematizada a partir de los años 60). La explotación de los pantanos (para regar o producir energía) ha impuesto su ley. Finalmente, la sensación de los habitantes de las riberas toma por excepcional lo normal (esos 1.800 metros cúbicos por segundo) y viceversa (las láminas artificiales de agua muerta) .

Las crecidas son buenas. Depuran las aguas, limpian los cauces, rellenan los acuíferos, colman los pantanos (que sí, que también son necesarios), mantienen el delta y dan fe de que los ríos aún están vivos (o medio vivos). En Aragón no ha habido forma de que conceptos tan sencillos encajasen en el imaginario colectivo. Tal vez porque todos tenemos un abuelo labrador, o porque desde siempre nos hemos cocido en la salsa de las falsas verdades que interesan no tanto a los labradores como a las grandes constructoras, las consultoras de ingeniería, las cúpulas de los sistemas de riego, los políticos facilones (incluidos los sobrecogedores) y los comunicadores oficiosos. ¡Ay, madre... Qué cruz! 

martes, 29 de enero de 2013

Miedo al río, miedo a la verdad 20130129

La del Ebro es una de las cuencas más regulada del mundo. Pero pocos aragoneses serían capaces de aceptarlo. De hecho, la alarma suscitada por las últimas crecidas (de volumen perfectamente ordinario) ha desbordado muchos más imaginarios convencionales que orillas. A partir de ahí los equívocos se encadenan. El mito de la domesticación de los sistemas fluviales se encarna en la aspiración de convertir al Ebro y sus afluentes en una red de tuberías, canales y depósitos; es decir, pantanos, cauces dragados, motas, azudes, estaciones de bombeo. Dicen los expertos que las limpiezas no sirven para gran cosa (como ya se vio aquí tras las actuaciones del 2010) y que las crecidas son en sí mismas la mejor manera de ordenar y mantener cauces y orillas. Repíteselo a un ribereño y te mandará a la mierda directamente. Porque a él le han vendido que el río es un enemigo a batir. Y así, un aumento del caudal cuya envergadura no ha llegado a superar los dos mil metros cúbicos por segundo al paso del Ebro por Zaragoza, ha acabado convirtiéndose en algo muy parecido a un desastre.

Las falsas verdades oscurecen la realidad e impiden penetrar en sus verdaderas claves. Ayer mismo, vi en una tedeté cómo un tertuliano iniciaba su perorata aludiendo a la baja competitividad de las empresas españolas. No hay tal, dijo otro de los presentes, basta con ver los datos de Eurostat. Pero el primero siguió impertérrito con su falso argumentario.

Si a una persona de orden le dices que al inicio de la crisis, 2007-2008, España tenía una deuda pública inferior a la de Alemania y muy por debajo de la de Estados Unidos, te mirará como si estuvieses loco. Si le argumentas que el problema no ha radicado de manera fundamental en el gasto público (aunque viniese arrastrando los consabidos despilfarros y corrupciones), sino que la ruina se desencadenó por culpa de la bestial deuda privada provocada por la burbuja financiero inmobiliaria, creerá que intentas defender la gestión de Zapatero y ya no habrá nada que hacer así le cubras de estadísticas y gráficos.

Tiempos de confusión y mentira. 

lunes, 28 de enero de 2013

España va bien... 'Revolution' 20130128

Algunos voceros oficiales (como el inefable Cañete) aseguraron la semana pasada que la reforma laboral ya está surtiendo efecto. Debían referirse al hecho de que la EPA (encuesta de población activa) no había rebasado el techo psicológico de los seis millones de parados. Por treinta y cinco mil, oye. Qué gran logro del actual Gobierno.

Pero, parado arriba o abajo, no son pocos los expertos que andan felicitándose porque los ajustes van dando frutos: España y sus grandes compañías vuelven a financiarse de manera regular, retorna parte del capital extranjero que se fue, mejora la competitividad de nuestras empresas y, en consecuencia, la balanza comercial se medio apaña. En resumen, que la crisis ya cede, sólo que la nueva estabilidad va a ser lo que es: se acentuarán las desigualdades, se consolidará el empobrecimiento y se irán viniendo abajo los servicios públicos. En esta nueva secuela del España va bien alcanzaremos por fin el clímax de la saga, el nivel Revolution, cuando triunfa definitivamente aquello que el protagonista anunció como una revelación al inicio de su peripecia. Luego podremos recrearnos, si acaso, en alguna precuela y evocar aquellos tiempos en que Fraga Iribarne mantuvo encendido el fuego de la resistencia frente a demócratas, radicales, izquierdistas y traidores. Bonito, ¿eh?.

Casi seis millones de parados, y sin problemas. La población activa está descendiendo porque se van los inmigrantes que vinieron y se van también nuestros jóvenes parados, reconvertidos a su vez en emigrantes. La exportación ya estaba cayendo en noviembre, pero como no importamos nada porque el consumo se ha ido al garete pues no da tanta impresión. La prima de riesgo anda por los trescientos y pico, que parecía una cosa insoportable cuando gobernaba (o lo que fuese aquello) Zapatero, pero ahora, tras haber pasado por los seiscientos puntos, no asusta ya ni a los niños. La producción industrial va para abajo y la inversión en bienes de equipo es casi nula. O sea, todo en su sitio.

Como dicen los cínicos, es lo que hay. Se acabó la crisis. Empieza Revolution. Cuestión de acostumbrarse. 

domingo, 27 de enero de 2013

Podrá ser verdad, pero no me lo creo 20130127

Después de que la semana pasada prometiese la puesta en marcha de la unión de las estaciones de esquí de Candanchú, Astún y Formigal durante el presente año, la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, llegó el miércoles a la tribuna madrileña del diario ABC para lanzar otra buena nueva: entre 2014 y 2020, la Unión Europea destinará 300 millones de euros (ahí es nada) a estudiar y planificar la Travesía Central Pirenaica (TCP), esa línea férrea que discurriría por un túnel a baja cota de más de 30 kilómetros de longitud. En los dos casos, nuestra jefa se tiró a la piscina en presencia de la ministra de Fomento, Ana Pastor, que la escuchaba con plácida sonrisa. ¿Asentía?, ¿se pitorreaba? Con esta gente nunca se sabe.

Podrá ser cierto lo que nos viene anunciando Rudi, pero yo no me lo creo. Ni lo del indeseable telecabina ni mucho menos lo de la TCP. Ambas afirmaciones sitúan al actual Gobierno de Aragón en línea con los que le precedieron: todos han compartido la capacidad de proclamar con inaudita alegría, proyectos, maravillas, logros e incluso flagrantes quimeras que por supuesto jamás se han hecho realidad. Con tal procedimiento han logrado, una y otra vez, que la opinión pública y la opinión publicada les acompañasen en la baladronada y renunciasen luego a pedirles cuentas cuando el embuste se hacía patente.

Llevo muchos años mostrando mi escepticismo ante las promesas con que nos regalan los oídos nuestros queridos mandamases. Muchas de ellas suelen tener que ver con un imaginario que ellos mismos han construido decenio tras decenio y que en realidad no refleja los verdaderos intereses colectivos de Aragón. Repetidos hasta la saciedad, los estereotipos han recorrido transversalmente nuestra reciente historia convirtiéndose primero en esperanzas, luego en decepciones, para volver a repetir idéntico ciclo una y otra vez: esperanzas, decepciones, esperanzas, decepciones... Increíble.

La TCP, cuya apertura Rudi sitúa hacia el año 2030, es uno de los más obvios e inalcanzables lugares comunes. Desde los años 90, cada Ejecutivo aragonés se ha concedido algún momento de gloria a costa de esa tremenda infraestructura supuestamente capaz de rivalizar algún día con el túnel que cruza el canal de La Mancha. Bla, bla, bla. A fecha de hoy no se ha hecho nada. Ni siquiera hay un anteproyecto digno de tal nombre. Ni se ha determinado el trazado teórico de la travesía. Cada vez que los organismos comunitarios han tocado el asunto ha sido para relegarlo.

Podríamos centrar nuestros esfuerzos como comunidad en alcanzar metas más razonables y asequibles. Ciertamente. Pero eso exige mucho esfuerzo. Así pues... que corra la bola.