sábado, 30 de noviembre de 2013

Les importa un huevo (de avestruz) 20131130

Si, de avestruz, los más gordos. Porque estos mendas que hemos de lidiar cada día no son de huevos sino de huevazos. Rajoy, asegurando (en contra de todas las estadísticas) que gracias a él ya no se destruye empleo. Aznar, negándose a contestar las preguntas de los periodistas zaragozanos porque no. Zapatero (apadrinado por el jeta de Blair), exhibiendo ahora en su libro la famosa carta del Banco Central Europeo que no quiso hacer pública cuando le llegó, y en la cual se ordena joder a la mayoría de los españoles para salvar a la banca propia y ajena. El ministro Wert, cerrando el debate sobre la LOMCE con piadosas citas del Eclesiastés. El secretario de la UGT andaluza haciéndose el mártir. Fabra, el de Castellón, ídem... Y esas declaraciones oficiales sobre las criminales concertinas, el orden público (su orden) o las maravillas de la reforma laboral y en general del recetario ultraliberal (Botella dixit). Es la verbena de la desfachatez, un insulto sistemático a la opinión pública, un chiste descomunal a nuestra costa. En este desastrado país, cualquiera que esté investido de alguna autoridad (o incluso que aspire a estarlo) aparece en el escenario institucional cual si estuviese en el Club de la Comedia. Cada cual va a lo suyo y lo que pueda pensar o hacer la ciudadanía resulta irrelevante.

Rudi y Lambán se acusan mutuamente de trasvasistas. El PP mejora las largas cambiadas que le pegaba el PSOE al tema del Canfranc. Y si a la gente no le parece bien, que la zurzan. La presidenta de Aragón compra o alquila cuadros o lo que quiera que haya hecho con la colección de Pilar Citoler, a quien ha soltado millón y medio o dos millones (la cifra se oculta... ¿tras la Ley de Transparencia?) por no se sabe qué. Preguntado el rector de Zaragoza por qué se ha olvidado de exigir el título de Periodismo para cubrir la jefatura del Gabinete de Comunicación de la universidad contesta: "Sobre ese asunto me pronunciaré en otro momento". O sea, iros a paseo, que yo estoy currándome la presidencia de la Conferencia de Rectores.

Y sí, ya sé que esto ha pasado siempre. Pero es que ahora vivimos en democracia. ¿O qué? 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Qué cosas tan alucinantes 20131129

El de ayer fue un día muy agitado. Y bastante alucinante, como suele. El Congreso aprobó la Ley Wert con toda la oposición reclamando la desobediencia civil y anunciando que, en cuanto el PP pierda la mayoría absoluta, el engendro será derogado. Un cachondeo. Y estamos hablando de educación, ojo. Antes, Interior había anunciado que la Ley Fernández se suavizará. En vez de clavarte 600.000 euros te pondrán multas de sólo 30.000. Muy compasivo. Por supuesto los activistas (de las mareas, antidesahucios, quincemayistas y demás turba) se están confabulando para negarse a pagar si les cae encima el marrón. Normal. ¡Ah!, también se aprobaron leyes de Transparencia (en Aragón y en Madrid al alimón). Guay. ¿Quiere decirse que se harán públicos los contratos de las administraciones, las subvenciones y cualquier expediente que sea requerido? ¿Podremos conocer al detalle las auténticas cuentas de las sociedades públicas y participadas, ingresos, gastos, organigrama y sueldos de sus directivos? ¿Tendré por fin el placer de saber cuánto cuesta un GP de motos en Alcañiz o cuál es el saldo de cada campaña de esquí? Ya les digo que no. Entre tanto, la judicatura va a ser politizada ya sin disimulos, la unidad anticorrupción de la Policía está siendo reestructurada a modo y los peritajes de Hacienda (en casos de delito fiscal o blanqueo de capitales) los harán quienes designen los jefes del tema. ¡Uy, que transparente!

Y aquí, ya ven. Presentaron al fin los presupuestos de la autonomía, tan negociados por doña Rudi y don Biel Por lo visto crecen. Muy poco pero crecen. El problema es que, como pasa con los de este año, nadie se los cree. Además será imposible saber si se ejecutan (bonito verbo). Cerrando el gasto en otoño y admitiendo, como ha hecho el consejero Saz, que el Gobierno aragonés va a pagar a sus proveedores a noventa y cien días, en el papel pueden poner lo que quieran. Luego el Ejecutivo hará lo que le dé la gana.

Iba a comentarles lo del Canfranc y la Travesía Central. Pero como no tengo más espacio, me guardo el tema para el Mirador del domingo. Que la cosa también tiene su guasa.



jueves, 28 de noviembre de 2013

Competentes, honrados... y bien pagados 20131128

Decir que la crisis se arreglaría dejando a los políticos sin sueldo (o eliminando su función) vale como fácil desahogo para los ignorantes y los parafascistas. Pero es una parida monumental. Cospedal y los de su cuerda pretenden marcarse un tanto reduciendo drásticamente el número de diputados, por ejemplo, del parlamento castellano-manchego. Será un ahorro ridículo. Claro, que no es eso lo que busca la jefa, sino garantizarse el futuro control de la minicámara trucando la norma electoral. Basta hacer números para darse cuenta de que, al haber menos escaños que cubrir, la distribución apenas será proporcional por mucho que se aplique la ley d'Hont. El más votado se llevará la parte del león mientras se quedarán fuera opciones respaldadas con el 15% de los sufragios e incluso más. Ha de quedar claro que no es el mecanismo proporcional-corregido (la ley citada) el culpable del bipartidismo y de la escasa utilidad del apoyo que reciben IU o UPD, sino las circunscripciones provinciales, sobre todo cuando en cada una de ellas solo están en juego tres o cuatro diputados. Si la circunscripción abarcase cada comunidad autónoma (y no digamos si fuera única) las cosas cambiarían mucho.

El mito del gasto público resulta hasta gracioso en un país que ha enterrado decenas de miles de millones en rescatar al sector financiero o intervenir en él. Si ustedes se han asomado a las informaciones sobre el fiasco de las subastas de coches (de cochazos, nada) y propiedades inmobiliarias del Gobierno aragonés, habrán visto que lo recaudado no es gran cosa. En cuanto al sueldo de sus señorías y otros ilustrísimos, bien está poner coto al cachondeo de las dietas y demás complementos, pero pretender que un político con dedicación exclusiva cobre mil euros mensuales es un absurdo, o una forma de adjudicar en exclusiva la representación del pueblo a quienes puedan permitírselo.

Yo quiero que me representen personas preparadas y honradas, con criterio, con principios, con conocimientos. Y en número suficiente. Siendo así, pagarles dignamente sería la mejor inversión. 

martes, 26 de noviembre de 2013

Mentirosos, corruptos... y poderosos 20131126

Ayer, por fin, condenaron los jueces a Carlos Fabra, expresidente de la Diputación Provincial de Castellón, padre de la diputada Quesejodan, constructor de aeropuertos sin aviones y desde ahora corrupto oficial del reino. Al poco de conocer la sentencia pidió su baja en el PP. Unas horas antes, la secretaria general de dicho partido, María Dolores Cospedal, había negado una vez más la ya famosa contabilidad en B, que el juez Ruz ha dado por cosa evidente. Bueno, el juez y cualquier persona en su sano juicio que haya seguido con alguna atención las informaciones sobre los papeles de Bárcenas y otros indicios que incluyen los famosos 200.000 euros que presuntamente aforó Sacyr por la contrata de la limpieza de Toledo, en territorio de la citada Cospedal.

Todo lo cual me llevó a recordar la intervención del profesor (de Filosofía) José Luis Rodríguez en el seminario sobre la corrupción en España celebrado la semana pasada bajo los auspicios del Taller Historia de la Facultad de Letras. Rodríguez llamó la atención sobre la manera en que la mentira ha sido definida como virtud política por innumerables teóricos de la modernidad, desde Maquiavelo hasta Schopenhauer. Ocultar la verdad, disfrazarla y pervertirla ha sido para muchos autores una necesidad ineludible del gobernante. No solo porque mentir es una forma de conservar el poder y alienar a los súbditos, sino porque se ha creído (y se sigue creyendo) que las masas no podrían afrontar la realidad tal cual es, no resistirían las consecuencias de ciertas revelaciones. Resulta de lo más significativo que ayer mismo el periodista Raúl del Pozo abordara el mismo tema en la contraportada de El Mundo usando esta vez como referencias (positivas) a Shakespeare y a Conrad.

Personalmente, cada vez estoy más convencido de que sin transparencia la corrupción pública y privada (que son una sola) está servida. La mentira permite a los auténticamente poderosos (sean políticos, banqueros o grandes empresarios) robar con absoluta impunidad. Aunque ellos, por supuesto, no se consideran a sí mismos ladrones. Ni mentirosos. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Y el caso es que sí hacen falta reformas 20131125

El sector público español y todo el entramado institucional necesitan ser reformados, y el complejo sistema normativo que regula nuestras existencias, también. La gestión del conjunto de las administraciones tendría que ser más eficiente, más productiva, más transparente y por ello mismo más honrada y, si me apuran, más barata. El problema radica en que esa bandera la enarbolan hoy quienes no aspiran a mejorar el funcionamiento del Estado, sino a reducir a éste a su mínima expresión, cuando no a destruirlo. Por el contrario, los partidarios de lo público aparecen casi siempre replegados a una posición defensiva, inmovilista y muy poco creativa.

De la misma forma que cabe retocar la propia Constitución (que de todas formas es ya papel mojado) o la Ley Electoral, la organización de los servicios, el funcionamiento administrativo, la transparencia, el ejercicio de los derechos ciudadanos, la protección del medio ambiente y un largo etcétera necesitan una revisión a fondo. Insisto en que con ello no se trata de recortar, reducir, devaluar o eliminar, sino de mejorar y avanzar en la construcción de una democracia social digna de tal nombre. La educación es manifiestamente mejorable. La Universidad no puede seguir encerrada en sí misma, corroída por la endogamia y unas tradiciones cuasifeudales. La burocracia reclama a gritos una actualización que la simplifique y racionalice. La reforma fiscal es imprescindible. Como lo es eliminar la opacidad que reina en las administraciones. Cuando los soportes informáticos ofrecen la posibilidad de dar perfecta visibilidad a expedientes, contabilidades, contratos y todo lo demás, el escamoteo de tal información sólo ayuda a los corruptos.

Ya sé que no es esto, sino todo lo contrario, lo que quieren Rajoy, Wert y Montoro (o el tándem Rudi-Biel con su ocurrencia de permitir la desgravación de los seguros médicos privados). Pero los de la acera de enfrente ya tendrían que estar proponiendo alternativas destinadas a reforzar el Estado mediante la eficacia gestora y la ampliación de derechos. De ésta o se sale hacia arriba... o hacia abajo.