viernes, 31 de enero de 2014

Europeas (I): el 'superbocata' electoral

Las europeas han sido consideradas siempre un ejercicio político menor en el que (aparentemente) casi nada estaba en juego. Pero estas de ahora van a levantar pasiones inéditas hasta hoy. Porque en estas, amigos, no solo flotará una atmósfera distinta, tras haber comprobado que en la UE se decide nuestro presente y nuestro futuro; además, se van a convertir en un test cargado de interés, de importantes consecuencias y de morbo. Ahí se comprobará cuál es la nueva correlación de fuerzas y ahí se medirá la influencia de cada cual, antes de que las elecciones autonómicas y municipales y las generales determinen para quién es el poder.

En las europeas que vienen el catálogo electoral semeja un superbocata de esos que suman pisos cuyos ingredientes pelean entre sí para imponer su sabor: el queso contra la hamburguesa, el jamón de york contra el huevo a la plancha, la lechuga contra el ketchup. En el caso que nos ocupa, la fragmentación y la aparición de segundas o terceras opciones en cada espacio ideológico creará una nueva tensión más allá del habitual pulso entre los dos grandes (que ya veremos cómo de grandes se quedan después de mayo). Nadie puede estar tranquilo. Al PP le empuja por la derecha Vox (cuyo lanzamiento ha sido todo un éxito) y por el flanco nacional-liberal o nacional-nacional (españolista, claro), Ciutadans y UPD. Esta misma formación empuja al PSOE con una apuesta jacobina, que presiona a un socialismo desgarrado también por las tentaciones cuasicentrífugas en la periferia. Sin olvidar, claro, la opción que siempre recoge los votos que abandonan el socialismo por su izquierda: IU. Claro que dicha coalición va achuchada a su vez entre Podemos, las CUT catalanas y un grupo de nuevas formaciones capaces de enganchar a los votantes jóvenes como Equo o el Partido X. Algunos de los citados no pasarán de ser irrelevantes estrellas fugaces. Otros... Bueno, partiendo de la base de que un asiento en el Europarlamento sale por 200.000 o 250.000 (dependerá de la participación), a lo mejor no todos se estrellan.

(Continuará). 

jueves, 30 de enero de 2014

Aragón y sus circunstancias, 'ex novo' 20140130

Aragón, pese a la rigurosa obediencia que debe su presidenta a las órdenes emanadas desde Moncloa y Génova, las pasará canutas para cumplir con el déficit. Y no será porque el gasto y la inversión pública hayan aumentado allí donde son más necesarios. ¡Ah, no! La deuda de esta comunidad tira hacia arriba a muy buena velocidad, al mismo tiempo que los recortes devalúan sin tregua la calidad de los servicios esenciales. Mientras, el Gobierno autónomo cierra tesorería en noviembre y buena parte de los presupuestos se quedan sin ejecutar.

Aunque, claro, los presupuestos son de mentira. Hace años, cuando Marcelino y su amigo Biel movían la pasta con frenesí, esas cuentas regionales tenían cierta coherencia. Pero ahora su elaboración y aprobación se han convertido en un verdadero vodevil. Muchas de las partidas son de mentira; otras son utilizadas sobre la marcha para tapar vías de agua. Lo prometido no se cumple; lo anunciado a bombo y platillo, tampoco. Los ingresos se quedan por debajo de lo calculado. Y en la pista de ese circo, José Luis Saz, el consejero de Hacienda, hace malabares abriendo y cerrando los grifos para cuadrar el balance a martillazos. Es un estrés.

Tengo para mí que el modelo de presupuestos objeto de tan marxiana manipulación dejó de tener sentido hace años, incluso antes de que la crisis enseñara sus dientes. Aragón necesita una prospectiva contable más seria, más verosímil y distribuida de una forma mucho más inteligente. Aunque eso no sería sino el efecto de un giro total en muchas de las líneas estratégicas que se han incrustado en nuestro imaginario colectivo. Tenemos en marcha proyectos públicos que son una ruina o cuya gestión está hoy bajo fundada sospecha (de Aramón a Plaza, de Motorland a Caudé). Tenemos objetivos cuyo logro es imposible o, peor todavía, su consecución nos metería en problemas mayores. En los discursos oficiales, aparecen una u otra vez mitos ridículos, fruto casi siempre de la ignorancia o de intereses bastardos... O sea, que estamos listos para reinventarnos. Aragón, ex novo

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Se puede o no se puede? 20140129

El delegado del Gobierno en Aragón, Gustavo Alcalde, ha explicado que la contundencia de las últimas intervenciones policiales en las calles de Zaragoza estaba justificada. Para ello ha descrito como "grupos muy violentos y bien organizados" a los chavales que en las broncas más recientes se las arreglaron para armarla en su propio barrio y, al quemar contenedores, joderle la furgo a un colega. En mi opinión, los desfases de los jóvenes indignados (llamarles antisistema es exagerado) se corresponden a la perfección con los provocadores despliegues policiales, que una y otra vez han situado a las fuerzas (denominarlas de seguridad también suena raro) incrustadas literalmente en las manifestaciones (por no hablar de los presuntos infiltrados). Este tipo de interactuaciones entre autoritarios e incontrolados, nacionalistas centrípetos y nacionalistas centrífugos o ETA y la ultraderecha españolista es algo que me pone nervioso, como si me estuvieran poniendo entre la espada y la pared.

Estamos viendo cómo las luchas populares no siempre acaban en el callejón sin salida de la impotencia. El desenlace del conflicto en Gamonal indica que nada está escrito y que la derecha gobernante es vulnerable. Esto ha quedado aún más claro tras el frenazo en seco de los planes sanitarios del Gobierno de Madrid.

Para ganar, las movilizaciones han de ser masivas, ocupar todos los espacios legales (también los judiciales, claro), estar bien gestionadas (ahí los liderazgos son imprescindibles) y saber ganarse la simpatía y el apoyo del resto de la población. Pero sobre todo la clave del éxito está en la persistencia y por tanto en la organización. Por supuesto, es preciso forzar los límites de la legalidad dilatándolos cuanto sea posible. Pero bajo premisas de serenidad y disciplina. Repito: estabilidad organizativa y acción unitaria.

En Madrid, la activa Marea Blanca aguantó, peleó, puso en marcha a sus abogados, conectó con la opinión pública. No sólo ha logrado parar la privatización de los hospitales (los de ellos y, de rebote, los nuestros), sino que ha empujado al PP capitalino hacia el abismo electoral. Sí se puede. 

JOSÉ LUIS Trasobares 29/01/2014 

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La sanidad pública y la marea blanca EPA 

martes, 28 de enero de 2014

¡Uy!... ¡Pero si hasta son capaces de dimitir! 20140128

Dimitió ayer Javier Fernández-Lasquetty, el consejero madrileño de Sanidad, después de que los tribunales insistieran en paralizarle la privatización de seis hospitales. El hecho parece extraordinario. ¡Uno del PP que dimite! ¡El proceso privatizador suspendido! El naufragio judicial primero y este cese de ahora evidencian que los planes gubernamentales para destruir la sanidad pública española pueden ser detenidos. La imponente capacidad del PP a la hora de librar batallas de desgaste, no es absoluta. Son humanos, oye. Aunque quepa dudarlo cuando se ve y se escucha a Ricardo Oliván, consejero aragonés del ramo. Este ha dicho que las protestas vecinales del fin de semana le traen sin cuidado. En cuanto a las listas de espera (que bajo su mandato se han multiplicado de manera inaudita), ya verá de reducirlas incrementando los convenios con los centros privados. 

El PP navega sobre la crisis conduciéndola al destino marcado en los mapas neoconservadores: un nuevo modelo de sociedad sustentado en la desigualdad, la pobreza y el autoritarismo. Pero esa navegación no es cómoda. A veces da la sensación de que los de Rajoy han cogido bien el viento y avanzan surcando las olas de la resistencia ciudadana. Pero en otras ocasiones, cualquier golpe de mar les desequilibra, les hace escorarse peligrosamente. Entonces, viendo que el éxito de la singladura no está garantizado, algunos tripulantes vacilan, se sienten incómodos y ponen en duda la capacidad del capitán. La derecha española corre el riesgo de fracturarse. La aparición de Vox, las pugnas internas en el seno de las asociaciones de víctimas de ETA o la presión de UPD por el flanco liberal son otros tantos problemas sobrevenidos. Las diferencias relativas al plan para prohibir de facto el aborto tiran de un lado, y la forma de abordar las tensiones centrífugas en Cataluña y Euskadi, del otro. Las encuestas no salen bonitas.

De momento, una dimisión. Ni inmortales ni invencibles. Y aún queda mucho partido. algunos pierden los nervios. "¡Iros a tomar por el culo!", remató el ministro Guindos su último encuentro con los periodistas. 

lunes, 27 de enero de 2014

Aquí no nos tira ya ni el turismo 20140127

El Día de Aragón en Fitur provocó otra de esas extravagantes explosiones de euforia con la cual los jefes aragoneses intentan llevarnos al optimismo siguiendo las órdenes del mandamás Rajoy. Pero lo cierto es que durante 2013 nuestra bendita tierra Noble fue, junto con Castilla-La Mancha, la comunidad donde menos creció el número de pernoctaciones en los hoteles. Esto no tira. Y no será porque no nos gastemos dinero en proporcionar a los potenciales turistas entretenimientos, eventos y otras propuestas para pasar el rato. Varias sociedades públicas (todas ellas con fortísimas inversiones y pérdidas a la espalda) tienen esa misión, que según las fuentes oficiales cumplen a las mil maravillas. ¿De verdad? Bueno, lo cierto es que nuestra oferta turística está llena de maravillosas contradicciones. En Fitur, por ejemplo, hemos vendido deporte de aventura. Aparecieron por el stand unos jóvenes y guapos palistas a promover la práctica del rafting. ¿Por el Gállego? ¿Por ese tramo de la Galliguera donde una creciente infraestructura hostelera, puesta en marcha sin subvenciones ni ayudas oficiales, está amenazada por el absurdo pantano de Biscarrués? En fin...

Aragón desconoce su sitio, ignora sus verdaderas fortalezas y no sabe a dónde va. Claro que el resto de España no anda mucho mejor. Fíjense cómo el afán del Gobierno por hacernos creer que esto se está arreglando gracias a sus reformas apenas resiste un rumor sobre la lira turca que se extiende al peso argentino y luego a otras divisas emergentes. En unas horas la bolsa cae, la prima de riesgo se dispara y las piernas nos vuelven a temblar. Nos aferramos al récord de turistas extranjeros para escapar de los otros demonios (paro, salarios de miseria, impagos). Aunque, claro, como en Aragón no enganchamos a los guiris y nuestros visitantes son mayormente gente nuestra o venida del resto de España, tampoco se nos luce.

En Fitur, por lo visto, hicimos lo posible por atraer a los chinos. ¡Ay, madre! ¡Justo cuando los profetas de la economía global advierten que China se está parando! Qué mala suerte, oye. ¿O será gafe?