viernes, 28 de febrero de 2014

Sigo con la murga (y ya perdonarán) 20140228

Bueno, ya perdonarán ustedes, pero lo de la unidad de las izquierdas es, en mi modesta opinión, uno de los temas centrales de la actualidad política. El PP está a lo que está y no parece dispuesto a apartarse un milímetro de su revolucionaria visión estratégica (lo que siempre quiso hacer pero no se atrevía, como dijo Rubalcaba). El PSOE se debate en sus agudas contradicciones, frenado en los sondeos, con un liderazgo sin futuro y una militancia agotada. En la hora de las nuevas alternativas, UPD gana terreno con una propuesta que combina un social-liberalismo transversal con un nacionalismo (españolista) capaz de conmover no solo a conservadores desengañados sino también a votantes progresistas atribulados por los desafíos de los otros nacionalistas (periféricos). IU, como indiscutible núcleo duro de la otra opción al margen del bipartidismo, tiene buenas perspectivas pero aún está lejos del auténtico sorpasso. Confluir con las demás izquierdas y los movimientos sociales en una opción unitaria que, además de relanzar marca electoral, desarrollara nuevas fórmulas de organización y participación le vendría muy bien. Además... ¿por qué no?

Existen experiencias que avalan la tesis. En Galicia, en Navarra... en Aragón. ¿No viene dando resultados positivos la coalición CHA-IU de las últimas generales. A Chunta, desde luego, le ha ido muy bien, aunque algunos de sus cuadros y militantes no lo vean así. Con un diputado en Madrid han logrado una visibilidad que no podían permitirse el lujo de perder. No es que Yuste sea un prodigio de la retórica ni que su partido se haya mostrado muy activo a la hora de aprovechar las sinergias de la situación. Pero han estado ahí. CHA ha sido invitada ahora a concurrir a las europeas en la lista de la Izquierda Plural. Se lo está pensando. ¿Tiene alguna oferta mejor?

Desengáñense, sin una unidad de largo alcance, la izquierda española no tiene más salida que sumirse en la frustración o servir de lazarillo a un PSOE hecho cisco. Y hablando del PSOE, ¡vaya lío interno que le está provocando lo de Plaza! En ese plan... 

jueves, 27 de febrero de 2014

O van unidas o fracasarán (las izquierdas) 20140227

Mientras el PSOE decide, en el confuso mundo de sus horas bajas, si se reinventa o sigue aferrado a un pasado cada vez más ominoso (¡oh, dioses, que golpe ha sido esa fianza que reclama el juez a Escó, García Becerril y Agapito!), mientras las primarias agitan el estanque socialista... la hora de Izquierda Unida parece haber llegado. Pero IU no puede aspirar al éxito si no acomete asimismo un proceso de renovación, de modernización, de rejuvenecimiento y de apertura a las variopintas izquierdas políticas y sociales. Los de Lara deben decidir: o se aferran a lo que creen haber logrado, o dan un paso adelante y se lanzan a por un auténtico sorpasso que les convierta, no ya en auxiliares de posibles gobiernos del PSOE, sino en actores principales de la conquista y el ejercicio del poder.

Nadie duda de que IU tiene marca, estructura y continuidad. También muestra signos de cierto anquilosamiento. Sus portavoces habituales no comunican bien (y esta no es una cuestión formal, sino de fondo: sin comunicación el mejor programa no sirve de nada). Su visión de las cosas se remite a paradigmas clásicos que están siendo superados. Coincidir en la elaboración de propuestas con otros actores progresistas le vendría muy bien. Presentarse a las contiendas electorales articulándose con el resto de las izquierdas, en un frente común, le daría una extraordinaria ventaja cualitativa y cuantitativa.

Todo evoluciona en esa dirección. Tras un primer desencuentro, IU y Podemos (la opción encabezada por Pablo Iglesias) se han sentado a dialogar y se han entendido bastante bien. En Aragón, el grupo Ateneo acaba de lanzar un comunicado donde llama a la confluencia de IU, Chunta, la plataforma Podemos, Equo, Puyalón y el Partido X. Propone abrir cauces de comunicación entre estas fuerzas políticas, la elaboración de un programa común y la conciliación de sus mecanismos de decisión internos con nuevos cauces de participación externa. Cuiz (Ciudadanos por la Unidad de la Izquierda) ha hecho suya la propuesta. En toda España surgen iniciativas similares.

Pero, hombre... si es de cajón. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Cinespaña: 'Ciborg contra Zombi' 20140226

En la última gran producción de Cinespaña, Mariano Rajoy se encarnó en un temible cíborg, mitad hombre, mitad máquina, a ratos robocop implacable, a ratos muñeco diabólico. Atiborrado de datos estadísticos convenientemente trucados, hizo gimnasia mecánica y voló sobre la triste realidad social y económica como un héroe barato, superMariano, el pájaro loco. Frente a él, Alfredo Pérez Rubalcaba volvió a ser lo que es, un zombi político. ¡Ah!, pero un zombi nervioso, activo, tal que los de Guerra Mundial Z. De los desvanes de su subconsciente emergieron súbitamente incontestables argumentos. Allí arriba, en la tribuna, disparó un discurso duro, progresista, certero. Ante semejante ataque, el cíborg solo podía hacer una cosa: recordarle al zombi los tiempos en los que era todavía un humano moribundo, ministro del otro gobierno. Y así volvimos a contemplar el horrendo espectáculo de un debate sin salida. Cuando aparecieron más personajes en escena, el cíborg estaba ya desatado. Incluso se puso sarcástico. Por lo visto el país está de chiste.

Todo ello se resume en dos asertos elementales: Mariano no dice una verdad ni por equivocación (estuvo genial cuando habló de la travesía central pirenaica en respuesta a Yuste), pero Alfredo no puede discutir con él porque está lastrado por el pasado, cuando pudo y no quiso, no supo... o no imaginó que por ello, en una segunda vida, acabaría perdiendo los debates aun teniendo razón.

¿Un diálogo entre dos? No, ya no. Ahí estaban Cayo Lara y Rosa Díez recitando las verdades del barquero. Lara hacía de sí mismo: un hombre del común, honesto, concienciado, limitado, serio, trabado en la aplastante simplicidad de su aura ideológica. Díez... Bueno, traía bien hechos los deberes estadísticos, pero se lío al meterse en honduras, como suele. El de IU y la de UPD, cada cual a su modo, encarnan las opciones alternativas (además de los nacionalistas periféricos, pero esos van de otra cosa), y de facto están compitiendo entre sí por los nuevos nichos electorales que han de dejar libres los mayoritarios. Pero de eso, si les parece, escribiré mañana. 

martes, 25 de febrero de 2014

Se ve que nos va el teatro (el malo) 20140225

Sí, ha sido increíble esa escenificación de ETA, enseñando cuatro hierros a los verificadores, garantizando de palabra su inutilización y luego llevándoselos en una caja de cartón precintada con cinta americana. Mas no cabe sorprenderse, pues tanto la organización terrorista como todas sus terminales llevan mucho tiempo teatralizando sus delirios, sus crímenes y ese asquerosete victimismo que destilan sus dirigentes y cuadros.

Pero sobre las tablas de la vida política y social española no sólo los sociópatas montan aquelarres. Hoy mismo, en el debate sobre el estado de la nación, el presidente Rajoy monologará sobre la ficción de que el país ha salido de la recesión y cabalga impetuoso hacia la recuperación económica. Gracias a sus reformas, por supuesto. Luego, el Congreso acabará polemizando sobre tal espejismo, mientras en la realidad el consumo sigue muerto, la deflación es clamorosa, los ingresos de los asalariados descienden al averno, el déficit público crece sin cesar, se destruye aún más empleo y la rescatada banca sobrevive en coma inducido con una morosidad sin precedentes. Una pasada.

El problema es que esta comedia demencial tiene su público y no poco éxito. ETA sublima su repugnante trayectoria en cada éxito electoral de la izquierda abertzale (¿izquierda?). El PP amarra a su electorado más fiel describiendo la caída al abismo como una ascensión a los cielos. Cataluña es un esperpento. Cada desfile de locos payasos (corrupciones, retroceso de los derechos fundamentales, mentiras y canalladas) provoca el jolgorio de los respectivos fanáticos. El consejero aragonés de Sanidad, Oliván, presume en público de estar salvando el Salud a cuya destrucción, sin embargo, se aplica con singular y evidente sadismo. Y no pasa nada. Nos va la astrakanada. Nos encanta la pantomima. Les digo más: si Agapito, en vez de fracasar en su proyecto deportivo, hubiera conseguido meter al Zaragoza en la Champions (cosas más raras se han visto en el fútbol profesional), tendría ahora decenas de miles de amigos que cerrarían los ojos al sainete de Plaza. Qué fácil es engañar a la chusma. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Esa empresa privada... tan ineficiente 20140224

Permitan que vuelva a las andadas, porque si alguno de ustedes piensa que los problemas específicos de España van a resolverse (solo) mediante reformas drásticas en el terreno político o sociopolítico se equivoca de medio a medio. Las transformaciones precisas (olvídense de un imposible retorno a cualquiera de los viejos buenos tiempos) han de abarcarlo todo, tanto en la esfera pública como en la privada. Y han de hacerlo dando por sentado que la última marea globalizadora ha roto definitivamente las barreras espaciotemporales que aún permitían pensar en clave local. Eso se acabó.

En este país tenemos un problema serio en la economía del sector público y otro aún más serio en la del sector privado. En general, nuestras empresas son un desastre. Si no lo fuesen, si en ellas imperase la eficiencia, la seriedad y la responsabilidad social, las instituciones no irían como van. Ni de coña. Pensemos en la corrupción. ¿Acaso no es un fenómeno que ha llegado a las administraciones (central, autónomas, locales) desde el ámbito empresarial (entidades financieras, constructoras, grandes compañías, emprendedores con contactos). ¿Quién lleva los maletines a quién? Por eso, la actual oleada de privatizaciones produce vértigo. ¿Cómo vamos a dar por sentado que mejorarán los servicios esenciales cuando sean gestionados por compañías cuyos directivos están consagrados a la obtención del máximo y más rápido beneficio por cualquier método?


He visto a no pocas empresas privadas sumidas en la miseria de la cooptación de sus altos cargos, obsesionadas por mantener una estructura vertical y jerárquica, dispuestas siempre a expulsar de su seno a los profesionales con más iniciativa y empuje mientras promocionaban a los más disciplinados y por ello menos molestos. Empresas, mucho ojo, enredadas en imaginarios ideológicos reaccionarios y cerradas a cualquier innovación.


Nos escandalizan las declaraciones del presidente de Iberdrola. Pero su discurso cínico, tramposo y obviamente apátrida viene a ser la última proclama de la burocracia empresarial. ¿Y vamos a confiar en esta gente?