martes, 18 de noviembre de 2014

Reforma o ruptura, esa es la cuestión 20141118

Es probable que Syriza gobierne Grecia tras unas elecciones anticipadas. Y eso por la sencilla razón de que los partidos tradicionales han ratificado su incapacidad para sacar al país del marasmo de pobreza, confusión, mentiras y deuda al que ellos mismos lo precipitaron. El líder de la formación izquierdista, Alexis Tsipras, cabalga hacia la victoria a caballo de un realismo que ha ido afinando su discurso. Sus propuestas, no obstante, siguen siendo provocadoras. Porque forman parte de un programa destinado no tanto a recuperar las actuales instituciones helenas (y europeas) como a transformarlas a fondo para que atiendan las necesidades de la ciudadanía, no los intereses de las oligarquías financieras.

Tsipras estuvo en la toma de posesión de la dirección de Podemos, votada por casi 100.000 militantes y simpatizantes. Fue muy aplaudido. Supongo que el jefe de la izquierda griega les contaría a sus homólogos españoles qué duro es levantarse en este sur europeo enarbolando la bandera de la ruptura. Mientras, Iglesias y los suyos ya se van haciendo a la idea. Están siendo sometidos a un examen durísimo (no como el patético paripé que montó Esperanza Aguirre para el relevo de sus alcaldes corruptos). Becas, sueldos, contratos... cualquier cosa que les afecte es puesta bajo el microscopio, a la búsqueda de algo que pueda resultar escandaloso. Lo cual tampoco les ha de venir mal, porque tanta hostilidad, si saben capearla con claridad y sin victimismos, les pondrá en forma, y les obligará a estar alertas y a elaborar alternativas sólidas y potentes (si pueden y saben).

En unas circunstancias radicalmente distintas de las del inmediato posfranquismo (y eso, no se olvide, gracias a los logros democráticos del 78), Podemos encabeza hoy una nueva opción rupturista para una segunda Transición. PP y PSOE apuestan por la reforma (la derecha solo quiere un lavado de cara; los socialistas, una miaja de alegría constitucional). El miedo, una vez más, se ha convertido en el principal argumento contra cualquier cambio de verdad. Veremos cómo acaba la (tan apasionante) partida. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Del cruce Sagasta-Goya... a Urgencias 20141117

Ese recorrido lo hice yo a mediados del mes de agosto. En una ambulancia, tumbado en una camilla y con un collarín de esos que te ponen por si te has jorobado algo del cuello. También llevaba los pantalones bajados (me estaban mirando una herida en la rodilla) y el labio superior abierto de lado a lado (porque debí mordérmelo en la barahúnda del choque)... Pocos minutos antes de semejante cuadro, servidor era el tranquilo pasajero de un taxi (la noche estaba lluviosa) cuyo conductor se metió caña subiendo Sagasta hasta que impactó con otro coche que cruzaba desde Fleta a Goya. Una hostia sensacional. Luego, a mí me cosieron los morros (no fue agradable), me radiografiaron las zonas contusionadas (todo estaba golpeado pero nada se había roto) y me dejaron irme a casa, a donde llegué cuatro o cinco horas después de lo previsto, dolorido, cabreado y sin cenar. Fin de la historia.

En lo relativo al tráfico, Zaragoza es como la sabana africana. Hay grandes depredadores (autobuses y coches), hay pequeños depredadores (motos y similares), hay bichejos molestos (las bicis) y una miríada de pequeños seres cuya vida pende cada segundo de un hilo pero que van y vienen, indiferentes quizás al riesgo que corren (los peatones). Así que los problemas de convivencia se plantean siempre de arriba abajo. ¿El tranvía? Bueno... el tranvía es un rinoceronte. No quiere comerte, no tiene interés en tí. Pero si te metes en su terreno, te embiste.

Sé que el tema de la movilidad centra y concentra la mayor parte de los debates ciudadanos. Por eso el cruce Sagasta-Goya, que tan bien conozco, se ha convertido en objeto de la curiosidad ciudadana. ¿Qué pasa allí ¿Por qué hay tantos accidentes? Y, finalmente: ¿quién tiene la culpa? Respondo a todo de una sola vez: de aquello no son responsables ni los peatones ni los ciclistas ni los setos ni los duendes; los choques corren por cuenta de los conductores de vehículos a motor que no respetan los semáforos o se despistan o conducen a mayor velocidad de la permitida... o simplemente no son capaces de entender las sencillísimas reglas que rigen en la confluencia de dos avenidas. De cajón. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Herencia? Pues espera a la que caerá en el 2015 20141116

El borrador de los presupuestos de Aragón ha llegado muy tarde y habrá que solventarlo en un plisplás. El correspondiente al Ayuntamiento de Zaragoza debe ser acordado (o no) ya. Dos documentos claves para la gestión de ambas instituciones tendrán que ser debatidos al corre que te pillo. Por supuesto, los participantes en tal ceremonia saben perfectamente que 2015 es año electoral, que cada cual va a buscarse la vida como pueda porque las cosas vienen muy achuchadas, que Podemos y su alter ego Ganemos están ahí listos para dar un susto y, en cualquier caso, que los presupuestos no pasan de ser un papel más, un rito anual carente de significado. Por eso Rudi y su (nuevo) consejero Campoy han aterrizado con unas cuentas imposibles, que se sustentan sobre un espectacular aumento de los ingresos, producto, cómo no, de la presunta recuperación económica que vive nuestro país (de ilusión también se vive), porque los impuestos dependientes de la DGA... van a bajar. Por supuesto, la humorada ha hecho mucha gracia. A la gente, ya se sabe, nos encanta que nos tomen el pelo.

Al año que viene, con dos citas electorales desplegadas de primavera a otoño, esas instituciones que hoy presentan unas cuentas maquilladísimas o simplemente inverosímiles serán gobernadas por personas diferentes a las actuales. ¡Buuufff! Los principales partidos se las están componiendo para ofrecer candidaturas muy poco atractivas (a ver qué hacen los alternativos). Y es seguro que formar equipos para gestionar los asuntos públicos podría ser muy complicado (el PP está intratable, el PSOE no quiere someterse al abrazo del oso ni pactar con populistas y Ganemos-Podemos le hace ascos a toda la casta). Encima, esos equipos se toparán de inmediato con una contabilidad disparatada y unos vicios administrativos demenciales (por ejemplo, el cierre de caja que el Gobierno aragonés practica a la vuelta del verano). En mayo, se celebrarán las autonómicas y municipales; en septiembre (o quizás antes), en el Pignatelli y la cesaraugustana casa consistorial apenás habrá liquidez, amén de una ingente cantidad de facturas sin pagar.

No caben comparaciones con la situación del 2011. Porque todo lo que entonces ya estaba averiado sigue tal cual o peor. Y lo que entonces todavía chutaba está hoy muerto matao. Con una particularidad: llevamos ya seis ejercicios (con el próximo serán ya siete) sin apenas inversiones. Vamos tirando de la inercia cogida antes del 2008. Pero ya se está acabando. Los servicios públicos no pueden seguir encogiendo, las infraestructuras necesitan ser mantenidas y renovadas, hay que abordar nuevos proyectos... además de afrontar el gasto corriente. Encima, el personal está ya encabronadísimo y no aguanta las bromas. Anda, que... 

sábado, 15 de noviembre de 2014

Aquí (casi) nadie se llama a engaño 20141115

Es muy improbable que quienes gobiernan hoy España puedan creer que la gente de la calle se traga sus argumentarios. Rajoy. desde luego, debe dudarlo porque se le ve cada vez más mohíno e inexpresivo, por más que su eminencia gris (el famoso Arriola) le reboce a diario el horóscopo demoscópico. En eso, en lo de mantener enganchado al personal más por la fe que por la razón, le da mil vueltas Mas, que se dispone a encarar nuevos desafíos electorales sabiendo que no tendrá que proponer nada relacionado con el empobrecimiento, el endeudamiento, el desmantelamiento del Estado del Bienestar y todas las demás putadas. Bastará con poner en su programa (y en el de Esquerra y el de las rebeldes CUP) una sola palabra: independencia. Debe ser maravilloso para un político de estos tiempos manejarse con tan bendita simpleza.

El pobre Mariano, no. A éste se le ve el plumero. Por ejemplo, que no tiene ningún plan para afrontar a medio plazo el desafío soberanista en Cataluña. Cualquiera que desde el resto de España haya viajado a dicho territorio ha percibido cómo el independentismo gana terreno. Seguramente aún no es mayoritario... Pero lo será si el actual Gobierno español sigue fingiendo que todo se arreglará solo.

No hace falta ser eso que los medios denominamos un experto para saber que la recuperación económica es una falacia, apenas sostenida en unas estadísticas tan dudosas como contradictorias. Cuando nos dicen que, allá por el 2016-17, la quinta parte de las personas en edad de trabajar seguirán en el paro, a lo que habremos de sumar otro porcentaje mayor que tendrá trabajo pero no saldrá de la pobreza, más otro tanto que irá tirando aunque carecerá de la mínima seguridad... nadie puede imaginar que vaya a crecer la demanda y la economía.

Tampoco hay que ser demasiado paranoico para intuir que Rajoy (como los demás líderes sistémicos) está incapacitado para luchar contra la corrupción. Hasta hoy no ha hecho un sólo gesto que pudiera darle alguna credibilidad al respecto. Al contrario.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Ese inaudito anuncio de la lotería de Navidad 20141114

Desde que la posteconomía y la postpolítica estallaron en el gran fraude bancario del 2007, la lotería se ha convertido en el único mecanismo evidente de movilidad social. Ahora ya no sirve para gran cosa un título superior, ni tener una iniciativa imposible de financiar, ni siquiera dominar las nuevas tecnologías. Sólo hay dos maneras de ascender a las cámaras celestiales do habitan las clases altas: o eres un genio y además tienes suerte, o eres una persona normal y tienes tanta, tantísima suerte que pillas una primitiva, unos euromillones o un buen pellizco de algún gordo. Por lo demás, la cúspide de la pirámide ha quedado reservada a los que directamente nacen allí.

Por eso los anuncios de las loterías han tomado un sesgo peculiar. Han incluido mensajes tan demoledoramente eficaces como crueles en sus argumentos. La Primitiva, por ejemplo, se publicita pasándonos por los morros el megaconsumo de los millonarios. Una voz insidiosa empuja tu imaginación hacia el Shangri-la del dinero. Con infinito sadismo te habla de yatecitos, avioncitos, vueltecitas al mundito, atiquitos... y otros fabulosos itos, para machacarte al final: "No tenemos sueños baratos". Por supuesto. ¡A jugaaarrr! Los euromillones ofrecen botes estratosféricos. La Once incluye entre sus premios sueldos garantizados (lo que jamás conseguirás currando). Y como colofón ha llegado el tradicional spot de la no menos tradicional lotería de Navidad a explicarnos sin más rodeos que un parado de larga duración, un tipo fracasado, acojonado y hundido, todavía tiene salida: que el gordo toque en el bar de su barrio y que, aunque él no jugaba porque no podía permitírselo, el dueño del establecimiento, generosísimo, le guarde un décimo, un regalo sorprendente que abre al pobre desdichado (al que para entonces ya se le están saltando las lágrimas) la puerta del futuro. La historia (y su eficaz relato cinematográfico) resulta de una obscenidad social apabullante. Te deja KO. No sabes si llorar también, dejarte llevar por la histeria o cabrearte y renegar en voz alta, mentando a los dioses o a los papás de algún jefe. Es... inaudito.