lunes, 29 de diciembre de 2014

Cuando sólo nos ofrecen... ilusión 20141229

A lo largo del fin de semana (un periodo intrínsecamente navideño, como de dulce calma chicha), los analistas le sacaron toda la punta y el brillo que pudieron al discurso del Rey. Pero muy pocos de ellos recordaron que Su Majestad dice lo que dice (cuando dice algo) tras negociar o consensuar el correspondiente discurso con el Gobierno. Por eso, a la postre, Felipe VI leyó cosas muy parecidas a las que el propio Rajoy nos espetó el pasado viernes: esto va entonándose, el futuro será mejor, hay que acabar con la corrupción y la ilusión es la clave. Con ilusión superaremos la crisis, la desconfianza, el temor y esa mala leche que emerge una y otra vez desde lo más profundo de nuestro subconsciente de ciudadanos estafados.

Es por no chafarnos la ilusión que Su Majestad y Su Excelencia condenan la corrupción en general, como si no fuera con ellos; y por supuesto no osan mentar los casos que les tocan de cerca. Por idéntico motivo, convierten la supuesta recuperación económica (¡y el despegue!) en un artículo de fe, pues hemos de creer en ella sin verla ni olerla (como creemos en las triunfales previsiones de crecimiento del PIB mientras nuestros ingresos no dejan de caer). La ilusión, queridas y queridos míos, no es un efecto de la razón y la lógica, sino un estado de ánimo. Yo encontré el otro día una pajarita (de seda negra, elegantísima) de cuando las vacas gordas, y a lo mejor me la pongo en la fiesta de Nochevieja. O no, porque además de los reparos que mi acompañante pueda poner a semejante pijotada, me temo que no alcanzo el suficiente nivel de ilusión en sangre para fingir que esto es Hollywood.

En fin, un lujo sí me voy a dar: me piro unos días de vacaciones. Con el fin de año he llegado al habitual grado de saturación que impone la escritura diaria. Es el momento adecuado para hacer un paréntesis y darse un reparador garbeo por ese mundo de Dios y de los mercados.

Eso, mira, me hace ilusión. Y ustedes pásenlo bien, carguen las pilas, dispónganse a recibir un año que promete (emociones, no dinero)... Pero, por favor, no me sean ilusos. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

Libres... de hacer lo que nos manden 20141227

Pueden los griegos permitirse el lujo de votar a Syriza? Tal vez, pero deberán afrontar unas consecuencias anticipadas ya mediante varios vaivenes bursátiles, repuntes de la prima de riesgo, amagos en plan borde de los divinos mercados y advertencias de la Troika, el Bundesbank y otros amos tenebrosos. ¿Podremos los españoles votar a Podemos? Los mismos oráculos nos advierten de que hacerlo sería muy perjudicial para nuestra salud económica. ¿Más perjudicial todavía que soportar la brutal devaluación interna a la que hemos sido sometidos? Pues dicen que sí. A la postre, la ciudadanía griega nos lleva no poca ventaja: ha sido sometida a tal cantidad de putadas que ya tiene meridianamente claro que puede ponerse el mundo por montera y elegir un gobierno inconveniente, porque ir a peor resulta imposible.

Los argumentos del miedo absoluto se deslizan por una espiral sin fin, pues se supone que por muy mal que estés siempre habrá algo peor. La España de la posguerra, por ejemplo, se sometió al franquismo cuando este régimen ya le había causado tantos daños y tan terribles que sólo quedaba una opción: sobrevivir en cualquier circunstancia. Pero los traumas actuales, los que nos vienen afligiendo a partir del 2007, no resisten comparación con aquellos; no parecen tan extremos como para anular en la ciudadanía el deseo democrático, el gusto por la libertad. Sobre todo porque la aceptación resignada de las condiciones que impone una reducidísima minoría de voraces oligarcas financieros y burócratas políticos (fundidas ambas especies en una sola) nos lleva igualmente al agujero negro. Lo cual que, de perdidos, al río.

Si no cabe auditar ni replantear la bestial deuda generada tras años de sucias operaciones crediticias y de socializar las pérdidas de un sistema ineficiente y corrupto, quiere decir que ya nos pueden hacer de todo. Y no cabe duda de que nos lo harán. Aceptando que solo somos libres para hacer lo que nos manden, además de perder la libertad acabaremos, tarde o temprano, en lo peor. O sea- en lo peor de lo peor. 

viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Dónde y cómo se unirá la izquierda? 20141226

La situación es radicalmente distinta a la de hace siete meses. Obvio. El fenómeno (inédito por la velocidad de los cambios) afecta sobre todo a las propuestas para trabar una marca electoral capaz de agrupar a las izquierdas. El resultado de las últimas europeas y las posteriores reacciones de los distintos actores están modificando, yo diría que por completo, cualquier previsión anterior.

Podemos cabalga (entre la felicidad y el estrés) a lomos de unas tendencias de fábula. Los augurios (asentados en sucesivos y diversos sondeos) indican que los de Iglesias serán decisivos para la gobernabilidad de bastantes ciudades y comunidades autónomas. En unas generales obtendrían cien o más diputados. En Cataluña se han convertido en la única alternativa capaz de frenar el tsunami independentista, arrebatándole al soberanismo el usufructo de la indignación ciudadana (y bien que se han dado cuenta de ello los nacionalistas).

Izquierda Unida, sin embargo, ve cómo se le escapa (¡otra vez!) el sorpasso que creía tener al alcance de la mano. El aparato de la coalición, tradicionalmente controlado por el núcleo duro del PCE, cometió un tremendo error estratégico cuando se apartó de Podemos antes de las europeas, rechazando un proceso conjunto de primarias abiertas. Aunque parezca mentira, ese error permanece. Lara deja paso a Garzón, pero el estilo no ha variado. La forma en que IU ha usado las técnicas de manejo de las asambleas para adueñarse de Ganemos en Zaragoza y otras localidades es tan deplorable como inútil. El oportunismo que implica al rechazo de los presupuestos municipales de la capital aragonesa después de más de tres años entendiéndose con Belloch casi resulta patético. Todo ello beneficia directamente a Podemos, al tiempo que justifica y potencia la opción de CHA (decidida a jugar su propia baza).

La unidad de la izquierda ya no depende de la negociación entre unas formaciones cuyas posibilidades se han evaporado, sino de la confluencia de los movimientos sociales con Podemos. Los demás, o se arriman o se quedarán en casi nada.

JLT  26/12/2014

miércoles, 24 de diciembre de 2014

...Y a esperar el 2015, que viene guapo 20141224

Como nadie explica en qué medida los presuntos incrementos del PIB son consecuencia de la revisión a la baja de datos anteriores y de la incorporación de la economía ilegal (prostitución y drogas), podemos pensar lo que nos dé la gana de los llamamientos a la euforia que llegan desde el Sistema. Como las implícitas consignas del poder han determinado que a la deflación hay que llamarla inflación negativa para no dar pistas, la estadística oficial y oficiosa se permite el lujo de anunciar un aumento constante del consumo familiar mientras reconoce el desplome de los precios. Como en tantos parámetros se ha caído a lo más bajo, cualquier ligera fluctuación hacia arriba parece relevante si se evalúa porcentualmente, aunque en términos absolutos sea una bagatela. Es el caso del salario mínimo, que tal vez lo suban un poquitín pero seguirá siendo una mierda. En fin... como estamos en unas fechas tan propias (sea la Navidad o el solsticio invernal) parece feo ponerse borde con las/os señoras/es que mandan. Existe un notable consenso social sobre la naturaleza apacible y feliz de estos días. Hay que ponerse guapo, intercambiar regalos y repartir saludos. Por mí, vale.

Claro que yo pretendo ser en todo momento un pesimista alegre. Y aunque entiendo a quienes suelen recomendarme que ponga una nota de posibilismo positivo en lo que digo y cuento, mantengo la idea de que el optimismo es una actitud supervalorada, porque a cambio de un buen humor ficticio y unas ilusiones escasamente fundadas nos deja inermes ante la cruda realidad, que al final siempre acaba por imponerse.

¿Vencerán los buenos impulsos? ¿Se impondrá la honestidad sobre la corrupción, la democracia sobre los neodespotismos postmodernos (o los despotismos de toda la vida), la solidaridad sobre el sálvese quien pueda...? Si la mayoría empujamos en esa dirección, seguro que sí. Ahora bien, ocurra lo que ocurra preparémonos para un nuevo año repleto de citas importantes, de cambios, de desafíos, de esperanza. El 2015 viene guapo y prometedor. Nos dará más de una satisfacción. Palabra de cenizo.

JLT  24/12/2014

martes, 23 de diciembre de 2014

Infanta en el banquillo, Podemos en Barcelona 20141223

Llevar al banquillo a una hija del Rey anterior y hermana del actual, demuestra dos cosas: una, que en este país hay funcionarios (en este caso el juez Castro) capaces de sostener su independencia de criterio por encima de cualquier presión o temor a las consecuencias; otra, que por muy devaluada que esté hoy la democracia urdida en el 78, conserva aún suficiente fortaleza como para soportar las más arduas pruebas, a poco (y ahí está el tema) que sus agentes conserven algo de valor y de vergüenza. Sería bueno que quienes llaman a tomar el cielo por asalto fuesen conscientes de ello. Por supuesto, los otros, los que se han adueñado de ese mismo cielo e intentan reservárselo para sí y sus amigos, son ya incapaces de captar el potencial (a la hora de resistir y de luchar) que aún anida en la ciudadanía y en algunos de sus servidores.

Con sus momentos de gloria y sus meteduras de pata, Podemos está ahí y no parece que los esbirros del Sistema sean capaces de hacerlo desaparecer. El domingo, Pablo Iglesias llenó el pabellón de Vall d'Hebrón hasta la calle y más allá. Según los analistas ortodoxos su discurso estuvo repleto de calculada indefinición. En realidad abrió (¡por fin!) una nueva línea de debate político en Cataluña, rompiendo la obsesiva pugna entre nacionalistas para colocar en primer plano las contradicciones de verdad, las de naturaleza social y económica. Por eso prescindió de banderas, fustigó sin piedad a las mafias convergentes y maldijo a los patriotas (Pujol, Rato) que se llevan el dinero a Suiza. Si eso es indefinición, ya me dirán ustedes.

Podemos (con las encuestas asignándoles tozudamente cien diputados en las próximas generales) acapara la inquina de casi todos los que disfrutan de algún poder en las Españas. Así, Hernando, el nuevo portavoz parlamentario del PP, un tipo especialmente prepotente y faltón, dijo que la nueva y pujante formación no pasaría la prueba del algodón. Caca, caca. Pero, claro, que eso lo diga el representante de un partido que tiene a cientos de sus dirigentes y cuadros en los juzgados es de risa. Y el personal se da cuenta. Anda que no.