lunes, 31 de agosto de 2015

Sed realistas, proponed lo imposible 20150831

Se celebró en Castejón de Sos, con enorme éxito de crítica y público, el XIII Encuentro Periodismo de Altura. En esa cita, conocidos profesionales de la información debaten, presentan trabajos de campo o explican su actividad contando lo que a veces han de callarse. Así, uno de los asuntos tratados se refirió a la Unión Europea en relación con la crisis griega, el problema de los refugiados e incluso los tropiezos económicos de China. Expusieron su punto de vista colegas que trabajan en Bruselas para la SER, El Mundo, la Agencia Efe o ABC, y también colaboradores de La Libre Belgique o antiguos corresponsales de El País. Tras oírles, la conclusión parecía clara: Grecia ha sido vapuleada con el único objetivo de contener otras syrizas posibles (en particular Podemos) y reafirmar el axioma de que no hay alternativa. Lo cual pone en cuestión la misma esencia de la democracia, pues si no cabe proponer nada que no sea posible (es decir que forme parte de los paradigmas ultraliberales y sea bendecido por el capital financiero) ni existe margen para que conservadores (cada vez más a la derecha) y socialdemócratas (cada vez más al centro-derecha) puedan diferenciarse, salvo en ligeros matices formales... ¿A qué todo ese paripé de los programas, las campañas y las urnas?

Algunos seguimos creyendo que para transformar la sociedad en un sentido positivo (libertad, igualdad, racionalidad y apoyo mutuo), es preciso fijarse metas aparentemente imposibles, que desbordan el marco de lo fijado previamente. No digamos si tal marco ha sido dispuesto por unas elites económicas y una burocracia político-administrativa atentas sólo a incrementar sin fin sus privilegios.

Prometer o proponer lo supuestamente imposible no es populista cuando se parte de criterios lógicos y justos. La asignatura pendiente de las nuevas formaciones (aunque también de las tradicionales) no es autolimitar sus programas, sino introducir en ellos una verosimilitud básica y una clara voluntad de mejorar de verdad la vida de la gente. Eso es lo razonable. Convertir Europa en un lugar inhóspito, cruel e insolidario, no. 

sábado, 29 de agosto de 2015

Esas pobres ocas de la cabalgata 20150829

Ayer, apenas colgada en la edición digital de este diario la noticia sobre la supresión de animales en la Cabalgata de Reyes (la de Zaragoza), ya había una treintena de comentarios al respecto. La decisión del gobierno municipal levantó, una vez más, enorme polvareda, a partir de una cuestión aparentemente menor, o anecdótica, o como quieran calificarla. Ni las tensiones entre ayuntamiento y FCC por la contrata de parques y jardines ni otros espinosos asuntos tenían tal repercusión. Hace poco, el mismo ayuntamiento frenó en seco la recalificación urbanística que hubiera permitido construir 20.000 viviendas en el área de Venecia, y el personal se quedó tan tranquilo. Así de peculiares son las reacciones de la opinión pública.

Y mientras los lectores reaccionaban con tal vehemencia ante esa información animalista, el grupo de amigos con quienes estaba yo inició un debate paralelo no menos apasionado. Calculamos qué esfuerzo relativo les podría suponer a unas ocas cubrir el recorrido del desfile del 5 de enero, teniendo en cuenta que las simpáticas aves tienen las patas cortas, el cuerpo pesado y son palmípedas, lo cual no parece muy adecuado para caminar sobre el duro asfalto. Al final, no sé cómo, el debate abandonó las disquisiciones zoológicas y se trasladó a otra naturaleza, la de la nueva política, que por supuesto resultó ser un terreno resbaladizo. Casi reñimos.

Lo cierto es que ZeC lleva muy poco tiempo en el gobierno de la Ciudad Inmortal, anda bregando con los empandullos que, heredados, tiene que poner orden en las cuentas (si es posible) y todavía no ha propuesto un verdadero plan de gestión a corto, medio y largo plazo. Sin embargo, sus campanadas más sonoras han surgido de temas colaterales, como el nombre de un pabellón de deportes o esto de las ocas, burros y dromedarios (ni les digo cuando entremos a polemizar sobre los bovinos bravos). Todo ello estaba en el guión de Santisteve y los suyos, pero ahora casi parece una frivolidad, a la vista del impacto que causa en el vecindario. No obstante, yo me solidarizo con las ocas y el jumento. Pobrecicos.

viernes, 28 de agosto de 2015

Capten la realidad, lean novela negra 20150828

A muchos no les descubriré nada al recomendar la lectura del escritor escocés Philip Kerr, cuya serie de novelas protagonizadas por el detective Bernie Gunther nos lleva a la Alemania anterior y posterior a la II Guerra Mundial. En aquel ominoso momento, un antiguo oficial de la Kripo germana convertido en investigador privado hace su trabajo rodeado de miedo y horror. El escenario es dominado primero por el Partido Nacional-socialista (las SA y las SS); luego llegarán la ocupación y el arranque de la guerra fría. Lees Violetas de marzo, Pálido criminal o mi favorita, Réquiem alemán, conteniendo un escalofrío y con la perturbadora sensación de que los relatos, aunque estén ambientados en otra época, tienen un fondo que acaba resultando familiar.

¿Es esta Europa, sobre la que se precipitan millones de refugiados e inmigrantes (que huyen de guerras provocadas en buena medida desde aquí mismo), tan distinta de aquella otra que creimos haber dejado definitivamente atrás? ¿Qué nos evocan hoy esas imágenes de personas que esperan un último tren en las estaciones de Macedonia, vigiladas por la policía, desesperadas y hambrientas?

Lean a Kerr. Escucharán, por ejemplo, a un antiguo alto mando nazi, que en la Viena del 47 espía para los americanos. Sus inquietantes palabras les sonarán familiares.

--Estamos trabajando en un nuevo mañana --le dice al detective Gunther un personaje que tal vez sea el exjefe de la Gestapo, Heinrich Müller--. Puede que ahora (los aliados) se hayan repartido Alemania, pero llegará un tiempo en el que volveremos a ser una gran potencia. Una gran potencia económica. Mientras nuestra organización trabaja al lado de los estadounidenses para oponernos al comunismo, podremos convencerlos para que dejen que Alemania se reconstruya. Y con nuestra industria y nuestra tecnología lograremos lo que Hitler nunca habría podido alcanzar (...) Los alemanes quizás no tengan el dominio militar, pero pueden dominar económicamente. Será el marco, no la esvástica, lo que conquistará Europa.

Sí, una novela. Escrita en 1991.

jueves, 27 de agosto de 2015

Nuestra (evidente) parte de culpa 20150827

Me producen cierto desasosiego y bastante asco esos comentarios en las webs informativas de quienes rechazan la extensión de la atención sanitaria a todos los inmigrantes. Sus obsesivos razonamientos ("no nos lo podemos permitir", "cada vez vienen más a vivir a nuestra costa") no solo parten de premisas falsas, sino que exteriorizan una visión excluyente, egoísta y contraria a lo más constructivo y lógico del humanismo. Pero además hay otro factor importante que no me canso de recordar: esos inmigrantes son refugiados que huyen de guerras que nuestros propios gobiernos atizaron de forma insensata no hace mucho. La invasión de Irak, la desestabilización de Siria y Libia, la torpe intervención en Afganistán o las operaciones encubiertas que han provocado sucesivas guerras en el África central son los desencadenantes de esta huida masiva hacia la seguridad y la riqueza de Europa (o de Estados Unidos, si quienes intentan cruzar la frontera son latinoamericanos que abandonan el descompuesto México, la convulsa Centroamérica o la violenta Colombia). Nuestros líderes electos, tienen mucha parte de culpa. Y cuando ahora tales líderes fingen que la cosa no va con ellos o incluso intentan sacar réditos políticos del rechazo social a esos millones de pobres que lo han perdido todo, su culpa se hace más y más grande. Tremenda.

Yo sé que Sadam, Gadafi o el sirio El Assad eran unos crueles dictadores (el último de los citados lo sigue siendo). Pero bajo sus truculentos mandatos, la gente de aquellos países no huía en masa. La llegada de tres millones de sirios a las fronteras sudorientales de Europa es un fenómeno nuevo, directamente relacionado con una guerra civil que se atizó desde aquí, como la de Libia. Las cancillerías occidentales, los ejércitos y los servicios de inteligencia, con los norteamericanos a la cabeza, se las han arreglado para fabricarle al yihadismo un perfecto hábitat en Oriente Medio. Hoy no saben cómo salir del atolladero.

Así que ahora se pretende enfrentar a los desgraciados que llegan con una reacción racista y xenófoba. Y no faltan miserables dispuestos a ello.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Cacicada política (y educativa) en Cuarte 20150826

Tiene razón la actual portavoz del PP en las Cortes aragonesas: el conflicto del colegio Ánfora es consecuencia de una cacicada política de mucho cuidado. Y ahora, como el tema ha reventado, todo son acusaciones, sospechas, llanto y crujir de dientes. Es lo que suele ocurrir cuando responsables políticos y funcionarios no cumplen con su deber, o lo cumplen mal, o se dejan llevar por alguna querencia.
 
Que este centro obtuviera en marzo el plácet del Departamento de Educación (a la sazón gobernado por la conservadora Dolores Serrat) y de inmediato fuese concertado resulta incomprensible. En aquel momento, el presunto colegio estaba en obras, resultaba imposible que la Inspección pudiera visar sus instalaciones y parecía complicado discernir si la cooperativa de profesores peticionaria había contratado a una empresa de la construcción para levantar el edificio... o era esta constructora una promotora que luego montó la cooperativa por el procedimiento de reclutar por internet profesores-socios cuyas aportaciones capitalizaban el proyecto.

Un trámite, el de concertar un colegio, que habitualmente lleva mucho tiempo se resolvió casi sobre la marcha con un notorio trato de favor y un manejo arbitrario de la normativa ¿Qué informes hubo?, ¿qué inspecciones?, ¿qué control? Ni siquiera el Ayuntamiento de Cuarte, muy por la labor, había dado licencia de primera ocupación (acto que acaba de efectuar, también sobre la marcha, cuando los montones de escombros, los andamios y la grúa todavía están ahí).

Añadamos a todo ello la relación de la constructora con la trama Púnica, sus vínculos con el PP (el partido de la consejera Serrat), el afán de esta señora por frenar la construcción de colegios públicos y alentar la de privados concertados (incluso cediéndoles suelo)... Vamos, una cacicada en toda regla. Harían bien los padres de los alumnos matriculados en falso y los profesores de la cooperativa en pedir explicaciones a esos políticos (y a sus amigos empresarios) que les metieron en este laberinto. Porque ahora simplemente se trata de aplicar la norma y defender el interés general.