jueves, 31 de marzo de 2016

Un poco de laicismo tampoco está mal 20160331

Recibida por la derecha aragonesa con sonoros llantos y crujir de dientes, la decisión del Ayuntamiento de Huesca de poner fin a la presencia institucional de sus integrantes en actos religiosos no es sino un toque de laicismo perfectamente coherente, razonable... y normal. Por supuesto, la decisión acordada en la capital altoaragonesa por el PSOE, Cambiar Huesca y Aragón Sí Puede deja con el culo al aire al grupo municipal socialista de Zaragoza, que no quiso o no se atrevió a hacer lo propio. Quizás esta aparente contradicción no es sino la prueba de que el partido de Sánchez y Lambán es hoy una formación tan plural (y llena de contradicciones) como cualquier otra.

En algún medio se ha contado lo de Huesca con titulares en los que se decía, literalmente, que a los concejales se les iba a prohibir ir a misa. Una interesada exageración, claro, porque edilas y ediles sí podrán participar en el rito que les plazca, pero a título particular. Esa es la madre del cordero. En este bendito país nuestro la separación entre Estado e Iglesia se convirtió hace ya demasiado tiempo en una de las muchas asignaturas pendientes que colgamos (mas bien nos colgaron) por no haber culminado nunca algún tipo de auténtica revolución liberal y/o social. El viejo régimen (la mezcla de feudalismo y despotismo ilustrado destilada por la Restauración el franquismo) se nos quedó incrustado en las entendederas. Y ahí nuestra Santa Madre estuvo siempre, empeñada en convertir en ley de obligado cumplimiento sus dogmas, en llevar su códigos al Penal y al Civil, en traer y llevar bajo palio a los dictadores, bendecir los cañones, reclamar cárcel para los pecadores e incluso criticar a los papas más humanistas, como este Francisco de ahora.

Algunos creemos que la separación entre lo ciudadano (asunto colectivo) y los religioso (asunto individual) es tan necesaria que el Islam, por no haberla incorporado a su cultura política, está hoy como está. En España, por suerte, algo se ha ido avanzando, a trancas y barrancas. Por eso, un poco de laicismo práctico no está mal. Luis Felipe ha cumplido. 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Más huelga, por si no bastaba 20160330

Curioso: la huelga en los autobuses de Zaragoza se ha prolongado durante 111 días sin que en ningún momento, antes de ayer, se celebrase una votación secreta para que la plantilla decidiera si sí... o si no. Hasta entonces, una cuestión tan delicada se solventaba en la asamblea, a mano alzada, en medio de gritos y abucheos. Pero el resultado de la consulta de ayer pone de manifiesto que, en cualquier caso, el comité ha contado y cuenta con un respaldo masivo por parte de la plantilla. En este plan, el conflicto va para largo y queda claro que nadie ha secuestrado la voluntad de los trabajadores. Son estos, mayoritariamente, quienes están determinados a luchar hasta el fin.

Ha sido un portazo en la cara de la empresa. AUZSA incumplió anteriores compromisos, se cerró de entrada a una solución razonable y también ha preferido prolongar la pelea durante más de tres meses antes que ceder a las revindicaciones de su personal. Ahora se enfrenta a la determinación férrea de sus empleados. ¿Cómo salir del callejón sin salida?

Con su obstinación, ambas partes se han retratado de cuerpo entero. Han sido incapaces de mostrar un mínimo de empatía con los cientos de miles de zaragozanos perjudicados por su brutal encontronazo. No han encarnado ni por un segundo los valores cívicos que se les suponen a quienes manejan un servicio público. Nadie podrá negarles ni antes ni ahora el derecho a defender sus respectivos intereses; pero deberían hacerlo con más inteligencia, flexibilidad, consideración hacia los zaragozanos y respeto al ayuntamiento que les contrató.

El ayuntamiento... Su actual equipo de gobierno no se enteró de que heredaba una contrata muy problemática. En consecuencia, consideró la huelga un asunto ajeno, a ventilar entre empresa y trabajadores. El alcalde tardó en reaccionar, creyó que los de la CUT estaban de su parte, limitó los servicios mínimos, no supo situar en su adecuado contexto la posibilidad de ir a una municipalización y no ha presionado de verdad a las partes hasta pasadas semanas. Lo lleva bueno.

Las urnas hablaron. Y dijeron no. 

lunes, 28 de marzo de 2016

A ver cómo nos quitamos los 'muertos' 20160328

En los próximos años, algunos grandes proyectos acometidos por sucesivos gobiernos aragoneses a través de las correspondientes empresas públicas o institutos específicos tendrán que ser liquidados. Porque resultan insostenibles. Ni Aramón ni Motorland (por citar dos casos emblemáticos, aunque no son los únicos ni mucho menos) tienen sentido como actividades de naturaleza institucional, cuando se han convertido en sendos desastres financieros. La capacidad de ambas sociedades para acumular pérdidas y su pésimo horizonte estratégico las han convertido en tremendos lastres para las cuentas de la DGA (y de Ibercaja, en el caso de Aramón). Por supuesto, la amortización de las enormes inversiones realizadas en una y otra se puede dar por perdida.

A medio plazo, Motorland no tiene salida. Su supuesto parque tecnológico nunca funcionó, su actividad deportiva no trae cuenta y la realización del GP de Motociclismo en su circuito de alta velocidad arrastra déficits de unos siete millones de euros en cada edición. De traer la Fórmula 1 nadie habla ya, después de que dicho espectáculo haya causado un monumental agujero a las acribilladas cuentas de la Generalitat valenciana. España está repleta de circuitos o instalaciones similares donde el dinero del contribuyente pasa a a bolsillos privados a cambio de unos retornos obviamente inferiores. Y así no se puede seguir. Han llegado las vacas flacas.

En Aramón el problema es parecido. La empresa nunca obtuvo beneficios. Pero ahora carece de la coartada inmobiliaria y tropieza con el cambio climático que ha reducido la temporada de esquí a su mínima expresión. La nieve sigue jugando un papel significativo en la economía del Pirineo, pero es preciso impulsar otros factores de desarrollo. Si no...

Ahora será preciso estar muy atentos para que la eventual liquidación no acabe haciéndoles el caldo gordo a los sinvergüenzas de rigor. Podrían haberse producido ya movimientos en ese sentido. Y sólo nos faltaría rematar la faena con algún sucio enjuague o uno de esos acuerdos confidenciales que hicieron furor no hace mucho. 

domingo, 27 de marzo de 2016

Vale, pero... ¿Qué Zaragoza proponen? 20160327

Hay que leer con detenimiento el acuerdo de gobernabilidad para la capital aragonesa que ZeC ha entregado a PSOE y CHA (verlo en http://zaragozaencomun.com/gobernabilidad/). Para empezar, resulta evidente que Santisteve y los suyos han rectificado sus planteamientos previos, aquellos que tras las elecciones de mayo impulsaron una extravagante y confusa negociación con las otras dos formaciones, compartimentando las áreas institucionales bajo el principio "una cosa son los ayuntamientos y otra la autonomía". Ahora, la actual propuesta de diálogo ofrece un pacto muy amplio y propone mantener líneas de contacto entre los distintos partidos a fin de acordar decisiones en todos los niveles administrativos. Aleluya pues.

A partir de ahí, es fácil comprobar que la oferta de los comunes plantea medidas de todo tipo, más o menos específicas, más o menos desarrolladas, con muchas de las cuales habría de estar de acuerdo cualquier progresista. Da la impresión de que ese catálogo, donde asuntos claves del urbanismo o la movilidad se mezclan con actuaciones sociales o de protocolo mucho más simples, ha sido elaborado por agregación de reivindicaciones o ideas procedentes sin duda del abigarrado elenco integrado en ZeC. El resultado final es variopinto, pero no define con precisión qué se quiere hacer exactamente con Zaragoza ni cuáles son las prioridades ni cómo sería posible poner en red el trabajo de las distintas áreas municipales. Además hay ausencias clamorosas (la Feria de Muestras, la gestión de los parques, la programación cultural, las fiestas del Pilar... por ejemplo).

Es preciso saber hacia qué Zaragoza vamos. Y la izquierda en su conjunto debe negociar y acordar un plan mucho más ambicioso y múltiple de lo que sugiere (quizás para no determinar en exceso el diálogo que ha de venir) la propuesta de los comunes. La recuperación de la ciudad consolidada, la expansión del tranvía y otras grandes decisiones deben ceñirse a una puesta en marcha mucho más concreta.

ZeC tiene como estrategia el uso del espacio político municipal para afrontar de manera transversal la emergencia social y proteger e incluso ampliar los derechos de la ciudadanía. Un objetivo importante pero también muy complejo, sobre todo a la hora de combinarlo en el día a día con el cometido natural de cualquier ayuntamiento: mantener y mejorar los servicios urbanos, promover la calidad de vida del vecindario, promocionar la ciudad y su oferta turística y comercial, atraer inversiones, impulsar la cultura... Esa es la clave, porque, como todos estamos viendo, una cosa es proclamar que éste es un tiempo nuevo para Zaragoza, y otra resolver la huelga en el bus. Que es de lo que se trata.

viernes, 25 de marzo de 2016

Mala vida para los malos 20160325

El pasado fin de semana se celebró en Tudela uno de esos congresos sobre el bienestar que organiza la SER por toda España. Allá me fui porque intervenían varios amigos míos, vive en aquella ciudad navarra gente a la que quiero y además... la alcachofa está en su momento y ya se han recogido los primeros espárragos. Así que en la mañana del domingo me senté en un abarrotado Teatro Gaztambide a escuchar cómo el filósofo Daniel Innerarity (su último libro, La política en tiempos de indignación, se ha convertido en todo un best seller, lo cual es mucho decir de una obra de no ficción) disertaba sobre la relación entre la vida buena y la buena vida. Allí anduvo, a vueltas con la naturaleza de la satisfacción, el deseo o el sentido de la existencia. Lo más interesante (en mi opinión) fue cuando profundizó en la confusa relación entre la ética positiva y el sentido de lo colectivo (vida buena), y el triunfo y la consecución de los más valorados objetivos materiales (buena vida). Porque lo uno no garantiza lo otro (¡que más quisiéramos!), aunque tampoco funciona la cosa en su viceversa (¡sería el colmo que todos los canallas alcanzasen la felicidad después de joder al prójimo).

Pero el debate acabó a su hora, el congreso también... y nos fuimos tranquilamente a comer material de la huerta. Me quedé con un runrún: es posible que nunca como ahora haya existido una exaltación tan constante y efectiva de la sinvergonzonería, el individualismo, el egoísmo y el cinismo como vías hacia la buena vida; nunca tampoco la voluntad de compartir, el altruismo o el sentido de lo comunitario estuvieron tan denostados y fueron objeto de tanta burla. Antes existía al menos la doble moral, una obvia hipocresía para disimular la maldad. Ahora ya no. Ahora el "esto es lo que hay" se combina con las más feroces críticas a lo que los propagandistas del sálvese quien pueda (o pensamiento único) denominan buenismo. Así que yo, como dice la tradicional canción obrera, a los explotadores (opresores, criminales, estafadores, ladrones) sólo les desearía que el dinero que nos roban lo gasten en medicinas. ¡Toma ya gran vida!