miércoles, 2 de noviembre de 2016

Alguien ocupará ese espacio 20161102

En las izquierdas cunde estos días la depre y el abandono. El personal ha visto llorar a Sánchez. Ha contemplado cómo se daba la vuelta Hernando (el del PSOE). Ha flipado al escuchar al otro Hernando (el del PP) encampanarse en el Congreso, insultante de alegría. Ha meneado la incrédula cabeza ante el bajo rendimiento parlamentario de Iglesias. Se ha consolado con el agradable sentido común de Balldoví (el de Compromís) y los flipes radicales de Rufián (el de Esquerra), pero siendo el uno valenciano-valenciano y el otro catalán-supercatalán siempre queda la duda de si sus actuaciones atañen al resto de los españoles. Y por enésima vez se ha repetido el eterno lamento respecto de la maldita división, el cainismo, el sectarismo, la traición y otros fantasmas históricos.

Pero esta no deja de ser una impresión momentánea, como lo es todo cuando la vida corre a una velocidad vertiginosa. Si en los últimos tres años han pasado cosas tan inesperadas e inauditas (no las relato, pero son evidentes), imaginen lo que puede suceder de aquí al 2019.

Sí: el PSOE de la Gestora ha confirmado su condición de zombi (no de aquellos de Guerra mundial Z, que corrían y brincaban como posesos, sino de los lentorros y atontaos de La noche de los muertos vivientes). Pero el propio Sánchez o Borrell han quedado como señores. Y aún no han dicho su última palabra.

Cierto también que en Podemos el triunvirato Iglesias-Bescansa-Echenique se ha estancado en un discurso que discurre (valga la redundancia) por la obviedad, el exabrupto sin sentido y la incapacidad programática. Pero Errejón dice otras cosas mucho más propias y exhibe una inteligencia política muy superior.

Además, a la izquierda (o abajo, si lo prefieren) existe un espacio que, si se queda vacío, alguien ocupará. No deja de ser sugerente que los críticos (por llamarlos de alguna manera) tanto del PSOE como de Podemos digan cosas similares, tengan talantes parecidos y estén en condiciones de convencer a mucha más gente que sus respectivas direcciones oficiales. Al loro pues.
 

martes, 1 de noviembre de 2016

Lo mejor de Rajoy es... ¡Rajoy! 20161101

Ya se me va pasando la alarma que me causaron algunos titulares y muchos comentarios: todo aquello de empieza una nueva etapa, llega la hora de trabajar por España, se rompió el bloqueo, luz verde a las reformas... ¡Ostras!, me dije, igual se ha producido algún tipo de transformación fundamental de la situación política y yo no me había enterado. Y como encima ando estos días de aquí para allá, sin parar quieto en ninguna parte, temí quedarme fuera de juego. Pero por suerte Rajoy es quien es, lo cual siempre constituye una garantía de que no habrá sorpresas ni prisas ni acelerones. Es comprensible que quienes han tenido la obligación de pintar de purpurina la investidura del sábado (la de los zombis) se inventasen no sé qué cambio, recambio o requetecambio. Pero ahí ha estado nuestro Mariano para poner las cosas en su sitio. De momento, hasta el jueves por la tarde no se conocerá el nuevo gobierno. Que estamos en el puente de Jalogüin, hombre. No metan prisa.

Genial, oye. Llevábamos mogollón de semanas estresados, sin poder hacer planes para navidades, pringados los sábados y aun los domingos. Pero el presidente permanente nos ha devuelto al pausado ritmo del ya te veré. Algunos de los suyos, carcomidos quizás por la impaciencia, aseguraron que íbamos a conocer la composición del gabinete el mismo domingo, o el lunes a más tardar. Mas nada ha alterado la imperturbable quietud del jefe. Qué tío.

Por idéntica regla de tres, Rajoy se atendrá a su implacable lógica: él es él y no necesita traductores, emisarios ni profetas para hacer lo que debe, en perfecta consonancia con lo que ya hizo. Lo ha dicho por activa y pasiva: aquí no hay nueva etapa que valga, sino una estricta continuidad asentada sobre cuatro pilares inmutables y eternos: orden, unidad, mercados... y mucha calma. Los de Ciudadanos, y no digamos los pobres socialistas, podrán inventarse cualesquiera ajetreos y sacudidas. Pero el inquilino de La Moncloa ni se agita ni se inmuta. Sobresaltos, los mínimos. Echémonos una siesta. ¡Uuuaaa!
 

lunes, 31 de octubre de 2016

Retroceder o avanzar a partir del 78 20161031

Ya saltó el bloqueo. ¡Aleluya! Eso sí: España se ha quedado no ya medio rara sino rara del todo. Para que Rajoy, se haya podido dar el gustazo, las reglas implícitas de la Transición, el bipartidismo, la lógica electoral, la función política del PSOE y la inteligencia elemental de analistas y ciudadanía han saltado por los aires. No quiero ponerme apocalíptico, no sea que me confundan con Iglesias o cualquier otro agitador populista; pero sea corto o largo el mandato que ahora empieza, les aseguro que no será ni amable ni tranquilo. Cabe suponer que el proyecto destinado a convertir a los votantes en meros consumidores de productos parecidos aunque con marcas diferentes (o Cola-Cao o Nesquick, o Coca Cola o Pepsi Cola, o Volkswagen u Opel... o PP o PSOE) no tendrá éxito... Aunque tampoco lo consigan las propuestas rupturistas. Ya veremos.

Filósofos y politólogos se devanan los sesos intentando describir el plano básico de la actual contradicción. Puede ser geográfica: norte frente a sur, centro frente a periferia (o viceversa), áreas metropolitanas frente a medias y pequeñas poblaciones. O generacional: jóvenes urbanos y formados por un lado, viejos rurales con escasos estudios por otro. O tradicional: izquierdas vs. derechas. O espacio-temporal: la gente del 78 en contraposición con quienes critican y rechazan la Transición.

Es todo eso y algo más. Mal que les pese a quienes abominan del 78, el constitucionalismo reformista fue entonces la única salida posible para alcanzar unos objetivos democráticos que la correlación de fuerzas impedía conquistar mediante la ruptura definitiva. Pero ahora no se trata tanto de considerar la actual Constitución como un baluarte a defender o un obstáculo que derribar. Guste, o no, el 78 es obligado punto de partida. Y lo que se dilucida es si desde la realidad que creó se avanza hacia nuevos logros democráticos y sociales... o se retrocede en la dirección contraria. A esto último aspira la derecha, convencida en su fuero íntimo de que hace 40 años hizo demasiadas concesiones. Ojo pues con la nueva Transición.
 

domingo, 30 de octubre de 2016

Aragón... ¿también existe? 20161030

Como nos hemos pegado una semana pendientes de la Carrera de San Jerónimo: que si debaten, que si votan, que si rodean el Congreso, que si mira lo broncas que es Iglesias pero la finura que se gasta Hernando (el del PP, pues el del PSOE bastante tuvo con tragarse el sapo verrugoso)... pudo parecer que Aragón casi no existía. El outlet zaragozano se difuminó en la bruma de los intereses creados (secundados con un fervor maravilloso por PP, PSOE y Ciudadanos). Las ordenanzas fiscales del agitado Ayuntamiento capitalino se aprobaron por fin, con el grupo socialista bordando un nuevo ejercicio de geometría variable. Al alcalde Santisteve le prepararon la enésima emboscada a propósito de la Ley de Capitalidad y el Consejo de la CARTV. La dirección de Chunta salió ilesa del Comité Nazional. El Real Zaragoza estrenó entrenador. Si no llega a ser por Susana Sumelzo, pasamos desapercibidos.

De la diputada socialista por Zaragoza solo puedo decir lo mismo que en su día dije del general Julio Rodríguez, cuando apareció en las candidaturas de Podemos: quien asume un compromiso político en el que hay mucho que perder y poco que ganar merece el máximo respeto. De ventajistas, aprovechados y lameculos estamos sobrados. Las personas, como Sumelzo, capaces de ponerse fuera de juego por ejercer la coherencia, no abundan en ese mundo traidor. Y más ahora, cuando se ha consagrado la mentira programática y la deslealtad con los electores.

Aragón, por lo demás, sigue volando sin motor. Es agradable. Plácido, silencioso y barato. Uno tiene la sensación de que vamos camino de poca cosa (con permiso de Labordeta), pero por una carretera bien asfaltada. Conduciendo un Opel, por supuesto. Sin expectativas pero sin agobios.

Otra cosa que contribuye a nuestra tranquilidad es la ignorancia, o mejor dicho: la distracción. Así, quedó visto para sentencia el juicio contra el exdirector general de la extinta CAI, García Montes. Pero ese proceso venía hueco. Al acusado (a quien Ibercaja, por derivación, ha de pagar todos los meses ¡quince mil euracos del ala!) se le imputaba un roto de unos seis millones. ¡Ja! A la CAI le hicieron un agujero de más de 2.500 kilates. Y en esa manteca untaron muchos. Pero... ¿quiénes y cómo? Misterio.

De esta forma uno se queda con la sensación de que, si existimos, vivimos en un Limbo. Pasa lo mismo cuando le llevan al juez unas dietas de 8.000 euros que pillaron dos directivos de Sarga, la empresa pública aragonesa configurada a partir de Sodemasa (colocadero del PAR) y Sirasa (ídem del PSOE). Ya ven: 8.000. Sin embargo nos hemos comido con patatas la inaudita contabilidad dada a conocer por otra sociedad pública, Motorland, que se autoanticipó en 2016 nueve millones de pérdidas (que serán más), con un balance de risa y un escandaloso escandallo (¡je,je!) de ingresos y gastos previstos. Jeta de hormigón e impunidad de alto copete.

Así de bien pasamos estos agitados días, mientras Rajoy era investido y el mundo político se ponía del revés. ¿Qué puede esperar Aragón del nuevo Gobierno? Como mucho, buenas palabras. O sea, nada. 

sábado, 29 de octubre de 2016

Todo lo que se da por sentado 20161029

A estas alturas, estamos todos tan agotados que apenas causa sensación el hecho de que Mariano Rajoy haya alcanzado sus últimos objetivos parlamentarios y la investidura sea un hecho. Pero el problema adquiere a partir de ahora una nueva dimensión, porque habremos de dar por hecho la descarada consagración de fenómenos que contaminan la democracia hasta convertirla en algo parecido a una pamema. No me refiero, es verdad, a nada que no haya sucedido antes, por ejemplo presentar un programa electoral y luego incumplirlo. Pero hasta la fecha las trampas y mentiras eran presentadas como algo excepcional o se las disimulaba con prolijos ejercicios de cinismo e hipocresía. Eso se acabó. El PSOE ya ha pasado a dar por hecho que ofrecer una cosa y de inmediato hacer la contraria es algo perfectamente razonable, admisible e incluso admirable.

Resulta insólito que Antonio Hernando siga siendo portavoz del PSOE tras haber jurado en público una y mil veces que su partido jamás de los jamases facilitaría la investidura de Rajoy. Para justificar el giro de 180 grados de su comité federal y justificarse a sí mismo, este ciudadano evoca aquellos renuncios a cuenta de la OTAN y la reconversión industrial de los 80. Pero su mensaje transciende tales precedentes y anuncia un futuro donde ya no cabe confianza alguna en los candidatos socialistas. El interés de España (¿de qué España?) está por encima de cualquier contrato con los votantes. O sea que...

El PP, por su parte, ha logrado darle la vuelta al sistema electoral sin necesidad de reformarlo. Ciudadanos ha exhibido una impresionante capacidad para el transformismo ideológico y programático. Los nacionalistas periféricos han dejado de disimular su apabullante (y egoísta) obsesión territorial, como si el mundo se acabase más allá de sus micropaíses. Y Podemos... Bueno, estos acabarán convirtiendo en coherente su incoherencia, aunque sólo sea por comparación con los demás. En todo caso, nadie les perdonará nada. Bastante tienen.