miércoles, 2 de octubre de 2013

Presupuestos para un desastre continuo 20131002

Estos Presupuestos Generales del Estado son desastrosos. Para Aragón y para España entera. El ejercicio que planifican dejará a nuestro desnortado país con una deuda pública equivalente a todo su PIB, que es por cierto mucho más de lo que dejó en herencia Zapatero. Rajoy se las ha arreglado para compatibilizar un ajuste durísimo con un incremento inaudito del déficit. ¿Cómo? Salvando a la banca, socializando buena parte del agujero dejado por la burbuja financiera, respaldando la ruina de las autopistas privadas (¡esas radiales de Madrid!), aceptando las condiciones de las compañías eléctricas cuyas subastas periódicas del coste de la energía son un atraco en toda regla... En fin, barriendo para casa. Aragón, por supuesto, va en el paquete. La Tierra Noble jamás volverá a tener la porción presupuestaria que el Gobierno central le adjudicó durante la década pasada. Ahora vamos a volver a lo de siempre, a casi nada.
 
La gran novedad es que el PP aragonés y el PAR (ejerciendo este partido de estómago agradecido) dan por buena la jugada. Lo hacen usando las cifras a la remanguillé. Manejan las partidas apuntadas en el actual proyecto de presupuestos sin querer saber que, siendo estas muy poca cosa, es seguro que no todas se ejecutarán. Si en este caso la realidad percibida es una caca, la realidad real degenerará en una pena total. Para colmo, la poca pasta disponible se dirige a objetivos no ya dudosos sino absurdos, como ese recrecimiento de Yesa cuyas obras engullen los millones a velocidad de vértigo (porque el terreno sobre el cual se opera es inestable, como se advirtió, y para intentar consolidarlo ya se ha gastado cuatro veces más de lo previsto). Inversiones productivas, pocas o ninguna. Pero la derecha (la nacional y la regional) está satisfecha. Además, los recortes son para todos los territorios... qué consuelo.

Opel amplía la gama de fabricados en Figueruelas. Una buena noticia en medio de los ERE y cierres que diezman la industria aragonesa. De los presupuestos solo cabe esperar lo de siempre. Volvemos al pasado. Aragón, al ralentí, ni fu ni fa... En la cuneta.

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