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viernes, 27 de febrero de 2015

Goya nos vuelve a retratar 20150227

Irrito a mis lectores de derechas, decepciono a no pocos de izquierdas, descoloco a los de centro, mosqueo a los aragonesistas y cabreo a los españolistas. Por ello suelo usar a menudo expresiones como "con el debido respeto", "ya disculparán" o "sin ánimo de ofender". No es sarcasmo; solo pretendo suavizar las tensiones. En todo caso, hay algo que aliviará los enfados de quienes me ven como un tipo negativo, engreído y faltón: en realidad mi influencia sobre los acontecimientos es muy escasa... tirando a nula. Les voy a poner un ejemplo descafeinadito, para evitar sofocos: el asunto de Goya y su fallido museo (bueno, digo fallido en su versión más ambiciosa y de iniciativa pública).

Ocurrió un día que el entonces presidente de Aragón, Santiago Lanzuela, inspirado por Manuel Pizarro, a la sazón jefe de Ibercaja, salió al ruedo anunciando la creación de un Espacio Goya, lugar donde se concentraría la obra que hay en Aragón del gran pintor y la que pudiera ser importada, junto con trabajos de artistas precursores o de otros posteriores influenciados por don Francisco. Cierto es que el tema se planteó con poca ambición y sapiencia, pero yo lo jaleé, encantado además de coincidir con personas tan señaladas y tan de orden.

Lo de Goya era de cajón. No hay aragonés más universal ni otro reclamo posible en el exterior. El Espacio (mejor el Museo) era un objetivo irrenunciable. Pero, claro, el proyecto tenía que lidiar con los intereses, las envidias, los personalismos y todos los vicios regionales. Pronto se supo que algunas entidades propietarias de obra goyesca no la soltarían ni a tiros (por ejemplo la Iglesia Católica). El Gobierno de Aragón, no obstante, se puso a intentarlo (ya era presidente Marcelino Iglesias). Se desalojó la Escuela de Artes y Oficios para instalar allí la cosa... Y luego todo se fue quedando en nada. Mientras, nos entreteníamos con lo de Gran Scala y otras idioteces.

Ahora, Ibercaja (que ya vio en Goya el principal activo de su Museo Camón Aznar) ha decidido adueñarse de la marca. Nadie podrá reprochárselo. Una vez más se ve quién templa y quién manda. Y aquí, un servidor, con un palmo de narices. Como les dije.

lunes, 5 de agosto de 2013

Impulsados hacia la estratosfera 20130805

Estas gafas que llevo son las de ir en bici y ponen el mundo de un azul polarizado muy agradable y políticamentre correcto. No veo gaviotas cuando me las pongo, pero eso es porque no estoy en el mar, propiamente dicho, sino a orillas del Ebro, donde las aves marinas sólo suben muy de vez en cuando. El caso es que tras los anteojos mi mente flota feliz, sobre todo si ceden unos grados las temperaturas máximas y me puedo sentar en la terraza del Rías Gallegas a tomarme una cañita con media ración de pulpo. Me relajo y entonces me viene a la cabeza esa foto de Marylin Monroe con un libro sobre Goya en las manos, preciosa imagen que ilustraba el otro día el artículo del amigo Carbonell. Claro, pienso, si como cuenta Joaquín la maravilla platino habló con Buñuel, ¿qué otra forma tenía el calandino de darle un punto aragonés al diálogo sino hablando del personaje más universal y conocido que ha parido la Tierra Noble? Y, por otro lado, viendo la facilidad que tuvo la actriz para encontrar un libro sobre don Francisco, ¿no es evidente que el genial pintor está ya presente en todo el mundo y es, no la mejor, sino la única referencia global de esta bendita Comunidad?

Pero en Aragón tal circunstancia, mucho más importante de lo que parece, nunca ha sido abordada en serio. Pero no se preocupen que no volveré a dar la tabarra con el Espacio Goya y ni siquiera recordaré que la carretera Zaragoza-Fuendetodos apenas ha sido parcheada en sus peores tramos y sigue siendo una calamidad impresentable. No. Aquí, ya lo sabemos, tenemos cosas más importantes de las que ocuparnos y otros proyectos, importantísimos sin duda, acaparan nuestra atención y nuestro dinero. Además, seguro que la gente vendrá en masa a Zaragoza en cuanto se entere de que ya es posible visitar de nuevo la Torre del Agua e incluso navegar por el Ebro. Goya, para los intelectuales y para las poetisas rubias.

Total, que entre Marylin y la cañita (la segunda ya, lo confieso) se me ha ido el artículo. Hoy no le meto caña al Plan Impulso que lanza, ¡tatachííín!, el Gobierno aragonés. A ver si puedo mañana. Qué galvana, oye.