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jueves, 17 de noviembre de 2016

Democracia, sí, no... ¿o qué? 20161117

Llevamos así demasiado tiempo. Y la cosa se está poniendo cada vez más negra. Opinadores de relieve (o simples usuarios de Twitter o Facebook), sean de izquierdas, derechas o cualesquiera de los autodenominados centros, alertan sobre los peligros de someter las cosas a votación. Ojo con las primarias, ojo con los referendos, ojo con las elecciones. Los asuntos públicos, al parecer, son demasiado complejos, retorcidos y oscuros como para subordinarlos al designio de un pueblo que se deja camelar por cualquier paleto millonario, facha y machista. Desde la victoria de Trump, al coro se han sumado explícita o implícitamente personas de categoría, de quienes jamás llegué a pensar que pudieran mostrarse tan reticentes ante los efectos de la democracia. Porque ahí esta el quid de la cuestión: o consideramos que la voluntad soberana de la gente es decisiva e imprescindible para regular nuestra convivencia... o acabaremos pasándonos al otro lado.

Antes de despreciar a quienes han votado al reteñido Donald o, aquí, a nuestro perezoso Mariano, sería conveniente analizar qué ha pasado con los más señeros sistemas democráticos, y por qué, en un momento determinado, los logros de la democracia social (tan evidentes y benéficos) se convirtieron en una aspiración conservadora, mientras el anarquismo capitalista (con sus propuestas egoístas y brutales) seducía a las variopintas clases medias.

Ya puestos, cabría considerar cómo se devalúa una democracia cuando limita su alcance al rutinario ritual de las elecciones. A la postre, las urnas no determinan por sí solas la calidad del régimen político. Si la sociedad civil no está organizada, si los derechos no se ejercen ni las obligaciones se exijen, si los medios y las redes no actúan como instrumentos de deliberación positiva, si la educación no avanza, si el conocimiento no se convierte en imprescindible virtud ciudadana, si el debate no es transparente y comprensible... votar pierde buena parte de su sentido. 

Mas no existe nada mejor que la democracia. Defendámosla.
 
JLT  17/11/2016

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ahí llega el hijo de Reagan 20161110

Que no les confundan (como con las encuestas): la victoria de Trump es la del Partido Republicano, puro stablishment, que además se ha hecho con la mayoría en las cámaras y pronto dominará también el Tribunal Supremo de EEUU. Es la derecha mutada en una síntesis de neofascismo y anarcocapitalismo. Es la fase actual de la revolución conservadora convertida en paradigma global. Con el faltón Donald y su campaña sobredotada de testosterona sintética han marchado hacia el éxito final el Tea Party, los telepredicadores del Cinturón de la Biblia, los blogueros de la alt right (aparato de agitprop del activismo ultraderechista), la Asociación del Rifle, la Fox News, el Ku Klux Klan, las milicias supremacistas y una horda de multimillonarios, además, ciertamente, de algunos blancos desempleados y otros especímenes de la América profunda.

Sí, es verdad que a una parte del sistema no le gustan las broncas y preferiría imponer el nuevo modelo político y social (autoritarismo, mentira y desigualdad) por procedimientos lo más indoloros posibles. Pero Trump es hijo legítimo de aquel Reagan que inició un cambio radical destinado a matar el Estado del bienestar y convertir el sueño americano en un imposible.

La extrema derecha no es antisistema sino transistema. El brexit fue obra del respetable Partido Conservador (no de los voceras del UKIP). El Frente Nacional francés se ha institucionalizado y conecta cada vez mejor con los republicanos de Sarkozy. Merkel se está quedando sola en el CDU alemán. Y el PP... veremos.

Le llaman populismo. pero quieren decir neofascismo. Por supuesto nada que ver con las izquierdas, donde no existe cosa parecida. Tras el derrumbamiento de la socialdemocracía y el monumental fracaso que ha cosechado en EEUU el Partido Demócrata, los llamados alternativos (Die Linke, Syriza, Podemos, LaGauche...) solo intentan recuperar las conquistas sociales y las políticas fiscales de los 60 y 70. Por ahí iba el bueno de Bernie Sanders, el yanqui socialista. No le dejaron.

JLT  10/11/2016

domingo, 8 de mayo de 2016

Este desorden institucional resulta insoportable 20160508

Insoportable e insostenible, por supuesto. Cada semana las noticias que giran en torno a las dos grandes instituciones aragonesas, el propio Gobierno de la Comunidad y el Ayuntamiento de Zaragoza, revelan la urgente necesidad de auditar ambas, de replantear sus objetivos, de centrar sus prioridades, de acabar con el viejo desmadre que cada año dilapida decenas y aun cientos de millones. Sin ese ejercicio de realismo y puesta al día, que no sólo atañe a los gobernantes sino también a muchos gobernados, será imposible atajar el déficit, atender a lo que que de verdad importa y sanear este ambiente cargado de recelos, trampas políticas y populismo barato.

Populismo, sí. El que a lo largo de los últimos decenios ha llenado los oídos de los aragoneses de cuentos, imposibles y mentiras. Esa demagogia infiltrada en la política de escaparate, la política sazonada de eventos, la política a la valenciana o a la andaluza (y ya me disculparán los amigos levantinos y sureños), la política, en fin, que capta voluntades y genera autoestima a precio de oro, con proyectos inviables, con planes de negocio trucados, con sobrecostes a todo trapo y con gestores incapaces.

Ahora mismo, el Ayuntamiento de Zaragoza se desliza por una montaña rusa judicial en la que compensaciones, contratas, concesiones y expropiaciones andan al retortero, sin que exista forma humana de predecir qué fallarán al respecto los tribunales. El alcalde Santisteve y los suyos se han visto atrapados en ese marasmo, que es la consecuencia de decisiones tomadas por sus predecesores. ZeC está intentando resolver la papeleta. Es difícil saber si lo hace bien, mal o regular. Pero es indudable que pelea contra una herencia desastrosa. Cuando al municipio le caen encima sentencias en firme (sobre asuntos que vienen de lejos) que implican pagos millonarios, no hay dios que saque a flote el presupuesto. Cuando las principales contratas (la de la limpieza con FCC y la de los autobuses con AUZSA) están sujetas a permanentes conflictos, reclamaciones, desembolsos oscuros y cosas parecidas es que algo se ha hecho muy mal.

El Gobierno de Aragón, por su parte, sigue sin saber qué hacer con el entramado societario que forma parte de la administración autónoma. Mientras negocia a cara de perro el pago de servicios sociales esenciales, debe inyectar más y más dinero en actividades perfectamente superfluas. Y todavía intenta mantener la ilusión popular dando continuidad o nuevos formatos a proyectos que tal vez sean interesantes (rehabilitar la estación de Canfranc, por ejemplo) pero que nadie sabe cómo podrían financiarse sin generar nuevos y espectaculares agujeros.

O alguien pone orden en este barullo, o las vamos a pasar de a metro.

sábado, 9 de abril de 2016

Penas, castigos, diferencias... 20160409

He dejado pasar unos días mientras no cesaba de darle vueltas al tema. Me refiero a las actuaciones judiciales relativas a los actos de protesta política o social en términos que podríamos considerar rupturistas, radicales o mal avenidos con las normas de uso común. Escucho a personas razonables y bien informadas advertir que se está produciendo un notorio retroceso en los derechos, y por tanto en la calidad de nuestra democracia. Otras, no menos cualificadas, inciden en que la protesta, aunque asumible y necesaria en una sociedad que avanza a través del debate, debe ajustarse a ciertos límites que, por ejemplo, descarten el uso de la violencia física o... ¿verbal? A priori, ambos enfoques tienen sentido. Pero luego, al visualizar uno tras otro los casos concretos, es cuando surgen los interrogantes.

Pongamos por caso al concejal de Podemos en Jódar (Jaén) y miembro del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), Andrés Bódalo. Cabría considerarle más un broncas que un activista. Pero, aun así, ¿resulta lógico meterle durante no menos de dos años en la cárcel? ¿Y los doce años de condena a los anarquistas de origen chileno que detonaron una bomba en el Pilar? ¿No es cierto que su juicio propició alguna duda respecto de las pruebas que les incriminaban? Por la misma regla de tres, ¿será objeto de proceso, y quién sabe si castigado en la proporción correspondiente, el directivo de AUZSA que agredió a un trabajador de esta empresa? ¿Y cómo concebir que, cuando un ministro de Defensa del Gobierno español (José Bono) fue atacado en plena calle por quienes parecían militantes del PP, estos no sólo salieron de rositas sino que sentaron en el banquillo... a los policías que les tomaron declaración?

¿Qué puede pasarles a los Ocho de Yesa, cuando dentro de unos días se celebre la vista oral de su absurdo caso? ¿Por qué se mandó a la cárcel ¡por apología del terrorismo! a unos titiriteros cuya obra apenas podía considerarse provocadora? ¿Qué sentido tienen las denuncias dirigidas contra personas a quienes se acusa de comportamiento blasfemo? ¿Blasfemo?

No sé yo... No sé. 

martes, 22 de marzo de 2016

Lo de los refugiados... ni me extraña 20160321

Me avergüenza, me confronta dolorosamente con mi condición de ciudadano europeo... Pero no me extraña. El tratamiento que la UE está dando a los refugiados procedentes de Oriente Medio repugna a cualquier conciencia afecta al humanismo (materialista o cristiano, elijan), y sin embargo forma parte de la terrible lógica que dicta los acontecimientos globales. Pagar a Turquía para que almacene a quienes huyen de la guerra, dejar colgados en Grecia (ese país hermano al que se le da trato de enemigo) a miles de personas desvalidas y hacer todo esto con el más absoluto cinismo es un crimen de lesa humanidad. Pese a lo cual, insisto, no desentona de la deriva global que incluye el auge de la extrema derecha en el centro y norte de Europa, la existencia de regímenes ultrarreaccionarios en Hungría y Polonia o la emergencia de una bestia parda como Trump en el escenario político norteamericano.

Existe un hecho mucho más concreto, más próximo aunque no menos cruel que permite hacerse idea de la clase de mundo en que vivimos. El jueves pasado, La 2 de TVE emitió un estremecedor reportaje sobre las víctimas españolas de la talidomida: el venenoso fármaco recetado durante los 60 y los 70 a mujeres embarazadas, que provocó terribles malformaciones en sus hijos. Lo que allí se contaba no era nuevo para mí. Apenas unos días atrás, había recibido yo un mail sobre el mismo asunto. Así supe que, en nuestro país, los afectados por aquel crimen químico prácticamente no han recibido compensación alguna (al contrario que en el resto de Europa) y sobreviven a base de voluntad y valor personal. Cuando lograron llevar su caso a los tribunales, la canallada había prescrito. Se sabe además que la talidomida siguió recetándose y comercializándose en España cuando en Alemania ya había sido retirada. El franquismo era así.

Hoy, el laboratorio Grünenthal, fabricante de la talidomida, produce ¡y vende! los únicos medicamentos destinados a mitigar el dolor de sus propias víctimas. Por eso el drama de los refugiados me parece diabólicamente coherente. Qué podemos esperar. 

martes, 15 de marzo de 2016

Pedro Sánchez triunfa... sobre el papel 20160315

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se reunió en Zaragoza con gentes de la discapacidad. Les dejó encantados. Incluso Lambán, enfurruñado con su jefe por la cosa de las diputaciones provinciales, acabó poniendo buena cara. La diputada Sumelzo actuó como anfitriona política del evento. La consejera Broto también estuvo allí sonriéndole a la vida. Fue un acto perfecto. Los asistentes iban planteándole preguntas al excandidato a la Presidencia del Gobierno (¿o sigue siendo candidato todavía?), y este respondía remitiéndose a cualquiera de los 200 puntos del acuerdo con Ciudadanos, como si tal documento fuera el Vademecum capaz de proponer un remedio para cada enfermedad. Desde luego, si alguien tenía alguna duda sobre la extraordinaria versatilidad del pacto Sánchez-Rivera, lo de ayer le hubiese convencido de que el centro reformista es en sí mismo el verdadero bálsamo de Fierabrás.

Salvo que alguien meta la cabeza por detrás del decorado teatral. Entonces, una persona tan interesada en lo social como el gran líder socialista descubriría que, tras el severo gesto de Lambán, la simpatía de Sumelzo y la sonrisa de Broto, existe una realidad que reduce los 200 puntos del pacto PSOE-Ciudadanos a la etérea condición de carta a los Reyes Magos.

En Aragón, ahora mismo, las administraciones (en especial la autonómica) deben millones de euros a las entidades que atienden a la discapacidad. No hablo de subvenciones ni limosnas, sino de plazas concertadas en residencias y centros del día, cuyo importe tarda en llegar meses... o no llega nunca. Hablo de los complementos salariales a los centros especiales de empleo, donde los retrasos aún son mayores. O de las decenas de casos en los que el IASS envía a las organizaciones asistenciales discapacitados en situación límite pero no firma el correspondiente convenio hasta mucho después. En este sentido, el actual Gobierno PSOE-CHA ofrece, en comparación con el del PP-PAR, más comprensión, más simpatía, buenas palabras... Pero, a la hora de pagar, apenas se nota la ausencia de Rudi y Oliván ¡Qué fácil es triunfar sobre el papel!

jueves, 19 de noviembre de 2015

Cuatro meses... y seguimos sin cobrar 20151119

Cuatro meses y medio después del relevo en el Pignatelli, los gestos son amables, las palabras suenan bien, pero lo contante y sonante... no tanto. Al menos en lo que respecta a los discapacitados intelectuales, uno de los colectivos más desvalido y necesitado de apoyo. El problema es el maldito dinero. A estas alturas, las oenegés que trabajan en este sector siguen sin ver gran cosa de lo que la Administración aragonesa les debe por las plazas de residencia y los centros de día u ocupacionales concertados con el IASS (Instituto Aragonés de Servicios Sociales), o por los complementos salariales que el Inaem (Instituto Aragonés de Empleo) ha de abonar a los centros especiales de empleo. La deuda (que viene de atrás) compromete muy seriamente la actividad de los Atades, Aspace u otras entidades del sector, sin las cuales miles de discapacitados se quedarían en la calle.

Les cuento la situación de la Fundación Adislaf, que conozco muy bien. Acoge en sus residencias a 80 personas y a 235 en centros de día y ocupacionales. En sus empresas (una lavandería, una recicladora de aceite vegetal usado y un taller de manipulados) trabajan más de 80 discapacitados. La plantilla total incluye a otro centenar de empleados: cuidadores, monitores, profesionales de la sanidad, técnicos varios, administrativos y directivos. Los salarios más bajos rondan los 750 euros al mes, los más altos no superan los 2.000 euros.

Bueno, pues en estos momentos los impagos por parte de las instituciones rondan ya un millón de euros (casi un tercio del presupuesto anual). El IASS debe un total de 463.569 euros. El Inaem (que no pone un céntimo ¡desde abril!), otros 360.014 euros más correspondientes a complementos salariales y otros conceptos. Y de propina, 100.000 euros de las subvenciones del Ayuntamiento de Zaragoza correspondientes al año pasado (para éste han reducido la cifra, total...). A fin de ir tapando semejante agujero (hay que pagar a los trabajadores y a los proveedores), es preciso recurrir a créditos, cuyo coste anual en intereses puede llegar a los 100.000 euros.

¿Qué más puedo decirles?

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Leyes injustas, absurdas, cambiantes... 20150930

Hace ya unos días, Jesús Membrado, exsecretario general de UGT-Aragón y exdiputado socialista en el Congreso, publicó en este diario un artículo donde describía su conmoción al tropezarse con uno de los agentes de la BIPS franquista que le detuvieron cuarenta años atrás por participar en una reunión sindical no autorizada. Leyéndolo, supuse que el policía en cuestión sería El Yeyé, famoso secreta que nos vigilaba entonces, escudado tras unas gafas rayban de aviador. Este social pasó luego, como el resto de sus colegas, a las Brigadas de Información. Ahora es un jubilado en buena forma. Nunca hubo de responder por sus actividades pasadas.

Pero, si en algún momento le hubieran enjuiciado, habría alegado que él se limitó a cumplir y hacer cumplir las leyes vigentes. Y si las de la dictadura prohibían y castigaban con crueldad cualquier libertad fundamental, pues... Así se define, según Hannah Arendt, la banalidad del mal. Policías de la Brigada Político Social, jueces del Tribunal de Orden Público, torturadores, verdugos... sólo eran obedientes funcionarios.

La Constitución del 78 implantó un código normalizado de derechos. Desde entonces, hemos visto ir y venir leyes y reglas. Los precedentes consagrados por el Supremo han girado sobre sí mismos. En la actualidad se tramitan cambios en la regulación del Tribunal Constitucional que pondrán a dicha magistratura en condiciones de cesar a cargos elegidos democráticamente. La sagrada Constitución, tan intocable, fue reformada en setenta y dos horas por imperativo del ente llamado Mercados.

Las leyes cambian. Son interpretadas de manera aleatoria. Su aplicación puede producir absurdos. ¿Tiene sentido que un tribunal venga a darle oxígeno a Más elevándole a la categoría de mártir? ¿Es la ley... o una torpe maniobra política? ¿Quién tiene interés en echar leña al fuego? ¿Con qué intención se convoca al president en funciones para que declare... en el aniversario del fusilamiento (asesinato) de su predecesor Luis Companys?

Oigo hablar a Rajoy de la ley. Y no sé por qué me acuerdo de El Yeyé.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Llamemos catalán al catalán y basta ya de memeces 20150906

Llamar lapao al catalán y lapapyp al aragonés fue, por supuesto, una memez. Hubo que llevar la contraria a los lingüistas, a los protocolos ya vigentes (y que no habían dado lugar a conflicto alguno) y al puro sentido común. Una vez más, el Aragón conservador hizo el ridículo con una baturrada monumental. A ver cómo explicabas por ahí, ante cualquier persona culta, semejante patochada. Hubo que convertir aquel disparate en un recurso humorístico.
Así que ahora, cuando el actual Gobierno aragonés pretende echar marcha atrás y volver cuando menos al estatus inicial que normalizó el trilingüismo durante lustros, el PP ha puesto el grito en el cielo removiendo con torpeza la catalanofobia, que ahora está de moda y forma parte de todos los argumentarios emitidos desde Génova. Asegura la derecha que llamar catalán al catalán y aragonés al aragonés va a costar cuarenta millones de euros. ¿De dónde saca tal cifra? ¿Por qué se empeña en asegurar que esos idiomas serán cooficiales en todo el territorio de la Comunidad cuando nadie ha dicho tal cosa? Y la pregunta del millonazo: ¿Va a ser ésta la pauta que sigan los conservadores en su labor de oposición? ¿Se refugiarán en ese populismo de vía estrecha para intentar minar a los gobiernos adversarios atizando las sensaciones más reaccionarias de la gente de orden?

En el caso de las lenguas, el PP nunca ha querido denominar catalán lo que hablan las poblaciones del Aragón oriental, de Valencia e incluso de Mallorca. Absurdo. Tanto como lo sería negar que en Andalucía (o en Argentina o en Cuba) se habla castellano. El miedo del panespañolismo al pancatalismo (que también tiene sus ramalazos recíprocos, por supuesto) genera este tipo de dislates, que por cierto no contribuyen en absoluto a desactivar al soberanismo catalán sino todo lo contrario.

Lo lógico es asumir que en Aragón se habla mayoritariamente el castellano, y en algunas comarcas concretas el catalán y el aragonés. Esto es de cajón. A partir de ahí, ofrecer la enseñanza de las dos lenguas minoritarias y utilizarlas con normalidad en las zonas donde son de uso común parece obvio. Incorporarlas de manera razonable al ámbito de lo público constituye además un reconocimiento de nuestra propia diversidad y un gesto hacia aquellos aragoneses que se expresan con todo el derecho del mundo en el idioma de sus padres y abuelos.

En la famosa Franja, suele decir el actual presidente de la DPH, Miguel Gracia (catalonaparlante él mismo), la gente se siente aragonesa; pero mira hacia Cataluña porque allí están, a unos pocos kilómetros, los hospitales y los servicios imprescindibles. Esto es así de normal. Como llamar a las cosas por su nombre. 

lunes, 17 de agosto de 2015

Y mira México, donde asesinan a mis colegas 20150817

Hay democracias buenas, pasables, malas... y peores. Porque, como se ha dicho tantas veces, un Estado de derecho necesita urnas, pero no sólo. Hacen falta partidos, pero también movimientos sociales... y mucha libertad. El ejercicio de dicha libertad permite articular derechos, igualdad y justicia, para garantizar la prosperidad repartida y la estabilidad social (en este momento, siempre me vienen a la cabeza Noruega o Nueva Zelanda o incluso Suecia y Canadá).

Así que la vehemencia de quienes denuncian la baja calidad de la democracia en Venezuela resulta plausible, aunque reiterativa. El chavismo, por supuesto, ha degenerado en su propia y brutal caricatura. Y ya resultaba bastante caricaturesco cuando lo inventó Chávez. Otra cosa es que entonces la partitocracia barrida por el de la boina roja había alcanzado tal nivel de corrupción y de desprecio por el pueblo, que cualquier cosa venía a resultar aceptable. Pero ahora, en este mismo instante, la famosa y discutida Venezuela no es (políticamente hablando) lo peor de América Latina. Habría que volver la mirada a Colombia, y sobre todo a México. Es aquí donde la estrecha alianza de las autoridades (electas) con la oligarquía económica y el crimen organizado ha barrido el estado de Derecho. Se vota, sí; pero los activistas, los jóvenes, los que protestan, los incómodos... son sistemáticamente asesinados. Mis colegas de la prensa, la radio y la tele caen uno tras otro. Sus cuerpos aparecen abandonados tras haber sido sometidos a horribles torturas antes del tiro de gracia. Tal vez denunciaron alguna corruptela de un alcalde o un gobernador, o hablaron de su amistad con este o aquel narco. Quizás sólo se hicieron eco de las quejas vecinales por el mal estado de una acera o del alumbrado público. Mueren. Sin embargo esto no causa ningún escándalo internacional. El presidente mexicano va y viene, es recibido en palacios y cancillerías. Nadie se siente obligado, al parecer, a recordarle que en su nación los derechos humanos son pisoteados cada día. Y quienes desprecian (con razón) a Maduro tienen a Peña Nieto por un tipo decente. Increíble.

martes, 7 de julio de 2015

Nosotros también somos griegos 20150707

Cuando el domingo me fui al Príncipe Felipe a escuchar el exquisito concierto de Bob Dylan (magnífica evocación musical y poética de la cultura norteamericana contemporánea), ya se sabía que Grecia había votado No. Entonces me acordé de un artículo de José Antonio Zarzalejos que había leído horas antes. En él, el agudo periodista conservador señalaba que el referéndum convocado por Tsipras, un éxito en sí mismo, dejaba en evidencia a toda la élite política europea, cuyas actuaciones y dictados han sido constantemente fruto de decisiones por arriba, oscuras y trapaceras. Ahí está el quid de la cuestión.

Luego, he escuchado a los habituales analistas (o lo que sean) gubernamentales intentando asimilar la negativa helena (que no se esperaban). Están enfadadísimos con los griegos, con Syriza, con Podemos, con Hollande (por blandengue) y con todo el que no se rinde e inclina ante la ortodoxia financiera que impera hoy en la UE. Lo más inaudito de esta reacción de la España sistémica ante el No de nuestros todavía socios y aliados es que se niega a profundizar un milímetro en la situación real, en el hecho de que los anteriores rescates de Grecia no fueron sino el rescate de los bancos alemanes y franceses que habían cebado la deuda de aquel país (como cebaron la burbuja inmobiliaria española) por puro afán especulativo. Pero, por otro, ignora que nuestro país no está para ponerse borde con nadie, porque no paramos de acumular deuda, debemos ya un billón de euros, no se sabe cómo podremos pagarlos, estamos pendiente del coste del dinero, tenemos una economía frágil y si en Atenas se vienen abajo nosotros las pasaremos también de a metro.

Nadie en su sano juicio cree que Grecia pueda salir a flote en la actual situación. Un acuerdo generoso no sería pues una concesión, sino más bien una actitud inteligente porque el más mínimo tambaleo del euro afecta a las bolsas, eleva las primas de riesgo, barrena los resultados de los fondos de inversión y en suma nos puede costar mucho más dinero del que supuestamente nos deben los griegos. No se engañen: nosotros somos ellos.

sábado, 13 de junio de 2015

¿Qué es ser radical... en España? 20150613

Como la derecha española, tan cariñosa siempre y tan ponderada, anda loca con lo de la radicalidad política, uno acaba abducido (o machacado o aburrido o trastornado) por el pertinaz argumentario genovés. ¿Seré un radical?, me pregunto al mirarme en el espejo. ¿Es esta la cara de un extremista? ¿Tendrán razón Mariano y Soraya, y nos estamos deslizando hacia el leninismo? ¿Volvemos (los que estuvimos) a las locuras de aquella juventud rebelde?... Ayer por la mañana (bueno... no muy por la mañana, pero antes del mediodía) me observé despacio. Constaté que de volver a la cándida adolescencia, nada de nada. Examiné los rastros que las alegrías pequeñoburguesas han dejado en mi rostro... Y decidí no afeitarme. Vale: tal vez me esté radicalizando.

¿Pensaré como un extremista si aspiro a tener en mi país la eficacia y transparencia fiscal de Noruega, el concepto de la igualdad que rige en Finlandia, la organización federal de Alemania (incluidos los estados libres asociados), la legalización de la eutanasia vigente en Holanda y Bélgica, los referendos decisorios habituales en Suiza o la separación de Iglesia y Estado que existe desde hace más de un siglo en Francia? ¿Y si se me ocurre reclamar el Estado del Bienestar de Suecia, las figuras de protección medioambiental de Dinamarca, la radio-televisión pública (BBC) de Gran Bretaña o, ya en el paroxismo de la locura radical, las elecciones primarias de uso común en los partidos USA?

Porque ese tipo de cosas son las que me motivan. Y otras muchas más, que por cierto no se dan ni en Corea del Norte (aunque tampoco la del Sur me pone, ¿eh?) ni en Cuba ni en Venezuela (estupendo país, por otro lado), sino en eso que solemos denominar nuestro entorno. Pero, claro, en las Españas casi todos los derechos y usos anteriormente citados siguen siendo considerados radicales por quienes denominan centrista una ideología (la suya) que mezcla el reaccionario nacionalcatolicismo del Viejo Régimen con los delirios del Tea Party, y combina la martingala liberal (¿liberal?) con los pelotazos basados en el tráfico de influencias. ¡Qué cruz! 

viernes, 10 de abril de 2015

Cuando no te dejan morir en paz 20150410

Si las cosas son como se deduce de las primeras informaciones, el caso de ese hijo que mató a su madre en el barrio de Las Fuentes nos pondría no ante un crimen individual sino frente a las consecuencias de un auténtico crimen social y legal: las tremendas dificultades que existen en España para que enfermos sin cura posible, con dolores refractarios y una creciente degradación física y mental puedan morir en paz. Hablo de la sedación terminal, que forma parte de todos los protocolos médicos habidos y por haber en el mundo civilizado. Pero en última instancia hablo también de la eutanasia, un derecho inalienable que nos devuelve el control de nuestra propia vida al permitirnos decidir libremente cuándo ponerle fin. Las redes sanitarias deberían ser capaces de resolver este problema, atendiendo a una legislación racional y humanista. No cabe contar con ello. Por eso pasan cosas terribles, como el suceso de Las Fuentes. Que no será (¡qué va!) el primer caso de asistencia al suicidio en España, ni tampoco el último mientras las cosas sigan así.

En este país, donde las leyes autonómicas de muerte digna (empezando por la de Aragón) no acaban de surtir efecto y la penalización de la eutanasia pende cual espada de Damocles sobre los médicos más comprometidos y empáticos, los enfermos incurables (en su mayor parte ancianos) son condenados a un vaivén de idas y vueltas del hospital a casa y de casa al hospital, para acabar expirando en uno de estos establecimientos, a menudo en una habitación compartida y tras habérsele alargado la agonía mediante prácticas absolutamente insensatas. Hay profesionales de la sanidad que intentan y consiguen abreviar esos temibles calvarios, pero otros eluden la cuestión. Los equipos de cuidados paliativos a domicilio, tan eficientes en el pasado como escasos de medios, han sido malamente reorganizados. La voluntad de los pacientes apenas cuenta. Es desesperante.

En Suiza, en Holanda, en varios estados USA, ¡en un país tan católico y conservador como Bélgica!, la eutanasia ha sido legalizada. Y no ha pasado nada. ¿Por qué aquí no?

JLT  10/04/2015

lunes, 16 de marzo de 2015

Pero... ¿de verdad es esto inevitable? 20150316

El Sistema (tanto su desprestigiada versión española como su poderosa encarnadura global) ofrece una sola opción, en dos únicas tallas. Es lo que se decía en el mundo automovilístico del primer tercio del siglo pasado: "El señor Ford le ofrece sus coches del color que usted prefiera... Siempre que sea negro". Pues eso, que si eres europeo puedes optar por la dura ortodoxia germánica, ultraliberal y neocón, o bien largarte por los cerros griegos de la subversión, donde sólo cabe esperar más y mayor ruina. Es cierto que la ortodoxia citada no propone cosas demasiado agradables, salvo que seas rico o lo sean tus papás. Su oferta incluye una desigualdad creciente, una durísima presión sobre las generaciones más jóvenes y un mundo apto sólo para los muy capaces y suertudos, donde los demás no podrán aspirar a gran cosa. Pero, se dice, eso es lo que toca, lo inevitable, lo normal... Si me apuran, lo razonable. Éste es el camino y no puedes elegir otro.

Así, muchas personas consideran que la pobreza, el subempleo, el paro estructural y todos los males que acechan a más de un tercio de la población son un fenómeno natural. Rajoy da por hecho que la recuperación macroeconómica no se contradice con echar a la calle a quien no pueda pagar la hipoteca. Tal vez el deshauciado esté enfermo o embarazada o carezca de otros recursos o sus hijos sean pequeños o tenga a su cargo un discapacitado. Pero así con las cosas: si no haces frente a tus compromisos financieros, atente las consecuencias. El Estado no es un ente benéfico, sino el garante de que los más hábiles puedan seguir ganando dinero.

Hubo tiempos más amables, cierto. Por simple cálculo, por miedo a las réplica popular, por exigencias del guión industrial o por lo que fuere, el ideal europeo tuvo la igualdad como meta. Eso se acabó, nos advierten. No se trata de mala voluntad de nadie, ni de una decisión tomada por quienes disfrutan de los paraísos fiscales; es la ley de la gravedad económica y política. "Esto me va a doler más a mí que a ti", decía el hermano Ángel... antes de arrearle cinco soberanas hostias al último de la clase. Qué fatalidad. 

domingo, 22 de febrero de 2015

Por aquí pasaron Atila y su caballo 20150222

Sí: donde pisaba el caballo de Atila no volvía a crecer la hierba. Es lo que dice la leyenda. Sin embargo, la caída del Imperio Romano no se debió a una sola causa sino a varias y no pocas de ellas se incubaron en el mismo seno de una sociedad incapaz de adaptarse a los cambios (aunque quizás sí se adaptó y entonces se hizo diferente). Hago este preámbulo, tan culto y tan así, para relativizar y lubrificar el posterior análisis sobre cómo puede quedar Aragón tras el paso del último gobierno PP-PAR. También haré una observación consoladora: los bárbaros de entonces se integraron, las raíces de la ciencia y la filosofía sobrevivieron, el arte renació... y volvió a crecer la hierba segada por la galopada de los hunos. Consolémonos pues.

Los informes de la Cámara de Cuentas sobre el desbarajuste que reina en la administración aragonesa van siendo publicados cual colección de fascículos tenebrosos. Pronto habrá más revelaciones (quizás sobre el IASS y el Salud). En el Pignatelli tiemblan y maldicen la hora en que se les ocurrió poner en marcha un órgano fiscalizador, al que se suponía incapaz de hacer algo más que marear las perdices con expedientes sin importancia y ha resultado ser un censor implacable. Repito: en este caso el órgano ha hecho la función, y su responsable, Antonio Laguarta, está crecido e imparable. Ha sacado de sus casillas a Fernando Gimeno con sus apreciaciones sobre el deshueve contable en el Ayuntamiento de Zaragoza. Pero lo de la DGA pinta mucho peor. Porque es en ese ámbito institucional donde se ventilan los servicios e inversiones fundamentales para la vida de todos los aragoneses. La sanidad, los servicios sociales, la educación, la Universidad, las infraestructuras determinan el presente y el futuro. Es todo eso lo que ahora está en evidente riesgo de venirse abajo. Al margen de las denuncias de la Cámara, los diagnósticos de organismos de todo tipo, las advertencias de los expertos y las reacciones y protestas de los usuarios van poniendo sobre el tapete una realidad inquietante.

Que sí, que Rudi recibió una mala herencia. Le endosaron una situación con problemas. Ella dejará tras de sí algo muy parecido a una catástrofe. Arreglar los rotos (concienzudamente perpetrados por consejeros como Oliván o Serrat) ha de requerir un esfuerzo ímprobo. O bien será preciso abandonarse al fatalismo y dar por perdido lo logrado en treinta años de autonomía. En ese periodo hubo aciertos, errores, sobrecostes, tontadas, apaños y fallos. Pero lo de ahora pertenece a otra categoría. No es un mal momento, es una auténtica conmoción. Esto lo reconoce en privado mucha y muy variada gente, incluida la que luego, en público, les baila el agua a la presidenta y los suyos, por aquello de seguir saliendo en la foto. Es lo que hay.

sábado, 31 de enero de 2015

'Helenofobia', enfermedad de moda 20150131

Una epidemia de helenofobia rabiosa recorre los ámbitos conservadores. En España, donde los reaccionarios tienden a la histeria, abundan los portavoces, expertos, dirigentes y trolls internáuticos que truenan contra Grecia (Guindos, nuestro ministro de Economía, se mostró especialmente duro al respecto en la reunión del Eurogrupo celebrada esta misma semana).Todos ellos han saludado con entusiasmo el retroceso de la Bolsa de Atenas y el aumento de la prima de riesgo. Quieren más: que Syriza muerda el polvo, que el pueblo griego sea humillado, que la Troika no tenga compasión, que el escarmiento deje al resto de Europa vacunado contra cualquier aventura no bendecida por los mercados. El hecho de que el Ejecutivo presidido por Tsipras haya anunciado su determinación de acabar con la corrupción y el fraude fiscal (dos medidas esenciales para asear y modernizar aquel país) no ha provocado simpatía alguna. A la postre, cuando los neocón evocan los pecados de Grecia no piensan en los navieros o la poderosa Iglesia Ortodoxa, que jamás pagaron impuestos, ni en el Ejército, cuyas compras de material bélico tanto contribuyeron a disparar la deuda, ni siquiera en excesos absurdos como aquellos Juegos Olímpicos que costaron una fortuna... ¡Ah, no!, lo que les viene a la cabeza es la osadía de los trabajadores, pensionistas y funcionarios helenos, que pretendieron vivir como europeos. ¡Los muy ilusos!

Supongo que, al final, en la UE se impondrá la sensatez y el diálogo con Grecia (y con el conjunto de países, España incluida, sometidos al implacable rigor del ajuste y abrumados por la codicia de los acreedores). Porque si no es así, si la Unión se empeña en acabar con las virtudes europeas (redistribución, equilibrio, regulación y democracia social) para precipitarnos al abismo distópico de la desigualdad y la pobreza, entonces, damas y caballeros, habrá que pensarse si la oferta nos interesa o no. Jamás pensé que un europeista como yo se plantearía tal dilema. Pero tampoco creí nunca que epidemías como la helenofobia extenderían entre nosotros sus miasmas... tan asquerosos y miserables. 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Orden público... ¡Qué, si no! 20141212

La llamada ley de seguridad ciudadana (o ley de orden público o ley mordaza) es el último desbarre de un Ejecutivo que ve cómo se le echan encima las elecciones sin que la recuperación económica que proclama haga acto de presencia (salvo en los tejemanejes estadísticos oficiales y la propaganda de las grandes compañías). Algunos comentaristas interpretan que dicha ley, destinada básicamente a limitar las funciones de los jueces traspasándoselas a las autoridades gubernativas, viene de atrás (fue parida cuando proliferaban las movilizaciones contra los recortes, los desahucios y demás) y sirve para cebar al electorado más conservador del PP (por eso le han metido de matute lo de la expulsión de inmigrantes en caliente).

Sin embargo, este golpe bajo a los derechos colectivos e individuales tiene mucha lógica. En realidad se queda corto, porque Interior había preparado un borrador bastante más duro, que hubo de limar porque vulneraba la Constitución (sí, ésa misma que un día es intocable y al otro la llevan revolcada por el rastrojo sus presuntos defensores). Claro: justo ahí, en lo más elemental del sistema de libertades, radica el problema. Porque, si se ha de consolidar una sociedad basada en la profunda desigualdad (con un tercio acomodado, otro que baila en la cuerda floja y otro sumido en la pobreza), eso que los reaccionarios llaman orden público debe imponerse sobre manifestaciones, huelgas y escraches. Es preciso generar mayores y más contundentes opciones represivas. Ocurre ya en todos los países muy desregulados, empezando por los EEUU, donde las fuerzas de seguridad se han convertido en un ejército de ocupación destinado mantener bajo control a los desfavorecidos. 

No puede haber democracia de calidad allí donde reina la injusticia social y el sálvese quien pueda. Rajoy y su alucinante (y alucinado) ministro del Interior lo saben o lo intuyen. Por eso han tirado p'alante con su dichosa Ley. Lo malo es que el rito electoral sigue en pie, y va a producirse por partida triple al año que viene. ¡Ah... Si se pudiera imponer el orden público en las urnas!

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sí, la gente quiere un Sistema... pero no este 20141101

La ciudadanía solo aspira a vivir en una democracia de calidad, a construir un futuro con garantías, a ejercer sus derechos y pechar con sus deberes. No desea destruir el Sistema; pretende más bien reconstruirlo o sustituirlo por otro que funcione. Las clases medias (e incluyo aquí a los trabajadores por cuenta ajena) se revuelven contra el empobrecimiento, el paro, la desigualdad, la corrupción, la hegemonía de los grandes partidos y el poder omnímodo de los grandes bancos y compañías. Rechazan la actual ineficacia de lo público y de lo privado y la sinvergonzonería rampante. Por eso la voluntad de los votantes gira hacia Podemos, porque otras opciones ya no garantizan nada a casi nadie.

La emergencia de Pablo Iglesias y los suyos es un fenómeno comprensible. Mucho menos inquietante que otras vías de escape usadas en países vecinos. La Italia de Tangentópolis acabó en manos de Berlusconi y los parafascistas de la Liga Norte. La Francia de la depresión está a punto de caer en el pétro regazo de Marie Le Pen. En España, Podemos es una respuesta política coherente con la vocación centro-izquierdista de nuestra sociedad. No será la panacea, pero sí una alternativa verosímil. Mucha peor pinta tienen las cosas en Cataluña, donde la simplificación nacionalista es capaz de convertir en compañeros de viaje a CiU y a las CUP, en una exaltación patriótica interclasista que hubiera hecho las delicias de José Antonio Primo de Rivera.

Lo que le ocurre a España se refleja muy bien en los datos hechos públicos por Intermón-Oxfam: los 20 más ricos poseen tanto como los 14 millones más pobres; el 1% de los más pudientes iguala al 70% de la población considerada a partir de las rentas más bajas. La desproporción es terrible, absurda, obscena e insostenible. Esa y no otra es la causa de que el actual Sistema (que, por cierto, no representa el Espíritu del 78 sino su degeneración) sea rechazado por un sector creciente de la ciudadanía. El personal no quiere revoluciones (que además no serían posibles) ni cosas raras. Solo decencia, eficacia y respeto. Así de simple... Y de complicado.

JLT  01/11/2014

domingo, 5 de octubre de 2014

Autonomía, diputación, comarca... y el maldito mamoneo 20141005

Trinar contra la superposición de administraciones es un desahogo recurrente. Tiene cierto éxito porque aún hay personas convencidas de que la culpa de esta ruina actual la tienen los sueldos de los políticos, la inoperancia del sector público y otros fantasmas similares agitados por los ultraliberales. Como si el rescate bancario, la desregulación económica y el atraco a las clases populares y medias no tuvieran nada que ver con la que está cayendo. El caso es que, una y otra vez, se oyen discursos que exigen la desaparición de las diputaciones provinciales, la disolución de las comarcas, la regresión autonómica y un retorno al centralismo que, dicen, permitirá ahorrar no se sabe cuánto. En apoyo de tal análisis, demasiados cargos públicos llenan las instituciones que gobiernan de parientes y correligionarios, despilfarran el dinero del común e incluso, a veces, lo roban. Pero este es un problema colateral (y distinto) al que nos plantea el prolijo entramado administrativo vigente en nuestro país. Porque si hay mamoneo, lo habrá igual (como ya lo hubo antes del 78) en un régimen centralizado. Y, ojo, Francia es celebrada como paradigma de Estado vertical y unitario... aunque tiene más funcionarios por cada mil habitantes que la taifal España. 

La superposición de un nivel administrativo central, otro autonómico, otro provincial, otro comarcal y otro municipal (con las instituciones europeas sobrevolándolo todo) es, quizás, demasiado. Pero habría que estudiar muy bien cualquier reorganización futura. Por una parte, parece imprescindible avanzar hacia modelos federales en lo que se refiere a la estructura del Estado; por otra, la despoblación y la crisis específica de la España interior exigen disponer de instrumentos para que muchos pueblos no queden olvidados y sin recursos. En Aragón, esta última cuestión es crucial (y bien mirado, también la primera).

Hace falta regenerar de verdad la política y dar una nueva dimensión a la función pública. Sin vocación, entrega, convicción, principios, honestidad y eficiencia, seguiremos como estamos por los siglos de los siglos. Recentralizar no es más que una palabra, como lo puede ser independencia en la Cataluña del pujolismo. La cuestión es otra.

El sector público puede y debe ser eficiente y ajustado en su gasto, puede captar a los mejores profesionales, puede promover la investigación y el desarrollo, puede funcionar mejor que cualquier empresa privada... Por idéntica razón, el armazón institucional del Estado puede funcionar de manera descentralizada, con transparencia y con capacidad para igualar en derechos y servicios a toda la ciudadanía. Siempre, claro, que sea servido por personas consecuentes y controlado democráticamente. Ésa es la cuestión. 

sábado, 9 de agosto de 2014

Sí, Rajoy es extraterrestre (o se lo hace) 20140809

Si Rajoy hubiese pegado el patinazo de ayer en la sala de Prensa de la Casa Blanca o en cualquier otro escenario normalizado, mis colegas de allí se lo hubiesen comido crudo. Hacerse el gilipollas respecto al origen de la noticia sobre la posible facturación a la orden de San Juan de Dios de los gastos por la repatriación de Miguel Pajares es un insulto a todas las inteligencias. La fuente inicial fue nada menos que la directora general de Sanidad, y si el presidente no lo sabía o reside en Babia o pretendía hacerse el despistado, mejor será que vuelva a registrar propiedades o a vivir del cuento. Pero que deje de tomarnos por idiotas.

La derecha oficial y oficiosa, alentada quizás por algún tuit presuntamente izquierdoso, se ha empeñado en imaginar que los de la acera de enfrente se oponían a repatriar al misionero infectado por el ébola. Así que rápidamente inició una extraña contraofensiva creyendo quizás que el padre Miguel es uno de los suyos (cosa que dudo). Pero en el fondo del asunto subyacían contradicciones evidentes (y miserables), como el hecho de haber dejado en Liberia a otras dos monjas que colaboraban con el evacuado pero no tenían nacionalidad española, o el de ingresar al infectado en un hospital, el Carlos III de Madrid, que acababa de ser desmantelado por mor de los recortes en la sanidad pública. Encima, puesto que la cabra tira al monte, la directora general amaneció con lo de facturar a la orden. Así que Rajoy hubo de rectificar haciéndose el tonto (lo cual no le costaría demasiado). Insoportable.

La Iglesia Católica, como ocurrió en su momento con el comunismo oficial, alberga en su seno a canallas y a héroes (incluso héroes que devienen en canallas y viceversa). El trabajo de los actuales misioneros en países del Hemisferio Sur es heróico, y nadie en su sano juicio lo negaría. Igual que es innegable el valor de los profesionales y voluntarios de las oenegés laicas que trabajan restañando las heridas de un mundo desequilibrado e injusto. Apoyarles a todos (religiosos o no) es una obligación de la ciudadanía y del Estado. Aunque Rajoy y otros extraterrestres se hagan un lío con el tema.