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miércoles, 14 de diciembre de 2016

¡Que cada vez somos menos! 20161214

Durante decenios, gran parte del debate social en Aragón ha tenido que ver con la autoestima, el pesimismo, el cainismo y otros estados del alma política. Porque, según hemos podido comprobar, los partidos y sus correas de transmisión han pasado sucesivamente del ánimo positivo al negativo... según les tocase disfrutar del poder o aguantarse en la oposición. La realidad ha ido por otro lado, claro. Y no ha acabado de evolucionar bien por una razón bien simple: si las cosas no mejoran, (de verdad) acaban empeorando.

A quienes osaron advertir una y otra vez de que esto no rulaban se les ha llamado de todo. Los muy agoreros. Pero hoy mismo, cuando el Instituo Nacional de Estadística ha reflejado la desgracia demográfica de la Tierra Noble (cada vez hay más viejos y menos jóvenes), los hechos vuelven a echársenos encima. Aquella leyenda divulgada en el triunfal inicio de este siglo y que recreaba un futuro próximo donde Aragón tendría dos millones de habitantes (la mitad de ellos en Zaragoza) sólo tenía por objeto, ¡ay!, calentarnos la cabecica y justificar los pelotazos urbanísticos.

Con mucho territorio y poca gente, aquí los servicios se han puesto por las nubes. Y espérate. Cualquier actividad en las áreas rurales es deficitaria y ocurre, por ejemplo, que ni Renfe mantendrá los trenes regionales si no se los subvencionamos, ni la red sanitaria o educativa puede cuadrar las cuentas con tantos pueblos desparramados por estepas y montes, donde sólo viven ancianos.

Por supuesto, darle la vuelta a semejante situación no es nada fácil. Pero hemos de convenir que tampoco se ha intentando en serio. Mientras hubo pasta, se despilfarró en política de escaparate y proyectos destinados a ilusionar a un personal proclive a entusiasmarse con cualquier juguete. Ahora no hay un clavel ni nadie sabe qué hacer.

Del Gobierno central cabe esperar muy poco. Se ha tragado las autopistas privadas arruinadas de Madrid, Valencia y Murcia. Pero es que aquello fue cosa suya (del PP). Los agujeros de Aragón, eso ya...

JLT  14/12/2016

domingo, 11 de diciembre de 2016

Aragón suspende o aprueba... pero no sabe dónde va 20161211

Aragón suspende en protección ambiental, si nos atenemos a emisiones de gases invernadero o la superficie construida... por habitante. Aunque, claro, tenemos un territorio tan grande y desolado, que si el mismo cálculo se hace relacionándolo con los kilómetros cuadrados ya no salimos mal parados, más bien al revés. Con todo, acojona saber que, desde hace treinta años, en esta bendita Comunidad se ocupa suelo (para viviendas, equipamientos e infraestructuras) a un ritmo de dos hectáreas (veinte mil metros cuadrados) al día... o que las centrales eléctricas que queman carbón han empeorado nuestros niveles de contaminación en un sentido radicalmente opuesto al que sigue la Unión Europea, donde han bajado.

Pero lo más inquietante de todo esto no es ya el menosprecio que gastamos con la ecología (conocimiento que tantas burlas provoca entre los idiotas), sino la evidente ausencia de programas a medio y largo plazo, en una tierra cuyas condiciones climáticas cambiarán (a peor) si las temperaturas siguen subiendo. Ese vacío estratégica es, por ejemplo, el mismo que nos tiene enganchados a una corporación de sociedades públicas ruinosas, sin que ni una sola fuerza política u organización social proponga alternativa alguna. O el que deja en el aire sistemáticamente un futuro que fiamos a la mera inercia, mientras defendemos las minas de un combustible fósil inaceptable, un megatúnel por el Pirineo central que jamás veremos o unos pantanos sin porvenir ni lógica.

No sabemos qué hacer con la inmensidad del territorio. Salvo destruirlo allí donde es posible hincarle el diente. No hemos creado imagen de marca para nuestros productos agropecuarios e industriales. No disponemos de un tejido social capaz de entender por dónde hay que avanzar. Desde los ámbitos públicos y semipúblicos, la cuestión de la tecnología se ve como un lugar común en los discuros; pero luego, en los actos donde se supone que van los próceres a lucirse diciendo cosas (y no dando palmadas y apretones de mano a todo quisque), casi nadie es capaz de explicarse con criterios del siglo XXI.

Todo esto, desde luego, le pasa a Aragón y a casi toda España (salvo al País Vasco y en menor medida a Cataluña). Todos estamos encantados, según la versión oficial, con exportar más gracias a un brutal descenso de los costes salariales y obtener ingresos provenientes del turismo, cuyos récords son celebrados con la misma euforia triunfal de los años Sesenta. La noticia de que los precios de los pisos vuelven a remontar dispara el optimismo de los especuladores... y de los incautos. No aprendemos.

Pero si otras comunidades españolas se pueden permitir esta desidia (porque tienen mar, o más recursos y población), Aragón se está quedando sin masa crítica, sin gente ni capacidad para reaccionar allí donde aún la hay. Por eso aquí no nos vale con vernos medio bien situados en las estadísticas, los rankings y los informes. Los cáculos per cápita son muy engañosos. Somos pocos, cada vez menos. Y los más listos, esos jóvenes de cuya formación nos enorgullecemos, acabarán... yéndose.

domingo, 4 de diciembre de 2016

¡Qué cara nos sale la pésima gestión del medio ambiente! 20161204

Tan entretenidos estamos contemplando cómo PP, PSOE y C’s boicotean cualquier iniciativa de Zaragoza en Común (a mayor gloria del primero de dichos partidos, que espera conquistar la Alcaldía por la mera ley de la gravedad), que otros acontecimientos y noticias pasan casi desapercibidos. Aunque son temas no ya graves, sino gravísimos. Y costosísimos.

Así, la pésima gestión del medio ambiente llevada a cabo durante decenios, la incuria de las administraciones (y la corrupción) nos van a costar en los próximos años cientos de millones de euros que no tenemos.

Por ejemplo: el control y la eliminación del lindano que vertió Inquinosa ante la indiferencia de las autoridades competentes, y los fallos garrafales de la sobrecostosa y sospechosa depuradora de Zaragoza (en La Cartuja) nos sitúan hoy ante un panorama catastrófico. Del cual, por cierto, no hay responsables o si los hay son ya lejano recuerdo. Jamás nadie llegó a responder ante los tribunales por aquellos desafueros. Ahora nos los comeremos con patatas y los pagaremos (todavía más) con nuestros impuestos.

El sellado de los vertederos donde Inquinosa arrojó toneladas de veneno durante años, la extracción de materiales contaminados y la contención de las infiltraciones en el rió Gállego han costado ya decenas de millones. Pero el actual Gobierno de Aragón, a la vista de los informes técnicos y de una realidad imposible de disimular, calcula que todavía quedan años de trabajo y una inversión total que puede rondar los 500 millones (si, quinientos).

Lo que se refiere a la depuradora de La Cartuja, la instalación que trata la mayor parte de las aguas que Zaragoza vierte en el Ebro, viene de lejos. Recuerden cómo se adjudicaron las obras a una empresa francesa (General des’Eaux) a través de un intermediario llamado Didac Fábregas, amigo (se supone) del entonces alcalde, Antonio González Triviño. Todos los escándalos posibles salpicaron aquel proyecto: sobrecostes, facturas falsas, dinero negro... Al final, la broma le ha costado a la capital 250 millones de euros, el doble del valor real de las instalaciones... que, además, ahora no funcionan bien. El Ayuntamiento tendrá que resolver el muy serio problema, justo cuando el Gobierno de Aragón quiere cargarle 14 millones extras al año como canon autonómico, aunque la ciudad ya se paga (¡y a qué precio!) su propia depuración. Pero, claro, en el Pignatelli necesitan tapar el agujero que a su vez les ha dejado la construcción y gestión privada de la carísima red de saneamiento de aguas en parte del territorio, puesta en marcha siendo consejero del ramo Alfredo Boné.

Dinero, dinero, dinero. Aquí se ha preferido considerar la ecología una cosa de chalados, y al medio ambiente un recurso sin valor ni coste. Vamos... lo que es habitual en sociedades ignorantes y atrasadas. En nombre de la creación de riqueza, de los puestos de trabajo o de cualesquiera otras excusas supuestamente economicistas, se han permitido auténticas barbaridades, cuyos efectos gravitarán sobre nosotros durante mucho tiempo. Y los tontos, tan contentos.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Aquel coche eléctrico... de Alí Babá 20160803

Para cuando la poli fue a por los presuntos constructores de coches eléctricos y les detuvo por defraudar al erario, los susodichos (más otro menda que pretendía fabricar en Andorra no sé que chismes cibernéticos), ya nos habían levantado a los contribuyentes más de dos millones y medio de euros que jamás volverán. Los campeones, la firma Victor y Vicente, que en teoría se había instalado en Motorland y logró un pastón en ayudas a fondo perdido y créditos públicos, sin que jamás en la vida llegase a desarrollar ni a producir nada, ni pagase a sus empleados, ni justificase sus inversiones... Un deshueve monumental. Tampoco estuvo mal el protagonizado por otro inventor, quien para probar su capacidad industrial iba enseñando un cochecillo... comprado por internet en la macrotienda china Alí Babá. Todo ello, por supuesto, en nombre de Teruel, la reindustrialización de las Cuencas Mineras, Aragón, el I+D+i y el resto de la parafernalia. Ja, ja, ja.

La pasta se ha ido alegremente porque quienes debían vigilarla incumplieron su función. Fuese por el afán por sostener proyectos como Motorland (en cuyo nombre se han cometido todo tipo de aberraciones). O porque además hubo alguna untadita en la manteca (eso nunca se puede descartar)... El caso es que sujetos como los empresarios eléctricos y cibernéticos ahora empurados lograron todo tipo de subvenciones con unas garantías inventadas, a pesar de ser insolventes y conocidos chanchulleros. ¿Y el Instituto Aragonés de Fomento, y el Instituto para la Reestructuración de la Minería de Carbón, y el Ministerio, y la Consejería...? ¿Por qué se tragaron los embustes de aquellos pillos (o de quién sabe cuántos más)?

Esta pregunta se ha hecho ya muchas veces. Nadie responde ni responderá. Los barandas aludidos, que estuvieron ahí durante los gobiernos del PSOE-PAR y del PP-PAR, no serán obligados a comparecer y dar la cara. No explicarán ni lo del coche eléctrico de Alí Babá ni otras maravillas.

Javier Lambán, actual presidente socialista de Aragón, ha fichado como asesor al exdirigente del PAR Javier Allué. Con eso... está todo dicho.

miércoles, 13 de julio de 2016

A todo nos acostumbramos... De momento 20160713

A todo se adapta el ser humano. O casi. Yo he escuchado a personas sensatas comentar con resignada y aburrida comprensión la evasión fiscal de los multimillonarios (creo que los Papeles de Panamá han contribuido a incrementar ese fatalismo), pues así han sido siempre las cosas y así serán. Las infumables conversaciones del ministro (en funciones) del Interior han acabado pasando con alguna pena y sin ninguna gloria... Pero han pasado, porque el personal da por sentada cualquier cosa antidemocrática o miserable, con tal de que la perpetren quienes pueden hacerlo. Tranquilos. La Copa América que organizó el PP valenciano ha dejado un agujero de más de trescientos millones. Como si nada. Motorland ya arrastra un déficit acumulado de ciento veinte millones. Sin embargo, en la Tierra Noble detalles como este ya no inquietan a una opinión pública desarbolada. Seguiremos apoquinando antes que echar abajo los trampantojos de la política de escaparate, carísima, absurda y esencialmente corrupta. He leído por ahí que José María Aznar es el único tramposo de la foto de las Azores que todavía no ha dado explicación alguna sobre las mentiras previas a la nefasta invasión de Irak. Pero es que a él las explicaciones le sobran. Además... ¿Quién se acuerda de aquello en esta España hecha a todo?

Me preguntan sobre la posibilidad de que volvamos a votar en menos de seis meses. No sé, contesto. Habiendo tolerado tantas cosas a quienes han venido gobernándonos, parece imposible que nos tengan algún respeto. Pasa en toda la UE. Durao Barroso, expresidente de la Comisión Europea, acaba de fichar por la banca Goldman Sachs, en un ejercicio de puerta giratoria que habrá dejado patidifuso al mismísimo Pablo Iglesias. Mientras, aquí, en la piel de toro (toro asesinado, toro asesino, toro violador, toro patriótico), nadie quiere gobernar (salvo el PP) y todos pretenden hacer oposición (salvo Rajoy). Las playas están llenas, la caja de la Seguridad Social se sigue vaciando, la deuda pública y el déficit nos tienen contra las cuerdas. Pero nos hemos acostumbrado. Sólo da miedo, oye, votar a Podemos. 

domingo, 8 de mayo de 2016

Este desorden institucional resulta insoportable 20160508

Insoportable e insostenible, por supuesto. Cada semana las noticias que giran en torno a las dos grandes instituciones aragonesas, el propio Gobierno de la Comunidad y el Ayuntamiento de Zaragoza, revelan la urgente necesidad de auditar ambas, de replantear sus objetivos, de centrar sus prioridades, de acabar con el viejo desmadre que cada año dilapida decenas y aun cientos de millones. Sin ese ejercicio de realismo y puesta al día, que no sólo atañe a los gobernantes sino también a muchos gobernados, será imposible atajar el déficit, atender a lo que que de verdad importa y sanear este ambiente cargado de recelos, trampas políticas y populismo barato.

Populismo, sí. El que a lo largo de los últimos decenios ha llenado los oídos de los aragoneses de cuentos, imposibles y mentiras. Esa demagogia infiltrada en la política de escaparate, la política sazonada de eventos, la política a la valenciana o a la andaluza (y ya me disculparán los amigos levantinos y sureños), la política, en fin, que capta voluntades y genera autoestima a precio de oro, con proyectos inviables, con planes de negocio trucados, con sobrecostes a todo trapo y con gestores incapaces.

Ahora mismo, el Ayuntamiento de Zaragoza se desliza por una montaña rusa judicial en la que compensaciones, contratas, concesiones y expropiaciones andan al retortero, sin que exista forma humana de predecir qué fallarán al respecto los tribunales. El alcalde Santisteve y los suyos se han visto atrapados en ese marasmo, que es la consecuencia de decisiones tomadas por sus predecesores. ZeC está intentando resolver la papeleta. Es difícil saber si lo hace bien, mal o regular. Pero es indudable que pelea contra una herencia desastrosa. Cuando al municipio le caen encima sentencias en firme (sobre asuntos que vienen de lejos) que implican pagos millonarios, no hay dios que saque a flote el presupuesto. Cuando las principales contratas (la de la limpieza con FCC y la de los autobuses con AUZSA) están sujetas a permanentes conflictos, reclamaciones, desembolsos oscuros y cosas parecidas es que algo se ha hecho muy mal.

El Gobierno de Aragón, por su parte, sigue sin saber qué hacer con el entramado societario que forma parte de la administración autónoma. Mientras negocia a cara de perro el pago de servicios sociales esenciales, debe inyectar más y más dinero en actividades perfectamente superfluas. Y todavía intenta mantener la ilusión popular dando continuidad o nuevos formatos a proyectos que tal vez sean interesantes (rehabilitar la estación de Canfranc, por ejemplo) pero que nadie sabe cómo podrían financiarse sin generar nuevos y espectaculares agujeros.

O alguien pone orden en este barullo, o las vamos a pasar de a metro.

jueves, 5 de mayo de 2016

Qué hacer con la estación de Canfranc 20160505

La estación de Canfranc es, además de un edificio muy hermoso, la perfecta metáfora del Aragón suspendido en el tiempo. El señorial inmueble simboliza con gran precisión ese mundo de sueños imposibles (al filo del surrealismo) que caracteriza a la bendita Tierra Noble. Se construye algo desmesurado y fuera de lógica, la realidad se impone luego de manera brutal, se pierde toda oportunidad posterior, se crea un potente lugar común en el catálogo del victimismo chiquipatrio... y paulatinamente se va configurando en torno a la cosa un laberinto de identidades, reivindicaciones, proyectos, gastos sin sentido y frustraciones. Casi siempre, todo ese folclore arrastra un disimulado juego de intereses específicos, porque aquí los hay que no dan puntada sin hilo. Y nuestro histórico emblema ferroviario no fue ni es (ni será) una excepción.

El último proyecto oficial destinado a recuperar la estación (con el Gobierno de Aragón, rama CHA, gestionando el tema) sigue apostando por la idea que se maneja desde hace lustros: un hotelazo, una galería comercial, área de ocio y segundas residencias. Supongo que ello conllevará enormes gastos (de entrada se habla de 35 millones) porque es preciso acometer una rehabilitación integral de la enorme construcción, y además será preciso (si se pretende dotarla de un entorno apropiado) intervenir sobre el vastísimo conjunto de vías, naves, andenes y vagones oxidados que la rodean (cuyo propietario, el ADIF, no quiere poner un céntimo). Visto el actual déficit presupuestario, la iniciativa causa cierto pavor. Pero dicen que la fortuna sonríe a los audaces y además la democracia representativa es así: los que han sido elegidos toman decisiones que conectan (es un suponer) con las aspiraciones de quienes les eligieron. Anteayer, por ejemplo, la abrumadora mayoría de los concejales de Alcañiz aprobó ir a otra ampliación de capital de Motorland (la undécima ya). Era lo que la gente quería, ¿no? Pues tira.

Vamos de nuevo con Canfranc. Ya que nos hemos de quedar sin barquitos en el Ebro (¡ay, estos de ZeC!), llenemos de ilusión la montaña. 

lunes, 2 de mayo de 2016

España se lo podrá permitir, pero usted no 20160502

Cuando íbamos cuesta abajo, lanzados como cohetes (de verbena), era común escuchar a quienes se iban a pegar algún homenaje...

--España no se lo puede permitir, pero yo sí. ¡Tira millas!

Ahora, si tenemos en cuenta las estupendas previsiones del Gobierno en funciones y los datos que nos prodigan las fuentes oficiales, España (el Reino de España, la España de marca, la que maneja pasta y hace negocios off-shore) sí podrá permitirse tirar la casa por la ventana, pero nosotros (los mindundis) no. El mensaje implícito (incluso explícito) es simple: en poco tiempo más (si siguen las reformas y no decae el bendito Ejecutivo que las aplica sin titubeos) recuperaremos la renta de antes de la llamada crisis, se crearán no sé cuantísimos puestos de trabajo, seremos el país de Europa con mayores índices de crecimiento, el PIB irá como un tiro y comeremos perdices, angulas y caviar. No todos, claro. Es más, la mayoría no podrá permitírselo, pero la estadística nos ofrecerá la brillante imagen de un nuevo milagro económico a golpe de turismo, plantas de montaje de las multinacionales, exportaciones de bienes y servicios... y su miajita de evasión fiscal. Esto va a ser la mundial en maserati. Ya lo verán

A la gente del común tal vez le asuste comprobar que la retracción salarial en la empresa privada (y de forma colateral, aunque no tan tremenda, en el sector público) le ha de impedir la más mínima alegría, que la deuda de las administraciones no deja de aumentar o que en un par de años, como mucho, ya no habrá hucha de las pensiones y esto se puede poner requetefeo. Pero al mismo tiempo la España oficial estará como nunca, henchida de gozo, presumiendo por el mundo y regodeándose en la macroeconomía. Salvo que al votante se le vaya la olla el 26-J y elija lo que no debe, que entonces los señores de la Troika nos aplicarán (por nuestro bien) un baño de realidad frío como el hielo.

Hasta hoy la coartada de la crisis justificaba la devaluación interna a escala nacional. Pero pronto viviremos la experiencia de ser pobres en un país rico. ¡Qué cosa, qué emoción! 

sábado, 30 de abril de 2016

Chapuzas en el Parque del Agua 20160430

El Parque del Agua fue uno más de aquellos grandes proyectos públicos destinados a ser explotados por empresas privadas. Hubo un tiempo en el que Zaragoza y Aragón entero quedaron inundados de autoestima y política de escaparate (con PSOE, PP y el PAR hinchando alegremente la burbuja), a base de montar cosas que exigieron enormes inversiones a costa del contribuyente. Ahora, cuando pintan bastos, cada una de esas ocurrencias se abre por las costuras, y si sus creadores no siguen ahí metiendo pasta (de la de todos, claro), tapando los agujeros y disimulando el merdé a base de comunicación positiva... pues la chapuza sale a la luz, el personal conoce al fin los auténticos datos y todo se derrumba. Por supuesto, la ciudadanía sigue ejerciendo de pagana, porque es preciso compensar pérdidas, pagar indemnizaciones a las concesionarias o vayan ustedes a saber qué.

La Expo pudo ser una buena idea, y de hecho ofrecía la posibilidad de desarrollar un nuevo modelo más actual, más impactante y más barato. Pero se optó por recuperar la onda de Sevilla'92 y la del posterior Forum de Barcelona, dos magníficos desastres. El diseño del evento se cargó de ideas absurdas y propuestas incoherentes. No se hizo ninguna previsión razonable respecto de cuál sería, tras la megaverbena, el destino de sus amplias y costosísimas instalaciones. Los edificios emblemáticos se convirtieron en descomunales monumentos al sobrecoste y la inversión inútil. Mala concepción... y mal desarrollo. En ese contexto, el plan de negocios del Parque del Agua (un cuento de la lechera, como los que también nos contó el Gobierno aragonés en Motorland, Walqa o la mismísima Plaza) carecía de viabilidad, al igual que el empeño de poner barquitos en el Ebro. Se advirtió, ¿eh? Pero Belloch, Blasco y los demás negaron la mayor. Ayer mismo, Pérez Anadón, actual portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza, seguía en sus trece. Tan pancho, oye.

Conocer la chapuza es el primer paso para intentar resolverla al menor coste posible. Y que sus autores queden en evidencia. Y que no se vuelva a repetir. Y que... 

domingo, 17 de abril de 2016

Como una comunidad de vecinos 20160417

Para cumplir el objetivo de déficit, Aragón debe llevar a cabo ahora mismo un recorte de 700 millones de euros (según datos facilitados por el propio ministro de Hacienda). En el conjunto de España, el ajuste, que ya ha empezado, será de 20.000 a 25.000 millones (en este caso el cálculo corresponde a la Troika). Además, la deuda pública del Estado ha superado el billón y la específica de Aragón camina imparable hacia los 7.000 millones (ahí se lució Luisa Fernanda). En semejante situación, lo fundamental del debate político y social ha de girar necesariamente en torno a cómo equilibrar ingresos y gastos para salir de un círculo vicioso que amenaza no solo nuestro bienestar (al menos el que nos ha quedado tras los sucesivos recortes), sino la mismísima democracia, que no puede existir si la desigualdad y la pobreza van a más.

Justo en esta ardua encrucijada emergen las contradicciones, los simplismos y resulta particularmente insufrible el peso de los peores dogmas ideológicos. Para mí, la cosa tiene su aquel. Pasé los años de vacas gordas renegando contra los despilfarros, las mamonadas, las carísimas ocurrencias y la opacidad de tantas iniciativas públicas trufadas de vacuo triunfalismo y patrioterismo local. Así me gané fama de cenizo, de tanto advertir que aquel dinero haría falta después para cubrir necesidades mucho más perentorias y esenciales.

Ahora, la realidad nos avasalla. Ya no es posible salvar a un equipo de balonmano si la gente no va al pabellón y paga entrada. Ni es factible dejar caer la red asistencial que atiende a los discapacitados intelectuales para seguir haciendo carreras de motos. El rigor ha de imponerse, y se impondrá (de peor o mejor manera) porque es imposible mantener la ficción de que aquí no pasa nada que no se resuelva con algún malabar presupuestario. De hecho, los presupuestos autonómicos deben ser reseteados de cabo a rabo, con las prioridades bien claras. Si el caprichoso PAR o el PP o el mismísimo PSOE quieren seguir con el esquema habitual tendrán que explicarlo. Y si Podemos, CHA e IU albergan alguna idea alternativa al respecto, ya tardan en ponerla encima de la mesa.

Lo cual no quita para que ahora mismo, y con la que está cayendo, no sea preciso lamentar a voz en grito que este país nuestro arrastre un fraude fiscal de mas de 50.000 millones por ejercicio. Siguiendo ese símil que tanto les gusta a quienes pretenden equiparar la economía institucional con la doméstica, si España fuese una comunidad de vecinos, tendría que lamentar los tontos gastos del pasado inmediato y administrarse mucho mejor. Pero si los dueños de los pisos y locales más grandes se empeñan en no pagar la cuota correspondiente... Ni Dios cuadrará las cuentas.

lunes, 28 de marzo de 2016

A ver cómo nos quitamos los 'muertos' 20160328

En los próximos años, algunos grandes proyectos acometidos por sucesivos gobiernos aragoneses a través de las correspondientes empresas públicas o institutos específicos tendrán que ser liquidados. Porque resultan insostenibles. Ni Aramón ni Motorland (por citar dos casos emblemáticos, aunque no son los únicos ni mucho menos) tienen sentido como actividades de naturaleza institucional, cuando se han convertido en sendos desastres financieros. La capacidad de ambas sociedades para acumular pérdidas y su pésimo horizonte estratégico las han convertido en tremendos lastres para las cuentas de la DGA (y de Ibercaja, en el caso de Aramón). Por supuesto, la amortización de las enormes inversiones realizadas en una y otra se puede dar por perdida.

A medio plazo, Motorland no tiene salida. Su supuesto parque tecnológico nunca funcionó, su actividad deportiva no trae cuenta y la realización del GP de Motociclismo en su circuito de alta velocidad arrastra déficits de unos siete millones de euros en cada edición. De traer la Fórmula 1 nadie habla ya, después de que dicho espectáculo haya causado un monumental agujero a las acribilladas cuentas de la Generalitat valenciana. España está repleta de circuitos o instalaciones similares donde el dinero del contribuyente pasa a a bolsillos privados a cambio de unos retornos obviamente inferiores. Y así no se puede seguir. Han llegado las vacas flacas.

En Aramón el problema es parecido. La empresa nunca obtuvo beneficios. Pero ahora carece de la coartada inmobiliaria y tropieza con el cambio climático que ha reducido la temporada de esquí a su mínima expresión. La nieve sigue jugando un papel significativo en la economía del Pirineo, pero es preciso impulsar otros factores de desarrollo. Si no...

Ahora será preciso estar muy atentos para que la eventual liquidación no acabe haciéndoles el caldo gordo a los sinvergüenzas de rigor. Podrían haberse producido ya movimientos en ese sentido. Y sólo nos faltaría rematar la faena con algún sucio enjuague o uno de esos acuerdos confidenciales que hicieron furor no hace mucho. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Que no, que no hay dinero 20160320

Después de un verano y un otoño prometiendo maravillas a quienes visitaban el Pignatelli, el Gobierno aragonés se enfrenta a la realidad. Se sabía y se había dicho que los últimos presupuestos (al igual que los elaborados por el PP en años anteriores) eran pura ficción. Cuadrar gastos e ingresos a martillazos y estirando estos más allá de toda lógica conducía directamente a la situación actual: no hay dinero. Fernando Gimeno, el consejero de Hacienda, intenta hoy repetir sus malabarismos municipales. Entonces logró mantener a flote el Ayuntamiento de Zaragoza retrasando los pagos, dejando otros en el aire o pendientes de sentencias judiciales y sosteniendo el día a día económico con el frenético estrés de esos artistas circenses que ponen a girar uno y dos y tres y más platos al final de unas largas varas, acelerando sus movimientos hasta el paroxismo para mantener el equilibrio del tinglado y evitar que se venga abajo. Lo malo es que una administración como la autonómica supera en complejidad a la local y además tiene menos flujo de caja. Para colmo, en la actualidad las modificaciones de crédito (es decir, los trasvases de fondos de una a otra partida) deben pasar por las Cortes. Ahí se ha estrellado el intento de extraer unos cuantos millones de los servicios sociales para trasladarlos a las comarcas y al pago de la extra escamoteada a los funcionarios en 2012.

Insisto: los presupuestos de Aragón deben ser elaborados renunciando de una vez al esquema habitual. Es preciso replantearlo todo, definir las prioridades, controlar el gasto, ampliar los ingresos y sobre todo afinar los mecanismos burocráticos para pagar por las cosas lo que éstas valen... y no más. Seguramente, si una gran parte de los contratos suscritos por la DGA en los últimos lustros fuesen objeto de una evaluación como la llevada a cabo en Plaza, el sobrecoste emergería una y otra vez. Y no (o no sólo) por la presunta existencia de mordidas o apaños de cualquier tipo, sino también porque las administraciones no invierten con tino, suelen admitir ofertas desorbitadas y se someten a los manejos de sus grandes contratistas y proveedores. No todo lo que reluce es oro en la externalización de servicios.

El montante de muchas obras, conciertos económicos, sociedades públicas, programas informáticos o producciones televisivas (amén de otras muchas cosas) se ha desorbitado. Y ello se debe antes de nada a una gestión poco profesional por parte de quienes deben contratar y comprar. No se trata sólo de cumplir con los requisitos normativos (a veces irracionales y escasamente efectivos pese a su aparente objetividad) sino de pagar lo justo y no dejarse arrastrar por el sobreprecio. Es la diferencia que hay entre el gasto y la verdadera inversión.

JLT  20/03/2016

viernes, 18 de marzo de 2016

Aragón enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? 20160318

Que Zaragoza lleve cien días sufriendo una huelga de autobuses que causa severos perjuicios a miles de vecinos se corresponde con otras noticias relativas a la Tierra Noble: el presidente Lambán se remite a una futura reindustrialización de las cuencas mineras, la arruinada sociedad semipública Aramón se aferra al proyecto para ampliar Cerler por Castanesa pese a las rotundas sentencias judiciales en contra, en Alcañiz y el Bajo Aragón recogen firmas reclamando el mantenimiento (por cuenta del erario) del carísimo Gran Premio de Motociclismo... Todo ello viene de tan atrás, se refiere a problemas tan antiguos y resulta tan manido que solo puede significar una cosa: este país despoblado y lleno de viejos se ha encapsulado en un recinto hermético donde ya no aparecen ideas nuevas ni nuevos paradigmas ni cosa alguna que sea nueva. Incluso GM, nuestro único sostén económico, suena año tras año como el afortunado eco de la sola voz que nos anima a seguir viviendo. Lo demás es darle vueltas a la noria, como si nos hubiésemos encarnado en uno de esos burros ciegos que caminan kilómetros sin salir de su pequeño círculo.

Aragón está enladrillado (en el sentido literal del término). ¿Quién lo desenladrillará? Hasta hace poco podíamos pensar que Podemos, los comunes y otros artistas invitados serían capaces de romper con la rutina para cambiar la trama y el desenlace de la película. Pero su bisoñez, sumada al brutal peso de la inercia, se les lleva por delante sin que atinen (aunque a veces lo intentan) a levantar las alfombras, descorrer las cortinas y acabar de una vez con los clichés al uso.

Nadie podrá escandalizarse ante la impotencia de los nuevos, porque incluso los poderes fácticos más tradicionales y más poderosos (valga la redundancia) se han refugiado en el Limbo de los viejos buenos tiempos. Aún sueñan con futuros pelotazos inmobiliarios y otros negocios imposibles. Todavía hacen cuentas enladrillando una y otra vez una comunidad donde el reclamo más visible grita desde los balcones dos escuetas palabras: "Se vende".

JLT  18/03/2016

lunes, 8 de febrero de 2016

Podemos empieza a hurgar en las llagas 20160208

El grupo de Podemos en las Cortes de Aragón ha pedido una auditoría de los 23 años en que viene funcionando el Fondo de Inversiones de Teruel (Fite), auditoría que habría de extenderse al Instituto Aragonés de Fomento (IAF) y a empresas como Suma Teruel. Bien.

En este asunto la falta de transparencia y la ausencia de documentación es clamorosa, increíble. Contrariamente a lo que se se piensa, Teruel no ha estado tan abandonado a su suerte como mal gestionado por unas burocracias políticas y pseudosociales que han tapado su incuria, su ineficacia y sus mamoneos gastando el dinero que sí había en proyectos mini y macro de dudosa rentabilidad. Los millones han ido y han venido sin control. Para reindustrializar, ¡ay!, las cuencas mineras, para dinamizar la economía turolense, para mejorar los servicios... Pero en la actualidad desconocemos no sólo el impacto real de tales inversiones sino su propia cuantía (porque además del Fite han existido otros fondos y partidas). La información difundida por quienes han manejado el cotarro no merece ninguna credibilidad. En el mejor de los casos es pura propaganda. Por eso, cuando el otro día una diputada del PAR reclamaba del actual Gobierno aragonés más atención (presupuestaria) a Motorland y en especial al Gran Premio de Motociclismo, sus argumentos sonaban a hueco. Luz y taquígrafos.

¡Ah!, y que nadie tire de victimismo para disimular. Teruel se merece lo mejor, y nadie ha de regatearle un euro. No es eso lo que está en cuestión, sino los cachondeos y las redes clientelares de algunos partidos (el PAR sí, pero no sólo).

Bueno, el caso es que Podemos va hurgando en las llagas. De eso se trata. Después de que Lambán haya colocado tranquilamente de directores generales de la DGA (y otros cargos) a los pesos pesados de las agrupaciones socialistas de Zaragoza y alrededores, los de Echenique están obligados a demostrar que saben cuál es su papel, y que sus votos tienen suficiente peso como para imponer una auditoría de las cuentas aragonesas allí donde menos reina la claridad. De norte a sur y de este a oeste. Que ya vale. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Hacienda somos siempre... los mismos 20151030

Curioso, sí. El PSOE ha protegido en el Ayuntamiento de Zaragoza los intereses fiscales de comercios y empresas. Su argumentario al respecto (sin olvidar el obvio interés que tienen Pérez Anadón y los suyos de segar la hierba bajo los pies de ZeC) se ha fundamentado en la necesidad de proteger a los consumidores, sobre cuyos bolsillos repercutiría finalmente cualquier subida previa de IBI e IAE a industrias, centros comerciales y otros negocios. Sin embargo, el mismo partido quiere incrementar los impuestos autonómicos, tomando como objetivo gasolineras y eléctricas (además de los actos documentales, sean ventas de pisos de segunda mano o herencias). Aumento que, cabe suponer, acabará deslizándose por la fuerza de la gravedad desde las compañías de ambos sectores hasta los precios de los carburantes y las tarifas de la luz.

El caso es que las administraciones españolas deben muchísimo dinero, lo cual equivale a decir que lo debemos todos. Rajoy nos ha salvado del cataclismo, según dice una y otra vez, pero durante su mandato la deuda pública ha subido a razón de 100.000 millones de euros por año. Su pago está tan lejos de nuestros alcances que solo cabe rezar al Dios Mercado y a sus vicarios en la tierra para que la famosa prima de riesgo siga tranquila, comiéndole a Draghi en la mano.

Aragón en general y Zaragoza en particular arrastran sus respectivos números rojos no solo por los sobrecostes de Plaza, los agujeros de las sociedades públicas, las alegrías de la Expo y otras virguerías, sino también porque mantener los servicios públicos (que revierten su coste sobre la mayoría de la población) no sale gratis. Así que solo cabe una salida: incrementar los ingresos y reducir de manera inteligente los gastos.

Pero, claro, si los principales agentes económicos privados son intocables por su propia naturaleza benefactora (crean riqueza y puestos de trabajo) y porque además tienen la posibilidad de volcar sus impuestos en nuestras facturas... ¿Entonces? Vuelta otra vez al círculo vicioso de un país donde los ricos pagan poco y todavía quieren pagar menos. ¿Y el PSOE, qué...? 

JLT  30/10/2015 

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domingo, 23 de agosto de 2015

Más rigor, por favor, y menos baturradas 20150823

Cuando relato en las sobremesas gintónicas todas las costosas sandeces y los proyectos alucinantes que hemos tenido que soportar en Aragón, empiezo por una curiosa historia ocurrida a principios de los 70, cuando a varios próceres se les metió en la cabeza traer bisontes norteamericanos para aclimatarlos a los Monegros (total, el paisaje es clavado al de Arizona y Nuevo México), creando así una magnífica y barata producción de carne (se supone que los búfalos iban a vivir a su aire ramoneando el tomillo) y un aliciente turístico. Dos rebaños de aquellos bovinos llegaron en avión y tratados en plan VIP. Pero los muy jodidos no se aclimataron. Entonces era yo un jovencísimo becario en la redacción de Heraldo, y allí, una noche en que se discutía la razón por la que ni los bisontes ni las bisontas se sentían a gusto en nuestra estepa propuse muy serio traer también un grupo de comanches para completar la escena y dar confianza a los bichos. Me mandaron a cascarla, claro. De todas formas, la operación fracasó.

Me sé de memoria la lista de extravagancias que, de entonces acá, causaron sensación, provocaron enormes polémicas políticas y sociales y acabaron en nada. La importación de ovejas romanov (aunque comían esparto o lo que fuera, su carne era incomestible), los dromedarios, los polígonos industriales a tutiplén, el Rubiatrón, las fábricas de avionetas, las plataformas logísticas, los parques tecnológicos... Pero, bueno, el profesor Rubbia era un premio Nobel, los camellos son para el desierto, Plaza ha dado resultado (aunque nos ha salido carísima, por lo que ustedes saben) y hasta el mejor escribano echa un borrón. Sin embargo, a partir de Gran Scala, estas alegrías tomaron un cariz simplemente demencial. Venía cualquier menda ducho en mamoneos, traía bajo el brazo una propuesta tan imposible como delirante... y los jefes se volvían locos, los líderes sociales enmudecían y la buena gente baturra pensaba que venía míster Marshall. El desembarco de GM-Opel a principio de los 80 se evocaba como prueba de que a veces los dioses bajan a la tierra, como si la multinacional en cuestión pudiera confundirse con cualquier piernas que llega al despacho ofreciendo una fábrica de coches eléctricos.

Por eso, porque sé que quienes gobiernan suelen liarse en asuntos relacionados con la investigación, la tecnología, el emprendimiento industrial y todo eso, hago un nuevo llamamiento a actuar con más rigor y menos cazurrería. En Aragón se ha investigado y se investiga, casi siempre en silencio, y hay algunos (pocos pero buenos) empresarios que trabajan en sectores avanzados. Si hay que gastar el dinero público en ayudarles, hágase en condiciones. De mamarrachadas ya estamos hartos.

sábado, 22 de agosto de 2015

Vale ya de sostener lo insostenible 20150822

Que se haya desautorizado la apertura del colegio Ánfora en Cuarte parece lo más razonable. Una cosa de sentido común, porque en un edificio en obras no se pueden dar clases. Eso, dejando al margen la dudosa solidez de esta propuesta educativa y la vinculación con la trama Púnica de la empresa promotora. La anterior consejera de Educación, Dolores Serrat, sabrá por qué concedió licencia al nuevo centro y le otorgó la condición de concertado (pagado con dinero público), pero tal circunstancia solo puede ser considerada una excentricidad. Ahora atañe a la nueva consejera recolocar de manera adecuada a los alumnos que se inscribieron en el Ánfora cuando había recibido luz verde.

Igual de lógica parece la opinión de Teresa Artigas, la nueva responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, que da por acabados los dragados anuales (a costa de todos) del canal que en el cauce del Ebro permite las evoluciones de los famosos barquitos. A estas alturas es evidente que la pretendida navegación en el tramo urbano del río fue una ocurrencia absurda vinculada al no menos absurdo azud. El pretendido gancho turístico siempre ha tenido problemas (cuando hay corriente, cuando sopla el viento, cuando falta calado...) y una demanda más bien escasa. Argumentar que se trata de una oferta capaz de atraer visitantes resulta ridículo. Otra cosa serán los derechos de la empresa a la que se adjudicó por 25 años la explotación de los barcos. Habrá que ver en qué condiciones se firmó aquella cesión (otra incomprensible extravagancia).

Los actuales gobiernos (tanto en la DGA como en el Ayuntamiento de Zaragoza y algún otro municipio) han heredado de sus predecesores cosas y proyectos absolutamente inviables. Revertirlos no va a ser fácil en algunos casos (por ejemplo, no parece factible echar atrás esa anomalía urbanística llamada Arcosur), pero donde se pueda, donde no resulte muy gravoso ni lesivo, lo mejor es poner punto final a iniciativas dudosas o que llevan años costándonos dinero a cambio de casi nada. Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.

viernes, 21 de agosto de 2015

... ¿O es algo todavía más sospechoso? 20150821

Claro, dirán ustedes al conocer la historia del fallido fabricante de coches eléctricos, estas cosas suelen suceder. Se apuesta por una iniciativa empresarial, y a veces se pierde. Pero en el caso de la Corporación Industrial Z-Mobile, el riesgo estaba cantado. Su inicial socio único, David Monforte Fleta, también promovió antes una red empresarial en torno a Aragonesa de Fincas e Inversiones SL (ladrillo, en vez de automoción), una red de sociedades que acabaron en concurso de acreedores, con las consabidas notificaciones de impagos por parte de las administraciones públicas, demandas ante los juzgados de lo Social y demás incidencias. Más todavía: en 2007, el Juzgado de lo Mercantil N°1 había dictado en sucesivas sentencias firmes la inhabilitación por dos años del mismo Monforte Fleta para administrar bienes ajenos.

Si este es el perfil de quien luego recibe cientos de miles de euros en subvenciones y créditos es que algo falla. Y mucho. ¿Nadie investigó el asunto? ¿Se dejó arrastrar el entonces director del Instituto Aragonés de Fomento (IAF) y consejero delegado de Motorland por el deseo de potenciar el mustio y fantasmal Parque Tecnológico anejo a los circuitos? ¿En qué pensaban los responsables del Ministerio de Industria y del correspondiente departamento aragonés?

No sé. Pero esto no huele bien. Como la fábrica de avionetas (Villanueva del Gállego), como Agrovalle (Mallén) y tantas otras quimeras, aquí el dinero público se ha prodigado con demasiada facilidad. ¿Cumplieron los del coche eléctrico motorlandero todos los requisitos necesarios para recibir 300.000 euros del IAF? Según la Cámara de Cuentas, no. El instituto no informó de todas las ayudas recibidas por Corporación Industrial Z-Mobile. La cámara no pudo comprobar si la empresa fue debidamente controlada. Demasiados cabos sueltos.

No hay coche, hay pufo. Y no es el único caso, ni muchísimo menos. Nos han vendido humo y mentiras, que hemos pagado a precio de oro. ¿Fueron tontos? ¿Fue la cosa (presuntamente) algo aún más feo y retorcido?

Ustedes mismos. 

jueves, 20 de agosto de 2015

¿Es un caso que rezuma estupidez?... 20150820

Déjenme que les cuente con algún detalle la clarificadora historia del primer coche eléctrico cien por cien aragonés, que debía fabricarse en Motorland. ¿Se acuerdan de aquel pelotazo tecnológico? Seguro que sí. 

Por supuesto, como intuían hasta los niños de pecho, la empresa Corporación Industrial Z-Mobile, que supuestamente iba a comercializar diversos modelos de ese fabuloso automóvil bajo la marca Víctor&Vicente, jamás ha fabricado nada ni nunca estuvo cerca de hacerlo. Antes de presentar el año pasado su primer producto (mediante un absurdo dibujo infantil) la susodicha corporación ya había sido declarada insolvente (el 1 de agosto de 2013) en el Juzgado de lo Social N°7 de Zaragoza. Tenía una web de coña, con aquella triunfal descripción de su red comercial en Zaragoza... Épila y Zuera. Carecía de prototipos, de diseño, de tecnología. Al parecer, sus fugaces empleados solían quedarse sin cobrar: más demandas, más declaraciones de insolvencia.

Aunque su nombre aparece aún en el directorio del Parque Tecnológico Motorland, Corporación Industrial Z-Mobile se ha esfumado. Su administradora inicial, Servicios One SL, entró en concurso de acreedores. De aquella absurda quimera no queda nada... Salvo un agujero millonario, buena parte del cual taponaremos a escote los contribuyentes, porque la empresa de marras recibió año tras año subvenciones y créditos públicos que, según un primer vistazo, suponen casi un millón y medio de euros.
Aquí viene lo bueno: ¿cómo pudo ser que una sociedad insolvente, ridícula en sus pretensiones y descapitalizada recibiese del Ministerio de Industria (entre 2010 y 2013) subvenciones (para la Industrialización de las Cuencas Mineras) por un valor total de 145.018 euros, y sucesivos créditos (actuaciones especiales en las provincias de Teruel, Soria y Jaén) que sumaron 1.065.227 euros? ¿Y qué decir de los 300.000 euros que le adelantó el Instituto Aragonés de Fomento en varias asignaciones entre el 2012 y 2014? ¿Fue todo eso un ejercicio de estupidez... o algo peor?

A eso iremos mañana. 

sábado, 28 de marzo de 2015

Lambán, Rudi y el ping-pong 'sistémico' 20150328

Ayer, el secretario general (y candidato) del PSOE aragonés se quiso lucir en la última sesión de las Cortes. Así que reprochó a la presidenta Rudi haberse pasado la legislatura quejándose de la herencia recibida del anterior Gobierno (el de Iglesias y su Marcelinato), cuando ella va a dejar en los cajones tantas o más facturas que su predecesor. Bueno... admitamos que Javier Lambán no dijo ninguna mentira. Es público y notorio que el Ejecutivo autónomo actual ha retrasado sus pagos de todo tipo hasta generar una bolsa multimillonaria, lo cual viene a ser como si traspasase al que venga luego el mismo pufo que se encontró al llegar al Pignatelli. Tal para cual.

Luisa Fernanda no se arredró. Sacó unos papelitos y leyó ante la Cámara el increíble mensaje manuscrito dirigido al interventor de la DGA por quien primero fue director de Comunicación y luego jefe de Gabinete al servicio de Iglesias. Mediante dicha cartita traspasaba facturas y convenios impagados con casi todos los medios informativos aragoneses, por un total de millón y medio de euros... "por si el próximo gobierno tiene a bien abonarlos". Hay que tener rostro y poco seso para dejar semejante testimonio de incuria y cachondeo. Y quede claro que en la larga lista de cantidades pendientes se mezclaban servicios y acciones perfectamente razonables con otras cosas indescriptibles (que eran, precisamente, las que comprometían mayores sumas). Lambán se quedó estupefacto. Una vez más comprobó que para él y su partido es muy difícil, por no decir imposible, sacarles los colores a los del PP (aun teniendo toda la razón), porque estos siempre podrán replicar con el "y tú más". O sea, el consabido ping-pong sistémico jugado a costa del contribuyente.

Y eso que el jefe del PSOE ignoraba que, en esos mismos momentos, la Policía detenía a Carlos Escó (exviceconsejero de Obras Públicas, hombre fuerte del Marcelinato y pareja de la excandidata socialista y actual diputada en las Cortes de Aragón, Eva Almunia) por otro feo asunto relacionado con Plaza.

Estupendo colofón a una legislatura que suma a la herencia de la anterior su propia y enorme miseria.