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viernes, 27 de marzo de 2015

¿Otra vez el lindano?.... ¡Por favor! 20150327

Hace apenas un par de semanas, fuentes oficiales anunciaron triunfales que la concentración de lindano en las aguas del Gállego y en las tomas para el abastecimiento a los pueblos ribereños era prácticamente inapreciable, cosa de nada. Al leer tan buena nueva me eché a temblar. No porque desconfíe de las citadas fuentes (que también, por supuesto), sino porque corre actualmente por el Pignatelli, y en particular por ciertos departamentos, un gafe del tres. Entendámonos: no es que un servidor crea en el mal fario y otros fenómenos sobrenaturales; solo me atengo a la simple observación de la realidad. Y este sano ejercicio indica que Rudi y bastantes de los suyos cortan hasta la mayonesa de bote. No dan una. Así, anteayer se comunicó a las localidades habitualmente afectadas que debían cerrar otra vez el grifo, pues no se sabe qué extraño accidente había provocado un nuevo vertido o derrame (o lo que fuere) y el agua... no era potable.

La contaminación en el Gállego es una tragedia hidrológica (por decirlo así) de solución mucho más difícil que todas las inundaciones habidas y por haber (dicho sea sin minimizar las pérdidas de quienes están sufriendo las consecuencias de las crecidas). Porque la presencia del maldito veneno en Bailín y otros lugares tiene tal volumen (repito por enésima vez que hablamos de decenas de miles de toneladas de lodos tóxicos) que su aislamiento y neutralización exigen un trabajo muy serio y cuidadoso, así como unas inversiones monumentales. De momento, lo gastado suma varias decenas de millones (cada vez es más difícil calcular el resultado de la cuenta sobre la que se precipitan a diario más y más sumandos).

Por causa de las aguas, en los últimos tiempos han rebrotado las críticas (y los insultos) a ecologistas, expertos en temas medioambientales y defensores de la naturaleza en general. Son voces idénticas a las que hace decenios intentaron acallar a quienes denunciaban la situación de Inquinosa, la empresa fabricante del lindano. Ya vemos cómo ha acabado aquella triste historia. Aunque rectifico: que no, que no ha acabado. Ojalá. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

Pasa... ¡lo que tenía que pasar! 20141220

Sin duda el fiscal general del Estado ha dimitido por motivos personales. Es obvio: Torres Dulce se cansó de hacerle el trabajo sucio a Rajoy y decidió irse a casa sin apurar una legislatura que lleva meses oliendo a chamusquina. Uno más de la larga lista de altos cargos que se le han caído al Ejecutivo en sólo tres años. Semejante inestabilidad de los recursos humanos indica que el régimen de partido hegemónico inaugurado en el 2011 no va a durar demasiado. Aunque los lumbreras de Moncloa siguen pensando que sí, que al final la gente se acojonará y volverá a votarles.

Todo está como la Bolsa y la economía en general: volátil, tal que la suerte que recorre esquiva las salas de los casinos (donde, al fin y al cabo, siempre gana la banca). Obama y Castro (Raúl) fumaron por separado pero simultáneamente el cigarro de la paz que les había encendido la diplomacia vaticana. España, cuyo ministro de Asuntos Exteriores paseó por La Habana hace cuatro días sin pena ni gloria y sin que nadie le hiciera caso, ha estado ausente de la operación (¿no habían dicho que hemos vuelto a ser un país importante y fiable). Bueno... bastante tuvo el bueno de Margallo con los protocolos de la última Cumbre Iberoamericana. Que por supuesto fue un evento irrelevante. Pero... ¡y el juego que dio en TVE-Nodo!

Los acontecimientos (buenos, malos o regulares) se precipitan. Aquí, en Aragón, esa fluidez se embalsa, sin embargo, en el pantano de lo irremediable. Montoro nos ha jodido bien con el tema de los créditos estatales, pero lo soportamos con mansedumbre. La huella del Marcelinato va siendo borrada por un inagotable torrente de imputaciones, investigaciones y sospechas. Cada día emergen nuevos datos sobre la crisis del lindano y se comprueba la irresponsabilidad de quienes la gestionaron (y la gestionan). En la asamblea de Ganemos Zaragoza, los benditos unitaristas fueron desbordados por los de IU-PCE, que impusieron su ley en una exhibición de cómo se manejan estos asuntos cuando se está organizado y se juega para ganar... En fin, lo que era de esperar. Y aguarda que llegue el 2015. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

P'a lindanos está la señora ministra 20141119

No se alarmen si la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, se olvida de su promesa de hace un mes, cuando aseguró que habría un plan integral para hacer frente al lindano en la cuenca del Gállego. Ha sido y es habitual en Aragón, que los integrantes del Ejecutivo central nos ofrezcan cosas y cositas a media voz, regalos, camelos de novio en un rincón del portal, maneras de salir del paso. Luego... Bueno, luego les resulta fácil desdecirse, o más bien olvidarse, o dejarlo para el año que viene. De esta forma, el incesante desfile de inversiones y proyectos derramados por los altos jefes sobre nuestra credulidad se ha quedado en nada, en casi nada o han acabado por hacerse realidad (las menos de las veces) a la vuelta de muuuchos años. Lo más genial de todo es que, a menudo, aquello que sí hemos logrado de Madrid ha resultado ser prescindible cuando no absolutamente inútil (el túnel por Somport, el aeropuerto de Huesca, ¿la Expo de Zaragoza?). Ahora mismo, una de las partidas más importantes (en términos relativos) que vienen aportándonos los Presupuestos Generales del Estado se destina a recrecer Yesa, mediante una obra absurda, repleta de riesgos y cuyo coste se ha disparado.

Tirarles caramelitos a los aragoneses es una vieja afición de los ministros. Incluso cuando estamos ante un tema tan grave como el del lindano. De momento, el Gobierno tierranoblense ha tenido que meter 4,6 millones más en el intento de depurar las escorrentías que lleguen de Bailín, el gran vertedero. La instalación de Inquinosa en Sabiñánigo fue aprobada en su día por organismos dependientes de la Administración central. Pero la mierda dejada por dicha empresa sido autonomizada. A pagar.

Por ello, se comprende la reacción de los canarios ante las prospecciones petrolíferas. Si sale algo de provecho, los beneficios se irán lejos; pero el impacto, los residuos y los eventuales derrames se quedarán allí, en una zona delicada y valiosa donde las haya. Luego nos quejaremos de que algunas Españas se ponen periféricas y respondonas. Se ve que no son tan conformadicas como esta Tierra Noble. 

viernes, 31 de octubre de 2014

Tener razón (o no tenerla en absoluto) 20141031

Este último domingo, Heraldo publicó que investigadores de la Universidad de Zaragoza han encontrado rastros de lindano en los ibones del Pirineo. Pues sí... Hace más de 20 años el mismo diario dio idéntica noticia, solo que entonces los análisis corrían por cuenta de Greenpeace. Bien se ve que la actualidad aragonesa gira una y otra vez sobre sí misma, entre otras cosas porque quienes advierten de los problemas o auguran algún desastre son ignorados sucesivamente incluso cuando se ha comprobado una y mil veces que les asiste la razón. En los 90, los ecologistas denunciaron lo que pasaba en Inquinosa. Fueron rechazados, presionados, agredidos e incluso acusados de haberse vendido a los competidores de dicha empresa. Pero estaban en lo cierto, claro. Como lo estuvieron cuando hace unos pocos meses advirtieron de que el movimiento de tierra contaminada en Bailín se estaba haciendo en pésimas condiciones. Poco después había que prohibir el consumo del agua del grifo en varias localidades de la ribera del Gállego. Elemental.

Otra del domingo. Apenas 24 horas después de que la Confederación Hidrográfica del Ebro asegurase que ya estaban resueltos los deslizamientos en la ladera donde se asentará la nueva presa del recrecimiento de Yesa, EL PERIÓDICO publicaba fotografías de enormes grietas en dicha zona. Días más tarde, las imágenes mostraban un monumental desprendimiento. Esa obra está maldita y es innecesaria. Pero los jefes (del PP, del PSOE y del PAR) se han empeñado en hacerla. Y ahí vienen enterrando millones sin conocimiento; los mismos millones que faltan para iniciativas mucho más sensatas y necesarias. A los más perspicaces y avisados se les podrá llamar ecolojetas, pesimistas, agoreros u oponerles cualquier argumentario para imbéciles... Pero tienen razón. Lo cual no sirve de gran cosa en una tierra donde las instituciones y parte de la sociedad se pasaron años creyendo que unos caraduras de tres al cuarto iban a construir un nuevo Las Vegas en la estepa monegrina. Y, ¡ja!, todos podrían pillar su parte y chupar del bote y colorín colorado...

JLC  31/10/2014

domingo, 19 de octubre de 2014

Aragón, cada vez más aburrido y absurdo 20141019

El jueves, la presidenta del Gobierno aragonés concedió una entrevista en Aragón TV. Varios colegas se sentaron ante ella y fueron desgranando con previsible cortesía preguntas más bien abstractas, genéricas, de esas que permiten a una enhebradora de lugares comunes, como es Rudi, perorar durante rato y rato en un curioso vuelo sin motor ni aterrizaje. No hubo tensión ni debate ni concreción alguna... ni interés. El tostón fue mayúsculo. Sacó a relucir Luisa Fernanda números y clichés tan huecos como intraducibles al lenguaje de la ciudadanía. En realidad, la jefa nos aburrió porque hablaba en otro idioma, ese lenguaje específico de los burócratas del sistema en el que las cifras sustituyen a las personas y las palabras no sirven para describir la realidad sino para ocultarla.

Mientras, los portavoces del Ejecutivo autónomo han insistido en que la contaminación por lindano en la ribera del Gállego "no constituye un problema de salud pública". Hombre... si hay pueblos donde no se puede beber agua del grifo desde hace un mes, si tenemos un río con su red de pantanos y canales para riego en constante riesgo de ver sus aguas envenenadas por un producto de muy alta toxicidad, si la causa de todo ello dista de estar eliminada... la resultante es un problema de salud pública como la copa de un pino, de libro, de cajón, evidente, clamoroso. Negarlo es absurdo.

O escuchemos al inefable José Ángel Biel proponer salidas a su declinante PAR. Ahora se ha sacado de la manga unas primarias (que sin duda podrá controlar) para seguir retrasando el congreso de la formación, al tiempo que advierte a diestro y siniestro de que la estabilidad institucional está en juego si en las próximas elecciones se multiplican puertas y bisagras y él deja de ser imprescindible. ¿Estabilidad? ¿Estabilidad... para qué? Porque a fecha de hoy, Aragón no necesita tanto seguir empantanado sino experimentar un cambio radical que renueve objetivos y paradigmas. Eso, o el declinar de esta Tierra Noble se acelerará de nuevo.

Los presupuestos no se cumplen. Tampoco se presentan (como pasa ya con el del 2015) dentro de los plazos que marca el Estatuto. Los ejercicios contables se interrumpen a los nueve meses... Pero no son estos los principales problemas. Lo malo es que detrás de los números están los niños hambrientos sin beca de comedor, los alumnos paupérrimos sin beca de libros, los enfermos amontonados en los servicios de Urgencias, los funcionarios desmotivados y sumidos en el caos, los gestores incompetentes nombrados por razones de amiguismo político o mero nepotismo, los proyectos institucionales (el fruto de la estabilidad) que consumen recursos y dinero de la forma más absurda... O sea, la descarnada realidad. 

viernes, 10 de octubre de 2014

Gállego, ese rincón de la España 'profunda' 20141010

El consejero Lobón es un adicto a las obviedades, por eso siempre tiene razón. Ahora viene diciendo que urge la limpieza del Gállego, lo cual le acredita como un auténtico lumbreras. Claro, que si en Bailín y Sardas hay aún miles de toneladas de lodos contaminados por lindano, ya me dirá el bueno de Modesto quién puede garantizar que el río quede limpio definitivamente. Y todavía falta por ver otra cosa: cómo se pagan las futuras operaciones de saneamiento. Porque la DGA ya ha invertido en ello decenas de millones, cuando fue el Gobierno de España el que autorizó la instalación de Inquinosa a mediados de los Setenta y ha sido otro organismo dependiente de la Administración central, la Confederación Hidrográfica del Ebro, el responsable (es un decir) de detectar y denunciar el envenenamiento de las aguas del Gállego.

Pero lo más cojonudo de todo es que, en esta España cuyo presidente tanto blande la bandera de la ley, la tal empresa Inquinosa y su cabeza visible, Jesús Herboso Pajarrón (secundado ahora por sus hijos), haya salido de rositas de un delito medioambiental que se cometió a la vista de todos. Guarecido tras una pantalla de sociedades interpuestas, fusionadas, subdivididas, disueltas y vueltas a crear, Herboso nunca ha dejado de estar en la industria química más agresiva. Le multaron, le condenaron a pagar (una parte mínima de los daños que su factoría causó), pero no soltó un céntimo. Se escabulló tranquilamente. Ni le detuvieron ni le embargaron sus bienes ni le metieron donde lógicamente debía acabar: en la cárcel.

Así que Lobón anda rogando al Gobierno central que eche una mano en la financiación de lo que ha de costar en el futuro mantener a raya el lindano. Ya veremos. Por desgracia, la contaminación del Gállego no ha sido noticia más allá de las fronteras aragonesas. Pese a la extraordinaria gravedad del suceso, a nadie ha parecido interesarle demasiado por ahí fuera. El envenenamiento de un pequeño río en la España profunda no es noticia en un país chocado por la rebelión catalana, el ébola, la corrupción generalizada y la crisis sin remedio. Anda que...

JLT  10/10/2014

martes, 7 de octubre de 2014

A todo se acostumbra uno, incluso a lo peor 20141007



Los viajeros que vuelven de México cuentan cómo aquel país permanece sumido en un perpetuo baño de sangre (acaban de descubrirse las fosas comunes donde policías de Iguala, en Guerrero, quemaron y enterraron a decenas de estudiantes de Magisterio). Pero describen también, con notable espantoso, la progresiva insensibilización de aquella opinión pública, que recibe las noticias más horribles con un aparente fatalismo fruto del hastío, el miedo y la impotencia. Ya se sabe: a todo se acostumbra uno, incluso a lo peor. España, por suerte, no tiene que hacer frente a ninguna forma de guerra híbrida de baja o media intensidad (aquí, la obvia presencia del crimen organizado aún es bastante discreta); sin embargo, fenómenos tan perturbadores como la corrupción (en la política, en las actividades económicas o en el deporte profesional) han generado entre nosotros enorme tolerancia. No se trata solo de que la gente trague con las sinvergonzonerías que conoce a diario (aunque no han faltado casos de evidente complicidad social); me refiero más bien a esa forzada resignación a la mexicana. Sencillamente, la ciudadanía se inhibe mientras maldice para sus adentros.

La revelación del millonario mamoneo (tarjetas black) que se trajeron entre manos directivos y consejeros de Caja Madrid nos ha cogido con la conciencia encallecida. ¿Debería impresionarnos que entre los implicados esté el último jefe de gabinete de Hacienda? ¿Y el exministro socialista?, ¿y el jefe de la patronal madrileña?, ¿y Benito, el de Comisiones? ¿Tendría que impactarnos en diferido recordar que el breve encarcelamiento de Blesa, el banquero del PP, acabó con el procesamiento... del juez (un majara, claro) que se atrevió a ordenar tal medida? A estas alturas, casi que no.


Nuestro lindano, el contagio por Ébola de la enfermera que cuidó al misionero, la compra-venta de partidos de fútbol, el cleptopujolismo, los mil y pico millones que nos costará el fiasco de los depósitos naturales de gas en el Mediterráneo (Castor)... Todo cae sobre nosotros como una sucia y espesa lluvia. Y ya ni nos molestamos en abrir los paraguas. Para qué. 

sábado, 4 de octubre de 2014

Los políticos que no aman Aragón 20141004

La Galliguera debería ser un lugar privilegiado. El Gállego la recorre con sin igual alegría a la sombra de los Mallos de Riglos. Pero ahora, en los pueblos de aquella ribera, la contaminación por lindano se ha convertido en una amenaza directa que durará decenios... Y encima el proyecto para construir un pantano en Biscarrués pende de nuevo como una espada de Damocles y amenaza directamente el principal reclamo turístico de la zona: los deportes de aventura en el río. No cabe una situación más disparatada y triste. Es consecuencia del desprecio por las auténticas esencias del país que ha pervertido y pervierte a los jefes políticos (cuya actuación en la crisis del lindano está siendo lamentable), y a buena parte de una opinión pública adicta a los falsos lugares comunes.

Hay quienes creen que amar Aragón es acogerse a los estereotipos de una historia mal entendida, utilizar los recursos de esta tierra exprimiéndolos sin freno ni criterio, despilfarrar el dinero público, envidiar a Cataluña, plegarse a Madrid y adornar el cóctel con unas guindas folclóricas. El Compromiso de Caspe y El Guitarrico, el lapao y el lapapyp, el "aquí estamos, jefe, utilízanos", las aleluyas a todo lo que sean infraestructuras de gran impacto, el victimismo hueco, el triunfalismo oficial... Esta semana nos contaron que la inversión regionalizada que nos atribuyen los Presupuestos Generales del Estado subirá siete puntitos después de haber bajado ¡setenta! en los últimos cinco años.. Y qué alegría en el Pignatelli y qué celebraciones porque habrá pasta para los dos pantanos malditos (el recrecimiento de Yesa, que engulle millones por decenas solo para asentar los apoyos de la futura presa, y el citado de Biscarrués). Otros objetivos mucho más perentorios y fundamentales no reciben ni un céntimo. A cascarla los reparos medioambientales o sociales.

Amar la tierra significa cuidarla y protegerla, defender su integridad, contribuir a que nuestros hijos la reciban más próspera pero también más hermosa y habitable. Pero aquí, los de arriba, salvo escasas excepciones, se dedican a todo lo contrario. Luego se visten de baturros, y apañado. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Verdades a medias, mentiras completas 20141001

Tiene razón Oliván (Atila fitness de la sanidad pública aragonesa): aunque te eches unos buenos tragos de agua del Gállego, no te quedarás tieso en el acto. Claro que no. Cuáles serán los efectos a medio plazo de la acumulación del veneno en tu organismo, eso ya... Pase lo que pase, cuando ocurra el actual consejero ya no lo será, y por lo tanto se evitará la enojosa tarea de dar explicaciones. Tampoco los jefes de la CHE y las autoridades que ejercían mientras Inquinosa vertía miles de toneladas de mierda en los barrancos han tenido que responder de la actual emergencia sanitaria en las localidades de la ribera. Ni siquiera los responsables de la factoría han sido llamados a capítulo.

Las medias verdades de quienes manejan las instituciones suelen esconder grandes mentiras. Pero así es como se confeccionan los argumentarios al uso: agárrate a un hecho más o menos evidente, descontextualízalo, conviértelo en indiscutible y justifica cualquier fechoría. Sobre todo juega con los tiempos, porque la memoria de la gente es corta y, cada vez más, la política es la gestión del absoluto presente. Mañana... ¡cualquiera sabe!

Otro maravilloso equívoco de estos días es la exaltación motorlandística que embarga a nuestros jefes. Tras el último GP de Motociclismo, el éxito de organización (que nadie discute pero que no es lo sustancial) ha provocado una euforia oficial y oficiosa inmediatamente canalizada hacia la contratación de un nuevo compromiso para seguir haciendo la prueba más allá del actual decenio. Se pretende dar la impresión de que ese logro sería consecuencia de las excelencias del circuito y de lo requetebien que se monta el festival. Pero en realidad el GP se seguirá haciendo siempre y cuando se llegue a un nuevo acuerdo económico con Dorna, la empresa privada que gestiona estos eventos. Dando por hecho que Motorland cumple los requisitos (tras una inversión pública bestial), lo demás se resuelve... echando más pasta. ¿De cuánto hablamos? De diez o doce millones al año, mínimo. Aunque la cifra exacta, el total de la jugada, no la conocemos. Ahí se esconde la mentira. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Veneno en el Gállego (y espérate) 20140926

El consejero Lobón ha dicho que solo es un problema medioambiental, no sanitario. Infeliz manera de describir una situación crítica a más no poder. En un río habitualmente contaminado por fertilizantes y pesticidas se ha disparado la concentración de lindano, que es un veneno evidente. Pero, una vez más, las autoridades están para echar balones fuera. En varias localidades aragonesas el agua corriente ha dejado de ser potable. Bueno... --podría argumentar el amigo Modesto-- ya sabíamos que algo así iba a pasar tarde o temprano, ¿no?

Veinte años atrás, los vertidos de la empresa Inquinosa ubicada en Sabiñánigo fueron denunciados repetidamente por las organizaciones ecologistas. Análisis encargados por Greenpeace habían localizado el lindano producido por dicha factoría en el agua de los ibones pirenaicos e incluso en la leche de las vacas de aquella zona. Pero quienes lo advirtieron fueron (fuimos) denostados, insultados y considerados unos irresponsables. Poco tiempo después, agotado su ciclo productivo, Inquinosa cerró, sus cacareados puestos de trabajo desaparecieron y solo quedaron, en el entorno del Gállego, toneladas y toneladas de desechos tóxicos de imposible reciclaje. Como ya no había nadie que se hiciera cargo del desaguisados, hubo que echar mano del dinero del contribuyente (¡de quién si no!) para improvisar depósitos donde almacenar tan enorme cantidad de mierda. Decenas de millones de euros llevamos gastados en la broma. Tampoco esos depósitos se hicieron muy bien, y hace pocos días las mismas organizaciones ecologistas llamaron la atención sobre la falta de medidas de seguridad en el traslado de lindano a un nuevo vertedero. Ahora pasa lo que pasa.

¿Estamos aprendiendo algo de tan amarga lección? Lo dudo. A día de hoy, nuestras jefas y jefes contemplan impávidos la posibilidad de que vuelva a ponerse en marcha la obsoleta y peligrosa central nuclear de Garoña en la cabecera del Ebro, o ignoran hechos tan obvios como la construcción de la nueva presa de Yesa sobre laderas inestables. Y la opinión pública, en la inopia.

JLT  26/09/2014

miércoles, 2 de abril de 2014

Contaminación por cuenta del contribuyente 20140402

La mierda tóxica que dejó Inquinosa en Sabiñánigo nos está costando cientos de millones de euros. Al montante de la broma, que no deja de aumentar, habrá que sumar ahora el traslado del venenoso lindano (el producto cuyo vertido denunciaron inútilmente las organizaciones ecologistas) a un nuevo vertedero sellado. Solo mover la porquería y limpiar el rastro costará casi 7 millones. Me río yo de los estúpidos que en su día defendían aquella maldita fábrica con el falso argumento de que sostenía 200 (más o menos, cito de memoria) puestos de trabajo. Con la pasta que ahora metemos en la limpieza los agobiados contribuyentes, podíamos haber convertido a los susodichos currantes en auténticos potentados.

No aprenderemos. En estos mismos momentos, con la crisis como excusa, la contaminación es un pecadillo venial. Obama ha sugerido a Europa que pase de Rusia y obtenga su propio gas mediante el fracking. La reforma fiscal que prepara el Gobierno eliminará algunas desgravaciones de las que se favorecían las empresas. Serán precisamente (¡oh genial Montoro) las aplicadas a inversiones para reducir vertidos y mejorar la gestión medioambiental. El Gobierno aragonés (y todos los demás) quiere eliminar trabas a la actividad económica, por lo cual está rebajando o eliminando estudios previos de impacto y otros requisitos. La Junta de Andalucía ha aprobado la reapertura de la mina de Aznalcollar (sí, la de la balsa de residuos que reventó sobre Doñana).

El actual Gobierno está empeñado en mantener abiertas las centrales nucleares. Quiere que se reactiven los vetustos e inseguros reactores de Santa Maria de Garoña en el alto Ebro (y aquí, en Aragón, tan tranquilos). Y mientras tal cosa ocurre, la campaña contra las renovables aumenta y aumenta. Producen la energía más limpia y barata, sin ningún género de duda. Pero su desarrollo podría extenderse al autoconsumo (pones unos paneles en el tejado y fabricas tu propia electricidad). Será muy ecológico, vale; pero jodería el negocio de las eléctricas. Inaceptable. Es mejor contaminar... por cuenta del contribuyente. 

domingo, 7 de abril de 2013

Aragón, suspenso en medio ambiente 20130407

Esta semana, el consejero aragonés de Agricultura y Medio Ambiente visitó los vertederos de Bailín y Sardás, donde se acumula el lindano (puro veneno) que dejó la empresa Inquinosa tras años fabricando pesticidas. Pero justo al mismo tiempo, IU y CHA (las dos únicas formaciones políticas que muestran alguna inquietud ecologista) denunciaban la relajación normativa (por decirlo suavemente) del Gobierno aragonés a la hora de autorizar que la cementera de Cemex en Morata de Jalón disponga de una incineradora para la quema de residuos. Esta decisión de la DGA vulnera la legislación aragonesa, española y europea, pero es que en la Tierra Noble las instituciones suelen actuar muy despreocupadamente si hay algún negocio de por en medio.

De Inquinosa me acuerdo mucho, porque en otro tiempo recogí la información que llegaba sobre los vertidos de lindano y ello me valió presiones y algún disgusto. En Sabiñánigo nos pusieron a parir (a mí y al medio en el que trabajaba). La factoría daba trabajo y nadie quería ver las consecuencias de lo que se estaba acumulando en Bailín y otros lugares. Análisis encargados por Green Peace encontraron moléculas del tóxico en los neveros pirenaicos. Pero el Aragón oficial acogió la noticia con carcajadas. Qué exagerados son estos ecologistas, se dijo.

Un buen día Inquinosa cerró. Sin más ni más. Puso a sus trabajadores en la calle y dejó en sus vertederos toneladas y toneladas de lindano. "Desgraciadamente, un problema de primer orden", reconoció este miércoles el presidente de la CHE. Ahora hay que garantizar el aislamiento de los venenosos residuos, trasladar los que se infiltran en las corrientes de agua de la zona, limpiar los suelos donde estaba ubicada Inquinosa... Existen dudas sobre si esto se está haciendo bien, o no. Pero algo es indudable: todo corre por cuenta del contribuyente. Ya van gastados decenas de millones de euros... y lo que te rondaré, morena.

Por si no hubiésemos tenido bastante con casos como este, en la actualidad se da luz verde a la incineradora de Morata o a la fundición de plomo de Pina. Aragón suspende en medio ambiente, y el departamento del Gobierno autónomo responsable del tema ha parecido y parece un mero adorno (o algo peor si nos atenemos a la gestión de los últimos diez años). Tampoco en la sociedad civil hay un conocimiento claro de lo que implica la ecología. La burricie con la que algunas personas desprecian los recursos naturales es impresionante. La adhesión de buena parte de la opinión pública al desarrollismo más atrasado y de peor impacto causa pavor.

Luego vendrá la hora de pagar las consecuencias entre todos (en salud, en oportunidades... y en dinero). ¿Seguiremos sin aprender la lección?