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domingo, 18 de diciembre de 2016

Encima de todo, este Aragón es de lo más aburrido 20161218

Admiro la dedicación (no se si entusiasmada pero entregada y constante) de mis colegas responsables de la crónica política y la actualidad institucional. Hay que tener mucho temple para estar todo el día a vueltas con los barullos de los presupuestos autonómicos o municipales (de Zaragoza), o pendientes de las épicas aventuras de Lambán, las declaraciones (y consiguientes desmentidos) del concejal Cubero, las letanías de Echenique o las admoniciones del también munícipe Azcón. Todos ellos (y alguna/o más) trenzan y destrenzan un noticiario huérfano de novedades, previsible y tan reiterativo que uno no sabe si está leyendo el diario de hoy o el de hace dos meses. Es, de verdad, una pesadez. Cómo estaremos al respecto, que hasta los autobuseros de la capital pasan ya de su comité y del eterno Anadón, de forma que ni acuden a las asambleas. También ellos se han aburrido.

Hubiera sido bonito acabar 2016 cerrando alguno de esos asuntos a los cuales llevamos dando vueltas lustros y decenios. Aunque sólo fuese el retorno de las obras de arte sacro retenidas por el obispado ilerdense y la malvada Generalitat catalana. Pero eso, que casi lo teníamos en la mano por ser cosa juzgada y sentenciada, tampoco va a poder ser. Claro, los mas vehementes exigen que vaya la Policía o mejor la Guardia Civil y se traigan retablos y murales, tanto si quieren los vecinos como si no... Pero el traslado, ¡ay!, es una operación muy delicada que tampoco puede hacerse así, por las bravas. Por lo cual en el 17 seguiremos con la matraca.

Cuando hubo pasta en la caja, los jefes nos obsequiaron con alguna invención de las que llaman espectaculares, pero aquello llegó, pasó y nos dejó apenas el recuerdo de un espejismo... y deudas a mogollón. Así que ahora hemos vuelto a girar en el tiovivo de la rutina, conscientes de que Aragón bastante tendrá con mantener en funcionamiento sus servicios básicos (que han de encarecerse ejercicio tras ejercicio), hacer alguna cosita menor y ver la manera de mantener en marcha el dichoso Gran Premio de Motociclismo, que para eso está el Fondo Especial de Teruel.

Siempre nos quedará la Opel, es cierto. La última decisión de la multinacional, que ampliará las instalaciones de Figueruelas y su producción, ha venido a consolarnos de todo lo demás. Celebrado en los ámbitos políticos y sociales, tal acontecimiento es sin duda la mejor noticia posible en el cierre de año. Porque ese complejo industrial es nuestro principal sustento, la alegría de nuestros datos macroeconómicos y la esperanza a medio plazo de mantener con vida eso que dimos en llamar «El Corredor del Ebro».

En fin, el otro día las patronales aragonesas presentaron su análisis de situación. La culpa de todo la tienen los impuestos y las trabas burocráticas, vinieron a decir. Y uno de sus portavoces clamó contra la persecución que padecen las contratas municipales desde que gobierna ZeC. Claro que el susodicho, exconcejal del PP, se dedica hoy, precisamente, a contratar con -instituciones públicas y venderles productos informáticos (alguno de ellos muy discutido por sus sufridos usuarios). Así que...


 

domingo, 30 de octubre de 2016

Aragón... ¿también existe? 20161030

Como nos hemos pegado una semana pendientes de la Carrera de San Jerónimo: que si debaten, que si votan, que si rodean el Congreso, que si mira lo broncas que es Iglesias pero la finura que se gasta Hernando (el del PP, pues el del PSOE bastante tuvo con tragarse el sapo verrugoso)... pudo parecer que Aragón casi no existía. El outlet zaragozano se difuminó en la bruma de los intereses creados (secundados con un fervor maravilloso por PP, PSOE y Ciudadanos). Las ordenanzas fiscales del agitado Ayuntamiento capitalino se aprobaron por fin, con el grupo socialista bordando un nuevo ejercicio de geometría variable. Al alcalde Santisteve le prepararon la enésima emboscada a propósito de la Ley de Capitalidad y el Consejo de la CARTV. La dirección de Chunta salió ilesa del Comité Nazional. El Real Zaragoza estrenó entrenador. Si no llega a ser por Susana Sumelzo, pasamos desapercibidos.

De la diputada socialista por Zaragoza solo puedo decir lo mismo que en su día dije del general Julio Rodríguez, cuando apareció en las candidaturas de Podemos: quien asume un compromiso político en el que hay mucho que perder y poco que ganar merece el máximo respeto. De ventajistas, aprovechados y lameculos estamos sobrados. Las personas, como Sumelzo, capaces de ponerse fuera de juego por ejercer la coherencia, no abundan en ese mundo traidor. Y más ahora, cuando se ha consagrado la mentira programática y la deslealtad con los electores.

Aragón, por lo demás, sigue volando sin motor. Es agradable. Plácido, silencioso y barato. Uno tiene la sensación de que vamos camino de poca cosa (con permiso de Labordeta), pero por una carretera bien asfaltada. Conduciendo un Opel, por supuesto. Sin expectativas pero sin agobios.

Otra cosa que contribuye a nuestra tranquilidad es la ignorancia, o mejor dicho: la distracción. Así, quedó visto para sentencia el juicio contra el exdirector general de la extinta CAI, García Montes. Pero ese proceso venía hueco. Al acusado (a quien Ibercaja, por derivación, ha de pagar todos los meses ¡quince mil euracos del ala!) se le imputaba un roto de unos seis millones. ¡Ja! A la CAI le hicieron un agujero de más de 2.500 kilates. Y en esa manteca untaron muchos. Pero... ¿quiénes y cómo? Misterio.

De esta forma uno se queda con la sensación de que, si existimos, vivimos en un Limbo. Pasa lo mismo cuando le llevan al juez unas dietas de 8.000 euros que pillaron dos directivos de Sarga, la empresa pública aragonesa configurada a partir de Sodemasa (colocadero del PAR) y Sirasa (ídem del PSOE). Ya ven: 8.000. Sin embargo nos hemos comido con patatas la inaudita contabilidad dada a conocer por otra sociedad pública, Motorland, que se autoanticipó en 2016 nueve millones de pérdidas (que serán más), con un balance de risa y un escandaloso escandallo (¡je,je!) de ingresos y gastos previstos. Jeta de hormigón e impunidad de alto copete.

Así de bien pasamos estos agitados días, mientras Rajoy era investido y el mundo político se ponía del revés. ¿Qué puede esperar Aragón del nuevo Gobierno? Como mucho, buenas palabras. O sea, nada. 

domingo, 23 de octubre de 2016

De aquellos ‘motorlandes’ vienen estos ‘outlets’ 20161023

El problema de los grandes proyectos públicos aragoneses (zaragozanos, turolenses y aún oscenses) no fue tanto que costasen un huevo, sino que mantenerlos en marcha para que no salga a la luz su fracaso a medio y largo plazo... se nos está llevando por delante la yema del otro. Y que dotar de sentido la megalomanía o la pésima gestión de Plaza, Motorland, Walqa y otras lindezas ha dado lugar a magníficas mentiras, extraños arreglos bajo cuerda y múltiples distorsiones que hoy nos estallan en la cara, cuando ya no es posible tapar los agujeros con más y más recalificaciones de suelo. Vamos buenos.

Exp andida sin control y sometida a la oscura regla del sobrecoste amañado, la Plataforma Logística de Zaragoza debía ser impulsada a toda costa. Por eso, cuando Pikolín hubo de trasladar su fábrica a un nuevo emplazamiento, a su propietario, Alfonso Soláns, se le indicó que debía reubicarse en Plaza... A cambio (y solo así) obtendría una provechosa recalificación de los terrenos de la vieja factoría junto a la autovía de Logroño. Como poco antes el citado empresario ya había vendido el Real Zaragoza utilizando canales parainstitucionales, cabe suponer que el nuevo arreglo le parecería normal y ventajoso. Era lo que había, ¿no?

De esta forma tenemos hoy el consabido lío con el outlet, que no es un simple negocio privado condicionado a un plan urbanístico, sino una iniciativa con obvias repercusiones en el ordenamiento de la ciudad. Porque modificará los flujos comerciales y la movilidad, además de generar importantes costes al ayuntamiento. Pero las derechas y el PSOE se han volcado (y revolcado) en el tema. Natural.

Que nadie se escandalice. La gloriosa Expo dejó de herencia (además de las instalaciones de Ranillas) un triste amago de barrio, Arcosur, que ahora pende sobre la capital aragonesa como una especie de cara e insostenible anormalidad.

¿Y qué puedo contarles de Motorland? La Cámara de Cuentas ha puesto de manifiesto que su plan de negocios original, el monto total de la inversión y los resultados de explotación han sido una mentira tan gorda como los presuntos retornos. Pero, mientras, ya hay comprometido Gran Premio de Motos para los próximos años, a un coste que sumará decenas de millones de euros. Las pérdidas anuales crecen con cada nuevo cálculo (ya se estiman en más de doce millones por ejercicio). Y a ver quién es ahora el guapo (o la guapa) que arregla el roto. Eso sí, sería conveniente que los portavoces de los partidarios de esta ruina (PP, PSOE y PAR) fueran un poco más pudorosos a la hora de defender la chapuza. Que ya está bien de bromas.

Una vez hubo dinero en las arcas públicas. Buena parte del mismo se gastó sin ton ni son. Con mucha gente del común aplaudiendo la política de escaparate y los fastos que les regalaban los jefes. Ahora, cuando no queda un euro en la caja y el Gobierno central se entretiene en boicotear financieramente a las instituciones aragonesas, sería imprescindible repensar la situación, asumirla y ver cómo se le da la vuelta. Los motorlandes primero y los outlets después nos llevan a maltraer.

JLT  23/10/2016 

Todo sobre el outlet de Pikolín/Soláns

jueves, 6 de octubre de 2016

Aragón, tirado en la cuneta 20161006

El hecho de que no haya ni un aragonés en la gestora del PSOE ya no tiene demasiada importancia. A la postre, allí no se van a tomar decisiones que mejoren o empeoren la situación objetiva de un territorio cuyas cuitas a nadie interesan demasiado (ni siquiera a sus propios habitantes). Mientras tanto (y ahí nos duele a todos, salvo a las buenas gentes de orden), el Gobierno en funciones nos pone en riesgo de perder todos los fondos europeos, y circunscribe las subvenciones a los municipios donde mandan los suyos. A los ayuntamientos podemistas (o similares) y a los del implosionado socialismo... que les den.

Hoy empieza el debate sobre el estado de una comunidad, la nuestra, que se ha vuelto a quedar varada en las costas de la indiferencia. Se aleja en el tiempo aquel periodo glorioso, cuando el Ejecutivo central, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, tras derogar el trasvase del Ebro nos echó una pasta, que gastamos alegremente en la Expo y otras maravillas. ¡Ah! ¡Los días en que los ejercicios incluso acababan en superávit y era posible ampliar pistas de esquí, construir circuitos de alta velocidad, instalar depuradoras de lujo... y asumir cualquier sobrecoste!

Ahora, Aragón tiembla sobre la cuerda floja, bamboleándose al ritmo en que se bambolea España entera. sin protagonismos (salvo las sorprendentes apariciones de Javier Lambán en los telediarios), como un eco automático de la milagrosa recuperación del PP, del suicidio del PSOE, de los esfuerzos del sistema por exorcizar a Podemos, de la habitual ausencia de Ciudadanos.

Si los socialistas permiten el contraataque imperial de Rajoy-Dark Wader, aquí tal vez se rompa el dudoso pacto de las izquierdas, ese por el cual Carlos Pérez Anadón no deja vivir a Pedro Santisteve, a mayor gloria de Jorge Azcón.

Lo importante es que ya hay ambiente prefestivo en Zaragoza, los restaurantes de Huesca siguen triunfando y nos esperan cinco años más de GP motociclista en Alcañiz. O sea que nuestro estado, tirados en la cuneta, tampoco es tan malo. ¿No? 

lunes, 26 de septiembre de 2016

... Y la política aragonesa, bajo mínimos 20160926

En estos turbulentos días, los dos principales protagonistas de la política aragonesa (con permiso de Echenique), Rudi y Lambán, han intercambiado puyas y peinetas retóricas de calibre colegial: inútil, vaga, hooligan, que me insultas, que quien insultas eres tú... Curioso. Por su parte, el socialista también ha ido por ahí ejerciendo de barón, al alimón con su colega manchego. Pero como no se le entendía muy bien qué quería decir cuando hablaba ante los medios, los analistas pasaron a debatir si tal nebulosa conceptual era consecuencia de un intencionado gongorismo (con perdón) o de la incapacidad de nuestro Javier para hilar sujeto, verbo y predicado sin perderse por la jungla de las subordinadas. 

Total, que en la Tierra Noble PSOE y PP han roto relaciones. Por nada. Sin sustancia alguna. La tormenta en el vaso de agua del Ebro habrá pasado desapercibida para el grueso de la hastiada opinión pública, que prefiere enhebrar la caña del mediodía o el cafelito de la tarde polemizando sobre coches, bicis y tranvías o sobre lo que le espera al (triste) Zaragoza esta temporada. Que no son tampoco temas apasionantes, pero le ponen al personal bastante más que los tuits del compañero Lambán y las ruedas de prensa de doña Rudi, cuya conexión con el Aragón real suele ser mera y rara coincidencia.

Porque, en lo cotidiano, los dos partidos pueden coincidir y coinciden. Uno y otro aplaudieron con entusiasmo la firma de un nuevo contrato de Motorland con Dorna para seguir celebrando en Alcañiz el GP de Motociclismo durante cinco años más. Treinta y ocho millones del contribuyente costará la broma sólo en derechos, más otra millonada en seguros, publicidad, logística, asistencia y lo que sea. En 2020 la susodicha Ciudad del Motor le habrá succionado al erario aragonés más de doscientos millones sin otro retorno que algún fin de semana de lleno en la hostelería y la vaga sensación de que así el Bajo Aragón está en el mapa. Es una relación coste-beneficio absolutamente demencial. Pero socialistas y conservadores se hermanan en la jugada. Y así pasan los días. 

miércoles, 3 de agosto de 2016

Aquel coche eléctrico... de Alí Babá 20160803

Para cuando la poli fue a por los presuntos constructores de coches eléctricos y les detuvo por defraudar al erario, los susodichos (más otro menda que pretendía fabricar en Andorra no sé que chismes cibernéticos), ya nos habían levantado a los contribuyentes más de dos millones y medio de euros que jamás volverán. Los campeones, la firma Victor y Vicente, que en teoría se había instalado en Motorland y logró un pastón en ayudas a fondo perdido y créditos públicos, sin que jamás en la vida llegase a desarrollar ni a producir nada, ni pagase a sus empleados, ni justificase sus inversiones... Un deshueve monumental. Tampoco estuvo mal el protagonizado por otro inventor, quien para probar su capacidad industrial iba enseñando un cochecillo... comprado por internet en la macrotienda china Alí Babá. Todo ello, por supuesto, en nombre de Teruel, la reindustrialización de las Cuencas Mineras, Aragón, el I+D+i y el resto de la parafernalia. Ja, ja, ja.

La pasta se ha ido alegremente porque quienes debían vigilarla incumplieron su función. Fuese por el afán por sostener proyectos como Motorland (en cuyo nombre se han cometido todo tipo de aberraciones). O porque además hubo alguna untadita en la manteca (eso nunca se puede descartar)... El caso es que sujetos como los empresarios eléctricos y cibernéticos ahora empurados lograron todo tipo de subvenciones con unas garantías inventadas, a pesar de ser insolventes y conocidos chanchulleros. ¿Y el Instituto Aragonés de Fomento, y el Instituto para la Reestructuración de la Minería de Carbón, y el Ministerio, y la Consejería...? ¿Por qué se tragaron los embustes de aquellos pillos (o de quién sabe cuántos más)?

Esta pregunta se ha hecho ya muchas veces. Nadie responde ni responderá. Los barandas aludidos, que estuvieron ahí durante los gobiernos del PSOE-PAR y del PP-PAR, no serán obligados a comparecer y dar la cara. No explicarán ni lo del coche eléctrico de Alí Babá ni otras maravillas.

Javier Lambán, actual presidente socialista de Aragón, ha fichado como asesor al exdirigente del PAR Javier Allué. Con eso... está todo dicho.

miércoles, 13 de julio de 2016

A todo nos acostumbramos... De momento 20160713

A todo se adapta el ser humano. O casi. Yo he escuchado a personas sensatas comentar con resignada y aburrida comprensión la evasión fiscal de los multimillonarios (creo que los Papeles de Panamá han contribuido a incrementar ese fatalismo), pues así han sido siempre las cosas y así serán. Las infumables conversaciones del ministro (en funciones) del Interior han acabado pasando con alguna pena y sin ninguna gloria... Pero han pasado, porque el personal da por sentada cualquier cosa antidemocrática o miserable, con tal de que la perpetren quienes pueden hacerlo. Tranquilos. La Copa América que organizó el PP valenciano ha dejado un agujero de más de trescientos millones. Como si nada. Motorland ya arrastra un déficit acumulado de ciento veinte millones. Sin embargo, en la Tierra Noble detalles como este ya no inquietan a una opinión pública desarbolada. Seguiremos apoquinando antes que echar abajo los trampantojos de la política de escaparate, carísima, absurda y esencialmente corrupta. He leído por ahí que José María Aznar es el único tramposo de la foto de las Azores que todavía no ha dado explicación alguna sobre las mentiras previas a la nefasta invasión de Irak. Pero es que a él las explicaciones le sobran. Además... ¿Quién se acuerda de aquello en esta España hecha a todo?

Me preguntan sobre la posibilidad de que volvamos a votar en menos de seis meses. No sé, contesto. Habiendo tolerado tantas cosas a quienes han venido gobernándonos, parece imposible que nos tengan algún respeto. Pasa en toda la UE. Durao Barroso, expresidente de la Comisión Europea, acaba de fichar por la banca Goldman Sachs, en un ejercicio de puerta giratoria que habrá dejado patidifuso al mismísimo Pablo Iglesias. Mientras, aquí, en la piel de toro (toro asesinado, toro asesino, toro violador, toro patriótico), nadie quiere gobernar (salvo el PP) y todos pretenden hacer oposición (salvo Rajoy). Las playas están llenas, la caja de la Seguridad Social se sigue vaciando, la deuda pública y el déficit nos tienen contra las cuerdas. Pero nos hemos acostumbrado. Sólo da miedo, oye, votar a Podemos. 

martes, 12 de julio de 2016

... Y encima se ha muerto Dedé 'La Sardine' 20160712

Me fui aventado tras la última campaña electoral, repleto de escepticismo e indiferencia, cansado. Pero el inicio de julio me pilló en San Sebastián, en un curso de verano de la Universidad el País Vasco titulado La política twiteada, lo cual indica que me quejo de vicio o más bien que la comunicación y sus teorías son un vicio para mí. Entre tanto, se ha ido viendo que no cabe descartar otra cita con las urnas, porque Rajoy sigue sin lograr los apoyos que necesita para ser investido y formar gobierno. No sería, a la postre, sino la evidencia de que la ciudadanía tiene entre manos un dilema difícil de resolver: o se queda en el redil de la ortodoxia político-financiera y acepta la lenta pero inexorable destrucción del Estado del Bienestar (y del Estado en general)... o se arriesga a desafiar a los amos de Europa, ese grupo de altísimos financieros y burócratas que manejan sin piedad el devaluado destino de los mindundis. O sea, o manda Mariano, en cuyo caso el Eurogrupo y el Banco Central Europeo no cerrarán el gotero de la financiación... o se suben a la peana las izquierdas, y entonces esas mismas instituciones nos cortarán ipso facto la respiración asistida. Elijan.

Total, que el PP se mantiene en sus trece, el PSOE es una incógnita, Ciudadanos se ha hecho un lío con la bisagra de tanto girarla para un lado y para el otro... y Podemos se lame las heridas mientras recupera el aliento y la calma porque los otros le han hecho el favor de dejarle fuera de juego.

Por lo demás, parece que Lambán se ha integrado en el Partido Socialista del Sur y que la Cámara de Cuentas certificó el demencial saldo económico de Motorland, donde el erario aragonés se desangra sin remedio ni provecho. Murió por propia voluntad el filósofo y activista Antonio Aramayona (¡hasta siempre. amigo!). Y ayer mismo, al volver a la Redacción, me enteré de otro fallecimiento, el de André Guelfi, el mítico Dedé La Sardine, cuya sombra se proyectó sobre aquel delirio llamado Gran Scala. Tenía 93 años y ya no se había movido de su último refugio en Saint Barth, en el Caribe. No creo que Biel y Aliaga acudiesen a su funeral. Desagradecidos. 

lunes, 28 de marzo de 2016

A ver cómo nos quitamos los 'muertos' 20160328

En los próximos años, algunos grandes proyectos acometidos por sucesivos gobiernos aragoneses a través de las correspondientes empresas públicas o institutos específicos tendrán que ser liquidados. Porque resultan insostenibles. Ni Aramón ni Motorland (por citar dos casos emblemáticos, aunque no son los únicos ni mucho menos) tienen sentido como actividades de naturaleza institucional, cuando se han convertido en sendos desastres financieros. La capacidad de ambas sociedades para acumular pérdidas y su pésimo horizonte estratégico las han convertido en tremendos lastres para las cuentas de la DGA (y de Ibercaja, en el caso de Aramón). Por supuesto, la amortización de las enormes inversiones realizadas en una y otra se puede dar por perdida.

A medio plazo, Motorland no tiene salida. Su supuesto parque tecnológico nunca funcionó, su actividad deportiva no trae cuenta y la realización del GP de Motociclismo en su circuito de alta velocidad arrastra déficits de unos siete millones de euros en cada edición. De traer la Fórmula 1 nadie habla ya, después de que dicho espectáculo haya causado un monumental agujero a las acribilladas cuentas de la Generalitat valenciana. España está repleta de circuitos o instalaciones similares donde el dinero del contribuyente pasa a a bolsillos privados a cambio de unos retornos obviamente inferiores. Y así no se puede seguir. Han llegado las vacas flacas.

En Aramón el problema es parecido. La empresa nunca obtuvo beneficios. Pero ahora carece de la coartada inmobiliaria y tropieza con el cambio climático que ha reducido la temporada de esquí a su mínima expresión. La nieve sigue jugando un papel significativo en la economía del Pirineo, pero es preciso impulsar otros factores de desarrollo. Si no...

Ahora será preciso estar muy atentos para que la eventual liquidación no acabe haciéndoles el caldo gordo a los sinvergüenzas de rigor. Podrían haberse producido ya movimientos en ese sentido. Y sólo nos faltaría rematar la faena con algún sucio enjuague o uno de esos acuerdos confidenciales que hicieron furor no hace mucho. 

viernes, 18 de marzo de 2016

Aragón enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? 20160318

Que Zaragoza lleve cien días sufriendo una huelga de autobuses que causa severos perjuicios a miles de vecinos se corresponde con otras noticias relativas a la Tierra Noble: el presidente Lambán se remite a una futura reindustrialización de las cuencas mineras, la arruinada sociedad semipública Aramón se aferra al proyecto para ampliar Cerler por Castanesa pese a las rotundas sentencias judiciales en contra, en Alcañiz y el Bajo Aragón recogen firmas reclamando el mantenimiento (por cuenta del erario) del carísimo Gran Premio de Motociclismo... Todo ello viene de tan atrás, se refiere a problemas tan antiguos y resulta tan manido que solo puede significar una cosa: este país despoblado y lleno de viejos se ha encapsulado en un recinto hermético donde ya no aparecen ideas nuevas ni nuevos paradigmas ni cosa alguna que sea nueva. Incluso GM, nuestro único sostén económico, suena año tras año como el afortunado eco de la sola voz que nos anima a seguir viviendo. Lo demás es darle vueltas a la noria, como si nos hubiésemos encarnado en uno de esos burros ciegos que caminan kilómetros sin salir de su pequeño círculo.

Aragón está enladrillado (en el sentido literal del término). ¿Quién lo desenladrillará? Hasta hace poco podíamos pensar que Podemos, los comunes y otros artistas invitados serían capaces de romper con la rutina para cambiar la trama y el desenlace de la película. Pero su bisoñez, sumada al brutal peso de la inercia, se les lleva por delante sin que atinen (aunque a veces lo intentan) a levantar las alfombras, descorrer las cortinas y acabar de una vez con los clichés al uso.

Nadie podrá escandalizarse ante la impotencia de los nuevos, porque incluso los poderes fácticos más tradicionales y más poderosos (valga la redundancia) se han refugiado en el Limbo de los viejos buenos tiempos. Aún sueñan con futuros pelotazos inmobiliarios y otros negocios imposibles. Todavía hacen cuentas enladrillando una y otra vez una comunidad donde el reclamo más visible grita desde los balcones dos escuetas palabras: "Se vende".

JLT  18/03/2016

domingo, 25 de octubre de 2015

Crítica de la política, antipolítica o quizás... ¿el deshueve? 20151025

Cuidado con la degeneración de la crítica política en pura y simple antipolítica, se advertía el martes en la presentación del último libro del profesor Innerarity. Una cuestión peliaguda, ciertamente. Yo mismo me alarmo cuando enjuicio a personajes públicos con una dureza que exacerba la mala hostia de quienes, en realidad, odian la democracia. Pero, claro...

Justo esta misma semana, se habló de la diputada socialista Susana Sumelzo y la empresa de su familia (una constructora que contrata con las administraciones). Anda... ¿y por qué los parientes de cualquier política o político no pueden mantener una actividad empresarial relacionada con las instituciones, si cumplen la ley?, preguntaron algunos en medio del revuelo.

Cierto. Pero el problema está en otra parte. Más allá de este caso concreto, es un hecho que la contratación por parte del sector público tiene particularidades que trascienden las normas al uso. Con la ley por delante... ¿alguien dudó por un instante de que los grandes servicios públicos de Zaragoza iban a ser asignadas a las empresas habituales?, ¿no está igualmente escrito quién se llevará la parte del león en las producciones externalizadas de Aragón TV o en la informatización de la DGA?, ¿y cómo explicarnos, por ejemplo, el retraso (de varios años) que sufrió la adjudicación del transporte sanitario en Aragón?... Añadan la tómbola de subvenciones, créditos, convenios y otras prebendas. Que en algunos casos están más que justificados. Pero en otros son un desatino.

No hay un seguimiento preciso del gasto. No están bien medidos los retornos de decenas y aun cientos de millones invertidos (¿?) en proyectos dudosos. Este mismo viernes, una diputada del PAR en las Cortes aragonesas reclamó, en plan combativo, que Motorland negocie a piernas abiertas la renovación del contrato con Dorna para seguir organizando el GP de motos. Como si la cosa (con un déficit multimillonario a cuenta del contribuyente) fuese un chollo que otros nos disputan. El Gobierno respondió a la defensiva. Nadie sabe, a estas alturas, qué repercusión real han tenido los cientos de millones enterrados en la Ciudad del Motor y en los sucesivos intentos para crear empresas en el Bajo Aragón y sus atribuladas cuencas mineras. Eso sí, algunos espabilados (y bien relacionados, claro) se las han llevado crudas, aunque a fecha de hoy pocas iniciativas han prosperado y el carbón (¡ya ven ustedes!) sigue siendo la clave económica de la zona.

Es difícil no criticar este deshueve, no detectar el tráfico de influencias que gangrena el sector público, no exigir más orden y más transparencia... ¡Ah, si los políticos nos hicieran el favor de no dar tantos argumentos a la antipolítica!

JLT  25/10/2015

viernes, 21 de agosto de 2015

... ¿O es algo todavía más sospechoso? 20150821

Claro, dirán ustedes al conocer la historia del fallido fabricante de coches eléctricos, estas cosas suelen suceder. Se apuesta por una iniciativa empresarial, y a veces se pierde. Pero en el caso de la Corporación Industrial Z-Mobile, el riesgo estaba cantado. Su inicial socio único, David Monforte Fleta, también promovió antes una red empresarial en torno a Aragonesa de Fincas e Inversiones SL (ladrillo, en vez de automoción), una red de sociedades que acabaron en concurso de acreedores, con las consabidas notificaciones de impagos por parte de las administraciones públicas, demandas ante los juzgados de lo Social y demás incidencias. Más todavía: en 2007, el Juzgado de lo Mercantil N°1 había dictado en sucesivas sentencias firmes la inhabilitación por dos años del mismo Monforte Fleta para administrar bienes ajenos.

Si este es el perfil de quien luego recibe cientos de miles de euros en subvenciones y créditos es que algo falla. Y mucho. ¿Nadie investigó el asunto? ¿Se dejó arrastrar el entonces director del Instituto Aragonés de Fomento (IAF) y consejero delegado de Motorland por el deseo de potenciar el mustio y fantasmal Parque Tecnológico anejo a los circuitos? ¿En qué pensaban los responsables del Ministerio de Industria y del correspondiente departamento aragonés?

No sé. Pero esto no huele bien. Como la fábrica de avionetas (Villanueva del Gállego), como Agrovalle (Mallén) y tantas otras quimeras, aquí el dinero público se ha prodigado con demasiada facilidad. ¿Cumplieron los del coche eléctrico motorlandero todos los requisitos necesarios para recibir 300.000 euros del IAF? Según la Cámara de Cuentas, no. El instituto no informó de todas las ayudas recibidas por Corporación Industrial Z-Mobile. La cámara no pudo comprobar si la empresa fue debidamente controlada. Demasiados cabos sueltos.

No hay coche, hay pufo. Y no es el único caso, ni muchísimo menos. Nos han vendido humo y mentiras, que hemos pagado a precio de oro. ¿Fueron tontos? ¿Fue la cosa (presuntamente) algo aún más feo y retorcido?

Ustedes mismos. 

jueves, 20 de agosto de 2015

¿Es un caso que rezuma estupidez?... 20150820

Déjenme que les cuente con algún detalle la clarificadora historia del primer coche eléctrico cien por cien aragonés, que debía fabricarse en Motorland. ¿Se acuerdan de aquel pelotazo tecnológico? Seguro que sí. 

Por supuesto, como intuían hasta los niños de pecho, la empresa Corporación Industrial Z-Mobile, que supuestamente iba a comercializar diversos modelos de ese fabuloso automóvil bajo la marca Víctor&Vicente, jamás ha fabricado nada ni nunca estuvo cerca de hacerlo. Antes de presentar el año pasado su primer producto (mediante un absurdo dibujo infantil) la susodicha corporación ya había sido declarada insolvente (el 1 de agosto de 2013) en el Juzgado de lo Social N°7 de Zaragoza. Tenía una web de coña, con aquella triunfal descripción de su red comercial en Zaragoza... Épila y Zuera. Carecía de prototipos, de diseño, de tecnología. Al parecer, sus fugaces empleados solían quedarse sin cobrar: más demandas, más declaraciones de insolvencia.

Aunque su nombre aparece aún en el directorio del Parque Tecnológico Motorland, Corporación Industrial Z-Mobile se ha esfumado. Su administradora inicial, Servicios One SL, entró en concurso de acreedores. De aquella absurda quimera no queda nada... Salvo un agujero millonario, buena parte del cual taponaremos a escote los contribuyentes, porque la empresa de marras recibió año tras año subvenciones y créditos públicos que, según un primer vistazo, suponen casi un millón y medio de euros.
Aquí viene lo bueno: ¿cómo pudo ser que una sociedad insolvente, ridícula en sus pretensiones y descapitalizada recibiese del Ministerio de Industria (entre 2010 y 2013) subvenciones (para la Industrialización de las Cuencas Mineras) por un valor total de 145.018 euros, y sucesivos créditos (actuaciones especiales en las provincias de Teruel, Soria y Jaén) que sumaron 1.065.227 euros? ¿Y qué decir de los 300.000 euros que le adelantó el Instituto Aragonés de Fomento en varias asignaciones entre el 2012 y 2014? ¿Fue todo eso un ejercicio de estupidez... o algo peor?

A eso iremos mañana. 

martes, 4 de agosto de 2015

Un alcalde veloz y motorlandero 20150804

Que el alcalde de Alcañiz, Juan Carlos Gracia Suso, no quiera dimitir, tras ser cazado por el radar conduciendo a 211 por hora (en una carretera turolense con limitación a 100), tiene toda la lógica del mundo. Piensen ustedes, en primer lugar, que lo de renunciar a un cargo por ser imputado, investigado, acusado o reproducido en escuchas policiales no suele ser la regla en este bendito país nuestro. Así pues, bien podrá pensar el regidor alcañizano que, si su conmilitona Esperanza Aguirre no deja la dirección del PP madrileño pese a ser cosa sabida que siempre estuvo rodeada de corruptos, ladrones pregonaos y estafadores municipales, ¿por qué habría él de renunciar a su alcaldía?, ¿por pisar a gusto el acelerador de su Mercedes? Además... ¿para qué te compras un Mercedes si luego no le pisas?

Luego está el factor Motorland. Ojo al tema, que es transcendente. Si la Ciudad del Motor fue un invento y un feudo del PAR, su rendimiento electoral ha ido cayendo del lado del PP, que ha sido capaz, con Gracia Suso a la cabeza, de asumir y vender aquellas costosísimas y ruinosas instalaciones como la principal seña de identidad de Alcañiz; seña, como es obvio, íntimamente relacionada con la velocidad, las carreras, las motos, los coches y todo eso. No cabe imaginarse al alcalde de una localidad tan revolucionada circulando por ahí en plan soso, arrastrándose por la carretera como un perroflauta en su furgona o un ecologeta en bici. ¡Por favor! Hay que quemar caucho, dar vidilla a los pistones y las bielas, hacer bramar los escapes, perseguir al viento sobre el asfalto... y fardar de rápido, de chulo, de alcalde, de pepero y de piloto.

La gente seria y criticona dirá que la acción de este desprejuiciado fitipaldi está tipificada como delito, puso en peligro la vida de otras personas y es incompatible con el ejercicio de un cargo público tan relevante. No hagan caso. Eso son prejuicios tontos. Miren ustedes: Motorland es un sumidero de dinero público de muy dudosa rentabilidad; asumiendo tal circunstancia, deberemos aceptar asimismo que Alcañiz tenga un alcalde de semejante jaez. Puestos a tragar... 

jueves, 19 de marzo de 2015

¿Cuándo empezamos a equivocarnos? 20150319

Algunos dicen que el primer error de los aragoneses fue sostener al Justicia Lanuza contra el rey Felipe II, pues aquello vino de los tejemanejes de Antonio Pérez y sus amigos, sin que al súbdito corriente y moliente le fuese ni le viniese. Otros ponen el jalón gafe en la Guerra de Sucesión, cuando apoyamos al Habsburgo austriaco contra el Borbón francés, y aquel fue derrotado por este. En lo que hay bastante consenso es en abominar de la heroica reacción de nuestros tatarabuelos zaragozanos, que se empeñaron (animados por la Santa Madre Iglesia, que siempre estuvo ahí) en dejar que la capital fuera destruida con tal de sostener los derechos del felón Fernando VII frente a los franceses, su revolución y su enciclopedia... Sea como fuere, en algún momento lejano empezamos a oír cantos de sirena, a dejarnos arrastrar por absurdos entusiasmos y a meternos donde no nos llamaban.

Ha presentado mi colega Ramón J. Campo una nueva edición de su libro sobre el Canfranc, los nazis, el oro y aquellas aventuras de posguerra en la estación hoy abandonada. El prólogo es de Forges, quien el otro día se hacia lenguas sobre la atmósfera mágica de la susodicha estación. "Seguro --le dije--, porque tan maravilloso edificio pertenece al realismo mágico, no al realismo real". Cuando decenas de miles de personas llenaban Independencia a principios del siglo XX reclamando la apertura de la línea férrea transpirenaica, reivindicaban un logro inútil. Aquel complicado trayecto de alta montaña nunca serviría para gran cosa... Salvo para dejarnos un misterio indescifrable. Otro.

De entonces acá, nunca hemos dejado de suspirar por cosas imposibles o de escasa utilidad. Y hemos creído que tales cosas resolverían nuestros problemas de un día para otro. Nuevas travesías a Francia, túneles condenados a quedar embotellados, infraestructuras sin uso, pantanos ilógicos, dragados del Ebro, caros juguetes, La Meca de los casinos... Así llegamos una y otra vez a la eterna Ínsula Barataria. Hoy, en Alcañiz, las carreras de motos son asunto (y gasto) público, y el hospital, un proyecto externalizado al sector privado. Mágico, sí.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Empresas públicas aragonesas, el agujero 20141022

El consejero de Presidencia del Gobierno aragonés, Roberto Bermúdez de Castro, dice bien cuando propone controlar más y mucho mejor a las empresas públicas aragonesas. Bueno... él mismo es presidente una de ellas (participada al 50% por Ibercaja), Aramón, y me consta que intenta poner un mínimo de orden en el organigrama, los sueldos del alto staff y el manejo de la sociedad, que es desde hace decenios uno de los agujeros negros descargados sobre las espaldas del sufrido contribuyente. Más control, sí. Más eficiencia. Más transparencia. Más realismo. Y se me olvidaba la principal: más vergüenza.

El barullo de Plaza, analizado anteayer en la Comisión de Investigación de las Cortes desde la perspectiva de los interventores, reflejó lo obvio: que la Plataforma, como otras empresas de la Corporación Pública, estuvo fuera de quicio durante años (en más de un decenio, sólo fue fiscalizada en cuatro ocasiones). Por falta de medios o de oportunidad o de lo que fuere, la Intervención (ahora la pongo con mayúscula pues se supone que es un organismo fundamental en cualquier institución pública) perdió hace tiempo de vista tanto a Plaza como a las demás. En estas condiciones, aún no ha sido posible llevar a cabo una auditoría seria de las distintas sociedades. ¿Deben 400 kilates?, ¿500?, ¿600? Habría que verlo y saberlo.

Sobre esas sociedades, los partidos del Sistema, PP, PSOE, PAR, sólo aportan cuando gobiernan datos e historias tan triunfalistas como falsos. Jamás recibieron las Cortes un informe empresa por empresa con su auténtica situación contable y un escandallo comprensible de gastos e ingresos. Todas o casi todas están en pérdidas. ¿Cuánto cuestan sus operaciones? Misterio. De cuando en cuando, las fuentes oficiales hablan de alguna de ellas (hace poco supimos, ¡al fin!, que cada GP de Motociclismo celebrado en Motorland cuesta más de 17 millones), mas cuando se hace el silencio, a temblar. ¿Desde cuándo no nos cuentan nada bonito sobre el aeródromo de Caudé o el parque tecnológico de Alcañiz o la actividad empresarial en Walka? Un pozo sin fondo. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Adiós, fantasmas y mitos de la Tierra Noble, hasta luego 20140810

Un año después del inicio de las operaciones en el aeródromo de Caudé, fuentes oficiales glosaron el aniversario con datos más falsos que el alma de Judas. En realidad, ese proyecto no arranca ni a la de tres; pero el Aragón institucional está especializado en disfrazar los traspiés de éxitos rutilantes. Así nos va.
Desde hace meses (años, diría yo) vengo dedicando esta sección dominical a un monotema: la denuncia del terrorífico despiste conceptual, estratégico, mítico e informativo que reina en la Tierra Noble. Es como una obsesión, lo sé. Así que voy a poner hoy un punto final a la monserga. Bueno... final, lo que se dice final, quizás no lo sea. Por la simple razón de que mañana puede surgir cualquier novedad impactante que obligue a tocar la misma pieza. No obstante intentaré en lo sucesivo buscar otros enfoques y analizar cuestiones de diferente naturaleza. Adiós sociedades públicas, adiós grandes proyectos, adiós supereventos, invenciones y mamarrachadas... que os den. Escribiré los domingos sobre las palomicas del Pilar, la albahaca oscense y los amantes de Teruel, o dejaré que corra la bola y me reservaré para el resto de la semana. Ya evolucionará la realidad de acuerdo con las leyes universales. Seguiremos gastando en melonadas el dinero del común, apostaremos por iniciativas sin sentido, nos embarcaremos en reivindicaciones absurdas y encomendaremos la gestión de nuestros asuntos a gente perfectamente incapaz de resolver algo. Pero antes... permítanme resumir la situación. A grandes rasgos.
En el primer aniversario de Caudé (entre 40 y 50 millones de inversión pública), solo dos aviones permanecen estacionados en su inmensa campa asfaltada a nuestras expensas. Fuentes oficiales afirmaron que durante el año se habían producido allí 400 operaciones aéreas. ¡Ja! En realidad muchos días allí solo despega y aterriza el helicóptero medicalizado del Salud. Apenas se han creado puestos de trabajo. La concesionaria (de la que se espera que pague los gastos de mantenimiento pero ni un céntimo de amortización) no cesa de pedir nuevos equipamientos e infraestructuras, que obviamente correrían por cuenta del común. El aeródromo, en fin, parasita habitualmente el Fondo Especial de Teruel.

¿Cuánto hay que invertir para crear empleo? Aquí, en iniciativas como la citada de Caudé o Motorland y otras, la ratio puede llegar a ser de dos millones de euros por cada empleo. Demencial. La Ciudad del Motor, por ejemplo, inmoviliza una inversión inicial sobre la cual no existe un cálculo preciso (la opacidad está a la orden del día) pero que se situaría entre los 120 y los 150 millones de euros. A fondo perdido. Y cada año, el GP de motos y otros eventos provocan pérdidas por encima de los 10 millones. Agujero es la palabra. Mantener a flote la famosa Plataforma Logística de Zaragoza supondrá decenas de millones de nuevo gasto en los próximos tres o cuatro años. Ampliaciones de capital, créditos... Luego, se supone que la manida recuperación económica obrará el prodigio de generar beneficios en una sociedad pública (con participación de las cajas de ahorrro) que arrastra deudas multillonarias.

¿Fue Plaza una mala idea? ¿Y la Expo de Zaragoza? ¿Y Walqa? Pues a priori no. Pero sí hubo una mala concepción o una mala ejecución o una absoluta imprevisión. Pusimos asuntos muy complejos en manos de gente incompetente.

El inservible aeropuerto de Huesca, el demencial recrecimiento de Yesa y otras infraestructuras hidráulicas sin sentido, la desproporcionada estación cesaraugustana del AVE, el surrealista túnel del Somport, la ruina del Real Zaragoza, el inacabable palacio de hielo de Jaca, Pirenarium, el descojone de Aramón, los museos y teatros hechos o por hacer... todo ese batiburrillo ha desembocado en un monumental equívoco y unos resultados que calificaremos de muy mediocres para que nadie se ofenda demasiado. Y no me vengan otra vez con minipatriotismos alto, medio o bajoaragoneses. Nadie niega a nuestra tierra, de norte a sur, inversiones y propuestas. Con buena lógica, con transparencia, con eficacia.
Bueno, por lo menos aún pudo lograrse que la majadería de Gran Scala nos saliera casi gratis. Solo hicimos el ridículo durante años. Pero eso... 

domingo, 3 de agosto de 2014

Cómo recortar doscientos 'kilates' sin que se note 20140803

Según órdenes del Ministerio de Hacienda (acogidas con entusiasmo por el Gobierno aragonés), los presupuestos de la Tierra Noble han de quedar recortados en doscientos millones adicionales a fin de cumplir el objetivo de déficit. El acuerdo entre Moncloa y el Pignatelli quedó cerrado el jueves en una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Sin embargo, aún no se sabe cómo va a funcionar este milagroso tijeretazo que, nos dicen, "nadie notará".
Bueno, eso de que la rebaja nos pasará desapercibida considérenlo como algo más bien subjetivo. Rudi y los suyos llevan años asegurando que los ajustes no han reducido, ¡sino al contrario!, la eficacia de los servicios públicos. No es, por supuesto, lo que opinan los usuarios y profesionales de la sanidad, la educación y la asistencia social. Por eso les digo que lo de los doscientos kilates escamoteados sin dolor hay que relativizarlo.

Aragón lleva lustros sometido a una administración inadecuada. Muchas iniciativas públicas o público-privadas han patinado o sobreviven gracias a que el dinero del común acude cada ejercicio a tapar los agujeros. La deuda aumenta sin cesar. Pero ni un sólo jefe ha reconocido la situación o ha insinuado siquiera ese replanteamiento estratégico y de criterio que algunos pedimos sin descanso (ni fortuna).

El mismo jueves, la propia presidenta, sus consejeros de Economía e Industria, el presidente de las Cortes (y del PAR) y el mismísimo delegado del Gobierno en Aragón presentaron (otra vez) el Fondo Especial de Teruel. Pues bien, todos se felicitaron una y otra vez por el mantenimiento de dicha partida (sesenta millones, aportados al 50% por el Ejecutivo central y el aragonés) y glosaron con el triunfalismo habitual la buena marcha de distintos proyectos destinados a impulsar la iniciativa y la inversión privada. Pero eso no se lo creen ni ellos. El Fondo Especial está siendo usado más bien para cubrir los déficits sistemáticos de las sociedades públicas que operan en Teruel, para completar el presupuesto y para repartir alguna subvención o ayuda entre ayuntamientos o empresas bien vistos.

Veintidós millones del Fondo son engullidos automáticamente por Motorland, Caudé, las estaciones de esquí o Dinópolis. ¿No son todos ellos proyectos de largo recorrido en los que ya se ha hecho la inversión principal (a fondo perdido, por lo que se ve) y ahora han de funcionar de manera sostenible? Pues sí. Pero como no es así, como todos dejan importantes pérdidas, hay que enchufarles un dinero que debería tener otros objetivos más razonables y capaces de crear más empleo y riqueza. Entre eso y otras cosas, el cumplimiento del déficit es misión imposible. De ahí lo de los 200 millones. 

domingo, 27 de julio de 2014

Invertir sí, pero con un poquico de talento 20140727

¿Invertir? Claro, sí, por supuesto, indudablemente... Pero invertir con talento, ¿no? O sea, generando una adecuada relación coste-beneficio. Porque, si no, la cosa se vuelve insostenible. La crisis actual (esa que Rajoy ha dado por terminada en un apasionado rapto de caradurismo) fue fruto de una sucesión de pésimas inversiones públicas y privadas. Meter el dinero en especulación, ladrillo y derivados acabó con numerosas empresas y arruinó a varias cajas de ahorro (véase el caso de CAI). Usar masivamente la pasta recaudada a los contribuyentes para construir infraestructuras inútiles y desarrollar proyectos absurdos endeudó a las administraciones más allá de toda lógica. Y encima... la corrupción. Ahora hay que preguntarse algo muy simple: ¿hemos asumido la experiencia?, ¿hemos aprendido a gastar con tino?

Mirémonos en el espejo. En Aragón arrastrábamos un evidente y lamentable déficit de inversión pública, pero luego tuvimos algún buen momento; sobre todo en el pasado decenio, el del AVE, el de la Expo, el de los grandes proyectos. ¿Y qué pasó? Pues que el despilfarro y la incompetencia hicieron (y hacen) de las suyas. Con dinero de Madrid se hizo un túnel transpirenaico de alta capacidad, el Somport, que desemboca en un embudo irremediable. O un aeropuerto, en Huesca, inservible. O pantanos sin uso. O el recrecimiento de Yesa, donde la nueva presa se asienta en laderas inestables cuya presunta consolidación ha engullido decenas de millones (y espera, porque ahora hay que expropiar sobre la marcha numerosas viviendas afectadas por los deslizamientos). O una Expo, en Zaragoza, mal planteada, mal realizada y mal rentabilizada a posteriori.

Pero nuestra pasta, la gestionada por la DGA, no ha sido manejada mucho mejor. Las sociedades públicas controladas o participadas por el Ejecutivo autónomo arrastran un agujero de varios cientos de millones. Los planes de negocio no se han cumplido en ningún caso. Plaza tiene por delante varios años en pérdidas que incrementarán su deuda. Motorland afronta cada año un déficit que (calculo) supera los diez millones y necesita crédito además de llevarse, junto con el aeródromo de Caudé, buena parte del Fondo de Teruel. De amortizar las enormes inversiones llevadas a cabo en estas aventuras ni se habla. En cuanto a lo del Real Zaragoza... ya ven.

Llegados a este punto, algunos dirán que en todas partes cuecen habas, y que para tirar o mangar el dinero del común ahí están Valencia o Andalucía fulminando cualquier récord. Pero ese argumento no vale. Los errores y tropelías ajenos no compensan los propios. Así que yo sigo con mi matraca: más eficiencia, más inteligencia, más compromiso, más honradez. Así de fácil. 

jueves, 12 de junio de 2014

Mal de muchos, consuelo de... incautos 20140612

Lo que pasó ayer estaba cantado. En Madrid, la inmensa mayoría del Congreso votó a favor de la ley de abdicación, lo cual fue escenificado y vendido a la opinión pública como una solemne renovación del consenso monárquico. En Zaragoza, la jugada del misterioso jeque que va financiar la compra de nuestro primer exequipo de fútbol se enredó aún más. Me anticipo a reconocer que ambos sucedidos no son comparables en cuanto a transcendencia e impacto. Pero forman parte de esa crónica anunciada que ciñe nuestras vidas a una lógica cada vez más absurda. ¡Ah!, y si les extraña que llame nuestro al Real Zaragoza, también he de aclararles que, aunque no lo sea en el plano legal, hemos metido ahí (a escote) mogollón de millones, como si lo fuera. O sea, que seguimos inmersos en la locura institucionalizada. Aún dirán que Podemos y los demás rojeras (o rojiverdes o rojinegros o arcoiris) proponen imposibles. ¡Pero si la imposibilidad está instalada en este país desde hace lustros!

Me escriben y llaman ciertos ciudadanos para hacerme notar que lo del Zaragoza o lo de Plaza (que son dos barullos conectados entre sí) o lo de Motorland (que cualquier día de estos se nos abre por las costuras de su insostenibilidad) o lo de las depuradoras, las comarcas, La Muela y el sursum corda no son fenómenos exclusivos de Aragón. Vamos, que todos los equipos de fútbol profesional son una ciénaga donde oscuros personajes engañan al fisco, obtienen prebendas y chupan del bote dejando tras de sí inconmesurables agujeros. Y por la misma regla de tres, todas la autonomías y ayuntamientos de algún fuste compiten por ver cuál de ellos cuece las habas en un caldero más gordo. Y mira Baleares, mira Valencia, mira la Andalucía del ERE, mira Madrid, los cursos ficticios, la Gürtel, el Pokemon (que se ha llevado por delante al grupo municipal pepero en Santiago de Compostela, alcalde incluido), el desfase del AVE, la Biblia en verso. Cierto, les respondo. Solo que yo contemplo mi entorno, y a él me refiero de manera preferente. Además no me consuela, pero nada, que el merdé esté generalizado. Peor todavía.