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domingo, 30 de octubre de 2016

Aragón... ¿también existe? 20161030

Como nos hemos pegado una semana pendientes de la Carrera de San Jerónimo: que si debaten, que si votan, que si rodean el Congreso, que si mira lo broncas que es Iglesias pero la finura que se gasta Hernando (el del PP, pues el del PSOE bastante tuvo con tragarse el sapo verrugoso)... pudo parecer que Aragón casi no existía. El outlet zaragozano se difuminó en la bruma de los intereses creados (secundados con un fervor maravilloso por PP, PSOE y Ciudadanos). Las ordenanzas fiscales del agitado Ayuntamiento capitalino se aprobaron por fin, con el grupo socialista bordando un nuevo ejercicio de geometría variable. Al alcalde Santisteve le prepararon la enésima emboscada a propósito de la Ley de Capitalidad y el Consejo de la CARTV. La dirección de Chunta salió ilesa del Comité Nazional. El Real Zaragoza estrenó entrenador. Si no llega a ser por Susana Sumelzo, pasamos desapercibidos.

De la diputada socialista por Zaragoza solo puedo decir lo mismo que en su día dije del general Julio Rodríguez, cuando apareció en las candidaturas de Podemos: quien asume un compromiso político en el que hay mucho que perder y poco que ganar merece el máximo respeto. De ventajistas, aprovechados y lameculos estamos sobrados. Las personas, como Sumelzo, capaces de ponerse fuera de juego por ejercer la coherencia, no abundan en ese mundo traidor. Y más ahora, cuando se ha consagrado la mentira programática y la deslealtad con los electores.

Aragón, por lo demás, sigue volando sin motor. Es agradable. Plácido, silencioso y barato. Uno tiene la sensación de que vamos camino de poca cosa (con permiso de Labordeta), pero por una carretera bien asfaltada. Conduciendo un Opel, por supuesto. Sin expectativas pero sin agobios.

Otra cosa que contribuye a nuestra tranquilidad es la ignorancia, o mejor dicho: la distracción. Así, quedó visto para sentencia el juicio contra el exdirector general de la extinta CAI, García Montes. Pero ese proceso venía hueco. Al acusado (a quien Ibercaja, por derivación, ha de pagar todos los meses ¡quince mil euracos del ala!) se le imputaba un roto de unos seis millones. ¡Ja! A la CAI le hicieron un agujero de más de 2.500 kilates. Y en esa manteca untaron muchos. Pero... ¿quiénes y cómo? Misterio.

De esta forma uno se queda con la sensación de que, si existimos, vivimos en un Limbo. Pasa lo mismo cuando le llevan al juez unas dietas de 8.000 euros que pillaron dos directivos de Sarga, la empresa pública aragonesa configurada a partir de Sodemasa (colocadero del PAR) y Sirasa (ídem del PSOE). Ya ven: 8.000. Sin embargo nos hemos comido con patatas la inaudita contabilidad dada a conocer por otra sociedad pública, Motorland, que se autoanticipó en 2016 nueve millones de pérdidas (que serán más), con un balance de risa y un escandaloso escandallo (¡je,je!) de ingresos y gastos previstos. Jeta de hormigón e impunidad de alto copete.

Así de bien pasamos estos agitados días, mientras Rajoy era investido y el mundo político se ponía del revés. ¿Qué puede esperar Aragón del nuevo Gobierno? Como mucho, buenas palabras. O sea, nada. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Y lo peor de todo... la duda 20151123

Un reportero de France Press me llamó el otro día. Prepara un trabajo previo al 20-D. El tema es Aragón, el Ohio español, la comunidad autónoma que, al igual que dicho estado norteamericano, resume las tendencias electorales de todo el país. Así que el colega me preguntó sobre la situación política, la economía, la corrupción... Buuufff, ¡la corrupción!

¿Qué podía decirle? Pues que aquí no ha existido, o si ha existido no se ha descubierto, una corrupción en red, organizada, transversal y estructural como en Valencia o Andalucía o Baleares o Cataluña. En la Tierra Noble (¡je, je, je!) los mamoneos han sido detectados en focos específicos, aparentemente aislados entre sí: La Muela y Plaza, por ejemplo. Pero tampoco soy capaz de descartar nada, porque la duda me corroe y alguna de las incógnitas que flotan en el aire sugieren respuestas tan obvias como perturbadoras. Por otro lado, la actuación de jueces y fiscales sería capaz de desorientar a cualquiera. Tras más de ocho años de instrucción sumarial, díganme ustedes que emoción ha de tener la próxima vista oral del caso La Muela. Por no hablar de las incógnitas que genera sistemáticamente el hecho de que unos temas se investiguen... y otros no. ¿Por qué no?

No lo sabemos todo. Ni los más enteradillos. Qué va. Y si sabemos o intuimos algo, quizás no podamos probarlo. La ruina de la CAI, por ejemplo. No fue cosa de unos cientos de millones ni siquiera de unos pocos miles. El saqueo debió ser mayúsculo. Al margen de los escandalosos sueldos y pensiones de los directivos, lo más gordo (gordísimo) se fue en inversiones inmobiliarias de alto riesgo, créditos temerarios e inexplicables, compras de empresas semihundidas. Pero ahí no se ha entrado a fondo. Ni siquiera la comisión de investigación creada por las Cortes fue capaz de poner nombres propios a tales inversiones, créditos y compras. Cuyos beneficiarios, eso seguro, no eran personas desconocidas que pasaban por allí.

Tal cual se lo di a entender al periodista francés. Ya le detallaré algo más cuando venga a verme dentro de unos días. Sin resolver las dudas, claro.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Esfuércense un poquito, por favor 20141107

Según la correspondiente comisión de investigación de las Cortes aragonesas, en la CAI hubo falta de control, dejación por parte del consejo de administración y una pésima gestión. De cajón, ¿no? Si aquella caja se vino abajo sería, en verdad, porque fue muy mal gestionada. Y si nadie detectó lo que estaba pasando, sería también porque fallaron los controles más elementales. Para llegar a semejantes conclusiones no hacía falta darle muchas vueltas al tema. Se suponía que las averiguaciones parlamentarias detectarían responsabilidades políticas con nombres y apellidos y permitirían radiografiar la degeneración de una entidad financiera saqueada impunemente por su cúpula directiva mientras instituciones y consejeros tancredeaban alegremente. ¿Entonces? Esto ha sido como la primera reacción del Ayuntamiento de Zaragoza ante las alusiones del ciudadano Mayayo sobre las obras del tranvía: estudiar una posible querella contra el denunciante. Hombre, antes habría que abrir una investigación, saber exactamente a qué se refiere el declarante, auditar las cuentas... en fin, lo normal en un caso así. Pero, claro, aquí ya nada es normal.

¿Y qué me dicen de las enmiendas que PP y PAR están colándole a la futura ley aragonesa de la función pública para blindar los ascensos de aquellos funcionarios asignados a puestos de libre designación? ¿Y del famoso programa informático para la gestión de los institutos de Secundaria, que sigue sin funcionar tras haber costado una fortuna? ¿Y de la prórroga a discreción del transporte sanitario, cuando debía haber sido objeto de un nuevo concurso hace años?

Ya pueden decir misa las encuestas del mismísimo CIS, que la gente del sistema no está dispuesta a esforzarse lo más mínimo en invertir el rumbo de las cosas. La regeneración es papel mojado. Los escándalos no cesan. Los expertos del BBVA dan por hecho que la recuperación dejará un paro estructural del 18% (ahí es nada). Pero Cospedal ha salido a la palestra para proclamar que Podemos es un peligro para la democracia. Y se habrá quedado a gusto, la... individua. 
 

domingo, 27 de julio de 2014

Invertir sí, pero con un poquico de talento 20140727

¿Invertir? Claro, sí, por supuesto, indudablemente... Pero invertir con talento, ¿no? O sea, generando una adecuada relación coste-beneficio. Porque, si no, la cosa se vuelve insostenible. La crisis actual (esa que Rajoy ha dado por terminada en un apasionado rapto de caradurismo) fue fruto de una sucesión de pésimas inversiones públicas y privadas. Meter el dinero en especulación, ladrillo y derivados acabó con numerosas empresas y arruinó a varias cajas de ahorro (véase el caso de CAI). Usar masivamente la pasta recaudada a los contribuyentes para construir infraestructuras inútiles y desarrollar proyectos absurdos endeudó a las administraciones más allá de toda lógica. Y encima... la corrupción. Ahora hay que preguntarse algo muy simple: ¿hemos asumido la experiencia?, ¿hemos aprendido a gastar con tino?

Mirémonos en el espejo. En Aragón arrastrábamos un evidente y lamentable déficit de inversión pública, pero luego tuvimos algún buen momento; sobre todo en el pasado decenio, el del AVE, el de la Expo, el de los grandes proyectos. ¿Y qué pasó? Pues que el despilfarro y la incompetencia hicieron (y hacen) de las suyas. Con dinero de Madrid se hizo un túnel transpirenaico de alta capacidad, el Somport, que desemboca en un embudo irremediable. O un aeropuerto, en Huesca, inservible. O pantanos sin uso. O el recrecimiento de Yesa, donde la nueva presa se asienta en laderas inestables cuya presunta consolidación ha engullido decenas de millones (y espera, porque ahora hay que expropiar sobre la marcha numerosas viviendas afectadas por los deslizamientos). O una Expo, en Zaragoza, mal planteada, mal realizada y mal rentabilizada a posteriori.

Pero nuestra pasta, la gestionada por la DGA, no ha sido manejada mucho mejor. Las sociedades públicas controladas o participadas por el Ejecutivo autónomo arrastran un agujero de varios cientos de millones. Los planes de negocio no se han cumplido en ningún caso. Plaza tiene por delante varios años en pérdidas que incrementarán su deuda. Motorland afronta cada año un déficit que (calculo) supera los diez millones y necesita crédito además de llevarse, junto con el aeródromo de Caudé, buena parte del Fondo de Teruel. De amortizar las enormes inversiones llevadas a cabo en estas aventuras ni se habla. En cuanto a lo del Real Zaragoza... ya ven.

Llegados a este punto, algunos dirán que en todas partes cuecen habas, y que para tirar o mangar el dinero del común ahí están Valencia o Andalucía fulminando cualquier récord. Pero ese argumento no vale. Los errores y tropelías ajenos no compensan los propios. Así que yo sigo con mi matraca: más eficiencia, más inteligencia, más compromiso, más honradez. Así de fácil. 

domingo, 6 de julio de 2014

Plaza y CAI: el amargo fruto de la corrupción y la desidia 20140706

Sobre las comisiones de las Cortes aragonesas que investigan lo sucedido en la sociedad pública Plaza y en la CAI se han precipitado cataratas de excusas. "No supimos (en los respectivos consejos de administración) lo que realmente sucedía". "No nos informaron". "Sí nos pasaban informes, pero no los estudiábamos porque nos fiábamos de los gestores". "Hubo advertencias, pero no prosperaron". "No fallaron los mecanismos, fallaron las personas". A veces, ese argumentario de hojalata ha entrado en profundas contradicciones sobre lo que presidentes, secretarios y consejeros podían o no podían saber. Y ha resultado especialmente perturbador ver a gente bien formada, incluso a supuestos expertos en economía, reconocer su ignorancia o su inhibición. En un impresionante ejercicio de irresponsabilidad, políticos, sindicalistas, académicos y ejecutivos ocuparon las cúpulas de una gran plataforma logística y de una exitosa caja de porte medio sin saber o querer saber lo que de verdad pasaba en ambas entidades. Es más, a la vista de lo declarado ante las comisiones, se hace imposible entender quiénes y cómo tomaban unas decisiones que comprometieron durante años cientos de millones de euros. Las calamidades de Plaza y la CAI tienen mucho en común. En ambos casos hubo una gestión no solo dudosa sino presuntamente corrupta que ahora han de juzgar los tribunales. Pero también hubo un pavoroso absentismo por parte de los respectivos consejos de administración. Es probable que los integrantes de tales consejos no estuviesen en el ajo y simplemente dejaban hacer a los gerentes, o consejeros delegados o directores generales. En cualquier caso tienen parte de culpa. Y conste que uno y otro caso han supuesto pérdidas multimillonarias para las instituciones y el sistema financiero de Aragón. El dinero que es imprescindible para soste

Es cierto que resulta difícil detectar sobre la marcha los manejos de unos administradores supuestamente desleales. No debiera ser así en sociedades teóricamente sometidas a controles y garantías propias de su naturaleza social. Claro que, en estos mismos momentos, la gestión de las empresas públicas dependientes del Gobierno aragonés o la de las cajas de ahorro con sede en la comunidad continúa siendo un arcano difícilmente descifrable no sé si para los respectivos consejos de administración, pero sí para la ciudadanía que pone la pasta. El último informe sobre las citadas empresas presentado ante las Cortes de Aragón es un pastiche pseudocontable que para nada describe las cuentas de explotación de cada sociedad. No hay transparencia, no hay responsabilidad. Y luego... 


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martes, 1 de julio de 2014

Aquel bonito ejercicio de irresponsabilidad 20140701

Si el criterio Alaya se aplicase a rajatabla en casos como el de Plaza o el de la CAI, las imputaciones barrerían literalmente todo el sistema aragonés. Si se tuviera en cuenta ese principio, según el cual cualquier miembro del consejo de administración de una sociedad pública o una entidad financiera social es responsable (por acción u omisión) de la gestión llevada a cabo, habría que procesar a la enorme tropa de políticos con cargo, sindicalistas, altos funcionarios, personas relevantes, catedráticos de Economía, ejecutivos y expertos varios que han integrado (e integran) las cúpulas de las sociedades y entidades en cuestión. Tal vez ellos (y ellas) se escandalicen o enfaden cuando lean un juicio tan concluyente, pero habrán de reconocer para su fuero interno que el ejercicio de irresponsabilidad cometido en la Plataforma Logística de Zaragoza o en la que fue modélica caja de ahorros aragonesa no puede ser aceptado, sin más, por una sociedad cada vez más escandalizada y harta. La evaporación de cientos y aun miles de millones de euros implica no solo ineficiencia, temeridad y estupidez, sino también un evidente saqueo de un dinero que pertenecía a los aragoneses. No vale fingir ignorancia. La jueza Alaya tiene razón.

Las dos comisiones de investigación parlamentaria (Plaza y CAI) están dando mucho más juego del que algunos pensábamos. El autoexamen funciona. En tal faena se está consagrando el rigor y la profesionalidad de Patricia Luquin, de Izquierda Unida, cuyas preguntas son tan oportunas como incisivas. Era de esperar porque esta señora, además de trabajadora e inteligente, representa en las Cortes a una formación que no está pillada en los chanchullos ahora diseccionados. Y puede meter el bisturí sin cortarse un pelo.

Hoy declararán Calvera y García de Toledo (el tercer hombre fuerte de la CAI y el más acosado por las sospechas, García Montes, está ilocalizable). A ver cómo explican qué pasó con la pasta desaparecida. A lo mejor, al igual que los consejeros y presidentes de la entidad, también se acogen al asilo de la ignorancia. De esta gente se puede esperar cualquier cosa. 

domingo, 23 de marzo de 2014

Qué es normal y qué no lo es 20140323

Sí, entiendo perfectamente a quienes (desde dentro y fuera de la pomada) consideran que darles tantas vueltas a las peloteras políticas, las investigaciones policiales y judiciales, las imputaciones, los proyectos públicos (o público-privados) fracasados y esta cosa que ahora llamamos crisis... pues no deja de ser una tabarra y una especie de regodeo malsano. Se percibe un creciente rechazo de los diagnósticos pesimistas y la exigencia de alguna clase de optimismo fundamentado capaz de iluminar el futuro. En medio de tal laberinto, no es difícil detectar cómo nuestra concepción de lo que es normal y anormal está tan desvirtuada que ya solo somos capaces de expresar depresión, enfado y hastío. Nos aburre todo este barullo porque no somos capaces de normalizarlo, y ya no sabemos si tanta indignación es lógica o nos estamos pasando de vueltas. Quizás le damos demasiada importancia a ciertas cosas, ¿no?
Que las Cortes aragonesas, por ejemplo, investiguen qué ocurrió en la CAI es lo mínimo. Cuando una entidad financiera de naturaleza social, con su consejo de administración repleto de cargos y excargos públicos, pasa en unos años de la solvencia a la ruina y debe desaparecer... algo anormal ha sucedido y ese algo debe aclararse. Las cuitas de las cajas aragonesas (y aquí incluyo también la absorción de Caja3 por Ibercaja) debieran haber interesado mucho más a la sociedad y a sus presuntos representantes. Hubiera sido lo normal, lo lógico en una sociedad democrática y despejada. Sin embargo, todo ha rodado en medio del silencio y la ocultación. Sabemos muy poco. ¡Cómo no va a ser necesario investigar el asunto en los juzgados y en el parlamento autónomo!

Hace apenas un año, exactamente el 23 de Abril, Día de Aragón, Luisa Fernanda Rudi pronunció un discurso defendiendo con vehemencia la honorabilidad y el prestigio de las instituciones. En ese momento, una ráfaga de anormalidad recorrió el imaginario aragonés. La jefa de nuestro Gobierno regional parecía ignorar que esa honorabilidad y ese prestigio no pertenecen per se a los gobiernos, parlamentos y otros órganos representativos, no son algo que dichos órganos posean de forma intrínseca por algún tipo de concesión divina. No. La credibilidad han de ganársela. Los cargos electos están obligados a cumplir con su obligación de forma seria, inteligente y honorable. Si no es así (y ahora no lo es) la ciudadanía, traicionada, solo puede ponerles en cuestión. Sería lo normal, lo razonable.

La gente, harta ya hasta de indignarse, puede acabar desentendiéndose de todo. Si esos tribunales y esas comisiones parlamentarias no hacen bien su trabajo, la anormalidad nos invadirá definitivamente. A lo peor es eso lo que algunos quieren. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Solo falta que el Zaragoza baje a Segunda B 20140321

El cargo socialista preguntó con evidente desaliento: --¿Cómo ves lo de Plaza? --Chungo -contesté-. Imagina lo que puede salir a relucir de la compleja y oscura relación entre Agapito y el Marcelinato. Vais a sufrir. --Más vale -replicó como si recitara un mantra- tragar el sapo de una vez y no dejar que el PP nos tenga en vilo de aquí a las autonómicas del 15.

Y ahí nos quedamos. Inspirados por Lambán, los socialistas quieren que las Cortes lo investiguen todo... todo lo que pasó ¡cuando en Aragón gobernaban ellos! El de Ejea desea cruzar ya el terreno minado. Confía en que después aún le quedará tiempo para recuperar credibilidad, armar una propuesta razonable y estar en condiciones de obtener un buen resultado en las futuras elecciones y gobernar Aragón con el apoyo de IU y CHA. Mientras, PP y PAR han decidido jugar ese juego dando paso a una comisión parlamentaria destinada a indagar las responsabilidades políticas habidas en el desastre de la CAI.

Todo esto son rollos baratos y escenificaciones forzadas, piensa buena parte de la ciudadanía. Pero, en estos momentos, con decenas de políticos, ejecutivos del sector público y contratistas deambulando por la Ciudad de la Justicia, algo tendrá que hacer el sistema institucional para cubrir las apariencias. Ahora bien, ¿por qué habríamos de creer que quienes anduvieron por los consejos de administración de Plaza y la CAI sin enterarse de nada, ahora van a ser capaces de averiguar lo que pasó en ambos lugares y asumir las culpas correspondientes? ¿Y quién querrá aclarar unos barullos donde el presunto (pero obvio) mamoneo fue dirigido por unos pocos pero necesitó de la cooperación activa o pasiva de muchos más?

Agapito (cuyo fantasma ronda al expresidente Iglesias en las noches de insomnio) habrá de pechar con una acusación más: fraude fiscal en el Real Zaragoza. Demasiado notorio. El personal tal vez no entienda cómo es posible saquear una plataforma logística o una caja, pero de fútbol sabe un huevo. Solo falta que el equipo caiga a Segunda B. Entonces sí que se va a poner feo y verrugoso el maldito sapo. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Y menos mal que la democracia aún respira 20140320

Algunos ciudadanos han convertido la suspicacia política en una actitud fundamental y cuando se abre en flor un escándalo ya dan por sentado que se marchitará rápidamente. Aquí nadie va a la cárcel, dicen. Y se equivocan. Pues siendo cierto que esta bendita democracia nuestra ha perdido buena parte de su valor original, todavía sigue sometida a la regla de las mayorías y en tal medida compromete en positivo a esos mismos partidos tan proclives a ensimismarse y cagarla. Por eso el PSOE ha admitido una comisión de investigación sobre Plaza. Por eso el PP y el PAR parecen haber dado un margen a la posibilidad de que las Cortes averigüen asimismo qué pasó en la CAI y cuál fue el papel que jugaron allí los representantes institucionales (que no eran pocos). Por eso el Gobierno Rudi presenta un proyecto de ley de transparencia que tal vez arroje luz sobre los oscuros sótanos de la Administración.

Los usos democráticos nos permiten saber algo de una corrupción que tiene siglos de existencia pero que medios informativos y tribunales nunca (antes de la Transición) pudieron contar ni juzgar. A mí, desde luego, denme una buena democracia convencional (burguesa la llamábamos peyorativamente cuando éramos jóvenes incendiarios, para luego hacerla nuestra y denominarla social), porque cuando los mecanismos habituales de representación política se van al garete o se convierten en una escenificación vacía, entonces ya podemos darnos por definitivamente jodidos.

Son las costumbres propias de las democracias las que enfrentan al exconcejal socialista Becerril con un jurado popular que determinara si fue, o no, culpable de tráfico de influencias. Es probable que el acusado, llevado sin duda por su naturaleza bocazas (no lo digo yo, lo ha dicho él), no entienda de qué va todo esto. Mas ya captará el tema, ya. Bueno... hablo de este ciudadano como podría hacerlo de otros presuntos implicados. Incluso de esos consejeros (de Plaza) que no se enteraban de nada porque en aquel tiempo "todo era estupendo" (Andrés Cuartero dixit). Ya saben: dura lex. No es irrompible pero sí resistente. 

jueves, 6 de febrero de 2014

... Y lo que hay debajo de las mantas 20140206

Supongo que Luis Miguel Carrasco, el último director general de la semiabsorbida CAI, estará arrepintiéndose de haber llevado a los tribunales a su predecesor en el cargo, Tomás García Montes, y al responsable de CAI Inmuebles en el centro y sur de España, Javier Alfaro. Estos dos han contratacado exigiendo que otros ejecutivos ejercientes en los años felices expliquen cómo se iban de vacaciones a cargo de la entidad y cómo compraron segundas residencias en promociones participadas, a precios de amigo y con unas financiaciones ad hoc que para sí las quisieran los hipotecados del montón. Es la táctica del ventilador: todos trincábamos, todos pillábamos cacho, era lo normal... ¿por qué ahora me vienen pidiendo cuentas a mí? Así, la querella contra García Montes y Alfaro amenaza con transformarse en un boomerang peligroso. De repente, nadie desea remover el pasado. Ni los que fueron directivos ni los que fueron consejeros ni los partidos ni los sindicatos.

Si los chivos expiatorios tiran de la manta, saldrá a relucir lo que hay debajo. Nada bonito, ya se lo adelanto. En el caso de la CAI, podríamos contemplar, por fin, la radiografía de un saqueo (a lo fino o a lo basto) que originó en dicha caja un agujero multimillonario, mientras sus causantes (por activa o pasiva) se retiraban con premios medidos en cifras de siete dígitos. Y si nos vamos a Plaza, más de lo mismo: ¿revelará un Agapito cada vez más acosado los entresijos de la operación político-deportiva que le llevó a la propiedad del Zaragoza, con un exconsejero de aquel Gobierno aragonés como primer ejecutivo?

¡Ah!, saber lo que se esconde bajo las mantas resulta turbador aunque es imprescindible. Pero ya saben ustedes que lo de pegarle el tirón a la franela no es cosa simple. Muy pocos lo hacen. Y quienes lo intentan (ahí están Bárcenas o Torres, el exsocio de Urdangarin) no suelen tenerlo fácil. Les desacreditan, les tapan la boca o les desmienten directa y sistemáticamente. ¿Acaso no son unos presuntos sinvergüenzas? Pero vamos a ver qué pasa con García Montes... o con Agapito. Al menos será divertido. 

martes, 30 de julio de 2013

¡Ay!... qué duro va a ser este agosto 20130730

Estamos asistiendo aquí y ahora a un proceso de deconstrucción de la democracia que discurre en paralelo a otro destinado a construir a cal y canto la impunidad de las llamadas élites extractivas en todas sus variantes. España es un laboratorio político, económico, jurídico y cultural donde se producen experimentos fascinantes. Desde la forma en la que Rajoy y los suyos pretenden soslayar a su examigo Bárcenas hasta la peripecia de la escritora Lucía Etxebarría en un reality show de Tele 5, todo exhala el inconfundible tufo de la nueva y delirante era que nos tocará vivir; una época en la que todo se convierte en espectáculo y es el papa Francisco quien anima la lucha de los indignados de Brasil y el mundo sobre las arenas de Copacabana, tan empapadas de lujuria y otros pecados de la carne.

Puro siglo XXI, amigos. Recordarán que el domingo ya escribí sobre los misterios de la absorción de Caja3 por Ibercaja. Debo añadir que en esta movida hay pequeñas anécdotas colaterales e insuperables. Léanse lo publicado en este diario sobre el megafondo que pensiona al señor García Toledo, abogado del Estado y exdirector general adjunto de la caja maculada. Saber que se obtienen jubilaciones (anticipadas) de 170.000 mil euretes anuales por tan solo once años de trabajo inspira a quienes tememos que nos jodan la jubilación cuando lleguemos a ella tras cinco decenios de curro. Parece que la Fiscalía está mirando el tema. Dudo que la investigación llegue muy lejos. El Supremo, en su fallo (nunca mejor dicho) sobre el caso de las suculentas dietas que la señora Barcina, presidenta navarra, cobró de la CAN, ha dejado meridianamente claro que una cosa puede ser fea pero no ilegal, y entonces... Entonces, por la misma regla de tres, el otro supergarcía de la CAI, García Montes, exdirector general contra el cual se ha querellado la entidad, es muy fácil que también salga de rositas. Se las llevó crudas (él y su delegado en Andalucía, un exconsejero de Trabajo con Chaves)... Qué cosa más natural.

Duro se presenta agosto. Rajoy, en capilla. Griñán, de retirada. Y los trabajadores de (ex)TUZSA, cabreados. 

domingo, 28 de julio de 2013

Cajas reunidas... en total oscuridad 20130728

Conforme ha ido avanzando el proceso de integración de Caja3-CAI en Ibercaja, la escasa información sobre el mismo ha sido cuidadosamente controlada y a estas alturas sigue sin profundizar lo más mínimo en las cuestiones de fondo. La cúpula de Ibercaja, la entidad vencedora, da con parsimonia detalles formales y algunas pinceladas estratégicas tan inconcretas como sujetas a múltiples contingencias. Las cifras conocidas siguen el estilo de aquellas que presentó el Gran Capitán. La valoración de las cajas absorbidas es un arcano. El mecanismo por el cual se ha designado a los integrantes del nuevo consejo de administración queda oculto en la bruma. Y por supuesto las instituciones públicas aragonesas y la propia ciudadanía guardan un silencio cómplice en el primer caso y resignado en el segundo. Ya sé que este tipo de procedimientos esencialmente opacos fueron siempre habituales en el sector financiero y que ahora han extendido su impronta a casi todo... Pero la cosa está desbordando los límites aceptables. Al menos en una democracia digna de tal nombre.

Las cajas de ahorro fueron y todavía son en su mayor parte entidades de naturaleza social. No pertenecen a nadie concreto. Sin embargo están evolucionando con inusitada rapidez hacia los modelos de la banca privada. Y entonces se producen situaciones tan extrañas como la que ahora se percibe en la fusión Ibercaja-Caja3. Presidente, consejeros delegados y miembros del nuevo consejo de administración ocupan sus respectivos cargos sin que se sepa muy bien a quién representan y por qué. En este caso, el tradicional grupo de notables (profesionales del sector financiero y eventualmente algún político) que manejaban Ibercaja o la CAI desde la propia cúpula ejecutiva de las entidades o bien desde los llamados patronos fundadores, han continuado con sus hábitos de cooptar cargos dentro de un estrecho círculo al que solo se accede previa admisión por sus miembros (algo así como un club muy exclusivo donde en vez de pagar cuota se cobra... y mucho). Al exterior no trascienden sino las decisiones ya tomadas. Todo vale. Por ejemplo, Manuel Pizarro, expresidente de Ibercaja y exdiputado del PP, va a ser consejero independiente del nuevo banco creado. Hombre es un personaje significado, pero... ¿independiente?

Es probable que la integración de Caja3 en Ibercaja fuese necesaria. Incluso cabe suponer que los órganos directivos que han dirigido y dirigen el proceso estén integrados por personas capaces. Pero este asunto requiere mucha más transparencia. Porque, de momento, el dinero que mueve esta máquina no es de esos pocos que están en el ajo, sino de cientos de miles de ahorradores. Algún derecho tendrán estos últimos, ¿no? 

domingo, 16 de junio de 2013

Tenemos un déficit de inteligencia 20130616

En Aragón (como en casi toda España) el talento suele ser mirado con desconfianza y el éxito no atrae admiración sino recelo. Hablo, por supuesto, en términos generales. Pero lo cierto es que aquí la gente inteligente y creativa procura ir a lo suyo y no comparecer en público salvo lo indispensable. Por el contrario, la mediocridad ocupa las tribunas, se luce en los despachos y ejerce un papel que nadie le atribuiría a priori. La clave para triunfar no radica tanto en el trabajo y el conocimiento (virtudes que pocos respetan) como en saber estar, adular a los superiores, ignorar a los inferiores, no destacar, mantener siempre posiciones respetables (conservadoras pero sin pasarse), aceptar y manejar los lugares comunes... en fin, dar el perfil de quien no molesta ni inventa ni critica.

La quintaesencia de esa mediocridad ha ido derivando hacia la política. Por dos motivos, porque el actual modelo de partidos incentiva a la gente del aparato capaz de trabajar a la sombra e integrarse en los sistemas de cooptación que permiten ir ganando posiciones, y porque los cargos institucionales, al contrario de lo que se dice, ganan sueldos modestos que no atraen a los profesionales cualificados. De esta forma el nivel de jefas y jefes ha ido bajando hasta alcanzar umbrales inquietantes. En estos momentos, ya no es posible distinguir si la rutinaria semiparálisis de las principales administraciones se debe a los efectos de la crisis (que vacía los presupuestos), de las ideologías conservadoras en boga (que aconsejan dejar al sector público a la deriva), de la vagancia de muchos responsables (que impulsa a no hacer hoy lo que se pueda dejar para mañana) y de una incapacidad estructural que corroe la pirámide del poder. A veces, cuando uno observa y analiza los últimos acontecimientos puede llegar a la conclusión de que se refleja en ellos más dejadez e incapacidad que prejuicios o sectarismo (aunque lo último ayuda a lo primero).

Por supuesto, el sector privado no está libre de esta lacra. Al contrario: nadie podría imaginar la supervivencia de unas administraciones públicas ineficientes si junto a ellas coexistiera un tejido empresarial dinámico y pujante. Es posible que nadie lo haga nunca, pero sería muy interesante estudiar a fondo las condiciones en que se produjo el rápido derrumbamiento de la CAI, en una perfecta comunión (interesada a veces) entre sus directivos profesionales y sus consejeros institucionales. Sin duda, una magnífica chapuza público-privada.

Tenemos un déficit de inteligencia y un superávit de cazurrería. Y menos mal que entre bastidores, más allá de los focos, hay personas que saben aunar trabajo y conocimiento para que esto no naufrague definitivamente. Menos mal.

miércoles, 29 de mayo de 2013

En vez de Tierra Noble, lo llamaremos Babia 20130529

Parece ser que Ibercaja ha abducido por fin a Caja3. Y digo parece porque a fecha de hoy no se conocen los detalles del acuerdo de integración ni nadie ha convocado una rueda de prensa para explicarlo ni existe una idea mínimamente concreta sobre las implicaciones futuras del asunto. De la fusión sólo hemos visto una foto en la que varios señores juntan sus manos en el rellano de una escalera. Por lo visto, el enternecedor posado hubo de ser sugerido por los cámaras y fotógrafos, pues los protagonistas del acontecimiento pasaban de darse a entender. Se habrían hecho la idea de que, sabiendo ellos qué y para qué habían decidido lo que decidieron, sobraban las explicaciones. Los miles de empleados y los cientos de miles de clientes afectados bien podrían extender su confianza a lo que haya de venir, dada la candidez con la que contemplaron lo que hasta hoy ha sucedido. En cuanto a las instituciones públicas aragonesas, ni se enteraron de lo que pasó antes (en la CAI, por ejemplo) ni parecen interesadas en saber lo que pasará a partir de ahora.

Las cajas eran entidades de titularidad social. Ahora serán bancos progresivamente privatizados mediante un proceso tan opaco como incontrolable. Pero apenas nadie levanta la voz para pedir explicaciones. Es tiempo de silencio.

La Tierra Noble sigue deslizándose por el tobogán del desentendimiento. Parecemos los monos ésos que se tapan ojos, oídos y bocas. Lo cual explica situaciones tan extrañas como la que se produjo ayer cuando los jefes de PP y PAR (que no el Gobierno autónomo) presentaron en las Cortes lo que llaman Plan Impulso. Ya saben: con 150 millones que han sobrado en el Presupuesto al ampliarse el margen de déficit, más otros 100 kilates que se pedirán al Banco Europeo de Inversiones, se pretende reanimar nuestra marchita economía y crear empleo. ¿Cómo? Pues repartiendo la pasta a voleo, sin objetivos claros, sin concentrar el esfuerzo (un esfuerzo, la verdad, muy pequeñín), sin control. 

Así vamos por la vida. Ausentes, ignorantes, atontados. Esto ya no es la Tierra Noble, es Babia. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Pero... ¿qué se ha creído esta gente? 20130320

Por la misma regla de tres que convirtió a Garzón, el juez instructor, en el primer y único condenado del caso Gürtel, parece normal que los activistas de Stop Desahucios lleguen a ser las primeras víctimas judiciales del barullo que tiene armado la CAI. No cabe más desvergüenza, injusticia y pitorreo. Se nos ríen en la cara.

A la vista del atestado policial que relata lo ocurrido el pasado día 7 y de la denuncia de la CAI, han sido citadas a declarar cincuenta y dos personas, entre las que se incluyen representantes municipales en el Consejo General de la entidad, un cura que apoya a los sin techo (como el nuevo Papa, ¿no?) y dos periodistas. Pretendían informar, los infelices.

A los de Stop Desahucios los vi ese día cuando aún estaban en la puerta de la CAI con sus pancartas. No me pareció que hiciesen nada malo. Es difícil, al pasar ante ese edificio, imaginar maldad o delito alguno que no sea el saqueo a que fueron sometidos sus recursos por parte de una dirección sobre la que hoy planea la sospecha. En una caja de ahorros cuyo patrimonio ha perdido entre mil y tres mil millones de euros (según distintas valoraciones) a causa de los más oscuros tejemanejes, la protesta pacífica de quienes defienden a los hipotecados debería inspirar ternura. Pero de momento van a tener que retratarse ante el juez (los protestones, los consejeros, el cura y los periodistas) mientras los jefazos que decidieron comprar empresas, montar inmobiliarias y hacer malabarismos con el dinero de los impositores están ahí, tan tranquilos, con indemnizaciones millonarias, pensiones bestiales y otros bocaditos de nata que ni quiero imaginar.

Viendo lo visto, ya nada debería extrañarnos. Ni lo de Chipre ni cualquier otro robo institucionalizado. En esta Europa dominada por la gran mafia financiera, la presunta condición de delincuente cae a plomo sobre la gente de a pie. Si son pobres, por vagos y maleantes. Y si han logrado ahorrar cien mil euros, por ser ricos sin serlo en realidad. Los potentados de verdad, entre tanto, hacen lo que les place. Son los putos amos... y dictan la ley. Mientras se les deje, claro. 

martes, 19 de marzo de 2013

Roba a lo grande, roba seguro 20130319

Lamentaba yo que la tragedia de la CAI acabe de tan fea manera sin que haya habido un sólo intento serio de desentrañar quiénes y cómo le hicieron a la entidad un agujero milmillonario, y estalla el corralito en Chipre. Tremendo. La gente del común, por supuesto, no entiende nada. Además, los poderes financieros y sus sicarios políticos siempre encuentran buenas razones para hacernos tragar los bidones de ricino que nos administran sin piedad. Por ejemplo, nos avisan de que Chipre, al fin y al cabo, operaba en la práctica como paraíso fiscal y lavadero del dinero sucio traído y llevado por las mafias rusas. O sea...

Vale, es cierto que Chipre se las trae. Recordarán ustedes que allí, en un despacho de abogados de Nicosia, se asentaba la sociedad Darlen Ltd, que fue utilizada por el comisionista francés André Güelfi Dedé La Sardine para integrarse en ILD, el supuesto pool que promovía Gran Scala en Aragón. El registro societario chipriota y los bancos de la isla servían desde hace años para montar negocios off shore y para que potentados y delincuentes rusos blanqueasen dinero que luego reenviaban a su país.

Pero ése no es el tema ahora. Porque el corralito chipriota viene como consecuencia de que los bancos están descapitalizados y sus acreedores exteriores son básicamente fondos de inversión-riesgo que operan desde la City de Londres, se aferran a la legislación británica y, aunque se metieron en inversiones de obvia naturaleza especulativa, no están dispuestos a perder. Por eso se han fijado en el único dinero disponible en Chipre: el depositado en las cuentas corrientes, que no es sólo de los mafiosos sino del millón y pico de ciudadanos a quienes les van a robar tan ricamente una buena parte de sus ahorros. 

En la UE se ha levantado la veda. Pueden inmovilizarte el dinero y quedárselo, pueden poner en tu Constitución que los especuladores financieros se llevarán lo suyo a costa de tus derechos, pueden hacerte picadillo y venderte como hamburguesa.

Bueno... Pero Chipre no es España, argumentan los bienpensantes. Aquí no podría pasar eso. ¿De verdad? 

lunes, 18 de marzo de 2013

No, este desastre no era inevitable 20130318

Ojo con las causas de ciertos efectos. Porque aquí hay gente interesada en disfrazar la responsabilidad de las putadas que nos van cayendo encima, y para ello nada mejor que convertir en culpables de dichas putadas a quienes las sufren.

Veamos, por ejemplo, esta brutal reestructuración de Caja3-CAI que dejará en la calle a cientos de trabajadores. Algunos la plantean como un fenómeno lógico. La tecnología y la eficiencia, dicen, chocan de frente con la existencia de tantos empleados, tantas oficinas y tanta infraestructura. Ese despliegue se corresponde con un modelo antiguo y ya no tiene sentido. Tal y cual. Suena moderno y bien, ¿verdad? Pero trastoca el asunto. En realidad, la CAI y las demás entidades asociadas no están obligadas a adelgazar su plantilla porque el negocio bancario cotidiano hubiese dejado de funcionar o no fuera rentable. De eso, nada. La hecatombe no se debe a obsolescencia tecnológica alguna, sino a una gestión ineficiente, tramposa y presuntamente ladrona que ha hecho un agujero milmillonario. Han sido las aventuras inmobiliarias, la compra trucada de participadas, los sueldos y los fondos de pensión bestiales disfrutados por la alta dirección, el alegre reparto de enormes cantidades de dinero a empresas amigas, medios amigos, partidos amigos y amigos en general. Ahí está la madre del cordero. Las consideraciones sobre la posibilidad de que en el inmediato futuro hagamos nuestras operaciones bancarias desde el smartphone quedan superyeyés, pero nada tienen que ver con este problema. No lo han originado.

La sanidad o la educación pública no están siendo desmontadas porque sean inútiles (que no lo son), sino para derivar su gasto a menos privadas. Los trabajadores no son despedidos o sufren reducciones de salario porque sea ésta la única forma de mejorar la productividad, sino porque así hay más dinero para otros. Las diferencias sociales aumentan en España de manera creciente. No es porque la vida sea así, ni por la lógica de la economía actual ni por nada de eso. Es solo que los más ricos están en plena lucha de clases y la van ganando por goleada.

sábado, 16 de marzo de 2013

Nada volverá a ser igual en la CAI 20130316

Ni en la CAI ni en ningún otro ámbito u organización, claro. Escribo este artículo mientras el comité de empresa y la dirección de Caja3 apuran las últimas horas que quedan para negociar los 592 despidos. Los empleados de la entidad se mantienen en huelga. Una huelga histórica, total, que no ha precisado piquetes para mover a la plantilla de cabo a rabo. Esa huelga, impensable hace solo un par de años, indica cuánto han cambiado las cosas en Aragón, España y el mundo entero. No hay mejor imagen de todas las transformaciones habidas y por haber que esas fotos de los trabajadores de cuello blanco vestidos para la protesta, sin corbata ya ni cosa parecida, con sus anoraks, gorros de lana y otros aditamentos poligoneros. El hielo ártico se está haciendo agua.

Son tiempos muy confusos y muy bordes. Algunos estúpidos alegan que si la plantilla de la CAI no hizo huelga jamás (al menos de forma tan generalizada), ahora que se joda y se coma el ERE con patatas. Como si la actual amenaza directa a quienes hasta anteayer eran asalariados de primera no advirtiese a los demás trabajadores (bien o mal pagados, concienciados o no) del peligro inminente. Sálvese quien pueda, se dice. Pero salvarse no está ya en las manos de casi nadie. Somos números en una hoja excel concebida para optimizar beneficios.

Los políticos de la oficialidad aragonesa (PP, PSOE, PAR) cierran los ojos ante la tragedia que se precipita sobre los empleados de la CAI, como los cerraron cuando enviaban representantes a un consejo de administración que bendijo mil y un desmanes. Rudi se desentiende. No así Monago, su homólogo y conmilitón extremeño, movilizado para apoyar al personal de Caja Badajoz. Al tiempo, los analistas pragmáticos advierten de que ya es demasiado tarde y el destrozo laboral en Caja3 es inevitable, imprescindible. 

Todo cambia y se hace fluido. Lo que llamamos crisis es el anticipo del futuro. El Ártico se licua para no volver a convertirse en hielo sólido nunca jamás. ¿Sobrevivirán los osos polares? Solo si se adaptan, dicen los extremodarwinistas. Y los bobos insisten: los osos... ¡bah!, que se jodan. 

sábado, 9 de marzo de 2013

Grandes desconciertos aragoneses, ¡uuufff! 20130309

Tomen nota: a) las vueltas y revueltas de Dolores Serrat con la obvia intención de volver locos a docentes y gestores de la educación, que no saben si atribuir a la consejera la misma cualidad que Aguirre concedió a Cospedal... o considerar sus recortes y regates administrativos parte de un plan astuto y elaboradísimo para acabar con la enseñanza pública en unos pocos años; b) la apisonadora que otro con-sejero, el de Sanidad, ha lanzado sobre el pobre Salud, con la obvia intención de meter la cuña privatizadora, reducir la capacidad de los grandes hospitales aragoneses, extender las listas de espera ad infinitum y seguir el ejemplo valenciano o madrileño, donde, por cierto, las tasas de mortalidad están repuntando (de acuerdo con los propios datos oficiales); c) el impacto que causa cada revelación hecha por este diario sobre la gestión que padeció la CAI en el último decenio, con esas aventuras inmobiliarias, esas compras de empresas a precios desmesurados y esas indemnizaciones y pensiones de superlujo que se autoconcedieron los directivos.

Así que Aragón está desconcertado. El otro día, un vecino mío clamaba al cielo tras leer en el Heraldo los presuntos barullos de la Cruz Roja zaragozana. ¡Hasta la Cruz Roja!, repetía una y otra vez. Estuve a punto de advertirle que la dirección provincial de tan benéfica organización acumula líos y tejemanejes desde hace decenios, pero me contuve para no agobiar más al pobre hombre. La gente se indigna, arremete contra todo, simplifica e imagina soluciones tan drásticas como ingenuas. Enchufa TVE y allí le dan por fin buenas noticias: el paro baja... en Estados Unidos.

Solo nos ha faltado saber que Aragón paga más intereses por su deuda (al menos diez millones anuales) al no haber acudido al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Eso sí, nos consuela el consejero Saz, tenemos libertad de acción pues no debemos someter las cuentas al control del Gobierno central. Ya. Pero, por otro lado, no hacemos cosa alguna que no sea lo que dicta el Gobierno central. ¿Entonces?

Menos mal que Biel sigue siendo Biel. Algo está en su sitio. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Qué quiero saber sobre la gestión de la CAI, y por qué 20130210

Las personas prudentes prefieren no menear demasiado el asunto de la CAI. Como si no hubiera pasado nada. Lo han dicho los diputados de PP y PAR, que se oponen a investigar cosa alguna en sede parlamentaria: si se hurga en el reciente pasado solo se hará más daño. No acabemos de espantar a los clientes, no perjudiquemos el nacimiento del futuro banco aragonés, no nos metamos en camisa de once varas.

Pero algunos querríamos saber. No creemos, sino todo lo contrario, que clarificar lo sucedido perjudique a nadie, como no sea a quienes untaron en la rica pomada, jugaron a lo que no sabían o simplemente fueron cómplices de aquella juerga que ha acabado con fallidos milmillonarios.

El cachondeo empezó antes de la llegada de Tomás García Montes a la dirección general, llegó al cenit durante los cuatro años que duró su mandato y todavía coleó tiempo después, casi hasta ayer mismo. En ese tiempo, la CAI multiplicó sus participaciones en empresas, compró algunas de ellas y creó sus propias sociedades. Me gustaría conocer el detalle de tales operaciones: la embarcada en Galerías Primero, el temerario respaldo financiero a Nozaleda, la aventura gaditana, los pelotazos en las cercanías de Zaragoza... Aspiro a saber el nombre de las personas favorecidas y comprobar si son quienes se dice (próximos al Opus y al PAR). Desearía compartir con el resto de los aragoneses los datos relativos a las 69 (sí, 69) promotoras inmobiliarias que tenía la CAI en el año 2009. ¿Cómo se crearon? ¿Quién lo autorizó? ¿Es cierto que el director general manejaba fuertes sumas sin autorización del consejo de administración? Y en tal caso... ¿qué diantres hacía el dichoso consejo y cómo salvaguardaba los intereses de los impositores?

Porque, claro, aquí todo quisque pretende salir de rositas. Si acaso, que el tal Tomás García carge con toda la culpa. Los demás, unos angelitos (empezando por el patrono fundador, Acción Social Católica, que cooptaba a los presidentes de la CAI y ahora se hace el inocente).

Tengo (tenemos) derecho a recibir las explicaciones pertinentes: cifras, nombres, razones (si las hubo). Por ejemplo, ¿por qué motivo la bendita Caja de la Inmaculada decidió hace solo dos años, cuando ya estaba con el agua al cuello, meter casi 30 millones de euros (sí, 5.000 millones de las antiguas pesetas) en una irrelevante participación del 15% en el accionariado del Grupo Heraldo? ¿Y qué broma fue aquella de mandar al consejo de dicho grupo a Juan Antonio García Toledo, exdirector general adjunto de la CAI, que acababa de dejar ese puesto con un premio posempleo de tres millones de euros?

Sí, la luz y los taquígrafos no vendrían mal. Además... ¿a quién iban a perjudicar?

 JOSÉ LUIS Trasobares 10/02/2013