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lunes, 28 de marzo de 2016

A ver cómo nos quitamos los 'muertos' 20160328

En los próximos años, algunos grandes proyectos acometidos por sucesivos gobiernos aragoneses a través de las correspondientes empresas públicas o institutos específicos tendrán que ser liquidados. Porque resultan insostenibles. Ni Aramón ni Motorland (por citar dos casos emblemáticos, aunque no son los únicos ni mucho menos) tienen sentido como actividades de naturaleza institucional, cuando se han convertido en sendos desastres financieros. La capacidad de ambas sociedades para acumular pérdidas y su pésimo horizonte estratégico las han convertido en tremendos lastres para las cuentas de la DGA (y de Ibercaja, en el caso de Aramón). Por supuesto, la amortización de las enormes inversiones realizadas en una y otra se puede dar por perdida.

A medio plazo, Motorland no tiene salida. Su supuesto parque tecnológico nunca funcionó, su actividad deportiva no trae cuenta y la realización del GP de Motociclismo en su circuito de alta velocidad arrastra déficits de unos siete millones de euros en cada edición. De traer la Fórmula 1 nadie habla ya, después de que dicho espectáculo haya causado un monumental agujero a las acribilladas cuentas de la Generalitat valenciana. España está repleta de circuitos o instalaciones similares donde el dinero del contribuyente pasa a a bolsillos privados a cambio de unos retornos obviamente inferiores. Y así no se puede seguir. Han llegado las vacas flacas.

En Aramón el problema es parecido. La empresa nunca obtuvo beneficios. Pero ahora carece de la coartada inmobiliaria y tropieza con el cambio climático que ha reducido la temporada de esquí a su mínima expresión. La nieve sigue jugando un papel significativo en la economía del Pirineo, pero es preciso impulsar otros factores de desarrollo. Si no...

Ahora será preciso estar muy atentos para que la eventual liquidación no acabe haciéndoles el caldo gordo a los sinvergüenzas de rigor. Podrían haberse producido ya movimientos en ese sentido. Y sólo nos faltaría rematar la faena con algún sucio enjuague o uno de esos acuerdos confidenciales que hicieron furor no hace mucho. 

viernes, 18 de marzo de 2016

Aragón enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? 20160318

Que Zaragoza lleve cien días sufriendo una huelga de autobuses que causa severos perjuicios a miles de vecinos se corresponde con otras noticias relativas a la Tierra Noble: el presidente Lambán se remite a una futura reindustrialización de las cuencas mineras, la arruinada sociedad semipública Aramón se aferra al proyecto para ampliar Cerler por Castanesa pese a las rotundas sentencias judiciales en contra, en Alcañiz y el Bajo Aragón recogen firmas reclamando el mantenimiento (por cuenta del erario) del carísimo Gran Premio de Motociclismo... Todo ello viene de tan atrás, se refiere a problemas tan antiguos y resulta tan manido que solo puede significar una cosa: este país despoblado y lleno de viejos se ha encapsulado en un recinto hermético donde ya no aparecen ideas nuevas ni nuevos paradigmas ni cosa alguna que sea nueva. Incluso GM, nuestro único sostén económico, suena año tras año como el afortunado eco de la sola voz que nos anima a seguir viviendo. Lo demás es darle vueltas a la noria, como si nos hubiésemos encarnado en uno de esos burros ciegos que caminan kilómetros sin salir de su pequeño círculo.

Aragón está enladrillado (en el sentido literal del término). ¿Quién lo desenladrillará? Hasta hace poco podíamos pensar que Podemos, los comunes y otros artistas invitados serían capaces de romper con la rutina para cambiar la trama y el desenlace de la película. Pero su bisoñez, sumada al brutal peso de la inercia, se les lleva por delante sin que atinen (aunque a veces lo intentan) a levantar las alfombras, descorrer las cortinas y acabar de una vez con los clichés al uso.

Nadie podrá escandalizarse ante la impotencia de los nuevos, porque incluso los poderes fácticos más tradicionales y más poderosos (valga la redundancia) se han refugiado en el Limbo de los viejos buenos tiempos. Aún sueñan con futuros pelotazos inmobiliarios y otros negocios imposibles. Todavía hacen cuentas enladrillando una y otra vez una comunidad donde el reclamo más visible grita desde los balcones dos escuetas palabras: "Se vende".

JLT  18/03/2016

miércoles, 22 de octubre de 2014

Empresas públicas aragonesas, el agujero 20141022

El consejero de Presidencia del Gobierno aragonés, Roberto Bermúdez de Castro, dice bien cuando propone controlar más y mucho mejor a las empresas públicas aragonesas. Bueno... él mismo es presidente una de ellas (participada al 50% por Ibercaja), Aramón, y me consta que intenta poner un mínimo de orden en el organigrama, los sueldos del alto staff y el manejo de la sociedad, que es desde hace decenios uno de los agujeros negros descargados sobre las espaldas del sufrido contribuyente. Más control, sí. Más eficiencia. Más transparencia. Más realismo. Y se me olvidaba la principal: más vergüenza.

El barullo de Plaza, analizado anteayer en la Comisión de Investigación de las Cortes desde la perspectiva de los interventores, reflejó lo obvio: que la Plataforma, como otras empresas de la Corporación Pública, estuvo fuera de quicio durante años (en más de un decenio, sólo fue fiscalizada en cuatro ocasiones). Por falta de medios o de oportunidad o de lo que fuere, la Intervención (ahora la pongo con mayúscula pues se supone que es un organismo fundamental en cualquier institución pública) perdió hace tiempo de vista tanto a Plaza como a las demás. En estas condiciones, aún no ha sido posible llevar a cabo una auditoría seria de las distintas sociedades. ¿Deben 400 kilates?, ¿500?, ¿600? Habría que verlo y saberlo.

Sobre esas sociedades, los partidos del Sistema, PP, PSOE, PAR, sólo aportan cuando gobiernan datos e historias tan triunfalistas como falsos. Jamás recibieron las Cortes un informe empresa por empresa con su auténtica situación contable y un escandallo comprensible de gastos e ingresos. Todas o casi todas están en pérdidas. ¿Cuánto cuestan sus operaciones? Misterio. De cuando en cuando, las fuentes oficiales hablan de alguna de ellas (hace poco supimos, ¡al fin!, que cada GP de Motociclismo celebrado en Motorland cuesta más de 17 millones), mas cuando se hace el silencio, a temblar. ¿Desde cuándo no nos cuentan nada bonito sobre el aeródromo de Caudé o el parque tecnológico de Alcañiz o la actividad empresarial en Walka? Un pozo sin fondo. 

jueves, 6 de marzo de 2014

España, un país envuelto en tinieblas 20140306

El periodismo de datos consiste, básicamente, en disponer de robots buscadores que trabajan en internet recopilando toda la información que pueda interesar. Luego esa cosecha se baraja, se depura y se relaciona según unos argumentos que permiten (como hace, por ejemplo, el diario costarricense La Nación) saber cuántos candidatos a unas elecciones fueron condenados por delitos de diversa naturaleza, o qué propiedades poseen directa o indirectamente los altos cargos de un gobierno y cuánto tributan por ellas. Pero, claro, para poder hacer esto hay que trabajar dentro de unos ámbitos administrativos transparentes. Lo cual es posible en muchos países del mundo (y no solo en los del Occidente democrático). En España, no. Aquí vivimos entre tinieblas, a ciegas.

Para luchar contra la corrupción no basta con los códigos. De hecho, España ya dispone de tales recursos legales y de cautelas administrativas casi exageradas. El problema no está ahí, sino en la atmósfera cultural que permite a los corruptos encontrar siempre salidas estéticas o justificaciones de parte (el actual caso de Navarra es de libro). Añadamos a ello la opacidad que rodea la actividad de los gobiernos, de los organismos de control, y de los bancos y las grandes compañías. Casos como el Gürtel o el de los ERE (o, aquí, los de La Muela, Plaza y demás) encuentran en la opacidad su caldo de cultivo.

No crean, sin embargo, que transparencia es solo conocer los sueldos de los cargos políticos; es mucho más. Transparencia es tener en internet las cuentas de las instituciones y su evolución, las de las sociedades públicas y las de las entidades financieras. Sin trucos ni ejercicios de ilusionismo (como pasa con los datos de la Corporación Empresarial Pública de Aragón, absolutamente indescifrables). Transparencia es poder conocer las adjudicaciones, las subvenciones y los convenios. Saber al detalle cuánto cuesta cada GP de motos de Motorland, y cuál es el balance real de dicha empresa, que apenas factura al año algo más de 4 millones, o por qué acumula pérdidas Aramón, que ingresa diez veces más. Si no, no hay nada que hacer. 


viernes, 7 de febrero de 2014

¡Ay mi dinero! ¡Mi dinerooo! 20140207

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón se ha cargado la ampliación por el valle de Castanesa de la estación de esquí de Cerler. Antes, Aramón (esa maravillosa sociedad semipública que sostenemos a medias los contribuyentes tierranoblenses y los clientes de Ibercaja) había renunciado expresamente a un proyecto cuya insostenibilidad fue denunciada durante años por activa y pasiva. Así que todo el invento (recibido con clarines, aleluyas y parabienes por las habituales fuentes oficiales y oficiosas) se ha ido al garete. Y ahora nos queda la pregunta de siempre, la del millón (millones, más bien), la que quema: ¿cuánto nos ha costado esta mamarrachada?, ¿quién es el responsable del fiasco?, ¿por qué somos tan estúpidos que babeamos con este tipo de fábulas cuando nos las presentan en enormes y triunfales titulares, pero luego las aparcamos en la calle del olvido cuando se difuminan y dispersan como humo contra el viento?

No saben ustedes lo que me joroba estar todo el día con la matraca. Hoy, por ejemplo, quería hablarles de un vecino mío, de Pedro J. y del estado de salud que presenta, en España, la democracia. Sin embargo Castanesa se me ha cruzado en el camino y no puedo por menos que perseguir esa liebre. Reparen sus mercedes en que la DGA y Aramón entraron en el frustrado negocio (mal y de malas maneras, como sentencian ahora los tribunales) con nuestro dinero (¡nuestro dinero!) utilizado generosamente para señalar y comprar terrenos en el valle. Se invirtieron millones. Bueno, de hecho, en las actuales cuentas de la mencionada Aramón esos suelos figuran todavía como un activo valorado en 30 millones (sí, 30 kilates, 5.000 millones de las antiguas pesetas). Ahora, por cierto, no valen ya ni un céntimo. El chandrío contable va a ser monumental.

Mientras, el mejor hotel de Benasque (el Pirineos, cinco rutilantes estrellas) sigue quebrado y cerrado. Mientras, los ingenuos (y los fachas) aplauden porque con la demagógica ley de régimen local nos ahorraremos cuatro euros en sueldos de concejales. Estamos hechos unos capullos. 

martes, 14 de enero de 2014

Aragón y los 'proyectos delirantes' 20140114

¡Oh, cielos¡ Ayer, hablando del trasvase del Ebro, me patinó la neurona y llamé corrupto a Camps, el valenciano, cuando quería aplicar tal calificativo a Matas, el mallorquín. ¡Vaya confusión más tonta! Los lectores más avisados captaron el lapsus y bromearon a mi costa. ¿En qué estarías pensando, Tribulete? ¿Quizás en los mil y un proyectos, tan caros como demenciales, que convirtieron a la Comunidad Valenciana en el más fabuloso exponente de la política de escaparate? Quizás. Vaya cabeza de chorlito.

Pero hablamos de política de escaparate, y en Aragón también sabemos de eso. La venta por parte de las instituciones de proyectos delirantes ha sido habitual en los últimos lustros. Después de cosechar fiasco tras fiasco (desde la industrialización de las cuencas mineras hasta la fábrica de avionetas de Villanueva, desde Plaza Cargo Aéreo hasta los vuelos subvencionados en el aeropuerto de Huesca, desde el polígono de Mallén hasta Gran Scala), aún cargamos con acciones de gran calado y enormes inversiones como la consabida Motorland (cuya última guinda es esa curiosa minifábrica de coches eléctricos), el aeródromo de Caudé o la endeudadísima Aramón (anoten el pufo de Castanesa). Solo cabe pedir a los dioses que no lleguemos a comernos más marrones de ese tipo. Y ahí es cuando interviene la principal virtud de nuestra presidenta, doña Luisa Fernanda Rudi. Dada su aversión a entrar en materia, hacer cosas y desarrollar programas no es fácil meterla en barullos. Sean buenas o malas las propuestas, ella prefiere dejarlas enfriar (salvo cuando se ha lanzado a comprar la colección de arte de Pilar Citoler). A veces es lo mejor que se puede hacer.

El domingo me enteré por este diario de un proyecto para instalar en Caudé un ecoparque aeroespacial que me dejó patidifuso. El plan, peculiar y rimbombante, tiene todas las características de la quimera psicodélica. Aunque, tampoco voy a desautorizarlo sin más. Por fortuna, la DGA está quieta en la mata. Bastante tiene con deglutir los regalitos que se trajo el PAR bajo el brazo. Anda que... 

viernes, 8 de noviembre de 2013

Aramón y las demás 'bromas' públicas 20131108

Hace bien poco, el consejero Bono presentó en las Cortes aragonesas un informe muy elegante y reluciente sobre la situación de las empresas públicas. De tal documento se podían extraer datos escalofriantes relativos a dichas empresas (casi cien kilates de déficit anual y un agujero de cuatrocientos y pico millones), pero en realidad apenas describía el putiferio que hay montado. Tan es así que ahora nos explican las medidas para deducir la carga salarial de Aramón y nos describen, como sin querer, una situación alucinante: ¡49 directivos en los despachos!, ¡salarios de alta dirección!, ¡de 70.000 a 100.000 euros anuales más incentivos!, ¡coches con chófer!... Como estará aquello que para consolarnos nos prometen echar ya a la calle a media docena de cargos cuyas áreas "no tienen actividad". Genial, oye. ¡Qué diantres hacía allí esa gente si estaba inactiva!

Aramón debe 78 millones. La mitad corren a cargo de los contribuyentes aragoneses y la otra mitad va por cuenta de los clientes de Ibercaja. Sin embargo, en el colmo del pitorreo, la información sobre el organigrama de esta sociedad y sobre quiénes son y qué hacen sus altos ejecutivos nos es vedada con singular alegría. ¿Transparencia? Tururú. Las empresas públicas aragonesas funcionan con el dinero de todos (que pierden a espuertas, como digo) pero no rinden cuentas a nadie. No desde luego a la opinión pública, a la que desde hace lustros vienen entreteniendo (los que mandaban antes y los que mandan ahora) con publirreportajes sobre los motorlanes, plazas, aramones, barrios del AVE, aeródromos y otras supuestas maravillas. De todo ese mundo nos cuentan lo que les interesa y nos ocultan todo lo demás. Mientras, las operaciones y proyectos que allí se llevan entre manos acumulan déficits asombrosos, bajo la dirección de gente que nadie sabe cómo y por qué fue contratada pero cuyos sueldos causan sensación.

Aunque, claro, ¿qué nos podría contar de todo eso el consejero Bono cuando él mismo ha sido alma corazón y vida de Aramón y ese mogollón de 49 directivos ha de ser obra suya? ¡Bufff!, qué feo es todo esto. 

martes, 29 de octubre de 2013

Refinanciar 76 milloncicos... y lo que venga 20131029

Que el telecabina instalado en la Expo de Zaragoza (y sin uso desde el final de la muestra) sea llevado a Valdelinares para prestar allí servicio es casi un consuelo. Las idas y venidas del artilugio van a salirnos por unos ocho kilates (entre montarlo y desmontarlo), pero al menos el cacharro tendrá por fin alguna utilidad. Otros artefactos, infraestructuras y edificios no dan tanto juego. O siguen fuera de uso acumulando ruina, o para tenerlos en marcha hay que seguir metiendo millones a punta de pala. Cada error del inmediato pasado vuelve y vuelve a nosotros, sin solución de continuidad, con sus facturas bajo el brazo. Cosas de la vida.

Al mismo tiempo que nos contaban lo del citado telecabina, nos daban noticia de que Aramón (empresa semipública que posee y administra la mayoría de la estaciones de esquí aragonesas) va a refinanciar 76 millones de deuda. Se dice pronto, ¿eh? Doce mil y pico millones de las antiguas pesetas. Y no será lo único que sea preciso pagar tarde o temprano. La corporación que agrupa a las sociedades públicas aragonesas ha reconocido, por boca del consejero Bono, una deuda total de 455 millones. Era imposible deducir si esta cifra, impresionante en cualquier caso, no había sido mejorada durante la elaboración del extenso y evasivo informe que el Gobierno de la Comunidad llevó ayer a las Cortes y luego hizo público en su web. En más de doscientas páginas de cháchara, fotos y números indescifrables, apenas se disimula la naturaleza ruinosa de unas empresas que en 2012 perdieron 99,5 millones, el 6% más que en 2011. Eso sí, algunos de sus altos directivos siguen cobrando (pese a las iniciales rebajas) sueldos muy por encima del que percibe la presidenta Rudi. El jefe de Motorland, por ejemplo, cobra 80.000 fijos al año, que se aproximarían a los 100.000 gracias a ciertos pluses variables.

¿Transparencia? ¿Seriedad? No quieran los dioses. Como mucho podemos atisbar en las notas de prensa y entre la hojarasca de los informes oficiales algún detalle revelador del desastre que se agazapa en esas empresas públicas. Y espera... 

martes, 17 de septiembre de 2013

Cómo nos ponen los temás 'fáciles' 20130917

Nuestro sobresalto informativo de cada día. La Fiscalía investiga al consejero de Economía, Francisco Bono tras una denuncia de Compromiso por Aragón (escisión del PAR) referida a la arbitrariedad con la que se reparte el Fondo Especial de Teruel. Hombre, de que ese dinero se distribuye a gusto y capricho de los jefes no hay duda. Como tampoco la hay de que, año tras año, por ahí han circulado no pocos millones cuya utilidad a medio y largo plazo resulta dudosísima. Si eso es delito o no, ya no puedo decirles nada porque vivimos un tiempo en el que las transgresiones de la ley y la norma se han convertido en un arcano difícil de descifrar. Por la misma regla de tres, puestos a sospechar de las actividades públicas o semipúblicas de Bono, tanto vale poner bajo la lupa su gestión del citado fondo turolense (tan sujeto al apaño político como otras partidas de naturaleza graciable), como su paso por Aramón, donde ejerció de supremo baranda mientras la sociedad en cuestión iba ahondando su agujero financiero (que ahora va por los ochenta millones). Y que conste una cosa: el bueno de Paco se ha limitado siempre o casi siempre a cumplir órdenes o a seguirle la corriente al sistema. Que es la única manera de medrar profesionalmente en esta bendita Tierra Noble.

Siendo todo tan relativo, se comprende que cada vez nos distraigan más los asuntos secundarios, las historias simples y fáciles que no poseen la contundencia cuantitativa y cualitativa de la deuda acumulada por las empresas públicas aragonesas o la forma en que buena parte las inversiones institucionales en Teruel (inversiones teóricamente destinadas al desarrollo) se han perdido por el sumidero de los proyectos absurdos, la picaresca empresarial o la memez social. Es más sencillo cabrearse por la negativa catalana a devolvernos unas obras de arte sacro en las que nadie reparó cuando fueron trasladadas por su propietaria, la Iglesia Católica, o polemizar acerca de los barquitos que navegan por el Ebro, o discutir sobre la ya famosa carpa de Interpeñas.

Y si no, ahí está el Real Zaragoza y su amo, que siempre dan juego. 

viernes, 16 de agosto de 2013

Venga, no se me rajen las vestiduras 20130816

Las conclusiones respecto a lo que pasó en Plaza deberían ser un poquito más complejas y profundas que el habitual desahogo contra los políticos y los no menos habituales cruces de invectivas entre los hunos y los otros. Si en la plataforma logística, orgullo del desarrollismo zaragonés, pudieron hincharse (presuntamente) facturas y certificarse obras falsas, fue por la misma razón que el Instituto del Agua pagó trabajos jamás realizados en La Muela, o por la que los intentos de crear un gran polígono agroindustrial en Mallén acabaron haciéndonos rotos monumentales: porque alrededor de la DGA flotan organismos y sociedades públicas cuyas cuentas son un misterio, cuyos contratos son de todo menos transparentes y cuyos directivos, designados a dedo por los jefes de turno, hacen y deshacen a su antojo. Solo el conjunto de las citadas sociedades públicas ha generado un agujero negro capaz de engullir cientos de millones de euros (¿400?, ¿500?, ¿600?... no existe ningún cálculo preciso).

El problema es que aquí nadie ha querido llamar a las cosas por su nombre. El conjunto de proyectos desarrollados desde organismos y empresas como Plaza, Zaragoza Alta Velocidad, Aramón, Motorland o el Instituto del Agua ha sido percibido de forma positiva por una opinión pública sofronizada y sometida al catálogo de lugares comunes y de mentiras integrados desde hace decenios en el catálogo oficial.

Muchos aragoneses comulgaron (y comulgan) la mar de a gusto enormes ruedas de molino. Con argumentos simples, falsos pero muy eficaces, se convenció a la ciudadanía de que se hacían muchas cosas y todas por su bien. La gente compró el paquete. Incluso creyó a pies juntillas en ridículas quimeras tipo Gran Scala. Cómo están las cosas, que hace cuatro días instancias judiciales de la Tierra Noble no hallaron nada reprochable en la gestión de Plaza. Menos mal que el caso cayó en la Fiscalía Anticorrupción (en Madrid), donde los presuntos no tienen, según se ve, primos, amigos ni conocidos.

Y ahora, a rabiar. Ya te digo... 

sábado, 6 de julio de 2013

Surtido de majaderías variadas 20130706

El Consejo del Agua de la Cuenca del Ebro aprobó un proyecto de Plan Hidrológico muy poco lógico. Suele ocurrir. Su gran novedad es que la reserva estratégica (¿?) adjudicada a la Comunidad aragonesa nos abrirá las puertas de la Junta de Explotación del Bajo Ebro, lo cual podría permitir a nuestro ínclito Gobierno autónomo oponerse a cualquier trasvase... o cobrarlo a tanto el hectómetro cúbico. El colacao es tan llamativo que los expertos consultados dudan de que algún tribunal permitiese semejante cosa. Pero en el Plan va. Como va la desprotección de Canal Roya e Izas, que ya no son reservas fluviales porque Aramón (la arruinada empresa semipública que en estos momentos intenta refinanciar su terrorífica deuda) pretende hacer pasar por allí un telecabina para arrejuntar ¡el mayor dominio esquiable de Europa! Es indudable que no hay pasta para semejante delirio, como lo es su dificultad técnica y su brutal impacto medioambiental. Pero estamos en el país de las majaderías (Aragón y España entera, Cataluña incluida), donde los mandamases alucinan en colorines (sobre todo en los colorines de los billetes de quinientos euros) y la ciudadanía va y viene del pánico a la indignación y del despiste a la burricie.

Lo del Plan del Ebro no deja de ser un brindis al sol. Mas por pedir y decir tontadas no ha de quedar. Por presumir, tampoco. Fíjense que esta semana próxima vendrá a Figueruelas el presidente Rajoy, a lucirse porque Opel va a traer la producción de un nuevo modelo. Como si eso lo hubiera logrado Marianico tirándole de la enagua a Merkel (o a quien corresponda) y no los trabajadores, currando, negociando y dejándose los pelos en la gatera de la crisis. Así estamos.

Como queremos. Al muy caritativo Amancio Ortega le han tenido que decir en los tribunales que apoquine una supermillonada en impuestos. La Expo (o sea, nosotros) será responsable civil de la estafa aquélla de los adjudicatarios del merchandising. Messi se está arreglando con Hacienda tan ricamente. Hace un calor que te torras, y si mañana hubiese elecciones la gente saldría corriendo. Qué pereza. 

jueves, 18 de abril de 2013

Ruina uniformemente acelerada 20130418

Según datos (entiendo que oficiales) difundidos por Izquierda Unida, el GP de Motociclismo celebrado en Motorland aportó en 2010 unos ingresos de 3,2 millones de euros (56.025 entradas) que en 2012 descendieron a 1,3 millones (24.510 entradas). El circuito de alta velocidad del complejo alcañizano se sume así en una ruina sin remedio, cada vez más notoria y escandalosa. Teniendo en cuenta lo que es preciso pagar a Dorna por traer la prueba, más la seguridad, las instalaciones, los seguros, la publicidad y el personal (diez o doce millones como mínimo) las pérdidas parecen insoportables. Y estamos hablando del acontecimiento estrella de cada temporada. Imaginen qué pasará en esas otras carreras en las que ni siquiera se cobra entrada.

Sí, claro, los que están en la pomada dicen que el GP de motociclismo produce beneficios colaterales que contrapesan las pérdidas imputadas a los contribuyentes aragoneses. Mentira. Ningún estudio serio demuestra tal cosa. Los famosos retornos no justifican el gasto ni de lejos. Las cifras que dan al respecto los responsables de Motorland y sus correas de transmisión en las patronales turolenses son exageradas y tan manifiestamente falsas como las referidas al número de asistentes al Gran Premio de marras.

Motorland devora sin tregua dinero procedente de los presupuestos aragoneses, del Fondo Especial de Teruel y de todo lo que se pone a tiro. No es la única sociedad pública que arrastra un agujero negro. Aramón (en este caso según informaciones extraoficiales) no ha podido resolver su tendencia al déficit ni siquiera este invierno, con nieve hasta los topes.

Si estuviésemos en un país medio normal, éstas y otras sociedades serían sometidas de inmediato a una auditoría externa independiente. Pero aquí... Incluso habrá voceros oficiosos de la actual Administración autónoma que intentarán salirse por la tangente argumentando que, oye, el Ayuntamiento de Zaragoza (o sea, los otros) también ha incrementado su deuda a proveedores en ciento treinta kilates. Como si una putada tapase a la otra. Pobre ciudadanía. 

martes, 26 de marzo de 2013

La montaña no es un parque temático 20130326

El Pirineo está magnífico. No se lo pierdan. La alta montaña se ofrece blanca y esplendorosa, como un sueño. En la mañana del domingo, por ejemplo, el valle de Aísa presentaba una imagen de postal, nevado todo él desde la entrada hasta el farallón que lo cierra. Había gente raqueteando abajo, y otra que había subido a los collados para descender desde allí sobre los esquíes en una trayectoria inacabable. Todo el mundo andaba ojo avizor con los aludes. Hay mucha nieve, hace calor y llueve. Peligro.

La montaña es algo muy serio. No tiene nada que ver con el parque temático en que han querido convertirla para atraer al turismo de masas. Ese enfoque ha fracasado y ahora mismo la crisis azota el Pirineo sin piedad. El hundimiento del negocio inmobiliario se ha superpuesto a la depresión de una hostelería expandida durante la bonanza. La concentración de las inversiones públicas en la nieve y la obsesión del sector privado por ganar pasta rápidamente en la construcción ha creado una estructura muy frágil y dependiente. Ayuntamientos arruinados (como el de Sallent) tras construir equipamientos faraónicos son el perfecto exponente de la debilidad de un modelo insostenible. Y sobre todo ello planea la idea (fomentada insistentemente desde DGA-Ibercaja=Aramón) de que la alta montaña se parece más a un ferial de atracciones que a un lugar extraordinario pero salvaje cuyo disfrute exige cierto esfuerzo y mucha prudencia.

Aramón es el mascaron de proa de una visión del Pirineo (y de la montaña aragonesa en general) errónea e interesada. Mientras la citada sociedad semipública gastaba cientos de millones en cañones de nieve, telecabinas y pistas, se han perdido oportunidades en el terreno de la ganadería ecológica de calidad, de la producción de otros alimentos, del artesanado y la industria ligera, de la promoción de actividades deportivas regladas y supervisadas por profesionales. Por todo ello, pese a disfrutar de un invierno como los de antes, éste tampoco será el año de bienes que debiera. Para colmo Aramón sigue sin medir bien el riesgo que suponen los aludes. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

Mentiras que caen por su propio peso 20121216

Nuestras magníficas cajas aragonesas ya no son tan magníficas. Una (Caja 3-CAI) baila en la cuerda floja, otra (Ibercaja) se tienta la ropa con creciente aprensión. Ambas, juntas o por separado, van camino de una privatización que pignorará por procedimientos aún desconocidos lo que supuestamente era de todos. El fenómeno, cuya vertiente más dramática reside en el pavor de los empleados que temen ser despedidos a precio de saldo, es la más tremenda evidencia de que los palos del sombrajo oficialista caen sin remedio y con creciente estrépito.

Ese Aragón repleto de autoestima, pujante y rico ha sido un espantajo basado en algunas medias verdades y muchas mentiras. Durante años, una lluvia constante de noticias inciertas, exageraciones, optimismo de obligado cumplimiento, ideas discutibles (o demenciales), apaños bajo mano y artificios propagandísticos nos caló sin remedio. Solo desde fuera de la realidad podía esta comunidad tragarse pufos tan manifiestos como el de Gran Scala, recreándolos y dándoles cuerda durante años. La persistencia en el imaginario colectivo de lugares comunes ridículos e insostenibles (repetidos una y otra vez en los discursos) alcanzó niveles patológicos. Todo lo cual, por cierto, no es cosa del pasado. Suma y sigue.

Aumenta la deuda pública (850 millones en el último año). Pero todavía se sigue metiendo dinero en proyectos sin sentido. ¿Por cuánto tiempo? Planteémonos una sencilla hipótesis: ¿seguirá Ibercaja poniendo pasta en Aramón cuando se haya convertido en un banco privado? La respuesta es obvia: no. En el selecto grupo de próceres que pilota la actual evolución de nuestra (¿nuestra?) principal entidad financiera nadie tiene dudas al respecto. Un consejo de administración que deba rendir cuentas a los accionistas no puede meterse en empresas ruinosas. Entonces... ¿por qué ese mismo consejo ha enterrado en las estaciones de esquí millones y millones mientras al parecer administraba intereses colectivos? ¿Por indicación de los políticos de turno? Bueno, bueno... ¿Eran esos políticos quienes se empeñaban en introducir a los gestores de la Iber en el no negocio de la nieve, o más bien al revés?

Aragón debería enfrentarse a la verdad. Pero será difícil porque la verdad sigue oculta, y es dudoso, por ejemplo, que los atribulados trabajadores de Caja 3-CAI logren aclarar todo lo que pasó entre bastidores. Ahora mismo, quienes cortan el bacalao siguen inventando cuentos y nuevos lugares comunes para dormir a los niños. El último se llama Banco Aragonés. Buen reclamo para los crédulos. Mientras, el Gobierno central prepara una ley reguladora de las futuras cajas/bancos que aspira a dejarlas fuera de todo control territorial. Pobre e ilusa Tierra Noble. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Torear (o no) los más curiosos efectos de la crisis 20121021

Aunque el jueves aún defendían la inocencia del alcalde Mallén, el viernes los jefes del PSOE aragonés decidieron expulsarle del partido. Previamente, el fiscal había pedido para él 14 años de cárcel por presuntos delitos relacionados con la gestión de la Sociedad Urbanística Municipal de la localidad citada. Fue la crisis, la maldita crisis, la que asestó el golpe definitivo a la ficticia plataforma logística auspiciada por el regidor mallenero, apoyada con entusiasmo por el anterior Gobierno de Aragón y utilizada a placer por los promotores de la supuesta empresa Agrovalle, que se levantaron guapamente casi seis millones de euros (parte de ellos procedentes del erario público) entre subvenciones, avales y créditos.

La crisis no tiene misericordia con las políticas de escaparate... salvo que dichas políticas sigan, por conveniencia de quienes las llevan a cabo, disponiendo del dinero que se niega a la sanidad, la enseñanza o los servicios sociales. A estas alturas, disipada aquella ridícula quimera que fue Gran Scala, desaparecidas no pocas empresas montadas con fondos del Plan Miner, frenada en seco la expansión de las plataformas logísticas (empezando por Plaza) y quebradas las sociedades de naturaleza inmobiliaria dependientes de la DGA, mantener en pie todos aquellos fantasmas que nos fueron vendidos como maravillosas apuestas de futuro es muy complicado. Aunque lo intentan, claro. A la postre, muchas de dichas apuestas han pasado tal cual del PSOE-PAR al PP-PAR. 

Es natural. El actual consejero de Economía y Empleo, Francisco Bono, fue previamente y durante años el máximo responsable de la sociedad semipública Aramón, que en estos momentos afronta la próxima temporada de nieve en una situación agónica y arrastrando un agujero de decenas de millones. El consejero de Industria, Comercio e Innovación, Arturo Aliaga fue el gran valedor de Gran Scala (a las órdenes de José Ángel Biel) y de Motorland, cuya rentabilidad esencial defendió esta misma semana ante las Cortes de Aragón. Otros altos cargos de la Administración Rudi también enlazan directamente con el pasado inmediato y sus inauditos inventos.

La comparecencia de Aliaga y su informe sobre Motorland ilustran perfectamente esa pretensión de torear la crisis sosteniendo desafíos imposibles. El consejero planteó cifras inverosímiles. Las referentes a inversión neta, déficit y costes estaban trucadas. Las que reflejaban los retornos (seis euros por cada uno gastado) resultaban cómicas de puro exageradas. Al parecer, el gigantesco esfuerzo realizado en Alcañiz tiene ya por único objeto dar aire a la hostelería de la zona. Pero... ¿cuántas empresas privadas se han instalado en el parque tecnológico del complejo?

Veremos cómo termina esto.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Saber (o no) lo que se hace con nuestro dinero 20120902

De repente sabemos que el Gobierno de Aragón subvencionará con 4.000 euros la promoción del golf o que destinará otros 9.000 a Torreciudad, el santuario del Opus. Aunque las cantidades no son para espantar a nadie, éstos y otros datos similares publicados en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) están causando la perplejidad e incluso el mosqueo de amplios sectores de la opinión pública. No se entiende cómo hay dinero para objetivos aparentemente secundarios mientras treinta y tres mil niños aragoneses (y las correspondientes familias) se quedan sin becas para libros o comedor.
Pese a todo, una cosa es cierta: el actual Ejecutivo autónomo aragonés está incrementando de manera notable la transparencia de su gestión. Subvenciones, convenios y contratos aparecen puntualmente en el BOA, donde quedan sometidos al examen de los medios y la ciudadanía. No fue así en el inmediato pasado. En lo que se refiere al uso del dinero del común, la anterior Administración actuó de manera mucho más opaca. Y ello ocurrió justo cuando más generoso fue el Pignatelli con quienes requerían su atención y sus favores. Ya he dicho en otras ocasiones que Rudi está diciendo no (al menos en algunos casos) a quienes Iglesias decía sí, lo cual no deja de causar consternación en los poderes fácticos habitualmente conservadores.

Sin embargo la transparencia no llega a todas partes. La corporación de empresas públicas, enorme conglomerado que mantiene una plantilla promedio de mil y pico empleados y acumula una deuda superior a los ochocientos millones de euros, es una zona oscura llena de arbitrariedades, como ha desvelado la Cámara de Cuentas. El consejero de Hacienda, José Luis Saz, pone cara de duelo cuando se le menciona el tema de estas sociedades, que han contratado personal y servicios sin control alguno y han comprometido fuertes sumas (no miles sino millones) en operaciones confidenciales. Nadie duda (y Saz, seguramente, tampoco) de que una revisión rigurosa de las cuentas de Aramón, Motorland, PlaZa, ExpoZaragoza, Zaragoza Alta Velocidad y otras desvelaría una dimensión del problema aún mayor. Y sin embargo, Aramón quiere ampliar Cerler con una inversión inicial de más de ciento cincuenta millones y Motorland maquilla sus enormes pérdidas succionando cada año decenas de millones del fondo Especial de Teruel.

El derecho a saber cómo se gasta nuestro dinero es fundamental. Tal vez produzca revuelos, incomprensiones o reacciones negativas por parte de una ciudadanía justamente escamada, pero es una condición imprescindible para sostener la calidad de nuestra democracia y para que todos podamos hacernos una idea de para qué hay recursos y para qué no. 

martes, 21 de agosto de 2012

Ante el cambio climático... ¡Más esquí! 20120821

Este fin de semana andaba yo muerto de calor por la canal de Izas y me paré a comer (en agradable compañía) allí donde la cascada de Las Negras, que se ofrecía fresca y preciosa como un oasis en el corazón de la reseca pradera. Sufrí entonces un arrebato místico y pensé cuánto hubiésemos perdido si Aramón llega a destrozar aquel extraordinario paraje en su empeño de usarlo para unir las estaciones de Formigal, Candanchú y Astún. Más aún: volví a espantarme ante el hecho de que hayan gobernado y gobiernen Aragón personas capaces de imaginar barbaridades semejantes. Pero bueno, me dije, la tremenda combinación de la crisis financiera con el cambio climático va a poner punto final al demencial empeño de construir en nuestro sufrido Pirineo el mayor dominio esquiable de España y parte del extranjero. Caso resuelto. Ni les cuento la cara de haba que se me quedó al día siguiente, cuando por la mañana vi en la primera del Heraldo que la DGA tiene previsto desbloquear otro plan no menos absurdo: ampliar Cerler por Castanesa, operación que, por lo visto, será consagrada como proyecto de interés público.

Luego he ido tranquilizándome, pues las filtraciones oficiales u oficiosas (tal que esta del castanesazo) suelen llevar a los medios titulares sobre futuros acontecimientos que luego jamás llegan a producirse. En todo caso, lo de meterle marcha al esquí (a cuenta de los contribuyentes aragoneses y los clientes de Ibercaja) es un hecho surreal y ridículo que expresa el mayor de los despistes estratégicos. Es inaudito hasta qué punto la gente del sistema está aferrada a paradigmas fracasados. Pero si cada vez nieva menos y hace más calor... ¿Por qué se empeñan en meter más pasta en un negocio tan estacional, tan improbable y de tanto impacto ?

Quieren estos incautos (y uso tal calificativo en un acceso de ternura) conseguir mediante aprovechamientos inmobiliarios los cientos de millones que va a costar la broma. Genial: está sembrada la montaña de cartelitos donde pone Se vende... ¡Y los jefes soñando con pelotazos!

Mira que son viciosos. 

sábado, 18 de agosto de 2012

Empresas públicas, un iceberg a la deriva 20120818

La Cámara de Cuentas hizo público un informe detallando el cachondeo que hubo en las empresas públicas aragonesas (al menos durante el 2010) a la hora de fichar personal. Los contratos se hicieron sin control, sin publicidad, sin procesos de selección, con retribuciones variables no justificadas... ¡Ostras!, pensé yo: ya verás la que se arma. Pero pasaron los días y la escandalera se quedó en casi nada. Y eso teniendo en cuenta que las sociedades aludidas (Plaza, Sodemasa, Expo Zaragoza, Motorland, Aramón y demás) pagaron durante el año auditado 46,6 millones en sueldos y su número medio de trabajadores ascendió a 1.428, que no es moco de pavo.

Las empresas públicas dependientes del Gobierno de Aragón fueron naciendo y reproduciéndose con la excusa (de entrada bastante plausible) de que la burocracia institucional era incapaz de actuar con la agilidad que requieren algunas actividades y proyectos. Tan buena intención derivó enseguida en otra cosa: se creó una Administración paralela, se desarrollaron iniciativas cada vez más alejadas de lo que es propio del sector público, se colocó a los amigos y clientes de manera discrecional (como ha venido a demostrar la Cámara de Cuentas), se generalizó la opacidad... Y en el océano que rodea a nuestra noble Ínsula Barataria quedaron a la deriva una serie de icebergs (alguno de ellos monstruoso) capaces de tumbar cualquier Titanic y de los que solo hemos visto (y vemos) una décima parte porque el resto sigue oculto.

Las sociedades públicas han generado un agujero inconcreto aunque pavoroso que supera los ochocientos millones de euros. Eso dando por buenas unas contabilidades que todavía conceden a ciertos activos inmobiliarios (los de Plaza, de Expo Zaragoza o de Aramón, por ejemplo) un valor que ya no tienen ni de lejos.

Ya ven: no cuento todo esto (una vez más) para pedir que se acabe con esas empresas públicas, porque alguna, pese a todo, aún realiza funciones imprescindibles (la tortuosa Sodemasa, sin ir más lejos). Pero ponerlas en orden es más que urgente. Si nos queda un átomo de cordura, claro. 

domingo, 17 de junio de 2012

Rudi, como Iglesias... pero sin dinero y en plan hueso 20120617

Lo malo del circo institucional aragonés es que no se supo gastar cuando había dinero y tampoco se sabe ahorrar, ahora que vienen las vacas flacas. El origen del problema es el mismo: no se sabe cuál es nuestra meta, a dónde vamos, qué queremos ser de mayores. Carentes de auténticos planes a medio y largo plazo (que no sean las rutinas habituales como la improbable Travesía Central del Pirineo, los inútiles pantanos y la inalcanzable recuperación de la construcción de viviendas como motor de la economía), los jefes viven a salto de mata. A la postre, Luisa Fernanda Rudi no deja ser una especie de Marcelino Iglesias, sólo que sin dinero y sin el buen rollito que se gastaba éste. Desde luego el que fuera prudente presidente jamás se hubiera metido a pisar los callos de Aragón entero con la indiferencia y la inconsciencia que se gasta la actual doña.

La ceguera estratégica se percibe en el conservadurismo barato de los dirigentes empresariales, en la perfecta mediocridad de los líderes sindicales y en personajes como el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, que lleva lustros con los ojos vendados tirando pelotazos a las cucañas y a ver si llueven caramelos. La evidencia de hasta qué punto caminamos sin rumbo está en el papel del PAR como hilo conductor de una era marcada por el oportunismo y las martingalas.

No hay pasta, digo. Normal, si tenemos en cuenta el desmadre habido y por haber. Vean la factura de los últimos días: dinero para tapar el agujero de PlaZa, dinero para hacer lo propio con el ídem de Aramón, diez millones de euros que ha costado el plan Red sin echar un solo de gramo de asfalto sobre carretera alguna (y el actual diputado regionalista Antonio Ruspira, padre del susodicho plan, viendo tranquilamente los toros desde la barrera), otros siete millones que han de irse en indemnizaciones a La Ambulancia Azul por irregularidades en la adjudicación de servicios que perjudicó a dicha empresa en beneficio de Ambuibérica (un tema feo donde los haya que los tribunales han zanjado condenando al Gobierno aragonés), una cantidad indeterminada (pero enorme) que va por cuenta del fracaso del cacareado plan de depuradoras (otro asunto PAR)... Por supuesto son temas que vienen coleando desde legislaturas anteriores, pero en todos ellos el PP o sus coaligados del Partido Aragónes tuvieron que ver en el pasado y siguen teniendo que ver en el presente. ¡Pero si el anterior responsable máximo de Aramón, Francisco Bono, es ahora consejero de Economía del Ejecutivo autónomo!

Así andamos, de la sartén al fuego. Eso sí, vamos a recortar en educación, en Universidad, en sanidad, en servicios sociales. ¡Y encima ésta es una de las comunidades españolas que más apañadas tiene las cuentas! Dan ganas de echar a correr.

miércoles, 13 de junio de 2012

¡Cómo que nadie vio venir la crisis! 20120613

La crisis global, sus causas y sus matices locales sí fueron adivinados y avisados antes del 2007. Lo de que nadie advirtió la amenaza es mentira podrida. Eso sí, los augures del desastre fueron desterrados a la periferia del Sistema, silenciados o tratados de agoreros, cenizos y miserables. Y en el colmo de las paradojas quienes entonces cerraban ojos y oídos a toda prospectiva que no cuadrase con el España va bien (mantra de Aznar y de Zapatero) ahora se hacen de nuevas y muestran una furiosa indignación sobrevenida. Genial. Hay pobres de espíritu que rechazan hoy cualquier crítica a su Rajoy o su Rudi reprochándote que no anduvieses tan flamenco cuando mandaban los otros (¿?) o que no fueses capaz de detectar la burbuja inmobiliaria, la insostenibilidad de las más relucientes sociedades públicas aragonesas o el fracaso de los planes para reindustrializar las cuencas mineras turolenses. Qué poca memoria y qué flacas entendederas.

Hemos llegado hasta aquí atropellando la lucidez. Pero la cosa continúa. En Aragón y España entera ni se atendió a las voces que presagiaban la ruina actual ni se actúa hoy de manera correcta en la superación de esta verdadera tragedia social. Anteayer, por ejemplo, se oyó al consejero Bermúdez de Castro asegurar que la DGA luchará "con uñas y dientes" para mantener la actividad de Aramón, empresa semipública que arrastra (oficialmente) un agujero de 90 millones y solo en la última temporada ha perdido 22 millones. La novedad no radica en que la nieve se venga abajo, eso ya estaba claro hace años (véanlo en las hemerotecas); lo inaudito es que la voluntad luchadora de nuestro Gobierno autónomo se aplique al esquí y no a la sanidad, la educación, los servicios sociales, la investigación o, si me apuran, la minería. ¿Nos hemos vuelto locos?

Total que ahora hay que volver a lanzar elementales advertencias: el rescate de la banca lo vamos a pagar entre todos, el Gobierno aplicará nuevos y terribles recortes, los autores del desaguisado seguirán (multimillonarios perdidos) riéndose de todos, Rajoy destruirá el sector público... No digan luego que no se advirtió.