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sábado, 21 de septiembre de 2013

Cuando el dinero mueve la fiesta 20130921

Es increíble la habilidad que tiene el equipo de Gobierno del ayuntamiento cesaraugustano para convertir sus decisiones en tremendos conflictos. Y no es que en este de las carpas del Pilar quepa echar toda la culpa a los jefes del municipio. Bueno, en realidad es difícil determinar quién tiene la culpa. El embrollo es mayúsculo porque están en juego beneficios millonarios. Ya saben: la pasta mueve la fiesta. Lo mueve todo.

Me ahorro el relato de los antecedentes aunque son bien sabrosos (el triángulo amoroso que se montaron el ayuntamiento, Interpeñas y la empresa PAM, partícipe simultánea en la gestión de la carpa del Norte... y de la carpa del Sur; las presiones de otros hosteleros para entrar en la jugada; el concurso que finalmente ha concedido el primero de ambos pabellones a otra empresa, Tanricamente, cuya oferta superó en mucho a la de sus competidores...). Supongo que ustedes conocerán asimismo cómo está ahora mismo el patio: los jefes de las peñas juran en arameo y se han replegado a la zona de Valdespartera (donde antes no querían ir), mientras emerge todo un laberinto de pasiones e intereses que rivaliza con el que pudo montarse cuando la adjudicación del AVE a La Meca. Incluso la marca Interpeñas está en el alero porque en su día la registró un señor, árbitro de fútbol por más señas, que ahora se la ha vendido a Tanricamente (aunque los peñistas propiamente dichos dicen, con razón, que eso no puede ser). Encima se ha desatado una guerra por los aforos que acabará en los tribunales. Genial.

Ante tal panorama solo cabe dejar que corra la bola, procurar que quienes vayan a una u otra carpa estén seguros y ver qué pasa. ¿Transfondo político del tema? Hombre... siempre se puede leer en clave interna socialista la decisión de sacar a concurso la carpa Norte y dar paso a Tanricamente. A la postre, el copropietario de PAM, Martín Domingo, es un significado militante del PSOE. ¿Le han dejado solo? ¿Ya no es tan influyente? La cosa tiene su morbo.

Pero yo, la verdad, lo único que siento es que le hayan quitado el parque infantil a la PAI. Una pena. 

martes, 5 de marzo de 2013

Al menos... ¡viva el 5 de Marzo! 20130305

El 5 de Marzo es una fecha histórica, una de las pocas efemérides que recuerdan la victoria del pueblo (zaragozano) frente a las fuerzas de la reacción. Por eso he criticado sistemáticamente los intentos (y no han sido pocos) de acabar con la celebración, que Franco prohibió durante 40 años. Me gustaría, desde luego, que la Cincomarzada se desarrollase envuelta en espíritu cívico, que jalonase año tras año nuevos éxitos de la ciudadanía sobre la burricie, la guarrería y el gamberrismo (que vienen a ser la misma cosa). Pero eso llegará, o está llegando. Mientras, alegrémonos porque somos herederos de aquellos zaragozanos liberales que unidos a la Milicia Nacional y a la guarnición de la plaza impidieron que los partidarios del absolutismo se apoderaran de la ciudad.

Aquel 5 de Marzo se cumplió la máxima de que, si el pueblo en armas es secundado por el Ejército regular sujeto a la soberanía popular, los enemigos de la libertad no tienen nada que hacer. El fenómeno se comprobó nuevamente el 18 de julio del 36, cuando capitales como Sevilla o la propia Zaragoza cayeron en manos de la rebelión antirrepublicana por la masiva defección de militares y guardias civiles o de asalto. En cambio, en Barcelona, Madrid o Valencia, la unión de ciudadanos y uniformados impidió el triunfo de los facciosos.

Y que nadie tiemble por la evocación de hechos violentos de nuestro pasado. Conocer y comentar la historia de nuestro país es la mejor vacuna para que los cuatro jinetes malditos no vuelvan por aquí. En estos momentos, la crisis que atravesamos produce excusas para que algunos fanáticos se exalten y pidan volver atrás, al más oscuro pasado. No creo que sus entusiasmos tengan opción de convertirse en hechos porque provienen de un tiempo que ya pasó. El nacionalcatolicismo y el fascismo (en España, el uno arropó al otro) no serían hoy sino factores muy secundarios en el populismo ultraliberal y superconservador que de hecho ya se exhibe desde el poder político y fáctico. Por eso, y aunque algún general en la reserva ande por ahí diciendo tontadas, de momento- ¡Viva el 5 de Marzo! 

viernes, 12 de octubre de 2012

Aquellos 'pilares' y lo que vino después 20121012

El otro día, Javier Delgado recordaba en la edición digital de este diario los años 78-79, cuando las fiestas del Pilar cambiaron para salir de los rancios ámbitos donde las habían mantenido los ayuntamientos franquistas y ganar la calle. Lo cierto es que la primera verbena en Independencia, organizada en plan torero por la concejala del Partido del Trabajo, Isabel Pérez Grasa, atrajo las airadas críticas de la gente de orden. ¿Cómo se puede aguantar esto?, clamaba la derecha cesaraugustana. Y ponía el grito en el cielo ante el ruido, la muchedumbre, la interrupción del tráfico, los vendedores de globos, los primeros grupos musicales andinos que se ponían a darle a la zampoña en los Porches... Aquello, se dijo, no era viable, no perduraría y la gente acabaría rechazándolo. ¡Es imposible aplicar en una ciudad de casi seiscientos mil habitantes (los de entonces) un modelo festivo de pueblo!

Treinta y tantos años después, no sólo hay pop-rock en Independencia sino también en la mismísima plaza del Pilar. Nadie se queja ni se escandaliza. Zaragoza fue gobernada por la derecha y el esquema de los programas festivos se mantuvo íntegro. La capital aragonesa es una ciudad relativamente conservadora a la que le cuesta aceptar las novedades pero que acaba asumiéndolas con naturalidad e incluso con entusiasmo cuando se instalan en la lógica cotidiana. Pasó con los pilares, pasó con la peatonalización... y pasará con el tranvía.

Los festejos proponen una redefinición de los espacios urbanos que quizás deba tener un carácter excepcional pero que abre la puerta a la innovación. El uso de Independencia como gran plaza ciudadana, por ejemplo, es adecuado y factible. En versión bulevar o en ésta de ahora (que fue un apaño encaminado a no herir susceptibilidades), el Paseo siempre ha sido un lugar de encuentro consagrado, el corazón de la urbe. Hacer más frecuente su peatonalización, si es posible, no parece tan absurdo (desde luego mucho menos que otras ocurrencias mucho más extravagantes).

En cuanto al tranvía, ya ven: el que lo usa repite encantado. Natural. 

martes, 9 de octubre de 2012

Cuarenta y ocho horas en los 'pilares' 20121009

Este servidor de ustedes ha empezado las fiestas a tope. Que se joda la crisis. Me eché a la calle el sábado y ayer por la mañana resucité tan ricamente sin saber muy bien si lo sucedido en las últimas cuarenta y ocho horas era verdad o alucinación (aunque eso también me pasa cuando oigo los informativos de Aragón TV y para ello no me hace falta meterme en juerga).

Aquí se alucina por lo natural. Te vas al show de Cabaret Dadá, que es como un desfile frikiartístico, contracultural y contestatario, y acabas flipando. En la madrugada del domingo, pasadas las dos, estaba en escena un trío cuyo cantante (delgadito, menudo y distraídamente chulo) era la viva imagen de Salvador Arenere (el gran factótum de Puerto Venecia) con melena ondulada y un pantalón vaquero de los que se ponen con calzador. ¡Es Arenere!, dije al verle. Cómo va a ser, contestaron mis acompañantes. Lo es y está celebrando el éxito de su invento, agregué mientras me replegaba hacia el bar. No era tal, claro.

Horas antes ya había escuchado (a lo lejos, ¿eh?) la versión flamenca del Canto a la libertad, había asistido a varios debates sobre el manto rojo que le pondrán a la Virgen del Pilar en la ofrenda de flores y asumido, una vez más, que una ciudad gobernada por Juan Alberto Belloch y Jerónimo Blasco) siempre será un pozo de sorpresas. Y menos mal que el juez Albar está al quite, impidió que pusieran barras en las calles y así he podido deambular durante dos noches sin que la tentación me asaltase al revolver las esquinas. Gracias, señoría.

A la manifa del domingo llegué tarde. Pero conecté con la peña justo cuando rompía filas y marchaba camino del vermut. Comimos como príncipes (aunque esté mal que lo diga, pues yo mismo guisé las fabes frescas de temporada con rebollones, un toque de chorizo y guarnición de gambas rojas al ajillo, cuyo aceite sirvió para perfumar el plato). Bebimos la última botella de champagne que quedaba de un viaje a Francia. Y antes de irnos a recibir el lunes juramos que el próximo fin de semana, aunque sigan las fiestas, vamos a ser muy, muy formales. No me queda un céntimo.

viernes, 6 de abril de 2012

Rito y folclore en la Tierra Noble 20120406

Aragón ha hecho del tambor y el bombo su seña de identidad más exportada (porque la Virgen del Pilar, en realidad, es muy de Zaragoza, y los Amantes son muy de Teruel). Desde que Saura tirase de parche batido en Pipermint frappé, el ¡prom, prom, prorrompompón! lo mismo sirve para inaugurar exposiciones internacionales que para darnos a entender en Fitur o recibir a las visitas ilustres. Es una expresión sencilla, ruidosa, espectacular y muy racial. El ritual religioso (si lo fue alguna vez) se ha convertido definitivamente en folclore, y el folclore en factor de marca. Mal que les pese a los señores jefes, por ahí fuera es mucho más notoria y reconocida la Semana Santa bajoaragonesa que las carreras de Motorland. Y por supuesto sale muchííísimo más barata, lo cual representa un extraordinario valor añadido.

Las procesiones de estos días son una pasada. Podrán gustar o no, pero si por un momento pudiéramos dejar a un lado los prejuicios religiosos y culturales para observarlas como harían un esquimal o un neozelandés, tendríamos que convenir en la naturaleza bárbara, barroca y delirante de esos desfiles de gentes encapirotadas, dándoles cual posesos a diversos instrumentos de percusión y portando imágenes sangrientas y temibles. ¡Cómo las gastan éstos!, pensarán los guiris de la Europa rica, y tal vez encuentren en tan alucinado ritual la explicación última de que el nuestro sea un país dado a las bancarrotas, esencialmente atrasado, proclive a los éxtasis, pecador y corrupto (¡como luego te confiesas... y ya está todo perdonado!).

La Tierra Noble se ha hecho muy semanasantera. Zaragoza ha puesto escenario a una serie interminable de actos y demostraciones que hace treinta años no existían o eran francamente minoritarios. Y no es que el personal se haya hecho más creyente. Es que, en este bendito país de las quimeras, el folclore nos proporciona personalidad y una manera irracional pero elaborada de sentirnos parte de algo. Por eso nos vuelven locos los trajes regionales. Por eso en Aragón TV triunfa la jota. Por eso nos aferramos a las tradiciones locales... Y adiós, amigos, que me voy a ver la procesión.

JOSÉ LUIS Trasobares 06/04/2012

lunes, 17 de octubre de 2011

Fiestas y polémica sobre raíles 20111017

Parte de la fiesta zaragozana ha discurrido estos días sobre raíles. La utilización del tranvía ha batido récords, la empresa que explota el servicio ve próximo el momento en que éste será plenamente rentable y se calculan en cuarenta millones los usuarios anuales una vez que el trayecto Norte-Sur esté acabado. A caballo de la euforia tranviario-pilarista se hacen planes para ir a por la segunda línea (Este-Oeste). Así han quedado las cosas, dicho sea con el máximo respeto hacia los vehementes enemigos de esta renacida plataforma de transporte.

Estamos inmersos todavía en una polémica surrealista, porque no parece ni medio lógico que en una ciudad donde el tranvía funcionó perfectamente durante decenios su recuperación haya despertado tanta inquina. Tengo dicho que esa radical oposición se fundamenta en los mismos criterios automovilísticos que impusieron en los años Setenta el levantamiento de los raíles. Aquel golpe a la movilidad sostenible perjudicó a la ciudad en lo urbanístico y en lo económico. Pero muchos lo tuvieron por un signo de progreso, y el equívoco dura hasta hoy.

Habrá que pedir disculpas a quienes aborrecen el tranvía. No se ha cumplido ni uno sólo de sus temibles vaticinios. No han acontecido desastres ni catástrofes ni ruinas ni nada. La inversión en la línea Norte-Sur no computa en la deuda municipal, la empresa mixta concesionaria funciona perfectamente, la utilización de unidades fabricadas por CAF genera empleo (del de verdad) en la misma Zaragoza y los inconvenientes parecen subsanables.

Lo curioso es que sólo unos pocos de los antitranvía han hecho hincapié en el aspecto menos guapo de la cuestión: el acabado de las obras ya ejecutadas en el eje Gran Vía-Fernando El Católico. Incluso habituados como estamos a las chapuzas, es de nota la pésima colocación de las losas que pavimentan aceras y andadores, el demencial ajardinamiento, el uso de materiales perfectamente inadecuados y seguramente el deficiente tendido de los propios raíles que transmiten en exceso la vibración producida por el paso de los coches. Pero de todo esto, queridos amigos, no tiene culpa el tranvía. ¿Verdad?

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/lunes 17.10. 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

Fiesta para olvidar la crisis 20111012

Estas fiestas del Pilar son masivas y efervescentes como siempre, aunque el programa vaya de nivel medio-bajo por aquello de los ajustes y aunque el centro de la ciudad se halle en estado de excepción por aquello de las obras del tranvía. En todo caso, los festejos mayores de Zaragoza están consolidados como un paréntesis extraordinario, un momento para reducir la frenética marcha que nos lleva no sabemos a dónde y enfocar el impulso hacia otros objetivos más agradables e inmediatos: la alegría y el buen rollo.

Las fiestas son para festejarlas. Para echarse en brazos del dulce colocón, para liarte la manta a la cabeza y acabar en la cama de alguien que has conocido esa misma noche, para bailar y saltar y hacer el bobo, para pasear y hablar con la gente, para cantar, para disfrutar la de la vida. Vivimos en una sociedad que ha desplazado el placer de los sentidos al acto de consumir. Los viejos y naturales goces del cuerpo, sin embargo, todavía se enfrentan a las inercias oficiosas. Las religiones habituales pelean cual gatos panza arriba para impedir que vuelvan las viejas costumbres paganas, ancestrales, cuando la fiesta era un pretexto para romper las normas, regresar a los brazos de la madre naturaleza y disfrutar de las cosas más elementales y sabrosas. Hubo un tiempo, antes de que los fríos servidores del Dios Único decretasen los pecados de la pereza, la gula y la lujuria, en que el ocio, la comida, la bebida y el amor carnal (por usar los términos clásicos) formaban parte del ritual colectivo, del contrato social y de la creación cultural.

Tampoco quiero asustarles. En realidad no estoy incitando al botellón ni al sexo desechable ni a las prácticas que sí forman parte de esta vida vertiginosa donde casi todo es de usar y tirar. Mi llamamiento a la fiesta pretende ser un poquito más elaborado, más consciente y más... sabroso. Creo que echo de menos los Ochenta, cuando los festejos en honor de esa Virgen que el alcalde Belloch menciona una y otra vez eran todavía un fenómeno nuevo, un descubrimiento lleno de sensaciones. Y encima servidor tenía treinta años menos. ¡Qué tiempos, colegas! ¡Qué rico estaba todo!

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/miércoles 12.10.2011

domingo, 17 de octubre de 2010

Belloch se trabaja el voto... ¿Y el PP, qué? 20101017

Esta edición de las fiestas del Pilar acaba con frío, pero bien (salvo por el caso del muchacho pisoteado por la vaquilla anteayer). En la sucesión de eventos multitudinarios contabilizados como éxitos, los festejos zaragozanos cumplen una vez más su función: contentar al vecindario, vender ciudad. Ya puede estar satisfecho Belloch, porque en la capital de Aragón las obras colosales, las macroverbenas y los enormes espectáculos dirigidos a las masas (o participados directamente por ellas) son jalones esenciales en la confección de un mandato municipal. Y él ha cubierto en estos tres años y medio un recorrido que, asumiendo el lenguaje actual, habría que calificar de espectacular. No me extraña que vaya a por más a pesar de la crisis y la colosal deuda que arrastra. 

Las fiestas del Pilar siempre han sido un punto filipino en la gestión del Ayuntamiento de Zaragoza. Comprender esa querencia por la alegría y el mogollón ha sido un acierto táctico del actual alcalde, a quien sólo le ha hecho falta leer en la historia reciente de la Inmortal Ciudad desde el punto y hora en que Luis García Nieto se aplicó con notable inteligencia y habilidad a confeccionar unos festejos mayores que dejasen al personal resacoso y fatigado pero feliz. Con eso y la actualización de la Plaza del Pilar y aledaños, González Triviño aguantó hasta el reventón final. 

Sin embargo, en sus ocho años de gobierno, el PP no se aprendió la lección. A Rudi le faltó iniciativa para dar un paso adelante en el tema de las obras y en el de los saraos (y eso que mi colega Bolea se lo puso a huevo con lo del Michael Jackson). Atarés se metió atinadamente en la reforma de Independencia pero no acertó a resolver el asunto. 

En el momento presente, mientras Juan Alberto Belloch se relame anticipadamente por una victoria electoral que le auguran todas las encuestas, el PP todavía no ha decidido quién será su candidata o candidato. Es probable que carezca de un personaje con tirón, y es seguro que no tendrá fácil encontrarlo porque, sin expectativas de victoria, la gente de orden suele dejar las cosas de la política para los entusiastas del tema. Como me canso de decir, los cargos electos (concejal de Zaragoza o diputado en las Cortes) no ofrecen ni sueldos ni prebendas especiales si se está en la oposición. Es casi imposible interesar en ellos a profesionales, empresarios o intelectuales de prestigio, que no están dispuestos a perder ingresos y, encima, estar todo el día haciendo de blanco en la barraca del pim pam pum mediático y ciudadano. Creo que los conservadores, entre otras cosas, sufren los letales efectos de varios años sin tocar poder en Aragón (ni DGA ni ayuntamientos importantes ni diputaciones provinciales ni ningún sillón desde donde se reparta alguna merced). 

Y es que gobernar desgasta, pero estar en la oposición...