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domingo, 11 de diciembre de 2016

Aragón suspende o aprueba... pero no sabe dónde va 20161211

Aragón suspende en protección ambiental, si nos atenemos a emisiones de gases invernadero o la superficie construida... por habitante. Aunque, claro, tenemos un territorio tan grande y desolado, que si el mismo cálculo se hace relacionándolo con los kilómetros cuadrados ya no salimos mal parados, más bien al revés. Con todo, acojona saber que, desde hace treinta años, en esta bendita Comunidad se ocupa suelo (para viviendas, equipamientos e infraestructuras) a un ritmo de dos hectáreas (veinte mil metros cuadrados) al día... o que las centrales eléctricas que queman carbón han empeorado nuestros niveles de contaminación en un sentido radicalmente opuesto al que sigue la Unión Europea, donde han bajado.

Pero lo más inquietante de todo esto no es ya el menosprecio que gastamos con la ecología (conocimiento que tantas burlas provoca entre los idiotas), sino la evidente ausencia de programas a medio y largo plazo, en una tierra cuyas condiciones climáticas cambiarán (a peor) si las temperaturas siguen subiendo. Ese vacío estratégica es, por ejemplo, el mismo que nos tiene enganchados a una corporación de sociedades públicas ruinosas, sin que ni una sola fuerza política u organización social proponga alternativa alguna. O el que deja en el aire sistemáticamente un futuro que fiamos a la mera inercia, mientras defendemos las minas de un combustible fósil inaceptable, un megatúnel por el Pirineo central que jamás veremos o unos pantanos sin porvenir ni lógica.

No sabemos qué hacer con la inmensidad del territorio. Salvo destruirlo allí donde es posible hincarle el diente. No hemos creado imagen de marca para nuestros productos agropecuarios e industriales. No disponemos de un tejido social capaz de entender por dónde hay que avanzar. Desde los ámbitos públicos y semipúblicos, la cuestión de la tecnología se ve como un lugar común en los discuros; pero luego, en los actos donde se supone que van los próceres a lucirse diciendo cosas (y no dando palmadas y apretones de mano a todo quisque), casi nadie es capaz de explicarse con criterios del siglo XXI.

Todo esto, desde luego, le pasa a Aragón y a casi toda España (salvo al País Vasco y en menor medida a Cataluña). Todos estamos encantados, según la versión oficial, con exportar más gracias a un brutal descenso de los costes salariales y obtener ingresos provenientes del turismo, cuyos récords son celebrados con la misma euforia triunfal de los años Sesenta. La noticia de que los precios de los pisos vuelven a remontar dispara el optimismo de los especuladores... y de los incautos. No aprendemos.

Pero si otras comunidades españolas se pueden permitir esta desidia (porque tienen mar, o más recursos y población), Aragón se está quedando sin masa crítica, sin gente ni capacidad para reaccionar allí donde aún la hay. Por eso aquí no nos vale con vernos medio bien situados en las estadísticas, los rankings y los informes. Los cáculos per cápita son muy engañosos. Somos pocos, cada vez menos. Y los más listos, esos jóvenes de cuya formación nos enorgullecemos, acabarán... yéndose.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Y ahora... ¿qué hace la jueza? 20161121

Nada, que los catalanes (las autoridades catalanas, quiero decir) no sueltan las pinturas de Sijena ni a la de tres. Estos, cuando les interesa, pasan de todo. A ver cómo se las arregla la señora jueza para conseguir que se cumpla su orden. Porque las cosas están muy jodidas. Y si el Gobierno central y el Tribunal Constitucional andan midiendo (y más que deberían medir) el riesgo de que el desafío independentista por parte de la Generalitat y los partidos soberanistas no derive en mayores actos de fuerza, tendría guasa que un conflicto menor (comparativamente, se entiende) desembocase en alguna escaramuza en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Servidor mantiene desde hace tiempo una teoría o más bien una propuesta para lograr, si preciso fuera, la recuperación física de las pinturas y cualesquiera otras obras de arte. Puesto que tales tesoros son de naturaleza eclesial y fue la Iglesia y sus ministras/os quienes trajeron y llevaron (o lo autorizaron) frescos, retablos, casullas y copones, que sea la más alta autoridad católica quien ponga orden en la causa y revierta el expolio. No hace falta que Guardia Civil ni Policía Nacional entren en impensable pugna con los Mossos o la Guardia Urbana de Barcelona. No. Que venga la Guardia Suiza desde el Vaticano, se haga cargo de las obras en litigio y las traiga aquí con la bendición de Su Santidad y el Nuncio. A ver si tienen cuajo el conseller y los del MNAC para ponerse tontos con una fuerza de seguridad que recibe órdenes del propio Papa. Ni la CUP se cantearía.

Me temo, sin embargo, que la Guardia Suiza seguirá paseando sus morriones y alabardas por las dependencias vaticanas sin inmutarse. La Generalitat seguirá en sus trece, con ese tesón y ese feroz egoísmo que caracteriza al nacionalismo militante, y en Aragón rabiaremos y le daremos vueltas al asunto una y mil veces, como si fuese vital para nuestro futuro (que no lo es). Ya saben: las pinturas de Sijena, los pantanos, el Canfranc, la TCP, la despoblación, el carbón... Y así por los siglos de los siglos. Amén.

JLT  21/11/2016

jueves, 14 de mayo de 2015

Cada cual, a lo suyo: agua, campo, ahorro energético... ¡y 'spinning'! 20150514

Supongo que nadie será capaz a estas alturas de negar ese fenómeno llamado calentamiento global. Porque, tras rozar los 40 grados apenas iniciado mayo, ni el primo aquel de Rajoy podrá llamarse a andana. Por eso choca que las cuestiones ecológicas y la sostenibilidad medioambiental (la de verdad, ¿eh?) aparezcan en esta campaña como de soslayo. Alguna vez y a título anecdótico. De hecho, ayer se vio a la plana mayor del PP nacional, con don Mariano y doña Espe a la cabeza, pedaleando por las calles de Madrid. ¿No habíamos quedado en que los velocípedos eran cosa de madaleneros y otros perrosflauta? Pues no, que en campaña a todos nos gusta hacer deporte. En esa línea, ha hecho furor en las redes la salida de la aspirante a la Alcaldía zaragozana por Ciudadanos, Elena Martínez. Preguntada sobre su posición respecto al carril bici, dijo: "¿Uy!, a mí me encanta la bicicleta. ¡Hago spinning!". La salida ha hecho furor en las redes sociales, donde las cosas de C's (desde las del joven Alber Rivera hasta las de sus improvisados candidatos de cualquier lugar de España) dejan estupefactos a quienes pensaban votarles y llenan de alegría a la derecha popular.

Imagino, sin embargo, que la candidata Martínez tendrá más garbo metiéndose marcha en su gimnasio que los conservadores madrileños paseando en bici. A estos pobres tanto coche oficial les ha dejado fuera de forma, y cuando las teles les filmaron daban un poco de pena. Parecía que Rajoy y Aguirre, aferrados a sus respectivos manillares, iban a topar el uno con la otra (accidentalmente, claro). Al final se fueron a comer hamburguesas. Qué gente tan humana y tan normal, ¿verdad?

¿Ecología? En Aragón el tema tiene siempre que ver con el agua. Y ahí estamos: con Ciudadanos tonteando con el trasvase, el PP levantino exigiéndolo como suele y Luisa Fernanda negándolo desde la orilla del embalse de La Loteta. La jefa de los conservadores aragoneses se montó allí uno de esos extraños shows de campaña a los que solo asisten, como vengo diciendo, los interesados y los periodistas que les siguen y les sufren. Aprovechó para pantanear a gusto y desmentir a sus conmilitones valencianos. Justo en ese momento, el Congreso de los Diputados aprobaba en ponencia la Ley de Montes, que ahora pasa al Senado y que, por cierto, da mucho margen a las transferencias de recursos entre cuencas. La Cámara había pedido, previamente, un informe al respecto del Gobierno de Aragón. Pero se pasó el plazo sin que dicho informe hubiese llegado a la carrera de San Jerónimo. Se ve que Rudi y su consejero Lobón no están estos días p'a tontadas.

Bueno... esto del trasvase es, hoy por hoy, el equivalente levantino de nuestra Travesía Central del Pirineo: un fijo en los programas cuya viabilidad es más bien nula, aunque sirve para dar la tabarra. Estas rutinas han atravesado los decenios y aun los siglos hasta perder su sentido inicial o incluso cualquier sentido. Escuchar a los candidatos del PP, el PSOE o el PAR hablar de regadíos y de promover la industria agroalimentaria resulta chocante. Ese argumentario hidro-económico lo han utilizado mil veces cuando gobernaban, ha estado presente en los discursos de investidura, ha sido manoseado en todos los debates sobre el estado de la comunidad. Y ahora, claro, vuelven a ello, a la vista de que la producción del campo aragonés sigue sin ganar ningún valor añadido.

En esas estamos. Los temas medioambientales no son el fuerte de los partidos tradicionales. En Aragón y fuera de nuestros límites. Fíjense en el desbarre de la Junta de Andalucía en el muy vidrioso asunto de Aznalcóllar. Un juzgado ha anulado el último concurso que adjudicó la explotación de aquella mina (origen anterior de uno de los mayores desastres ecológicos habidos jamás en España). La sentencia es demoledora. La concesión estuvo plagada de irregularidades. La empresa beneficiada no cumplía ni uno solo de los requisitos exigidos. Y eso, por parte de una Junta supuestamente de izquierdas.

Echenique presentó ayer un plan económico bastante simple, concreto y probablemente factible: financiar desde el Gobierno aragonés y a través de un instituto de crédito público un programa para rehabilitar viviendas. Así se crearían 9.000 empleos, se ahorraría energía en esos hogares, se reduciría la huella ecológica... "El mejor megavatio --dijo el de Podemos-- no es el que viene de un panel solar, sino el que no se gasta". Junto a él, los cuatro economistas que han colaborado en preparar esta y otras propuestas daban fe de que los alternativos pueden pisar suelo y ofrecer ideas. También hablaron de cómo apoyar a las pymes. ¿Han salido, por fin, del "lo que decida la gente"?

Chunta es quizás el partido más volcado con los idearios verdes. Fue el actor principal de la lucha contra los pantanos, aportó cierta profundidad ideológica a la movilización contra el trasvase y siempre ha promovido la sostenibilidad medioambiental. Sin embargo es posible que, fuera de determinados ámbitos, ese planteamiento no haya calado en la opinión pública aragonesa como hubiera sido lógico y deseable. O tal vez CHA no tuvo habilidad suficiente para asociarlo a una imagen renovadora y abierta. Entre el fulgor inicial y el aparente declive posterior de la formación hubo un punto de inflexión evidente que coincide con su primera y más llamativa responsabilidad de gobierno en el Ayuntamiento de Zaragoza. ¿Hasta qué punto la mera gestión institucional quema a los partidos nuevos? ¿Correrán la misma suerte Podemos y Ciudadanos?

El futuro despejará las dudas. Como ha pasado con el calentamiento global. O con la buena o mala suerte del PP en estas elecciones que vienen. Ayer, el Madrid se cayó de la final de Champions. ¡Lagarto, lagarto!, grito Rajoy con el culo aún resentido por la galopada en bicicleta.


jueves, 19 de marzo de 2015

¿Cuándo empezamos a equivocarnos? 20150319

Algunos dicen que el primer error de los aragoneses fue sostener al Justicia Lanuza contra el rey Felipe II, pues aquello vino de los tejemanejes de Antonio Pérez y sus amigos, sin que al súbdito corriente y moliente le fuese ni le viniese. Otros ponen el jalón gafe en la Guerra de Sucesión, cuando apoyamos al Habsburgo austriaco contra el Borbón francés, y aquel fue derrotado por este. En lo que hay bastante consenso es en abominar de la heroica reacción de nuestros tatarabuelos zaragozanos, que se empeñaron (animados por la Santa Madre Iglesia, que siempre estuvo ahí) en dejar que la capital fuera destruida con tal de sostener los derechos del felón Fernando VII frente a los franceses, su revolución y su enciclopedia... Sea como fuere, en algún momento lejano empezamos a oír cantos de sirena, a dejarnos arrastrar por absurdos entusiasmos y a meternos donde no nos llamaban.

Ha presentado mi colega Ramón J. Campo una nueva edición de su libro sobre el Canfranc, los nazis, el oro y aquellas aventuras de posguerra en la estación hoy abandonada. El prólogo es de Forges, quien el otro día se hacia lenguas sobre la atmósfera mágica de la susodicha estación. "Seguro --le dije--, porque tan maravilloso edificio pertenece al realismo mágico, no al realismo real". Cuando decenas de miles de personas llenaban Independencia a principios del siglo XX reclamando la apertura de la línea férrea transpirenaica, reivindicaban un logro inútil. Aquel complicado trayecto de alta montaña nunca serviría para gran cosa... Salvo para dejarnos un misterio indescifrable. Otro.

De entonces acá, nunca hemos dejado de suspirar por cosas imposibles o de escasa utilidad. Y hemos creído que tales cosas resolverían nuestros problemas de un día para otro. Nuevas travesías a Francia, túneles condenados a quedar embotellados, infraestructuras sin uso, pantanos ilógicos, dragados del Ebro, caros juguetes, La Meca de los casinos... Así llegamos una y otra vez a la eterna Ínsula Barataria. Hoy, en Alcañiz, las carreras de motos son asunto (y gasto) público, y el hospital, un proyecto externalizado al sector privado. Mágico, sí.

domingo, 1 de marzo de 2015

En el 2025, todos calvos... o quizás no 20150301

En un audaz avance estratégico, la presidenta Rudi ha anunciado como cosa posible que en 2025 comiencen las obras de la Travesía Central Pirenaica (TCP). Bueno... De momento el tema, tan recurrente y tan sobado por los políticos aragoneses con mando en plaza, se queda para después del Plan Juncker, que es como decir para las calendas griegas (y no digo las calendas francas, porque Gabacholandia ha logrado, ¡oh misterios de la política europea!, que le relajen el cumplimiento del déficit sin que le sancionen ni le chantajeen ni le humillen por ello). El supertúnel lo veremos cuando todos estemos calvos (servidor ya está listo para el prodigio) y nuestros nietos trabajen en Alemania o California sin acordarse de lo importante que fue para Aragón la permeabilidad de su montañosa frontera norte.

Calentando motores, el PSOE tierranoblense ha sido más concreto, exigiendo a la ministra de Agricultura y Medio Ambiente que comparezca en el Congreso de los Diputados para explicar por qué no limpia el Ebro. Es un gesto valiente y concluyente, aunque me temo que una limpieza sin más no será suficiente para los más entregados seguidores de Lambán, que reclaman el dragado integral desde Reinosa a Tortosa. Pero mientras discutimos si darle un repasito o meterlo de verdad en vereda (al puñetero río), los socialistas van pasando de puntillas sobre las acusaciones de Anticorrupción a uno de los más significados hombres fuertes del Marcelinato: Carlos Escó, el de Plaza.

Así, china chano, vamos entrando en calor. Las elecciones autonómicas y municipales son en mayo. Y al margen de designar candidatos (los partidos de siempre, según lo previsto por la autoridad competente; los alternativos, en medio de primarias, manejos del voto cruzado, desatendidas peticiones de unidad y otros trastornos juveniles), nadie ha avanzado mayor novedad programática. Vamos, que no hay propuestas rompedoras ni iniciativas capaces de poner al personal de pie. En Zaragoza, me temo, la campaña discurrirá en medio de discusiones sobre el tranvía y las bicis. Así, acabarán teniendo razón quienes dicen que Belloch, se diga lo que se diga de sus desbarres, quedará en los anales como el alcalde más innovador y echado p'alante de la era democrática. Hay que ver.

Pese a todo, una candidatura por su sitio y un programita apañado producirían, a quienes fuesen capaces de tenerlos, pingües beneficios electorales. Fíjense en cómo Pedro Sánchez, sin nada que perder ya, ha tirado por la calle de enmedio y consigue sacar de quicio al jefe Mariano, mientras su candidato Gabilondo, cita a Kant en los mítines y exhibe capacidad de convocatoria. Que estaba muerto (el PSOE), pero incluso a los difuntos puede crecerles el pelo.

martes, 3 de diciembre de 2013

Discúlpenme, pero no puedo remediarlo 20131203

El artículo que publiqué el domingo bajo el epígrafe El Mirador ("No me mareen más con la TCP y el Canfranc") ha levantado polvareda en las redes sociales. Es lo que suele pasar cuando se cuestionan desde el agnosticismo los sagrados mitos aragoneses. Por eso, y a riesgo de contradecirme, no me resisto a darle otra vuelta al tema de las comunicaciones transpirenaicas.

Para que conste, yo celebraría la reapertura del Canfranc, y por supuesto conozco los estudios de Crefco al respecto. Estudios, ojo, que tienen una pega fundamental: están elaborados por quienes no tienen capacidad para hacer realidad aquello que describen o presuponen. Reabrir la línea y destinarla al transporte de mercancías y a usos turísticos (en verdad el recorrido por el Somontano y el Pirineo se asoma a unos paisajes magníficos) requiere tomar decisiones y realizar gastos que no dependen de los fervorosos amigos del ferrocarril. Por eso sus propuestas, aunque inteligentes y factibles, son una carta a los Reyes Magos. Pero yo he perdido la fe y me hago preguntas dolorosas y difíciles sobre la utilidad real de la línea Canfranc-Olorón y de la soberbia estación internacional. Por no hablar de las inversiones necesarias y de los previsibles déficits de explotación. Para despejar tales dudas es preciso hacer cálculos precisos y afrontar compromisos serios. ¿Quienes? Pues las instituciones, entidades y empresas supuestamente interesadas.

Si ya no creo es porque las industrializaciones fallidas, los aeropuertos sin aviones, las infraestructuras sobredimensionadas y las apuestas temerarias me han dejado repleto de hastío y recelos. Ayer mismo, di un vistazo a las últimas cifras oficiales sobre las empresas públicas aragonesas: 250 millones de déficit acumulado en solo tres ejercicios, deudas por encima de 450 millones, cuentas opacas, pozos sin fondo. Y sí, una parte de ese gasto puede justificarse porque produce importantes retornos económicos y sociales. Pero el grueso de tal desparramo, no. Es la gravosa consecuencia de decisiones precipitadas, mal fundamentadas o manifiestamente absurdas. Ahí me duele. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

No me mareen más con la TCP y el Canfranc 20131201

El primer trabajo serio que hice como periodista apareció en un extraordinario sobre el Canfranc que Heraldo sacó a la calle allá por los 70. En los 40 años transcurridos desde entonces he escrito cientos de reportajes, entrevistas, editoriales y artículos de todo tipo sobre el mismo tema. En ese tiempo me he hartado de noticias que daban por hecha la reapertura, he ironizado sobre las declaraciones de cada cumbre hispanofrancesa, he analizado el asunto del derecho y del revés... He visto, finalmente, emerger la fantasmada definitiva: la Travesía Central Pirenaica (TCP).

A estas alturas, como comprenderán, no solo soy escéptico al respecto, es que empiezo a sentirme indiferente. Estuve en la última concentración en Canfranc para reivindicar el rescate de la línea. Allí solo estaban ya los irreductibles, dispuestos a seguir luchando. Pero yo, mientras recorría vías y andenes, notaba dentro mi la crisis de fe. Poner de nuevo en marcha el Canfranc, rehabilitar la estación internacional y darle vida al entorno costaría mucho dinero (ese dinero que ahora es tan escaso y está tan caro). ¿Y para qué? Lo de la TCP, por supuesto, ni me lo planteo: es un imposible, todo el mundo lo sabe (quienes tienen que saberlo, claro) y solo sirve para calentar el imaginario aragonés y dar argumentos fáciles a nuestros inoperantes jefes.

Por eso daba por sentado que la última cumbre hispanofrancesa se despacharía con otro ya te veré, como también preveía que la Comisión Europea nos mandaría a cascarla a nosotros y al Canfranc. Pero yo soy un aragonés viejo, impasible y enterado. En cambio, otros compatriotas, según he visto en las cartas a los diarios y los foros de internet, se han puesto como motos y han echado la culpa del enésimo fiasco a los gobiernos (de España, de Francia o a los dos a un tiempo), a los catalanes (¡cómo no!) y a la nula iniciativa política de Aragón (que ni pide la independencia ni nada). Tan ingenua reacción y la amarga frustración que late en ella es la consecuencia de décadas de mentiras, falsos proyectos y demagogias.

¿Tenemos un plan serio (no una de esas milongas que nos hacen los consultings para justificar cualquier delirio) para dar utilidad al Canfranc? ¿Sabemos la manera de explotar razonablemente la línea internacional? ¿Disponemos de datos precisos sobre flujos de mercancías y pasajeros? Me temo que no. Ya nos lucimos empeñándonos en que se hiciese el fabuloso túnel de Somport... para hacerlo desembocar en una estrecha carretera de montaña en el Aspe francés. Un absurdo más. Así que ahora bien podríamos darle una vuelta a todo esto de las comunicaciones transpirenaicas de alta capacidad. Que no, que no son vitales para Aragón. ¡Pero si ya podemos ir a Paris en AVE! 

domingo, 27 de enero de 2013

Podrá ser verdad, pero no me lo creo 20130127

Después de que la semana pasada prometiese la puesta en marcha de la unión de las estaciones de esquí de Candanchú, Astún y Formigal durante el presente año, la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, llegó el miércoles a la tribuna madrileña del diario ABC para lanzar otra buena nueva: entre 2014 y 2020, la Unión Europea destinará 300 millones de euros (ahí es nada) a estudiar y planificar la Travesía Central Pirenaica (TCP), esa línea férrea que discurriría por un túnel a baja cota de más de 30 kilómetros de longitud. En los dos casos, nuestra jefa se tiró a la piscina en presencia de la ministra de Fomento, Ana Pastor, que la escuchaba con plácida sonrisa. ¿Asentía?, ¿se pitorreaba? Con esta gente nunca se sabe.

Podrá ser cierto lo que nos viene anunciando Rudi, pero yo no me lo creo. Ni lo del indeseable telecabina ni mucho menos lo de la TCP. Ambas afirmaciones sitúan al actual Gobierno de Aragón en línea con los que le precedieron: todos han compartido la capacidad de proclamar con inaudita alegría, proyectos, maravillas, logros e incluso flagrantes quimeras que por supuesto jamás se han hecho realidad. Con tal procedimiento han logrado, una y otra vez, que la opinión pública y la opinión publicada les acompañasen en la baladronada y renunciasen luego a pedirles cuentas cuando el embuste se hacía patente.

Llevo muchos años mostrando mi escepticismo ante las promesas con que nos regalan los oídos nuestros queridos mandamases. Muchas de ellas suelen tener que ver con un imaginario que ellos mismos han construido decenio tras decenio y que en realidad no refleja los verdaderos intereses colectivos de Aragón. Repetidos hasta la saciedad, los estereotipos han recorrido transversalmente nuestra reciente historia convirtiéndose primero en esperanzas, luego en decepciones, para volver a repetir idéntico ciclo una y otra vez: esperanzas, decepciones, esperanzas, decepciones... Increíble.

La TCP, cuya apertura Rudi sitúa hacia el año 2030, es uno de los más obvios e inalcanzables lugares comunes. Desde los años 90, cada Ejecutivo aragonés se ha concedido algún momento de gloria a costa de esa tremenda infraestructura supuestamente capaz de rivalizar algún día con el túnel que cruza el canal de La Mancha. Bla, bla, bla. A fecha de hoy no se ha hecho nada. Ni siquiera hay un anteproyecto digno de tal nombre. Ni se ha determinado el trazado teórico de la travesía. Cada vez que los organismos comunitarios han tocado el asunto ha sido para relegarlo.

Podríamos centrar nuestros esfuerzos como comunidad en alcanzar metas más razonables y asequibles. Ciertamente. Pero eso exige mucho esfuerzo. Así pues... que corra la bola. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Aragón, colgado de sus espejismos 20121220

Ya saben: la Comisión de Transportes del Europarlamento ha rechazado incluir la Travesía Central del Pirineo (TCP) en su lista de proyectos prioritarios. Estaba cantado. Los ruegos y consideraciones de la ministra española Ana Pastor y del consejero aragonés Roberto Bermúdez de Castro no han servido de nada. Sin embargo los portavoces del PP y del PSOE consideran que el fiasco casi ha sido un éxito. Bien se ve que los señores jefes viven en un mundo de ilusión y fantasía. En cuanto a la ciudadanía de la Tierra Noble, la noticia no le ha producido frío ni calor. El personal pasa ya de todo lo que no afecte directamente a su particular bolsillo.

La TCP es una pieza más del cansino repertorio con que se pretende animar la verbena sociopolítica aragonesa. Presidentas, presidentes, alcaldes, líderes patronales, personalidades, personajillos, analistas y estiralevitas se afanan vendiéndonos pantanos, aeródromos, estaciones de esquí, ciudades del motor, líneas de alta velocidad y otros espejismos. Lo de perforar el Pirineo a cota baja y llegar a Francia por un túnel ferroviario de treinta y tantos kilómetros es un imposible que la Unión Europea jamás financiará. Pero llevamos lustros colgados con el tema, perdiendo tiempo y dinero, haciéndonos ilusiones y permitiendo a los próceres (que por supuesto conocen lo inútil del intento, salvo que sean tontos perdidos) que adornen sus discursos con promesas imposibles de cumplir.

En el Pirineo central no caben vías transfronterizas de alta capacidad. Quisimos que el Gobierno español hiciera el supertúnel de Somport (con una tremenda inversión que podría haber tenido mejor uso) para salir al estrecho (y precioso) valle del Aspe donde hay que circular en fila india. Pero no aprendemos. Si por lo menos se recuperase el paso por Canfranc... Bueno, al menos siempre nos quedará la vieja estación internacional que coronaba dicha línea, ese fabuloso edificio que el ADIF (o sea, Renfe) nos va a colocar por trescientos mil eurillos de nada. Si tienen ocasión, dense una vuelta por allí. Verán el cadáver (magnífico) de una quimera. 

domingo, 5 de agosto de 2012

El Aragón 'percibido' se nos cae a pedacitos 20120805

Aquí no cabe el regodeo. Constatar que en estos tiempos de crisis financiera, de recesión y de desconcierto general se están cayendo los palos de ese sombrajo que fue el Aragón percibido ya no es tanto la confirmación de cualquier profecía anterior como una llamada a la rectificación urgente, a buscar nuevas alternativas para el futuro. Porque insistir en los yerros anteriores o aferrarse a esos paradigmas que nos han mantenido distraídos durante décadas puede ser muy peligroso. No confío en que nuestros cargos electos y jefas/es en general deseen abrir un debate serio sobre lo que pasó y lo que está pasando. Tampoco espero gran cosa de los poderes fácticos, aferrados en la mayoría de los casos a sus mezquinos intereses. Pero la sociedad civil tiene que reaccionar, debe entender que ha comprado demasiados gatos a precio de liebre, ha de asumir que esto ya no da más de sí. Es preciso renovar el imaginario colectivo. La TCP no se construirá jamás. El Pacto del Agua no tiene sentido. El esquí no es el motor del Pirineo. El ladrillo no nos salvará. Gran Scala no existe.

La reflexión es imprescindible. En primer lugar porque nadie duda de que va a ser necesario reorientar por completo el gasto público. No tiene sentido que los ajustes se hagan de forma indiscriminada y automática, cuando deberían ejecutarse atendiendo a nuevos objetivos estratégicos. Esta es la hora del equilibrio social, de la formación, de la investigación, de promover la calidad, de poner en valor los recursos propios del territorio, de relanzar y regenerar el sector público y la economía real... Las quimeras y las ocurrencias no tienen razón de ser y es inaceptable que sigan engullendo fondos negados a la educación, la sanidad o los servicios sociales.

Veamos un caso: durante esta semana se ha iniciado la retirada de algas del Ebro. El río, a su paso por Zaragoza, es un foco de problemas. Cierto que la intervención sobre las riberas mejoró mucho la situación anterior, pero al mismo tiempo se han generado condiciones adversas inocultables. ¿De qué sirve poner en uso las orillas, cuando al mismo tiempo se convierte el cauce en un criadero de mosquitos y moscas negras? Los portavoces oficiales han intentado disfrazar la situación (empeñados en salvar el azud, la navegación y otras ilusiones dosmilochistas) pero sus declaraciones resultan poco razonables. Por favor, déjense de melonadas y estudien cómo hacer del Ebro y sus riberas un espacio lógico, ecológico y habitable.

jueves, 19 de julio de 2012

... Y Aragón, flotando en el éter 20120719

Si no fuese porque ayer vino por aquí la señora vicepresidenta y fue convenientemente silbada por la plebe a la entrada de La Aljafería, podríamos pensar que la política aragonesa flota, en el éter, con el encefalograma plano. Sí, claro, se vienen produciendo a escala regional los recortes, hachazos, protestas e indignaciones que colman la actualidad española; pero son un simple reflejo automático. En realidad podríamos prescindir de este Gobierno autónomo que no gobierna, estas Cortes que no legislan o estos ayuntamientos, diputaciones y consejos comarcales que apenas mantienen su rutina administrativa mientras buscan liquidez con creciente desesperación. Con Mariano y el de Guindos dando instrucciones desde Madrid sobra. Bien mirado, incluso también ellos están ahí de adorno. Bastaría que nos apretasen directamente el cinturón los hombres de negro, la Troika, Bruselas, los mercados o la mamá que les dio a luz.

En medio de la vorágine centrípeta y recortadora, Biel y su PAR mantienen el paripé autonomista. El Gran Jefe de la bisagra se ha dado el gusto de ver cómo se crea, al fin, la nueva Comisión Bilateral DGA-Gobierno central. Tal Comisión no servirá para nada, salvo para entretenernos cuando no tengamos una TCP, un Pacto del Agua, un Compromiso de Caspe o alguna otra entelequia que llevarnos a la boca. Así pasamos el rato y el bueno de José Ángel tiene cosas de las que hablar cuando sale en Aragón TV. 

Los prohombres y promujeres del PAR estiran su última legislatura en el machito, los del PP contemplan con horror lo desagradable que se ha puesto esto de ser jefe (que te insultan por la calle, oye), los del PSOE permanecen ahí sin saber si se van o se vienen y los de CHA e IU torean al alimón, los primeros llenos de aprensión y los segundos repletos de confianza.

¡Ah!, bueno, y luego está el Ayuntamiento de Zaragoza donde Belloch ni se cantea, para desesperación de Pérez Anadón. No hay un euro en la caja y va a ser necesario privatizar parcialmente el ciclo del agua. Bonito colofón a la Expo aquella tan hidrológica y ecologista. No somos nada. 

viernes, 16 de marzo de 2012

'Madrid' nos mata (como siempre) 20120316

Cuando digo Madrid (en cursivas) no me refiero sólo al lugar específico en el que tributan las grandes compañías sino también al ámbito institucional cuyas decisiones se proyectan sobre todo el Estado. Desde ese kilómetro cero, allí donde se cruzan los caminos y el mar no se puede concebir, la ministra de Fomento, doña Ana Pastor, ha dicho que el desdoblamiento de la N-232 y la N-II tiene por delante doce años. Nos hemos quedado más tiesos que la mojama. ¡Doce años! ¿Pero no nos habían asegurado Luisa Fernanda y su combo pepero que Rajoy nos trataría como a la niña de sus ojos? Pues en este plan la niña acabará apoyá en el quicio de la mancebía. Y encima nos dan cuerda con la famosa TCP, como si fuera más fácil hacer un supertúnel de baja cota a través de los Pirineos y a disgusto de los gabachos que convertir en autovía unas decenas de kilómetros en el accesible llano.

Esto de la TCP me pareció al principio una parida, luego una inquietante distracción y ahora, una soberana tomadura de pelo. Servidor ya sabe que dicha travesía no se hará jamás y acabará en el panteón de las quimeras aragonesas junto al Rubiatrón, el cluster aeronaútico, la cúpula de Antonio López en el Pilar, el Espacio Goya, el Gran Teatro Fleta, la superbase tecnológica de la OTAN, la fábrica de los eurocopters, las olimpiadas blancas, la industrialización de las cuencas mineras, los Juegos Olímpicos de Invierno, Gran Scala, la siderúrgica de Ontiñena y otro montón de ilusiones que prefiero no denominar gilipolleces por no ofender a nadie. La perforación del Pirineo central es el señuelo que nos ha traído y llevado mientras dos ejes esenciales de alto nivel de tráfico se convertían en terroríficos puntos negros. Madrid nos dice ahora que el desdoblamiento de las citadas N-232 y N-II va para largo. Tal vez porque es preciso garantizar el negocio de las autopistas de peaje que discurren paralelas a dichas carreteras (cuyas concesiones van a ser prorrogadas en el 2021). Tal vez porque en la Villa y Corte no hay gente malvada sino simples políticos que se pasan a Aragón por la Puerta de Alcalá a sabiendas de que éste es un ejercicio fácil y de bajo coste. Lo de siempre.

JOSÉ LUIS Trasobares 16/03/2012

martes, 13 de marzo de 2012

Pizarro, ponte tú de jefe... ¡por favor! 20120313

Llegó la presidenta Rudi a Figueruelas, mostró su egregia faz al final de la cadena de montaje, subió majestuosa al coche once millones, posó ante las cámaras, dicurseó, fuese... y no hubo nada. España, en verdad, es eterna; Aragón, la más famosa. Desde hace tiempo andamos obsesionados con los vericuetos y trucos del capital financiero; la economía real nos la trae floja. La Opel sigue siendo el primer complejo industrial y el vector económico más importante de la Tierra Noble. Mas no es la principal de nuestras preocupaciones. Estamos muy ocupados especulando sobre el incierto futuro del Real Zaragoza, el pavimentado de la plaza del Torico de Teruel, la naturaleza definitiva del futuro hospital público (público ma no troppo, cuidadín) de Alcañiz o esa increíble evidencia de que si no llueve no hay agua (por muy grandes o profundos que sean los jodidos pantanos). Y la Travesía Central del Pirineo, ojo. La TCP, Motorland y el aeródromo de Caudé constituyen el culmen de nuestra mitología contemporánea. Cuántos coches se fabrican o dejan de fabricar en Figueruelas es asunto secundario, un misterio impenetrable.

Dicen los enterados que en estos momentos hay en juego temas económicos esenciales y Aragón ni siquiera está en el tapete. Ibercaja-CAI no las ha olido en la movida Unnim porque nadie (Luisa Fernanda, la que menos) ha dado un toque en Madrid para favorecer el desarrollo de nuestro presunto banco de bandera. Manuel Pizarro, presente desde hace meses (y por arte de magia) en dicha operación, se debe estar impacientando. En los Noventa le tocó tener de partenaire político al bueno de Lanzuela, cuya perspicacia se salía por la tangente; y ahora, para hacer lo que se debe hacer (como diría Rajoy), habría de establecer alguna complicidad con Rudi, quien no quiere ser cómplice, ni complicarse la vida, ni meterse en asuntos complejos. Bastante tiene con cuadrar las cuentas y subir al monte cuando se quema como para, encima, atar los perros con longaniza.

Bien mirado, Pizarro tendría que ser nuestro jefe, presidente o condearanda. Pero él, en vez de ocupar cargos electos, prefiere poseer verdadero poder y ganar verdadera pasta. Qué listo.

JOSÉ LUIS Trasobares 13/03/2012

viernes, 24 de febrero de 2012

Patrañas y quimeras a 'pequeña escala' 20120224

Por falta de un millón de euros (sí, un simple milloncico), Calamocha se quedó sin matadero, lo cual ha partido por el eje a la ganadería y la industria cárnica de la zona. A cambio, el alcalde de la localidad, Joaquín Peribañez (PAR), apareció con unos señores que iban a montar allí una fábrica de luminarias LED: treinta y dos millones de inversión y ciento veinte puestos de trabajo. La gente se lo creyó, claro. Acostumbrada a los brindis al sol y a las más surrealistas invenciones, la opinión pública aragonesa se traga las patrañas a todas las escalas, grandes o pequeñas. Así que los calamochinos votaron a Peribañez para que siguiera en el machito. Pero de la fábrica nunca más se supo, Bueno, sí: se supo que era una trampa, una quimera, una mentira, un cebo electoral, un montaje.

Esto de que los jefes nos echen por delante liebres de trapo, que nosotros perseguimos afanosos cual galgos en el canódromo, es una enfermedad crónica. Ahora mismo, vamos tras la fabulosa e inalcanzable TCP mientras la gente sigue muriendo en la N-232 o la N-II porque no supimos aprovechar los años de bonanza para conseguir algo tan sencillo como el desdoblamiento de sus tramos aragoneses. Y todavía escuchamos a los consejeros de Rudi prometer con indescriptible seriedad que buscarán un apaño para el aeropuerto de Huesca o una empresa-milagro que gestione el aeródromo de Caudé. El dinero que falta para mantener en marcha servicios o actividades reales y esenciales se gasta en mantener vivas auténticas fantasmadas. ¡Y el tiempo que se pierde desentrañando laberintos! Figúrense que sólo para poder conocer el contenido del supercontrato firmado entre la sociedad pública Motorland y Dorna, la organizadora de los GPs de motos, han sido precisos sucesivos debates en las Cortes amén de un informe jurídico emitido por los expertos de la misma Cámara. Es impresionante.

El caso es que Aragón aún tiene una enseñanza pública y una Universidad y un sistema sanitario de verdad. Pero nuestro Gobierno, alucinado perdido, está empeñado en que también evolucionen hacia la ficción y la mentira. Esto va a ser puro cartón piedra. 

JOSÉ LUIS Trasobares 24/02/2012

domingo, 19 de febrero de 2012

Una tierra noble, tontorrona y confiada 20120219

El Gobierno español ha pedido a la UE que vuelva a incluir la Travesía Central Pirenaica (TCP) en el listado de infraestructuras prioritarias. La solicitud es un brindis al sol que no irá a ninguna parte ni servirá para mover un proyecto que ya nació muerto. Todo el mundo que sabe... sabe que Francia no quiere el supertúnel y que, además, Europa no está para semejante gasto. Pero aunque se produjera el milagro y la TCP perforase las montañas, ¿de verdad tendría efectos tan maravillosos sobre el presente y el futuro de Aragón?

Lo más cínicos (y lúcidos) celebran la famosa travesía como un puente de plata para que lleguen directamente al centro de Europa... los productos hortofrutícolas marroquíes. De hecho, esta misma semana se dio luz verde al acuerdo comercial de la UE con el país magrebí, sin que pudiera impedirlo el ministro Cañete (y por cierto, ¿no serían las recientes soflamas trasvasistas de este caballero una forma de distraer y consolar a los agricultores valencianos y murcianos de la que se les viene encima?). No existe ningún dato objetivo que, a partir del volumen de las exportaciones aragonesas, indique el carácter fundamental de la TCP. Este mítico túnel es otro de esos lugares comunes que dan cuerpo a los discursos oficiales y oficiosos disimulando la triste realidad: que Aragón carece de un modelo estratégico, no tiene objetivos razonables e interesantes y se deja llevar por la inercia mientras fantasea sobre metas imposibles, quimeras más o menos ridículas y confusas aspiraciones que no llevan a ninguna parte.

Es curioso que esta bendita Tierra Noble se entretenga con cualquier invención mientras se muestra incapaz, por ejemplo, de trabar un debate social y político sobre el futuro de sus cajas de ahorro, que (para bien o para mal) han operado durante decenios como los soportes financieros básicos y ahora no se sabe dónde ni cómo acabarán. La bancarización de Ibercaja y CAI (ya en Caja 3) se está produciendo de forma harto solapada y opaca, sin que institución alguna, partido, sindicato o patronal digan esta boca es mía. Increíble.

Aragón ha pasado de cierta modorra optimista a un acojone anastésico. El Gobierno PP-PAR vegeta apaciblemente y el PSOE se ha convertido en una oposición tan plana y discreta como lo fue antes el propio PP. Si CHA e IU no dieran algo de guerra esto sería el Limbo de los bobos. Eso sí, desde el Pignatelli se trabaja (es un decir) en la paulatina demolición de los servicios públicos esenciales. Y de vez en cuando la actualidad brilla por un momento con noticias como la detención del profesor de inglés del consejero Lobón, que éste se había llevado al departamento de Agricultura y Medio Ambiente como ¡jefe de gabinete!

Pero qué confiados somos, madre mía.

JOSÉ LUIS Trasobares 19/02/2012

domingo, 30 de octubre de 2011

Gran Scala, Arcosur y los demás horrores 20111030

Perturba ver cómo se van cumpliendo lo peores augurios. Aunque, bueno, tampoco se trataba de augurios mejores o peores, sino fundamentados, o no, en el realismo y la simple lógica. Advertir anticipadamente que Gran Scala era una quimera montada por cuatro aventureros, prever la insostenibilidad de Arcosur (veintitantos mil nuevos pisos en una Zaragoza que carga ya con treinta mil viviendas vacías) o anunciar que el aeropuerto de Huesca iba a ser una inversión inútil y costosa nunca supuso ningún superpoder anticipatorio; tan sólo un mínimo de sentido común. Pero en estos momentos, cuando la crisis aprieta y se lleva por delante los proyectos de cartón piedra, la cuestión no es tanto poner en valor aquellas profecías como aprender de los errores, reconocer las meteduras de pata, catalogar los monstruos fabricados a precio de oro y cambiar los criterios que nos han llevado a coleccionar despilfarros, esfuerzos inútiles... y frustraciones. Aunque no, no es eso lo que está ocurriendo. Sería mucho pedir.

Ver a la presidenta Rudi empeñada en sacarle jugo al tema de la TCP resulta un tanto deprimente. Porque ni la UE ni España están ahora (ni lo estarán en un futuro próximo) para asumir el coste de un túnel de más de cuarenta kilómetros a través del Pirineo. Y lo mismo da que la obra aparezca o deje de aparecer en la lista de las redes transeuropeas. Ya estuvo, ¿y para qué sirvió?

Alarma ver a los nuevos gobernantes de Aragón engancharse a las fantasías habituales, recuperándolas con un denuedo alucinante. Como el consejero de Nuevas Tecnologías, que el otro día se lanzó alegremente a proclamar que Walqa tendrá tal impacto sobre el ámbito global del I+D+i que contribuirá a dinamizar ¡el aeropuerto de Huesca-Pirineos! ¿Sabe mi amigo Modesto Lobón qué es exactamente Walqa? Porque allí, y siento decirlo, la investigación y el desarrollo existen en dosis muy menores. Hay instalados programas y servicios de naturaleza pública, contratistas de la propia DGA y varios teleoperadores. Pero chicha científico-técnica más bien poquita. El flamante polígono oscense tiene más de fachada que de otra cosa. Es como el parque empresarial de Motorland: una entelequia apenas disfrazada.

Los nuevos jefes conservadores (con la impagable ayuda del PAR) se han apuntado a recrearse en el Aragón virtual y a procesar los fracasos (sus fracasos) por la vía del victimismo. Gran Scala, presentada hace cuatro años a bombo, platillo y gran orquesta, se ha esfumado sin apenas ruido, sin que ninguno de sus mentores (empezando por Biel) haya tenido a bien darse por aludido. Siempre ha sido así: anuncios rimbombantes, grandes titulares, enorme mogollón político y social... y al final silencio. Tranquilos, pronto nos embarcaremos en nuevos episodios fantásticos. Es lo nuestro.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 30.10.2011

domingo, 23 de octubre de 2011

Rudi cumple cien días e inventa la pólvora 20111023

Al cumplir cien días en el Gobierno, la presidenta Rudi acentuó su empeño en versionear a su predecesor, Iglesias, y anunció que repetirá paso a paso todo lo que éste ya hizo. Aferrada al tema de la TCP (objetivo imposible y mal enfocado que lleva años comiéndonos el coco) quiere convocar a empresas interesadas, reunirse con los magrebíes, promover estudios... lo mismico que el otro. Empeñada en resolver de una vez el contencioso de los bienes sacros, también quiere calcar las gestiones ya realizadas en el inmediato pasado: Marcelino se entrevistó con Montilla, Luisa Fernanda se verá con Mas.

Éste es un remake en el que la única diferencia consiste en los presupuestos de producción. La primera versión se rodó en tiempos de abundancia y hasta tuvo su aquél. Ahora la cosa va de serie B. Si Rudi ha encontrado en algún despacho una copia de los guiones elaborados por el Marcelinato y pretende hacerlos suyos para evitarse la fatigosa tarea de crear un discurso propio, deberá además encontrar dinero en alguna parte. Porque ahora el problema radica en organizar las prioridades del gasto, mantener e incrementar los ingresos y proyectar sobre Aragón una visión de futuro que se tenga de pie.

Nadie negará que aquí se han hecho cosas y se han producido avances. Pero el Sistema ha tendido con excesiva frecuencia a recrearse en planes quiméricos, en metas inalcanzables. El síndrome Gran Scala ha sido una constante de los últimos decenios. Las instituciones y buena parte de los poderes fácticos, han perseguido unicornios en el país de la fantasía: industrias mágicas capaces de relanzar comarcas deprimidas, rubiatrones, eventos, olimpiadas, neociudades del juego, aeropuertos inútiles, regadíos sin agua... Por ahí se ha ido mucho dinero y sobre todo mucho esfuerzo. Se ha perdido el tiempo y se ha saturado el imaginario colectivo de ideas absurdas que, al no realizarse nunca, han derivado en profundas frustraciones.

Seguramente es mucho pedirle al actual Gobierno PP-PAR un replanteamiento a fondo de la situación. A la postre, este Ejecutivo no sólo da continuidad al del PSOE-PAR sino a los anteriores, que eran de su misma cuerda. El hilo conductor que enhebra los mitos y leyendas de esta Comunidad viene de atrás y atraviesa la gestión (o la no gestión) de administraciones manejadas por los tres partidos ya citados.

Luisa Fernanda Rudi cree que está cumpliendo un programa, pero todavía no ha tomado una sola decisión positiva. Los grandes servicios públicos se están atascando, las decisiones cotidianas se toman con una lentitud exasperante, las inversiones se congelan o se esfuman (salvo aquellas que forman parte de los acuerdos entre el PP y el PAR), la crisis lo sumerge todo.

Y mientras, la presidenta se mira en los espejos del Pignatelli.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 23.10.2011

jueves, 20 de octubre de 2011

No lo verán nuestros pecadores ojos 20111020

Les cuento: durante toda la tarde de anteayer el fallo de la Comisión de Transportes de la UE nos fue trayendo y llevando desde el pesimismo al optimismo. La cosa se embrolló aún más cuando un despacho de Efe explicó que el programa de redes transfronterizas incluiría la TCP aunque de momento sin P; o sea, sin túnel de baja cota. Para entonces servidor flotaba en el éter y aceptó la versión positiva de los hechos, la misma que el ministro Blanco ofreció ayer por la jeta en la misma capital aragonesa: que todo va por sus pasos contados y la travesía por el Pirineo central llegará algún día, quién sabe cuándo. Tragarse semejante milonga equivale, lo reconozco, a ser un primaveras, y más cuando uno está plenamente seguro (y así lo vengo predicando desde hace lustros) de que jamás de los jamases habrá un paso de alta capacidad que nos comunique directamente con Francia. Hay poderosas razones políticas, económicas y medioambientales que impiden obviamente ese desideratum nuestro. Es más, creo que si seguimos manteniendo el empeño año tras año, ciclo tras ciclo, es por una pulsión masoquista, una búsqueda sistemática de la frustración. Si no, hace tiempo que estaríamos en otros asuntos más provechosos, y tal vez hubiésemos conseguido darle vida al Canfranc convirtiéndolo en uno de esos trenes montañeros con encanto que triunfan en el resto de España y parte del extranjero.

Pero tampoco quiero tomarme ahora la revancha echándoles a ustedes una ducha fría de crudo realismo. Esto de las redes transeuropeas va a pasar ahora al Parlamento continental y luego al Consejo. Queda tiempo para seguir dándonos tozolones contra la pared. Y además, como el Grupo Popular es mayoritario en la Eurocámara y enseguidita tendremos a Rajoy de baranda mayor del Reino, seguro que la TCP recobra impulso. Rudi está en ello y bastaba con escucharla la otra noche en Intereconomía para darse cuenta de que a nuestra presi no se le ha de poner nada por delante. Menuda es.

Mientras tanto, bien pueden las buenas gentes de orden abominar de los catalanes, que se lo llevan todo, del absurdo Zapatero y del liante Blanco. Esta vez se lo tienen merecido.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 20.10.2011

miércoles, 19 de octubre de 2011

Alegrías, frustraciones y victimismo 20111019

Hoy toman en Bruselas un primer acuerdo sobre las redes transeuropeas. Es probable que la Comisión de Transportes de la UE respalde el Corredor Mediterráneo, el Atlántico e incluso nuestra TCP. A partir de ahí, el tema del túnel de baja cota seguirá dando tumbos por los recovecos comunitarios, los aragoneses habremos de alegrarnos por ello y las buenas gentes de orden deberán darle la vuelta al argumento para seguir culpando de nuestros males infraestructurales al malvado Zapatero y al taimado Blanco.

Ojo, que sin victimismo igual nos venimos abajo. El actual Ejecutivo aragonés debe aprovechar los últimos momentos de contradicción natural con Madrid, pues en cuanto Rajoy suba al trono monclovita no sé cómo podrá manejar Rudi los viejos contenciosos, sean las mermas tributarias, los bienes de la Franja, el boicot de la sanidad catalana a nuestros enfermos y otros asuntos que nos afectan e involucran de una u otra forma al Gobierno central. Hombre, siempre podremos volcar sobre Cataluña cualquier frustración y más si, como parece, el PP se hace con la mayoría absoluta en las Cortes Generales y no necesita hablar en la intimidad con CiU.

Europa nos desconcierta, España nos torea, Cataluña nos irrita y Valencia nos mamonea con bastante impunidad pues, por algún extraño motivo, no está en nuestra lista negra pese a lo del trasvase, como tampoco lo está Navarra pese al dumping fiscal que nos echa encima su Hacienda foral. Vistas desde Aragón, la variopinta UE y la España plural son lejanos laberintos de intereses por donde transitamos a trancas y barrancas.

La TCP sigue viva, y ya hemos abandonado en manos catalanas el dudoso honor de organizar los Juegos de Invierno del 2020. Con su pan se lo coman. Ahora pretendemos convertir a Zaragoza en la capital verde de Europa 2014. Tampoco será coser y cantar. Otras ciudades aspirantes nos llevan decenios de ventaja en materia de sostenibilidad urbana. Es probable que alguna de ellas se alce con el galardón y nos deje una vez más victimistas perdidos. Bueno... por lo menos que no sea una capital catalana. ¿Vale?

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/miércoles 19.10.2011

lunes, 1 de febrero de 2010

De izquierdas, y encima hablando catalán 20100201

Desde qué Biel y Boné llamaron a la unión de todos los regionalistas para hacer frente a esa izquierda aragonesa "que habla catalán", estoy impresionado. Me choca la facilidad o intuición con que don José Ángel capta la maniera italiana de hacer política, con qué facilidad tira de argumentos emocionales, hurga en lo peor del pasado y defiende su posición buscando enemigos exteriores fáciles de identificar por la opinión pública. Otra cosa que me deja patidifuso es la virtualidad adquirida por el anticatalanismo como instrumento político capaz de justificar cualquier acción interna aunque nada tenga que ver con Cataluña y sí con los intereses de quienes controlan Aragón.

Conste, por si acaso, que a mí los actuales dirigentes catalanes me parecen absolutamente decepcionantes. Los nacionalistas más acérrimos, desde luego. Pero el PSC y los de Iniciativa han resultado igualmente un fiasco. El Tripartito es hoy un perfecto paradigma de cuánto ha bajado el nivel de la política española incluso allí donde pensábamos que había más chicha. Metan en el saco del desengaño todo lo que quieran: el contencioso de los bienes, la ambivalencia hidrológica o el Archivo de la Corona

Pero ése es un tema y otro diferente utilizar al anticatalanismo y la ocurrencia olímpica de Hereu como una forma de condicionar nuestra política. Porque la mayoría de las dudas, contenciosos, zonas de sombra y barbaridades de la actual gestión institucional aragonesa no se refieren a Cataluña. Es sabido que la derecha aragonesa (que interpreta una variante folklórica del nacionalismo españolista más reaccionario) tiene sus fijaciones negativas: rojos y separatistas. Ahí se agarran Biel y Boné como a un clavo ardiendo.

No sólo ellos. El diálogo sobre la Ley de la Montaña ha saltado por los aires después de que Aramón (según dicen) filtrase su plan para llevarse por delante el valle de Castanesa. Y ahí está el PSOE. Que también se apunta a la catalanofobia (olímpica) y se desmarca de la banda de babor. Ya lo dijo Belloch: "El santo aragonés (Escrivá de Balaguer) tiene méritos... aunque no le guste a la izquierda". El alcalde se distancia y se centra. Por si acaso.