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miércoles, 10 de agosto de 2016

Dos piezas, 'burkinis' y otros bañadores 20160810

Ahí me tienen, de veraneo total (pero no de vacaciones, ojo). El sombrero y las gafas son otras tantas promociones de EL PERIÓDICO. Chulos, ¿eh? Zaragoza entera anda chapada. Pero los que nos hemos quedado en la city (mogollón en los barrios populares, casi nadie en las urbanizaciones de clase media-alta) tenemos la opción de encontrar aparcamiento en cualquier parte, tomar copas en espléndidos bares semivacíos, olvidar las apreturas y tomarnos las noticias a risa. Hasta hoy no se han vuelto a ver Rajoy y Rivera. Sin prisas. Así que tápense del sol si es de día (como hago yo) y pídanse otra cañita (eso también lo hago), que para sufrir la depre ya tenemos a Pablo Iglesias. Tras el 20-D estuvo de lo más activo y cabroncete, por lo cual fue muy criticado. Ahora anda retirado, prudentísimo y callado... por lo cual también le critican. Así es la vida del alternativo: te pongas como te pongas te han de joder.

Pero lo que de verdad me fipla es imaginar que en Zaragoza, donde las mujeres hicieron guerras para poder lucir bikini en las piscinas (y luego topless), pueda vivir nuevas batallas, esta vez a favor o en contra del burkini, que es esa especie de buzo que se ponen las musulmanas más integristas. El otro día, en los Juegos Olímpicos, las jugadoras de volei playa egipcias se presentaron con tal engendro para jugar contra las alemanas, que iban (supermollares) con sus dos piezas. Ganaron las germanas, claro. Está fuera de toda duda que el deporte (sobre todo el de élite) transciende las marcas y las medallas para convertirse en un espectáculo físico total. Los nadadores, ceñidos por minibañadores, exhiben cuerpos que quitan el hipo. No les digo las/os velocistas negras/os, tan musculadísimas/os.

Lo del burkini (y vuelvo al tema) me parece sencillamente demencial. Estoy harto de estos desbarres islámicos. Y encima, cuando el tema ha salido a relucir en medios y redes, los machistas cristianos han salido en tromba a defender a las mujeres musulmanas, en un auténtico y perfecto contradiós.

En fin, me voy a correr un rato con la bici. Con maillot y culotte, que ya no estoy para presumir de nada. ¡Ay!

sábado, 30 de julio de 2016

Por mí que convoquen cuantas quieran 20160730

Subiré a Sallent al concierto de Bunbury y antes del R&R comeré con un grupo de sabios amigos, cuya conversación seguro que me proporciona tema para futuros artículos. Además, como es sabido, el Pirineo me encanta, aunque cada vez renqueo más andando por la montaña. A finales de agosto tengo también cita en Castejón de Sos (las Jornadas de Periodismo de Altura, que organiza mi colega Enrique Serveto), y así iré pasando este verano, a la espera de si Rajoy moja o vamos a otras elecciones.

Conste que me da igual si hay nueva convocatoria o cien más. ¿Hay que cubrir (en el sentido periodístico del término) otra campaña? Se hace y listo. Sin agobio ni pasión. Ya no espero grandes maravillas de los unos ni de los otros, sobre todo de aquellos. En diciembre del año pasado y ahora en junio me chupé unos cuantos mítines, debates y demás sin escuchar apenas nada que mereciese la pena. Encima, cada vez que alguien subía a la tribuna y largaba un discurso medio interesante, los asistentes empezaban a distraerse y a susurrar que la candidata o candidato estaba equivocando el tono, porque un acto electoral no es, precisamente, una sesión académica. Al personal le hablas de la educación, del cambio climático o de la economía colaborativa... y se aburre. Hay que proclamar obviedades y declamar frases empezando pianísimo y acabando en crescendo. ¡Hala!

A día de hoy (que diría Sánchez), ser político no es ninguna bicoca. Sobre todo para el que actúa desde marcas no conservadoras. Aquí, a la gente de orden y de respeto se le supone desde siempre (es lo que tienen siglos de autoritarismo y sumisión) una voluntad explícita de hacer de su capa un sayo, ganar mucho dinero en actividades no productivas, evadir impuestos, chalanear con los amigos, pagar sueldos miserables y borrar los discos duros de los ordenadores para evitar compromisos. Claro que si eso mismo, u otra marranada por mínima que sea, lo hace un mindundi sociata y no digamos un perroflauta podemista... Entonces han de tronar los cielos.

Vale. Me piro al pantano de Lanuza. La música amansa a las fieras.

jueves, 19 de mayo de 2016

Seguridad Social contra el R&R 20160519

Como ya sabrán vuesas mercedes, Inspección de Trabajo, en Zaragoza y al parecer en el resto de España, ha detectado la existencia de bares que programan música en directo. Se trata de modestos locales donde actúan grupos de jóvenes que empiezan o de veteranos que siguen con el gusanillo del R&R. Ni unos ni otros, por supuesto, viven de los conciertos y los discos. Tocan en los garitos a cambio de lo que sacan cobrando una entrada simbólica, y con eso pagan la furgoneta y el bocata, si llega. Cuando vienen de fuera duermen en casa de amigos o en alguna pensión barata. Se traen su peña de admiradores: novias/os, padres y madres, colegas... Bueno, pues ahora el Ministerio se empeña en que esta gente pague Seguridad Social por cada actuación. Un subinspector recorre los locales advirtiendo de la obligación y comunicando desorbitadas multas. Los afectados por la cruzada le dicen que, hombre, por favor, esto no es ningún negocio sino una actividad cultural muy elemental, no se trata de artistas profesionales (en cuyo caso ya cotizarían como autónomos), no hay ingresos de los cuales deducir cuota alguna, no... me joda, ¡que si me sanciona tengo que cerrar! Pero el probo funcionario completa su informe: cuatro músicos, el que monta el sonido, el menda de la puerta y el del merchandising (o sea, el que vende los cedés grabados en plan doméstico y tal vez unas camisetas ad hoc), total 180 o 200 euros. Mucho más de lo que se suele ingresar. Increíble.

Tan estricta aplicación de la norma resulta muy reveladora. Aquí, en España, la corrupción no está generalizada gracias a que el funcionario de base no exige mordidas y a que la ciudadanía de a pie no sólo cumple a rajatabla, sino que sus posibles deslices son vigilados por el Gran Hermano hasta llegar al extremo. Ahora bien, en la cúpula de la pirámide social las cosas son distintas: allí no hay normativa que valga ni ley ni leches. Las élites, como sabemos, viven en otro mundo y se rigen por otras reglas.

Además, este Gobierno en funciones odia la cultura y el rock. Para meterlos en cintura, nada mejor que una buena dosis de Seguridad Social. 

martes, 9 de febrero de 2016

¿Un gobierno 'de cambio y progreso'? 20160209

Describir y analizar todo esto (lo que pasa en España) no es fácil. El desarrollo de las negociaciones (y los golpes bajos) para formar gobierno, por ejemplo, ha girado sobre sí mismo y ahora los del Ibex ya no presionan al PSOE para que deje subirse a la peana a Rajoy mancomunado con Rivera, sino a Sánchez... acompañado igualmente por Ciudadanos, que son el fijo de todas la quinielas sistémicas. Albert es el talismán del establishment. Será por eso que al joven líder neocentrista (o neoconservador, según se mire) le aplauden tanto cuando asegura que su partido jamás jugará en una mesa donde se siente Podemos... pero a Pablo se le pone a parir cuando se expresa a la recíproca.

Lo cierto y verdadero es que el secretario general del PSOE pedalea alegre por la carretera mientras el presidente del PP, solo, descangallado y tirado en la cuneta, ve cómo el mundo le pasa por delante, se rasca la barba, bosteza y sigue sesteando. Sánchez habla con unos y otros, se deja ver e imita sin complejos la terminología y el estilo del propio Iglesias: propone un gobierno "de cambio y de progreso", tal que el podemista, y en lo de los Goya apareció descorbatado (él, que va de boda incluso a las meriendas campestres) mientras el otro se presentaba con esmoquin y una pseudopajarita rockabilly (lo cual, por cierto, ha puesto de los nervios a todo el facherío, que cuando los alternativos lucen coletas, rastas y la camisa por fuera de los pantalones les llama guarros, pero si se presentan impecables les acusa de disfrazarse de señoritos burgueses). Conste que comparto las críticas de quienes, dando por bueno el atrezzo de Iglesias en la gala del cine, han advertido que sus zapatos no estaban a la misma altura. Pues sí.

Por lo demás, la cosa se está poniendo requetejodida. La Bolsa cae sin freno. La prima de riesgo ya se asoma a los ciento cincuenta puntos. No es (sólo) por culpa de la inestabilidad española, sino porque la economía global está enfermándose otra vez, si es que alguna vez estuvo sana. Eso sí, Trinidad Jiménez, la exministra socialista, está a punto de fichar por Telefónica. ¿Ven cómo sí se crea? 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Codef, 40 años prodigiosos 20151128

Hace 40 años se fundó el Centro Obrero de Formación (Codef) de Delicias. Al que por entonces solíamos llamar El Codef de Terminillo, porque en dicha calle estaban sus aulas. Durante estos cuatro decenios, esa entidad (de indisimulable filiación progresista) ha educado adultos, ha alfabetizado, ha dado clases de español a inmigrantes, ha apoyado a escolares de familias en dificultades, ha ayudado a jóvenes en riesgo de exclusión, ha mediado en conflictos sociales, ha dinamizado de mil maneras el barrio zaragozano donde realiza sus actividades... Por encima de todo, el Codef ha sido una muestra prodigiosa de cómo la sociedad civil puede organizarse para resolver problemas, con ayuda institucional, lógicamente, pero en base a un esfuerzo propio y a una iniciativa verdaderamente ciudadana. Algo que por desgracia no abunda en Aragón (y en el resto de España).

Acciones sociales de este tipo son habituales en otros países donde la gente, además de poner a parir a los políticos, recelar de las instituciones y quedarse en la barra del bar esperando que alguien arregle lo que va mal, es capaz de unirse para aportar soluciones. Precisamente, el absentismo de este pueblo español tan poco dado al esfuerzo común, al voluntariado y a la organización, es lo que desequilibra nuestra democracia y dificulta la participación. Los partidos políticos (que tampoco van sobrados de militantes) actúan como instrumentos casi únicos, no solo para gestionar la cosa pública sino para cualquier cosa que requiera un compromiso colectivo. Todos nos quejamos de la evidente partitocracia. Pero, a la hora de la verdad, cada cual se ocupa como mucho de ir a votar... y luego, a esperar que los elegidos hagan maravillas.

El Codef de Delicias ya no está en Terminillo, sino en sus nuevos locales de la calle San Roque (digo nuevos aunque se inauguraron en 2010, pero como aún colea la deuda...). Ha sobrevivido al paso del tiempo, a los recortes, a las constantes dificultades económicas. Hoy, por la tarde, en el Centro Cívico de Delicias, tan extraordinario éxito se celebrará por todo lo alto. No faltaré, amigos.

jueves, 30 de julio de 2015

Ellas sí derrocharon swing (latino) 2050730

No les he contado nada de mi fin de semana (tan lejano ya, ¡ay!) en Pirineos Sur. Pero es que del concierto de Knopfler poco puedo decirles salvo que consiguió meter a más de 5.000 personas en el auditorio al aire libre de Lanuza: mogollón en las gradas... y aburrimiento en el escenario. Algunos argumentaron que Mark, con sus 67 tacos, está ya muy pasadito. Pero hace poco estuvo en Zaragoza Bob Dylan, que ya ha doblado los 70, y ofreció un concierto magnífico en el Príncipe Felipe (perdón... en el José Luis Abós). Y es que el swing y el talento van y vienen, persisten o se esfuman. Sin más.

Me centré en plan B: unas manitas rellenas confeccionadas por mi amigo Carlos Arrudi en Casa Socotor, unos caracoles a la antigua en El Montañés de Biescas, una cima por su sitio (sí, la bajada de me dejó baldado pero feliz)... y el sábado, ¡oh, maravilla!, en el mismo escenario sobre las aguas, con mucha menos gente, mucho mejor sonido y mucha más participación del respetable, sí hubo swing del bueno. Dos mujeres, la española Amparo Sánchez y la mexicana Lila Downs lo dieron todo y todo bueno. Ahí mismo, entre sones, corridos, ecos de Chavela Vargas, meneos de caderas, intenciones y gritos de guerra, volví a sentir (como todos los demás, incluso quienes no entendían algunas cosas que allí se oyeron y se vieron) el profundo cuajo de esa compleja cultura creada entre idas y vueltas a uno y otro lado del Atlántico.

Corridos de la revolución, narcocorridos, cantos a la verdad, guerras del fin del mundo, el recurso del método, chicas de Ipanema, periodismo en las trincheras, escritura bajo las balas, vivos se los llevaron y vivos los queremos, quenas y zampoñas, acordeones fronterizos, rumbas de aquí, rumbas de allá, flamenco y son, realismo mágico, surrealismo, análisis concreto de la realidad concreta, Barcelona, Madrid, Cádiz, Buenos Aires, La Habana, Cali, Iquitos, Salvador de Bahía, García Márquez, Vargas Llosa, Carpentier, espanglish, California, texmex... Lila y Amparo reinando en la noche. Ay, hermanos, ¡cómo brillaba la luna latina al Sur de los Pirineos! 

JLT  30/07/2015

domingo, 26 de julio de 2015

Súbanse al monte, que se está más fresco 20150726

Es lo que hice yo este viernes, tirar p'arriba a ver al Knopfler en Pirineos Sur. Antes escribí este artículo. Así que ahora, cuando ustedes me leen, todavía no puedo contarles gran cosa del concierto (amenazado a priori por las tormentas) ni si el gran Mark volvió por sus fueros de sultán del swing o estuvo tan ñoño y acaramelado como en su última actuación en Zaragoza.

En el monte hace más fresquito y se reflexiona mejor. Si encima te ponen música de la buena en el pantano de Lanuza (al que los promotores inmobiliarios de Sallent llamaban lago), mejor que mejor. Buena ocasión para reflexionar sobre cómo ha quedado dispuesto el nuevo Ejecutivo de Aragón, el de los buenos propósitos, el que administrará la herencia de Rudi, el que tendrá a Echenique vigilando desde la trastienda, el destinado a recuperar todo lo perdido durante los últimos cuatro años e incluso durante los cuatro anteriores.

En la alta montaña es preciso andarse con cuidado. Porque los Pirineos, aunque sea en su vertiente sureña, son hermosos pero merecen respeto. Hace un par de veranos me caí vadeando un torrente (en la cara norte, no obstante) y desde entonces renqueo de la pierna derecha. Hay que extremar la prudencia, ya les digo. Pasa igual que con cualquier valoración inicial de la recién estrenada DGA: mejor mirar dos veces dónde pones el pie... o la palabra. Porque, a priori, Lambán se las ha ingeniado para juntar en el mismo organigrama a personas que ya estuvieron (o casi) en la pomada y no lo hicieron mal, con otras que tampoco son precisamente novatas pero no se sabe qué méritos contrajeron en anteriores destinos para volver a tener cargo. Concretamente, hay varios ex procedentes del Ayuntamiento de Zaragoza que no despertarán grandes entusiasmos, como otros que llegan con el mérito fundamental de haber formado parte del círculo del gran jefe Javier. Deberán enfrentarse todos ellos a la falta de dinero, pero también a una estructura administrativa muy poco funcional y que arrastra lastres pesadísimos. Lo más chungo no viene solo del mandato de Luisa Fernanda (que se ha limitado a sembrar de sal los mejores campos), sino también del Marcelinato, cuando se iniciaron o desarrollaron proyectos absurdos, costosísimos y manejados por gentes manifiestamente incompetentes. Ahí está esa Corporación de Sociedades Públicas, que da miedo de solo mirarla. Para herencia... la del PAR.

La tarea del nuevo Gobierno trasciende por su hondura los cambalaches internos del aparato socialista (donde se siguen decidiendo nombramientos y encargos a piñón fijo) o la participación de CHA. Hará falta mucho pulso, mucha inteligencia y mucha creatividad. Veremos. Yo, de momento, bastante tengo con bajar de Respomuso.

lunes, 4 de mayo de 2015

¿Qué le espera a Zaragoza tras el 24-M? 20150504

Las propuestas que hemos conocido hasta la fecha son inconcretas, de perfil muy bajo y en ocasiones bastante surrealistas. El PAR, una vez más, y quizás porque ya no tiene gran cosa que perder, se despendoló el otro día con eso de hacer un gran teatro donde ahora está La Romareda y mantener el proyecto anterior de llevar el campo de fútbol a San José. Es de suponer que De Pedro no solo se ha olvidado ya de las cinco líneas de metro que llegó a proponer Biel, sino que además aún no se ha enterado de que el tema del estadio ha girado sobre su propio eje para volver (en una pirueta sociopolítica de las más graciosas y significativas que se recuerdan en la Ciudad Inmortal) al mismo plan que propuso CHA en su día: rehabilitar la instalación sobre su actual emplazamiento. O puede que al candidato regionalista le haya soplado la teatral idea su compañero Callizo, deseoso de remediar el gatillazo del Fleta. Sea como fuere, el PAR puede, al menos, presumir de fértil imaginación (y de ser bastante más consecuente que el PP, ahora súbitamente convertido en fan del arquitecto Lamela).

Pero hace falta más, mucho más. Contrariamente a lo que dicen los reaccionarios locales, Zaragoza es una ciudad que ha mejorado mucho en los tres últimos lustros. Sin embargo, arrastra defectos de planificación muy notorios. Creció de forma desordenada, tiene nuevos barrios carentes de servicios esenciales mientras otros más antiguos caen en un paulatino abandono, necesita mantener con eficiencia sus equipamientos y debe completar la transformación de su programa de movilidad. Le harán falta ideas-fuerza, una vez pasado y repasado el impacto del 2008 y abandonado por la propia fuerza de las cosas aquel absurdo eventismo en que se metió el dúo Belloch-Blasco. Y sobre todo ha de aprobar su eterna asignatura pendiente: ser gobernada en beneficio de la mayoría y no del de esa élite volcada en el negocio inmobiliario.

Es hora de que las/os candidatas/os municipales se retraten. Con los pies en la tierra pero con imaginación. Con ambición pero administrando los recursos con eficacia. A ver pues.

viernes, 27 de febrero de 2015

Goya nos vuelve a retratar 20150227

Irrito a mis lectores de derechas, decepciono a no pocos de izquierdas, descoloco a los de centro, mosqueo a los aragonesistas y cabreo a los españolistas. Por ello suelo usar a menudo expresiones como "con el debido respeto", "ya disculparán" o "sin ánimo de ofender". No es sarcasmo; solo pretendo suavizar las tensiones. En todo caso, hay algo que aliviará los enfados de quienes me ven como un tipo negativo, engreído y faltón: en realidad mi influencia sobre los acontecimientos es muy escasa... tirando a nula. Les voy a poner un ejemplo descafeinadito, para evitar sofocos: el asunto de Goya y su fallido museo (bueno, digo fallido en su versión más ambiciosa y de iniciativa pública).

Ocurrió un día que el entonces presidente de Aragón, Santiago Lanzuela, inspirado por Manuel Pizarro, a la sazón jefe de Ibercaja, salió al ruedo anunciando la creación de un Espacio Goya, lugar donde se concentraría la obra que hay en Aragón del gran pintor y la que pudiera ser importada, junto con trabajos de artistas precursores o de otros posteriores influenciados por don Francisco. Cierto es que el tema se planteó con poca ambición y sapiencia, pero yo lo jaleé, encantado además de coincidir con personas tan señaladas y tan de orden.

Lo de Goya era de cajón. No hay aragonés más universal ni otro reclamo posible en el exterior. El Espacio (mejor el Museo) era un objetivo irrenunciable. Pero, claro, el proyecto tenía que lidiar con los intereses, las envidias, los personalismos y todos los vicios regionales. Pronto se supo que algunas entidades propietarias de obra goyesca no la soltarían ni a tiros (por ejemplo la Iglesia Católica). El Gobierno de Aragón, no obstante, se puso a intentarlo (ya era presidente Marcelino Iglesias). Se desalojó la Escuela de Artes y Oficios para instalar allí la cosa... Y luego todo se fue quedando en nada. Mientras, nos entreteníamos con lo de Gran Scala y otras idioteces.

Ahora, Ibercaja (que ya vio en Goya el principal activo de su Museo Camón Aznar) ha decidido adueñarse de la marca. Nadie podrá reprochárselo. Una vez más se ve quién templa y quién manda. Y aquí, un servidor, con un palmo de narices. Como les dije.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Contra la universidad: burricie y clasismo 20141213

Las noticias relativas a las dificultades financieras de la Universidad de Zaragoza ha provocado el sádico regocijo de algunos. Si el Gobierno autónomo no paga ni lo que tiene comprometido, si los nuevos centros no se pueden construir, si los antiguos se desmoronan, si no hay forma de nombrar nuevos profesores titulares, si ya no es posible cambiar las bombillas fundidas... quienes detestan la Academia y lo que ésta significa se felicitan y proclaman que ya era hora de meter en vereda a los inútiles que, según su opinion, vegetan en los campus. No es casualidad que los comunicadores reaccionarios hablen de la casta universitaria cuando quieren meterle caña a Podemos. La España negra viene de una tradición ajena a la ciencia y al conocimiento en general, desconfía siempre de los literatos y aborrece a los artistas. En una mezcla perfecta de burricie y de clasismo, ese reflejo está incrustado en los genes de ciertos individuos. "¡Muera la intelectualidad traidora!", le gritó Millán Astray a Unamuno (y eso que el entonces rector de Salamanca casi era de los suyos).

La burricie se destapa tal cual es cada vez que alguien desprecia no solo a la universidad (la pública, se comprende) sino a sus titulados más accesibles: médicos del Salud, abogados del turno de oficio, maestros, profesores de instituto... Siempre hay alguien dispuesto a considerarlos unos vagos bien pagaos. ¿Bien pagaos? Un catedrático de la Universidad de Zaragoza que trabaje a tiempo completo sale por unos tres mil y pico euros brutos al mes; un profesor asociado no suele superar los 600 euros. 

Hay más. Para buena parte de las clases altas (y sus asimilados ideológicos) la universidad, al masificarse, se ha convertido en un factor de movilidad social intolerable. Si cualquiera tiene carrera, se rompe la exclusividad de antaño, que reservaba los estudios superiores a los hijos de las familias pudientes. Por eso la gente bien no solo justifica e incluso celebra la asfixia económica de la institución, sino el hecho de que sus graduados ya no encuentren trabajo, deban venderse por cuatro chavos o hayan de emigrar. ¡Que se jodan!, dijo aquella. 


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jueves, 4 de septiembre de 2014

Un cuarto de siglo repicando 20140904

Ya se habrán enterado de que La Campana de los Perdidos, uno de los más famosos garitos zaragozanos que programan música en directo, cumple veinticinco años. Felicidades: un cuarto de siglo repicando es mucho tiempo en esta capital de la Tierra Noble, donde hacer cultura a ras de calle (quiero decir al margen de los circuitos oficiales y de los megaproyectos que tanto dinero público han devorado) es una heroicidad. Bueno, a lo mejor algunos de ustedes no creen que el folk, el jazz, el blues, el rock o las fusiones sean cultura propiamente dicha. Si es así, les expreso mi más sentido pésame. Pero yo sigo con mi tema.

Que los bares pongan escenario y traigan músicos y cantantes de verdad es algo magnífico. Durante mucho tiempo, quienes recorríamos la noche de Cesaraugusta nos dolíamos de la escasa oferta de ese tipo que había en la ciudad. Y celebrábamos cada concierto (en el Oasis, en la Casa del Loco, en el Z o en la propia Campana). Y rabiábamos cuando las autoridades competentes ponían trabas o chapaban los locales. Ya se sabe cómo es esto: chamizos ruidosísimos que vuelven loco a su vecindario a golpe de decibelios enlatados parecen tener carta blanca; locales que no han planteado excesivos problemas (o incluso ninguno en absoluto) sufren el peso de la estricta normativa. Increíble.

Ahora, lo de programar música en vivo como complemento a las copas, el jajajá y el flirteo se ha extendido, benditos sean los dioses. Ahí están la Credence, La Lata de Bombillas, la Sala López. Y por supuesto los bares de mi barrio, mis vecinos de el Eccos y La Ley Seca, donde era y soy cliente habitual (los sabadetes y tal, que entre semana me recojo prontito, pobre de mí). Bueno, incluso los pequeños teatros como el de Las Esquinas se atreven a organizar conciertos. Genial.

La Campana de los Perdidos celebra su cuarto de siglo con una programación que empieza hoy mismo (22.00, Pardinilla y Cossío bajo la denominación Hot Hands) y seguirá mañana (22.30, Vegetal Jam), el sábado (22.30, Tracks Dogs) y el domingo (20.00 Carmen París en París al piano). Pásense si les apetece. El cumpleaños lo merece. 

domingo, 9 de febrero de 2014

Proyectos (públicos) fracasados, una historia lamentable 20140209

El Gobierno de Aragón estudia la sentencia sobre Castanesa por si fuera posible recurrirla. ¿Para qué, si Aramón ya se veía incapaz de abordar un plan tan caro y demencial? Para que no decaiga el imaginario. Así que desde el Pignatelli dicen que la nieve sigue siendo fundamental para el Pirineo (¿quién lo niega?), y el jefe del principal partido de la oposición, Javier Lambán, agrega que el proyecto ahora estrellado (obra del Ejecutivo que presidió Marcelino Iglesias) respondía a una "sana intención".
Un paseo por las laderas del valle donde debían ir las supuestas pistas de Cerler-Castanesa permitía deducir que aquello era un imposible. Hubiera sido preciso rehacer las fortísimas pendientes, consolidar el esponjoso suelo, canalizar las escorrentías y dinamitar los afloramientos rocosos. El destrozo medioambiental y el gasto iban a ser insostenibles. Y por si eso fuera poco, el hipotético dominio esquiable quedaba bajo el viento del norte, la gabacha, capaz de barrer la nieve una y otra vez. "Sujetaremos los copos con chinchetas", dijo un asesor de los jefes.

Con la pretensión de construir miles de apartamentos, Aramón empezó de inmediato a señalar suelos ofreciendo 240.000 euros por hectárea de prado (36.000 abonados en el acto). Los ganaderos del valle se vieron, de repente, millonarios. Al arquitecto Foster, designado autor de la estación, se le pagaron de entrada más de tres millones libres de impuestos por iniciar un diseño que jamás acabó. Increíble.

Con este último tropiezo, Aramón eleva su agujero por encima de los cien millones. La sociedad semipública, mal gestionada durante lustros, usada para impulsar pelotazos en los valles, es una ruina: la ruina de todos los aragoneses (y no es la única, claro). Para colmo, las decenas de miles de segundas residencias construidas a destajo (algunas, horrorosas) malogran ahora la oferta de la hostelería local. Un pan como unas hostias.

Castanesa, pero no solo. No les repito el listado de bromas y quimeras que han decaído o bien son una absurda realidad que sigue devorando la pasta del contribuyente. Cuando recorro Zaragoza y veo el Fleta como el pelado costillar de una ballena varada o la antigua Escuela de Arte que jamás será el museo que Goya debería haber tenido, cuando recuerdo el pufo del estadio cinco estrellas y me entero de lo que está pasando con Averly, no dejo de pensar en dos cosas: a) que la incompetencia de los jefes sale aún más cara que sus presuntas corruptelas (o corrupciones de grueso calibre), y b) que sería una excelente inversión pagar bien a los políticos, siempre que fuesen personas preparadas, inteligentes, con iniciativa... y honestas, por supuesto. Ya sé que esa especie no abunda. ¿Por qué no la reclamamos con la papeleta electoral en la mano? 

domingo, 26 de enero de 2014

Averly, ¿el penúltimo atentado contra el patrimonio? 20140126

El viernes por la tarde abrieron a los medios las puertas de Averly, la vetusta e interesante fundición que durante decenios fue el mascarón de proa de la industria zaragozana. Entonces se pudo comprobar la desolación que reina en las naves no protegidas. Donde había máquinas y artefactos en un estado de conservación aparentemente bueno, ahora sólo quedan vigas y piezas metálicas tiradas en un amasijo informe. Así, el que sin duda alguno es un bien patrimonial de indudable valor parece estar volatilizándose ante nuestros ojos. Como casi siempre. Los herederos de Averly y la constructora que compró los terrenos de la factoría (ya recalificados) hacen malabares con esta patata caliente, que para ellos significa antes que nada dinero contante y sonante (y mucho dinero, por supuesto). Las instituciones públicas, Gobierno de Aragón y Ayuntamiento, se desentienden y renuncian a elaborar un plan serio para conservar lo que en cualquier otro país europeo sería considerado sin duda alguna un fantástico exponente de la arqueología industrial.

En Zaragoza apenas se habla de Averly. El vecindario está más pendiente de la peatonalización de la calle Don Jaime, de la presencia de mascotas en autobuses y bares o de los recortes que vienen demoliendo a pasos agigantados los principales servicios públicos. En los ámbitos políticos (que es donde el tema de la vieja fundición tenía que haber encontrado una salida ordenada y razonable) se sabe sobradamente que el patrimonio y la cultura en general son asuntos prescindibles y ocupan un lugar muy secundario en el catálogo de inquietudes ciudadanas. Entre unas cosas y otras, nadie (fuese poder autonómico o municipal) ha llegado a plantearse la posibilidad de intervenir en el tema para asegurar la conservación y proceder a la rehabilitación de los edificios, naves y máquinas que lo merecían (parte de los cuales sí fueron declarados bienes protegidos). La solución inicial pasaba por permutar los terrenos de Averly por otros de titularidad pública que están disponibles justo en el mismo sector de la ciudad. Pero eso es ya pura utopía. La constructora quiere ejecutar sus planes y los herederos se lamentan por la destrucción inminente... de lo que ellos mismos vendieron al mejor postor. El Ayuntamiento sabe que cualquier cosa que se haga (incluso con lo que parece haberse salvado) va a costar una pasta. ¡Ufff, pasta!

Zaragoza, esta ciudad incapaz de utilizar los más grandes y caros emblemas de la Expo (Pabellón Puente y Torre del Agua) y que tampoco sabe cómo poner en uso otros inmuebles salvados de la piqueta, ha vuelto la espalda a una instalación que forma parte de su historia. Y todos nos volvemos un poco más pobres y más incultos. Qué lástima.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Cultura convenientemente vigilada 20131122

El Congreso Iberoamericano empezó con la policía en la puerta para comprobar que los asistentes al acto inaugural no llevaban bajo el abrigo camisetas contestatarias. La cultura, ya se sabe, es en sí misma subversiva y toda vigilancia es poca.

No sé que pasará hoy en este Congreso, porque vienen el príncipe Felipe y Terminator Wert. El primero, la verdad sea dicha, es una especie de ectoplasma real (o sea, real de realeza no de realidad) a quien se le está pasando el arroz mientras su padre entra y sale de los quirófanos. Pero el segundo es un personaje mucho más concreto. Se ha empeñado en que la educación se adapte como un guante a las categorías sociales, de forma que las clases altas vuelvan a tener el monopolio de las titulaciones superiores y de la formación en el extranjero. No se sabe si apunta a tal objetivo con el fin de poner las cosas en su sitio (en estos tiempos tan vintage) o para evitar que España se nos llene de sabios jóvenes angloparlantes y las limitaciones idiomáticas del señor Rajoy y de la señora Botella canten demasiado.

La cultura es un requisito fundamental para armar democracias de calidad. Pero los instrumentos para la divulgación del conocimiento (sobre todo las teles, la música pop comercial y el cine blockbuster) apuestan por el entretenimiento más ramplón y vacío, no sea que el personal espabile. El universo digital está controlado por un estricto oligopolio de grandes compañías, con Google a la cabeza, y las operadoras que llevan internet a las casas se forran (por lo menos en España) ofreciendo el acceso a contenidos gratuitos. La educación de las masas queda en manos de Wert y sus acólitos, mientras la democracia pierde gas a marchas forzadas ahora que la derecha (capitaneada por sus telepredicadores orgánicos) defiende la futura ley Fernández con un argumentario primorosamente calcado del que se utilizaba en tiempos de Franco para justificar la dictadura.

Así que cuidado con las camisetas. No se admiten verdes... ni naranjas ni negras ni blancas ni rojas ni arcoiris. Mejor, camisa y corbata. Recuerden: los rojos no llevaban sombrero.



miércoles, 7 de agosto de 2013

Si tenemos Benidorm... ¿p'a qué el CSIC? 20130807

En estos domingos de ardiente verano se pueden ver en el Telediario de TVE1 amplias informaciones sobre lo llena que está la playa de Benidorm, y poco después, en La 2, meternos al cuerpo un reportaje idéntico, solo que extraído del Nodo de los 60. Los mismos guiris, la misma aglomeración sobre la arena, el mismo triunfalismo del locutor. Ya les digo yo que estamos en pleno revival. Por supuesto, nuestra televisión pública se vuelca una vez más sobre la expansión cualitativa del turismo, pero no dice ni media palabra de la ruina caracolera que azota al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde los mejores investigadores capean el temporal aterrados o simplemente emigran. La España oficial regresa al imaginario elemental de hace medio siglo: desidia al borde del mar y que inventen ellos.

Resultan encantadoras las crónicas estivales de sociedad y chinchorreo que exhiben al Rey y su familia en Mallorca, como si la estancia en la isla, en vez de veraneo, fuese para los Borbones una etapa de intenso trabajo. Bueno, a ver si esta vez Su Majestad no la lía. Porque el anterior viajecito a Marruecos está teniendo un epílogo de traca maraca, con el follón del pederasta espía y todo lo demás.

Las playas, sobre todo aquellas que atraen a la jet-set (o sea a los muy ricos y parásitos en general), permiten conjurar la crisis por el procedimiento de envolverla en una capa de crema solar, tangas, música politónica dance y una atmósfera de lujo incontenible: yates, bugas, joyas y fiestas benéficas. Al parecer la cosa va bien, muy bien, allí donde está la gente con dinero. Ya llegan los rusos (horteras y peligrosos, pero podridos de pasta), pronto vendrán también los chinos (los que puedan permitírselo, claro). Son los biznietos de Lenin, los nietos de Mao. Y encuentran en este capitalismo nuestro, tan posindustrial y tan guarrete, un ámbito perfecto para su desarrollo personal. O sea, que si les preocupa a ustedes el futuro de sus hijos, apúntenlos al Masterchef infantil y eviten como sea que se aficionen a las matemáticas. Tenemos Benidorm y Marbella. A la mierda el CSIC. 

jueves, 28 de marzo de 2013

No hay jardines secretos en Mogador 20130328

Una amiga me dejó el libro Los jardines secretos de Mogador, del mejicano Alberto Ruy Sánchez. El ejemplar estaba dedicado y firmado por el autor (fue premio Cálamo en 2003) y lo leí con avidez, aunque no fuese el tipo de novela intensa y épica que a mí me gusta (en realidad es un relato muy poético e íntimo). Pero Mogador puso escenario a una pequeña parte de mi vida y deseaba volver allí una vez más.



Mogador es Essaouira, la pétrea y amurallada ciudad marroquí que se asoma al ventoso Atlántico al final de una ruta que alcanza el mar desde Marrakech. Según las leyendas, fue construida por un arquitecto francés, esclavo del sultán, cuya obra satisfizo tanto al soberano que mandó cegar al artífice para que jamás pudiera repetirla (aunque creo que este suceso sólo es un eco de otros que también involucraron a reyes tiránicos y arquitectos geniales). A finales de los Setenta, cuando llegué por vez primera a Mogador-Essaouira, por allí sólo recalaban hippies y mochileros, viajeros que buscaban lugares exóticos y maduros gays europeos a la búsqueda de jóvenes novios magrebíes. Todos andábamos revueltos en el café de la plaza, en los chiringuitos del puerto o mirando las olas desde la ancha batería de la muralla marítima, provista aún de decenas de enormes y viejos cañones navales fundidos en las atarazanas de Barcelona en el siglo XVIII.

Essaouira es preciosa. Si no la conocen y quieren hacerse una idea, vean la foto que cuelga a la derecha en la entrada al bar Kabul, en Fernando el Católico. En este lugar nos perdemos algunas noches mi cuñado José Luis El Negro Martínez y yo mismo, para pasar las horas oyendo blues-rock y hablando de viajes con Javier Clos, el dueño, que es además un fotógrafo excepcional (como prueba esa extraordinaria imagen de la misteriosa Mogador que les invito a ver).

Tal vez mi amiga me dejó su libro para motivar mi fantasía. O con la intención de usarlo como instrumento de seducción. Y yo, que me asomo hoy al espejo para ver con incredulidad la cara de un sexagenario, sé que en Mogador no hay jardines secretos... Pero su búsqueda aún merece la pena.

domingo, 7 de octubre de 2012

Menos patria, más inteligencia y mucha solidaridad 20121007

En medio de esta cosa que solemos llamar crisis, los españoles (incluidos los españoles que no quieren serlo) volvemos a mirarnos en el espejo preguntándonos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Recuperamos los viejos lugares comunes, rebuscamos en la Historia para encontrar los agravios y las violencias que impidieron a la periferia librarse del centro y al centro meter en cintura a la periferia... Los más simples y/o canallas buscan una bandera en la que envolverse para justificar mediante coartadas patrióticas cualquiera de las cosas que pasan o pueden pasar.

He leído a Miguel Navascués, economista retirado del Banco de España y que parecía persona sensata pese a su ramalazo ultraliberal, saludar con entusiasmo la llegada de Eurovegas porque, en su opinión, los españoles somos un desastre: vagos, torpes, desorganizados... Incapaces de entender la economía productiva, lo mejor que podemos hacer es currar de camareros, limpiadoras, gigolós y strippers bajo el alegre sol de nuestra tierra. Y cuidadín que este pensamiento lo comparten otros expertos.

Los españoles del Norte quieren distanciarse o separarse por completo de los españoles del Sur, reproduciendo a escala ibérica las fobias europeas. Los laboriosos norteños no quieren echarse a las costillas el gasto de los despreocupados sureños. Los estereotipos funcionan estupendamente a la hora de tipificar la esencia de este choque entre culturas. Por supuesto todo es más complejo y mucho más entreverado. Llevo años escuchando memeces sobre el sistema educativo español y el fracaso de nuestras universidades públicas a la hora de formar profesionales. Pero ahora mismo, miles de ingenieros españoles titulados por esas mediocres universidades se están integrando perfectamente en las industrias de Alemania, Escandinavia o los Países Bajos. Su reputación es excelente aunque vengan de un país pig.

Personalmente no creo que ningún pueblo tenga un destino específico. Dependiendo de las circunstancias, de los liderazgos y de las ideas hegemónicas en cada momento, los habitantes de un país pueden ser refinados, industriosos, revolucionarios o genocidas. Tampoco me emocionan las banderas y los himnos. Ni la Marcha Real, ni el Canto a la Libertad, ni Els Segadors.

Por eso creo, en mi infinita ingenuidad, que la crisis requiere más solidaridad entre los pueblos de Europa y de España, porque el enemigo es el mismo: las oscuras élites que manejan nuestros destinos a través del dinero, las organizaciones que han usurpado la función de las instituciones democráticas y hoy manejan a placer el control de las finanzas públicas y las políticas monetarias. A esos, desde luego, tampoco les ponen tiernos los símbolos de la patria... ¿Qué patria? 

martes, 11 de septiembre de 2012

Leyes de quita y pon, poromponpón 20120911

El presidente de Extremadura, Monago, se va del tarro (es lo que tiene coexistir con los de IU). El otro día, por ejemplo, planteó la idea de compensar el brutal incremento del IVA en los productos culturales ofreciendo a creadores y promotores ayudas suplementarias para que puedan sostener su actividad. Naturalmente, desde el PP se han apresurado a decirle que no, ni hablar, hasta ahí podríamos llegar. Estamos en crisis, hay que apechugar con lo que cae y además las normas y las leyes están para cumplirlas, aseveró Cospedal, con ese cutis suyo capaz de rayar el diamante y doblar el titanio. Toda la derecha le hizo coro: corresponde al Gobierno central fijar el IVA ¡y a nadie más!, donde hay patrón no manda marinero y a quien Dios no se la dé absténgase San Pedro de bendecírsela. Esperanza Aguirre, esa aristócrata tan sencilla y retrechera, corroboró el aserto; nada de enmendarle la plana a Rajoy... si se trata de facilitarles las cosas a cómicos, músicos y cineastas. A los de la ceja ni agua, que se joroben.

Pero inmediatamente después, la misma Aguirre sacó la más relamida de sus sonrisas para asegurar que a su amigo Adelson, el de Las Vegas, se lo va a poner todo a huevo y le dejará meter niños en los casinos, pasarse la Ley del Tabaco por el forro, contratar y despedir como le plazca, pagar menos impuestos o lo que se le pueda ocurrir al buen señor (investigado actualmente por soborno, fraude fiscal y fomento de la prostitución). "Si hay que cambiar las leyes --dijo la doña madrileña--, se cambian. Faltaría más". Y todos los espectadores del telediario, edición de sobremesa, entendimos que, ciertamente, la Ley no vale una caca frente al promotor de un improbable complejo dedicado al ocio adulto, pero es obligación ineludible cuando grava actividades culturales. Viva la especulación y el pufo. Y al conocimiento, que le den.

No me creí Gran Scala ni me creo Eurovegas o su versión catalana (dirigida por otro menda indescriptible). Pero tengo claro en qué país vivo: un lugar donde la cultura es sospechosa habitual y el dinero sucio (o su expectativa) está por encima de la Ley. 

jueves, 23 de agosto de 2012

Aragón o el logotipo mudable 20120823



La marca Aragón vuelve a encarnarse en un logotipo (¡otro!): el que se ha sacado de la manga el actual Ejecutivo y que ayer presentó el consejero de Economía, Francisco Bono. Se nota que, una vez más, las jefas y jefes tienen una idea un tanto simple de cómo se articula una campaña para vender el territorio y sus virtudes. Tan es así que llevamos decenios oyendo hablar de ello y hemos hecho las mil y una para situarnos en el mapa: anuncios, líneas aéreas subvencionadas, diseños realizados por los más reputados creativos (o más bien por sus aprendices), una Expo, tropecientos proyectos e invenciones que jamás llegaron a nada (o a casi nada)... Y vuelta a empezar. 


El nuevo símbolo de la marca Aragón ha costado nueve mil eurillos. No está mal, a la vista de que el logotipo elegido (con toda su expresividad concentrada en una A capitular acentuada) ni rompe con nada ni rebosa originalidad. Pero lo que asusta al personal es la factura que habremos de pagar para sustituir una marca por otra (la de Iglesias por la de Rudi) en la parafernalia promocional, desde los folletos y los carteles a los gadgets, los fotocool y el recopón.

Una Comunidad que ha sido incapaz de construir la marca Pirineos como referente de calidad o que no ha sabido (ni intentado siquiera) asociar a su imagen la figura de Goya, el aragonés más conocido y reconocido en todo el planeta, puede encargar logotipos con letras acentuadas, pero seguirá sin ofrecer nada tangible. Si no define su personalidad y sus ofertas, seguirá ocupando un lugar secundario en el mercado de los territorios. Fíjense que ayer mismo, mientras aquí se presentaba la Á, Aragón era noticia en toda España por la historia ésa del Ecce Homo del Santuario de la Misericordia, asunto chusco, baturro y lamentable donde los haya. Así perfilamos (de verdad) nuestra estampa.
Personalmente, desde que contemplé el fracaso de la Expo como escaparate de Zaragoza y el resto de Aragón y vi cómo el Espacio Goya se quedaba en nada, no espero gran cosa de las iniciativas institucionales en materia de marcas. Pero, bueno, así vamos pasando el rato. Qué guay. 



viernes, 6 de abril de 2012

Rito y folclore en la Tierra Noble 20120406

Aragón ha hecho del tambor y el bombo su seña de identidad más exportada (porque la Virgen del Pilar, en realidad, es muy de Zaragoza, y los Amantes son muy de Teruel). Desde que Saura tirase de parche batido en Pipermint frappé, el ¡prom, prom, prorrompompón! lo mismo sirve para inaugurar exposiciones internacionales que para darnos a entender en Fitur o recibir a las visitas ilustres. Es una expresión sencilla, ruidosa, espectacular y muy racial. El ritual religioso (si lo fue alguna vez) se ha convertido definitivamente en folclore, y el folclore en factor de marca. Mal que les pese a los señores jefes, por ahí fuera es mucho más notoria y reconocida la Semana Santa bajoaragonesa que las carreras de Motorland. Y por supuesto sale muchííísimo más barata, lo cual representa un extraordinario valor añadido.

Las procesiones de estos días son una pasada. Podrán gustar o no, pero si por un momento pudiéramos dejar a un lado los prejuicios religiosos y culturales para observarlas como harían un esquimal o un neozelandés, tendríamos que convenir en la naturaleza bárbara, barroca y delirante de esos desfiles de gentes encapirotadas, dándoles cual posesos a diversos instrumentos de percusión y portando imágenes sangrientas y temibles. ¡Cómo las gastan éstos!, pensarán los guiris de la Europa rica, y tal vez encuentren en tan alucinado ritual la explicación última de que el nuestro sea un país dado a las bancarrotas, esencialmente atrasado, proclive a los éxtasis, pecador y corrupto (¡como luego te confiesas... y ya está todo perdonado!).

La Tierra Noble se ha hecho muy semanasantera. Zaragoza ha puesto escenario a una serie interminable de actos y demostraciones que hace treinta años no existían o eran francamente minoritarios. Y no es que el personal se haya hecho más creyente. Es que, en este bendito país de las quimeras, el folclore nos proporciona personalidad y una manera irracional pero elaborada de sentirnos parte de algo. Por eso nos vuelven locos los trajes regionales. Por eso en Aragón TV triunfa la jota. Por eso nos aferramos a las tradiciones locales... Y adiós, amigos, que me voy a ver la procesión.

JOSÉ LUIS Trasobares 06/04/2012