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viernes, 16 de noviembre de 2012

Sensaciones tras la huelga general 20121116

El 14-N dejó a su paso una estela de contradictorias sensaciones. El Gobierno supo que definitivamente tiene la calle en contra. Los sindicatos demostraron que distan de estar acabados. El PSOE lamentó con amargura su desconexión con las masas rebeldesa. Y la gente se puso en pie, miró alrededor, se sintió parte de la muchedumbre y cobró nuevas esperanzas. En esta guerra de desgaste ganará el que más resista. Según la estrategia conservadora, a estas horas debería haberse emitido desde Moncloa el parte final: "Atemorizada y desmoralizada la ciudadanía, etcétera, etcétera". Pero anteayer en cientos de ciudades y pueblos la ciudadanía estaba viva y protestando. Con miedo, sí, pero con indignación y voluntad de aguantar el envite. Rajoy lo tiene cada vez más crudo.

La discusión sobre si la huelga general fue un éxito o un fracaso carece de sentido, a la vista del volumen alcanzado por la movilización. En Zaragoza, promedio de las Españas, paró la industria (grande y mediana), el transporte público colectivo funcionó en servicios mínimos, Mercazaragoza abrió pero no tuvo actividad, se suspendieron clases en numerosos centros educativos y en la Universidad, los hospitales funcionaron a medio gas... Durante la mañana, las mareas movieron a 15.000 personas. Por la tarde, dos manifestaciones (la de los sindicatos mayoritarios y la Cumbre Social, y la de los alternativos y quincemayistas) reunieron en conjunto a otras 150.000 (según mis propios cálculos). Casi una cuarta parte de la población se puso en marcha. Ese nivel solo se alcanza cuando lo anima una decisión mayoritaria.

Al Gobierno se le plantea un problema muy serio. Ha fracasado en su estrategia de destruir a los sindicatos (a todos ellos) con feroces campañas de desprestigio y un ninguneo calculado. Las centrales (las mayoritarias) estuvieron muy tocadas. pero mal que bien se van poniendo las pilas. Rajoy y los suyos les dan oxígeno.

Al PP solo le queda una baza: no existe (aún) una alternativa capaz de capitalizar política y electoralmente el enorme descontento ciudadano. Pero ya veremos, ya veremos... 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Orgullo, dignidad... supervivencia 20121114

El caso es que yo debiera haber parado ayer, y hoy este artículo no habría visto la luz. Pero los convocantes del 14-N se empeñaron en que los trabajadores de la prensa diaria hiciésemos la huelga hoy, y como servidor se atiene en estos casos a la disciplina más elemental... hoy será cuando deje apagado el ordenador y mañana faltaré a la cita con todos ustedes. Discúlpenme, pero no me queda más remedio.

He tenido mis dudas sobre esta convocatoria, sus posibilidades, su alcance real, su impacto... Creo no obstante que desembocará en una gran jornada de lucha, con paros, piquetes, concentraciones y enormes manifestaciones vespertinas. Así que vale, ya estoy convencido. Y aunque no lo estuviese, iría igualmente a la huelga por puro orgullo y dignidad, por respeto a los apellidos que llevo y a una familia que jamás (hasta donde nos alcanza la memoria) dejó de creer en la libertad, la equidad y la justicia. Iría porque hay motivos y porque además trabajo en una industria (la de la información) que está siendo demolida, y en ello, amigos, me va la vida.

Esta crisis se está llevando por delante demasiadas cosas. En España, dos gobiernos sucesivos han iniciado (el anterior tímidamente, el actual con terrible resolución) la destrucción de la democracia social. Semejante plan no sólo contempla la voladura de los servicios sociales, de la igualdad de oportunidades, de la asistencia a los más débiles y de los derechos laborales acumulados durante decenios de lucha y resistencia; también incluye la devaluación acelerada de los instrumentos que han permitido construir la democracia y son imprescindibles para mantenerla en pie y reforzarla. El periodismo es uno de ellos. Por eso, al margen de dudas y pareceres, hoy dejaré quietos mis papeles, saldré a la calle y me encontraré con mis colegas, al filo de las siete de la tarde, por delante de la manifestación que marchará desde Paraíso a la plaza de Europa. Ese es el lugar en el que habitualmente trabajamos informando cuando la gente sale a la calle. Y allí estaremos esta vez para sumar nuestro grito al de todos los demás. Por puro instinto de supervivencia. 

viernes, 13 de abril de 2012

Todos somos des-iguales ante la Ley 20120413

Convocar algaradas a través de las redes sociales será delito y permitirá a los jueces mandar al talego a quienes sean imputados por ello (¡o por practicar la resistencia pasiva!). Los jefes, empezando por ese ministro del Interior nuestro tan serio y tan tajante, hablan de guerrilla urbana. Y sí, vale, nadie negará que en ocasiones se producen incidentes de cierto relieve a cargo del Bloque Negro, los antisistema u otras tribus de la radicalidad incontrolada (o controlada por vayan ustedes a saber quién). Pero al mismo tiempo también son constantes los excesos policiales. El martes moría un ciudadano al que la policía vasca reventó el cerebro con una pelota de goma. ¿Su delito? Pasar por una calle donde se estaba produciendo una pelea entre hooligans.

Nadie garantiza que la supuesta persecución de la guerrilla urbana no lleve a prisión a cualquier persona que simplemente se encuentre en un lugar inadecuado en el momento menos oportuno. O que sirva para criminalizar a quienes difundan la convocatoria de simples concentraciones o protestas callejeras. La relación en el tiempo entre los próximos cambios en el Código Penal y la última huelga general (cuyo desarrollo fue, salvo escasísimas excepciones, un modelo de autocontrol) no augura nada bueno. Menos aún el tipo de despliegues que lleva a cabo la Policía Nacional desde que manda el PP. En las últimas manifestaciones celebradas en Zaragoza dicho despliegue fue exagerado y dispuesto con demasiada evidencia y poco tino. ¿A quién se le ocurre eso de alinear en las aceras agentes provistos de equipo antidisturbios que en algunos momentos (como pasó el 29-M en el Paseo de Pamplona) se ven rodeados de personas (manifestantes o no) que van y vienen? ¿Hay ganas de que en un barullo de esos salte la chispa y se arme bronca? ¿Se quiere provocar o se intenta acojonar?

Mientras, no se ve ninguna intención de perseguir la delincuencia de cuello y guante blancos. En lujosos despachos, la llamada ingeniería financiera, la evasión de capitales y el despliegue de trucos para engañar al fisco se llevan a cabo con la más absoluta impunidad. Todos somos des-iguales ante la Ley. Y más lo hemos de ser.

JOSÉ LUIS Trasobares 13/04/2012

lunes, 9 de abril de 2012

¡Malditos obreros especializados! 20120409

Observo que últimamente las fobias ultraconservadoras se han ampliado. Empezaron por los exquisitos artistas progres y las clases medias ilustradas abiertamente izquierdistas. Luego, incluyeron a los trabajadores del sector público y muy en particular a los funcionarios de las áreas administrativas que se emboscan en los despachos, tienen empleo asegurado, moscosos, gabelas y un ratito al mediodía para tomar café; sin olvidar, ojo, a los profes de cualquier nivel, pues la derecha española, que siempre receló del magisterio, anda empeñada en denunciar las supuestamente exageradas vacaciones de los docentes, sus horarios lectivos e incluso sus sueldos (¡qué tiempos, cuando se podía decir con propiedad aquello de "pasa más hambre que un maestro de escuela"!). Y ahora, desde la última huelga general, la nómina de los anatemizados abarca otro grupo social: los trabajadores cualificados de la gran y mediana industria, esos privilegiados que aún disfrutan de contrato fijo, salarios dignos, antigüedad, pluses y encima mantienen cierta actividad sindical, lo cual ya es el colmo.

Estos arrogantes obreros especializados han desafiado al Gobierno, han secundado las convocatorias de los abominables sindicatos, han salido en manifestación contra la reforma laboral y parecen dispuestos a resistir el ajuste por todos los medios. Por suerte, los currantes de verdad (mucho más majos aunque menos cualificados) están ahí, con sus contratos precarios, sus sueldos de a ochocientos euros el mes, su santo temor al patrón y su total desorganización. Esta buena gente fue capaz el 29-M de atender a razones (¡más les valía!), usufructuar su derecho al trabajo, dar la espalda a la huelga y cumplir con sus jefes, apoyando los esfuerzos de Rajoy para que la Patria salga de la crisis y a Botín no le falte de na.

España, la España fetén, abomina de tanto creador, tanto profesional, tanto investigador, tanto universitario y tanto especialista. Aquí hace falta gente cabal, que sepa lo justo para sintonizar la TDT, sobreviva a base de pluriempleo, trague lo que le echen, se crea lo que le cuenten y comulgue con ruedas de molino. Si no- ¡cómo vamos a competir con los chinos!

JOSÉ LUIS Trasobares 09/04/2012

viernes, 30 de marzo de 2012

Todo muy normal... salvo para Rajoy 20120330

Pues sí, oigan, ayer fue una jornada normal, normalísima. El consumo de energía eléctrica adoptó la curva típica de los festivos. Las grandes factorías y casi toda la industria paralizaron su actividad, al igual que la minería y los principales puertos del país. Los transportes públicos funcionaron con servicios mínimos. Y mínima fue asimismo la actividad en las universidades, la edición de muchos diarios o la programación de no pocas radios y televisiones (empezando por RTVE). Por la tarde, cientos de miles de personas se manifestaron en ciento y pico ciudades (impresionante la marcha por las calles de Zaragoza). Hubo un despliegue policial sin precedentes, piquetes, detenciones y de vez en cuando una mano de hostias... O sea lo propio de una huelga general secundada por varios millones de trabajadores. Ya lo dijeron tanto la patética portavoz del Ministerio del Interior como el delegado del Gobierno en Aragón, el bueno de Gustavo Alcalde: la normalidad es total. Acertaron.

Sin embargo, el presidente Rajoy lleva unos días fatales, anormales y sorprendentes (para él y los suyos). La semana se le está atragantando. Tenía previsto barrer en las elecciones andaluzas, avanzar impetuosamente en las asturianas, ver el fracaso absoluto de la huelga general, aprovechar el estado de shock para presentar los Presupuestos Generales, rematar el primer ajuste duro y recibir los parabienes de fraü Merkel. Pero todo le ha salido mal.

Puede consolarse don Mariano: mantiene la hegemonía institucional que ganó en las urnas, el PSOE aún no ha salido de la UCI, los sindicatos están por recuperar el tono muscular, hay poca sociedad civil organizada... Claro que si él, su Gabinete y su partido no son capaces de entender lo que pasa y se empeñan en amenazar el futuro de la gente, ésta reaccionará, como lo está haciendo ya; si la única alternativa que se ofrece a los trabajadores y las clases medias es el empobrecimiento, la pérdida de derechos y la humillación, los socialistas saldrán del bache, IU ampliará su espacio, la izquierda social se reagrupará, los sindicatos recuperarán el nervio perdido y el alegre festival conservador se convertirá en una pesadilla. Lo normal, vamos.

JOSÉ LUIS Trasobares 30/03/2012

miércoles, 28 de marzo de 2012

Lo siento, mañana estoy de huelga 20120328

Mañana haré huelga. Es un deber que me atañe como ciudadano, como trabajador y como periodista. Obviaré en este caso las explicaciones. Ya he contado otras veces que estoy comprometido con los derechos laborales porque sé muy bien qué es un despido improcedente, porque mis mayores me enseñaron a valorar las conquistas sociales logradas tras dura lucha, porque, en fin, no creo que haya democracia sin igualdad ni igualdad sin redistribución de la riqueza.

Esta es una huelga defensiva, una huelga necesariamente política, un pulso sin concesiones con el Gobierno. Y es mucho lo que está en juego. No sólo los derechos laborales sino toda una forma de entender la vida. Por eso se intenta convencer a los trabajadores y a las clases medias de que las mieles de los años de aparente bonanza fueron un exceso, un dispendio, un contradiós económico. ¿Qué es eso de tener piso en propiedad, coche, sanidad y educación gratuitas, pensiones e incluso segunda residencia? Los ricos (y más los ricos españoles, que adoran los salarios de la China comunista y los servicios públicos de Estados Unidos) quieren poseer en exclusiva ciertos bienes y privilegios. Les jode mezclarse con los mindundis en las playas, las estaciones de esquí y los garitos cool.

La democracia social está en peligro. Las políticas conservadoras no aspiran a corregir los fallos o las disfunciones del sector público sino a destruirlo. No pretenden optimizar las inversiones de las instituciones sino adecuarlas a un mínimo gasto corriente y a pagar las contratas con el sector privado (alguien tiene que salir ganando, ¿no?). Y claro, llegará un momento en el que, despojada de todo, la gente añore los tiempos en que tenía algo. Echaremos de menos los convenios colectivos, las indemnizaciones por despido, los salarios de tramitación, pero también los servicios de urgencias de los hospitales, los comedores escolares, los institutos, las matrículas universitarias de a mil y pico euros, ¡las obras sociales de las cajas!... Ese Estado del Bienestar que rozábamos con los dedos y que ahora debemos salvar y mejorar si es que tenemos un cerebro que piensa y un corazón que bombea sangre.

JOSÉ LUIS Trasobares 28/03/2012

miércoles, 14 de marzo de 2012

Efectos (previos) de la huelga general 20120314

En los fundamentados artículos que publica en la página de aquí al lado, Cándido Marquesán ha tocado en varias ocasiones un tema tabú pero esencial a la hora de trabar el contrato social. Me refiero a la capacidad coercitiva de las partes cuyos intereses están en juego. En la política como en la economía, para influir y ganar hay que poner encima de la mesa votos, influencia, capacidad de presión... fuerza. La socialdemocracia europea, cuya actual debilidad es causa importante de la riada neocón que nos arrastra, fue perdiendo pie no solo por su adocenamiento y su tendencia a pactar en frío, sino también porque el (mal) llamado socialismo real dejó de ser una amenaza para el capitalismo occidental. La sombra del Ejército Rojo se proyectaba de manera tácita sobre Brandt o Palme y potenciaba sus razones, sus propuestas, sus cabales exigencias.

El pedazo de historia que denominamos Edad Contemporánea (y que al parecer está acabándose justo ahora mismo) aparece repleto de tensiones, pugnas feroces, luchas sociales y competencias brutales. Por eso la propia lógica natural de las cosas exigía que, en el momento presente, los sindicatos españoles y el conjunto de fuerzas progresistas intentaran dar una respuesta inmediata y lo más contundente posible ante la ofensiva lanzada por la derecha, la oligarquía financiera y las cúpulas patronales. No había ni hay otra alternativa que la resistencia; eso, o ir sumando derrotas anticipadas hasta límites insoportables para los trabajadores por cuenta ajena y para el conjunto de las nuevas clases medias.

¿No servirá para nada? Bueno, parece que ya está sirviendo. El Gobierno se ha puesto a la defensiva. La victoria electoral de Arenas en Andalucía puede que no sea tan aplastante (y ya tiene mérito la cosa, porque Griñán, el socialista, más que un pato cojo parece un pollo decapitado). Hay cuadros del PP que empiezan a pedir un poco de templanza en los próximos ajustes por no encabronar más al respetable. La caverna mediática dispara con todo su argumentario. De repente, a lo largo de todo el espectro ideológico, repunta la idea de que aquí no está todo dicho y zanjado. Que no es poco.

JOSÉ LUIS Trasobares 14/03/2012