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sábado, 25 de octubre de 2014

Rebeldes con (demasiada) causa 20141025

Pasé la tarde de ayer pendiente de si la Pantoja entraba, o no, en prisión. Pero el tema quedó pendiente de un informe de la Fiscalía. Bueno, me dije, a lo mejor tiene suerte, como Fabra, el de Castellón, y sigue fuera hasta que le echen una mano, un indulto o qué se yo. En cualquier caso, España parece un trailer de la peli Todos a la cárcel. Al PP ya le han envirutado a unos cuantos ministros de la era Aznar, empezando por quien fue su vice y ministro de Economía, además de director del Fondo Monetario Internacional (lo cual nos indica en qué manos suelen estar los grandes asuntos públicos). El PSOE arrastra como puede su cruz andalusí. A IU le zumban las balas perdidas. Patronales y sindicatos descubren (aquellas con inaudita tranquilidad, estos con una especie de perplejo agobio) qué clase de gente ha venido usando sus respectivas siglas. Y luego, el escándalo catalán: la soberbia historia de la familia (presuntamente) cleptómana, que gobernaba y hacía malabares financieros al mismo tiempo... Lo de la folclórica venía a ser la alucinante guinda del pastel, el toque surreal y almodovariano. Aunque no debemos olvidar que Isabel, pobrecita, ha acabado tan mal por culpa... de un alcalde. Todo es política, amigos.

Muchos confían en los jueces y ponen en sus manos la ingente tarea de enderezar este país. Otros aseguran que el actual Gobierno ya toma medidas para hacer imposible la corrupción. Algunos incluso pretenden que los acuerdos entre el PP y el PSOE promoverán, al fin, un regeneracionismo radical. Tengo mis dudas, aunque simpatizo con la causa y el cometido de los jueces que están metiéndole mano al mondongo. El problema radica en que, mientras salen a la luz mamoneos de hace cinco, diez años o más, no existe garantía alguna de que en estos mismos momentos no se estén cerrando tratos, contratas, adjudicaciones, subvenciones y apaños fiscales menos onerosos para los contribuyentes que los urdidos ayer. Y me malicio que sí, que se están cerrando. Lo único que los métodos son más sofisticados, menos obvios. Ha llegado la hora de la gran estafa homologada. Se ha de robar... con todas las de la ley. 

viernes, 17 de octubre de 2014

Duro con todos... menos con los míos 20141017

Oí la otra noche al presidente de los empresarios madrileños, Arturo Fernández, afirmar muy serio que sí, que lo de las tarjetas black ha sido un escándalo. ¡Pero sí él manejó una, y con ella se pagaba supuestas comidas en sus propios restaurantes! Bueno... nadie dijo que la coherencia intelectual fuese una virtud universal. Caben las excepciones, y el tal Fernández (como su cuñao Díaz Ferrán) es una de ellas. Así lo deben entender los asociados a la CEIM, porque en reciente reunión, lejos de mostrarle la puerta le pidieron en masa que siguiera siendo su líder... al menos hasta que pueda retirarse con honor.

La patronal arropa a los suyos. El Círculo de Empresarios de la misma Madrid que nos mata, no parece indignado con las declaraciones de su presidenta en relación con las trabajadoras en edad fértil. En el Colegio de Economistas de la supercapital únicamente algún colectivo progresista ha reclamado la destitución del presidente, Juan Iranzo, y del tesorero, Estanislao Rodríguez-Ponga, otros dos de la Banda de las Tarjetas. El primero de ambos declara a quien le quiere oír que las black eran apenas un incentivo, una especie de propina para vips. Y ahí se planta el menda, el mismo que desde hace años viene apareciendo en las tertulias del TDT Party afeando al personal de a pie haber vivido por encima de sus posibilidades. Qué tío.

Mano dura con todos... menos con los míos. En las dos grandes centrales sindicales (bueno, lo de grandes es un decir) siguen de secretarios generales, Méndez y Toxo, después de toda la mierda que ha caído y cae sobre ambas organizaciones. Increíble.

En las finanzas, en la política, ¡en el fútbol! Los actuales propietarios del Zaragoza lloran por las esquinas, porque Hacienda les aprieta las tabas y Anticorrupción investiga presuntas compraventas de antiguos partidos. ¿No hay otros equipos en idéntica circunstancia?, se preguntan en un guiño explícito a los sentimientos de la afición. ¿Por qué no les meten caña a ellos? Por supuesto, queda implícito que lo de cumplir con el fisco es un asunto menor. Además, ya pagamos impuestos los mindundis, ¿no?

JLT  17/10/2014