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sábado, 25 de junio de 2016

La campaña cierra con dudas y ‘brexit’ 20160625

Un meteoro al final de la campaña. Los jugadores profesionales (las casas de apuestas y los mercados financieros) se equivocaron una vez más y la gente de más edad en Inglaterra y Gales dejó fuera de Europa a sus propios jóvenes y a los otros reinos, Escocia e Irlanda del Norte. Las repercusiones económicas y financieras han sido enormes. Y Mariano Rajoy hubo de salir a la palestra de nuevo, más resignado ya que demudado, a pedir calma y arrimar el ascua a su sardina electoral: cuidadín con lo que votáis, que la cosa se ha puesto más que fea. En esa misma línea, otros líderes de los partidos sistémicos, se lanzaron a prevenir al electorado español contra los malvados populistas euroescépticos. Mientras, Pablo Iglesias pedía «altura de miras» y que lo del brexit no se utilizara electoralmente aquí, en la piel de toro. Como si esta campaña, tan repleta de trucos y golpes de efecto, pudiera acabar sin hacerse eco de semejante acontecimiento.

Pedro Sánchez puso el dedo en la llaga al señalar que el reférendum fue convocado en Reino Unido por un primer ministro conservador que, en realidad, estaba jugándose el liderazgo dentro de su propio partido. Los ultraderechistas del UKIP andaban ayer de fiesta, claro. Pero la consulta fue propuesta y organizada por el mismísimo establishment. ¿Es entonces David Cameron un populista?

Albert Rivera, pensando en Cataluña, advirtió que estas consultas las carga el diablo. Y es probable que el único político español que ayer exhaló un suspiro de alivio, pese al desplome de la Bolsa y el subidón de la prima de riesgo, fue Jorge Fernández Díaz. La espantada británica desplaza la atención de la opinión pública hacia el futuro de Europa, y deja en segundo plano la grabación de sus conversaciones con el director de la Oficina Antifraude catalana. No hay mal que por bien no venga. Por si acaso, el ministro del Interior en funciones mandó a sus policías al diario Público, a por las cintas, los cedés, disquetes o pen drives donde estuviese registrado el tema. Los colegas les dijeron que, si querían el material, volviesen con una orden del juez. Ahí quedó todo. De momento.

¿Qué repercusión tendrán sobre la intención de los votantes estos sucesos que han trastornada la campaña justo en su recta final? Nadie lo sabe. Más allá del morbo de los trackings y las postreras bravatas de cada partido (todos pretenden ganar... o casi), existe una notable aprensión ante lo que pueda suceder mañana. Los sondeos no inspiran demasiada confianza (en la noche del jueves, las encuestas a pie de urna daban por hecho que el Reino Unido iba a quedarse en Europa). ¿Y si al final emerge voto oculto, voto incontrolado, voto movido por el miedo, voto impulsado por la rabia?

Los analistas consideran que esta ha sido una campaña sin debates de verdad, con demasiada mercadotecnia, en la que formación alguna ha hecho de su programa un instrumento efectivo para convencer a la ciudadanía. Aunque, claro, las respectivas y atractivas ofertas de partidos y coaliciones difícilmente podrán soportar en el inmediato futuro su confrontación con una realidad tan fluida, que cambia de un día para otro de forma tan dramática como imprevisible.

Eso, por no hablar de los pactos y las cesiones mutuas que, se supone, han de hacerlos posibles. ¿Facilitará el brexit un entendimiento entre los partidos que se reconocen entre sí como constitucionalistas? Misterio.

Los candidatos a presidir el hipotético futuro gobierno llegaron extenuados a los mítines de cierre. Fue el último esfuerzo antes de sumergirse hoy en esta absurda jornada de reflexión (¡pero si llevamos año y medio reflexionando, votando y vuelta a reflexionar otra vez!). Mañana será otro día.
 

jueves, 16 de junio de 2016

Y si los ‘british’ se van... ¿qué pasará? 20160616

Todos hablan de pactos. Casi nadie del Brexit. Las promesas caen a plomo sobre la ciudadanía, como si estuviésemos todavía en 2007 y tuviésemos una deuda pública del 36,3% del PIB (¡qué tiempos!). Sin embargo, en este junio electoral del 2016, lo que deben las instituciones españolas ha vuelto a desbordar el cien por cien de la riqueza que produce nuestro país en un año. Se han batido todos los récords históricos: Un billón y cien mil millones de euros, que se dice pronto. Más aún: sólo en el primer trimestre del año hemos tomado prestados 22.969 millones, una cantidad impresionante.

ZOZOBRAS ECONÓMICAS

En estas condiciones, ¿cómo podrá Rajoy bajar los impuestos, Sánchez recuperar y mejorar los servicios sociales, Iglesias incrementar la inversión pública y Rivera complementar por cuenta del Estado los salarios más bajos? Peor todavía: ¿Qué puede pasar si el 23, en vísperas de nuestra propia cita con las urnas, los británicos deciden dejar la Unión Europea? Mariano Rajoy, preguntado por ello, usó el término catástrofe. Confía, por supuesto, en que no se llegue a ello.

El referendo convocado por el premier Cameron ha puesto los mercados financieros al borde del infarto. En los últimos días, las bolsas del Viejo Continente han perdido cuatrocientos mil millones de euros. Por muchísimo menos, la Grecia de Syriza fue considerada un tumor maligno en los órganos vitales de la Unión y condenada a todo tipo de represalias económicas. Pero los conservadores británicos, incluidos los que preconizan la separación, son objeto hoy de otra consideración. Incluso hay analistas que intentan quitar hierro a las repercusiones de una eventual salida. El Banco Central Europeo y la autoridad monetaria de Reino Unido ya trabajan sobre tal supuesto para asegurar que no habrá ningún problema en el cambio de libras por euros y viceversa.

En España, la campaña ha pasado de largo sobre el tema del Brexit. Mientras el Ibex cae hacia los 8.000 puntos y la deuda pública crece sin parar, Rajoy vende triunfalismo y los demás ofrecen diferentes modelos de cambio, a cual más risueño. Ni siquiera la vecindad de una Francia agitada por protestas y huelgas contra la reforma laboral socialdemócrata que impulsan Hollande y Valls ha forzado a los candidatos a ocuparse de lo que sucede fuera de nuestras fronteras. La única mención significativa a la Gran Bretaña se ha hecho en la carta que Unidos Podemos manda a los domicilios de los votantes junto con la papeleta. Es una misiva que supuestamente envía a sus padres, desde Londres, una treintañera científica española que se ha visto forzada a emigrar para encontrar un puesto de trabajo acorde con su preparación. Aunque, ojo: si los euroescépticos ganan el referendo, a lo mejor se tiene que volver a esta España que ha dejado de invertir en I+D+i porque lo fía todo a los sesenta millones anuales de turistas (de los cuales la cuarta parte, ¡ay!, son británicos) y a las crecientes inversiones en las plantas (maquilas, les dicen en México) que montan automóviles para las multinacionales.

En la jornada de ayer, la campaña española giraba obsesivamente en torno a los pactos. Puyas, sospechas, emplazamientos... De todo había en el fuego cruzado.

El PP no se corta a la hora de proclamar en público su suposición de que Pedro Sánchez será perfectamente capaz de pactar con Podemos e incluso los nacionalistas periféricos, si suman más de 176 diputados. Lo ha dicho Feijoó, el presidente gallego, sin acordarse de que esa opción ya se dió tras el 20-D y se frustró por decisión del Comité Federal socialista.

Pero a Sánchez le acosan desde todos los ángulos a propósito de sus intenciones. Un tuit de su asesor económico, Jordi Sevilla, desató ayer una pequeña tormenta porque daba a entender que su partido apoyará a quien consiga más escaños. Luego se aclaró que dichos escaños podrían corresponder a varias formaciones unidas por un acuerdo. Y la polémica continuó entre PSOE y Unidos Podemos porque aquella formación avala, en una posible negociación, la preminencia de quien haya obtenido más diputados, mientras esta última cuenta la ventaja por el número de votos.

Rivera sigue reclamando la retirada de Rajoy para lograr un consenso constitucionalista y apoyar un ejecutivo renovado. Saca a relucir los papeles de Bárcenas y pone el dedo en la llega de la corrupción conservadora. Pero... ¿es su exigencia una línea roja, o no? Porque en cada ocasión el líder de Ciudadanos envuelve su posición en una nube de matices que la desdibujan o relativizan.

Donde se le ve más resuelto es a la hora de apoyar la presión sobre Sánchez, a quien ha interpelado para que aclare si opta por “el modelo de coalición que sigue la socialdemocracia europea” (salvo Portugal, se supone), o los desvaríos “populistas”. Y recuerda el apoyo que los socialistas han dado a los ayuntamientos filopodemistas de las grandes capitales españolas.

Iglesias hace lo mismo pero desde un enfoque diametralmente opuesto. Ha emplazado a Sánchez a que «tenga agallas para decir si permitirá, o no, un gobierno de Rajoy».

Mientras, el del PSOE recorre España buscando a sus votantes y abominando... de Podemos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Desde Bruselas vigilan y advierten 20160608

La alta burocracia europea está integrada por un puñado de señoras y señores que proceden a partes iguales de la política y de las grandes compañías privadas, aunque uno nunca sabe dónde acaba lo uno y empieza lo otro, pues las puertas giratorias llevan hoy a un directivo del Deutsche Bank al staff ejecutivo del Banco Central Europeo, y mañana conducen a un excomisario de la UE a cualquier consejo de administración de algún superhólding. Las élites se han globalizado, transversalizado y enriquecido, y todavía piensan llevar aún más lejos tales acciones (sobre todo la de pillar pasta, que no lo hacen solo por el dinero en sí, sino porque los millones son un puro y luminoso factor de poder y estatus). El caso es que estas gentes, acuarteladas en Bruselas, vigilan estrechamente lo que ocurre en España, mientras discuten entre ellos cómo apretarnos (más) las tabas. De momento, planea sobre nuestras cabezas una multa de 2.000 millones de euros por incumplir el déficit, y un ajuste presupuestario que se evalúa en 8.000, 10.000 o incluso 20.000 millones. A ver de dónde.

Pero, claro, los jefazos del Consejo de Europa, el Banco Central y el jodido Eurogrupo no las tienen todas consigo. Supongan ustedes que el 26-J el electorado hispánico se deja llevar por las ganas y vota raro. Entonces, aquellos próceres harán ejecutiva de inmediato la multa que retienen (para disgusto de Alemania que no admite bromas en estos temas), ordenarán reducir y frenar en seco la financiación de nuestros bancos y la compra de deuda, exigirán el fin definitivo de cualquier alegría presupuestaria y negarán que nuestros ricos (ese medio millón de contribuyentes que ya apenas tributa) deban ponerse al día ni ser objeto de presión fiscal alguna. Es lo que se llama hacerte un griego.

Me gustaría saber qué opinan de esto los candidatos a presidir en el futuro nuestro gobierno. Pero Rajoy solo habla de bajar impuestos (¿?), Sánchez promete lo que no puede dar, Iglesias pretende someter al monstruo con discursos y Rivera pone cara de buen chico. Desde Bruselas, el Gran Hermano vigila y afila el cuchillo. 

sábado, 2 de abril de 2016

...Porque los enemigos de Europa son otros 20160402

Los verdaderos peligros para el decaído ideal europeo no se incuban en lejanas montañas o desiertos (que diría Aznar). El terrorismo yihadista no se proyecta tanto como un riesgo inmediato o directo, sino como un catalizador o un detonante de otras amenazas más inminentes, más próximas.

Europa, sus códigos democráticos y su modelo de sociedad, cruje de verdad cuando los gobiernos aceptan el acuerdo con los euroescépticos ingleses, o negocian la Asociación Tras-atlántica de Comercio e Inversión (TTIP) con EEUU, o lanzan contra Grecia un ataque financiero sin precedentes para después dejarla sola ante la llegada de los refugiados que huyen de las guerras en Oriente Medio, o suscriben un infame pacto con Turquía para aparcar allí a dichos refugiados en condiciones de total inseguridad... La amenaza más letal procede de los partidos y movimientos populistas de extrema derecha que ganan terreno electoral con un mensaje eurófobo, violento y radicalmente contrario a los valores que debieran identificar a la UE. También de gobiernos ultrarreaccionarios como el de Polonia o Hungría, a los que nadie mete en vereda. Está visto que en este Viejo Continente es posible vulnerar con total impunidad los derechos humanos, pero... ¡ay de quien se atreva a condicionar, siquiera un poco, los intereses de los mercados financieros!

Es peligrosa la tendencia de los estados de la llamada Unión a promover (juntos o por separado; bajo el liderazgo norteamericano o impulsados por sus propios intereses) conflictos armados que luego no saben ni pueden controlar. También la ineficacia de sus cancillerías, de sus ejércitos y de sus servicios secretos, sobre todo en algunos países. Ineficacia que ha producido errores monumentales, que facilita la actuación de los terroristas y que, en última instancia, es disimulada por presidentes y ministros (sean conservadores o socialdemócratas) mediante maniobras publicitarias repletas de oportunismo.

No nos vencerán los guerreros de Dios, sino los neofascistas, los burócratas de Bruselas, los especuladores de la City y los políticos sin conciencia. 

martes, 22 de marzo de 2016

Lo de los refugiados... ni me extraña 20160321

Me avergüenza, me confronta dolorosamente con mi condición de ciudadano europeo... Pero no me extraña. El tratamiento que la UE está dando a los refugiados procedentes de Oriente Medio repugna a cualquier conciencia afecta al humanismo (materialista o cristiano, elijan), y sin embargo forma parte de la terrible lógica que dicta los acontecimientos globales. Pagar a Turquía para que almacene a quienes huyen de la guerra, dejar colgados en Grecia (ese país hermano al que se le da trato de enemigo) a miles de personas desvalidas y hacer todo esto con el más absoluto cinismo es un crimen de lesa humanidad. Pese a lo cual, insisto, no desentona de la deriva global que incluye el auge de la extrema derecha en el centro y norte de Europa, la existencia de regímenes ultrarreaccionarios en Hungría y Polonia o la emergencia de una bestia parda como Trump en el escenario político norteamericano.

Existe un hecho mucho más concreto, más próximo aunque no menos cruel que permite hacerse idea de la clase de mundo en que vivimos. El jueves pasado, La 2 de TVE emitió un estremecedor reportaje sobre las víctimas españolas de la talidomida: el venenoso fármaco recetado durante los 60 y los 70 a mujeres embarazadas, que provocó terribles malformaciones en sus hijos. Lo que allí se contaba no era nuevo para mí. Apenas unos días atrás, había recibido yo un mail sobre el mismo asunto. Así supe que, en nuestro país, los afectados por aquel crimen químico prácticamente no han recibido compensación alguna (al contrario que en el resto de Europa) y sobreviven a base de voluntad y valor personal. Cuando lograron llevar su caso a los tribunales, la canallada había prescrito. Se sabe además que la talidomida siguió recetándose y comercializándose en España cuando en Alemania ya había sido retirada. El franquismo era así.

Hoy, el laboratorio Grünenthal, fabricante de la talidomida, produce ¡y vende! los únicos medicamentos destinados a mitigar el dolor de sus propias víctimas. Por eso el drama de los refugiados me parece diabólicamente coherente. Qué podemos esperar. 

lunes, 22 de febrero de 2016

Vigas, pajas y el cristal con que se mira 20160222

Por supuesto, los más fieles adeptos a una ideología o a una marca electoral ven la paja en el ojo del adversario pero no una viga en el de su partido. Así, conservadores y socialistas se tirotean usando como munición supuestas contabilidades que cada cual ha hecho... de las tropelías del contrario. ¿Es más voluminoso, en dinero e imputados, el caso ERE o la Gürtel?, ¿hubo más corrupción en Valencia, en Andalucía, en Cataluña o en Madrid? ¿Y Aragón, qué? La derecha suele presumir de que aquí la mayoría de las cochinadas han corrido por cuenta de gente del PSOE. Salvo La Muela, ¿no? Pero... ¿acaso no cabe la sospecha de que lo de La Muela o lo de Plaza, amén de otros asuntillos menores, no son sino la parte visible de un sucio iceberg que esconde mucho más bajo las oscuras aguas del control político, social y mediático? ¿Y con la CAI?, ¿qué pasó con la CAI? ¿Eran socialistas los altos responsables de la entidad?, ¿y los empresarios que obtuvieron créditos de alto riesgo? ¿y los que vendieron a dicha caja negocios que no valían un chavo, obteniendo beneficios tan fáciles como estupendos?

Tan absurdo pulso poco puede consolar a la ciudadanía que siempre es pagana, sea por cuenta de unos o de otros. Pero hemos de acostumbrarnos a que las dobles o triples varas de medir formen parte de una pelea entre argumentarios que los partidos han conseguido exportar a los analistas, tertulianos, expertos y comunicadores de toda condición. Fíjense no ya en lo de la corrupción, sino en cómo se caracterizan los fenómenos globales políticos o económicos. Un referéndum sobre Europa, por ejemplo. Si lo hacen los izquierdistas griegos, es un desatino inaceptable. Si lo hacen los conservadores británicos es una maravilla... tan maravillosa que además permite a Cameron chantajear a la Unión Europea (para pasmo del pobre Tsipras). Sobre Escocia y Quebec mejor no insistir.

Ahora, el juego de las vigas y las pajas incluye a quienes acaban de estrenarse. El objetivo es claro: imbuir en los votantes la idea de que todos los partidos son igual de guarros. Y que nadie se ponga exquisito. 

viernes, 5 de febrero de 2016

España, meando fuera del tiesto 20160205

Será el estrés posvacacional, pero ahora, cuando oigo y leo la actualidad y sus análisis, no puedo evitar la incredulidad, el desconcierto... y a menudo la risa. Me pasa al escuchar a los jefes respectivos insistir, virtuosísimos, en que aquí no se van negociar sillones sino propuestas, o en que las personas son secundarias porque lo esencial son las ideas. ¡Ja! Por no hablar de las alusiones al populismo en esta España maravillosa, donde las prácticas populistas más descaradas y aberrantes (demagogia y corrupción en gozoso cóctel) han corrido a cargo del PP (políticas de escaparate en Madrid y la Comunidad Valenciana), el PSOE (justicialismo clientelar en Andalucía) y CiU-Democracia i Llibertat (utilización del argumento patriótico como coartada definitiva). En fin...

Lo peor de todo es que hoy en día estamos meando (con perdón) fuera del tiesto, sin identificar las cuestiones fundamentales del momento ni asumir el contexto global.

Por ejemplo en el tema económico. Se ha convertido en dogma la tesis de que vamos saliendo de la crisis a golpe de desregulación laboral, bajada de impuestos y trato favorable al capital. Estas, se dice, son las premisas de un crecimiento del PIB, una constante reducción del paro y un incremento del consumo. Pero en realidad seguimos sin cumplir los objetivos de déficit, la deuda alcanza ya el cien por cien de ese flamante PIB y el empleo que se crea es inestable y muy mal pagado. Las haciendas públicas no ingresan lo necesario para mantener el Estado del Bienestar, ni la Seguridad Social para pagar las pensiones. Terrible.

O bien el demencial asunto territorial. El gran problema de hoy es que la Unión Europea se abre por sus costuras. La confluencia del constante sabotaje británico, los problemas del euro y la llamada crisis de los refugiados está provocando dramáticos retrocesos en los mecanismos y los ideales comunitarios. Pero mientras se disipa abruptamente el sueño de los Estados Unidos de Europa, en España solo nos preocupa la estúpida tensión entre el nacionalismo central y los micronacionalismos periféricos.

Ya caeremos del guindo, ya.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Buenas palabras, pero la vergüenza sigue 20150916

Tras la catarata de buenas palabras vertida por los gobiernos de los principales países europeos, la vergüenza en las fronteras del Este y el Mediterráneo continúa. El desastre no cesa, ni los niños ahogados, ni las familias deshechas, ni las imágenes de esos hombres y mujeres abrumados por la desgracia y el miedo. Leí el domingo una carta abierta de las alcaldesas y los alcaldes de varias ciudades españolas integrados en una recién constituida red de acogida solidaria. El documento (inspirado sin duda por Ada Colau y firmado también por el zaragozano Santisteve) venía a recordar que la gente, las ONGs y los municipios gobernados por las izquierdas están preparados, pero los estados miembros de la UE aún no han arrancado. Y si ellos no hacen su fundamental trabajo (organizar la entrada y distribución de los refugiados), la respuesta social no servirá de nada. Veinticuatro horas después, este lunes, los socios de la UE todavía regateaban la distribución de los ciento veinte mil asilados que serán admitidos no se sabe cuándo.

Mientras se derrama la hipocresía de los gobiernos (¡con decir que Merkel parece la más humana y generosa!), las contradicciones internas de la Europa unida salen a la luz con creciente intensidad. Es increíble que la misma Grecia atacada con todas las armas financieras y obligada a una rendición incondicional, haya sido dejada ahora sola frente al desembarco de miles y miles de sirios, iraquíes, afganos y pakistaníes. ¿Cómo podrán desde Atenas ayudar a los que llegan, si el país carece prácticamente de recursos y está maniatado por las condiciones del último rescate?

Pero mucho peor todavía es lo de Hungría. Gobernado por un partido de extrema derecha, este país, miembro de la UE, ha dispuesto una respuesta militar a la crisis, está deteniendo a los refugiados y no resulta inverosímil que los interne en campos de concentración. Pero no oigo a quienes tronaban hace bien poco contra los griegos por ser malos deudores, exigir ahora que el Ejecutivo húngaro sea reprobado por fascista y expulsado de las instituciones europeas.

Insisto: ¿donde está el límite?

sábado, 5 de septiembre de 2015

Mucho más allá del límite tolerable 20150905

No es conveniente que un periodista escriba cabreado. Pero yo lo estoy. Disculpen el arrebato. En las últimas semanas he hablado con diversos colegas míos, todos ellos significados e importantes, famosos incluso. Y cuando alguno me ha recomendado calma y realismo (mucho realismo, pues así son las cosas y no tiene sentido soñar con utopías), le he pedido que me describa el límite razonable más allá del cual podamos (y debamos) decir que la situación es inaceptable. ¿O hemos de aceptar los mensajes oficiales y ceñirnos al pensamiento único sin ninguna otra opción?

Lo de los refugiados-emigrantes, por ejemplo. No solo por la catástrofe humana que supone, sino porque nos pone en cuestión y nos retrata. Las guerras cuyo detonador cebaron nuestros insensatos gobiernos (Palestina, Irak, Afganistán, Siria, Libia, Ucrania...), la naturaleza fascista de regímenes (como el húngaro) cuya presencia en la UE ni se cuestiona, la hipocresía de los burócratas que mandan en Bruselas, la resistencia de alguna gente (no toda, por suerte) a captar el significado de esas imágenes de trenes en vía muerta (cargados de personas hambrientas, sedientas y privadas de toda esperanza), las alambradas, las criaturas muertas... Todo sale a la luz. Surgen, es verdad, iniciativas solidarias, bienintencionadas, de comunidades autónomas o ayuntamientos que intentan taponar con tiritas la profunda herida. También mandatarios, como Rajoy, cuyo cinismo al respecto bate récords. En todo caso, el límite ha sido sobrepasado.

La mentira también nos desborda. A la Ucrania democrática y europeista se le ha concedido una impresionante quita de su deuda, justo lo que se le negó a Grecia (¿se acuerdan?). No importa que en Kiev reine la corrupción y las milicias se disputen a tiros el control político y el dinero. Draghi hace equilibrios en el alambre mientras el Eurogrupo esconde sus aprensiones tras un inverosímil «no pasa nada». Soraya Sáenz de Santamaría nos cuenta su versión de la vida cual resabida institutriz aleccionando a niños tontitos y crédulos. ¿Límite?, pregunta su desafiante mirada... ¿Qué límite? 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Rajoy y Mas van a lo mismo: lo suyo 20150903

Si las apariencias no engañan (que no suelen engañar), Rajoy y Mas están listos para interactuar y apoyarse mutuamente en sus respectivas jugadas electorales. El uno (Mariano) ha empezado el curso político metiendo en campaña al politizado y manipulable Tribunal Constitucional, lo cual le ha parecido maravilloso al otro (Artur) quien en la noche del martes resplandecía mientras se atrevía, con toda su jeta, a pontificar sobre el Estado de Derecho. Dicen que ambos presidentes se repelen mutuamente, pero la política ha acabado hermanándoles y ahora transitan por la vida en trayectorias paralelas, conscientes de que tienen un interés común. Normal: los dos están en horas bajas, dirigen partidos corroídos por la corrupción, son aficionados a los trucos y las mentiras, manejan el poder sin escrúpulos ni concesiones éticas o estéticas... y van a lo suyo; España y Cataluña, en realidad, les importan un huevo.

Lo de la reforma exprés del Constitucional es una maniobra electoral pregonada. Tanto que llevaron a presentarla en el Congreso al candidato del PP en Cataluña, que ni es diputado. "Se acabó la broma", dijo el tío. A la mierda los disimulos. Rajoy aspira a que el tal Albiol, al fracasar definitivamente en las urnas catalanas, le consiga votos en el resto de España. Por lo mismo, se fue a Berlín a rendir vasallaje a la emperatriz del Neoimperio Germánico y recibir su espaldarazo. A Mas, por supuesto, la cosa le ha venido de perlas. Su tramposa vía hacia la independencia, carente de garantías democráticas, solo puede justificarse mediante el victimismo y la escenificación de un choque de trenes que tape la mierda del 3%. Así, los Romeva y demás trampantojos progresistas que le acompañan en la candidatura soberanista pueden justificar el desdichado papel que juegan en la farsa.

Tal para cual. Y mientras la UE (controlada por los conservadores y sometida al rigor del ultraliberalismo económico) vive momentos especialmente trágicos, aquí nos entretienen con ese mísero teatrillo nacionalista. Los españoles y los catalanes con vocación europea y universal estamos hartos, inquietos... y cabreados.

JLT  03/09/2015

martes, 14 de julio de 2015

Si esto es Europa, que me borren 20150714

Al final, sí habrá Apocalipsis. Quienes pensábamos que no, que Europa no llegaría a semejante extremo (aunque fuese solo por mero interés), estábamos equivocados. Ayer, Grecia fue humillada, los adalides de la ortodoxia financiera disfrutaron de su momento de gloria, la fosa entre países del Norte y del Sur se ahondó muchos kilómetros, la hegemonía de Alemania se hinchó hasta límites monstruosos, la baja calidad democrática de las instituciones brilló de manera deslumbrante... y Guindos, claro, perdió la jefatura del Eurogrupo ante la imparable competencia del holandés Dijsselbloem, que acababa de poner a Tsipras de rodillas.

Hace mucho que lo de Grecia dejó de ser un problema económico para convertirse en una jugada política repleta de trampas y cargada de apuestas desorbitadas. Desde Berlín a Madrid, la derecha quería humillar a Syriza (si ceden, traidores a su programa; si resisten, locos peligrosos) para impedir otras experiencias semejantes (Podemos ha estado siempre en el pensamiento de los mandatarios y altos burócratas que han manejado la crisis con mano de hierro). Doy por hecho que la izquierda griega, que quiso sacar del trance a un país hundido sin remedio, cometió errores (atrapada entre la obligación de luchar y la imposibilidad de vencer). Pero el problema de fondo no radica ahí, sino en la naturaleza inhumana de una Unión Europea que ya no es tal y que acaba de darnos un patada en la cara a todos los europeístas. Bueno, dos patadas; porque el tratado transatlántico llega ya para convertirnos en súbditos de las grandes compañías globales.

Grecia, por supuesto, jamás pagará lo que debe, sobre todo porque a partir de ahora va a deber mucho más. España tampoco está ni estará jamás en condiciones de satisfacer nuestro billón (y mucho pico) de euros de deuda, que también va a más porque seguimos batiendo el récord de déficit y nuestra economía es de cartón piedra. Pero ayer, en los círculos conservadores se celebró con histérica alegría la victoria de Merkel. Bueno... Mañana vendrán a por nosotros.

JLT  14/07/2015 

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lunes, 2 de marzo de 2015

Esos burócratas de la UE... tan antieuropeos 20150302

Quizás no me explico bien en asuntos como la tensión entre lo global y lo local, entre el estado-nación y organismos supranacionales como la UE y su Eurogrupo. Un tema apasionante y fundamental, pero retorcido y poliédrico. Mucho más porque esa tensión de la que hablo se da en España con especial intensidad y distintos enfoques. Ahí tenemos, por ejemplo, el empeño independentista de una parte de la ciudadanía catalana (o de la vasca). Su sinsentido queda en evidencia con sólo observar lo que le viene pasando a Grecia: un país obviamente privado de soberanía. Tampoco España dispone de margen. El desaforado apoyo de nuestro actual gobierno y el de Portugal a las durísimas presiones ejercidas sobre el nuevo Ejecutivo heleno, no refleja poder sino pura y mísera subordinación. Por cálculo político, cierto (un medio éxito de Syriza lanzaría definitivamente a Podemos). Pero sobre todo porque la oligarquía ibérica sabe que sus intereses están fuera de esa patria que vitorean quienes eluden los impuestos, sacan su dinero a los paraísos fiscales y se alinean a muerte con la canciller Merkel y los burócratas del BCE.

Como cualquier otro europeista, siempre pensé que la globalización requería instrumentos (democráticos) de gobernanza internacional. La UE, por ejemplo. Desde luego, el nacionalismo de vía estrecha propuesto tanto por los españolistas como los catalanistas furibundos carece de lógica. Solos no vamos ni a recados. Algunos independentistas (en un arranque de cinismo) llegaron a imaginar a Cataluña reconvertida en una especie de nuevo Luxemburgo. Vaya un destino.

El problema radica en que esta UE, controlada en lo político por los conservadores (libres ya del contrapeso socialdemócrata) y en lo económico por el capital financiero, ha degenerado en una especie de engendro antieuropeo, que hoy trabaja para desmontar la democracia social y subordinarla a una ideología única, unos paradigmas de obligado cumplimiento y unas servidumbres insoslayables. Esa UE representa para muchos de nosotros un fracaso. Aunque quizás aún sea posible revertir la situación. Por qué no.

viernes, 3 de octubre de 2014

Cañete, desde luego, no es mi compatriota 20141003

Mientras nos enterábamos del roto que hicieron los directivos y consejeros de Caja Madrid con sus tarjetas de jetas, digo ¡de gastos!, Cañete se examinaba de comisario en el Parlamento Europeo. "¡Uuufff! --decía su semblante al acabar el tiki taka--, si lo sé no vengo". El exministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente quizás pensó en algún momento que se ha metido en un embrollo. Si ha de estar siempre bajo el ojo crítico de unos diputados tan meticones, si no puede echar una mano a familiares y amigos... Vaya embarcada, ¿no? Por supuesto, ayer salieron en tromba los suyos a ponerle notables altos por sus respuestas y a lamentar que se le hubiese sometido a tan duro interrogatorio. Encima, argumentaron, algunos de los que estuvieron más bordes con el pobre Miguel eran eurodiputados españoles. ¡Hombreee!

Pero a Cañete (frustrado trasvasista por cojones) no le interrogaron con dureza, sino con seriedad. Claro, que acostumbrados a las dulzuras parlamentarias de aquí, cualquier cosa impresiona a nuestros jefes. No les digo si hubieran de pasar por los escrutinios a que son sometidos en EEUU los futuros secretarios de Estado (ministros) y otros altos cargos. A la inversa, si a los senadores made in USA se les presenta un menda en plan Pujol a echarles una filípica tras haber sido declarado sospechoso de fraude, se lo comen con patatas. O si descubren, por ejemplo, que una pandilla de burócratas sin vergüenza han afanado 15,2 millones de una entidad financiera social al borde de la ruina y se los han gastado en comilonas y verbenas.

¿Cañete, español? No sé. Ese señor no defiende mis intereses ni los de mucha otra gente; no le considero compatriota mío. Es casi seguro que será comisario de Energía y Cambio Climático a pesar del triste papel que hizo anteayer. Representando a un partido que niega el calentamiento global, defiende trasvasar los ríos, quiere reabrir sin garantías la vetusta y peligrosa central nuclear de Garoña, tiene sublevados a los canarios por el tema de las prospecciones, propugna el fracking y ha machacado las renovables. Muy mala opción para Europa. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Bajas y altas en la 'marca España' 20140911

La muerte de Emilio Botín ha recibido un tratamiento informativo propio de los jefes de Estado. TVE le dedicó ayer un apoteósico Telediario, en el que salieron todos los portavoces oficiales identificando al finado con la marca España (sólo Cayo Lara negó tal aserto). Perturbadora situación. En realidad, del presidente del BSCH se pueden decir muchas cosas: que cogió un pequeño banco regional y lo convirtió en uno de los más poderosos de Europa y del mundo, que tenía un olfato impresionante para los negocios, que supo usar a los políticos con habilidad inaudita (les daba coba, les echaba la culpa de la crisis... o les metía en su Consejo de Administración, donde hay actualmente dos ministros de Aznar y algún exalto cargo socialista), que deja una herencia incalculable (parte de la cual sigue a buen recaudo en Suiza, tras haber sido legalizada mediante un acuerdo multimillonario con Hacienda), que tuvo sus pequeños encontronazos con la Ley pero salió siempre bien librado (y aunque le condenaron a Sáenz, su consejero delegado, ya salió al quite Zapatero con un oportuno indulto), que fue sin duda el miembro más famoso de una larga y extensa familia integrada durante cuatro generaciones en el núcleo duro (y luego en la misma cúpula) del auténtico poder hispano... Oligarquía financiera (también terrateniente) de libro. Descanse en paz.

Diga lo que diga el de IU, creo que Botín (¡oh, ¡qué apellido tan propio!) sí ha sido un hito de la marca España. Su figura ha simbolizado el éxito, medido en miles de millones de euros. Un éxito total, incontestable y jamás sometido a las revisiones que, en un momento dado, pueden desequilibrar a quienes parecían poderosos pero sólo lo eran de momento (aquel Matas, ese Bárcenas, este Pujol). España eterna.

La marca tuvo ayer una baja... y un alta: Cañete lo ha logrado. Será comisario de Energía y Clima en el Consejo de Europa. ¡De Energía y Clima! Caben al respecto dos reflexiones: a) el bueno de Rajoy ya ha recibido su premio, y b) ¡qué idea tendrá la UE de la planificación energética y del cambio climático... para responsabilizar de tales asuntos a semejante individuo!

sábado, 22 de febrero de 2014

Cómo destruir un país... y a su gente 20140222

No, no hablo de España (aún no hemos llegado a ciertos extremos, y cuento con que no lleguemos jamás) ni siquiera de Grecia. Me refiero a países más periféricos, donde las cancillerías y los servicios secretos occidentales han jugado con fuego, han contribuido a incendiar situaciones muy combustible... y luego, si te he visto no me acuerdo. Pienso en Siria y en Ucrania. Allí se ha azuzado la revuelta sin prever las consecuencias, se ha provocado la rebelión (¿para qué, si no, fue a Kiev la comisaria de Exteriores de la UE?) y se ha pretendido luego controlar el estallido. Pero, mientras, el enfrentamiento ganaba en intensidad, los gobiernos respectivos (regímenes duros, de obvios instintos asesinos) intervenían con creciente violencia y la oposición democrática evolucionaba hacia el yihadismo, en el caos sirio, o hacia la ultraderecha fascista, en el ucraniano. En ambos casos, la mayoría de la población queda en tierra de nadie, aterrada, masacrada, expulsada de sus casas, sin futuro. Porque no hay porvenir posible allí donde se ha sembrado muerte y odio. Váyanse a los Balcanes (el primer gran fracaso de la Unión Europea en su propio patio trasero) y pregunten a la gente qué ganó en aquella guerra terrible y absurda que enfrentó a los pueblos de la antigua Yugoslavia. Vayan a Bosnia, sumida en la ruina, la corrupción y el despotismo. O a Serbia. O a Kosovo.

No sirve de nada consolarse con las desgracias ajenas. Pero tampoco es razonable ignorar que, si aquí tenemos problemas muy serios, en otros lugares están sumidos en la catástrofe más absoluta. De hecho, podríamos detectar sin mayores dificultades el hilo conductor que va de una política económica interna, abrochada a los intereses del capital financiero, hasta el cinismo criminal de una acción exterior, vinculada de facto al imaginario estratégico que alientan dichos intereses. Así, Ucrania vuelve a ser la frontera en disputa entre una Europa Occidental que entierra sus mejores impulsos, y una Rusia anclada en el totalitarismo postcomunista.

Y de los africanos que huyen de la muerte para morir al pie de nuestras murallas... ¿qué puedo decirles? 

sábado, 1 de febrero de 2014

Europeas (II): la división de la derecha 20140201

Es la primera vez desde que la refundación de AP y la integración de numerosos dirigentes y cuadros de la extinta UCD unificaron en el PP a toda la derecha. Que el partido destinado por fin a disputarle el poder al PSOE fuese el fundado por los Siete Magníficos del tardofranquismo (encabezados por Fraga) se cargó entonces de significado. Los impulsos conservadores recuperaron su naturaleza nacional-católica, plutocrática e inevitablemente autoritaria. La unidad orgánica y electoral fue otro factor histórico y esencial para quienes apenas han dejado de gobernar nuestro país en los dos últimos siglos. La misma unidad, férrea y disciplinada, que les dio la victoria en la guerra civil. Pero ahora, en uno de los momentos más delicados y difíciles, el bloque reaccionario se quiebra. El PP ya no está solo.

Vox puede tener inspiraciones frikis y oportunistas, pero está ahí. Su omnipresencia en los medios le ha permitido alcanzar con inusitada rapidez el objetivo más difícil de cualquier organización nueva: darse a conocer. En los ámbitos más derechistas, la plataforma que encabezará en las europeas Vidal-Quadras ya demuestra tener tirón. Interconomía TV preguntó a sus espectadores, la flor del conservadurismo militante, si votarían al PP o a la nueva formación. Más de la mitad se inclinaron por Vox. Lagarto, lagarto. Los demonios que el propio PP invocó para acabar con Zapatero se revuelven ahora contra su atribulado medium.

UPD y Ciutadans son tan recentralizadores como el PP, solo que además ofrecen una alternativa más liberal, más activa, más limpia. Arañan votos en el centro mismo del habitual electorado pepero. Ellos no se dedican a prohibir el aborto ni se comprometen con los obispos ni tuvieron un tesorero llamado Luis Bárcenas Seguirán siendo minoritarios, vale. Pero su previsible expansión debilitará (y no poco) al gran partido conservador.

Rajoy es un líder en apuros. Hace dos años tenía tras de si un partido poderoso, hegemónico. Hoy invoca un futuro de color de rosa para exorcizar un fracaso electoral que podría empezar enseguida. En las europeas. 

viernes, 31 de enero de 2014

Europeas (I): el 'superbocata' electoral

Las europeas han sido consideradas siempre un ejercicio político menor en el que (aparentemente) casi nada estaba en juego. Pero estas de ahora van a levantar pasiones inéditas hasta hoy. Porque en estas, amigos, no solo flotará una atmósfera distinta, tras haber comprobado que en la UE se decide nuestro presente y nuestro futuro; además, se van a convertir en un test cargado de interés, de importantes consecuencias y de morbo. Ahí se comprobará cuál es la nueva correlación de fuerzas y ahí se medirá la influencia de cada cual, antes de que las elecciones autonómicas y municipales y las generales determinen para quién es el poder.

En las europeas que vienen el catálogo electoral semeja un superbocata de esos que suman pisos cuyos ingredientes pelean entre sí para imponer su sabor: el queso contra la hamburguesa, el jamón de york contra el huevo a la plancha, la lechuga contra el ketchup. En el caso que nos ocupa, la fragmentación y la aparición de segundas o terceras opciones en cada espacio ideológico creará una nueva tensión más allá del habitual pulso entre los dos grandes (que ya veremos cómo de grandes se quedan después de mayo). Nadie puede estar tranquilo. Al PP le empuja por la derecha Vox (cuyo lanzamiento ha sido todo un éxito) y por el flanco nacional-liberal o nacional-nacional (españolista, claro), Ciutadans y UPD. Esta misma formación empuja al PSOE con una apuesta jacobina, que presiona a un socialismo desgarrado también por las tentaciones cuasicentrífugas en la periferia. Sin olvidar, claro, la opción que siempre recoge los votos que abandonan el socialismo por su izquierda: IU. Claro que dicha coalición va achuchada a su vez entre Podemos, las CUT catalanas y un grupo de nuevas formaciones capaces de enganchar a los votantes jóvenes como Equo o el Partido X. Algunos de los citados no pasarán de ser irrelevantes estrellas fugaces. Otros... Bueno, partiendo de la base de que un asiento en el Europarlamento sale por 200.000 o 250.000 (dependerá de la participación), a lo mejor no todos se estrellan.

(Continuará).