Mostrando entradas con la etiqueta Arcosur. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arcosur. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de octubre de 2016

De aquellos ‘motorlandes’ vienen estos ‘outlets’ 20161023

El problema de los grandes proyectos públicos aragoneses (zaragozanos, turolenses y aún oscenses) no fue tanto que costasen un huevo, sino que mantenerlos en marcha para que no salga a la luz su fracaso a medio y largo plazo... se nos está llevando por delante la yema del otro. Y que dotar de sentido la megalomanía o la pésima gestión de Plaza, Motorland, Walqa y otras lindezas ha dado lugar a magníficas mentiras, extraños arreglos bajo cuerda y múltiples distorsiones que hoy nos estallan en la cara, cuando ya no es posible tapar los agujeros con más y más recalificaciones de suelo. Vamos buenos.

Exp andida sin control y sometida a la oscura regla del sobrecoste amañado, la Plataforma Logística de Zaragoza debía ser impulsada a toda costa. Por eso, cuando Pikolín hubo de trasladar su fábrica a un nuevo emplazamiento, a su propietario, Alfonso Soláns, se le indicó que debía reubicarse en Plaza... A cambio (y solo así) obtendría una provechosa recalificación de los terrenos de la vieja factoría junto a la autovía de Logroño. Como poco antes el citado empresario ya había vendido el Real Zaragoza utilizando canales parainstitucionales, cabe suponer que el nuevo arreglo le parecería normal y ventajoso. Era lo que había, ¿no?

De esta forma tenemos hoy el consabido lío con el outlet, que no es un simple negocio privado condicionado a un plan urbanístico, sino una iniciativa con obvias repercusiones en el ordenamiento de la ciudad. Porque modificará los flujos comerciales y la movilidad, además de generar importantes costes al ayuntamiento. Pero las derechas y el PSOE se han volcado (y revolcado) en el tema. Natural.

Que nadie se escandalice. La gloriosa Expo dejó de herencia (además de las instalaciones de Ranillas) un triste amago de barrio, Arcosur, que ahora pende sobre la capital aragonesa como una especie de cara e insostenible anormalidad.

¿Y qué puedo contarles de Motorland? La Cámara de Cuentas ha puesto de manifiesto que su plan de negocios original, el monto total de la inversión y los resultados de explotación han sido una mentira tan gorda como los presuntos retornos. Pero, mientras, ya hay comprometido Gran Premio de Motos para los próximos años, a un coste que sumará decenas de millones de euros. Las pérdidas anuales crecen con cada nuevo cálculo (ya se estiman en más de doce millones por ejercicio). Y a ver quién es ahora el guapo (o la guapa) que arregla el roto. Eso sí, sería conveniente que los portavoces de los partidarios de esta ruina (PP, PSOE y PAR) fueran un poco más pudorosos a la hora de defender la chapuza. Que ya está bien de bromas.

Una vez hubo dinero en las arcas públicas. Buena parte del mismo se gastó sin ton ni son. Con mucha gente del común aplaudiendo la política de escaparate y los fastos que les regalaban los jefes. Ahora, cuando no queda un euro en la caja y el Gobierno central se entretiene en boicotear financieramente a las instituciones aragonesas, sería imprescindible repensar la situación, asumirla y ver cómo se le da la vuelta. Los motorlandes primero y los outlets después nos llevan a maltraer.

JLT  23/10/2016 

Todo sobre el outlet de Pikolín/Soláns

martes, 20 de septiembre de 2016

Zaragoza, la ciudad sin modelo 20160920

Hace años, cualquiera de los concejales de Zaragoza en Común pensaba que ocupar ese cargo era cosa simple: voluntad transformadora, actitud positiva, vocación política... y ya está. Ahora están abrumados y agotados por quince meses de pelearse con todo y con todos, de meter la pata, aprender sobre la marcha, ser zancadilleados (como ayer con el programa del Pilar'16) y descubrir, ¡oh cielos!, que administrar la capital aragonesa es complicadísimo. En esta heroica ciudad, donde el espíritu urbanita fue desbordado desde hace décadas por la marejada rural, nadie sabe qué somos ni a dónde vamos. Impulsos tan lógicos como la bici, el tranvía y las restricciones al automóvil privado (algo consagrado ya en el resto de Europa) aquí dividen al vecindario en bandos irreconciliables. Todo movimiento se torna así muy difícil. ZeC y su jefe de filas, Santisteve, deben superar su propia y exasperante bisoñez, pero también la obstrucción de los otros partidos y la sistemática enemiga del grupo socialista, donde Pérez Anadón rumia con indisimulada ira el desengaño de no haber sido alcalde cuando él creía que le tocaba.

El equipo de gobierno municipal pretende diseñar su modelo de ciudad y consensuarlo con otros grupos (se supone que con las mismas izquierdas que en su día votaron al alcalde). A mucha gente, claro, le ha sonado raro que los comunes y Podemos en general no tuvieran definido ese modelo previamente. Pero este posible sinsentido encubre un problema mayor: Zaragoza lleva décadas sin ceñirse a modelo alguno. Por eso la expansión de la ciudad ha sido desordenada, cara e irracional. Por eso existe Arcosur. Por eso los barrios tradicionales fueron abandonados. Por eso se recurrió a la fácil eventología para tirar p'alante y gastar mil en lo que valía cien. Por eso el ayuntamiento lleva tanto tiempo actuando a beneficio de los grupos de interés más poderosos, con los grandes traficantes de suelo a la cabeza.

Está por ver si ZeC atina con el modelo, y si este llega a ser aceptado por otros grupos y elevado a categoría de guía estratégica para la muy heroica ciudad. Sería un milagro, la verdad.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Un país cuidadosamente desplanificado 20140326

Se acaba de producir una nueva modificación del Plan General (PGOU) de Zaragoza. Se trata de un notable incremento en el número de viviendas previstas en Arcosur. Nada nuevo a orillas del Ebro, donde los documentos destinados a ordenar el desarrollo de la urbe inmortal siempre fueron papel mojado, listos para ser alterados al día siguiente de sus pomposas aprobaciones en pleno. La capital aragonesa ha crecido en un cuidadosísimo desorden, regulado al milímetro por los intereses de los grandes promotores. Bueno, ahora mismo dichos intereses no son gran cosa. Sin embargo aún atizan nuestro particular caos.

Ante la terca codicia del Sistema no valen de nada los razonamientos ni las advertencias. Avisar en su día de que el precipitado crecimiento de Zaragoza por el Sur desequilibraba la programación de los servicios básicos fue tan inútil como decirle a un niño que no desmontara su juguete favorito. Soñando con aquel millón de habitantes y la prolongación del negocio inmobiliario por los siglos de los siglos, el ayuntamiento abandonó la ciudad consolidada y se aventó por los acampos recalificando suelo para decenas de miles de pisos. Hoy, aquella demencial galopada constructora desemboca en una situación crítica que impide escolarizar en proximidad a los niños de Valdespartera, Rosales y Arcosur, dificulta la movilidad desde dichos barrios, convierte en un lío vecinal y político cada nuevo proyecto en la zona y mantiene a sus habitantes en un permanente estado de descontento, temor y nerviosismo. 

Que nadie se dé por aludido. La desplanificación es virtud muy española. Se percibe en todo: desde la incapacidad de los gobiernos para organizar el mercado de la energía, meter en cintura a las eléctricas e incentivar de forma razonable la expansión de las renovables (sin duda las más baratas), hasta los clamorosos fallos de programación y táctica que colocan una y otra vez a la policía de este país en situaciones límite. Se actúa sobre la marcha, se trabaja a golpe de ocurrencia y se prefiere mil veces seguir la rutina antes que adoptar alguna innovación. Emocionante sí que es, sí. 

domingo, 21 de abril de 2013

Hablemos (en serio) del Sur de Zaragoza 20130421

Hay vecinos del nuevo Sur de Zaragoza a quienes les salen ronchas cuando alguien (por ejemplo este servidor de ustedes) intenta aproximarse a su realidad para definirla y analizarla. Pero, en lo que a mí respecta, cuando hago tal cosa no es ni por dar la vara ni por despreciar a nadie. Valdespartera, Rosales y Arcosur, como Montecanal y los entornos de barrios meridionales más antiguos, constituyen a fecha de hoy un perfecto ejemplo de contraplanificación o de planificación sin más objetivo que hacer caja (fuese para ciertos particulares o para las propias instituciones). Ahí están los efectos de la burbuja inmobiliaria: viviendas caras (incluso las VPOs), lejanas, algunas de ellas de mediocre o pésima calidad, dejadas fuera de una trama urbana reconocible y coherente. Nada, es cierto, que no formase parte del procedimiento habitual en la capital aragonesa o en el resto de España; sólo que en este caso, el fenómeno ha sido tan rápido y caótico, tan manifiestamente especulativo, que sus consecuencias van a ser especialmente duras.

El absurdo mito de una Zaragoza de un millón de habitantes se ha disipado. La huida hacia los acampos choca ahora con la existencia de decenas de miles de pisos vacíos (cuyo precio cae sin cesar) en barrios tradicionales que ya disponen de los servicios básicos y que están integrados en la ciudad consolidada.

Zaragoza se ha desarrollado desde los años Sesenta del siglo pasado (o incluso desde mucho antes) de acuerdo con los intereses de los propietarios de suelo y de los grandes promotores-constructores. La llegada de la democracia no cambió un aspecto tan decisivo de la gestión municipal. El vecindario ha tenido que bailar siempre al son que tocaban los cárteles inmobiliarios. Pero el volumen de la última burbuja ha superado cualquier récord.

El Ayuntamiento (y el Gobierno de Aragón) programaron la expansión por el Sur sin prever nada, sin calcular los costes reales en nuevos servicios y equipamientos. Así, las autoridades colaboraron con los promotores (algunos de ellos gestoras de cooperativas supuestamente sociales) en un engaño masivo a los habitantes de ese Sur vendido como una paradisiaca ciudad futurista. La realidad es otra: ni colegios ni centros de salud ni farmacias ni lugares de encuentro. Sólo ha faltado lo de Remar.

Como reacción necesaria, el Sur contempla la emergencia del movimiento vecinal más combativo que existe en Zaragoza. El tándem Belloch-Pérez Anadón lo tiene crudo. Y el Gobierno de Aragón (responsable de sanidad, educación y servicios sociales), también. Tenemos un problema muy serio. Unos pocos ganaron mucho dinero. Y muchos (a la postre todos los zaragozanos) habremos de pagar por ello. Es la ley de la especulación. 

miércoles, 17 de abril de 2013

Zaragoza, al sur de la frontera 20130417

El desarrollo de Zaragoza por los acampos del sur encajó en el imaginario municipal (sobre todo en el de los alcaldes del PSOE) hace mucho tiempo. Al final, esa huida hacia las esparteras y más allá se produjo según marcan los cánones del urbanismo zaragozano: sin establecer previsiones, sin programar los servicios, sin crear un proyecto coherente con las necesidades de los futuros vecinos, sin ningún otro objetivo que no fuese poner en valor los terrenos de los grandes traficantes del suelo y los que podía obtener el propio ayuntamiento. El resultado es obvio: al sur de la frontera se extienden barrios y semibarrios cuyos habitantes han pasado en muy poco tiempo de las ilusiones a la frustración. Desde los unifamiliares de Montecanal habitados por gente de clase media-alta hasta las VPO de Arcosur que van siendo ocupadas por jóvenes trabajadores, el desasosiego crece y crece. Y menos mal que el tranvía ha creado un cordón umbilical con la ciudad consolidada y que Puerto Venecia ofrece ahora un recinto a mano para socializarse y organizar el ocio.

En el sur remoto, el paradigma de los barrios dormitorios se expresa con toda su rotundidad. Y así la gente de Valdespartera echa de menos las dulzuras de las ciudades mediterráneas. La de Rosales del Canal trina (con no poca razón) contra la ocupación por parte de una organización religiosa de los terrenos que debían ser para equipamientos. La de Montecanal está harta de ir y venir, de sentirse aislada, de controlar los desplazamientos de sus hijos adolescentes. La de Arcosur... Bueno, cada vez que circunvalas aquello por la autovía o sobrevuelas la zona te preguntas qué será de quienes han de vivir en algunos de esos bloques perdidos en medio de la nada. Todos los sureños padecen la ausencia o la lejanía de los servicios más básicos (y la proximidad del pasillo aéreo). La escolarización de los niños constituye un problema mayúsculo.

Pese a todo, el sur está ahí: fue aprobado y bendecido por las autoridades, su vecindario tiene tantos derechos como el de cualquier otra zona de Zaragoza y la cosa no tiene vuelta atrás. A ver cómo se arregla el entuerto. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Paso de Adelson, lo mío es el tranvía 20120801

Ayer tuve que decidir si empezaba (o no) agosto poniéndome las consabidas gafas de sol y dándole un aire más frívolo y tontorrón a este artículo mío y de ustedes. Opté por saltarme el folklore veraniego esta vez, porque no está el horno para bollos ni para bromitas. Luego, un amigo me advirtió de que corrían noticias sobre una eventual investigación judicial relacionada con los negocios de Sheldon Adelson (el promotor de Eurovegas) en Macao. Dudé si tirar de ese cabo y dejar para otro día el tema del tranvía zaragozano. Pero como lo del capo del juego y el ocio adulto aún está un pelín crudo (podrían llamarle a declarar por tolerar la prostitución en sus casinos y sobornar a ciertas autoridades chinas), acordé conmigo mismo mantener el plan inicial: servirles cuarto y mitad de problemática tranviaria, que siempre sale jugosa.

Ahora mismo, el PP zaragozano se ha empeñado en que los raíles lleguen hasta Arcosur... o no da su plácet a la modificación del plan urbanístico de dicho barrio. Hemos de suponer que tal maniobra tiene por objeto polemizar, dar la vara, intentar que se retrase la llegada del tranvía a Delicias y zancadillear el plan en su conjunto. Porque, ojo, estamos ante el único proyecto habido en Aragón en estos últimos veinte años cuyas expectativas de negocio se van cumpliendo incluso mejor de lo previsto. Inaceptable, ¿no?

El tranvía está destinado a ser lo que ya fue: un servicio público útil, económicamente sostenible, limpio e innovador, desarrollado y fabricado en la misma Zaragoza. Pero ha tenido implacables enemigos. Sus mayores detractores no claman desde los barrios del Norte o del Sur (¿han oído alguna queja procedente del Actur pese a lo molesto de las obras realizadas allí?) sino de ciertas zonas del Centro, donde los nostálgicos del desarrollismo sesentero se han revuelto contra el único programa transformador que sigue activo en la capital aragonesa.

Y ahora quieren (las piadosas gentes de orden) llevar el flamante Urbos hasta el más lejano Sur. Para producirle un agujero de tres millones anuales. A ver si así descarrila de una vez, ¿eh? 

martes, 31 de julio de 2012

Alguna gente no se entera (de casi nada) 20120731

El otro día, los taxistas de Madrid, que son el no va más de su profesión, salieron a la calle hechos unos basiliscos. Protestaban porque las administraciones competentes están preparando la liberalización de su sector, lo cual acabará con la contigentación de licencias, el control de las mismas mediante negociaciones con los ayuntamientos y todo el tinglado actual. Esta reacción resulta de lo más extraño, pues durante años las radios de muchos taxis parecían permanentemente conectadas con las ultraliberales prédicas de Federico Jiménez Losantos quien reclamabn por activa y por pasiva más sociedad menos estado, más desregulación y menos intervencionismo. Supongo que quienes se regalaban a sí mismos (y regalaban a sus clientes) aquellas loas a la ley del mercado no imaginaron nunca que muy pronto les iban aplicar a ellos tan estupenda medicina.

Parece ser que no nos enteramos de nada, o de casi nada. Imaginen ustedes a todas esas ancianitas (yo conozco a una, pobrecita mía) que votaron al PP, llenas de ardor patrio, y ahora contemplan con perplejidad cómo les cobran ya parte de las medicinas, les aumentan las listas de espera, les suben los impuestos, les bajan las acciones de Telefónica y les niegan la dependencia. No las consuelas ni trayéndoles a la memoria que fue Zapatero quien empezó con esto de los ajustes.

Observo por doquier la cantidad de equívocos que flotan sobre esta sociedad enfrentada a la crisis. Ayer, un lector de la edición digital me replicó advirtiéndome que si él se va a vivir en Arcorsur es porque le da la gana. Pero, claro, la cosa no es así, querido amigo. Arcosur, como cualquier otra área residencial, es el fruto de unos intereses, unas decisiones políticas y administrativas, unos tejemanejes y unas operaciones financieras en las que los futuros habitantes del lugar son (somos) meros consumidores condicionados. Tanto si te da la gana como si no.

Por cierto, que las últimas polémicas sobre Arcosur han derivado (por obra y gracia del PP) en una nueva ofensiva contra el tranvía. Otro tema proclive al descoloque. Pero de eso, si acaso, ya hablaremos mañana.

 JOSÉ LUIS Trasobares 31/07/2012

lunes, 30 de julio de 2012

No se enfaden, que es peor 20120730

El personal está muy rebotado. Eso lo comprende cualquiera. No sería normal que ante el vendaval de recortes, restricciones, copagos y despidos la gente se mostrase feliz. El masoquismo de la ciudadanía tiene sus límites. 

Sin embargo no es a éste enfado al que quería referirme hoy, sino al que afecta a los futuros vecinos de Arcosur cada vez que alguien pone en cuestión la viabilidad de aquel enclave, el último y magnífico engendro de un urbanismo zaragozano manejado desde tiempos inmemoriales por los grandes traficantes de suelo. Arcosur es otro daño colateral de la Expo. Hubiese sido más lógico financiar la transformación de Ranillas habilitando allí mismo suelo destinado a viviendas. Pero eso despertó enormes recelos y los gestores del 2008 no quisieron exponerse a que se vinculara su trabajo a pelotazos y recalificaciones. Hubo que buscar en otro lugar recursos para pagar las huertas donde se ubicaría la Exposición Internacional. Entonces se optó por poner en marcha los suelos del remoto Sur y sacarlos de inmediato al mercado. Así empezó un equívoco monumental, un tremendo error ligado a la burbuja inmobiliaria y a la leyenda de una Zaragoza capaz de alcanzar a corto plazo el millón de habitantes. 

Había y hay otras zonas mejores para expandir la capital aragonesa, que por otro lado requiere mucho más la rehabilitación o reconstrucción de sus barrios tradicionales que proyectarse cada vez más lejos. Sacar a la gente joven de la ciudad consolidada por la vía de construir VPO en el extrarradio ha sido desastroso en muchos aspectos: es caro, es incómodo para todos, rompe el modelo racional, es absurdo. Pero ahí está. Dos mil familias sueñan ahora con vivir en Arcosur, porque allí está metido su dinero, porque se han autoconvencido de que es un lugar idílico (¿?), porque su natural orgullo les impide reconocer que se equivocaron al meterse en una aventura descabellada. Ellos son la única razón de que siga en marcha un plan económicamente insostenible en torno al cual se ciernen oscuras maniobras políticas y especulativas. 

 Pobre gente y pobre Zaragoza. 

sábado, 28 de julio de 2012

Esto es puro teatro... del malo 20120728

No sé por dónde empezar, se lo juro. De entrada tenemos este milagro que ha rebajado en cien puntos la prima de riesgo. Y no ha hecho falta que Rajoy nos apretara más el cinturón. Ha bastado con que Draghi, el gran banquero europeo, pronunciara una frase proféticoenfática. y de repente la deuda es más barata y la Bolsa ha rebotado. ¡Imaginen si sale a la palestra frau Merkel y confiesa estar prendada de hispanoMariano! De lo cual cabe deducir que esta crisis tal vez pueda ser explicada en términos aritméticos. Pero contiene un enorme componente escénico. Es una crisis cognitiva, la última sensación teatral inventada por quienes mueven los hilos.

Como el Banco Central Europeo es un ente ectoplásmico, nuestro sistema funciona sobre la base de que el control y la calificación de nuestras finanzas lo ejecutan las agencias de rating, y el manejo del circulante es cosa de los mercados. Hemos privatizado el organismo regulador y ya vemos el resultado: un deshueve.

La astrakanada sentó sus reales en el Congreso español, donde capitostes de la política económica y de los bancoscajas quebrados han prestado declaración en sucesivos y delirantes monólogos. Rato estuvo genial. Miguel Ángel Fernández Ordóñez dejó al respetable con la boca abierta. Elena Salgado derrochó elegancia. Y el menda de Novacaixagalicia encarnó al mejor Don Tancredo de la historia. Desde luego no todo el mundo vale para eso.

Pero la comedia surreal no sólo se representa en los grandes teatros de Bruselas, Francfort o Madrid. En Zaragoza también hay choteo en cantidad. La reciente exhibición del PP en el Ayuntamiento de Zaragoza a costa de Arcosur tiene usía. Eloy Suárez se ha empeñado en superar a Juan Alberto Belloch y lo está consiguiendo. Propuso embotellar el tranvía en los acampos meridionales, logró que PSOE y CHA aceptasen tal condición (que supondría convertir la urbanización y puesta en marcha del neobarrio en el no va más de la insostenibilidad), flirteó con los arqueros (pobrecicos míos)... y luego votó en contra del plan urbanístico (que. en verdad, es infumable). Qué risas, oye, y qué cosas. 

lunes, 18 de junio de 2012

Lo que es y lo que no es 20120618

Acabé la semana pasada agobiado con todo lo que se nos venía encima. La OCDE reclamaba la jubilación a los setenta. El FMI exigía una inmediata subida del IVA, nuevas bajadas del sueldo de los funcionarios y la aceleración de lo que los ortodoxos llaman, pudorosamente, reformas. Desde todos los ángulos llovían recomendaciones terroríficas. En España, el ministro Gallardón, supuesto adalid del centrismo, advertía de que hemos de prepararnos para currar los trescientos sesenta y cinco días del año, que está muy relajado y muy vago el obrerío. Y aquí el Gobierno (o como quieran llamarlo) de la señora Rudi y el Gobierno municipal (o lo que sea) del señor Belloch anunciaban más recortes, subidas, ajustes, apretones, putadas.

Toda la artillería apunta contra la capacidad adquisitiva de los trabajadores y las clases medias, y contra los servicios y el sector público en su conjunto. No se oye ni media palabra sobre la reforma del sector financiero (para ponerlo en orden, regularlo, controlarlo y disciplinar a sus gestores) ni sobre los cambios imprescindibles en la ordenación urbanística (para cortar por lo sano con la especulación y fijar una banda de precios justos y razonables) ni sobre la transformación del modelo económico ni sobre nada que afronte la crisis como lo que es, el producto de un Sistema perfectamente podrido e insostenible.

Se sigue hablando de organizar olimpiadas y campeonatos, de urbanizar los últimos metros de playa virgen o de construir más viviendas en el destierro de Arcosur (ya me perdonarán los arqueros, pero las cosas son como son). Madrid y Barcelona se pelean por Eurovegas (el tal Adelson se debe deshuevar de semejantes primaveras). Y para disimular el Príncipe de Asturias ha comunicado que este verano renuncia a las regatas. Qué majo.

Cada día, este delirio es comentado con creciente ironía por los medios de comunicación extranjeros. El New York Times ha explicado que la crisis española no es tanto consecuencia del gasto público como del estallido de la burbuja inmobiliaria y su impacto sobre una Banca sobreexpuesta. Pero nada... que si quieres arroz, Cospedal.

jueves, 10 de mayo de 2012

Arcosur, la burbuja perdida en los acampos 20120510

Bankia (también) está pillada en Arcosur, al igual que otras entidades financieras. Cabe preguntarse qué valor habrán asignado en los balances contables de la cajabanco madrileñovalenciana a sus solares en el futuro nuevo barrio zaragozano. Cualquiera podría suponer que aquello valer... no vale nada; pero decir tal cosa supondría amargarles la vida a los arqueros, cuya fe y cuyo tesón resultan conmovedores. Son ellos, los aspirantes a vivir en aquel remoto lugar de las afueras, quienes soportan ahora todo el peso de las decisiones que tomaron en su día traficantes de suelo, financieros y políticos. Son esas combativas y determinadas personas las que intentan impulsar la última frontera de la expansión de Zaragoza. Y es tan evidente la intensidad de sus sentimientos (y de su desamparo) que nadie se siente capaz de llevarles la contraria en público. Pero todo el mundo (salvo ellos) sabe también que Arcosur es un mundo perdido, un naufragio urbanístico, un hito excepcional en el perímetro de la ciudad: hasta aquí llegó la burbuja inmobiliaria antes de estallar.

La precipitada activación del descomunal polígono de Arcosur debía seguir el modelo habitual, el mismo que se aplicó en la conquista del Oeste norteamericano. Primero llegaban los pioneros con sus carretas (en nuestro caso, cooperativas que construyen VPO). Después aparecían los primeros pueblos, se construían precarios caminos, circulaban las diligencias y el Pony Express (accesos, primeros servicios básicos, primer bar, más VPOs y unifamiliares libres). Finalmente se tendían líneas férreas, se activaba el comercio y la civilización se hacía presente de manera definitiva (autobuses o tranvía, comercios, colegios, centros de salud, desarrollo de las parcelas destinadas a vivienda libre). Aunque tal esquema ha funcionado siempre, en el Sur de Zaragoza parece haberse agotado. En este caso, los pioneros (los arqueros) corren el riesgo de quedarse perdidos durante años en medio del desolado acampo.

¿Es Arcosur insostenible urbanística y económicamente? A la vista de las circunstancias, yo diría que sí. Pero habré de dejar abierto el interrogante. Por respeto a los arqueros.

JOSÉ LUIS Trasobares 10/05/2012

domingo, 30 de octubre de 2011

Gran Scala, Arcosur y los demás horrores 20111030

Perturba ver cómo se van cumpliendo lo peores augurios. Aunque, bueno, tampoco se trataba de augurios mejores o peores, sino fundamentados, o no, en el realismo y la simple lógica. Advertir anticipadamente que Gran Scala era una quimera montada por cuatro aventureros, prever la insostenibilidad de Arcosur (veintitantos mil nuevos pisos en una Zaragoza que carga ya con treinta mil viviendas vacías) o anunciar que el aeropuerto de Huesca iba a ser una inversión inútil y costosa nunca supuso ningún superpoder anticipatorio; tan sólo un mínimo de sentido común. Pero en estos momentos, cuando la crisis aprieta y se lleva por delante los proyectos de cartón piedra, la cuestión no es tanto poner en valor aquellas profecías como aprender de los errores, reconocer las meteduras de pata, catalogar los monstruos fabricados a precio de oro y cambiar los criterios que nos han llevado a coleccionar despilfarros, esfuerzos inútiles... y frustraciones. Aunque no, no es eso lo que está ocurriendo. Sería mucho pedir.

Ver a la presidenta Rudi empeñada en sacarle jugo al tema de la TCP resulta un tanto deprimente. Porque ni la UE ni España están ahora (ni lo estarán en un futuro próximo) para asumir el coste de un túnel de más de cuarenta kilómetros a través del Pirineo. Y lo mismo da que la obra aparezca o deje de aparecer en la lista de las redes transeuropeas. Ya estuvo, ¿y para qué sirvió?

Alarma ver a los nuevos gobernantes de Aragón engancharse a las fantasías habituales, recuperándolas con un denuedo alucinante. Como el consejero de Nuevas Tecnologías, que el otro día se lanzó alegremente a proclamar que Walqa tendrá tal impacto sobre el ámbito global del I+D+i que contribuirá a dinamizar ¡el aeropuerto de Huesca-Pirineos! ¿Sabe mi amigo Modesto Lobón qué es exactamente Walqa? Porque allí, y siento decirlo, la investigación y el desarrollo existen en dosis muy menores. Hay instalados programas y servicios de naturaleza pública, contratistas de la propia DGA y varios teleoperadores. Pero chicha científico-técnica más bien poquita. El flamante polígono oscense tiene más de fachada que de otra cosa. Es como el parque empresarial de Motorland: una entelequia apenas disfrazada.

Los nuevos jefes conservadores (con la impagable ayuda del PAR) se han apuntado a recrearse en el Aragón virtual y a procesar los fracasos (sus fracasos) por la vía del victimismo. Gran Scala, presentada hace cuatro años a bombo, platillo y gran orquesta, se ha esfumado sin apenas ruido, sin que ninguno de sus mentores (empezando por Biel) haya tenido a bien darse por aludido. Siempre ha sido así: anuncios rimbombantes, grandes titulares, enorme mogollón político y social... y al final silencio. Tranquilos, pronto nos embarcaremos en nuevos episodios fantásticos. Es lo nuestro.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 30.10.2011

jueves, 27 de octubre de 2011

Arcosur, paradigma del desastre urbanístico 20111027

Quieren ustedes un ejemplo de disfuncionalidad urbanística, ruina económica e ineficacia política? Pues ahí tienen Arcosur. Está el tema tan endiablado que hasta el mismísimo cártel de los solares, el grupo de presión más poderoso de Zaragoza, se ha roto por las costuras y parece estar a punto de iniciar una guerra interna (Ebrosa, Nicuesa, Roca, Sanz y Asín contra López Madrazo; mientras Ferráz, Gracia Benito y Dumesa eluden la batalla). Lo nunca visto. 5.000 personas, futuros vecinos de un barrio lejano y absurdo programado en los días de la euforia inmobiliaria, se han convertido en rehenes de los traficantes de suelo. Éstos no se sienten capaces de afrontar los inmensos costes de urbanización de la zona (doscientos/trescientos millones) y han lanzado de inmediato su órdago: o el ayuntamiento permite construir un campo de golf y siete mil viviendas más (con lo cual nos iriamos ya a los ¡29.000 pisos!) o el proyecto no es viable; pero antes hubo otra disyuntiva: o las entidades de ahorro (singularmente Ibercaja) incrementaban su apoyo a la financiación de las infraestructuras o se paraba su desarrollo. Y para colmo el ayuntamiento ha dado licencias de obra a voleo, de tal forma que las casas ya en construcción se reparten por una amplia superficie difícil de atender de manera homogénea. Una situación acojonante. Los pobres arqueros se desgañitan. Una vez más, la VPO se ha convertido en un señuelo, una trampa.

Arcosur fue y es un delirio. Se esgrimen razones sociales para justificar un barrio lejano e inverosímil planeado en un acceso de locura (y codicia). Dos mil familias han quedado pilladas en la trampa. Han adelantado decenas de miles de euros cada una y no pueden volver atrás. En el mejor de los casos deberán convertirse en colonos de un barrio lejano e insostenible, sin servicios, sin transportes, bajo el tonante pasillo aéreo. Pero esta gente sólo es culpable de su ingenuidad; la responsabilidad del entuerto corresponde al ayuntamiento y a sus amos en la sombra, los grandes promotores.

¿Quién dijo que Zaragoza tendría un millón de habitantes? Debía ser un estúpido... o un sinvergüenza.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 27.10.2011