JLT 23/10/2016
Todo sobre el outlet de Pikolín/Soláns
Perturba ver cómo se van cumpliendo lo peores augurios. Aunque, bueno, tampoco se trataba de augurios mejores o peores, sino fundamentados, o no, en el realismo y la simple lógica. Advertir anticipadamente que Gran Scala era una quimera montada por cuatro aventureros, prever la insostenibilidad de Arcosur (veintitantos mil nuevos pisos en una Zaragoza que carga ya con treinta mil viviendas vacías) o anunciar que el aeropuerto de Huesca iba a ser una inversión inútil y costosa nunca supuso ningún superpoder anticipatorio; tan sólo un mínimo de sentido común. Pero en estos momentos, cuando la crisis aprieta y se lleva por delante los proyectos de cartón piedra, la cuestión no es tanto poner en valor aquellas profecías como aprender de los errores, reconocer las meteduras de pata, catalogar los monstruos fabricados a precio de oro y cambiar los criterios que nos han llevado a coleccionar despilfarros, esfuerzos inútiles... y frustraciones. Aunque no, no es eso lo que está ocurriendo. Sería mucho pedir.
Ver a la presidenta Rudi empeñada en sacarle jugo al tema de la TCP resulta un tanto deprimente. Porque ni la UE ni España están ahora (ni lo estarán en un futuro próximo) para asumir el coste de un túnel de más de cuarenta kilómetros a través del Pirineo. Y lo mismo da que la obra aparezca o deje de aparecer en la lista de las redes transeuropeas. Ya estuvo, ¿y para qué sirvió?
Alarma ver a los nuevos gobernantes de Aragón engancharse a las fantasías habituales, recuperándolas con un denuedo alucinante. Como el consejero de Nuevas Tecnologías, que el otro día se lanzó alegremente a proclamar que Walqa tendrá tal impacto sobre el ámbito global del I+D+i que contribuirá a dinamizar ¡el aeropuerto de Huesca-Pirineos! ¿Sabe mi amigo Modesto Lobón qué es exactamente Walqa? Porque allí, y siento decirlo, la investigación y el desarrollo existen en dosis muy menores. Hay instalados programas y servicios de naturaleza pública, contratistas de la propia DGA y varios teleoperadores. Pero chicha científico-técnica más bien poquita. El flamante polígono oscense tiene más de fachada que de otra cosa. Es como el parque empresarial de Motorland: una entelequia apenas disfrazada.
Los nuevos jefes conservadores (con la impagable ayuda del PAR) se han apuntado a recrearse en el Aragón virtual y a procesar los fracasos (sus fracasos) por la vía del victimismo. Gran Scala, presentada hace cuatro años a bombo, platillo y gran orquesta, se ha esfumado sin apenas ruido, sin que ninguno de sus mentores (empezando por Biel) haya tenido a bien darse por aludido. Siempre ha sido así: anuncios rimbombantes, grandes titulares, enorme mogollón político y social... y al final silencio. Tranquilos, pronto nos embarcaremos en nuevos episodios fantásticos. Es lo nuestro.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 30.10.2011Quieren ustedes un ejemplo de disfuncionalidad urbanística, ruina económica e ineficacia política? Pues ahí tienen Arcosur. Está el tema tan endiablado que hasta el mismísimo cártel de los solares, el grupo de presión más poderoso de Zaragoza, se ha roto por las costuras y parece estar a punto de iniciar una guerra interna (Ebrosa, Nicuesa, Roca, Sanz y Asín contra López Madrazo; mientras Ferráz, Gracia Benito y Dumesa eluden la batalla). Lo nunca visto. 5.000 personas, futuros vecinos de un barrio lejano y absurdo programado en los días de la euforia inmobiliaria, se han convertido en rehenes de los traficantes de suelo. Éstos no se sienten capaces de afrontar los inmensos costes de urbanización de la zona (doscientos/trescientos millones) y han lanzado de inmediato su órdago: o el ayuntamiento permite construir un campo de golf y siete mil viviendas más (con lo cual nos iriamos ya a los ¡29.000 pisos!) o el proyecto no es viable; pero antes hubo otra disyuntiva: o las entidades de ahorro (singularmente Ibercaja) incrementaban su apoyo a la financiación de las infraestructuras o se paraba su desarrollo. Y para colmo el ayuntamiento ha dado licencias de obra a voleo, de tal forma que las casas ya en construcción se reparten por una amplia superficie difícil de atender de manera homogénea. Una situación acojonante. Los pobres arqueros se desgañitan. Una vez más, la VPO se ha convertido en un señuelo, una trampa.
Arcosur fue y es un delirio. Se esgrimen razones sociales para justificar un barrio lejano e inverosímil planeado en un acceso de locura (y codicia). Dos mil familias han quedado pilladas en la trampa. Han adelantado decenas de miles de euros cada una y no pueden volver atrás. En el mejor de los casos deberán convertirse en colonos de un barrio lejano e insostenible, sin servicios, sin transportes, bajo el tonante pasillo aéreo. Pero esta gente sólo es culpable de su ingenuidad; la responsabilidad del entuerto corresponde al ayuntamiento y a sus amos en la sombra, los grandes promotores.
¿Quién dijo que Zaragoza tendría un millón de habitantes? Debía ser un estúpido... o un sinvergüenza.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 27.10.2011