martes, 6 de diciembre de 2016
Hará falta cintura... Otra vez 20161206
martes, 2 de agosto de 2016
Qué personal tan bueno y conformadito 20160802
lunes, 7 de diciembre de 2015
Lo que los electores deberían saber 20151207
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Leyes injustas, absurdas, cambiantes... 20150930
lunes, 8 de diciembre de 2014
Una Constitución demasiado inmaculada 20141208
lunes, 9 de diciembre de 2013
Constitución de todos- ¿o de nadie? 20131209
lunes, 25 de noviembre de 2013
Y el caso es que sí hacen falta reformas 20131125
jueves, 21 de noviembre de 2013
Rajoy y su peña celebran el aniversario 20131121
viernes, 27 de julio de 2012
Cómo acabar con la crisis en un santiamén 20120726
miércoles, 21 de marzo de 2012
Españas infinitas en el espacio-tiempo 20120321
No es que a los españoles nos moleste la memoria, no. Lo que nos jode más bien es la memoria de los otros, porque a cada cual, según su familia, sus lecturas, su imaginario o su fantasía le ha correspondido una Historia que nada tiene que ver con la del prójimo. Según cierta teoría, existen infinitos mundos paralelos donde réplicas de cada uno de nosotros transitan por vidas diversas en las que un caleidoscopio de detalles, matices o divergencias se combinan y recombinan más allá de cualquier patrón. Por eso España y sus habitantes no andamos por ahí, con el corazón helado y adscritos a dos únicas maneras de ser y de pensar (aunque quede expresivo en el poema). En la pluridimensional curva del espacio-tiempo las maneras de ser español son inabarcables. De hecho cada uno tenemos una idea (tan peculiar como exageradamente precisa) de lo que nos ocurrió a nosotros y a nuestros ancestros a lo largo de los agitadísimo siglos XIX y XX. Procedemos de innumerables Iberias sacudidas por acontecimientos no menos innumerables.
Oigo y leo versiones del inmediato pasado que me llenan de perplejidad. Hablan de una ciudad, un país y una situación política que desconozco, aunque al parecer estuve allí. Pero si yo cuento sucedidos de mi juventud otros me miran como si fuese extraterreste. Por eso no me ha extrañado nada que la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812 haya tenido una extraña atmósfera de invención dramática, mitad tragedia histórica mitad chirigota de Cádiz. La Pepa ha sido celebrada oficialmente por un Rey que desciende directamente del mismo Rey traidor que anuló la Constitución primigenia y asesinó a no pocos de sus redactores. Numerosos políticos y periodistas que han emitido sus aleluyas constitucionalistas al hilo de la efeméride presumen de liberales pero su actual posición les sitúa cien por cien en línea con los serviles de Fernando VII que en 1814 derogaron las primeras libertades y reinstauraron la Santa Inquisición. Podría creerse que en todo esto existe algún equívoco o maldad humana o maldición hispánica, pero es simple consecuencia de un fenómeno de la Física. Menos mal.
JOSÉ LUIS Trasobares 21/03/2012jueves, 19 de enero de 2012
¿Siguen siendo peligrosos los demócratas? 20120119
No se denigra al difunto Fraga por decir de él que durante su larga vida política representó el enlace entre la dictadura franquista y una democracia controlada, que nunca renunció a su pasado de fascista ejerciente y que su función durante la Transición fue la de resistirse a profundizar en los derechos individuales y colectivos. Por eso su fallecimiento ha dado paso a una curiosa rehabilitación retrospectiva del anterior régimen, coincidente con la anulación ipso facto de las tímidas iniciativas a favor de la Memoria Histórica.
La italiana Rosana Rossanda, señalada intelectual y política marxista, profetizó en los años 60 que en nuestro país podría darse una situación inédita: los mismos grupos sociales que habían traído a sangre y fuego el fascismo propiciarían una evolución hacia formas democráticas usando al entonces príncipe Juan Carlos como mascarón de proa. En ello anduvo, renuente, Manuel Fraga, cuya relación con la ejecución-asesinato de Grimau, la masacre de Vitoria o el incidente de Montejurra le condujo finalmente a propiciar la normalización política de la extrema derecha española. O sea, que si Fraga fue padre de la Constitución, Franco debió ser abuelo de la misma.
Hoy se presenta en Zaragoza el libro Peligrosos demócratas, del historiador Alberto Sabio, basado en los informes de la Brigada Político-social sobre la clandestinidad antifranquista. Y uno se pregunta si aquella actitud de los subversivos en el largo periodo 39-79 no sigue siendo inconveniente y peligrosa hoy, cuando la amnesia forzada está dando paso a una constante y desvergonzada reivindicación de la dictadura.
Eso sí, en la actualidad todo tiene (de momento) un cierto aire de astrakanada. Fíjense, por ejemplo, en que el Gobierno de Rajoy ha anunciado que castigará penalmente el incumplimiento presupuestario por parte de los responsables de las instituciones públicas. Bueno, pues la correspondiente pieza legal que así lo imponga habrá de ser elaborada por el Ministerio de Justicia, cuyo titular es Alberto Ruiz Gallardón, discípulo de Fraga y exalcalde del ayuntamiento español más endudado y más proclive durante años a incumplir sus presupuestos. La risión.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 19.01.2012martes, 6 de diciembre de 2011
Celebrando la Purísima Constitución 20111206
Es un decir, claro. Cuando hace años se discutió qué día hacer festivo, si el 6-D (la Purísima Concepción) o el 8-D (el Día de la Constitución), yo propuse fundir ambas jornadas en una sola y llamarla de la Purísima Constitución, pues en ese momento nuestra Carta Magna era aún un dogma de fe tan consagrado e intocable como el de la virginidad de la madre de Cristo. Al final, aquella polémica se zanjó por el método salomónico: se dio carta de naturaleza vacacional al 6 y al 8, y todos contentos (sobre todo los obispos).
De todas formas lo de la Purísima Constitución sería hoy una contradicción conceptual que podría incluso resultar blasfema. Porque tras lustros de ver el texto constitucional como una revelación divina, piedra angular de la democracia y figura perfecta e inalterable, han bastado unos pocos días para meterle mano, con la justificación de que así, mudando lo presuntamente eterno, se pondría freno a la crisis. La Consti al final era maleable, corruptible, adaptable. Y espérense, que la orgía sólo acaba de empezar.
En 1978 la Constitución vino a ser el certificado de garantía de la democracia española. Demostraba por escrito que el franquismo había acabado y quedaban garantizadas las libertades políticas y los derechos sociales. Por eso, en 1981, cuando Milans, Tejero y los demás intentaron el golpe de Estado, los demócratas se aferraron a la Constitución. Luego, con el paso del tiempo, se iría viendo que la cosa no era para tanto: la oronda Ley de Leyes no pasaba de ser un texto interpretable por un tribunal consensuado entre las grandes fuerzas políticas y cuyos preceptos no debían ser tomados en sentido literal. Disponer de vivienda digna es un derecho constitucional... ¿y qué?
Ahora ya sabemos que la Constitución puede ser retocada sobre la marcha, ignorada y pervertida. De purísima, nada. Con los mercados apretando y la Eurozona sometida a los preceptos de la ortodoxia financiera (¡los beneficios por encima de todo!), aquí ya es todo posible, desde privatizar la gestión de los servicios públicos hasta reventar los derechos laborales básicos. Los golpes de estado ya no se dan con tanques sino con la prima de riesgo.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/martes 06.12.2011lunes, 5 de septiembre de 2011
Traso, en el país de la burricie 20110905
Todo empezó el pasado sábado. Hube de explicarle a un conocido que los profesores de ESO (y otros enseñantes) no trabajan dieciocho horas semanales, sino que ése es el tiempo que dedican a dar clases, pero luego deben preparar las ídem, corregir exámenes, organizar actividades extraescolares, hablar con los alumnos y sus padres, etcétera. Y hemos de tener por seguro que cuanto más se incremente su actividad en el aula menor será la calidad de su trabajo (y habrá más bajas por depresión).
En estos tiempos hay que precisarlo todo, explicarlo todo y matizarlo todo. El domingo le aclaré a un vecino que cuando se habla de que esta o aquella comunidad autónoma tiene un parque móvil de tres mil vehículos debemos entender que no todos esos semovientes son flamantes audis para uso de los señoritos sino que la flota incluye camiones de bomberos, coches de los distintos servicios, todoterrenos de los departamentos de agricultura o medio ambiente, ambulancias y patrulleros de las unidades policiales adscritas.
Ese mismo día, a la hora del café, un pariente lejano me manifestó su desconcierto al comprobar que durante la semana la prima de riesgo había subido otra vez a los trescientos pese a estar ya en marcha la reforma de la Constitución para agregarle lo del tope de endeudamiento. Bueno, le dije, ¿no pensarías que los grandes inversores iban a soltar su presa por una línea de más o de menos en la Carta Magna? ¡Estos no pararán hasta sacarnos las entretelas! Se quedó desolado, el pobre.
Y así con cada tema: el veraneo de Toxo (el de CCOO) en un resort de los de a mil euros los ocho días-siete noches (ya ven, qué lujo), la última larga cambiada judicial al caso Gürtel (toda la culpa, de Rubalcaba), el cocinero de Iglesias, el tranvía de Zaragoza... ¡Uuufff!
Y encima hube de ir aclarando que sí, que algunos funcionarios (de la enseñanza o de lo que sea) se escaquean como cualquier otro currante, que los jefes de la política se han pasado con los gastos de representación, que se ha despilfarrado dinero público, que es preciso replantearse la cosa pública... Un trabajo ímprobo, se lo juro. Disculpen el desahogo, pero estoy hasta los huevos de tanta burricie.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Tensión, distensión... y lo que te rondaré 20110901
Salimos del veraneo como entramos: sometidos a la tensión de la crisis. Pero al mismo tiempo estamos sujetos a la calma que produce el ritmo fatal de los acontecimientos. Estamos al borde de la histeria, mas permanecemos quietos en la mata, inactivos, pasivos. La marea nos trae y nos lleva. La ley de la gravedad artificial creada por los mercados financieros nos empuja y estruja. Un día nos enteramos de que cambiar la intocable Constitución es ahora pan comido. Se nos dice que esta es la única manera de evitar no ya que España siga el camino de Grecia y Portugal sino incluso que el euro entre en coma. Y, pese a todo, resulta que a) esta reforma de la Ley de Leyes va a convertirse en un mero enunciado ideológico sin valor operativo, y b) los mercados en cuestión no quedarán satisfechos con esta medida ni con ninguna otra que no sea poner el país en almoneda sometiéndolo al capricho de la especulación salvaje. Eso sí, a la ciudadanía de a pie se lo dan todo hecho. Si quieres, como si no.
Vean, si no, a nuestro enfant terrible del Gabinete Rudi, el consejero Garcés. Propone llevar a cabo un macroconcurso para atribuir de manera definitiva mil quinientas plazas de la plantilla del Pignatelli cubiertas provisionalmente desde hace años. Y uno no puede hacerse a la idea de si eso significará que tales plazas caerán como fruta madura en las manos de quienes las vienen ocupando por graciosa decisión de los anteriores jefes, o si quedarán al alcance de los demás funcionarios, o si se aprovechará la ocasión para amortizar unas y adjudicar otras a personas que sintonicen más con los jefes actuales, o qué. Desde luego el follón que se armará en la Administración autónoma va a ser de órdago. Pero algo hay que hacer en la era PP-PAR para poner orden en el desorden de la era PSOE-PAR.
Olvídense de la dialéctica. Esto es una pesadilla.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 01.09.2011
sábado, 27 de agosto de 2011
¿Modificar la Constitución? ¡Sencillísimo! 20110827
Esta curiosa situación tiene dos enfoques: uno positivo y otro negativo. Este último resulta obvio: los intérpretes de la corrección política y la legalidad institucional nos toman el pelo y actúan subordinados por completo a los intereses de ese monstruo económico que llamamos Mercado. Pero lo bueno de este malabarismo constitucional ejecutado a toda velocidad en plenas vacaciones es que demuestra la posibilidad de crear mecanismos de intervención urgente capaces de adaptar las reglas del juego a las necesidades emergentes. Ahora, esas necesidades tienen que ver con los manejos de los grandes inversores, pero algún día podría ocurrir que se atendiesen necesidades más generales. Imaginen ustedes que las agencias de calificación son puestas fuera de la ley por actuar a favor de los especuladores y alterar el precio justo de las cosas. O que operar a través de paraísos fiscales se convierte en delito. O que los directivos de las entidades financieras, en vez de retirarse multimillonarios tras promover clamorosas ruinas, acaban en el talego por chorizos. O que el suelo edificable pasa a ser propiedad pública y los particulares acceden a él mediante alquiler. O que... Bueno, una vez abierta la veda las opciones son innumerables. Aunque, claro, para eso habría que darle la vuelta a la tortilla y tener la sartén por el mango. Me entienden, ¿no?
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/sábado 27.08.2011
jueves, 25 de agosto de 2011
Reformar la Constitución al contado 20110825
En cambio, lo de modificar la Constitución española, según exigencia de la cancillera Merkel, parece que va a ser coser y cantar. Habrán reparado vuesas mercedes en que hasta la fecha hablar de cambios en nuestra Carta Magna era como invocar los trabajos de Hércules o cualquier otro imposible. Zapatero sugirió algo, creo recordar, y tuvimos meses de llanto y crujir de dientes. Pero, oye, en cuanto los oligarcas financieros han propuesto limitar la deuda pública mediante ley fundamentalísima, todo se ha vuelto presteza, urgencia y facilidades. La inmutable y eterna Constitución española, de repente, está lista para que le hagan la manicura, el lifting, la liposucción y cualquier otro apaño. Impresionante.
Paro ya. Aún estamos en agosto y el calor de la última semana me ha dejado con los plomos medio fundidos, así que no esperan grandes reflexiones sobre las paradojas macroeconómicas y las miserias políticas. En realidad lo que más me conmueve en estos momentos es que la Duquesa de Alba, doña Cayetana, ha repartido la herencia entre sus hijos y estos, a cambio de la panoja, dejarán que se case con ese amable funcionario que la pasea y la baña en Ibiza. Tres mil quinientos millones, grandes fincas (incluido el mayor latifundio de España), media docena de palacios, una colección de obras de arte de valor incalculable... el paquetón transferido quita el hipo. Mas no creo que la tributación correspondiente haya sido tan espectacular. ¿Y la Constitución... qué dice de eso?
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 25.08.2011