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martes, 13 de diciembre de 2016

Lo están dejando imposible 20161213

Por causa de su sobreexposición, aquellos personajes de los que habla todo el mundo acaban generando en la opinión pública una visión generalizadora. De esta manera, los padres de niños discapacitados o con enfermedades raras van a sufrir en sus carnes las consecuencias del caso Nadia, aunque ellos sean personas honestísimas y sus demandas sean las más justas que pudieran concebirse. Los periodistas, por nuestra parte, seremos vistos de acuerdo con los estereotipos producidos en paralelo por Cebrián o Inda, por más que muchos de nosotros seamos humildes trabajadores que intentamos cumplir con las obligaciones que nos son propias. Y los políticos aragoneses (sobre todo los de izquierdas) arrastrarán como una marca indeleble las ruraladas de Lambán o la incapacidad de Echenique para trabar un discurso comprensible.

Lo malo no es el impacto concreto que tengan (en las teles y otros medios o en las redes) esas noticias, entrevistas o desbarres (¡por los dioses, don Javier, a quién se le ocurre confundir mando con liderazgo!), no... lo peor es que tales expresiones, repetidas una y mil veces, dejan tras de sí un terreno arrasado, un personal mosqueadísimo y la sensación de que aquí y ahora todos somos bicharracos de la misma camada.

No sé qué clase de habilidades retóricas, qué inteligencia emocional, qué carisma y qué potencia programática habrán de tener, por ejemplo, los futuros dirigentes políticos de la Tierra Noble para resultar convincentes, ganarse a la gente y ser reconocidos por sus virtudes. Por extensión, díganme cómo podrán los personajes públicos españoles que lleguen a cualquier escenario (institucional, empresarial, cultural) demostrar al escamadísimo público su honestidad y altruismo.

También cabe la posibilidad de que la gente se haga a todo y todo lo perdone, o que les justifique a unos lo que no tolerará en otros. De momento, las estrellas del fútbol ya están por encima del bien, del mal y de Hacienda. Por eso, a Ronaldo, cuando quieren insultarle, le dicen maricón... pero no defraudador.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Indiferentes ante la corrupción 20161212

Una noticia pierde impacto en proporción directa a las veces que es reproducida. No digamos en estos tiempos de hipercomunicación. Lo que se hace viral hoy se olvida mañana, no tanto porque la gente esté dispuesta a olvidar los niños refugiados que se ahogaron en las playas del Sur de Europa, las mujeres víctimas de la violencia machista o los civiles bombardeados en Alepo y Mosul, sino por la simple razón de que los mensajes se expanden y superponen a un ritmo exponencial, normalizando por saturación cualquier sucedido; incluso los más horribles.

Es lo que pasa en España con la corrupción. Juicios que se presumían espectaculares (la Gürtel, las tarjetas black, los ERE) acaban siendo un largo e indescifrable tostón. Mientras, aterrizan en los titulares el presunto fraude fiscal de los futbolistas, la financiación ilegal de las campañas llevadas a cabo por los partidos serios o la inaudita historia de ese padre que usó la enfermedad de su hija para levantarse (y pulirse) casi un millón de euros. Y además, en todas partes cuecen habas. Vean, si no, lo del exministro fracés condenado por esconder su dinerito en Suiza.

Así que la ciudadanía va encalleciéndose. Deja de leer artículos de fondo (donde, por ejemplo, se explica cómo se urdió la fusión-estafa de Caja Madrid y Bancaja, o la forma en que cuatro grandes bancos trucaban el euribor) y se limita a deslizarse sobre los titulares, cuanto más abracadabrantes mejor. Conclusión: todos somos sinvergüenzas en potencia y todos los políticos son iguales (de corruptos). Ciega generalización que es, precisamente, la que interesa... a los sinvergüenzas y a los corruptos.

Los más ardorosos defensores del establishment andan últimamente empeñados en reducir o eliminar la información sobre las cloacas del sistema. Y sacan en procesión la imagen de su martir, Rita Barberá. Se equivocan. Para los delincuentes (cada vez menos supuestos y cada vez más evidentes) que manejan el gran desorden mundial, nada mejor que viralizar la mierda. Así todo el mundo se acostumbra a su olor y su sabor. Y ni se entera.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Este PSOE le gusta mucho... al PP 20161205

Aquí sí me permito ser categórico, y paso de encuestas, estudios sociológicos o cualquier otro truco de los arúspices consagrados: si el PSOE celebra tarde (y forzosamente mal) un congreso manejado por el aparato oficial y a mayor gloria de Susana Díaz, jamás resucitará como organización relevante en la política española. Con la Gestora retorciendo los Estatutos para enfriar el ánimo de los militantes y una actuación en el día a día desalentada, subordinada y vergonzante, el socialismo español está justo donde lo quiere... el PP. De hecho, los argumentarios conservadores (repetidos con sin igual disciplina por portavoces, analistas y tertulianos del ramo) proponen y alaban al PSOE surgido del golpe de mano contra Sánchez. Desde aquel momento no han existido mejores intérpretes de las esencias socialdemócratas (las de verdad, las fetén) que las buenas gentes de derechas. Qué milagro, ¿verdad?

Tal y como están las cosas, una Díaz elevada a categoría de secretaria general no funcionaría al norte del Tajo como candidata socialista a la presidencia del Gobierno. Y ya veríamos al sur. Ni siquiera dando por hecho que los de Iglesias y los anticapitalistas seguirán empujando a Podemos hacia la irrelevancia izquierdizante. Será por eso que en los medios conservadores ya apenas salen a colación los EREs, los cursos de formación, Mercasevilla y otras lindezas (además, no vendría a cuento en mitad de la campaña para santificar a Rita Barberá y rehabilitar al PP valenciano). Al asturiano Javier Fernández me lo llevan entre algodones, no se les venga abajo.

De esta manera, Pedro Sánchez sigue siendo ahora mismo la mejor opción que tienen los socialistas. Lo saben los militantes, los simpatizantes y los votantes. El exsecretario general defenestrado es el único líder factible: víctima de la conjura, firme en su propósito, aclamado por las bases. Eso... o aparece algún inesperado (y desconocido) mirlo blanco. En todo caso, el partido habrá ser refundado y reorganizado. Porque este, el de ahora, le gusta tanto al PP... que no resulta ni verosímil.

domingo, 4 de diciembre de 2016

¡Qué cara nos sale la pésima gestión del medio ambiente! 20161204

Tan entretenidos estamos contemplando cómo PP, PSOE y C’s boicotean cualquier iniciativa de Zaragoza en Común (a mayor gloria del primero de dichos partidos, que espera conquistar la Alcaldía por la mera ley de la gravedad), que otros acontecimientos y noticias pasan casi desapercibidos. Aunque son temas no ya graves, sino gravísimos. Y costosísimos.

Así, la pésima gestión del medio ambiente llevada a cabo durante decenios, la incuria de las administraciones (y la corrupción) nos van a costar en los próximos años cientos de millones de euros que no tenemos.

Por ejemplo: el control y la eliminación del lindano que vertió Inquinosa ante la indiferencia de las autoridades competentes, y los fallos garrafales de la sobrecostosa y sospechosa depuradora de Zaragoza (en La Cartuja) nos sitúan hoy ante un panorama catastrófico. Del cual, por cierto, no hay responsables o si los hay son ya lejano recuerdo. Jamás nadie llegó a responder ante los tribunales por aquellos desafueros. Ahora nos los comeremos con patatas y los pagaremos (todavía más) con nuestros impuestos.

El sellado de los vertederos donde Inquinosa arrojó toneladas de veneno durante años, la extracción de materiales contaminados y la contención de las infiltraciones en el rió Gállego han costado ya decenas de millones. Pero el actual Gobierno de Aragón, a la vista de los informes técnicos y de una realidad imposible de disimular, calcula que todavía quedan años de trabajo y una inversión total que puede rondar los 500 millones (si, quinientos).

Lo que se refiere a la depuradora de La Cartuja, la instalación que trata la mayor parte de las aguas que Zaragoza vierte en el Ebro, viene de lejos. Recuerden cómo se adjudicaron las obras a una empresa francesa (General des’Eaux) a través de un intermediario llamado Didac Fábregas, amigo (se supone) del entonces alcalde, Antonio González Triviño. Todos los escándalos posibles salpicaron aquel proyecto: sobrecostes, facturas falsas, dinero negro... Al final, la broma le ha costado a la capital 250 millones de euros, el doble del valor real de las instalaciones... que, además, ahora no funcionan bien. El Ayuntamiento tendrá que resolver el muy serio problema, justo cuando el Gobierno de Aragón quiere cargarle 14 millones extras al año como canon autonómico, aunque la ciudad ya se paga (¡y a qué precio!) su propia depuración. Pero, claro, en el Pignatelli necesitan tapar el agujero que a su vez les ha dejado la construcción y gestión privada de la carísima red de saneamiento de aguas en parte del territorio, puesta en marcha siendo consejero del ramo Alfredo Boné.

Dinero, dinero, dinero. Aquí se ha preferido considerar la ecología una cosa de chalados, y al medio ambiente un recurso sin valor ni coste. Vamos... lo que es habitual en sociedades ignorantes y atrasadas. En nombre de la creación de riqueza, de los puestos de trabajo o de cualesquiera otras excusas supuestamente economicistas, se han permitido auténticas barbaridades, cuyos efectos gravitarán sobre nosotros durante mucho tiempo. Y los tontos, tan contentos.

martes, 29 de noviembre de 2016

Fidel, Rita y otros cadáveres 20161129

Confieso que la muerte de Castro me ha dejado indiferente. No creo que el siglo XX y la mismísima Edad Contemporánea estuviesen esperando el deceso del exrevolucionario y dictador jubilado para hacer mutis por el foro de la Historia. Fidel se ha ido tan empequeñecido por el paso del tiempo como su propio cuerpo, autoconsumido en una terca y nostálgica senectud. Tras la caída del comunismo soviético, el control de las Rusias por los burócratas y jefes del KGB, la inmersión de China en un capitalismo de estado dirigido por los sucesores de Lin Piao y la patética conversión de las izquierdas latinamericanas al populismo bolivariano, los nuevos paradigmas globales ignoran más que rechazan al decrépito fantasma rojo. La noticia del fin de semana no saltó en La Habana sino en París: acabadas las primarias de la derecha, queda claro que los franceses deberán elegir a su futuro presidente sin más opción que Fillon, un reaccionario ultraliberal, y Le Pen, una demagoga neofascista. Respiramos viejo y nuevo conservadurismo. Solo se ha salvado del naufragio Ernesto Guevara, argentino y cubano, que al menos se hizo matar en la guerrilla y pudo exhibir fotogenia siendo ya un hermoso y evocador cadáver.

A escala planetaria y en cada país, la derecha (en todas sus acepciones) se mantiene a la ofensiva. En España, la muerte de Rita Barberá ha dado paso a una insolente e insultante campaña destinada a convertir en virtud cívica y económica la corrupción de altos vuelos. El PP y sus terminales mediáticas han planteado, sin más remilgos ni complejos, un argumentario que subordina la responsabilidad política de los presuntos a la decisión del electorado (¡qué seguros están de su hegemonía cultural!), y en las tertulias se oyen cosas inauditas convirtiendo a la exalcaldesa de Valencia en símbolo y heroína, en pionera y mártir. Cuán audaz y potente queda ese descaro, comparado con los tétricos actos fúnebres interpretados por los admiradores de Fidel (en Zaragoza, 200).

Por si acaso, les acompaño en el sentimiento. A todos.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Lo de Borrell, sin ir más lejos 20161116

Que a Borrell le estén investigando por haber sido miembro del consejo de administración de Abengoa entra dentro de lo razonable (en estos tiempos). Forma parte del riesgo implícito en las puertas giratorias: el chollo de hoy mañana puede dar con tus huesos en el banquillo de los acusados. Pero que al exsecretario de Estado de Hacienda, exministro de Obras Públicas, expresidente del Parlamento Europeo, excandidato socialista a la Presidencia del Gobierno e insigne académico le hayan tangado 150.000 euros a través de un falso chiringuito financiero en internet es cosa que te deja estupefacto. ¡Con lo bien que se había explicado este hombre cuando la destitución de Pedro Sánchez, y ahora resulta que es un lila!

Todo es así en estos majaderos tiempos. El PP nombra presidente de la Comisión de Exteriores a Fernández Díaz o fiscal general del Estado a Maza (vaya dos) y no pasa nada, e incluso Ciudadanos y PSOE se encogen de hombros. El hoy consejero de Hacienda del Gobierno de Aragón, Fernando Gimeno, niega al Ayuntamiento de Zaragoza todo lo que él mismo reclamaba cuando se ocupaba (es un decir) de las cuentas de esta última institución. Se multiplican los siniestros domésticos por culpa de la pobreza energética (o de la pobreza a secas). El recibo de la luz no para de subir y subir (ahora porque (dicen) estamos vendiendo mogollón de energía a Francia, donde andan revisando sus famosas centrales nucleares.

Existe una interpretación de las cosas (o sea, de las cosas raras), según la cual todo es culpa del populismo, y en España de Podemos. Será por eso que las investigaciones sobre las 845 viviendas recalificadas y los cien millones procedentes del erario que supuestamente beneficiaron a los familiares de Gabriel Amat, alcalde de Roquetas, presidente de la Diputación Provincial de Almería y miembro de la dirección nacional del PP, han ocupado la centésima parte del espacio que mereció la venta legal de una VPO por el podemista madrileño Espinar.

Aquí hay gato encerrado.
 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Cachondeo de protección oficial 20161103

La pregunta me persiguió durante horas: ¿Qué no hubiesen dicho los de Podemos si uno del PP se levanta 19.000 euros de plusvalía en la compraventa de una VPO? ¡Ja! Tan agudo interrogante no es mío, claro. Fue y vino ayer por las redes sociales, las tertulias televisivas y los comentarios radiofónicos. Zanjé por fin la incógnita al reparar que en las filas de la derecha nunca, pero nunca jamás, se ha producido escándalo alguno que tuviera por objeto un piso de protección oficial en la periferia madrileña. Grandes recalificaciones de suelo, áticos de megalujo en Marbella, mansiones y palacetes mallorquines, fincas y concesiones mineras... Eso sí. Pero, ¿una VPO en Alcobendas construida por una cooperativa sindical y trajinada según indica la norma? Para nada. Como resulta fácil deducir, semejante cosa no encaja en los presuntos vicios de las gentes de orden. Por eso Iglesias y la horda bolivariana jamás les pudieron pillar por ahí, ni, en consecuencia, decir nada al respecto?

Por otra parte, la actualidad pega unos giros y unos zig-zags... que a veces no sabes por dónde agarrarla. Yo también pensaba que las declaraciones a Évole de Pedro Sánchez nos tendrían en vilo en días posteriores. Porque el ex se explayó a modo. Sin embargo el asunto se ha zanjado rapidísimo. Los aludidos por activa y pasiva guardaron silencio o replicaron con absoluta y poderosa dureza. Luego llegó el minuto de oro de Operación Triunfo: El Reencuentro, y la cobra de Bisbal a la cariñosa Chenoa ocupó absolutamente todo el espacio mediático (el profesional y el social), infiltrándose incluso en los más selectos y politizados círculos de whatsapp. Por comparación, la expectación ante el nuevo gabinete de Rajoy ha resultado ser escasa tirando a nula. Eso sí, Rudi vuelve a estar en las quinielas.

Poco más: el tranvía zaragozano (¡buuufff!), las pinturas de Sijena, el relevo de Sumelzo en la coordinación de los parlamentarios socialistas aragoneses... y la oficina que se ha procurado Echenique. Está en un ático (¡tomaaa!) y dicen que es muy chula. Dará que hablar, seguro. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Ofensiva de la antipolítica 20161026

En eso sí que tiene razón la resabidilla vicepresidenta, doña Soraya: estamos bajo una intensa ofensiva de la antipolítica. Evidentemente. Las cosas han venido rodadas de tal manera que incluso los más respetuosos y moderados del Reino tenemos derecho a dudar de que el próximo gobierno sea legítimo al cien por cien. Bueno... yo admito tal legitimidad. Pero viendo que la investidura de Rajoy ha exigido tantos renuncios, manipulaciones y pactos contranatura, y asumiendo cuánto se ha degradado la calidad de nuestra democracia... tragarse el resultado final exige un enorme esfuerzo.

La antipolítica golpea sin piedad. Cuando los encausados en la primera vista oral por el caso Gürtel describen con absoluta naturalidad el pago (y cobro) de comisiones, los regalos a los políticos (del PP mayormente) y el amaño de grandes contratos públicos en los correspondientes ministerios. Cuando se sabe que el Banco de España dejó correr fusiones y salidas a Bolsa de cajas y bancos, sabiendo de aquello estaba reventado. Cuando nos cuentan cómo fue la juerga de las tarjetas black. Cuando las recalificaciones de suelo a la carta (aquí mismo, en Zaragoza) siguen estando a la orden del día.

Cuando un partido que ofrece una cosa en campaña hace lo contrario tras las elecciones. Cuando un secretario general elegido en primarias es derrocado tras una conjura palaciega. Cuando tenemos un sistema electoral proporcional pero en ocasiones ha de funcionar como si fuese mayoritario. Cuando se predica el respeto a las leyes, aunque con derecho a incumplirlas si así conviene. Cuando, tras predicar las listas abiertas y la libertad de conciencia de los diputados, se proclama el mandato imperativo. En fin...

Garzón, los retrocomunistas, los indignados supervivientes, los rastafaris e incluso los broncas del Bloque negro rodearán el Congreso, si pueden. Pero ellos, pobre gente, son ahora mismo irrelevantes. La antipolítica, la de verdad, la que ataca, está en la cúpula de la pirámide, viaja en avión privado, veranea en yate y ya no cree en la democracia.
 

martes, 25 de octubre de 2016

Rajoy, por la puerta de servicio 20161025

Para que Mariano Rajoy siga siendo presidente del Gobierno, el sistema ha sido forzado con tal brutalidad que ahora está desencuadernado, hecho trizas. Quizás alguien, en algún lugar importante, llegó a la conclusión de que las terceras elecciones traían consigo demasiados riesgos; que ese relato según el cual el PP estaba ya tocando la mayoría absoluta con la punta de los dedos no pasaba de ser una suposición bien fundada... o no.

Solo así se explica, vistas las cosas en su conjunto, ese estrujamiento del PSOE que ha roto el partido de forma tan radical y suicida. España entera se ha dislocado. Las consecuencias políticas se proyectan de manera tan distinta en cada territorio que es imposible imaginar cómo se podrá cohesionar un conjunto tan disjunto (valga la expresión). Y todo ello por la única y exclusiva razón de que el citado Rajoy debía ser jefe con un triste 33% de los votos. En minoría. Sin poder trabar algún tipo de pacto factible. Con la obligación de reajustar los presupuestos, sea por la vía del recorte duro o mediante el incremento de los ingresos. De los ingresos, ¿de quién?

Tengo la sensación de que se nos escapa algo. Don Mariano volverá a entrar en Moncloa, pero esta vez por la puerta de servicio, casi como un intruso. No cabe suponer que la problemática coyuntura se haya resuelto (ni amortizando los estrepitosos casos de corrupción, ni aunque el PSOE siga exhibiendo sentido de Estado). Me temo que la verbena solo ha empezado. Ahora viene la traca.

Es verdad que la desmesura política se extiende por todo Occidente, supuesta reserva espiritual de la democracia de alta calidad. Pero en España estamos asistiendo a un alarde de irresponsabilidad cuyas consecuencias pueden ser muy graves. No es normal ver a la derecha celebrar con semejante entusiasmo una decisión del Comité Federal del Partido Socialista. Cuando se produce un contradiós tan palmario, es porque la lógica ya no funciona. Hasta Rajoy ha tenido que darse cuenta de que aquel sentido común, tan suyo, le ha abandonado.

lunes, 17 de octubre de 2016

Ahora sí: Podemos entra en juego 20161017

El PSOE y Ciudadanos han optado, cada uno a su manera, por no hacer sangre con las declaraciones de Correa y el inaudito argumentario pepero, según el cual la cúpula del partido más serio, preparado y eficiente de España no se enteró de que el gürteliano y el entonces amo de Génova, Bárcenas, cobraban comisiones a las grandes constructoras por conseguirles adjudicaciones de los mismísimos ministerios. Pero es que los socialistas ya no son apenas nada y los de C’s, nada en absoluto. España se ha convertido en una enorme contrata que será otorgada al que pague la mordida. Todo legal, si puede ser. El Bigotes y Camps fueron unos aficionados. Parecían sociatas, tú.

Lo cual deja en manos de Podemos la ardua tarea de construir una alternativa que antes de viable ha de ser creíble. Ahí es donde vienen patinando los de Iglesias. Porque Pablo el Coletas y su escudero Echenique se empeñan en seducir a la gente con una retórica ya muy manida sobre bondades y maldades definitivas, sin ofrecer una imagen concreta de la España que ha de construirse y de cómo se construirá.

Podemos ha de explicar de qué manera reformará la Administración para hacerla más eficiente, y el sistema fiscal para hacerlo más progresivo... O mediante qué procedimientos negociará con las instituciones europeas para no correr la trágica suerte de Syriza... O cuál es su propuesta (además del derecho a decidir) para fraguar una nueva España e impedir que este país se convierta en un maremágnum centrífugo. Igualmente habrá de demostrar que dispone o puede disponer de las cuatro mil o cinco mil personas cualificadas que se precisan (mínimo) para poner en marcha un Gobierno central. Sólo así y con un discurso inteligente, sin aspavientos ni exhibicionismos, consolidarán su electorado natural (clases medias ilustradas) y ampliarán la clientela.

Si entra en juego (que no en Juego de Tronos), Podemos tendrá que madurar de una vez. Para empezar debe tratar con guante blanco y ganarse al votante socialista noqueado por el golpe interno. Casi nada.
 

sábado, 15 de octubre de 2016

Agustina de Aragón casi me mata 20161015

Si no fuese porque le han dado el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, pensaría que la posmodernidad ha puesto la marcha atrás y vamos de regreso a los años de mi infancia, cuando España era un extraño país derrotado, amargado, empobrecido, acojonado y sometido a una indescriptible dieta cultural e ideológica. Tiempo de silencio. Casi sufrí un shock la víspera del Pilar, que andaba yo medio griposo y me quedé en casa. En La 2 ponían Agustina de Aragón, y fuese porque me había subido la fiebre o porque no atiné con la tecla del deshueve, la película me sacó de quicio. Qué derroche de patrioterismo barato, de baturrismo imbécil, de manipulación histórica... En una secuencia, por ejemplo, la protagonista del bodrio descubre que su prometido es un traidor afrancesado porque tiene en la mesa ¡un libro de Voltaire! Solté un reniego y apagué la tele. Aún estuve un rato con taquicardia.

Pero, bueno, tampoco hay que darle más importancia al caso. El cine español de los cincuenta y sesenta es así (lo que pone en valor las obras maestras de Buñuel, Berlanga y otros). Volver a verlo no deja de ser ilustrativo. Y también es memoria.

Por desgracia, luego he leído que Interior ha encargado la formación de los inspectores de Policía a una desconocida hasta ahora universidad privada católica... O cuando supe que en el desfile del 12-O la Legión estuvo representada por el Décimo Tercio Millán Astray... O cuando he asistido al ridículo follón que se ha montado por la ya famosa tontada del Ayuntamiento de Badalona... No puedo sino suponer que aquí algo anda mal, muy mal.

Ya sé que vivimos, a escala global, una extraña época en que los yihadistas asesinan en nombre de Dios mientras muchos musulmanes (y algún cristiano) insisten en ser creyentes antes que ciudadanos; o donde es candidato a la presidencia de Estados Unidos un machista, ignorante, ladrón y demente. Pero todavía confío en que el personal, de aquí o de allá, sabrá distinguir entre la verdad evidente y lo que argumentan los discípulos de Goebbels.

viernes, 14 de octubre de 2016

Todo lo que el PP le debe a Correa 20161014

Algunas confesiones en el juicio del caso Gürtel, o en el referido a las tarjetas black de Caja Madrid, producen una extraña estupefacción, como si estuvieses oyéndolas tras haberte metido al cuerpo un psicotrópico potente. No obstante, cuando Correa nos abrió su atormentado corazón, el colocón casi se nos descoloca. Un poco más de rollo no nos vendría mal, cantaban los de Tequila. Ya lo creo. Porque ayer las personas sensibles acabaron convertidas en estatuas de sal, al constatar que el partido de los sobres, las comisiones, la sede del «Sésamo abrete», los regalos, las campañas pagadas en B, las contratas trucadas y las cuentas paradisiacas es en la actualidad la única opción factible para gobernar España. Muy honda ha de ser la crisis en que estamos sumidos para llegar a semejante extremo: que, acobardadas por las reglas de acero del pensamiento único, muchas personas acepten entregar el timón de la nave a presuntos ladrones antes que a posibles radicales.

Rajoy, por supuesto, sigue tan tranquilo. Callado... y admirándose de cómo han venido las cosas, tan bien rodadas que el sepelio a hostia limpia del PSOE se ha solapado con el momento más sucio de la extensa peripecia judicial de su partido. De esta manera, cuando la socialdemocracia sea un fantasma sureño, Podemos (línea oficial) se empeñe en discursear sobre lo que debe ser ignorando lo que es, Ciudadanos vuelva a casita y los nacionalistas de la periferia sean exorcizados con abundante agua bendita (salvo, si acaso, los del PNV, que tienen ADN jesuitico)... el PP habrá retornado al papel de partido hegemónico que alcanzó en las elecciones de 2011. ¡Cuánto les debe la derecha a Correa, al Bigotes y a don Luis Bárcenas!

Aunque, claro, esta es la foto fija a fecha de hoy. Pero como la realidad ya no está líquida sino gaseosa, vayan ustedes a saber qué pasara de aquí a un tiempo. De momento nos queda la alucinante sensación de que esos señorones sentados en el banquillo (y sus jefes y sus cómplices), nos robaron por el bien de todos. Que gobiernen, oye. 
 

viernes, 7 de octubre de 2016

Un país surreal... e incomprensible 20161007

Emociona oír las alabanzas que portavoces del PP y analistas de derechas dedican a la nueva Gestora del PSOE, a su mentora, ese pedazo de mujer de Estado llamada Susana Díaz, y a su presidente, Javier Fernández, luz asturiana que ilumina a España entera. Columnistas del ABC y La Razón entran en trance al glosar las esencias socialdemócratas, cuyo tarro han destapado, por fin, los socialistas «de verdad». Felipe González ya no es Míster X. Alfonso Guerra ha sido beatificado. José Luis Corcuera se ha convertido en uno de los suyos. Un día de estos perdonarán a José Luis Rodríguez Zapatero.

Al margen de lo que este fenómeno significa, el entusiasmo filosociata de los más conservadores encaja con la displicencia de Mariano Rajoy, quien parece dispuesto a aceptar la neutralidad favorable del PSOE «oficial» (el que se disfrazó de «crítico» para no infundir sospechas)... a cambio de nada. Ya sabe él, como sabe todo el mundo, que si le franquean el retorno a un Ejecutivo que jamás abandonó, los socialistas se convierten en rehenes de la gobernabilidad del país. Eso de situarse en la oposición dura y condicionar al futuro Gabinete no fue una opción ni antes (cuando Pedro Sánchez buscaba una salida imposible) ni mucho menos ahora.

No hay quien entienda este berenjenal. Por eso gran parte de la ciudadanía está out. Por eso el PP se atreve e pedir en el juicio de la Gürtel la anulación del proceso por «contaminación de las pruebas». Por eso los de las tarjetas black se encaran con el fiscal y le leen la cartilla. Por eso, en Podemos, mientras discuten de sus cosas, no acaban de saber si esta es la hora de reír o de ponerse serios. Por eso nuestro Javier Lambán se debate en la duda (y la deuda) existencial permanente. Por eso, en Zaragoza, la socialdemocracia «verdadera» defiende con uñas y dientes la privatización de los servicios (adjudicados, como debe ser, a empresas amigas). Por eso Pablo Echenique sigue siendo un físico profesional pero un político aficionado. Por eso Aragón está en estado de hibernación estratégica. Lo flipas. 

miércoles, 5 de octubre de 2016

Siempre nos quedará la 'Gürtel' 20161005

Ayer, un simple vistazo a las ediciones digitales y los telediarios daba las claves de la gobernabilidad de España. Primero: no cabe llegar a ninguna parte con los nacionalistas periféricos, que son separatistas... y con eso está dicho todo. Segundo: está prohibido arrimarse siquiera a Podemos, multipartido populista, bolivariano y comunista, cuyo malvado líder es el nuevo coco de los niños bien («¡Cómetelo todo o vendrá El Coletas»). Tercero: olvidémonos del PSOE, pues tras ensayar el suicidio disparándose a los pies ha acertado a pegarse el tiro en la sien. Cuarto: Ciudadanos no pasa de ser un desahogo ocasional. Así, sólo nos queda el glorioso partido de Mariano Rajoy, algunos de cuyos exdirigentes, extesoreros, excolaboradores y examigos hacen cola estos días ante la Audiencia Nacional. Allí están siendo juzgados por diferentes modalidades de presunta (aunque evidente) corrupción político-empresarial. Pero la Gürtel, a la vista está, ya no es una supuesta trama de supuestos delincuentes, sino el futuro de España, el único posible.

Llegados a este punto, sólo nos podemos consolar (¡quién iba a decirlo!) con las últimas profecías del Fondo Monetario Internacional. El organismo que representa a escala planetaria el omnímodo poder del capital financiero (y el crimen organizado) ha mejorado sus expectativas para España. Por lo visto carecer de gobierno (aunque el que rige en funciones no descansa un minuto) no es tan malo como nos vienen diciendo, sino todo lo contrario. Te entran ganas de hacerte del Tea Party y salir a las calles a predicar la destrucción inmediata del Estado (del Bienestar), el sálvese quien pueda y las ventajas del cambio climático.

Leo y escucho por doquier que la corrupción habida en esta España nuestra ha sido una cosita de poco más o menos, una fruslería, un pecadillo venial. Y que la democracia directa es inadmisible porque ni los votantes ni siquiera los afiliados a un partido son quiénes para decidir por encima de líderes y cuadros, que sí saben lo que conviene. A la próxima... ¡El Bigotes for president! 

JLT  05/10/2016

viernes, 9 de septiembre de 2016

Que gobiernen los jueces, y acabemos 20160909

Por segunda vez desde que Lambán y los suyos se hicieron cargo de la administración aragonesa, un tribunal ha tomado decisiones que corrigen las del propio Gobierno autónomo. Pasó con aquel colegio concertado en Cuarte y ha pasado con el horario de Religión. En ambos casos, los fallos tienen miga. En el último, el mantenimiento cautelar de hora y media de adoctrinamiento (católico, musulmán o lo que corresponda), en vez de 45 minutos, ha trastornado los horarios previstos en los centros, justo al inicio de las clases. Genial. Pero los obispos están encantados. Es evidente que Dios sigue siendo de derechas.

Los jueces, a la postre, son ya una parte sustancial de la gobernanza a todos los niveles. Interpretan la Constitución, aplican las leyes según su entender, definen las líneas negras y rojas de la corrupción, investigan (o no), procesan (o no), ordenan prisión (o no). Lo cual tiene su razón de ser, claro; aunque también proyecta una sombra de subjetivismo corporativo sobre la gestión de la cosa pública. Por ejemplo, cuando conocemos sentencias como la que ha dictaminado la legalidad del pago por parte del ayuntamiento zaragozano de los despidos en TUZSA. El jefe de filas del grupo municipal socialista, Pérez Anadón, ha aprovechado tal circunstancia para reivindicarse y reivindicar al equipo de gobierno que presidía Belloch. Vale, hombre. Pero algunos seguimos sin entender cómo se puede dar por bueno que una empresa privada limpiase su plantilla a costa del vecindario, justo antes de ser vendida a un nuevo propietario, que asimismo compró la renovación de la contrata. Renovación, ¡ay, madre!, que otro tribunal ha declarado improcedente.

Lo de los autobuses de Zaragoza no tienen nombre. A cuenta de la dichosa contrata (la que TUZSA vendió a AUZSA), tenemos otro lío jurídico-político. Eso, mientras los vehículos del servicio ¿público? se caen de viejos y arden espontáneamente. Las gentes de orden (socialistas incluidos) echan las culpas a los de ZeC, que heredaron el marrón sin comerlo ni beberlo. ¡Que venga un juez y arregle esta empandullo de una vez!

jueves, 8 de septiembre de 2016

Cuando la corrupción se haga visible 20160908

Entraremos en el otoño sin gobierno, sin aliento, fundidos de calor y con la corrupción haciéndose visible como nunca. Si no leyeron ayer el informe que publicó este diario sobre las sucesivas acciones judiciales que van a tener lugar de manera inminente (con el PP, pero también el PSOE, paseándose por los banquillos), les recomiendo que lo hagan acudiendo a la hemeroteca digital. Los líos de Rato, incluido el asunto de las tarjetas black de Caja Madrid. La Gürtel. El borrado de los ordenadores de Bárcenas. Los casos Acuamed, Púnica o Taula. La imputación (o no) de Rita Barberá... Una sucesión de cierres de sumarios, procesamientos, vistas orales y quizás alguna sentencia pondrá a la derecha bajo el foco. Más tarde les tocará a los socialistas andaluces con el tema de los ERE. Octubre será el mes más denso. Justo cuando se calienten de nuevo los debates sobre quién, cómo y por qué ha de ser investido presidente.

Existe desde hace tiempo una apuesta táctica y estratégica del sistema para inculcarnos la idea de que lo de la corrupción no es para tanto, y menos si afecta colateralmente al inmutable Rajoy o a esa mujeraza de Estado que es Susana Díaz. Se exagera --nos dicen--, se lincha a los hombres y mujeres públicos (¡mira lo que le está pasando a Soria!). Advierten los analistas sensatos que, en lo referido a este asunto, todos son iguales. Y hemos de escandalizarnos aquí, en la Tierra Noble, por un bote de no se qué, mientras olvidamos cómo le hicieron a la CAI (los que cortaban el bacalao) un agujero de 3.500 millones y la precipitaron en la ruina. ¿Todos iguales? Venga, hombre. Entre la beca de Errejón y la salida a Bolsa de Bankia hay tanta distancia como entre aquellos escraches a la consejera aragonesa Serrat y la guerra de Siria.

La corrupción nos ha jodido, pero bien. Tenemos un sector público saqueado, una banca social que se esfumó tras ser rescatada con decenas de miles de millones que jamás se recuperarán, una fiscalidad que descansa exclusivamente sobre las clases medias (los ricos de verdad no pagan) y una ciudadanía desmoralizada. Lo vamos a ver de aquí a unas semanas.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Son así, no lo pueden remediar 20160907

Cada día llego a la redacción de este diario dispuesto a ocuparme de asuntos aragoneses: la conquista de la presidencia de las Cortes por Podemos, la deuda que el Gobierno tierranoblense no quiere pagarle al Ayuntamiento de Zaragoza o los autobuses que arden al sol de poniente. Pero la actualidad nacional (de España) está tan interesante y sugerente que acabo entrando al trapo. A la postre, lo que ocurre aquí es un trasunto de los sucesos que acontecen en la Corte. Imagínense lo que pasaría, por ejemplo, si el PSOE sufriera algún tipo de trastorno interno y acabase entrando en esa gran coalición que propone Rajoy. Pues que nuestro modesto entramado institucional se pondría de inmediato cabeza abajo. Pero no como ahora, sino de verdad.

Al igual que otros colegas, ando fascinado con el caso Soria. No tanto por la colección de mentiras que ha rodeado el intento de promocionar al mentiroso exministro (todo eso del concurso, la carrera funcionarial y otros embustes) como por lo revelador que resulta a) la ocurrencia por parte de don Mariano y Cía. de empezar la regeneración política mandando al Banco Mundial al titular de oscuras cuentas off shore y b) el efecto de la presión mediática y ciudadana, que (esta vez sí, ¡aleluya!) ha forzado al tándem Rajoy&Guindos a dar marcha atrás. Y sobrevolándolo todo, la indisimulable soberbia de la derecha española, capaz de estropear su buen momento con decisiones que son una bofetada en la cara de la hastiada opinión pública. A quién se le ocurre.

Tan osado e insultante ha sido esto de Soria, que incluso algunos dirigentes del PP exteriorizaron su enojo, aunque nadie se atrevió a decírselo al jefe en la cara. En Ciudadanos, por su parte, llevaban un cabreo monumental. Lógico, porque este incidente refleja la manera en que ve las cosas la actual dirección del PP: torticeramente, al margen de las reglas democráticas y con un absoluto desprecio por la función republicana del Estado. Pero también nos muestra que, si el país es capaz de expresar su reprobación y su protesta, no hay derechona que valga. Se la tienen que envainar. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Soria, el símbolo de la impunidad 20160906

El exministro José Manuel Soria será directivo del Banco Mundial porque le toca. Es el que más trienios tiene, ha explicado un compañero suyo de Gabinete. Los tocapelotas, que siempre hay, han salido a recordar que el canario off-shore solo ejerció seis años como economista del Estado. Al tiempo, Mariano Rajoy se encoge de hombros. Pero cuando él mismo estuvo en Gran Canaria durante la última campaña electoral, ya convirtió su mitin en un homenaje al panameño dimitido. Que a la postre solo mintió con descaro y se acreditó, a través de los papeles de Panamá, como presunto evasor fiscal. Pelillos a la mar.

El asunto Soria, con esa chusca maniobra de hacerlo público a los pocos minutos de acabar la última votación de la fallida investidura de Rajoy, es una declaración de intenciones. Ese gesto del Gobierno en funciones vino a definir su objetivo de capear las acusaciones de corrupción y similares utilizando de manera conveniente la propia norma. Es decir, que las personas adecuadas, la gente bien, tendrán garantizada la impunidad a través de la estricta aplicación de unas leyes elaboradas a la medida de sus correspondientes trampas. Por ejemplo: es posible sustituir la evasión fiscal (delito) por la elusión fiscal (aprovechamiento eficaz de deducciones, desgravaciones y otras prebendas de quienes deberían ser, aunque no son, los mayores contribuyentes).

¿Para qué irse a Panamá? La amnistía fiscal de Cristóbal Montoro ofreció blanquear capitales en B por una sola tributación al 10%, pero en realidad el promedio de lo recaudado no superó el 3%. Igual pasa con el Impuesto de Sociedades. Ha bajado en estos últimos años del 30% al 28% y luego al 25%. Lo cierto es que su efectividad nunca supera el 10%. Este año, la recaudación por tal concepto ha caído en picado. En los siete primeros meses sólo ha recaudado 436 millones de euros, mientras los beneficios empresariales crecían de manera manifiesta.

Todo legal. Todo limpio. El Estado evoluciona para ofrecerse a los ricos y esquilmar a la plebe (empezando por las clases medias asalariadas). Suena populista. Pero solo es la verdad.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Pero a Rajoy... ¡qué más le da! 20160903

Perder esta investidura no parece haber impresionado demasiado a Mariano Rajoy. Por insuficientes que hayan resultado los 170 apoyos obtenidos en el Congreso, lo más importante para él es que el viento le sopla favor, y ha adquirido una posición dominante en el tablero. Ni siquiera le inquietan los juicios orales que se abrirán las próximas semanas y afectan a personajes del PP. Solo hay que ver cómo pretende recolocar en el Banco Mundial al dimitido Soria. Da por hecho que su corrupción está amortizada y entendida por la opinión pública.

Es curioso que exista una especie de convencionalismo, o norma implícita, por el cual el bueno de don Mariano puede adobar una sesión parlamentaria con bromas, ironías y perogrulladas supuestamente graciosas... que en boca de otros serían consideradas un menoscabo a la dignidad del Congreso y una frivolidad inaceptable. De ahí que el jefe del PP haya sido objeto de las más impúdicas alabanzas por su actuación del miércoles, descrita por los analistas adeptos (que cada vez son más) como una exhibición retórica exquisita.

Rajoy puede presionar, pero no ser presionado. Puede utilizar a placer y sin disimulo los recursos públicos (desde RTVE hasta todos y cada uno de los ministerios) para llevar agua a su molino, intimidar a los adversarios u obtener ventajas actuando simultáneamente como jugador y árbitro. En su nombre, Guindos y Montoro amenazan, boicotean (por ejemplo al Ayuntamiento de Zaragoza), maniobran en la oscuridad y auguran los mayores males si no se les deja a ellos y a su líder seguir manejando el país a su antojo (y al de los jefes de la UE).

Nadie puede ni debe hablar con los nacionalistas periféricos... salvo el PP si necesita, por ejemplo, poner al frente del Congreso a un alter ego femenino de su ínclito presidente. Incumplir el déficit, incrementar la deuda pública por encima del cien por cien del PIB o vaciar la hucha de las pensiones son pecados de lesa patria... excepto si han sido perpetrados por quien se presenta como el artífice de la "recuperación económica". Rajoy manda.

Salvo que le paren los pies. 

lunes, 29 de agosto de 2016

Última lectura para cerrar las vacaciones 20160829

Seguro que algunos de ustedes ya la han leído, porque no deja de ser un best seller. Pero no la típica novelita insustancial para leer en la playa, sino un relato febril y apasionante donde la ficción brilla por su ausencia. Me refiero a El Cártel, de Don Winslow. En sus 700 páginas la reciente historia de México se convierte en un cañonazo narrativo. Los personajes son fácilmente identificables por cualquiera que haya leído u oído noticias de la narcoguerra. Los sucesos han sido extraídos directamente de las notas rojas de los diarios locales. La contextualización política procede de concienzudos ensayos sobre un fenómeno que no afecta sólo a las tres Américas (la del Norte, la del Centro y la del Sur), sino que define los nuevos paradigmas, las características de las sociedades del futuro distópico: lugares donde un tercio de la población vivirá en la extrema pobreza mientras en la cúspide de la pirámide social los multimillonarios batirán récords. Así es ya el país de la frontera, el México de Carlos Slim, del Chapo Guzmán y de los treinta millones de desgraciados convertidos en carne de cañón.

El Cártel acojona. Te lo metes en vena leyendo a toda velocidad, enganchado. Allí están las matanzas, la lucha por el poder, la corrupción de policías y militares, la complicidad política (porque el PRI y el PAN acaban siendo narcopartidos), la crueldad extrema, el juego sucio de los EEUU... Y la terrible elección final entre lo malo y lo peor, porque ese sangriento proceso no tiene salida y a la postre todos son el Cártel: las autoridades, la DEA y el FBI, los banqueros, los traficantes y las propias víctimas.

¿Cosas de México? No. La narcoguerra ofrece turbadoras similitudes con otros conflictos. Los Zetas son el Estado Islámico. Los financieros que lavan el dinero sucio son los mismos que teledirigen las guerras (por el coltán, los diamantes o el petróleo) en el Congo y aledaños. Los kalashnikovs y los AR-15 proceden de las mismas fábricas. Quienes sufren las consecuencias son siempre los más débiles, los más desdichados, los más pobres.

Léanlo. A pesar de todo es una novela fácil y entretenidísima.

JLT  29/08/2016