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viernes, 16 de octubre de 2015

A toda leche ('Spain Fast&Furious') 20151016

Comentar la actualidad es una carrera contrarreloj, porque la realidad ya no es fluida sino gaseosa y se escapa veloz por cualquier rendija.

Qué les digo del día de ayer. La policía belga detuvo a varios participantes en las Euromarchas 2015, que intentaban sitiar Bruselas (pacíficamente) para molestar a los jefes de gobierno convocados a una cumbre. Entre los activistas apresados, maniatados y abandonados a la intemperie durante dos horas había tres diputados aragoneses de Podemos y mi cuñao, el famoso José Luis El Negro Martínez, amén de su hermana Maribel y otros paisanos. Luego los soltaron. Mañana, todos ellos participarán en la manifestación por una Europa democrática, solidaria y razonable, la de verdad. Lo harán junto a personas llegadas de todos los países, en un ejemplar ejercicio de internacionalismo práctico.

Pero, ¿quién tenía aquí ojos y oídos para los acontecimientos de Bruselas, cuando en Barcelona se escenificaba el dulce martirio de Mas? Qué momentazo para el convergente. Qué sensacional regalo postelectoral le han hecho la Fiscalía y el Tribunal Superior de Cataluña (la primera atendiendo al absurdo requerimiento de Rajoy; el segundo, creo, con una intención bien distinta). En este plan, el president en funciones acabará siendo el político más incombustible del mundo. Ha tenido la suerte de tropezar con Mariano. Y para estas cosas Mariano, el pobre, es un chollo.

El PP va de culo y cuesta abajo. Casi da pena. Casi. Menos mal que todavía se mantienen a su lado las gentes de orden más recalcitrantes (que no son pocas) y personajes como el (¿tronado?, ¿fascista?) cardenal Cañizares Quien, por cierto, quizás no andaba desencaminado al clamar contra el caballo de Troya mahometano: Gran Bretaña, Francia y España están siendo tomadas desde dentro por los inversores qataríes, cuyo país no respeta los derechos humanos y es el origen de buena parte de la financiación del Estado Islámico. Pero Su Eminencia, claro, no se refería al corcel (dromedario, más bien) petrodolárico. Su Dios, el de los ricos, no entiende de razas ni credos. Sólo de dinero. 

martes, 14 de julio de 2015

Si esto es Europa, que me borren 20150714

Al final, sí habrá Apocalipsis. Quienes pensábamos que no, que Europa no llegaría a semejante extremo (aunque fuese solo por mero interés), estábamos equivocados. Ayer, Grecia fue humillada, los adalides de la ortodoxia financiera disfrutaron de su momento de gloria, la fosa entre países del Norte y del Sur se ahondó muchos kilómetros, la hegemonía de Alemania se hinchó hasta límites monstruosos, la baja calidad democrática de las instituciones brilló de manera deslumbrante... y Guindos, claro, perdió la jefatura del Eurogrupo ante la imparable competencia del holandés Dijsselbloem, que acababa de poner a Tsipras de rodillas.

Hace mucho que lo de Grecia dejó de ser un problema económico para convertirse en una jugada política repleta de trampas y cargada de apuestas desorbitadas. Desde Berlín a Madrid, la derecha quería humillar a Syriza (si ceden, traidores a su programa; si resisten, locos peligrosos) para impedir otras experiencias semejantes (Podemos ha estado siempre en el pensamiento de los mandatarios y altos burócratas que han manejado la crisis con mano de hierro). Doy por hecho que la izquierda griega, que quiso sacar del trance a un país hundido sin remedio, cometió errores (atrapada entre la obligación de luchar y la imposibilidad de vencer). Pero el problema de fondo no radica ahí, sino en la naturaleza inhumana de una Unión Europea que ya no es tal y que acaba de darnos un patada en la cara a todos los europeístas. Bueno, dos patadas; porque el tratado transatlántico llega ya para convertirnos en súbditos de las grandes compañías globales.

Grecia, por supuesto, jamás pagará lo que debe, sobre todo porque a partir de ahora va a deber mucho más. España tampoco está ni estará jamás en condiciones de satisfacer nuestro billón (y mucho pico) de euros de deuda, que también va a más porque seguimos batiendo el récord de déficit y nuestra economía es de cartón piedra. Pero ayer, en los círculos conservadores se celebró con histérica alegría la victoria de Merkel. Bueno... Mañana vendrán a por nosotros.

JLT  14/07/2015 

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viernes, 19 de junio de 2015

... Y Rajoy, como Zeus en el Olimpo 20150619

El inmenso Rajoy, Gran Señor de las Españas y Déspota Supremo del Partido Popular, sigue a lo suyo (porque ya me dirán qué novedad es esa de promover un poquito más a su pupilo Moragas y colocar de vicesecretario general a un exbaranda de la saqueada Caja España). De los posibles cambios en el Gobierno él mismo se hizo de nuevas el otro día (en sede parlamentaria, que dicen los cursis) y hasta se deshuevó una miajita del tema, con ese gracejo que le caracteriza. No obstante, el poder absoluto que detenta don Mariano es glosado y admirado por algunos cual signo de prodigiosa divinidad (pagana, pero divinidad), y sus adeptos ponen los ojos en blanco mientras afirman orgullosos que solo el presidente sabe lo que el presidente hará. Todo muy propio y adecuado para el país del "¡Vivan las caenas!".

Así está el mundo. Algunos lectores me critican (hacen bien) por mirar la realidad con gafas de cristales muy oscuros. Pero cuando los analistas aseguran que será Merkel y solo ella quien diga la última palabra sobre la Grecia sometida a un brutal y estúpido chantaje... o cuando ese TTIP (un tratado transatlántico del que apenas se habla) amenaza con convertirnos en esclavos de las grandes multinacionales, uno no puede hacer metáforas baratas sobre botellas medio llenas ni comprar un solo gramo del optimismo oficial que pretende conformarnos con la que está cayendo. Y más cuando ves cómo se estrellan contra el rompeolas de nuestras fronteras (las de España, las de toda Europa) los desdichados que huyen de las guerras impulsadas alegremente por los altísimos líderes de Occidente, y su desesperación se convierte en sucia espuma que mancha nuestras conciencias.

Esto no va bien. Rajoy imita a Zeus en el Olimpo y Merkel ha raptado a Europa. La democracia (la de verdad) está en peligro. Por eso (aunque ya saben vuesas mercedes que soy adicto a la buenas maneras, la tolerancia y la corrección en el vestir) me importa un rábano si el guapo Varoufakis va sin corbata, o si la bella portavoz del nuevo ayuntamiento madrileño se presentó en sostén ante la capilla de la Complutense. ¡Anda ya! 

miércoles, 17 de junio de 2015

Pero el verdadero partido se juega en Europa 20150617

Unos buscan en Twitter los bárbaros desahogos previos de la competencia, y esta, a su vez, examina ordenadores y destructoras de documentos intentando hallar algún rastro de las sinvergonzonerías municipales de aquellos. España es un país con muchos problemas, en una Europa que se derrumba aferrada al clavo ardiendo del conservadurismo y un mundo que corre hacia no se sabe dónde, a veces impulsado por la euforia y a veces por el pánico. Pero llevamos semanas observando con obsesión lo más próximo. Sea protagonista el PP (cimarrón o civilizado), C's (en cualquiera de sus versiones), el PSOE felípico-susanesco, el PSOE que se arrima al populismo, el Podemos original, los demás Podemos o las variadas izquierdas, el drama que se nos ofrece es muy local. Lo vemos como a través de unos prismáticos vueltos del revés: todo pequeño, enano... diminuto.

Hay que mirar y pensar en otras proporciones. En estos mismos instantes, el futuro de la regeneración española se juega en el gran estadio europeo, donde los partidarios de la ortodoxia financiera tienen a su favor el terreno, los árbitros, el reglamento y hasta el balón, que va cargado. Su objetivo táctico es desmontar la Grecia de Syriza. El pueblo heleno y el Ejecutivo que preside Tsipras están exigiendo cambios en el defectuoso programa de intervención, que obliga al desdichado país a obtener un imposible superávit primario a cambio de dejarse las tripas en el empeño. Pero los líderes políticos de la eurozona, incapaces de ver más allá de sus miserables intereses, se niegan a cualquier arreglo razonable. Ellos montan hoy los caballos del Apocalipsis, determinados a destrozar otra vez la economía continental (que apenas marcha a trancas y barrancas) antes que ceder un milímetro ante unas razones que consideran extrasistema (la conclusión es mía; el análisis, del premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz).

Comprenderán que para afrontar este panorama (y aún sigue ahí, flotando sobre nosotros, el famoso TTIP) harán falta algo más que tuits, detalles rebeldes y un confuso catálogo de vagas ideas bienintencionadas. 

lunes, 15 de junio de 2015

Pero... ¿cuántos 'pesoes' hay? 20150615

Suponen los comentaristas de la Corte, que el PSOE está como dividido entre centristas e izquierdistas: a un lado, Susana Díaz (y Felipe y Bono y similares); al otro, Pedro Sánchez (con la gestora de Madrid, los de Valencia y demás aliados de Podemos, Compromís y los comunes en general). La derecha, desde luego, está que trina. Sus portavoces profetizan que los acuerdos explícitos o implícitos entre los socialistas y el populismo serán letales para los primeros. Que deberían haberse entendido con el PP, por aquello de la estabilidad y el qué dirán nuestros socios y aliados; amén de los mercados, sin cuya bendición nada puede prosperar o existir.

En realidad, el PSOE se ha encontrado con un problema aritmético complejo. Allí donde podía hacer mayoría absoluta con el concurso de Ciudadanos (que es un partido considerado de orden) aún ha dispuesto de margen, como en Andalucía. Pero en otros lugares (como Aragón) los de Rivera apenas sumaban, lo cual llevaba, de una u otra forma, a la versión hispana de la gran coalición: socialistas más conservadores. Y eso sí que no se lo pueden permitir ni Díaz ni Sánchez. Los números han obligado a los pesoes a entenderse con Podemos&Cía, bien para dejarles gobernar, bien para poder gobernar ellos. A priori no ha sido tan mala jugada (sobre todo al poderla combinar con ocasionales ententes con C's). Pero sí que tiene peligro, por supuesto. Tampoco había otra solución.

La socialdemocracia española se debate entre dos estrategias: irse al centro para recuperar desde allí su habitual terreno en la izquierda, o ganar primero ese espacio en la izquierda para extenderse hacia el centro (que es como obtuvieron sus éxitos electorales González y Zapatero, aunque ahora se les olvide). Un dilema muy jodido, sobre todo cuando se plantea no sólo en España sino también a escala global. En el Parlamento Europeo, el PSOE se está dejando tentar por el TTIP (el tratado comercial transatlántico que pretende subordinar los estados a las grandes multinacionales). En ese plan, ni izquierda ni centro... ni casi nada. Ya pueden tener cuidado.

JLT 15/06/2015