domingo, 9 de septiembre de 2012
Autonomías y otros chivos expiatorios 20120909
miércoles, 5 de septiembre de 2012
¿Celebramos el Estatuto... o qué? 20120905
lunes, 23 de abril de 2012
A San Jorge no le queda ya ni el dragón 20120423
viernes, 1 de julio de 2011
Palabras huecas, discursos vacíos 20110701
La reserva hídrica que recoge el Estatuto (Reformado) de Autonomía de Aragón es constitucional porque carece de cualquier pretensión impositiva. O sea, que no es lo que pretende ser, y al no serlo no puede ser objeto de condena o refutación. Nadie declararía contrarias a Derecho las cartas a los Reyes Magos, los brindis de las bodas y las oraciones a San Judas Tadeo (o a Santa Rita, que también concede imposibles). Son cosas insustanciales e irrelevantes. La carta mínima que regula nuestra autonomía abunda tanto en evanescencias conceptuales y fija tan escasas normas de obligado cumplimiento que es imposible considerarla anticonstitucional ni anti nada. No tenemos un Estatuto, sino un cauteloso desahogo.
Lo de los 6.550 hectómetros cúbicos es un desideratum perfectamente hueco. Para empezar, ese agua no existe como contingente inventariable. Depende de lo que nieve y llueva y del mantenimiento de los caudales ecológicos. Por supuesto la cuenca del Ebro debe ser contemplada en su conjunto y tan ridículo es que cada comunidad afectada pretenda reservarse cupos fijos y absolutos como que otros territorios situados a cientos de kilómetros quieran acceder a sus recursos mediante trasvases.
Estamos inmersos en una oquedad conceptual, en una nebulosa dialéctica. Veamos otro tema: la frustrada candidatura de Zaragoza a la capitalidad europea de la cultura. Al alcalde Belloch aún no se le ha pasado el berrinche, pero lo que a mí me interesa es dilucidar qué era exactamente eso tan importante que pretendíamos hacer en caso de haber ganado el juego. Porque, si les soy sincero, aún no he captado las esencias de la utopía europeista que proponíamos al mundo entero. Ayer mismo leía en estas páginas el artículo de un integrante del equipo Zaragoza 2016 y fui incapaz de entender el fondo de la cuestión más allá de metáforas, alusiones y referencias. Decir que "no basta dar pasos que un día puedan conducir hasta la meta, sino que cada paso ha de ser una meta sin dejar de ser un paso" resulta tan hermético como intraducible.
Con tantos aeropuertos... y aún no hemos aterrizado.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/viernes 01.07.2011domingo, 12 de julio de 2009
Cuando los deseos se hacen realidad 20090712
Como la crisis pega donde pega, ahora resulta que no hay manera de vender los aparcamiento subterráneos en los barrios tradicionales de la capital aragonesa ni las viviendas protegidas en las nuevas ciudades-dormitorio de su periferia. Ambos bienes han sido reclamados durante lustros: un piso en propiedad, una plaza de garaje... He aquí el desideratum de miles de familias de clase media o media-baja. Pero cuando ya están ahí, al alcance de la mano, el personal se echa para atrás porque no tiene pasta, no le presta el banco, no termina de ver claro eso de ponerlas antes de que empiecen a construir o simplemente ha descubierto (mientras su bolita rodaba en los sorteos del Toc-toc) que irse a vivir al muy remoto Sur pagando veintitantos millones de pesetas por un pisito de setenta metros cuadrados no es plan. El Ayuntamiento de la Inmortal Ciudad viene trabajando a fecha de hoy con criterios de hace cuatro años y no le salen las jugadas. Natural.
Supongo que es preciso repensar Zaragoza. La huida hacia el exterior y la incapacidad para organizar adecuadamente el interior se están poniendo de manifiesto. En las nuevas áreas urbanizadas el vecindario se las apaña como puede, sin servicios, sin comercio de proximidad, incluso sin farmacias. Escolarizar a los críos es cada vez más complicado porque, cuando los colegios están hechos, o son insuficientes o las parejas en edad de procrear se están yendo para otro lado detrás de las VPO. Y sin embargo la fiebre recalificadora sigue abrasando a una Corporación que quiere lanzar suelo para miles y miles de nuevas viviendas mientras el Plan General de Ordenación Urbana vigente (¿vigente?) cede definitivamente por sus costuras y se convierte en un chiste. Alguien ha pensado que el parón económico de hoy en día es sólo un fenómeno coyuntural y que es preciso preparar el terreno (nunca mejor dicho) para que los grandes señores del solar dispongan de materia prima realizable así que corra otra vez la pasta. Aviados estamos.
Últimamente la realidad se está poniendo terca. La muy borde le ha metido el miedo en el cuerpo al personal de a pie y no cesa de poner en evidencia nuestros sueños y deseos. Es lo mismo que ocurre (dejando por un momento la esfera local) con el barullo de la financiación autonómica: que Aragón se ha quedado como siempre en el pelotón de las buenas palabras. En el Pignatelli están muy contentos (aunque Biel se hacía el respondón, como corresponde) porque después de haber vendido la última reforma del Estatuto como la octava maravilla del universo no sería lógico reconocer que su palmaria inconcreción siempre nos dejará flotando en el éter de la buena voluntad (del Gobierno central, se entiende). Ya se sabe: los sueños, sueños son.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 12.07.2009