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viernes, 3 de junio de 2016

Caudé: ¿mantenimiento... o desguace? 20160603

Comprendo el interés que existe en el Pignatelli por ver despegar la utilización del aeródromo de Caudé, donde los aragoneses hemos metido más de 40 millones. De hecho, tras años de zozobras y disimulos, la cosa sí que se mueve. Cada vez hay más aviones (durante meses fueron solo dos o tres), lo cual debe alegrarnos a quienes pagamos el proyecto. Incluso aquí, un servidor, si tiene que cantar la gallina y reconocer que esto va mejor de lo previsible, lo hará sin duda alguna. Pero eso sí, vamos a ver si sabemos qué se hace en el aeródromo turolense y qué no.

Porque en un principio se dijo que en Caudé habría un centro de mantenimiento y reparación de aeronaves (empleos cualificados, tecnología y tal). Sin embargo, la oposición y algunas organizaciones de la sociedad civil turolense barajaron la posibilidad de que, en realidad, se estuviera poniendo alfombra roja (de plata más bien) a un simple cementerio de aviones, un desguace de los aparatos descartados por las líneas aéreas, a los que se extraerían las piezas que todavía tuviesen algún valor, y lo demás... ¿se reciclaría?

Las últimas noticias sobre Caudé, además de mantener el tono triunfal propio de estos casos, abonan la tesis de que allí habrá un desguace en toda regla. Cuidadín. Es obvio que cuando en algún lugar de España se monta algo dedicado al reciclaje extensivo o a cualquier actividad industrial dura, las peores sospechas están justificadas. No hace falta remitirse a las gomas de Seseña (caso extremo donde los haya) ni siquiera al más próximo de Inquinosa, la Química de Zaragoza o Tudor... Basta con imaginar que el aeródromo turolense sea la tumba de unos enormes artefactos, bastantes de cuyos componentes contaminan cantidad o no es nada fácil hacerlos desaparecer. ¿Tendremos garantizado un control administrativo que evite cualquier desenlace desastroso? En el caso del Gobierno aragonés, ¿se impondrá su deber inspector y su celo medioambientalista a las ganas que tiene de proclamar que lo de Caudé no ha sido una pifia más?

Simples dudas razonables. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Empresas públicas aragonesas, el agujero 20141022

El consejero de Presidencia del Gobierno aragonés, Roberto Bermúdez de Castro, dice bien cuando propone controlar más y mucho mejor a las empresas públicas aragonesas. Bueno... él mismo es presidente una de ellas (participada al 50% por Ibercaja), Aramón, y me consta que intenta poner un mínimo de orden en el organigrama, los sueldos del alto staff y el manejo de la sociedad, que es desde hace decenios uno de los agujeros negros descargados sobre las espaldas del sufrido contribuyente. Más control, sí. Más eficiencia. Más transparencia. Más realismo. Y se me olvidaba la principal: más vergüenza.

El barullo de Plaza, analizado anteayer en la Comisión de Investigación de las Cortes desde la perspectiva de los interventores, reflejó lo obvio: que la Plataforma, como otras empresas de la Corporación Pública, estuvo fuera de quicio durante años (en más de un decenio, sólo fue fiscalizada en cuatro ocasiones). Por falta de medios o de oportunidad o de lo que fuere, la Intervención (ahora la pongo con mayúscula pues se supone que es un organismo fundamental en cualquier institución pública) perdió hace tiempo de vista tanto a Plaza como a las demás. En estas condiciones, aún no ha sido posible llevar a cabo una auditoría seria de las distintas sociedades. ¿Deben 400 kilates?, ¿500?, ¿600? Habría que verlo y saberlo.

Sobre esas sociedades, los partidos del Sistema, PP, PSOE, PAR, sólo aportan cuando gobiernan datos e historias tan triunfalistas como falsos. Jamás recibieron las Cortes un informe empresa por empresa con su auténtica situación contable y un escandallo comprensible de gastos e ingresos. Todas o casi todas están en pérdidas. ¿Cuánto cuestan sus operaciones? Misterio. De cuando en cuando, las fuentes oficiales hablan de alguna de ellas (hace poco supimos, ¡al fin!, que cada GP de Motociclismo celebrado en Motorland cuesta más de 17 millones), mas cuando se hace el silencio, a temblar. ¿Desde cuándo no nos cuentan nada bonito sobre el aeródromo de Caudé o el parque tecnológico de Alcañiz o la actividad empresarial en Walka? Un pozo sin fondo. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Adiós, fantasmas y mitos de la Tierra Noble, hasta luego 20140810

Un año después del inicio de las operaciones en el aeródromo de Caudé, fuentes oficiales glosaron el aniversario con datos más falsos que el alma de Judas. En realidad, ese proyecto no arranca ni a la de tres; pero el Aragón institucional está especializado en disfrazar los traspiés de éxitos rutilantes. Así nos va.
Desde hace meses (años, diría yo) vengo dedicando esta sección dominical a un monotema: la denuncia del terrorífico despiste conceptual, estratégico, mítico e informativo que reina en la Tierra Noble. Es como una obsesión, lo sé. Así que voy a poner hoy un punto final a la monserga. Bueno... final, lo que se dice final, quizás no lo sea. Por la simple razón de que mañana puede surgir cualquier novedad impactante que obligue a tocar la misma pieza. No obstante intentaré en lo sucesivo buscar otros enfoques y analizar cuestiones de diferente naturaleza. Adiós sociedades públicas, adiós grandes proyectos, adiós supereventos, invenciones y mamarrachadas... que os den. Escribiré los domingos sobre las palomicas del Pilar, la albahaca oscense y los amantes de Teruel, o dejaré que corra la bola y me reservaré para el resto de la semana. Ya evolucionará la realidad de acuerdo con las leyes universales. Seguiremos gastando en melonadas el dinero del común, apostaremos por iniciativas sin sentido, nos embarcaremos en reivindicaciones absurdas y encomendaremos la gestión de nuestros asuntos a gente perfectamente incapaz de resolver algo. Pero antes... permítanme resumir la situación. A grandes rasgos.
En el primer aniversario de Caudé (entre 40 y 50 millones de inversión pública), solo dos aviones permanecen estacionados en su inmensa campa asfaltada a nuestras expensas. Fuentes oficiales afirmaron que durante el año se habían producido allí 400 operaciones aéreas. ¡Ja! En realidad muchos días allí solo despega y aterriza el helicóptero medicalizado del Salud. Apenas se han creado puestos de trabajo. La concesionaria (de la que se espera que pague los gastos de mantenimiento pero ni un céntimo de amortización) no cesa de pedir nuevos equipamientos e infraestructuras, que obviamente correrían por cuenta del común. El aeródromo, en fin, parasita habitualmente el Fondo Especial de Teruel.

¿Cuánto hay que invertir para crear empleo? Aquí, en iniciativas como la citada de Caudé o Motorland y otras, la ratio puede llegar a ser de dos millones de euros por cada empleo. Demencial. La Ciudad del Motor, por ejemplo, inmoviliza una inversión inicial sobre la cual no existe un cálculo preciso (la opacidad está a la orden del día) pero que se situaría entre los 120 y los 150 millones de euros. A fondo perdido. Y cada año, el GP de motos y otros eventos provocan pérdidas por encima de los 10 millones. Agujero es la palabra. Mantener a flote la famosa Plataforma Logística de Zaragoza supondrá decenas de millones de nuevo gasto en los próximos tres o cuatro años. Ampliaciones de capital, créditos... Luego, se supone que la manida recuperación económica obrará el prodigio de generar beneficios en una sociedad pública (con participación de las cajas de ahorrro) que arrastra deudas multillonarias.

¿Fue Plaza una mala idea? ¿Y la Expo de Zaragoza? ¿Y Walqa? Pues a priori no. Pero sí hubo una mala concepción o una mala ejecución o una absoluta imprevisión. Pusimos asuntos muy complejos en manos de gente incompetente.

El inservible aeropuerto de Huesca, el demencial recrecimiento de Yesa y otras infraestructuras hidráulicas sin sentido, la desproporcionada estación cesaraugustana del AVE, el surrealista túnel del Somport, la ruina del Real Zaragoza, el inacabable palacio de hielo de Jaca, Pirenarium, el descojone de Aramón, los museos y teatros hechos o por hacer... todo ese batiburrillo ha desembocado en un monumental equívoco y unos resultados que calificaremos de muy mediocres para que nadie se ofenda demasiado. Y no me vengan otra vez con minipatriotismos alto, medio o bajoaragoneses. Nadie niega a nuestra tierra, de norte a sur, inversiones y propuestas. Con buena lógica, con transparencia, con eficacia.
Bueno, por lo menos aún pudo lograrse que la majadería de Gran Scala nos saliera casi gratis. Solo hicimos el ridículo durante años. Pero eso... 

domingo, 3 de agosto de 2014

Cómo recortar doscientos 'kilates' sin que se note 20140803

Según órdenes del Ministerio de Hacienda (acogidas con entusiasmo por el Gobierno aragonés), los presupuestos de la Tierra Noble han de quedar recortados en doscientos millones adicionales a fin de cumplir el objetivo de déficit. El acuerdo entre Moncloa y el Pignatelli quedó cerrado el jueves en una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Sin embargo, aún no se sabe cómo va a funcionar este milagroso tijeretazo que, nos dicen, "nadie notará".
Bueno, eso de que la rebaja nos pasará desapercibida considérenlo como algo más bien subjetivo. Rudi y los suyos llevan años asegurando que los ajustes no han reducido, ¡sino al contrario!, la eficacia de los servicios públicos. No es, por supuesto, lo que opinan los usuarios y profesionales de la sanidad, la educación y la asistencia social. Por eso les digo que lo de los doscientos kilates escamoteados sin dolor hay que relativizarlo.

Aragón lleva lustros sometido a una administración inadecuada. Muchas iniciativas públicas o público-privadas han patinado o sobreviven gracias a que el dinero del común acude cada ejercicio a tapar los agujeros. La deuda aumenta sin cesar. Pero ni un sólo jefe ha reconocido la situación o ha insinuado siquiera ese replanteamiento estratégico y de criterio que algunos pedimos sin descanso (ni fortuna).

El mismo jueves, la propia presidenta, sus consejeros de Economía e Industria, el presidente de las Cortes (y del PAR) y el mismísimo delegado del Gobierno en Aragón presentaron (otra vez) el Fondo Especial de Teruel. Pues bien, todos se felicitaron una y otra vez por el mantenimiento de dicha partida (sesenta millones, aportados al 50% por el Ejecutivo central y el aragonés) y glosaron con el triunfalismo habitual la buena marcha de distintos proyectos destinados a impulsar la iniciativa y la inversión privada. Pero eso no se lo creen ni ellos. El Fondo Especial está siendo usado más bien para cubrir los déficits sistemáticos de las sociedades públicas que operan en Teruel, para completar el presupuesto y para repartir alguna subvención o ayuda entre ayuntamientos o empresas bien vistos.

Veintidós millones del Fondo son engullidos automáticamente por Motorland, Caudé, las estaciones de esquí o Dinópolis. ¿No son todos ellos proyectos de largo recorrido en los que ya se ha hecho la inversión principal (a fondo perdido, por lo que se ve) y ahora han de funcionar de manera sostenible? Pues sí. Pero como no es así, como todos dejan importantes pérdidas, hay que enchufarles un dinero que debería tener otros objetivos más razonables y capaces de crear más empleo y riqueza. Entre eso y otras cosas, el cumplimiento del déficit es misión imposible. De ahí lo de los 200 millones. 

martes, 14 de enero de 2014

Aragón y los 'proyectos delirantes' 20140114

¡Oh, cielos¡ Ayer, hablando del trasvase del Ebro, me patinó la neurona y llamé corrupto a Camps, el valenciano, cuando quería aplicar tal calificativo a Matas, el mallorquín. ¡Vaya confusión más tonta! Los lectores más avisados captaron el lapsus y bromearon a mi costa. ¿En qué estarías pensando, Tribulete? ¿Quizás en los mil y un proyectos, tan caros como demenciales, que convirtieron a la Comunidad Valenciana en el más fabuloso exponente de la política de escaparate? Quizás. Vaya cabeza de chorlito.

Pero hablamos de política de escaparate, y en Aragón también sabemos de eso. La venta por parte de las instituciones de proyectos delirantes ha sido habitual en los últimos lustros. Después de cosechar fiasco tras fiasco (desde la industrialización de las cuencas mineras hasta la fábrica de avionetas de Villanueva, desde Plaza Cargo Aéreo hasta los vuelos subvencionados en el aeropuerto de Huesca, desde el polígono de Mallén hasta Gran Scala), aún cargamos con acciones de gran calado y enormes inversiones como la consabida Motorland (cuya última guinda es esa curiosa minifábrica de coches eléctricos), el aeródromo de Caudé o la endeudadísima Aramón (anoten el pufo de Castanesa). Solo cabe pedir a los dioses que no lleguemos a comernos más marrones de ese tipo. Y ahí es cuando interviene la principal virtud de nuestra presidenta, doña Luisa Fernanda Rudi. Dada su aversión a entrar en materia, hacer cosas y desarrollar programas no es fácil meterla en barullos. Sean buenas o malas las propuestas, ella prefiere dejarlas enfriar (salvo cuando se ha lanzado a comprar la colección de arte de Pilar Citoler). A veces es lo mejor que se puede hacer.

El domingo me enteré por este diario de un proyecto para instalar en Caudé un ecoparque aeroespacial que me dejó patidifuso. El plan, peculiar y rimbombante, tiene todas las características de la quimera psicodélica. Aunque, tampoco voy a desautorizarlo sin más. Por fortuna, la DGA está quieta en la mata. Bastante tiene con deglutir los regalitos que se trajo el PAR bajo el brazo. Anda que... 

domingo, 22 de diciembre de 2013

El Aragón del futuro ya está aquí... Y no es de tirar cohetes

Sí, ya estamos en el futuro que se nos prometió hace diez años. Este es el Aragón postExpo, el de los circuitos de alta velocidad, las grandes infraestructuras, los rutilantes proyectos, el nuevo Las Vegas, la innovación tecnológica, un lugar en el mapa, un océano de autoestima... Sin embargo, casi nadie podría identificar la actual realidad con lo prometido en los años del boom. Hemos mejorado, por supuesto. Se ha invertido mucho dinero, de acuerdo. Pero no estamos para tirar cohetes. De ninguna forma. El mínimo crecimiento demográfico de la década anterior vuelve sobre sus pasos. Los datos económicos no son buenos. En octubre el desplome de la industria, según los datos del INE, se acentuó una vez más con un descenso del 18,7% de los pedidos (en el conjunto de España la bajada fue de sólo el 6,9%), y van cinco caídas mensuales consecutivas. Desciende de manera imparable la calidad de vida. Y lo más sangrante de todo: muchos de aquellos proyectos/ideas del reciente pasado son fracasos más o menos estrepitosos, más o menos disimulados. 

Esta semana, el Gobierno de Aragón reveló que Aramón, la empresa semipública que gestiona la mayoría de las estaciones de esquí, renuncia a ejecutar la ampliación de Cerler por Castanesa. Bueno, eso no puede sorprender a nadie y menos a quienes advertimos desde el primer día que la operación era un desatino absoluto. Pero queda por aclarar algo: ¿cómo pudo surgir y prosperar tan peregrina ocurrencia? y sobre todo... ¿cuánto ha costado la broma? Porque Castanesa ya fue objeto hace tiempo de señalamientos y compras de terrenos con un gasto sin precisar, aunque sin duda millonario; por no hablar de los estudios previos. De eso nadie dice nada. Eso sí, el otro proyecto para ampliar dominio esquiable mediante la unión de Formigal con Astún y Candanchú por Canal Roya, continúa adelante pese a la clamorosa evidencia de que es tan irrealizable como el ahora desechado.

Debo decirles que a mí no me afecta lo más mínimo que me llamen cenizo, pesimista o lo que quieran. Lo que de verdad siento es tener razón una y otra vez. Porque eso significa que enormes cantidades de dinero se han perdido sin remedio en vez de servir para poner en marcha actividades sostenibles y rentables. Oigo a los responsables del aeródromo de Caudé decir que están buscando más actividad para la instalación (tres aviones, tres, han aterrizado hasta ahora), veo cómo se queman los millones en Motorland sin solución de continuidad, atiendo las informaciones sobre la presunta corrupción en Plaza... Y me siento obligado a volver sobre el tema porque, una de dos, o esta Tierra (lo de Noble es coña, ya saben) reflexiona sobre su situación y rectifica su rumbo, o no llegaremos a ninguna parte. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Disculpen, pero esto cada vez me gusta menos 20131110

Domingo tras domingo, vengo a este Mirador y me pongo a darles vueltas a los temas de Aragón, unos temas, por cierto, que son viejos y vienen de atrás y se repiten a sí mismos porque forman parte de un repertorio limitado. Una y otra vez (contando con que también entre semana le doy al cortafríos) he descrito la ineficacia gestora de jefas y jefes, el desastre de las sociedades públicas, los despilfarros, la cortedad de la iniciativa privada, la opacidad que rodea todo (desde la unificación de las cajas de ahorros al coste de cada GP de Motociclismo que celebramos en Alcañiz) y en particular la ausencia de una estrategia que dé sentido a lo que se hace y a lo que no se hace en esta bendita y noble tierra. Pero admito que el personal no está para tanto sofoco, y te dice que sí, que de acuerdo, que tienes razón... ¿y con eso, qué? Un pantano de resignación se extiende por doquier. Aunque yo pienso seguir echando romericos críticos al fuego de la conciencia ciudadana. Es que no sé hacer otra cosa.

Acabada la fiesta, Aragón ha vuelto a ser una comunidad autónoma de gran extensión pero poco poblada, cuyos sedicentes líderes han acordado una vez más ocupar un lugar subordinado e impersonal en el concierto político español. Tampoco han querido (ni quieren) esforzarse en proponer nuevos y más verosímiles objetivos, porque todavía pueden ganarse la vida resobando un imaginario regional hecho de ideas y proyectos fósiles o demenciales, de fobias y entusiasmos infantiles, de fracasos ocultados y de éxitos parciales reconvertidos por la propaganda oficial en grandísimos triunfos. Ya saben, todo eso de las travesías pirenaicas, los regadíos ad infinitum, los circuitos y el esquí, los aeropuertos y aeródromos, Motorland, Gran Scala, los polígonos industriales y/o logísticos, el Reino de Aragón, bla, bla, bla. De ahí no salimos ni a tiros.

Para sostener esta situación ha sido preciso también que la sociedad civil organizada, el sector financiero, las empresas y el conjunto de la población participasen en el juego. Ha habido entre nosotros mucho más consenso del que parece. En consecuencia, cada quisque se ha ido adaptando al entorno. Cuidadín, prudencia y pragmatismo. Salvo las excepciones de rigor. Ahora, asolados por la devaluación interna y los recortes, resulta que esta conformidad nuestra, esta fidelidad a los símbolos tradicionales y este despiste consagrado parecen auténticas virtudes. No nos sacarán del atolladero económico, no nos harán crecer hasta los dos millones de habitantes en un territorio ordenado, productivo y sostenible... Pero nos permiten seguir en la inopia, mirar para otro lado cuando la actualidad viene revuelta y disfrutar de gobernantes manifiestamente incapaces o absolutamente bordes (o las dos cosas a la vez). 

lunes, 7 de octubre de 2013

Puestos de trabajo a millón 20131007

¿Cuánto nos cuestan determinados puestos de trabajo creados por iniciativa de las administraciones? Algunos, cientos de miles de euros, incluso millones. Increíble pero cierto. Convengamos en que las instituciones pueden (y deben) generar empleo directamente, contratando personal para los distintos servicios públicos (con claros objetivos previos y un riguroso proceso de selección, se comprende), o bien indirectamente, favoreciendo de manera transparente y sensata la iniciativa privada (que no es regalando subvenciones ni arrasando los derechos de los trabajadores). La lógica más elemental impone en todo caso una severa economía de medios y una relación adecuada entre el coste por cada nuevo trabajador, la rentabilidad social de las inversiones y el retorno que produzca el gasto. ¿A cómo salieron cada uno de los empleados que hubo en el inútil aeropuerto de Huesca (donde hay que meter cada año más de dos millones en mantenimiento)? ¿Y los efímeros contratos obtenidos en las cuencas mineras turolenses a golpe de ayudas multimillonarias? ¿Y los que puedan crearse en Caudé o Motorland?

La cosa tiene su punto sádico. De repente, uno se da cuenta de que el erario público ha puesto alrededor de 30 millones (por poner una cifra correspondiente, millón arriba o abajo, a cierto aeródromo destinado al desguace y mantenimiento de aeronaves), y se aspira a crear allí, a medio plazo, 20 o 30 y quizás 40 empleos directos e indirectos. Vista la relación coste-beneficio, parece borde que los trabajadores beneficiados (si lo son) tengan que currarse la página en lo sucesivo, cuando la pasta en juego, bien invertida, les permitiría vivir de puta madre el resto de sus días como rentistas.

Claro que, visto lo visto en Plaza, a lo mejor resulta que lo de los puestos de trabajo a millón tiene otra lectura: la referida a quienes cortan la pana y pillan en cada tajo. Ya ven que todo tiene dos caras... o una cara y un culo, como las monedas.

En fin, con su permiso aprovecho el Pilar para hacerme un homenaje. ¡Hasta la semana que viene! 

jueves, 8 de agosto de 2013

Ojalá nos lo arregle el de Amazon 20130808

Entre mis colegas ha causado sensación la compra del Washington Post por el amo de Amazon, la editora virtual. El impacto de esta noticia casi ha sido tan sensacional (en términos relativos) como el causado por el aterrizaje de un Jumbo en Caudé. Pero tales novedades no son sino la carátula de un disco que todavía no ha sonado. Imaginar que los magos de los grandísimos negocios on line (cuya máxima habilidad ha consistido en ocupar posiciones monopolistas en algún ámbito de la actividad electrónica) van a resolver la crisis absoluta del negocio de la información es tan aventurado como dar por sentado que la llegada a Teruel de un tetrarreactor compensará ipso facto las multimillonarias inversiones públicas destinadas a las infraestructuras del aeródromo turolense. Y conste que si ambas posibilidades se convirtieran en estupendas realidades nadie se alegraría más que yo; en mi doble condición de periodista y contribuyente. Amén.

Vivimos una época brillante, espectacular, falsaria y breve. Nadie se acuerda de lo que se dijo y de lo que pasó hace apenas un año. Porque lo dicho y lo ocurrido, en realidad, no tuvieron nada que ver. El día en que los expertos en teoría de la comunicación analicen los medios españoles (¡sobre todo los aragoneses!) en la secuencia anual iniciada a partir de los 90, descubrirán la mentira de unas versiones oficiales santificadas por los medios. Unos medios ( y ahora estoy pensando en el Post o en su primo el Times neoyorkino) que dieron por buena la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y se acojonaron cuando era preciso poner de relieve las mentiras de Bush como en los 70 se pusieron de manifiesto las mentiras de Nixon.

Quizás los periodistas estemos de más en estos extravagantes tiempos. Pero en todo caso sigue habiendo una notable diferencia entre la verdad y la mentira. Si el multimillonario patrono de Amazon descubre un modelo (razonable) de negocio periodístico en el espacio digital, yo mismo loaré su logro. Solo que antes tendré que verlo. Igual que la viabilidad económica del aeródromo de Caudé. Vamos, digo. 

martes, 13 de marzo de 2012

Pizarro, ponte tú de jefe... ¡por favor! 20120313

Llegó la presidenta Rudi a Figueruelas, mostró su egregia faz al final de la cadena de montaje, subió majestuosa al coche once millones, posó ante las cámaras, dicurseó, fuese... y no hubo nada. España, en verdad, es eterna; Aragón, la más famosa. Desde hace tiempo andamos obsesionados con los vericuetos y trucos del capital financiero; la economía real nos la trae floja. La Opel sigue siendo el primer complejo industrial y el vector económico más importante de la Tierra Noble. Mas no es la principal de nuestras preocupaciones. Estamos muy ocupados especulando sobre el incierto futuro del Real Zaragoza, el pavimentado de la plaza del Torico de Teruel, la naturaleza definitiva del futuro hospital público (público ma no troppo, cuidadín) de Alcañiz o esa increíble evidencia de que si no llueve no hay agua (por muy grandes o profundos que sean los jodidos pantanos). Y la Travesía Central del Pirineo, ojo. La TCP, Motorland y el aeródromo de Caudé constituyen el culmen de nuestra mitología contemporánea. Cuántos coches se fabrican o dejan de fabricar en Figueruelas es asunto secundario, un misterio impenetrable.

Dicen los enterados que en estos momentos hay en juego temas económicos esenciales y Aragón ni siquiera está en el tapete. Ibercaja-CAI no las ha olido en la movida Unnim porque nadie (Luisa Fernanda, la que menos) ha dado un toque en Madrid para favorecer el desarrollo de nuestro presunto banco de bandera. Manuel Pizarro, presente desde hace meses (y por arte de magia) en dicha operación, se debe estar impacientando. En los Noventa le tocó tener de partenaire político al bueno de Lanzuela, cuya perspicacia se salía por la tangente; y ahora, para hacer lo que se debe hacer (como diría Rajoy), habría de establecer alguna complicidad con Rudi, quien no quiere ser cómplice, ni complicarse la vida, ni meterse en asuntos complejos. Bastante tiene con cuadrar las cuentas y subir al monte cuando se quema como para, encima, atar los perros con longaniza.

Bien mirado, Pizarro tendría que ser nuestro jefe, presidente o condearanda. Pero él, en vez de ocupar cargos electos, prefiere poseer verdadero poder y ganar verdadera pasta. Qué listo.

JOSÉ LUIS Trasobares 13/03/2012

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Y si cerramos los garitos inservibles? 20110831

Supongo que la mejor solución para el aeropuerto de Huesca es echarle el candado de momento o, en su caso, buscarle alguna alternativa (de cuya existencia dudo) barata. Porque eso de traer esquiadores poniéndole a cada uno decenas o cientos de euros procedentes del fondo común me parece una soberbia tomadura de pelo.
Las cifras del flamante aeropuerto (obra del ínclito Pacocascos, inducido por su cuate Rodolfo Ainsa, no lo olviden) son de risa. No sólo hay que gastar tres millones y medio de euros (de los Presupuestos Generales) en su mantenimiento básico, sino varios cientos de miles más (de la tesorería autónoma) para subvencionar a las compañías. Todo eso para traer no más de doce o trece mil turistas invernales, que es una cifra simplemente ridícula. Y el cuentiñán de que así promocionamos la Tierra Noble, creamos riqueza y promovemos el desarrollo del Alto Aragón es pura finfla. ¡Pues no saldría más a cuenta coger la pasta aeronáutica (empezando por los cuarenta kilates que costó la machada) y repartírsela directamente a los supuestos beneficiarios de semejante broma!
A estas alturas, tener que debatir asuntos tan meridianos resulta extremadamente fatigoso. Con este calor... ni les cuento. Ahora, hasta los niños de pecho saben que llevamos entre manos una serie de proyectos-ocurrencias extremadamente gravosos e insostenibles en época de ajuste. Así que a todo esto sólo le veo una salida: reconocer las meteduras de gamba, corregir lo que se pueda sobre la marcha y a lo hecho ponerle el pecho de una clausura temporal si no existe otra salida razonable en lo económico.
Será duro, pero habrá que chapar ese aeropuerto oscense y estudiar muy seriamente a qué nos comprometemos con la empresa que va a explotar el aeródromo de Teruel. De paso revisamos los campus periféricos de la Universidad pública, renunciamos a reclamar más pantanos inservibles como el del Val o el de Lechago... y estudiamos la forma de reducir al mínimo las actividades de empandullos como Motorland, donde cada euro de beneficio-retorno nos cuesta diez de previa inversión pública. No es tan difícil.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/miércoles 31.08.2011

jueves, 17 de febrero de 2011

Radiografía de la insensatez pública 20110217

Nadie debería extrañarse. Hace tiempo que el Sistema tierranoblense se ha ido cargando de infraestructuras inservibles, proyectos insostenibles y gastos demenciales. El aeropuerto de Huesca, el aeródromo de Caudé o Motorland son paradigmas perfectos de esta patología política y social.

Lo de Monflorite (Huesca) fue un capricho del senador del PP Rodolfo Aínsa, secundado por su amigo, el ministro Álvarez Cascos. Luego, cuando el ministerio de Fomento pasó a manos socialistas, Morlán remató la jugada. Aquello no tuvo nunca pies ni cabeza (¡pero si incluso el aeropuerto de Zaragoza es deficitario!), mas como el dinero (cincuenta millones) venía de Madrid... Así que cuando la cosa estuvo a punto de caramelo fue necesario hacer algo para tapar el fiasco objetivo. El Pignatelli montó Pyrenair y la subvencionó mediante contratos publicitarios con el departamento de Industria y Turismo y ayudas al transporte por tierra de sus pasajeros hasta las lejanas pistas de esquí. Cerca de tres millones acabaron yéndose por la gatera. Eso sí, los viajes eran reportajeados por Aragón TV con enorme entusiasmo.

Con dinero (del común), chufletes. Aramón (ya saben, el Gobierno aragonés a medias con Ibercaja) aún apadrina un avión de Londres a Monflorite. Cada uno de sus escasísimos pasajeros nos llega a costar no ya decenas sino ¡miles! de euros. La misma técnica se utiliza para dar contenido a Motorland. En sus premiados circuitos se invirtieron ciento y pico millones de euros (ésos procedentes de nuestra hacienda autónoma), y ahora, además del mantenimiento, hay que pagar las pruebas deportivas (el superfardón Gran Premio de Motociclismo no nos salió por menos de quince millones).

El cachondeo se tapa engatusando a los crédulos y ganando el apoyo de las organizaciones sociales (por ejemplo, Cámaras y patronales). Todo ello adobado con mentiras, contrainformación y victimismo local. Se inventan retornos inexistentes, se difunden cifras falsas (los viajeros de Pyrenair eran contados dos veces, primero a la ida y luego a la vuelta), se vende humo.

En fin, peor están en Valencia. Y en Italia, ¡ni les cuento!

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 17.02.2011