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viernes, 18 de marzo de 2016

Aragón enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? 20160318

Que Zaragoza lleve cien días sufriendo una huelga de autobuses que causa severos perjuicios a miles de vecinos se corresponde con otras noticias relativas a la Tierra Noble: el presidente Lambán se remite a una futura reindustrialización de las cuencas mineras, la arruinada sociedad semipública Aramón se aferra al proyecto para ampliar Cerler por Castanesa pese a las rotundas sentencias judiciales en contra, en Alcañiz y el Bajo Aragón recogen firmas reclamando el mantenimiento (por cuenta del erario) del carísimo Gran Premio de Motociclismo... Todo ello viene de tan atrás, se refiere a problemas tan antiguos y resulta tan manido que solo puede significar una cosa: este país despoblado y lleno de viejos se ha encapsulado en un recinto hermético donde ya no aparecen ideas nuevas ni nuevos paradigmas ni cosa alguna que sea nueva. Incluso GM, nuestro único sostén económico, suena año tras año como el afortunado eco de la sola voz que nos anima a seguir viviendo. Lo demás es darle vueltas a la noria, como si nos hubiésemos encarnado en uno de esos burros ciegos que caminan kilómetros sin salir de su pequeño círculo.

Aragón está enladrillado (en el sentido literal del término). ¿Quién lo desenladrillará? Hasta hace poco podíamos pensar que Podemos, los comunes y otros artistas invitados serían capaces de romper con la rutina para cambiar la trama y el desenlace de la película. Pero su bisoñez, sumada al brutal peso de la inercia, se les lleva por delante sin que atinen (aunque a veces lo intentan) a levantar las alfombras, descorrer las cortinas y acabar de una vez con los clichés al uso.

Nadie podrá escandalizarse ante la impotencia de los nuevos, porque incluso los poderes fácticos más tradicionales y más poderosos (valga la redundancia) se han refugiado en el Limbo de los viejos buenos tiempos. Aún sueñan con futuros pelotazos inmobiliarios y otros negocios imposibles. Todavía hacen cuentas enladrillando una y otra vez una comunidad donde el reclamo más visible grita desde los balcones dos escuetas palabras: "Se vende".

JLT  18/03/2016

domingo, 31 de enero de 2016

El Aragón de Lambán, perdido en el páramo de la rutina 20160131

Esta tampoco será una buena temporada invernal en el Pirineo. El cambio climático hace de las suyas. En tales condiciones, el esquí sigue siendo (todavía) un componente sustancial en el PIB pirenaico, pero no cuenta como alternativa estratégica. A medio y largo plazo, las estaciones en las que se han enterrado tantos millones de euros procedentes del erario y los recursos de Ibercaja carecen de sentido. Sirvieron como coartada para unos desarrollos urbanísticos que han llenado la montaña de segundas residencias infrautilizadas, que ahora compiten con la hostelería local. Pero el dinero de los pelotazos voló a lugares lejanos. Sostenemos Aramón, sí, pero mientras hemos visto languidecer una ganadería y una industria de transformación aneja cuyas posibilidades eran más que extraordinarias. El Pirineo podía y debía ser una marca atractiva, una denominación de origen asociada a la calidad. Pero la nieve se lo llevó todo. Y ahora la nieve se funde sin remedio. ¿Qué haremos con el Alto Aragón?

No se sabe. El Gobierno Autónomo ha perdido décadas sin hacer nada, sin imaginar modelos sociales y económicos para un futuro que ya está aquí. Y ahí sigue. El problema se plantea en el Pirineo. Pero también en Teruel, donde los planes de reindustrialización, los fondos especiales y los proyectos grandilocuentes han llevado al Bajo Aragón importantes cantidades de dinero. Sin embargo no existe ni un balance de lo ¿invertido? en los últimos veinte años, ni estudio alguno de los efectos logrados. Pese a lo cual, el mecanismo funciona en automático, porque es preciso mantener las viejas redes clientelares... y porque no se sabe hacer otra cosa.

Ese Aragón cuyo ejecutivo preside Lambán, con la colaboración de Soro y el permiso de Echenique, sigue perdido en el páramo de la rutina. Los presupuestos para este año se ajustarán al esquema de siempre. Con retoques, con un ligero incremento del gasto social, con un Ingreso de Inserción mejorado... Pero dentro de los parámetros habituales. Por supuesto, los números que figuran en las hojas de cálculo son hipotéticos. El agujero que dejó Rudi (versión ampliadísima del que heredó de Iglesias) sigue creciendo. La DGA promete pero no paga. La Sanidad no sale del bache. La asistencia a la discapacidad se está derrumbando, sometida a una implacable asfixia económica.

Sería el momento de lanzarse en pos de nuevos objetivos, de trazar un horizonte estratégico realista y audaz... de elaborar unos presupuestos radicalmente distintos. Pero en el 2016 no podrá ser. Lambán (y su consejero de Hacienda, Fernando Gimeno) carecen de la voluntad precisa para dar ese giro radical. Y Echenique continúa sin saber exactamente cuál es su misión. Todos se dejan llevar. ¿A dónde?

JLT 31/01/2016

domingo, 3 de agosto de 2014

Cómo recortar doscientos 'kilates' sin que se note 20140803

Según órdenes del Ministerio de Hacienda (acogidas con entusiasmo por el Gobierno aragonés), los presupuestos de la Tierra Noble han de quedar recortados en doscientos millones adicionales a fin de cumplir el objetivo de déficit. El acuerdo entre Moncloa y el Pignatelli quedó cerrado el jueves en una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Sin embargo, aún no se sabe cómo va a funcionar este milagroso tijeretazo que, nos dicen, "nadie notará".
Bueno, eso de que la rebaja nos pasará desapercibida considérenlo como algo más bien subjetivo. Rudi y los suyos llevan años asegurando que los ajustes no han reducido, ¡sino al contrario!, la eficacia de los servicios públicos. No es, por supuesto, lo que opinan los usuarios y profesionales de la sanidad, la educación y la asistencia social. Por eso les digo que lo de los doscientos kilates escamoteados sin dolor hay que relativizarlo.

Aragón lleva lustros sometido a una administración inadecuada. Muchas iniciativas públicas o público-privadas han patinado o sobreviven gracias a que el dinero del común acude cada ejercicio a tapar los agujeros. La deuda aumenta sin cesar. Pero ni un sólo jefe ha reconocido la situación o ha insinuado siquiera ese replanteamiento estratégico y de criterio que algunos pedimos sin descanso (ni fortuna).

El mismo jueves, la propia presidenta, sus consejeros de Economía e Industria, el presidente de las Cortes (y del PAR) y el mismísimo delegado del Gobierno en Aragón presentaron (otra vez) el Fondo Especial de Teruel. Pues bien, todos se felicitaron una y otra vez por el mantenimiento de dicha partida (sesenta millones, aportados al 50% por el Ejecutivo central y el aragonés) y glosaron con el triunfalismo habitual la buena marcha de distintos proyectos destinados a impulsar la iniciativa y la inversión privada. Pero eso no se lo creen ni ellos. El Fondo Especial está siendo usado más bien para cubrir los déficits sistemáticos de las sociedades públicas que operan en Teruel, para completar el presupuesto y para repartir alguna subvención o ayuda entre ayuntamientos o empresas bien vistos.

Veintidós millones del Fondo son engullidos automáticamente por Motorland, Caudé, las estaciones de esquí o Dinópolis. ¿No son todos ellos proyectos de largo recorrido en los que ya se ha hecho la inversión principal (a fondo perdido, por lo que se ve) y ahora han de funcionar de manera sostenible? Pues sí. Pero como no es así, como todos dejan importantes pérdidas, hay que enchufarles un dinero que debería tener otros objetivos más razonables y capaces de crear más empleo y riqueza. Entre eso y otras cosas, el cumplimiento del déficit es misión imposible. De ahí lo de los 200 millones. 

domingo, 9 de febrero de 2014

Proyectos (públicos) fracasados, una historia lamentable 20140209

El Gobierno de Aragón estudia la sentencia sobre Castanesa por si fuera posible recurrirla. ¿Para qué, si Aramón ya se veía incapaz de abordar un plan tan caro y demencial? Para que no decaiga el imaginario. Así que desde el Pignatelli dicen que la nieve sigue siendo fundamental para el Pirineo (¿quién lo niega?), y el jefe del principal partido de la oposición, Javier Lambán, agrega que el proyecto ahora estrellado (obra del Ejecutivo que presidió Marcelino Iglesias) respondía a una "sana intención".
Un paseo por las laderas del valle donde debían ir las supuestas pistas de Cerler-Castanesa permitía deducir que aquello era un imposible. Hubiera sido preciso rehacer las fortísimas pendientes, consolidar el esponjoso suelo, canalizar las escorrentías y dinamitar los afloramientos rocosos. El destrozo medioambiental y el gasto iban a ser insostenibles. Y por si eso fuera poco, el hipotético dominio esquiable quedaba bajo el viento del norte, la gabacha, capaz de barrer la nieve una y otra vez. "Sujetaremos los copos con chinchetas", dijo un asesor de los jefes.

Con la pretensión de construir miles de apartamentos, Aramón empezó de inmediato a señalar suelos ofreciendo 240.000 euros por hectárea de prado (36.000 abonados en el acto). Los ganaderos del valle se vieron, de repente, millonarios. Al arquitecto Foster, designado autor de la estación, se le pagaron de entrada más de tres millones libres de impuestos por iniciar un diseño que jamás acabó. Increíble.

Con este último tropiezo, Aramón eleva su agujero por encima de los cien millones. La sociedad semipública, mal gestionada durante lustros, usada para impulsar pelotazos en los valles, es una ruina: la ruina de todos los aragoneses (y no es la única, claro). Para colmo, las decenas de miles de segundas residencias construidas a destajo (algunas, horrorosas) malogran ahora la oferta de la hostelería local. Un pan como unas hostias.

Castanesa, pero no solo. No les repito el listado de bromas y quimeras que han decaído o bien son una absurda realidad que sigue devorando la pasta del contribuyente. Cuando recorro Zaragoza y veo el Fleta como el pelado costillar de una ballena varada o la antigua Escuela de Arte que jamás será el museo que Goya debería haber tenido, cuando recuerdo el pufo del estadio cinco estrellas y me entero de lo que está pasando con Averly, no dejo de pensar en dos cosas: a) que la incompetencia de los jefes sale aún más cara que sus presuntas corruptelas (o corrupciones de grueso calibre), y b) que sería una excelente inversión pagar bien a los políticos, siempre que fuesen personas preparadas, inteligentes, con iniciativa... y honestas, por supuesto. Ya sé que esa especie no abunda. ¿Por qué no la reclamamos con la papeleta electoral en la mano? 

viernes, 7 de febrero de 2014

¡Ay mi dinero! ¡Mi dinerooo! 20140207

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón se ha cargado la ampliación por el valle de Castanesa de la estación de esquí de Cerler. Antes, Aramón (esa maravillosa sociedad semipública que sostenemos a medias los contribuyentes tierranoblenses y los clientes de Ibercaja) había renunciado expresamente a un proyecto cuya insostenibilidad fue denunciada durante años por activa y pasiva. Así que todo el invento (recibido con clarines, aleluyas y parabienes por las habituales fuentes oficiales y oficiosas) se ha ido al garete. Y ahora nos queda la pregunta de siempre, la del millón (millones, más bien), la que quema: ¿cuánto nos ha costado esta mamarrachada?, ¿quién es el responsable del fiasco?, ¿por qué somos tan estúpidos que babeamos con este tipo de fábulas cuando nos las presentan en enormes y triunfales titulares, pero luego las aparcamos en la calle del olvido cuando se difuminan y dispersan como humo contra el viento?

No saben ustedes lo que me joroba estar todo el día con la matraca. Hoy, por ejemplo, quería hablarles de un vecino mío, de Pedro J. y del estado de salud que presenta, en España, la democracia. Sin embargo Castanesa se me ha cruzado en el camino y no puedo por menos que perseguir esa liebre. Reparen sus mercedes en que la DGA y Aramón entraron en el frustrado negocio (mal y de malas maneras, como sentencian ahora los tribunales) con nuestro dinero (¡nuestro dinero!) utilizado generosamente para señalar y comprar terrenos en el valle. Se invirtieron millones. Bueno, de hecho, en las actuales cuentas de la mencionada Aramón esos suelos figuran todavía como un activo valorado en 30 millones (sí, 30 kilates, 5.000 millones de las antiguas pesetas). Ahora, por cierto, no valen ya ni un céntimo. El chandrío contable va a ser monumental.

Mientras, el mejor hotel de Benasque (el Pirineos, cinco rutilantes estrellas) sigue quebrado y cerrado. Mientras, los ingenuos (y los fachas) aplauden porque con la demagógica ley de régimen local nos ahorraremos cuatro euros en sueldos de concejales. Estamos hechos unos capullos. 

domingo, 22 de diciembre de 2013

El Aragón del futuro ya está aquí... Y no es de tirar cohetes

Sí, ya estamos en el futuro que se nos prometió hace diez años. Este es el Aragón postExpo, el de los circuitos de alta velocidad, las grandes infraestructuras, los rutilantes proyectos, el nuevo Las Vegas, la innovación tecnológica, un lugar en el mapa, un océano de autoestima... Sin embargo, casi nadie podría identificar la actual realidad con lo prometido en los años del boom. Hemos mejorado, por supuesto. Se ha invertido mucho dinero, de acuerdo. Pero no estamos para tirar cohetes. De ninguna forma. El mínimo crecimiento demográfico de la década anterior vuelve sobre sus pasos. Los datos económicos no son buenos. En octubre el desplome de la industria, según los datos del INE, se acentuó una vez más con un descenso del 18,7% de los pedidos (en el conjunto de España la bajada fue de sólo el 6,9%), y van cinco caídas mensuales consecutivas. Desciende de manera imparable la calidad de vida. Y lo más sangrante de todo: muchos de aquellos proyectos/ideas del reciente pasado son fracasos más o menos estrepitosos, más o menos disimulados. 

Esta semana, el Gobierno de Aragón reveló que Aramón, la empresa semipública que gestiona la mayoría de las estaciones de esquí, renuncia a ejecutar la ampliación de Cerler por Castanesa. Bueno, eso no puede sorprender a nadie y menos a quienes advertimos desde el primer día que la operación era un desatino absoluto. Pero queda por aclarar algo: ¿cómo pudo surgir y prosperar tan peregrina ocurrencia? y sobre todo... ¿cuánto ha costado la broma? Porque Castanesa ya fue objeto hace tiempo de señalamientos y compras de terrenos con un gasto sin precisar, aunque sin duda millonario; por no hablar de los estudios previos. De eso nadie dice nada. Eso sí, el otro proyecto para ampliar dominio esquiable mediante la unión de Formigal con Astún y Candanchú por Canal Roya, continúa adelante pese a la clamorosa evidencia de que es tan irrealizable como el ahora desechado.

Debo decirles que a mí no me afecta lo más mínimo que me llamen cenizo, pesimista o lo que quieran. Lo que de verdad siento es tener razón una y otra vez. Porque eso significa que enormes cantidades de dinero se han perdido sin remedio en vez de servir para poner en marcha actividades sostenibles y rentables. Oigo a los responsables del aeródromo de Caudé decir que están buscando más actividad para la instalación (tres aviones, tres, han aterrizado hasta ahora), veo cómo se queman los millones en Motorland sin solución de continuidad, atiendo las informaciones sobre la presunta corrupción en Plaza... Y me siento obligado a volver sobre el tema porque, una de dos, o esta Tierra (lo de Noble es coña, ya saben) reflexiona sobre su situación y rectifica su rumbo, o no llegaremos a ninguna parte. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Somos incapaces de 'vender' Aragón 20130915

Les explico el titular. No me refiero a vender Aragón en el sentido de ofrecer su territorio al mejor postor (sean empresas contaminantes, grandes promotoras-constructoras o cualquiera que venga a dorarnos la píldora en plan Gran Scala), no. Eso se nos da de maravilla. Hablo de promocionar nuestras ofertas más lógicas e interesantes, de poner en valor (como se dice ahora) recursos que están ahí y que no somos capaces de rentabilizar. La Tierra Noble, ¡ay. Señor!, carece de imagen de marca, nunca ha sido bien publicitada y ni siquiera es capaz a fecha de hoy de seleccionar y exponer sus mejores atractivos. El estrepitoso fracaso del Espacio Goya en Zaragoza y la crónica incapacidad de utilizar como gancho al genio de Fuendetodos (el aragonés más conocido en el mundo con gran diferencia) son la prueba de que estamos fuera de juego. Sólo ha faltado la crisis y la atonía inversora del actual Gobierno autónomo para rematar la faena.

¿Por qué Aragón ha sido incapaz de realizar campañas coherentes y bien estructuradas como otras comunidades? ¿Por qué nuestra imagen sigue asociada a iconos y productos religioso-folklóricos? ¿Por qué nuestros mejores y más famosos creadores emigran sin que seamos capaces de usarlos como embajadores? ¿Por qué no hemos podido agregar a nuestra producción agropecuaria un marchamo de calidad (salvo casos excepcionales)?... Así, hasta el infinito. ¿Se acuerdan de cómo la presidenta Rudi presentó a bombo y platillo un nuevo logo para la promoción de la marca Aragón? Era una A mayúscula con una especie de tilde. Nada especial. Pero... ¿han vuelto a verla asociada a algún tipo de campaña concreta? Por supuesto que no.

Ésta es la tierra de los brindis al sol y de las oportunidades perdidas. Contrariamente a lo que piensan muchos aragoneses embargados por el maldito victimismo, no han faltado ocasiones ni dinero para salir al mundo y ganarnos nuestro espacio en los imaginarios globales. El problema ha radicado siempre en la falta de perspectiva y en el bajísimo nivel profesional de quienes han estado tomando decisiones. Por eso, en el Pirineo, todos los esfuerzos se han canalizado hacia el esquí, pero otras ofertas han quedado relegadas (sin ir más lejos, la ganadería no ha logrado dar una salida adecuada y rentable a su producción de altísima calidad). Por eso también, Motorland ha acaparado y acapara las inversiones públicas en el Bajo Aragón en detrimento de otras actividades. Por eso la Expo del 2008 apenas mejoró la presencia de Zaragoza en el llamado mercado de las ciudades.

Dudo que estemos aprendiendo la lección. Más bien al contrario. Los jefes (y los amos) están muy pendientes de sus asuntos domésticos. Salir al exterior con solvencia apenas les interesa.

sábado, 6 de julio de 2013

Surtido de majaderías variadas 20130706

El Consejo del Agua de la Cuenca del Ebro aprobó un proyecto de Plan Hidrológico muy poco lógico. Suele ocurrir. Su gran novedad es que la reserva estratégica (¿?) adjudicada a la Comunidad aragonesa nos abrirá las puertas de la Junta de Explotación del Bajo Ebro, lo cual podría permitir a nuestro ínclito Gobierno autónomo oponerse a cualquier trasvase... o cobrarlo a tanto el hectómetro cúbico. El colacao es tan llamativo que los expertos consultados dudan de que algún tribunal permitiese semejante cosa. Pero en el Plan va. Como va la desprotección de Canal Roya e Izas, que ya no son reservas fluviales porque Aramón (la arruinada empresa semipública que en estos momentos intenta refinanciar su terrorífica deuda) pretende hacer pasar por allí un telecabina para arrejuntar ¡el mayor dominio esquiable de Europa! Es indudable que no hay pasta para semejante delirio, como lo es su dificultad técnica y su brutal impacto medioambiental. Pero estamos en el país de las majaderías (Aragón y España entera, Cataluña incluida), donde los mandamases alucinan en colorines (sobre todo en los colorines de los billetes de quinientos euros) y la ciudadanía va y viene del pánico a la indignación y del despiste a la burricie.

Lo del Plan del Ebro no deja de ser un brindis al sol. Mas por pedir y decir tontadas no ha de quedar. Por presumir, tampoco. Fíjense que esta semana próxima vendrá a Figueruelas el presidente Rajoy, a lucirse porque Opel va a traer la producción de un nuevo modelo. Como si eso lo hubiera logrado Marianico tirándole de la enagua a Merkel (o a quien corresponda) y no los trabajadores, currando, negociando y dejándose los pelos en la gatera de la crisis. Así estamos.

Como queremos. Al muy caritativo Amancio Ortega le han tenido que decir en los tribunales que apoquine una supermillonada en impuestos. La Expo (o sea, nosotros) será responsable civil de la estafa aquélla de los adjudicatarios del merchandising. Messi se está arreglando con Hacienda tan ricamente. Hace un calor que te torras, y si mañana hubiese elecciones la gente saldría corriendo. Qué pereza. 

domingo, 23 de junio de 2013

La idiotez nos sale muy cara 20130623

Deseo lo mejor a los vecinos de Benasque y a todos los hosteleros de la zona. Pero lamento que los días de zozobra que han pasado como consecuencia de la crecida del Ésera no hayan producido las reflexiones pertinentes y sí la habitual obsesión por recuperar la atención de los turistas, reconstruir in situ los diques e infraestructuras afectadas y meter al río en cintura como sea, dragando, cortando árboles (¡pero si los chopos frenan las avenidas!) e incrementando si cabe la presión sobre el cauce. Millones de euros en pérdidas (buena parte de los cuales deberemos reponer entre todos), momentos de zozobra, peligros ciertos... Nada conmueve la ilógica implacable de un desarrollo urbanístico mal planteado y peor ejecutado.

Se ha tirado mucho dinero y se tirará más. La obcecación y la ineficacia suelen salir muy caras. En el Pirineo aragonés el grueso de la inversión pública (o social, si tenemos en cuenta la presencia de Ibercaja en Aramón) ha ido a parar a unas pistas de esquí de rentabilidad imposible. Los intentos de buscar negocio en acciones inmobiliarias de gran calado han zozobrado en la tormenta de la crisis. El esfuerzo financiero ha tenido sin duda algún efecto positivo, pero la relación capital-beneficio ha sido mediocre tirando a mala. No se ha consolidado un modelo de desarrollo sostenible ni marca ni imagen de calidad ni una cultura medioambiental razonable.

Verán: Hace muy pocos días, por Canal Roya el torrente bajaba hecho una furia. Rabioso, lanzaba espumarajos y mordía las laderas. A izquierda y derecha, en la dirección de Anayet, la fuerza de las aguas había arrancado trozos enteros de montaña, con deslizamientos de enormes dimensiones. También los aludes de nieve habían dejado su huella. Los efectos de uno de ellos, descomunal, se podían ver todavía en forma de masas de nieve helada mezcladas con tierra y ramas. Grandes árboles permanecían tumbados tras ser arrancados de cuajo, y desde sus cepellones se alzaban las raíces como dedos de un gigante rendido a las fuerzas de la naturaleza... Bueno, pues justo por ese lugar deberá pasar el telecabina entre la estación de Formigal y las de Astún y Candanchú. Es un viejo proyecto de Aramón que la presidenta Rudi asumió hace no muchos meses al hacerse cargo de la estación de Canfranc.

¿Un telecabina por Canal Roya? Visto desde la actual situación de aquel paraje, la idea no solo aparece como un atentado contra el medio ambiente y el paisaje, sino como una barbaridad técnica, un imposible, una inversión demencial e incontrolable... una magnífica y carísima idiotez. Quimeras como esta nos han trastornado. En ellas hemos tirado enormes sumas de dinero. ¿Qué más tendrá que pasar para que nos entre un poco de sentido común? 

martes, 26 de marzo de 2013

La montaña no es un parque temático 20130326

El Pirineo está magnífico. No se lo pierdan. La alta montaña se ofrece blanca y esplendorosa, como un sueño. En la mañana del domingo, por ejemplo, el valle de Aísa presentaba una imagen de postal, nevado todo él desde la entrada hasta el farallón que lo cierra. Había gente raqueteando abajo, y otra que había subido a los collados para descender desde allí sobre los esquíes en una trayectoria inacabable. Todo el mundo andaba ojo avizor con los aludes. Hay mucha nieve, hace calor y llueve. Peligro.

La montaña es algo muy serio. No tiene nada que ver con el parque temático en que han querido convertirla para atraer al turismo de masas. Ese enfoque ha fracasado y ahora mismo la crisis azota el Pirineo sin piedad. El hundimiento del negocio inmobiliario se ha superpuesto a la depresión de una hostelería expandida durante la bonanza. La concentración de las inversiones públicas en la nieve y la obsesión del sector privado por ganar pasta rápidamente en la construcción ha creado una estructura muy frágil y dependiente. Ayuntamientos arruinados (como el de Sallent) tras construir equipamientos faraónicos son el perfecto exponente de la debilidad de un modelo insostenible. Y sobre todo ello planea la idea (fomentada insistentemente desde DGA-Ibercaja=Aramón) de que la alta montaña se parece más a un ferial de atracciones que a un lugar extraordinario pero salvaje cuyo disfrute exige cierto esfuerzo y mucha prudencia.

Aramón es el mascaron de proa de una visión del Pirineo (y de la montaña aragonesa en general) errónea e interesada. Mientras la citada sociedad semipública gastaba cientos de millones en cañones de nieve, telecabinas y pistas, se han perdido oportunidades en el terreno de la ganadería ecológica de calidad, de la producción de otros alimentos, del artesanado y la industria ligera, de la promoción de actividades deportivas regladas y supervisadas por profesionales. Por todo ello, pese a disfrutar de un invierno como los de antes, éste tampoco será el año de bienes que debiera. Para colmo Aramón sigue sin medir bien el riesgo que suponen los aludes. 

domingo, 10 de marzo de 2013

Pequeñas y grandes locuras oficiales 20130310

Hace escasos días ocurrió algo increíble. La Junta de Castilla y León convocó a los afectados por la futura mina a cielo abierto que se pretende abrir en Borobia (Soria) a una reunión destinada a delimitar la futura explotación. Debían acudir a un paraje denominado El Tablado, a 1.500 metros de altura y en medio de la ventisca. Un coche derrapó a causa del hielo y la nieve. Algunas personas mayores corrieron serios riesgos intentando llegar. Al final, el representante del Gobierno castellanoleonés tuvo que suspender el acto porque el temporal estaba dejando intransitables los accesos. Por supuesto, esta locura ha pasado desapercibida en Aragón (aunque este diario informó de lo ocurrido a finales de febrero), a pesar de que la maldita mina de magnesitas alteraría un espacio protegido en la cabecera de los ríos Manubles, Isuela, Aranda y Ribota, afluentes del Jalón. Desde que se planteó el problema (y ya van unos años) las autoridades aragonesas han reaccionado como mucho con tibieza (o no han reaccionado en absoluto), mientras que la Junta de Castilla y León maniobra para dar luz verde al proyecto.

Es un ejemplo más de cómo las instituciones pueden actuar de manera demencial; eso sí, inclinándose siempre del mismo lado. Las intervenciones sobre el territorio se han ido haciendo más y más extravagantes. Sin embargo, muchas de ellas son ignoradas o se las justifica con los argumentos más marcianos. 

Subí a Canal Roya, que está preciosa y nevadísima. Volví a maravillarme de que el Gobierno aragonés pueda plantearse en serio meter por allí un telecabina para unir las estaciones de esquí de Formigal, Astún y Candanchú. Bajé luego a Castiello y le di un vistazo a la urbanización afectada por la crecida del Aragón tras las primeras lluvias invernales. La casa medio arrastrada por las aguas está literalmente dentro del cauce. ¿Cómo aprobaron aquello? ¡Y encima quieren reconstruirla!

Pero hay cosas peores. Las obras para el recrecimiento de Yesa, según me cuentan en fuentes bien informadas, parecen haberse convertido para la Confederación Hidrográfica del Ebro en una delirante obsesión. Se trabaja sin cesar para estabilizar las laderas donde apoyará la nueva presa. Unas laderas, por cierto, que no se empezaron a deslizar hasta que las excavadoras les metieron mano. Ahora no consiguen fijarlas. Los propietarios de las viviendas (60 nada menos) desalojadas ante el peligro de que se viniese abajo la montaña no han podido regresar a ellas. Y la gente de la zona observa ahora con aprensión que también en la vieja presa pasan cosas raras. El pantano, ¡al fin!, está casi lleno pero el agua se filtra de forma evidente por el terreno donde se asientan los estribos.

Los jefes se van de cabeza. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Cuando la actualidad es puro espectáculo 20130303

Que los medios informativos hayan dedicado primeras páginas, titulares y aperturas a lluvias y nevadas es razonable hasta cierto punto, porque en algunos casos hacía decenios que no se veían por aquí fenómenos semejantes. Los de la contra aprovechan para increparnos a quienes advertimos del cambio climático. Qué --nos dicen--, así que ya no llueve ni nieva ni se puede esquiar ni se llenan los pantanos, ¿eh?. Y replicarles resulta muy costoso porque una característica de la sociedad actual es la cortedad de su memoria, de tal forma que muchas personas se forman opiniones que podríamos denominar estratégicas a partir de sucesos puntuales. Es decir, hay gente que ve un nevadón como los de estos últimos días y da por zanjado el tema del calentamiento. ¿Dónde está el calentamiento, te requieren, si tenemos cerradas tres carreteras secundarias y hay que usar cadenas en una nacional?
Por supuesto la lectura de la información meteorológica se ha convertido también en un ejercicio de intencionalidad política. Los partidarios de seguir invirtiendo en el negocio de la nieve el dinero que recortamos a la sanidad o la educación ponen de manifiesto la abundancia (este año) del oro blanco y claman por el enlace de las estaciones de Formigal, Astún y Candanchú mediante un telecabina por Canal Roya. Los partidarios de hacer más pantanos y ampliar los ya existentes secundan la moción y reclaman embalses para recoger el agua, tan abundante ahora. El frío y la nieve en las montañas, el abundante caudal del Ebro se convierten en argumentos de peso para sostener los estereotipos habituales. Tontos debemos ser quienes aún insistimos en que esos lugares comunes carecen de toda lógica y no tienen futuro.

Lo cierto es que el alboroto formado por cuatro borrascas invernales sucesivas, si algo demuestra es el carácter excepcional de tales fenómenos. Que llueve y nieva mucho menos lo evidencia la zaragata armada ante un eventual retorno a lo que hace sólo cuarenta años era la normalidad. Tenemos un invierno extraordinario porque nos ha devuelto a situaciones de hace medio siglo. Y por supuesto la circunstancia no se contradice, ni mucho menos, con el hecho de que estableciendo promedios de los dos últimos decenios, llueve cada vez menos, nieva cada vez menos y la temperatura media anual no deja de subir.

Hay que repensar todo lo relativo a la nieve (lo del telecabina por Canal Roya es, se diga lo que se diga, un ridículo brindis al sol) y a la regulación de los ríos. No tiene sentido invertir cientos de millones que no tenemos para mantener una apuesta que ya sólo cuadra un año en cada decenio. ¿O también se nos ha helado el sentido común?


JOSÉ LUIS Trasobares 03/03/2013

domingo, 27 de enero de 2013

Podrá ser verdad, pero no me lo creo 20130127

Después de que la semana pasada prometiese la puesta en marcha de la unión de las estaciones de esquí de Candanchú, Astún y Formigal durante el presente año, la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, llegó el miércoles a la tribuna madrileña del diario ABC para lanzar otra buena nueva: entre 2014 y 2020, la Unión Europea destinará 300 millones de euros (ahí es nada) a estudiar y planificar la Travesía Central Pirenaica (TCP), esa línea férrea que discurriría por un túnel a baja cota de más de 30 kilómetros de longitud. En los dos casos, nuestra jefa se tiró a la piscina en presencia de la ministra de Fomento, Ana Pastor, que la escuchaba con plácida sonrisa. ¿Asentía?, ¿se pitorreaba? Con esta gente nunca se sabe.

Podrá ser cierto lo que nos viene anunciando Rudi, pero yo no me lo creo. Ni lo del indeseable telecabina ni mucho menos lo de la TCP. Ambas afirmaciones sitúan al actual Gobierno de Aragón en línea con los que le precedieron: todos han compartido la capacidad de proclamar con inaudita alegría, proyectos, maravillas, logros e incluso flagrantes quimeras que por supuesto jamás se han hecho realidad. Con tal procedimiento han logrado, una y otra vez, que la opinión pública y la opinión publicada les acompañasen en la baladronada y renunciasen luego a pedirles cuentas cuando el embuste se hacía patente.

Llevo muchos años mostrando mi escepticismo ante las promesas con que nos regalan los oídos nuestros queridos mandamases. Muchas de ellas suelen tener que ver con un imaginario que ellos mismos han construido decenio tras decenio y que en realidad no refleja los verdaderos intereses colectivos de Aragón. Repetidos hasta la saciedad, los estereotipos han recorrido transversalmente nuestra reciente historia convirtiéndose primero en esperanzas, luego en decepciones, para volver a repetir idéntico ciclo una y otra vez: esperanzas, decepciones, esperanzas, decepciones... Increíble.

La TCP, cuya apertura Rudi sitúa hacia el año 2030, es uno de los más obvios e inalcanzables lugares comunes. Desde los años 90, cada Ejecutivo aragonés se ha concedido algún momento de gloria a costa de esa tremenda infraestructura supuestamente capaz de rivalizar algún día con el túnel que cruza el canal de La Mancha. Bla, bla, bla. A fecha de hoy no se ha hecho nada. Ni siquiera hay un anteproyecto digno de tal nombre. Ni se ha determinado el trazado teórico de la travesía. Cada vez que los organismos comunitarios han tocado el asunto ha sido para relegarlo.

Podríamos centrar nuestros esfuerzos como comunidad en alcanzar metas más razonables y asequibles. Ciertamente. Pero eso exige mucho esfuerzo. Así pues... que corra la bola. 

domingo, 20 de enero de 2013

El cuerpo nos pide volver a las andadas 20130120

A la primera de cambio se ha dejado notar esa querencia por los lugares comunes, esa impresionante inercia que lleva a los políticos aragoneses (y tras ellos a buena parte de los medios y de la opinión pública) a reiterar propuestas sin futuro. Por lo visto el cuerpo les pide volver a las glorias de los viejos buenos tiempos, cuando los ladrillos eran lingotes de oro macizo y una ficticia abundancia de dinero permitía afrontar las más absurdas quimeras. Algunos creyeron (servidor, también) que la crisis obligaría a revisar esa forma de ver la vida. Pero me temo que no va a ser así, porque este brutal reajuste social y económico viene inspirado precisamente por las visiones que lo produjeron.

¿Cómo es posible que a las primeras de cambio el Gobierno de Aragón baraje (siquiera sea como brindis al sol) realizar ya la unión de las estaciones de esquí de Candanchú, Astún y Formigal mediante un telecabina? ¿Y qué decir del supuesto plan del Ayuntamiento de Zaragoza para reparar La Romareda con vistas a las olimpiadas que Madrid pretende organizar el año 2020? La primera jugada supondría, a ojo de buen cubero, una inversión de más de cuarenta millones (o el doble, o más). La segunda se ha evaluado inicialmente en veinte millones. Ambas juguetean alegremente con los fantasmas del inmediato pasado, porque lo de la nieve arrastra un severo impacto medioambiental y un fenómenal agujero en las cuentas públicas que viene de lejos. En cuanto al campo de fútbol zaragozano, qué se puede decir: tres proyectos fueron encargados, con el gasto consiguiente, y tal es la hora que no se ha movido ni una paletada de tierra. 

Ubicar tales delirios en la situación actual, cuando se suprimen becas en los comedores escolares o el Ayuntamiento de Zaragoza busca dinero incluso intentando meter a la iniciativa privada en el ciclo del agua, produce jaqueca. Sin embargo está en línea con el empeño de Madrid en organizar unas olimpiadas que supondrían inversiones adicionales de más de mil quinientos millones (por lo menos) o con la terquedad de otras instituciones (el Gobierno de Aragón entre ellas) que aún financian carreras de motos y coches o sostienen proyectos manifiestamente inviables.

Para defender esta especie de ida y vuelta al origen de la presente recesión, los defensores del gasto alegre se escudan, ¡cómo no!, en la creación de empleo. Impresionante. Sólo que ahora no hay dinero para hinchar más burbujas y jamás habrá telecabina ni Romareda renovada (digan lo que digan Rudi o Belloch). La crisis gira sobre sí misma, se transforma en el nuevo statu quo y (tras las mentiras de siempre) potencia nuevas formas de trasvasar el dinero público a ciertos bolsillos privados. Que es de lo que se trata, claro. 

miércoles, 16 de enero de 2013

Dominio esquiable, déficit ampliable 20130116

Es normal que quienes asistían el lunes a la venta de la estación de Canfranc se quedasen de piedra cuando la presidenta Rudi, arrebatada quizás por la nieve y la presencia de Ana Pastor, anunció que la unión de las pistas de Candanchú, Astún y Formigal mediante un telecabina podría iniciarse este mismo año. Hasta los más adictos al esquí (mayoría en el acto) se miraron entre sí estupefactos. Nadie en su sano juicio podía imaginar que en estos precisos momentos, cuando no hay dinero ni horizonte estratégico, nuestra amada jefa se tirase a una piscina que todos sabemos vacía. Aunque a lo mejor lo hizo para animarnos, que estamos muy alicaídos los aragoneses.

Por prometer, que no quede. A estas alturas nadie sabe muy bien cómo y por dónde se unirían las estaciones (¡el dominio esquiable más grande de Europa!), ni hay estudios de impacto medioambiental, ni se ha iniciado la tramitación administrativa del proyecto... ni, por supuesto, disponemos del dinero suficiente para meternos en tal empandullo. De los efectos del cambio climático y la previsible falta de nieve no hablo ya, para no confundir a quienes seguramente estarán maravillados porque hoy... sí nieva.

Del famoso telecabina lo ignoramos todo. Unos canadienses hicieron una especie de anteproyecto que presupuestaba en algo más de cuarenta millones el coste de la infraestructura. Den por seguro que (como ha ocurrido siempre) la cosa se iría con facilidad al doble, o más. Tendría que ser dinero público, claro, porque Ibercaja, la otra parte de Aramón, ya no está para cuchufletas. El esquí es una actividad altamente deficitaria, que ha dejado un agujero considerable en las arcas públicas. Incrementar ese déficit parece suicida en estos momentos, cuando los recortes están liquidando los servicios públicos más esenciales.

El Pirineo, sumido en su particular crisis tras la ruina inmobiliaria, necesita algo con más futuro que seguir metiendo en la nieve la mayor parte de la inversión pública. Un telecabina por Canal Roya o por Izas es un atentado medioambiental y un despilfarro sin sentido que ofende la experiencia y la inteligencia de los aragoneses. 

martes, 21 de agosto de 2012

Ante el cambio climático... ¡Más esquí! 20120821

Este fin de semana andaba yo muerto de calor por la canal de Izas y me paré a comer (en agradable compañía) allí donde la cascada de Las Negras, que se ofrecía fresca y preciosa como un oasis en el corazón de la reseca pradera. Sufrí entonces un arrebato místico y pensé cuánto hubiésemos perdido si Aramón llega a destrozar aquel extraordinario paraje en su empeño de usarlo para unir las estaciones de Formigal, Candanchú y Astún. Más aún: volví a espantarme ante el hecho de que hayan gobernado y gobiernen Aragón personas capaces de imaginar barbaridades semejantes. Pero bueno, me dije, la tremenda combinación de la crisis financiera con el cambio climático va a poner punto final al demencial empeño de construir en nuestro sufrido Pirineo el mayor dominio esquiable de España y parte del extranjero. Caso resuelto. Ni les cuento la cara de haba que se me quedó al día siguiente, cuando por la mañana vi en la primera del Heraldo que la DGA tiene previsto desbloquear otro plan no menos absurdo: ampliar Cerler por Castanesa, operación que, por lo visto, será consagrada como proyecto de interés público.

Luego he ido tranquilizándome, pues las filtraciones oficiales u oficiosas (tal que esta del castanesazo) suelen llevar a los medios titulares sobre futuros acontecimientos que luego jamás llegan a producirse. En todo caso, lo de meterle marcha al esquí (a cuenta de los contribuyentes aragoneses y los clientes de Ibercaja) es un hecho surreal y ridículo que expresa el mayor de los despistes estratégicos. Es inaudito hasta qué punto la gente del sistema está aferrada a paradigmas fracasados. Pero si cada vez nieva menos y hace más calor... ¿Por qué se empeñan en meter más pasta en un negocio tan estacional, tan improbable y de tanto impacto ?

Quieren estos incautos (y uso tal calificativo en un acceso de ternura) conseguir mediante aprovechamientos inmobiliarios los cientos de millones que va a costar la broma. Genial: está sembrada la montaña de cartelitos donde pone Se vende... ¡Y los jefes soñando con pelotazos!

Mira que son viciosos. 

viernes, 13 de enero de 2012

Aramón y el cambio climático 20120112

Vivo sin vivir en mí con esto de la nieve. Por dos motivos: me gusta mucho la montaña en invierno y soy (a la fuerza ahorcan) copartícipe del negocio del esquí, que en Aragón se desarrolla básicamente a través de la sociedad pública Aramón (Gobierno de Aragón e Ibercaja). Bueno, lo de negocio es mucho decir, porque el cambio climático pone cada vez más difícil cuadrar una temporada en condiciones. En cuanto llega noviembre, estamos todos en vilo: que si habrá precipitaciones, que si no, que ya abren las estaciones, que se van a llenar, que no se llenan (¡cachis en la mar!), que se ha fastidiado el puente, que a ver si para el próximo... Agotador, se lo juro.
Sucede que jamás en la vida se ha llevado a cabo un estudio serio sobre el impacto del esquí en la economía del Pirineo o del Sistema Ibérico. Se hacen estimaciones preconcebidas para justificar la existencia de Aramón y sus constantes inversiones. Pero si alguien fuese más allá descubriría la verdad: el esquí es un complemento (necesario pero no fundamental) de la actividad económica de la montaña aragonesa, hostelería incluida. La oferta de paisaje, actividades al aire libre, deporte aventura o gastronomía configura un paquete del que la nieve es parte minoritaria. Por ejemplo, el pasado otoño dio mucho juego a hoteles y restaurantes; en cambio este invierno pinta mal.
Las estaciones de esquí, subvencionadísimas a costa del infeliz contribuyente, han tirado sobre todo del sector inmobiliario (privado, por supuesto). A su vera se han hecho los verdaderos negocios, a menudo a costa de unos impactos ambientales, paisajísticos y arquitectónicos intolerables. Pero a fecha de hoy el ladrillo no es lo que era y el clima está acabando con el reclamo de la nieve. Pasa lo que estaba cantado, lo que advirtieron mil veces quienes tienen un poco de talento: Aramón acumula déficit, sus absurdos macroproyectos pendientes carecen de sentido, sus estaciones languidecen... ¿Servirá esta evidencia para que de una vez se elabore otra estrategia más efectiva y llegue a la montaña aragonesa un desarrollo sostenible? Es lo que, vista la situación, quieren hacer en Cataluña. Pero aquí... ¡Uuufff!
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 12.01.2012