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martes, 22 de noviembre de 2016

Fin de semana en Madrid 20161122

 
 
El domingo, a la misma hora, en los porches de la plaza Mayor se alinean los habitáculos-ataúdes fabricados con cajas de cartón, donde los sin techo va a pasar la noche. Voluntarios de una oenegé llegan con su catering solidario a repartir la cena. Tras ellos, una larga comitiva de pobres de solemnidad, transeuntes, parados de larga duración, inmigrantes sin esperanza, enfermos mentales y otros restos del naufragio forman una desordenada fila.

El Museo Reina Sofía exhibe una exposición que titula Ficciones y territorios, una intensa y extensa colección de arte referido «a la nueva razón del mundo» (el temible neoliberalismo). Hay cuadros, fotografías, intervenciones sobre productos industriales, murales, proyecciones, documentos audiovisuales, instalaciones... El efecto sobre quienes recorren las salas es sin duda desasosegante. La distopía asusta.

Era Madrid. Podía haber sido cualquier otra gran ciudad del mundo. Esa es la consecuencia del endeudamiento público transmutado en altos beneficios privados, del sistemático aumento de la desigualdad, de la individualización a toda costa, de los paradigmas ultraconservadores que convierten la libertad en un privilegio de las élites cada vez más ricas y empoderadas, e imponen a las mayorías sistemas cada vez más autoritarios y alienantes.

Y sí: en BiBo se come muy bien.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Trump es persona de orden 20161111

En España, la gente bien (pero bien-bien, no los voceras habituales) está desconcertada. Por culpa de la corrección política. Resulta que les habían dicho (tertulianos, analistas y telepredicadores habituales) que Trump era un peligroso populista, una especie de Maduro capitalista, un Iglesias sin coleta, un Putin con los bíceps fofos, un peligro mundial... Y ahora, en menos de veinticuatro horas, el hombre del tupé oxigenado reaparece como un héroe de la América verdadera. Ha moderado su discurso, se ha reconciliado con el aparato republicano, pondrá un financiero al frente del Tesoro (¡pues, claro!), se pasará por el forro las medidas contra el cambio climático, bajará (todavía más) los impuestos a los ricos y eliminará al Obamacare. En medio mundo, las bolsas se recuperan con rapidez. Las constructoras, petroleras y farmacéuticas cotizan al alza. Las aseguradoras médicas y los fabricantes de armas se frotan las manos. ¡Y a este santo le decían populista!

Es verdad que el bueno de Donald agitó a las masas obreras (desempleadas o malpagadas), a las que ofreció un sinfín de maravillas. Pero incumplir las promesas electorales es hoy una virtud democrática muy valorada. Y la amenaza de una involución proteccionista siempre dará juego para mejorar (a favor de USA) los tratados de libre comercio, ¿no?

Trump es una persona de orden. Del nuevo orden global, distópico, duro y amenazador... si no tienes suficiente dinero. Tanto él como su evangélico vice son exponentes extremos y definitivos de la ultraderecha reaccionaria, capaz de concitar tecnología punta con creacionismo, de la misma forma que los yihadistas combinan internet con la más medieval ira de Dios.

A la derecha hispana se le va pasando el susto. Más aún después de haber visto a los perroflautas norteamericanos (partidarios de Bernie Sanders) echarse a las calles gritando «¡No es mi presidente!» («¡No nos representan!», ¿se acuerdan?) Eso ha sido definitivo. Susana Díaz, la pobre, todavía cree que Trump tiene algo que ver con el podemismo. Ya se caerá del guindo, ya.

lunes, 31 de octubre de 2016

Retroceder o avanzar a partir del 78 20161031

Ya saltó el bloqueo. ¡Aleluya! Eso sí: España se ha quedado no ya medio rara sino rara del todo. Para que Rajoy, se haya podido dar el gustazo, las reglas implícitas de la Transición, el bipartidismo, la lógica electoral, la función política del PSOE y la inteligencia elemental de analistas y ciudadanía han saltado por los aires. No quiero ponerme apocalíptico, no sea que me confundan con Iglesias o cualquier otro agitador populista; pero sea corto o largo el mandato que ahora empieza, les aseguro que no será ni amable ni tranquilo. Cabe suponer que el proyecto destinado a convertir a los votantes en meros consumidores de productos parecidos aunque con marcas diferentes (o Cola-Cao o Nesquick, o Coca Cola o Pepsi Cola, o Volkswagen u Opel... o PP o PSOE) no tendrá éxito... Aunque tampoco lo consigan las propuestas rupturistas. Ya veremos.

Filósofos y politólogos se devanan los sesos intentando describir el plano básico de la actual contradicción. Puede ser geográfica: norte frente a sur, centro frente a periferia (o viceversa), áreas metropolitanas frente a medias y pequeñas poblaciones. O generacional: jóvenes urbanos y formados por un lado, viejos rurales con escasos estudios por otro. O tradicional: izquierdas vs. derechas. O espacio-temporal: la gente del 78 en contraposición con quienes critican y rechazan la Transición.

Es todo eso y algo más. Mal que les pese a quienes abominan del 78, el constitucionalismo reformista fue entonces la única salida posible para alcanzar unos objetivos democráticos que la correlación de fuerzas impedía conquistar mediante la ruptura definitiva. Pero ahora no se trata tanto de considerar la actual Constitución como un baluarte a defender o un obstáculo que derribar. Guste, o no, el 78 es obligado punto de partida. Y lo que se dilucida es si desde la realidad que creó se avanza hacia nuevos logros democráticos y sociales... o se retrocede en la dirección contraria. A esto último aspira la derecha, convencida en su fuero íntimo de que hace 40 años hizo demasiadas concesiones. Ojo pues con la nueva Transición.
 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Cuando la corrupción se haga visible 20160908

Entraremos en el otoño sin gobierno, sin aliento, fundidos de calor y con la corrupción haciéndose visible como nunca. Si no leyeron ayer el informe que publicó este diario sobre las sucesivas acciones judiciales que van a tener lugar de manera inminente (con el PP, pero también el PSOE, paseándose por los banquillos), les recomiendo que lo hagan acudiendo a la hemeroteca digital. Los líos de Rato, incluido el asunto de las tarjetas black de Caja Madrid. La Gürtel. El borrado de los ordenadores de Bárcenas. Los casos Acuamed, Púnica o Taula. La imputación (o no) de Rita Barberá... Una sucesión de cierres de sumarios, procesamientos, vistas orales y quizás alguna sentencia pondrá a la derecha bajo el foco. Más tarde les tocará a los socialistas andaluces con el tema de los ERE. Octubre será el mes más denso. Justo cuando se calienten de nuevo los debates sobre quién, cómo y por qué ha de ser investido presidente.

Existe desde hace tiempo una apuesta táctica y estratégica del sistema para inculcarnos la idea de que lo de la corrupción no es para tanto, y menos si afecta colateralmente al inmutable Rajoy o a esa mujeraza de Estado que es Susana Díaz. Se exagera --nos dicen--, se lincha a los hombres y mujeres públicos (¡mira lo que le está pasando a Soria!). Advierten los analistas sensatos que, en lo referido a este asunto, todos son iguales. Y hemos de escandalizarnos aquí, en la Tierra Noble, por un bote de no se qué, mientras olvidamos cómo le hicieron a la CAI (los que cortaban el bacalao) un agujero de 3.500 millones y la precipitaron en la ruina. ¿Todos iguales? Venga, hombre. Entre la beca de Errejón y la salida a Bolsa de Bankia hay tanta distancia como entre aquellos escraches a la consejera aragonesa Serrat y la guerra de Siria.

La corrupción nos ha jodido, pero bien. Tenemos un sector público saqueado, una banca social que se esfumó tras ser rescatada con decenas de miles de millones que jamás se recuperarán, una fiscalidad que descansa exclusivamente sobre las clases medias (los ricos de verdad no pagan) y una ciudadanía desmoralizada. Lo vamos a ver de aquí a unas semanas.

lunes, 29 de agosto de 2016

Última lectura para cerrar las vacaciones 20160829

Seguro que algunos de ustedes ya la han leído, porque no deja de ser un best seller. Pero no la típica novelita insustancial para leer en la playa, sino un relato febril y apasionante donde la ficción brilla por su ausencia. Me refiero a El Cártel, de Don Winslow. En sus 700 páginas la reciente historia de México se convierte en un cañonazo narrativo. Los personajes son fácilmente identificables por cualquiera que haya leído u oído noticias de la narcoguerra. Los sucesos han sido extraídos directamente de las notas rojas de los diarios locales. La contextualización política procede de concienzudos ensayos sobre un fenómeno que no afecta sólo a las tres Américas (la del Norte, la del Centro y la del Sur), sino que define los nuevos paradigmas, las características de las sociedades del futuro distópico: lugares donde un tercio de la población vivirá en la extrema pobreza mientras en la cúspide de la pirámide social los multimillonarios batirán récords. Así es ya el país de la frontera, el México de Carlos Slim, del Chapo Guzmán y de los treinta millones de desgraciados convertidos en carne de cañón.

El Cártel acojona. Te lo metes en vena leyendo a toda velocidad, enganchado. Allí están las matanzas, la lucha por el poder, la corrupción de policías y militares, la complicidad política (porque el PRI y el PAN acaban siendo narcopartidos), la crueldad extrema, el juego sucio de los EEUU... Y la terrible elección final entre lo malo y lo peor, porque ese sangriento proceso no tiene salida y a la postre todos son el Cártel: las autoridades, la DEA y el FBI, los banqueros, los traficantes y las propias víctimas.

¿Cosas de México? No. La narcoguerra ofrece turbadoras similitudes con otros conflictos. Los Zetas son el Estado Islámico. Los financieros que lavan el dinero sucio son los mismos que teledirigen las guerras (por el coltán, los diamantes o el petróleo) en el Congo y aledaños. Los kalashnikovs y los AR-15 proceden de las mismas fábricas. Quienes sufren las consecuencias son siempre los más débiles, los más desdichados, los más pobres.

Léanlo. A pesar de todo es una novela fácil y entretenidísima.

JLT  29/08/2016

lunes, 1 de agosto de 2016

No se empeñen... Esto ya no es lo que era 20160801

El mundo ha cambiado. De manera radical. En muy poco tiempo, la revolución conservadora iniciada por Thatcher y Reagan ha cristalizado en la desregulación global, y una nueva edad ahistórica donde ocurren cosas que nadie había previsto y que tienen trastornadas y confundidas a muchas personas, incluyendo a la gente culta e ideologizada de mi generación y adyacentes, que no entiende casi nada.

Nuestros jóvenes, por ejemplo. Criados en la seguridad y el bienestar de las sociedades europeas construidas por la socialdemocracia, nos han salido liberales. Progresistas o conservadores, pero liberales. Muchos de ellos entienden bastante bien conceptos como decrecimiento o economía de coste marginal cero, y ya comparten bienes y servicios de acuerdo con los principios distributivos de los algoritmos. Pero no les vayas con los clichés políticos de la modernidad, que pasan del tema. Lo bueno, por ejemplo, es que son capaces de entender a la primera que el gobierno de Rusia es hoy un vector ultraconservador y fascistoide, mientras sus abuelos todavía miran a Moscú creyendo que allí habita el espíritu de Octubre. ¡Ja! Putin se tima con Le Pen y coquetea con el monstruoso Trump. ¿Qué podía esperarse del KGB?

La humanidad afronta problemas definitivos, como la posibilidad de que la Tierra se vuelva inhabitable. ¿Se podrá vivir en Zaragoza durante el verano dentro de treinta años? Mientras, la superpoblación ha desmontado ese instinto superviviente de la especie, que ya no ve necesario el apoyo mutuo para salir adelante. Mis amigos creen que la desigualdad creciente y el dominio de los monopolios tecnológicos provocará nuevos estallidos sociales de enormes proporciones. Sin embargo, urbes y estados se mantienen bastante estables en medio de la barahunda. México o los propios Estados Unidos son escenarios donde la máxima riqueza y la absoluta pobreza coexisten, sin verse ni conocerse, en una atmósfera política indefinible, en medio de la injusticia y la violencia... Pero sin ruptura alguna del sistema. No digamos Asia... ¡o África!

Esto no es lo que era.

lunes, 23 de mayo de 2016

Lloro por ti, Venezuela 20160523

Estoy harto de oír y leer sobre Venezuela. Mucho más porque en España el seguimiento de la actualidad en dicho país está contaminado a) por los intereses que tienen allí varias compañías que cotizan en el Ibex, y b) por la supuesta relación entre el chavismo bolivariano y el partido Podemos, definido por nuestro sistema (y más tras haberse coaligado con IU) como genuina encarnación de la Horda. Así que no hay día en que no sepamos algo sobre cómo evoluciona la situación en las calles de Caracas y otras ciudades, en una especie de relato paradójico, pues quienes aquí tienen el Gobierno (en funciones) exigen de quienes gobiernan al otro lado del Atlántico unos derechos y libertades que ellos jamás concederían a sus administrados.

Venezuela arrastra un problema terrible: padece de manera simultánea un régimen demagógico, ineficiente y autoritario... y una oposición mentirosa, ultraconservadora y de intenciones no menos autoritarias. Y si la ciudadanía ha estado votando una y otra vez a favor de Chávez y luego (aunque cada vez menos) de Maduro es porque la llamada revolución bolivariana dio por primera vez a las clases populares una oportunidad de participar en el reparto de las rentas petroleras, que ahora, como sabemos, han quedado reducidas a su mínima expresión. Es lo mismo que ha pasado en todo el subcontinente: en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en Argentina o en Uruguay. La gente se ve atrapada en el dilema de optar entre el populismo izquierdizante (por llamarlo de alguna manera) y la versión 3.0 de las oligarquías tradicionales. El uno y la otra son corruptos y proclives a reducir el espacio democrático, pero aquél reparte algo a través de fondos y planes que han sacado a millones de personas de la pobreza extrema, mientras que las élites de toda la vida no suelen dar ni la hora (aunque prometan que mantendrán la inversión social). Que se lo pregunten a los argentinos y ahora a los brasileños.

Temo que Venezuela, acabe atrapada entre el yunque y el martillo y sea escenario de un drama sangriento. Su gobierno es pura y temible paranoia. Su oposición no es de fiar. 

martes, 3 de mayo de 2016

Ser o no ser un contribuyente honrado 20160503

Millones de contribuyentes están acostumbrados a cumplir con Hacienda no solo por convicción, sino porque su economía personal y familiar es transparente, sus cuentas corrientes están a la vista... y cada primavera los datos de su declaración ya figuran en el borrador que ha preparado la propia Agencia Tributaria. A estas personas, sin embargo, se les quiere convencer de que, en realidad, ellos son también unos evasores ciertos (a pequeña escala) o potenciales (no defraudan más porque no pueden). Así, los miserables que justifican de hecho el engaño y la insolidaridad, te recuerdan en un tono admonitorio que cualquiera paga una chapuza sin factura ni IVA o cobra horas extra en metálico o compra un piso abonando parte en negro. Pero este es un argumento trucado, una mentira destinada a convertir en vicio colectivo los delitos y el egoísmo de las élites.

Lo de la ñapa sin factura, para empezar, es muy relativo. Si llamas a cualquier servicio oficial de mantenimiento o contratas con cualquier empresa medio seria, te cobran por lo legal. El dentista como el taxista o la de la pescadería pagan IVA por módulos. Un trabajador por cuenta ajena o un pensionista (cuyos colectivos son, para empezar, los mejores y mayores contribuyentes per cápita) no se libra apenas de tributar por el valor añadido. Y en lo referido a las horas extra, más bien ocurre que está aumentando el número de las que se trabajan... sin cobrar ni en negro ni en blanco.

Pero además la ciudadanía de a pie no tiene apenas nada que desgravarse: ni puede poner el coche a nombre de la empresa ni adquiere el apartamento a una sociedad panameña. Esa persona transparente es un contribuyente nato, tal vez distraiga un par de euros por cada cien que tributa, pero está a años luz del multimillonario sinvergüenza que se oculta en los paraísos fiscales y apenas apoquina la décima parte de lo que debería.

O sea, que evasores no lo somos todos... sino los que de verdad lo son. Las decenas de miles de millones que ocultan serían cruciales para salir del déficit. Ténganlo en cuenta, y no se dejen embaucar al respecto. 

lunes, 2 de mayo de 2016

España se lo podrá permitir, pero usted no 20160502

Cuando íbamos cuesta abajo, lanzados como cohetes (de verbena), era común escuchar a quienes se iban a pegar algún homenaje...

--España no se lo puede permitir, pero yo sí. ¡Tira millas!

Ahora, si tenemos en cuenta las estupendas previsiones del Gobierno en funciones y los datos que nos prodigan las fuentes oficiales, España (el Reino de España, la España de marca, la que maneja pasta y hace negocios off-shore) sí podrá permitirse tirar la casa por la ventana, pero nosotros (los mindundis) no. El mensaje implícito (incluso explícito) es simple: en poco tiempo más (si siguen las reformas y no decae el bendito Ejecutivo que las aplica sin titubeos) recuperaremos la renta de antes de la llamada crisis, se crearán no sé cuantísimos puestos de trabajo, seremos el país de Europa con mayores índices de crecimiento, el PIB irá como un tiro y comeremos perdices, angulas y caviar. No todos, claro. Es más, la mayoría no podrá permitírselo, pero la estadística nos ofrecerá la brillante imagen de un nuevo milagro económico a golpe de turismo, plantas de montaje de las multinacionales, exportaciones de bienes y servicios... y su miajita de evasión fiscal. Esto va a ser la mundial en maserati. Ya lo verán

A la gente del común tal vez le asuste comprobar que la retracción salarial en la empresa privada (y de forma colateral, aunque no tan tremenda, en el sector público) le ha de impedir la más mínima alegría, que la deuda de las administraciones no deja de aumentar o que en un par de años, como mucho, ya no habrá hucha de las pensiones y esto se puede poner requetefeo. Pero al mismo tiempo la España oficial estará como nunca, henchida de gozo, presumiendo por el mundo y regodeándose en la macroeconomía. Salvo que al votante se le vaya la olla el 26-J y elija lo que no debe, que entonces los señores de la Troika nos aplicarán (por nuestro bien) un baño de realidad frío como el hielo.

Hasta hoy la coartada de la crisis justificaba la devaluación interna a escala nacional. Pero pronto viviremos la experiencia de ser pobres en un país rico. ¡Qué cosa, qué emoción! 

martes, 19 de abril de 2016

Es el Sistema, que está podrido... 20160419

Me pregunto si la gente está harta porque los partidos no logran ponerse de acuerdo para formar gobierno, o ese hartazgo y ese cansancio provienen más bien de ver cada día el desfile de presuntos sinvergüenzas, presuntos estafadores, presuntos evasores fiscales, presuntos prevaricadores... Es la evidencia de que el Sistema está podrido en sus propias raíces lo que ha llevado el desencanto popular más allá de cualquier límite. La ciudadanía es consciente de que la mierda nos llega hasta el cuello (gürteles, EREs, púnicas, choriceo levantino, choriceo madrileño, choriceo andaluz, Lista Falciani, Papeles de Panamá, Noos, cargos públicos corruptos, empresarios corruptores...). La cosa podía soportarse cuando la expansión del Estado del Bienestar combinada luego con la burbuja inmobiliaria propiciaba un mínimo reparto de los beneficios. Pero desde el 2008 eso se ha acabado. La desigualdad, el latrocinio sistemático y la desaforada codicia de las élites han dado el tiro de gracia al contrato social.

Ahora, nos dicen que no es para tanto, que no es admisible un código ético capaz de condenar sin juicio a cualquiera que, por ejemplo, cree una inocente sociedad pantalla en Panamá (verbi gratia, el diputado aragonés de Ciudadanos y ex-PAR, José Luis Juste). No cuela. El ex-ministro Soria puede esforzarse en argumentar su autoasignada impunidad y sus obvias mentiras. Hay que ser muy canelo para creerle. A la postre... ¿Cómo podríamos explicar el éxito de una trama tal que la de Manos Limpias y Ausbanc, si no fuese porque los poderosos de este país tienen los armarios llenos de cadáveres? ¿Qué chantajes judiciales o mediáticos hubiesen sido posibles, si las supuestas víctimas de la extorsión no tuvieran algo feo que ocultar? Además, manos Limpias vino muy bien para tumbar a Garzón o últimamente para lanzar sucesivas querellas contra Podemos (rechazadas todas ellas por los tribunales). Sin embargo, los jefes de la banda (viejos ultraderechistas) se habían pasado de rosca. El negocio les deslumbró y llegaron demasiado lejos. Claro.

(Continuará) 

domingo, 17 de abril de 2016

Como una comunidad de vecinos 20160417

Para cumplir el objetivo de déficit, Aragón debe llevar a cabo ahora mismo un recorte de 700 millones de euros (según datos facilitados por el propio ministro de Hacienda). En el conjunto de España, el ajuste, que ya ha empezado, será de 20.000 a 25.000 millones (en este caso el cálculo corresponde a la Troika). Además, la deuda pública del Estado ha superado el billón y la específica de Aragón camina imparable hacia los 7.000 millones (ahí se lució Luisa Fernanda). En semejante situación, lo fundamental del debate político y social ha de girar necesariamente en torno a cómo equilibrar ingresos y gastos para salir de un círculo vicioso que amenaza no solo nuestro bienestar (al menos el que nos ha quedado tras los sucesivos recortes), sino la mismísima democracia, que no puede existir si la desigualdad y la pobreza van a más.

Justo en esta ardua encrucijada emergen las contradicciones, los simplismos y resulta particularmente insufrible el peso de los peores dogmas ideológicos. Para mí, la cosa tiene su aquel. Pasé los años de vacas gordas renegando contra los despilfarros, las mamonadas, las carísimas ocurrencias y la opacidad de tantas iniciativas públicas trufadas de vacuo triunfalismo y patrioterismo local. Así me gané fama de cenizo, de tanto advertir que aquel dinero haría falta después para cubrir necesidades mucho más perentorias y esenciales.

Ahora, la realidad nos avasalla. Ya no es posible salvar a un equipo de balonmano si la gente no va al pabellón y paga entrada. Ni es factible dejar caer la red asistencial que atiende a los discapacitados intelectuales para seguir haciendo carreras de motos. El rigor ha de imponerse, y se impondrá (de peor o mejor manera) porque es imposible mantener la ficción de que aquí no pasa nada que no se resuelva con algún malabar presupuestario. De hecho, los presupuestos autonómicos deben ser reseteados de cabo a rabo, con las prioridades bien claras. Si el caprichoso PAR o el PP o el mismísimo PSOE quieren seguir con el esquema habitual tendrán que explicarlo. Y si Podemos, CHA e IU albergan alguna idea alternativa al respecto, ya tardan en ponerla encima de la mesa.

Lo cual no quita para que ahora mismo, y con la que está cayendo, no sea preciso lamentar a voz en grito que este país nuestro arrastre un fraude fiscal de mas de 50.000 millones por ejercicio. Siguiendo ese símil que tanto les gusta a quienes pretenden equiparar la economía institucional con la doméstica, si España fuese una comunidad de vecinos, tendría que lamentar los tontos gastos del pasado inmediato y administrarse mucho mejor. Pero si los dueños de los pisos y locales más grandes se empeñan en no pagar la cuota correspondiente... Ni Dios cuadrará las cuentas.

sábado, 2 de abril de 2016

...Porque los enemigos de Europa son otros 20160402

Los verdaderos peligros para el decaído ideal europeo no se incuban en lejanas montañas o desiertos (que diría Aznar). El terrorismo yihadista no se proyecta tanto como un riesgo inmediato o directo, sino como un catalizador o un detonante de otras amenazas más inminentes, más próximas.

Europa, sus códigos democráticos y su modelo de sociedad, cruje de verdad cuando los gobiernos aceptan el acuerdo con los euroescépticos ingleses, o negocian la Asociación Tras-atlántica de Comercio e Inversión (TTIP) con EEUU, o lanzan contra Grecia un ataque financiero sin precedentes para después dejarla sola ante la llegada de los refugiados que huyen de las guerras en Oriente Medio, o suscriben un infame pacto con Turquía para aparcar allí a dichos refugiados en condiciones de total inseguridad... La amenaza más letal procede de los partidos y movimientos populistas de extrema derecha que ganan terreno electoral con un mensaje eurófobo, violento y radicalmente contrario a los valores que debieran identificar a la UE. También de gobiernos ultrarreaccionarios como el de Polonia o Hungría, a los que nadie mete en vereda. Está visto que en este Viejo Continente es posible vulnerar con total impunidad los derechos humanos, pero... ¡ay de quien se atreva a condicionar, siquiera un poco, los intereses de los mercados financieros!

Es peligrosa la tendencia de los estados de la llamada Unión a promover (juntos o por separado; bajo el liderazgo norteamericano o impulsados por sus propios intereses) conflictos armados que luego no saben ni pueden controlar. También la ineficacia de sus cancillerías, de sus ejércitos y de sus servicios secretos, sobre todo en algunos países. Ineficacia que ha producido errores monumentales, que facilita la actuación de los terroristas y que, en última instancia, es disimulada por presidentes y ministros (sean conservadores o socialdemócratas) mediante maniobras publicitarias repletas de oportunismo.

No nos vencerán los guerreros de Dios, sino los neofascistas, los burócratas de Bruselas, los especuladores de la City y los políticos sin conciencia. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Hacienda somos siempre... los mismos 20151030

Curioso, sí. El PSOE ha protegido en el Ayuntamiento de Zaragoza los intereses fiscales de comercios y empresas. Su argumentario al respecto (sin olvidar el obvio interés que tienen Pérez Anadón y los suyos de segar la hierba bajo los pies de ZeC) se ha fundamentado en la necesidad de proteger a los consumidores, sobre cuyos bolsillos repercutiría finalmente cualquier subida previa de IBI e IAE a industrias, centros comerciales y otros negocios. Sin embargo, el mismo partido quiere incrementar los impuestos autonómicos, tomando como objetivo gasolineras y eléctricas (además de los actos documentales, sean ventas de pisos de segunda mano o herencias). Aumento que, cabe suponer, acabará deslizándose por la fuerza de la gravedad desde las compañías de ambos sectores hasta los precios de los carburantes y las tarifas de la luz.

El caso es que las administraciones españolas deben muchísimo dinero, lo cual equivale a decir que lo debemos todos. Rajoy nos ha salvado del cataclismo, según dice una y otra vez, pero durante su mandato la deuda pública ha subido a razón de 100.000 millones de euros por año. Su pago está tan lejos de nuestros alcances que solo cabe rezar al Dios Mercado y a sus vicarios en la tierra para que la famosa prima de riesgo siga tranquila, comiéndole a Draghi en la mano.

Aragón en general y Zaragoza en particular arrastran sus respectivos números rojos no solo por los sobrecostes de Plaza, los agujeros de las sociedades públicas, las alegrías de la Expo y otras virguerías, sino también porque mantener los servicios públicos (que revierten su coste sobre la mayoría de la población) no sale gratis. Así que solo cabe una salida: incrementar los ingresos y reducir de manera inteligente los gastos.

Pero, claro, si los principales agentes económicos privados son intocables por su propia naturaleza benefactora (crean riqueza y puestos de trabajo) y porque además tienen la posibilidad de volcar sus impuestos en nuestras facturas... ¿Entonces? Vuelta otra vez al círculo vicioso de un país donde los ricos pagan poco y todavía quieren pagar menos. ¿Y el PSOE, qué...? 

JLT  30/10/2015 

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sábado, 3 de octubre de 2015

Qué es el internacionalismo (por ejemplo) 20151003

Cuando presentó en Zaragoza su libro La rebelión catalana, Antonio Baños, periodista como yo y uno de los intelectuales orgánicos de la CUP (además de diputado en el nuevo Parlament), explicó su definición de internacionalismo: las naciones y sus nacionales --vino a decir-- se coordinan para actuar en asuntos de interés compartido, cada cual en su sitio. Estábamos en la Librería Cálamo, y Baños dialogaba conmigo (más bien debatíamos civilizadamente) en torno a los temas de Cataluña. Su punto de vista me dejó en varias ocasiones lleno de perplejidad. Porque supuestamente era un enfoque de izquierdas, pero nada tenía que ver con las tesis más básicas de las izquierdas que en el mundo han sido. Déjenme exponerles mi criterio al respecto.

Mañana, domingo, a las seis de la tarde, llegan a la estación de autobuses de Zaragoza varios vehículos que traen gente de otros lugares de España dispuesta a participar en las Euromarchas 2015, una movilización internacional que incluirá activistas, sindicalistas y perjudicados (por los recortes, por la desigualdad creciente, por las políticas ultraliberales) de varios países. A las siete de la tarde, en la plaza del Pilar, habrá un recibimiento y una asamblea ciudadana. El lunes, la marcha continuará camino de Bruselas. Españoles, franceses, belgas, alemanes (hay prevista una manifestación en Berlín), italianos, griegos, austriacos... confluirán en la capital administrativa de la UE para protestar juntos y revueltos. Eso, queridos amigos, es internacionalismo: la organización transnacional de los pueblos para resistir el asalto de los poderosos, que también actúan de forma concertada. Desde tal perspectiva, los trabajadores de VW, y los de Skoda o Seat se saben ciudadanos de un mismo país que transciende los límites geográficos y por supuesto no coincide con las patrias de los directivos tramposos. Ni el país de la gente que cumple con el fisco es el de los millonarios que se refugian en los paraísos fiscales. Ni el de los ricos cada vez más ricos es el de los pobres cada vez más pobres.

De ahí el internacionalismo. Cosa distinta de la que decía Baños.

jueves, 17 de septiembre de 2015

ZeC mete el primer gol... en propia puerta 20150917

Ay, Santisteve y Rivarés, amigos míos, qué colacao estáis armando con las nuevas Ordenanzas Fiscales! Ayer, las gentes de orden de esta ciudad sonreían de oreja a oreja. Me crucé con algunas que me guiñaron el ojo con picardía: "¿No te lo habíamos dicho?" Y es que, en verdad, os habéis lucido.

Es sabido que el catastro lo determina el Gobierno de España. Que ese baremo no ha dejado de crecer en los últimos tiempos pese a que, obviamente, el precio de los inmuebles no ha hecho sino bajar. Que el mismo Gobierno en cuestión ha obligado a eliminar ya las bonificaciones municipales que hasta ahora impedían que el IBI se desbocara. Que, en contrapartida, el equipo que gestiona Zaragoza ha optado por reducir el tipo sobre el cual se calculaba tal impuesto... Sí, pero lo que al final ve la gente es que, pese a tal reducción (vendida inicialmente como una espléndida rebaja), en el recibo habrá un incremento medio del 7%. No se ve la progresividad por ninguna parte, más bien al contrario. Y las subvenciones previstas apenas llegarán a los pobres de solemnidad. Hombre... Nadie duda de que, tal y como están las cosas, manejar el IBI e intentar aplicarlo con criterios redistributivos o simplemente justos es muy difícil. Pero esto...

Alarma que dos personas con criterio, como son el alcalde y su delegado de Hacienda, hayan manejado este asunto tan mal. Porque aquí está el meollo de la cuestión. Sacar al Príncipe de la rotulación del pabellón, no ir a los actos religiosos o colgar del balcón la bandera griega son gestos que están bien, aunque no pasan de ser simbólicos, de menor calado (como cuando luego se galardona a una caritativa monjita o se acaba yendo a la ofrenda de flores a la Virgen). Pero el IBI se sitúa en el núcleo duro de la gestión municipal y ahora era el momento de reorganizarlo de verdad, de aflojar la presión sobre las familias de clase media y recuperar ingresos apretando a los grandes contribuyentes.

En fin, las Ordenanzas Fiscales están siendo negociadas con otros grupos. A ver en qué quedan. De momento, ZeC acaba de meter el primer gol del partido. En propia puerta.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Mucho más allá del límite tolerable 20150905

No es conveniente que un periodista escriba cabreado. Pero yo lo estoy. Disculpen el arrebato. En las últimas semanas he hablado con diversos colegas míos, todos ellos significados e importantes, famosos incluso. Y cuando alguno me ha recomendado calma y realismo (mucho realismo, pues así son las cosas y no tiene sentido soñar con utopías), le he pedido que me describa el límite razonable más allá del cual podamos (y debamos) decir que la situación es inaceptable. ¿O hemos de aceptar los mensajes oficiales y ceñirnos al pensamiento único sin ninguna otra opción?

Lo de los refugiados-emigrantes, por ejemplo. No solo por la catástrofe humana que supone, sino porque nos pone en cuestión y nos retrata. Las guerras cuyo detonador cebaron nuestros insensatos gobiernos (Palestina, Irak, Afganistán, Siria, Libia, Ucrania...), la naturaleza fascista de regímenes (como el húngaro) cuya presencia en la UE ni se cuestiona, la hipocresía de los burócratas que mandan en Bruselas, la resistencia de alguna gente (no toda, por suerte) a captar el significado de esas imágenes de trenes en vía muerta (cargados de personas hambrientas, sedientas y privadas de toda esperanza), las alambradas, las criaturas muertas... Todo sale a la luz. Surgen, es verdad, iniciativas solidarias, bienintencionadas, de comunidades autónomas o ayuntamientos que intentan taponar con tiritas la profunda herida. También mandatarios, como Rajoy, cuyo cinismo al respecto bate récords. En todo caso, el límite ha sido sobrepasado.

La mentira también nos desborda. A la Ucrania democrática y europeista se le ha concedido una impresionante quita de su deuda, justo lo que se le negó a Grecia (¿se acuerdan?). No importa que en Kiev reine la corrupción y las milicias se disputen a tiros el control político y el dinero. Draghi hace equilibrios en el alambre mientras el Eurogrupo esconde sus aprensiones tras un inverosímil «no pasa nada». Soraya Sáenz de Santamaría nos cuenta su versión de la vida cual resabida institutriz aleccionando a niños tontitos y crédulos. ¿Límite?, pregunta su desafiante mirada... ¿Qué límite? 

viernes, 28 de agosto de 2015

Capten la realidad, lean novela negra 20150828

A muchos no les descubriré nada al recomendar la lectura del escritor escocés Philip Kerr, cuya serie de novelas protagonizadas por el detective Bernie Gunther nos lleva a la Alemania anterior y posterior a la II Guerra Mundial. En aquel ominoso momento, un antiguo oficial de la Kripo germana convertido en investigador privado hace su trabajo rodeado de miedo y horror. El escenario es dominado primero por el Partido Nacional-socialista (las SA y las SS); luego llegarán la ocupación y el arranque de la guerra fría. Lees Violetas de marzo, Pálido criminal o mi favorita, Réquiem alemán, conteniendo un escalofrío y con la perturbadora sensación de que los relatos, aunque estén ambientados en otra época, tienen un fondo que acaba resultando familiar.

¿Es esta Europa, sobre la que se precipitan millones de refugiados e inmigrantes (que huyen de guerras provocadas en buena medida desde aquí mismo), tan distinta de aquella otra que creimos haber dejado definitivamente atrás? ¿Qué nos evocan hoy esas imágenes de personas que esperan un último tren en las estaciones de Macedonia, vigiladas por la policía, desesperadas y hambrientas?

Lean a Kerr. Escucharán, por ejemplo, a un antiguo alto mando nazi, que en la Viena del 47 espía para los americanos. Sus inquietantes palabras les sonarán familiares.

--Estamos trabajando en un nuevo mañana --le dice al detective Gunther un personaje que tal vez sea el exjefe de la Gestapo, Heinrich Müller--. Puede que ahora (los aliados) se hayan repartido Alemania, pero llegará un tiempo en el que volveremos a ser una gran potencia. Una gran potencia económica. Mientras nuestra organización trabaja al lado de los estadounidenses para oponernos al comunismo, podremos convencerlos para que dejen que Alemania se reconstruya. Y con nuestra industria y nuestra tecnología lograremos lo que Hitler nunca habría podido alcanzar (...) Los alemanes quizás no tengan el dominio militar, pero pueden dominar económicamente. Será el marco, no la esvástica, lo que conquistará Europa.

Sí, una novela. Escrita en 1991.

lunes, 27 de julio de 2015

¿De dónde sacar dinero?... De donde hay 20150727

Estamos de acuerdo en que nuestro problema es el déficit (España sigue batiendo récords), que automáticamente incrementa la deuda (otro apartado donde somos líderes). Entonces... ¿Cómo se podrá sostener el Estado del Bienestar y aun el Estado mismo? ¿De dónde saldrá el dinero para la sanidad, la educación, los servicios sociales, la renta básica y el sistema público de pensiones? Bueno, tales incógnitas tienen una triple solución: es preciso mejorar la eficiencia en costes y resultados del sector público, es conveniente cortar con el trasvase de recursos a lo más alto y poderoso del sector privado y es imprescindible obtener ingresos mediante un sistema fiscal implacable y progresivo.

El dinero solo puede obtenerse donde ya abunda. Pero, claro, quienes lo tienen en cantidad lo esconden o logran que el Estado les ofrezca salidas para pagar bastante menos que las medianas clases medias. Es una situación que en Grecia, por ejemplo, alcanza niveles asombrosos (los ricos tienen fuera del país el doble de lo que este adeuda y no contribuyen apenas, mientras los asalariados pagan incluso más que los españoles, que ya es decir). Y aquí no estamos muy lejos de los parámetros helenos.

Decir esto provocará el rechazo de quienes todavía creen que el capitalismo, cuanto más salvaje, mejores resultados da. Es una opinión. Los fervorosos partidarios de la desregulación (que ellos llaman libertad económica) exhiben un ranking oficioso elaborado por el Fraser Institute, según el cual los países que dan más margen al mercado son, por supuesto, los más prósperos y además los más libres. A la cabeza de tan maravillosa excelencia... Hong Kong y Singapur. Las naciones europeas, claro, están mucho más atrás. Por eso tenemos que reformarnos, apretarles las tabas a los que menos tienen (siempre se les puede sacar más, como le ha dicho el Eurogrupo a Tsipras) y dejar correr los pecadillos de los expertos financieros (como aquí, donde ningún protagonista del saqueo de las cajas y los pufos anejos está en la cárcel). La ortodoxia es la ortodoxia. Y el que tiene la pasta no quiere soltarla. Quiere más.

miércoles, 22 de julio de 2015

Aquellos que desprecian y odian los pobres 20150722

Nadie mejor que el PP debería entender la lluvia de ofertas electorales (¿o electoralistas?) que abre ya la precampaña de las generales (sea cuando fuere que vayan a celebrarse). Si el partido que gobierna anda haciendo malabares con la política fiscal, los sueldos y extras de los funcionarios, amén de las virguerías que puedan contener los presupuestos a futuro que pretende elaborar de inmediato, parece lógico que los demás se afanen en ofrecer algo a la ciudadanía. Si no, ¿por qué debería esta darle su apoyo? El debate, por supuesto, es muy viejo. Cuando la derecha se quejaba de que el PER (y todavía no sabíamos nada de los ERE ful y otros trucos) era un invento del PSOE para cautivar el voto andaluz y extremeño, algunos ironizábamos sobre cómo podría un partido (el Popular, por ejemplo) seducir a la gente humilde del Sur proponiendo ayudas a la Duquesa de Alba o créditos fiscales a las compañías del Ibex. Ahora, desde la misma banda se insiste en que no se debe prometer lo que no se puede dar. Aunque... ¿Por qué no es posible atender a los excluidos y sí, por poner un ejemplo, rescatar, indemnizar o subvencionar a bancos y empresas? 

Pero el asunto no ha dejado de retorcerse. La llamada crisis ha incrementado la pobreza (dato objetivo), y si un partido que aspira a gobernar no es capaz de proponer algo para evitar las consecuencias de tal situación, no merece la pena ni tomarlo en consideración. Es obvio que las familias más golpeadas por la reestructuración económica y social en curso deben ser atendidas. ¿Con unos ingresos mínimos de subsistencia? Pues claro. Y con sanidad y educación universales y gratuitas, con asistencia, con formación, con orientación... Estas personas, no se olvide, sufren una extrema fragilidad, no suelen ser capaces de entender los nuevos códigos y lenguajes, se sitúan al otro lado de la brecha digital y necesitan solidaridad y comprensión.

400 euros al mes no es ninguna bicoca. Aunque algunos mindundis se escandalicen ante la renta básica porque desprecian y odian a los pobres... como admiran y temen a los ricos. Pero ese es otro tema. 

lunes, 20 de julio de 2015

Tomen nota las izquierdas 20150720

Para cuando Tsipras y Varoufakis intentaban negociar el futuro de Grecia, las Instituciones ya habían tomado medidas para hacer patente e intensificar el estado de quiebra de los bancos y toda la economía griega. Los de Syriza esgrimían razones avaladas por la pura lógica. También estaban empapados de una evidente ingenuidad que les hacía valorar dichas razones por encima de los sucios y descarnados intereses (financieros y políticos) que imperan hoy en la Unión Europea. Seguro que cometieron errores de cálculo y no fueron conscientes de su inferioridad. Pero tanto quienes firmaron la rendición incondicional como aquellos otros que se negaron a hacerlo, jamás tuvieron la más mínima oportunidad.

Lo de Grecia fue concebido además (por los amos de las dichosas Instituciones) como un escarmiento. Y en verdad que lo ha sido. Tras esa experiencia quedan claras varias cosas: que la ciudadanía de una nación-estado no puede hacer gran cosa por sí sola, y más si su país está pillado en la trampa de la deuda; que cualquier alternativa a la deriva de Europa hacia los paradigmas ultraliberales debe tener carácter internacional (a estas alturas, lo de los independentistas catalanes resulta patético); que aquí no valen los programas de respuesta ni las tácticas defensivas ni las generalidades ni las obviedades, sino que es preciso madurar propuestas muy definidas y prever los obstáculos que encontrará su implementación... Tomen nota las izquierdas españolas, viejas o nuevas: deberán hacer un esfuerzo, porque apelar en los discursos a la justicia, la democracia social y los intereses mayoritarios tal vez permita obtener buenos resultados electorales, pero no servirá para gobernar con éxito y resolver los problemas de fondo.

Es difícil saber si la derrota griega desmovilizará o no el voto a Podemos o cualesquiera otras marcas que puedan concurrir a las próximas elecciones generales. Pero una cosa sí deja clara: con buenas intenciones, análisis facilones, amateurismo e infantilismo no se va a ninguna parte. Bueno... primero, a un gozoso y merecido pataleo; luego, a la frustración.

JLT  20/07/2015