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martes, 8 de noviembre de 2016

Autobuses falla: Zaragoza surreal 20161108

Apenas calienta ya el sol de poniente pero los autobuses de Zaragoza siguen entrando en combustión, provocada, al parecer, por los muchos años y kilómetros, el pésimo mantenimiento y otras evidentes desdichas del servicio. ¿Servicio? Bueno... La primera y principal plataforma de la movilidad colectiva en esta capital, que nunca fue ninguna maravilla, ha derivado en un completodesastre. Mucho tiene que ver con ello la última y sospechosa adjudicación a la actual concesionaria (AUZSA). Aunque eso es obviado sistemáticamente por quienes se han empeñado en que la culpa de todo la tienen los infelices de Zaragoza en Común, y no las dolencias crónicas de una ciudad mal administrada desde hace décadas.

Pero a lo que iba: los autobuses arden. Nueve en un año. Por suerte ningún usuario ha sufrido heridas o males mayores (por el fuego, digo, que en esos vehículos decenas de pasajeros sufren lesiones de todo tipo por culpa de los frenazos, acelerones y otras cabriolas). Pero estamos jugando con fuego (nunca mejor dicho). ¿Y si un día el incendio corta la retirada a los pasajeros?

Llena de pasmo la tranquilidad con la que los zaragozanos de a pie nos estamos tomando esto de que los buses se conviertan en tristes fallas. Por no hablar de cómo van de sucios, descuidados e incumpliendo normas elementales de circulación. Mientras, el ayuntamiento sigue enmarañado en esa guerra intestina de todos (salvo CHA, algunas veces) contra ZeC. Y un sector de la opinión pública proclama mañana, tarde y noche que los autobuses son cojonudos y la culpa de todo (incluso de las constantes quemazones) la tiene... el tranvía. Qué imbecilidad.

En fin... Más surrealista todavía es la situación en esos Estados Unidos que hoy votan sin otra elección que una burócrata desalmada (el mal menor) y un monstruo ultrarreaccionario (el mal peor). Dicen los cronistas que el mundo contiene el aliento. Tal vez porque este planeta se parece cada vez más a un autobús de AUZSA: viejo, asqueroso y a punto de arder. Cosas del negocio.
 

sábado, 5 de noviembre de 2016

Tranvía, bici, la bicha... ¡aaarrrggg! 20161105

Por alguna extraña razón más conectada con las fobias que con la ideología, a muchos zaragozanos (la mayoría de derechas) sacarles a relucir el tranvía o las bicicletas es como mentarles la bicha. Pero la bicha suprema, la madre de todas las bichas, el superbicharraco. Al principio, las personas humanas observábamos tal fenómeno con preocupación. Pero con el paso del tiempo no hemos tenido otro remedio que tomarnos a risa semejante histeria. Nos queda, además, un consuelo: el apasionado amor al coche propio y el irrefrenable deseo de ir con él a todas partes no solo embarga al vecindario cesaraugustano, también al madrileño. No cabe asombrarse por ello. A la postre, la gente de orden de la capital de Reino (empezando por mis colegas de los medios presuntamente serios) le compró al mafioso Adelson un remedo de Las Vegas idéntico al que nos colocaron aquí los trilerillos de Gran Scala. La de aquel.

Cada noticia que da este diario sobre incidentes relativos al tranvía o a los velocípedos genera de inmediato la reacción (entusiasta e indignada al mismo tiempo) de quienes aborrecen ambos medios de transporte. El otro día, una ciclista se golpeó con el Urbos, y los seguidores de Jorge Azcón, enfrentados simultáneamente a dos entidades horrendas, no sabían a cuál echarle mayores cantidades de agua bendita.
Espero que la línea 2 del tranvía se haga pronto realidad (financiera). La 1 es un éxito total y su efecto dinamizador sobre la movilidad, el comercio y la actividad ciudadana de todo tipo es un hecho. La mejora del transporte público (si el autobús deja de ser el desastre actual) y la creciente presencia de la bici son símbolos evidentes de una renovación urbana en la que Zaragoza ya va por detrás de otras ciudades europeas.

Con participación, con respeto a todos, con normas y medidas que integren ese tranvía y esas bicicletas, con sentido de la lógica y atendiendo a los intereses locales (el Urbos se fabrica en la propia Zaragoza)... la capital aragonesa debe seguir evolucionando en la única dirección posible. Hagan el favor. 
 

viernes, 23 de septiembre de 2016

Inmortal, heroica... y muy cateta 20160923

La Semana de la Movilidad y su momento culminante, el Día Mundial sin Coches, han provocado el enésimo ataque de automovilitis aguda que padecen de manera crónica muchos habitantes de Zaragoza, la ciudad inmortal, heroica y cazurra. El caso es que, mientras los más reconocidos urbanistas del mundo claman por la gentificación de las ciudades, y mientras las grandes capitales europeas restringen cada vez más el tráfico de vehículos a motor, aquí la bicicleta y el tranvía aún levantan ronchas en buena parte del vecindario. Lo que empezó como una actitud simplemente reaccionaria (la oposición radical a peatonalizaciones y medios de transporte limpios) se ha convertido en una extravagante epidemia social. 

Lo que nos pasa solo puede compararse con la obsesión de los chinos, que tras decenios yendo y viniendo en humildades bicicletas, prefieren ponerse mascarilla por Pekín y morir a millares por cáncer de pulmón antes que bajarse de su adorado coche para volver a pedalear, caminar o utilizar colectivos. Es lo que tiene circular con retraso por el trayecto de las revoluciones industriales y tecnológicas, que se idolatra el automóvil y se pretende usarlo de manera compulsiva cuando ese artefacto ya no ocupa ni puede ocupar el lugar físico y simbólico que tuvo hace 40 años en las sociedades avanzadas. 

Nadie pretende acabar con el coche. Pero su función urbana tiende a desaparecer en beneficio de una movilidad más amable y factible. Zaragoza no debería anclarse en un debate ya superadísimo, porque así jamás dará a tiempo los pasos precisos para situarse por fin en un modelo de ciudad actual y, sí, sostenible. La bici y el tranvía son dos medios de transporte idóneos. Más baratos, más sanos, más adecuados, más rápidos y más propios de los tiempos que corren. Solo les supera en ventajas el simple y magnífico acto de caminar. Pretender lo contrario, escandalizarse porque en el Día sin Coches se cerró al automóvil privado el paseo Pamplona es, y perdonen que lo diga, propio de catetos recalcitrantes. Hala, a ver si espabilamos un poquito... Por favor. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

Que gobiernen los jueces, y acabemos 20160909

Por segunda vez desde que Lambán y los suyos se hicieron cargo de la administración aragonesa, un tribunal ha tomado decisiones que corrigen las del propio Gobierno autónomo. Pasó con aquel colegio concertado en Cuarte y ha pasado con el horario de Religión. En ambos casos, los fallos tienen miga. En el último, el mantenimiento cautelar de hora y media de adoctrinamiento (católico, musulmán o lo que corresponda), en vez de 45 minutos, ha trastornado los horarios previstos en los centros, justo al inicio de las clases. Genial. Pero los obispos están encantados. Es evidente que Dios sigue siendo de derechas.

Los jueces, a la postre, son ya una parte sustancial de la gobernanza a todos los niveles. Interpretan la Constitución, aplican las leyes según su entender, definen las líneas negras y rojas de la corrupción, investigan (o no), procesan (o no), ordenan prisión (o no). Lo cual tiene su razón de ser, claro; aunque también proyecta una sombra de subjetivismo corporativo sobre la gestión de la cosa pública. Por ejemplo, cuando conocemos sentencias como la que ha dictaminado la legalidad del pago por parte del ayuntamiento zaragozano de los despidos en TUZSA. El jefe de filas del grupo municipal socialista, Pérez Anadón, ha aprovechado tal circunstancia para reivindicarse y reivindicar al equipo de gobierno que presidía Belloch. Vale, hombre. Pero algunos seguimos sin entender cómo se puede dar por bueno que una empresa privada limpiase su plantilla a costa del vecindario, justo antes de ser vendida a un nuevo propietario, que asimismo compró la renovación de la contrata. Renovación, ¡ay, madre!, que otro tribunal ha declarado improcedente.

Lo de los autobuses de Zaragoza no tienen nombre. A cuenta de la dichosa contrata (la que TUZSA vendió a AUZSA), tenemos otro lío jurídico-político. Eso, mientras los vehículos del servicio ¿público? se caen de viejos y arden espontáneamente. Las gentes de orden (socialistas incluidos) echan las culpas a los de ZeC, que heredaron el marrón sin comerlo ni beberlo. ¡Que venga un juez y arregle esta empandullo de una vez!

martes, 23 de agosto de 2016

Cuando los 'bicífobos' se quedaron mudos 20160823

La rencorosa bicifobia que moviliza a no pocas personas, enfurecidas por el supuesto desafío de las frágiles bicicletas a los poderosos automóviles, ha llegado a su particular catarsis estos días de trágicas muertes y atropellos de ciclistas. Incluso quienes hace bien poco tendían a justificar la siembra de tachuelas en los arcenes de la antigua nacional Zaragoza-Teruel, a la altura de María, han callado ante la brutalidad de lo sucedido el domingo en Botorrita y lo de ayer en Huesca (donde un camión golpeó a mi colega José María Pardina, que se encuentra en estado grave). A su vez, quienes pedaleamos de vez en cuando por los arcenes de las carreteras secundarias o supuestamente pacificadas nos hemos llenado de justa indignación. Solo faltó que la jueza dejara en libertad con cargos al desgraciado que conducía borracho (ya había protagonizado otro accidente ese mismo día) cuando aplastó a sus dos víctimas.

Algunos conductores (no todos, por fortuna) están convencidos de que los ciclistas deben esfumarse ante la presencia de sus coches, furgonetas o camiones. Desconocen el Código de Circulación, así que no aminoran la velocidad al adelantar, pasan muy cerca de quienes pedalean, tocan el claxon impacientes... Por alguna extraña razón, y a diferencia de lo que ocurre en cualquier otro país europeo, aquí existe un rechazo a los velocípedos que a veces raya en puro odio. Los obsesivos adoradores del dios automóvil están todo el día echando pestes contra cualquier cosa que pretenda coexistir en vías urbanas y carreteras con sus vehículos a motor. De las bicicletas y sus carriles propios (cuya construcción siempre provoca polémicas en redes y chats), la fobia se ha extendido, en Zaragoza, al tranvía, objeto de un rechazo inexplicable.

A la entrada de Botorrita, justo cuando arranca el repecho que sube hasta el pueblo desde la carretera nacional, un cartel advierte de que la ruta es usada por los ciclistas sábados y domingos, y los coches deben limitar su velocidad. A los dos deportistas arrollados el domingo tal regulación no les sirvió de nada. El avergonzado silencio de los bicífobos, tampoco.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Oscuro es oscuro... aunque no sea ilegal 20160504

El titular del Juzgado de Instrucción Número 1 de Zaragoza dictaminó que el contrato para pagarle a TUZSA-AUZSA 2.100.00 euros a cargo del contribuyente capitalino fue una acción oscura, pero no ilegal. Esta salida me ha encantado. Porque la vulneración de la ley es algo que se suele zanjar mediante sentencias drásticas carentes casi siempre de matices, pero la oscuridad es un concepto más rico, misterioso y sugerente. Que el ayuntamiento reconociera aquella obligación con la empresa de los buses tan alegremente y la misma semana en que tocaba relevar el equipo de gobierno (tras la derrota electoral del PSOE) puede resultar sospechoso, feo y perjudicial para el interés común... Sin embargo la hábil cirugía jurídica (y los informes del letrado y funcionario Luis García Mercadal, que ejerció de niño en el bautizo y de muerto en el entierro) ha sido capaz de descartar el delito de prevaricación. 

Oscuro como la noche brumosa, como la Edad Oscura, como el reinado de Witiza, como los negocios familiares del expresident Pujol, el ministro Soria o el comisario Arias Cañete, como el humo venenoso, como el misterio de esos ojos que nos miran, oscuros, desde el impenetrable rincón del más oscuro bar... Oscuro, en fin, como esta España nuestra, donde los defraudadores de nivel lograron una amnistía al 3%, merced a la cual las señoras de los ministros que aprobaron la jugada (y otros veinte mil patriotas más) trajeron su pasta desde el paraíso.

El actual alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, camina entre la oscuridad que le dejaron en la Casa Consistorial, alumbrándose con la escasa luz de una humilde vela. Y allí donde la vacilante llamita arroja un efímero destello, sea sobre Ecociudad, Desarrollo Expo o lo que fuere, le parece ver sombras e inquietantes figuras que se deslizan rápidas hacia lo más negro. No debería agobiarse. Así están los demás españoles. Atisbando desde su absoluta claridad de ciudadanos transparentes, el oscuro horizonte de las élites que evaden, escamotean, especulan y caminan por lo más sombrío de la vida (y que me perdone Lou Reed). Aunque, eso sí, dentro de la legalidad. 

miércoles, 27 de abril de 2016

Que cada palo aguante su vela 20160427

Si el conflicto en el bus zaragozano desemboca por fin en un acuerdo entre empresa y trabajadores, mejor será que nadie se felicite por ello. Si acaso, permitámonos un suspiro de alivio y esperemos que la paz dure en AUZSA, que ha de seguir gestionando el grueso del transporte público en la capital aragonesa hasta el año 23. Por boca de la concejala Lola Ranera, el PSOE ha dicho que, durante esta última huelga, Santisteve y su equipo fueron "a la deriva". Es cierto, porque los de ZeC se vieron desbordados desde el primer día. Pero chirría una miaja que diga eso la portavoz de un partido cuya responsabilidad histórica en el eterno barullo de los autobuses es clamorosa. Algún día los socialistas ofrecerán un relato coherente sobre cómo y por qué prolongaron la contrata diez años dopando las complejas relaciones laborales de la concesionaria con el dinero de los vecinos.

En estos momentos, el PSOE debería hacerse a la idea de que, en el ámbito político español, cada palo ha de aguantar su vela. Y eso vale para todo y para todos; para ellos y las demás fuerzas políticas. Ayer mismo, Pedro Sánchez abrió campaña con una rueda de prensa en la que ofreció una curiosa versión de su indescifrable jugada pactista. Vamos, que él y su colega Rivera lo habían dado todo (salvo la presidencia y el control absoluto del nuevo gobierno, claro), pero el malvado Iglesias les había salido rana. Consecuencia, advirtió: la Moncloa seguirá, quién sabe por cuánto tiempo, en manos de Rajoy y su banda de presuntos o confesos corruptos (ahí se olvidó de los ERE y demás maravillas).

Don Mariano-Tancredo (otro que tal), los citados Iglesias y Rivera, los soberanistas del norte y del este... todos se han perdido por los vericuetos de un laberinto de argumentarios, conceptos y sofismas del que no sé cómo saldrán. Los socialistas, mal. Y los de Podemos está por ver, pues si la marca se deshilacha por los territorios con aspiraciones soberanas y no suma a IU lo tiene crudo. Por lo cual, si la derecha sale mejor librada el 26-J (¡a pesar de la mierda que le ha caído encima al PP!) será porque las izquierdas tampoco atinaron. Así es la vida. 

lunes, 4 de abril de 2016

Atrapados en el bucle (o lo que sea) 20160404

No sé que puede ser antes, si el nuevo gobierno de España o la solución definitiva de la huelga del bus en Zaragoza. Mientras, cada día que me siento ante el ordenador siento la inconmensurable fatiga de quien se siente atrapado en un bucle temporal, una especie de Día de la Marmota en el que las jornadas se suceden unas tras otras sin llegar a ninguna parte. Uno no sabe qué opinar ni qué decir. Más me valdría pasarme a la sección de Deportes. Aunque lo del Zaragoza también tiene su guasa. 

El mundo cambia por momentos. Pero aquí, en la Piel de Toro y su emblemática Tierra Noble, nos hemos instalado en una burbuja donde ni siquiera pequeñas conmociones como la retirada de Cesar Alierta sorprenden a nadie, pues sabemos del agujero financiero que arrastra Telefónica y de la peligrosa amistad que unió al emperador de las telecomunicaciones españolas (por la gracia de Aznar) y al exvicepresidente del propio Ejecutivo aznarí, Rodrigo Rato. Por eso, entre alabanza y alabanza al ilustre cesante, casi todo el mundo guiña el ojo. 

¿Por qué tienen Mariano, Pedro y los demás tantas ganas de meterse a gobernar, habida cuenta de lo que les (nos) espera? En este ejercicio será preciso, si queremos cumplir con Bruselas, recortar algo más de veinticinco mil millones. Todas las administraciones habrán de sacar otra vez la podadera y no perdonar cosa alguna. Acojona. Incluso Rajoy ha de tener miedo, en el fondo, de su propia herencia. Sánchez, por supuesto, debería retroceder despavorido gritando ¡lagarto!, ¡lagarto!, si no fuese porque Susana Díaz está ahí, cortándole la retirada. 

El bucle no sólo es reiterativo, también absurdo. Como ese puzle imposible en que se ha convertido el pacto de investidura (PSOE y C’s excluyen respectivamente al PP y a Podemos, y así no hay forma de cuadrar ningún trío). O como el conflicto en los autobuses zaragozanos, que primero ha venido a demostrar el pésimo resultado que suele tener la privatización de los servicios públicos; pero luego está contribuyendo a cegar cualquier opción de ir hacia la municipalización. O sea, ni p’atrás ni p’alante.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Más huelga, por si no bastaba 20160330

Curioso: la huelga en los autobuses de Zaragoza se ha prolongado durante 111 días sin que en ningún momento, antes de ayer, se celebrase una votación secreta para que la plantilla decidiera si sí... o si no. Hasta entonces, una cuestión tan delicada se solventaba en la asamblea, a mano alzada, en medio de gritos y abucheos. Pero el resultado de la consulta de ayer pone de manifiesto que, en cualquier caso, el comité ha contado y cuenta con un respaldo masivo por parte de la plantilla. En este plan, el conflicto va para largo y queda claro que nadie ha secuestrado la voluntad de los trabajadores. Son estos, mayoritariamente, quienes están determinados a luchar hasta el fin.

Ha sido un portazo en la cara de la empresa. AUZSA incumplió anteriores compromisos, se cerró de entrada a una solución razonable y también ha preferido prolongar la pelea durante más de tres meses antes que ceder a las revindicaciones de su personal. Ahora se enfrenta a la determinación férrea de sus empleados. ¿Cómo salir del callejón sin salida?

Con su obstinación, ambas partes se han retratado de cuerpo entero. Han sido incapaces de mostrar un mínimo de empatía con los cientos de miles de zaragozanos perjudicados por su brutal encontronazo. No han encarnado ni por un segundo los valores cívicos que se les suponen a quienes manejan un servicio público. Nadie podrá negarles ni antes ni ahora el derecho a defender sus respectivos intereses; pero deberían hacerlo con más inteligencia, flexibilidad, consideración hacia los zaragozanos y respeto al ayuntamiento que les contrató.

El ayuntamiento... Su actual equipo de gobierno no se enteró de que heredaba una contrata muy problemática. En consecuencia, consideró la huelga un asunto ajeno, a ventilar entre empresa y trabajadores. El alcalde tardó en reaccionar, creyó que los de la CUT estaban de su parte, limitó los servicios mínimos, no supo situar en su adecuado contexto la posibilidad de ir a una municipalización y no ha presionado de verdad a las partes hasta pasadas semanas. Lo lleva bueno.

Las urnas hablaron. Y dijeron no. 

sábado, 19 de marzo de 2016

A empujones... ¡qué nivel! 20160319

Ver al responsable de Recursos Humanos de AUZSA empujar sin contemplaciones a un trabajador dice más que mil palabras sobre la naturaleza de un conflicto cuyos protagonistas directos necesitarían someterse a un arbitraje supervisado... por psiquiatras. Enemigos durante decenios, directivos de la empresa y miembros de la mayoría del comité han convertido la huelga actual en una pelea a muerte. Tiene razón el frente opositor en el Ayuntamiento de Zaragoza (PP, Ciudadanos, PSOE y CHA) cuando exige al equipo de gobierno una intervención para poner fin a esta locura (cien días de huelga). Pero es preciso reconocer que poner paz entre las partes enfrentadas resulta hoy una tarea hercúlea. Por otra parte, los socialistas deberían tocar este asunto con más prudencia. En buena medida, el anormal servicio de autobuses que moviliza (o inmoviliza más bien) al vecindario de la capital aragonesa es obra suya.

Lo del directivo avasallador es inaceptable. Con una empresa así no cabe extrañarse de que el correspondiente comité actúe como actúa. Tal para cual. Lo malo es que cientos de miles de zaragozanos están en medio, sufriendo las consecuencias de esa lucha entre tozudos dementes. La perspectiva de soportar durante siete años más a tan inestable concesionaria pone los pelos de punta. AUZSA es en sí misma un argumento a favor de municipalizar el servicio. El corporativo y duro sindicalismo que reina en la plantilla es el mejor argumento contra la inclusión de semejante personal en una hipotética municipalización.

Por lo demás, irse de la olla se ha convertido en deporte nacional. Rajoy, que viene de tragarse el miserable trato con Turquía para expulsar de Europa a los refugiados, se empeña en ignorar al Parlamento. Iglesias ha nombrado a Echenique secretario de Organización, dando un curioso giro a las pasiones que agitan el interior de Podemos. Besteiro ha dimitido por fin. Han condenado a Rita (a Maestre, no a Barberá). Nadie sabe cuándo ni cómo habrá nuevo gobierno. Como decían los Reyes en sus cariñosos sms al presunto corrupto, este país se está poniendo muy difícil. 

lunes, 14 de marzo de 2016

La realidad siempre es compleja 20160314

Incluso a veces, muy compleja. A lo largo de más de tres meses observando (y sufriendo) la huelga en los buses de Zaragoza, hemos pretendido simplificar sus entresijos para poder distinguir a los buenos de los malos. Pero salvo constatar que el vecindario está pagando un precio inaceptable en molestias, dinero contante y sonante, problemas en el trabajo de cada cual y las consabidas dosis de mala leche, todo lo demás se embarulla en un laberinto de culpas, errores y equívocos. Ni la empresa ni los trabajadores ni el actual gobierno municipal (ni tampoco el anterior) son, por separado, responsables exclusivos del desaguisado. Pero todos ellos cargan con una parte (mayor o menor aunque siempre considerable) del enorme roto.

Me he negado una y otra vez a convertir al comité de empresa en el único villano de esta película. Y no, no me gusta su estilo. Ni su indiferencia ante las consecuencias de la huelga. Tengo incluso serias dudas respecto de su legitimidad, después de que a finales del año pasado bloqueara su renovación (que debía producirse ya) mediante un referéndum en el que participó menos de la mitad de la plantilla y que arrojó unos resultados muy igualados (291 a favor de suspender las elecciones sindicales, 271 en contra). Pero es que, al otro lado, está una empresa tramposa, endurecida, a la que los derechos laborales de su personal y el bienestar de los zaragozanos le importan un pimiento y que viene haciendo de su capa un sayo desde hace demasiado tiempo. AUZSA no merece gestionar un servicio tan importante para la capital aragonesa como el de los autobuses. Es y seguirá siendo un factor de riesgo.

Por todo lo cual, la atropellada renovación de la contrata carga en el debe del anterior equipo de gobierno municipal una decisión oscura en sí misma y contraria a los intereses de la ciudad. Así les dejó a los de Zaragoza en Común (ZeC) una trampa perfecta, de la que estos no han sabido zafarse, porque además debían pensar que el ya archifamoso Anadón y la CUT eran de los suyos. Lo cual está muy lejos de la realidad... tan enrevesada y compleja.

martes, 23 de febrero de 2016

Cuando llevas encima un escorpión 20160223

En plena consagración del pacto como máxima virtud política, sería de rigor preguntarse cómo, con quién y para qué cabe ponerse de acuerdo. Porque todo eso de que no caben exclusiones ni líneas rojas ni nada que no sea el interés general, vale como cuento para niños. Mas no cuadra en este país tan embarrado. Supongamos, por ejemplo, que cierto partido tiene a tiro una institución, y otro le apoya por una supuesta afinidad ideológica... ¡Ah!, pero este último ya estuvo gobernando allí, y el que llega habrá de pechar con su legado. Es lo que les ha pasado a los primaveras de ZeC con los alicáncanos del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Los socialistas votaron alcalde a Pedro Santisateve. Luego, cuando pueden, le ponen la zancadilla, que lo cortés no quita lo valiente y además los comunes son de mucho tropezar, trastabillarse y darse tozolones. Después de cada hostión se cogen unos cabreos monumentales... Aunque tampoco les sirven de gran cosa, porque el enfado nunca llega tan lejos como para poner en la picota de la Fiscalía Anticorrupción a quienes, a la postre, son aliados imprescindibles. 

Lo de los autobuses, sin ir más lejos. Belloch y los suyos renovaron la contrata con AUZSA a sabiendas de que, apenas firmada la concesión, la empresa iba a ser vendida a unos desconocidos terceros. Sería legal la movida, pero fea, feísima. Claro, que mucho peor fue lo que pasó dos días antes del advenimiento de Santisteve y los suyos: AUZSA obtuvo, en el último minuto, dos millones y pico de euros para pagar despidos de su plantilla. Y qué decir de la movida de los ya famosos 13 funcionarios ful. ¿No es más cierto que aquello fue una alcaldada (¡hace cuatro años!), que se llevó por delante a quienes osaron oponerse a ella? En ese plan, el Ayuntamiento cesaraugustano va a perder en los próximos meses juicios por valor de 70 millones de euros. Es la penúltima sorpresa que aparece en los armarios que Fernando Rivarés recibió de su predecesor, Fernando Gimeno.

Lo de la rana y el escorpión. ¿No se lo saben? Pues búsquenlo en Google. Qué a mí se me acabó la cuerda. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Santisteve sí puede (y debe) hacer algo 20160214

Zaragoza en Común y su jefe de filas, el alcalde Pedro Santisteve, tenían la obligación de ponerse al día deprisa y salir de su específico y minoritario planeta político y cultural para integrarse en el gran espacio de la mayoría social, que es plural, variopinta y se aferra a unos intereses tan sencillos como razonables. Pero pasaron los cien días, pasaron los seis primeros meses y el equipo que gobierna el ayuntamiento cesaraugustano todavía no parece haber acabado su aprendizaje. No sé yo si el vecindario va a tener la suficiente paciencia. Santisteve tiene un problema muy serio: su gestión corre el riesgo de encallar en los bajíos de las decisiones sin sentido, la ausencia de un programa estratégico y la incomunicación con quienes precisamente le votaron a él y su lista. La huelga de autobuses le ha puesto contra las cuerdas.

El transporte colectivo en esta ciudad exige desde hace tiempo una solución a medio y largo plazo. La empresa concesionaria ha demostrado mil veces su falta de idoneidad. Ni presta buen servicio, ni cumple a rajatabla con su contrata. Y para colmo viene siendo escenario de constantes conflictos laborales que repercuten sobre todos los vecinos causándoles serios perjuicios. Es probable que la mejor alternativa sea municipalizar los autobuses. Pero eso habrá de estudiarse muy detenidamente. No solo en relación con su viabilidad económica, sino también en cuanto a otras implicaciones de la apuesta. Por ejemplo la consecuencia de convertir en empleados municipales a la actual plantilla de AUZSA.

Pero estamos en lo que estamos, y mientras se busca una solución estratégica es preciso poner fin a la actual huelga. ¿Cómo? Presionando a ambas partes sin contemplaciones. La empresa debe ser obligada a cumplir los pactos con su plantilla y sometida a una vigilancia implacable por parte del propio ayuntamiento: horarios, kilometrajes, estado de los buses (alguno de los cuales se cae literalmente a pedazos), cumplimiento de las normas de circulación... Y a sancionar lo que corresponda. Sin contemplaciones. Pero los trabajadores, su comité y los sindicatos CUT (disculpen si alguna vez lo llamo CUP, en un lapsus linguae que no deja de tener su lógica) o Somos también deben ser llamados al orden. Aunque les asista la razón y sus reivindicaciones no sean el disparate que algunos pretenden, no han sabido hacerlo bien. Tienen en contra a la inmensa mayoría de los zaragozanos y están disparando de hecho a la línea de flotación de ZeC. Si yo fuera Santisteve, también les apretaría las tuercas: servicios mínimos mucho más amplios y la advertencia de que así no van a municipalizarse en la vida. Porque el alcalde se la está jugando. Mientras, la derecha se relame de gusto.

JLT  14/02/2016

viernes, 12 de febrero de 2016

Hasta aquí hemos llegado... en autobús 20160212

Supongo que ayer los conductores de los buses zaragozanos se darían cuenta de que el vecindario ya no soporta más el pulso que se están echando con la empresa. Un pulso legítimo en principio, porque AUZSA, cuya dirección ni cumple sus compromisos ni actúa con responsabilidad, ha puesto a su plantilla en el disparadero. Y porque la huelga es un derecho de los trabajadores. Pero un pulso, sin embargo, que está desbordando todos los límites, causando graves perjuicios y alterando la vida de una ciudad de 700.000 habitantes. Sesenta y cinco días de huelga son demasiado.

En la trastienda de este conflicto se mueve el deseo de los autobuseros, dirigidos por el CUP (Colectivo Unitario de Trabajadores) y ahora también por Somos (sindicato próximo a Podemos), de que el transporte colectivo de Zaragoza acabe municipalizado. Un objetivo a medio plazo (ahora no es factible) que parece razonable, pues AUZSA (antes TUZSA) no cumple. Esta empresa (objeto de ventas especulativas al hilo de la contrata) está ahí para exprimir a los zaragozanos con el menor coste y el máximo beneficio. En cuanto a sus empleados...

Si los conductores de los buses y el resto del personal aspiran a depender directamente del ayuntamiento, lo menos que pueden hacer es demostrar alguna vocación de servicio público. Si no, integrarlos más adelante en la plantilla municipal sería suicida (ya hay en ella otros colectivos, con sus correspondientes sindicatos específicos, que son casi ingobernables). La chantajista indiferencia de CUP y Somos ante los perjuicios que causa la huelga, esa total ausencia de empatía social, resultan de lo más elocuente. Como lo es la forma en que estos sindicatos (presuntamente de izquierdas) están hundiendo el crédito de ZeC, para gozo de la derecha local.

El ayuntamiento, que con el dinero de todos paga a AUZSA y a su personal, tiene que imponerse. Si la contrata no funciona, por lo que sea, habrá que ver la manera de exigirle un riguroso cumplimiento. Por encima de la dirección y del comité... que son tal para cual. Que se vayan a un solar y midan su encono como gusten. 

lunes, 1 de febrero de 2016

Santisteve, atropellado por el autobús 20160201

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, se va poniendo al día con una lentitud exasperante. Es cierto que la oposición (el PP, pero también ese PSOE taimado y reservón) no le da cuartel y que algunos poderes fácticos se aplican a segarle la hierba bajo los pies, pero ZeC arrastra tras de sí, como un lastre insuperable, una evidente incapacidad para abordar las cuestiones estratégicas. Sí, las mismas que los anteriores gobiernos municipales dejaron ahí, pudriéndose en la perenne percha de la rutina. ¿Qué ciudad quieren y queremos? ¿A dónde va esta capital de Aragón y del Valle del Ebro, cuya insustancialidad no logró resolver la presunta magia de la Expo? Ahí está el misterio.

De momento, a Santisteve y a la concejala Teresa Artigas, tan buenas personas y tan entrañables ambos, los autobuses les han pasado por encima. El atropello ha sido protagonizado de manera simultánea por AUZSA (la antigua TUZSA) y por el comité de empresa, que también se las trae. Y las víctimas, una vez más, han sido miles de vecinos que se han quedado colgados en las paradas. No es éste un problema nuevo, por supuesto. No puede ser imputado sin más a los actuales gestores del ayuntamiento. Pero se trata de un asunto que ZeC tendrá que resolver de una puñetera vez, si pretende hacer algo más que sobrevivir a su condición de gobierno local en tremenda minoría.

Está claro que los de Santisteve ejercen su muy limitado poder a través de medidas a escala micro, que acaban en callejones sin salida o se dirigen contra personas y colectivos de obvio talante progresista (¿o quizás se considera a dichas personas y a dichos colectivos demasiado próximos al PSOE?). Cesar a los responsables de Etopía o del Teatro Principal ha causado no poca estupefacción, porque su labor no estaba cuestionada ni se disponía de relevos adecuados (¿o sólo se trata de colocar ahí a alguien más... amigo?).

En el ámbito autonómico, Echenique deshoja la margarita, ciñéndose a unas exigencias presupuestarias importantes y necesarias, pero pbvias y limitadas. De él y del alcalde zaragozano se espera más. Mucho más.

JLT  01/02/2016

lunes, 17 de noviembre de 2014

Del cruce Sagasta-Goya... a Urgencias 20141117

Ese recorrido lo hice yo a mediados del mes de agosto. En una ambulancia, tumbado en una camilla y con un collarín de esos que te ponen por si te has jorobado algo del cuello. También llevaba los pantalones bajados (me estaban mirando una herida en la rodilla) y el labio superior abierto de lado a lado (porque debí mordérmelo en la barahúnda del choque)... Pocos minutos antes de semejante cuadro, servidor era el tranquilo pasajero de un taxi (la noche estaba lluviosa) cuyo conductor se metió caña subiendo Sagasta hasta que impactó con otro coche que cruzaba desde Fleta a Goya. Una hostia sensacional. Luego, a mí me cosieron los morros (no fue agradable), me radiografiaron las zonas contusionadas (todo estaba golpeado pero nada se había roto) y me dejaron irme a casa, a donde llegué cuatro o cinco horas después de lo previsto, dolorido, cabreado y sin cenar. Fin de la historia.

En lo relativo al tráfico, Zaragoza es como la sabana africana. Hay grandes depredadores (autobuses y coches), hay pequeños depredadores (motos y similares), hay bichejos molestos (las bicis) y una miríada de pequeños seres cuya vida pende cada segundo de un hilo pero que van y vienen, indiferentes quizás al riesgo que corren (los peatones). Así que los problemas de convivencia se plantean siempre de arriba abajo. ¿El tranvía? Bueno... el tranvía es un rinoceronte. No quiere comerte, no tiene interés en tí. Pero si te metes en su terreno, te embiste.

Sé que el tema de la movilidad centra y concentra la mayor parte de los debates ciudadanos. Por eso el cruce Sagasta-Goya, que tan bien conozco, se ha convertido en objeto de la curiosidad ciudadana. ¿Qué pasa allí ¿Por qué hay tantos accidentes? Y, finalmente: ¿quién tiene la culpa? Respondo a todo de una sola vez: de aquello no son responsables ni los peatones ni los ciclistas ni los setos ni los duendes; los choques corren por cuenta de los conductores de vehículos a motor que no respetan los semáforos o se despistan o conducen a mayor velocidad de la permitida... o simplemente no son capaces de entender las sencillísimas reglas que rigen en la confluencia de dos avenidas. De cajón. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

No sólo 'tranbuses' y bicicletas 20141102

La afición (llena de filias, fobias y disparates) que tienen algunos zaragozanos a los temas relativos a la movilidad ha impulsado al PP a convertir dichos temas en lo más visible de su labor de oposición, y también en lo más llamativo de sus próximas propuestas. El fenómeno es muy significativo. Indica que los detractores de Belloch han sido incapaces de llegar demasiado lejos en sus críticas, y desde antes de la Expo no han logrado elaborar una estrategia alternativa para la capital aragonesa. El PP, cuyo grupo nunca ha sabido poner en jaque al Gobierno municipal (y no será porque este no le haya ofrecido oportunidades), ha encontrado en el tranbús una palanca con la cual intentar meterle mano a su bestia negra: el tranvía-tranvía. Aún le queda otra baza: la irrupción de la bicicleta en el tráfico urbano. Vale. Pero... ¿qué pasa con todo lo demás? ¿Cuál es el horizonte de Zaragoza de aquí a diez años? ¿Qué va a ser de una ciudad que alcanzó su cénit (a precio de oro) en el 2008 pero lleva seis años a pan y agua?

El actual ayuntamiento no se ha lucido a la hora de planificar la movilidad. No obstante, la puesta en marcha de la línea de tranvía norte-sur ha demostrado que esa plataforma es cómoda, segura, limpia y tiene una gran capacidad. Por ello está en expansión en toda Europa. El tranbús es otra cosa. Y la forma en que este artefacto ha sido presentado por el PP no parece muy realista. Esos grandes buses articulados no pueden echarse a rodar sin más por las calles. Son vehículos enormes y pesados, necesitan amplios carriles exclusivos, exigen zonas de giro adecuadas. Su hábitat natural son las avenidas de las megápolis latinoamericanas. En Zaragoza...

La movilidad con tranvía y con bicis (que son dos elementos habituales e ineludibles en estos tiempos), pero también con autobuses, coches ¡y peatones!, exige planes más eficaces y matizados. ¡Esa es la cuestión! Pacificar el tráfico, peatonalizar, sacar el coche privado de la trama urbana consolidada debería formar parte, precisamente, de un horizonte estratégico capaz de incluir muchas más cosas: servicios, ¡mantenimiento!, zonas verdes, lugares donde puedan jugar los niños, ámbitos para la convivencia, equipamientos culturales, propuestas estéticas que hagan agradable la vida de los vecinos, un modelo compacto pero abierto que combine todos los usos (viviendas, oficinas, comercios de proximidad...) y rompa la dinámica de los barrio-dormitorio... En fin, lo que se entiende por un programa total. Hoy, el desafío consiste en abrir ese debate sin irnos por las ramas. Un debate urgente, desde luego. Porque nadie con dos dedos de frente puede poner en duda que, después de mayo, el nuevo consistorio zaragozano será muy distinto del actual. Pongámonos serios, por una vez. 


jueves, 28 de agosto de 2014

Sí, pero cuidadín con los coches y similares 20140828

Muy inteligente el artículo (publicado ayer por este diario) del colectivo Acera Peatonal. Se titulaba Los ciclistas son bellas personas y aludía en términos razonables al conflicto que plantea en Zaragoza la circulación de bicis por los espacios destinados a los viandantes. La conclusión es simple y evidente: sintiéndose inseguros en la calzada, los ciclistas trasladan la inseguridad a las aceras. Así, el coche sigue ganando la partida. Y el problema (esto lo añado yo) es el coche. 

Zaragoza es una ciudad mal planificada. Su crecimiento a golpe de pelotazo ha entrado en contradicción con la calidad de vida de muchos vecinos: demasiados desplazamientos, demasiado tráfico, demasiada contaminación, demasiados ruidos... por no hablar de los servicios básicos y los equipamientos. Si las cosas se hubieran hecho de acuerdo con los intereses mayoritarios, la movilidad habría tenido alternativas más lógicas (tranvía y carril bici en redes desarrolladas de manera natural) y el coche privado no hubiera sido investido dueño y señor de la ciudad. Pero como las cosas no fueron así, ahora hay que ponerse al día aunque sea atropelladamente (nunca mejor dicho).

Las bicicletas no son para las aceras. Necesitan unas calzadas pacificadas. Por suerte, el uso del coche está en retroceso (sea por el influjo del tranvía, por los cinturones o por la crisis). No obstante es ese vehículo, el automóvil, el que sigue produciendo los peores impactos. Con muchísima diferencia.

También ayer, la minicrónica de sucesos recogía un choque entre coches en el Actur con siete heridos, otra persona herida al caerse dentro de un autobús (accidente habitual por aquellos de los acelerones y frenazos), dos personas atropelladas al cruzar la calzada por pasos-cebra y dos conductores detenidos en otros tantos controles por circular de noche sin luces y posiblemente bebidos. Lo de todos los días. Aunque no causa tanta sensación como cualquier noticia similar protagonizada por una bici o el bendito tranvía. Que causan menos accidentes y ninguno especialmente grave, pero provocan los aullidos constantes de una claque incansable.

JLT 28/08/2014

sábado, 28 de diciembre de 2013

28-D en el país de las bromas 20131228

Esa auditoría municipal, según la cual TUZSA facturaba a Zaragoza las cuchipandas, los abonos para el fútbol y los proyectos que presentaba a los subastaos de otras ciudades, tiene su gracia. Y el hecho de que hayan pasado años y lustros antes de enterarnos, también. El vicealcalde Gimeno ha dicho que tales gastos lúdico-sociales no pasan de ser una anécdota. En tal día como hoy, yo más bien creo que son una broma, un pitorreo, una risa, un deshueve, un truco simpático preparado con mucha anticipación para que estallase al filo del 28-D cual graciosa cucaña. Disculpen si no pongo ahora la consabida onomatopeya de la risa, pero es que temo encanarme.

Voy a comentar dos detalles de las últimas inocentadas retrospectivas que nos han endilgado los jefes para que no decaiga. El primero tiene que ver con la mayor o menor gravedad de lo que tenemos entre manos. ¿Una simple anécdota, como dicen? Bueno... Vista la enorme facundia de TUZSA a la hora de colocarnos los gastos más inauditos en plan folclórico, ¿qué no haría cuando presentara al cobro las grandes partidas, las que se refieren directamente a la contrata adjudicada? Y lo de siempre: ¿quién y cómo visaba esas cuentas del Gran Capitán?, ¿por qué nunca hasta hoy se llevó a cabo una auditoría seria? Ya puestos, quien dice TUZSA dice Plaza, donde los presuntos desfalcos totalizaron decenas de millones sin que al parecer nadie se percatara. ¿Nadie?

La otra cuestión se refiere a las responsabilidades. Complejo asunto sin duda. TUZSA, por ejemplo, endosó esas facturas anecdóticas cuando gobernaba el PP. Me gustaría saber si no hizo lo mismo luego con el PSOE. A su vez, este partido presidía el Ejecutivo aragonés en los días gloriosos de Plaza y a él le correspondería dar alguna explicación razonable del supuesto saqueo. Explicación que el PP tampoco ha exigido ni propiciado con demasiada voluntad. Uno se hace un lío con estas cosas. Y más cuando repara, por ejemplo, que el actual consejero de Obras Públicas y por ello responsable político de Plaza, fue anteriormente consejero delegado de TUZSA.

¡Feliz día de los inocentes! 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Ese persistente e irritante pitorreo 20131213

El tiroteo de millones entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la concesionaria de los autobuses es sensacional. Cualquier vecino puede imaginar que los balances económicos de la contrata son un puro cachondeo, una especie de alegre tiro al euro que por lo visto discurría discreta y deportivamente pero ahora, al armarse el lío con lo de los despidos, las huelgas y demás, ha degenerado en escándalo. Es de oír y no creer: los cálculos municipales dejan a TUZSA-AUZ con un debe de 51 millones, la empresa replica que es la ciudad la que le adeuda 48 kilates. Todo lo cual es apoyado por unos y otros mediante unas cuentas asombrosas que, por ejemplo, evalúan en cuatro millones por año los pases de los empleados de la concesionaria, además de meter en un verdadero laberinto el control de los kilómetros, el número de buses, el beneficio industrial y el copón de la baraja. Un barullo.

¿Que hubo en Plaza? ¿Cómo puede ser que cada día aparezcan historias relacionadas con sobrecostes, pelotazos y mamoneos en ese proyecto de matriz pública? Si los directivos trincaban, Acciona se las llevó crudas y Agapito Iglesias disparaba los precios a la estratosfera (presuntamente, faltaría más)... ¿es que nadie supervisaba aquello?, ¿estaban en la inopia los señores consejeros del Gobierno aragonés que presidían el consejo de administración?

La ruina de Zaragoza Alta Velocidad, las tenebrosas contabilidades de otras empresas públicas aragonesas (ya saben cuales), los aparentes chanchullos de las grandes constructoras y concesionarias de servicios públicos... Todo nos incita a pensar que las instituciones han fallado tanto en su nivel político como, ojo, también en el técnico. Así hemos acabado corroídos por las (fundadas) sospechas e incapacitados para creer lo que pudieran contarnos jefes, jefecillos y paniaguados en general (incluyendo los honorables profesionales al servicio de las administraciones, que por lo visto ni ven ni oyen ni abren la boca).

¡Ah!, y todo esto pasó y pasa en Aragón. Guisado y comido sobre el terreno. Perpetramos esas chapuzas nosotros solitos. Sin ayuda de Madrid.