domingo, 24 de abril de 2016
Qué se puede hacer con los señores funcionarios 20160424
sábado, 7 de febrero de 2015
Lo que sí y lo que no nos podemos permitir 20150207
viernes, 26 de julio de 2013
Menos mal que aún queda sanidad pública 20130726
lunes, 15 de octubre de 2012
Lo que es... y lo que no es (con perdón) 20121015
miércoles, 18 de julio de 2012
Quince días que estremecieron a España 20120718
jueves, 23 de febrero de 2012
Racionalizar la administración pública 20120223
En su día, el malogrado Manuel Giménez Abad quiso poner en marcha un ambicioso plan para reformar la administración autónoma. No llegó demasiado lejos, porque para entonces (en la era Lanzuela, segunda mitad de los Noventa) la DGA ya era una máquina pesada y compleja, accesible sólo a la paciencia, la firmeza, las ideas claras y la determinación de crear un cuerpo de empleados públicos cualificado, estable, responsable, respetuoso con la voluntad popular... un cuerpo republicano., algo que nunca existió en España. Aquí, la tradición por la cual cada cambio en los gobiernos viene seguido de relevos en jefaturas de servicios, institutos técnicos o direcciones de hospitales es tan común como absurda y bárbara. Y menos mal que, digan lo que digan, en las plantillas de las instituciones (al menos de las aragonesas) aún queda bastante gente preparada y plenamente consciente de su responsabilidad. No digamos en los grandes servicios públicos. Sólo espero que estas personas, estos trabajadores, no acaben desmoralizados por los recortes, las presiones, la notoria incapacidad de sus jefes políticos y otras plagas que caen sobre ellos.
Al margen de lo que el PP dijera o diga, su llegada al Pignatelli no ha puesto fin a las peores prácticas de la administración aragonesa. Como vemos a diario, se ha nombrado y desnombrado con una frivolidad rayana en el pitorreo. El desliz del consejero Lobón con su anglófono jefe de gabinete o el rifirrafe del consejero Bermúdez de Castro con la suya (a la que, tras cesarla, ha buscado otro enchufe en la tele pública) son dos detalles sintomáticos. La depuración llevada a cabo en casi todos los departamentos ha dejado fuera de juego a excelentes funcionarios que (como predije en su día) ahora cobran por vegetar en algún despacho perdido. No pocos cuadros técnicos bien preparados han sido sustituidos por otros pillados a lazo en el amplio orbe conservador. Y la organización general dista de haber mejorado.
De lo que pasa en otros territorios institucionales (como la DPZ) ya les hablaré más adelante. Mientras, permítanme que contemple con escepticismo el plan de Rudi para inspeccionar su bendita administración.
JOSÉ LUIS Trasobares 23/02/201domingo, 11 de septiembre de 2011
Rudi quiere gobernar a ritmo lento 20110911
El anterior Gobierno de Aragón (PSOE-PAR) llegó al 22-M semidesmayado, sin iniciativa, empujado por la rutina. Era el más claro indicio de que estábamos ante un fin de ciclo. El PP, sin embargo, emergía pujante con el impulso de quien se sabe cerca de la victoria. Bien, tal victoria se produjo y desde entonces han pasado bastante más de tres meses. Dos se fueron en las extensas y calmosas negociaciones entre el Partido Popular y el Partido Aragonés. Por fin el nuevo Ejecutivo tomó posesión avanzado julio y desde entonces las vacaciones primero y el aterrizaje después han ido consumiendo el tiempo sin que la maquinaria del Pignatelli eche a andar. La presidenta Rudi y sus consejeros todavía no han salido de las vaguedades al uso ni explicado realmente qué iniciativas políticas piensan tomar de inmediato. Los organigramas de los departamentos, institutos y sociedades no acaban de estar cerrados. Se producen bajas y destituciones sin que se sepa quién ocupará las vacantes. A estas alturas, incluso altos funcionarios de notoria ideología conservadora empiezan a mostrar su desaliento por tanta lentitud. Pero nadie que haya seguido de cerca la carrera política de la presidenta puede extrañarse: Luisa Fernanda Rudi nunca se ha caracterizado por su diligencia, prefiere avanzar sobre seguro y evitar las estridencias. Ya lo hizo así cuando fue alcaldesa de Zaragoza.
La inercia que empujó el tramo final de la actual legislatura sigue funcionando. Así, por ejemplo, ha comenzado el curso escolar. Pero la parálisis se deja notar en áreas muy sensibles. No es raro que en el primer semestre Aragón haya sido una de las comunidades que en menor medida ha acumulado déficit: se ha frenado el gasto porque la maquinaria administrativa está parada. Un caso: hasta hace pocos días, los centros especiales de empleo que ocupan a cientos de discapacitados tenían pendiente el cobro de las ayudas preceptivas del Inaem (Instituto Aragonés de Empleo) correspondientes a mayo, junio, extra de verano, julio y agosto. No cuesta imaginar la situación que semejante desfase está produciendo en las empresas afectadas.
Aragón necesita cambiar el rumbo pero para ello es preciso trazar una nueva singladura, saber a dónde se va y alistar una tripulación competente. El Gobierno PP-PAR está desmontando gran parte de la estructura técnica heredada del Ejecutivo anterior. A continuación quiere promover un macroconcurso para zanjar las comisiones de servicio y las interinidades en su plantilla de funcionarios. Entre una y otra cosa, la administración pública puede sufrir alteraciones que se prolongarán durante todo el año próximo. Justo el ejercicio para el cual Rudi ha anunciado una reducción del presupuesto de solo el diez por ciento. ¿Solo? La cosa puede ser terrorífica.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 11.09.2011jueves, 1 de septiembre de 2011
Tensión, distensión... y lo que te rondaré 20110901
Salimos del veraneo como entramos: sometidos a la tensión de la crisis. Pero al mismo tiempo estamos sujetos a la calma que produce el ritmo fatal de los acontecimientos. Estamos al borde de la histeria, mas permanecemos quietos en la mata, inactivos, pasivos. La marea nos trae y nos lleva. La ley de la gravedad artificial creada por los mercados financieros nos empuja y estruja. Un día nos enteramos de que cambiar la intocable Constitución es ahora pan comido. Se nos dice que esta es la única manera de evitar no ya que España siga el camino de Grecia y Portugal sino incluso que el euro entre en coma. Y, pese a todo, resulta que a) esta reforma de la Ley de Leyes va a convertirse en un mero enunciado ideológico sin valor operativo, y b) los mercados en cuestión no quedarán satisfechos con esta medida ni con ninguna otra que no sea poner el país en almoneda sometiéndolo al capricho de la especulación salvaje. Eso sí, a la ciudadanía de a pie se lo dan todo hecho. Si quieres, como si no.
Vean, si no, a nuestro enfant terrible del Gabinete Rudi, el consejero Garcés. Propone llevar a cabo un macroconcurso para atribuir de manera definitiva mil quinientas plazas de la plantilla del Pignatelli cubiertas provisionalmente desde hace años. Y uno no puede hacerse a la idea de si eso significará que tales plazas caerán como fruta madura en las manos de quienes las vienen ocupando por graciosa decisión de los anteriores jefes, o si quedarán al alcance de los demás funcionarios, o si se aprovechará la ocasión para amortizar unas y adjudicar otras a personas que sintonicen más con los jefes actuales, o qué. Desde luego el follón que se armará en la Administración autónoma va a ser de órdago. Pero algo hay que hacer en la era PP-PAR para poner orden en el desorden de la era PSOE-PAR.
Olvídense de la dialéctica. Esto es una pesadilla.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 01.09.2011