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domingo, 24 de abril de 2016

Qué se puede hacer con los señores funcionarios 20160424

Los funcionarios, está claro, son un colectivo a tener en cuenta. El Gobierno en funciones, por ejemplo, se apresura a completar la extra que anuló en 2012, por aquello de que hemos de volver a las urnas. Los habituales partidarios de la ortodoxia presupuestaria se han quedado anonadados: ¿cómo pueden Rajoy y Montoro gastar con tanta liberalidad (que no liberalismo, ojo) cuando Bruselas nos ha sacado tarjeta amarilla por no cumplir con el déficit? Hombre... pues porque la alta burocracia comunitaria prefiere darle margen a la endeudadísima España, si el PP necesita engrasar un poco el engranaje electoral. Otro gallo cantaría si en Moncloa habitase alguien menos conveniente. Mira lo que le pasó a Grecia.

Esto de los funcionarios tiene sus más y sus menos. Entre otras cosas porque el colectivo (incluyendo a los empleados públicos contratados o estatutarios) es muy variopinto y está muy segmentado. Incluso en el Ayuntamiento de Zaragoza (donde el concejal Alberto Cubero intenta ejercer de director de Recursos Humanos) existen acusadas diferencias entre su personal. En un mismo servicio o sección coexiste gente entregada y responsable con otra que pasa del tema olímpicamente. Hay cuerpos, como la Policía Local, controlados desde hace tiempo por un sindicato corporativo y desafiante, que viene a ser la versión conservadora y eficiente del CUT de los autobuseros (quizás por ello éstos andan locos con municipalizarse y jugar en la Liga Administrativa). En su conjunto, la plantilla arrastra problemas relacionados con la ruptura del mecanismo de reposición (o de relevo, si prefieren), la ausencia de una carrera profesional que premie la iniciativa y la creatividad, la falta de objetivos... e incentivos, la politización (más bien la partidización, que es otra cosa) de los nombramientos para cargos de responsabilidad... No creo que este conjunto de problemas tenga que ver sólo con la edad sino más bien con décadas de prácticas viciadas (en todos los aspectos), y con la inexistencia de reglas del juego, protocolos y estrategias que determinen cuáles son los objetivos del personal y cómo lograrlos.

Si Santisteve y Cubero no resuelven esas incógnitas, rejuvenecer la plantilla servirá de poco. Incrementar la dedicación de los funcionarios y reanimar su vocación exige una dirección política hábil, un liderazgo honesto y objetivo, un análisis complejo de una situación compleja y nuevos códigos de conducta que premien a los mejores y castiguen a quienes no cumplan. Partiendo de un hecho evidente: todas las grandes plantillas (en el sector público o en la empresa privada) son difíciles de manejar. Por eso siempre queda mucho margen para mejorar su productividad y entusiasmo. Si se sabe hacerlo.

sábado, 7 de febrero de 2015

Lo que sí y lo que no nos podemos permitir 20150207

Los argumentos utilizados para descalificar a los griegos repiten estereotipos prácticamente idénticos a los aplicados a España y los españoles: poca productividad, buena vida, siesta, comilonas, saraos, alegres imprudencias sureñas... O sea que hemos llevado un tipo de vida que no nos podíamos permitir. Incluyan ahí la sanidad, la educación, un sector público servido por demasiados funcionarios... Lo cual contiene una parte de verdad (sobre todo si hablamos de la economía sumergida, el fraude y la elusión fiscal o la falta de eficiencia productiva), pero no toda la verdad. Ni de lejos. Es significativo que quienes pretenden culpar a todos de la situación actual nunca metan en el saco de los excesos presupuestarios el gasto militar, los créditos y subvenciones a grandes compañías, los privilegios de los oligopolios, ni siquiera las consecuencias de las políticas de escaparate. Grecia no podía permitirse un salario mínimo superior al español, pero sí las fragatas francesas o los tanques Lepoard alemanes que hubo de comprar. Y no me digan que no tiene guasa ver hoy a Draghi ponerse chulo con los de Atenas. Porque el actual jefe del Banco Central Europeo viene de Goldman Sachs, la entidad... ¡que colaboró con los conservadores helenos en la falsificación de las cuentas del país!

España sí se va a permitir hacer frente a las responsabilidades derivadas de la engañosa salida a Bolsa de Bankia (cientos de millones), la indemnización a Florentino Pérez por el fiasco del Castor (proyecto europeo que nos costará a los contribuyentes un mínimo de 2.700 millones), el rescate de las autopistas de peaje de Madrid (más de 3.000 millones)... Y esto, después de las millonadas entregadas a la banca o los créditos fiscales regalados a las grandes compañías. Hasta el plan PIVE, tan alabado, ha acabado subvencionando la importación, porque buena parte de los más casi mil millones que lleva computados han ido a coches fabricados fuera de España. El Dacia Sandero es el número uno. Lo traen de Rumanía por cuenta de la multinacional Renault. Y mientras seguimos endeudándonos. Qué vida más regalada, ¿no? 

viernes, 26 de julio de 2013

Menos mal que aún queda sanidad pública 20130726

La EPA y el PSOE andaluz se quedan para otro día. El suceso en el tren a Galicia le ha dado la vuelta a la actualidad y ha creado ese polo de atención tensa y sobrecogida que producen las tragedias de grandes dimensiones. Tales acontecimientos nos lanzan de bruces sobre la realidad: el ser humano cree que puede dominarlo y controlarlo todo, pero por los intersticios de la tecnología y de los protocolos de seguridad siempre acaba colándose el fallo, humano o de los propios artefactos. No somos nada, dice la gente. Y es cierto. Volamos al capricho del huracán como hojas en la tormenta.

El descarrilamiento del Alvia ha permitido por otro lado contemplar los efectos de la solidaridad ciudadana y sobre todo la eficacia de los servicios públicos que afrontan y palían las consecuencias de catástrofes como esta. La celeridad y calidad de la reacción han vuelto a ser muy notables (como ocurriera cuando los atentados del 11-M y en tantas otras ocasiones). Cientos y aun miles de funcionarios de la seguridad y la sanidad se movilizan en estos casos y su trabajo permite rescatar a las víctimas, atender a los heridos, identificar a los muertos y apoyar a sus familiares en tiempo récord. Y eso que ayer las autoridades políticas pidieron paciencia en lo relativo a las identificaciones para evitar errores (obviamente, quieren disipar la sospecha de que pudiera repetirse la macabra chapuza del Yak).

La sanidad pública, protagonista principal en operativos de esta naturaleza, se alza todavía como un sólido y magnífico edificio. Durante los dos últimos años ha sido erosionado y barrenado sin piedad por los gobiernos de la derecha, pero resiste y es capaz de asumir grandes emergencias. ¿Podrá hacerlo con igual eficacia dentro de otros dos años?

Los destalentados que denigran a los trabajadores públicos y desprestigian los servicios que estos atienden deberían reflexionar al respecto. Si la sanidad, la educación, las pensiones o la asistencia a los dependientes se convierten en un suculento negocio en manos privadas, ¿quiénes rescatarán y atenderán a las víctimas de accidentes como el de Galicia? 

lunes, 15 de octubre de 2012

Lo que es... y lo que no es (con perdón) 20121015

En un artículo que ha ido y venido por las redes sociales, el diputado socialista José Andrés Torres Mora se apoya en su amigo, el filósofo Daniel Innerarity para poner sobre la mesa la relación entre conocimiento y democracia y alertar sobre los fallos cognitivos que impiden ver la complejidad de los fenómenos que nos afectan. Torres Mora reproduce una conversación de taxi en la que apabulló al conductor del vehículo demostrándole, dato a dato, que el presupuesto del Congreso de los Diputados español (87 millones anuales) está muy por debajo (en términos absolutos y relativos) del de los parlamentos francés o alemán (534 y 687 millones, respectivamente) y, ¡oh maravilla!, del que dedican a cada ejercicio el Real Madrid y el CF Barcelona (más de novecientos cuarenta millones entre ambos). La conclusión es obvia: hablamos a menudo sin manejar datos ciertos y precisos. Así, grandes defensores de los estados centralizados, que ponen a Francia como modelo de eficiencia administrativa, no saben u olvidan que el país vecino tiene una plantilla de funcionarios muy superior a la de la atribulada España (aquí estamos, más o menos. a la par con Alemania).

Es cierto que sin conocimiento (por parte de los administradores y de los administrados) no hay democracia. Es imposible afrontar la actual crisis creyendo que ésta es consecuencia exclusiva del despilfarro público (que haberlo lo ha habido, desde luego) y no del estallido de la burbuja inmobiliaria, el fracaso de bancos y cajas y el brutal y anormal incremento del precio del dinero. España no tiene hoy (todavía) una deuda pública intratable pero ésta no deja de crecer por el trasvase al Estado de la deuda privada (bancaria), por un crecimiento de los intereses devengados muy superior al del PIB y por el descenso de ingresos motivado por la recesión.

¿Es todo esto complicado? Sin duda. Pero, como se suele decir ahora, es lo que hay. Mientras, tenemos un Gobierno incapaz, desorientado, incómodo (por todo ello) con la democracia... y mucho peor que el anterior (que a su vez fue desastroso). Efectivamente: qué mala es la ignorancia. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Quince días que estremecieron a España 20120718

Jamás en la vida había visto cosa semejante. Hace quince días me fui de vacaciones para relajarme, y a la vuelta me encuentro el país con los nervios de punta, los bolsillos vacíos y la ansiedad a tope. Acojonante. ¿Cómo pueden empeorar tanto las cosas en sólo dos semanas? ¿Qué locura es ésta? ¿Quién nos ha condenado a empalmar un ajuste tras otro convirtiendo cada sacrificio en un simple aperitivo del que ha de venir después?

Pero yo mismo me respondo, parado ante el espejo. ¿Qué te pensabas. Trasobares? ¿Creías capear una leve tormenta en un vaso de agua? Pues no, querido, estás ante una inflexión de la Historia, una nueva Edad, un giro dramático del Destino... El futuro retrocede sin remisión hacia el pasado. Puede que tú, como tantos otros compañeros de viaje, imaginases un porvenir a salvo de los demonios anteriores. Te equivocabas. Esa derecha política que ha saludado con ovaciones y risotadas los últimos serruchazos es la inaudita reencarnación de aquella otra que estaba dispuesta a destruir España para adueñarse de sus ruinas. Date por contento que esta vez pretende hacerlo por lo fino. A la postre, el qué se jodan de la famosa hija del Gran Imputado es apenas un exabrupto inocuo comparado con lo que los antepasados de la susodicha hicieron tal día hace setenta y seis años.

Por lo demás, si he de decirles la verdad, nada de lo que ha sucedido desde el 1 de julio debería extrañarme. Es un plan que se cumple de manera inexorable. Empobrecimiento, privatizaciones, descaro, fracaso del sistema. osadía de los reaccionarios, respuesta de la ciudadanía... Rajoy es el médico valiente que ya no trata a su paciente con tisanas y emplastos, sino con severas sangrías y tremendas purgas. El paciente, por supuesto, reune sus últimos alientos para rebelarse antes de morir. La gente está en la calle (espérense a ver las manifestaciones de mañana). Obreros, profesores, sanitarios, parados, estudiantes, funcionarios... ¿Funcionarios? Incluyamos entre ellos a la gente de uniforme. También a los policías les han fundido la paga de Navidad. Cuidadín pues, Mariano, que estás jugando con fuego. 



jueves, 23 de febrero de 2012

Racionalizar la administración pública 20120223

En su día, el malogrado Manuel Giménez Abad quiso poner en marcha un ambicioso plan para reformar la administración autónoma. No llegó demasiado lejos, porque para entonces (en la era Lanzuela, segunda mitad de los Noventa) la DGA ya era una máquina pesada y compleja, accesible sólo a la paciencia, la firmeza, las ideas claras y la determinación de crear un cuerpo de empleados públicos cualificado, estable, responsable, respetuoso con la voluntad popular... un cuerpo republicano., algo que nunca existió en España. Aquí, la tradición por la cual cada cambio en los gobiernos viene seguido de relevos en jefaturas de servicios, institutos técnicos o direcciones de hospitales es tan común como absurda y bárbara. Y menos mal que, digan lo que digan, en las plantillas de las instituciones (al menos de las aragonesas) aún queda bastante gente preparada y plenamente consciente de su responsabilidad. No digamos en los grandes servicios públicos. Sólo espero que estas personas, estos trabajadores, no acaben desmoralizados por los recortes, las presiones, la notoria incapacidad de sus jefes políticos y otras plagas que caen sobre ellos.

Al margen de lo que el PP dijera o diga, su llegada al Pignatelli no ha puesto fin a las peores prácticas de la administración aragonesa. Como vemos a diario, se ha nombrado y desnombrado con una frivolidad rayana en el pitorreo. El desliz del consejero Lobón con su anglófono jefe de gabinete o el rifirrafe del consejero Bermúdez de Castro con la suya (a la que, tras cesarla, ha buscado otro enchufe en la tele pública) son dos detalles sintomáticos. La depuración llevada a cabo en casi todos los departamentos ha dejado fuera de juego a excelentes funcionarios que (como predije en su día) ahora cobran por vegetar en algún despacho perdido. No pocos cuadros técnicos bien preparados han sido sustituidos por otros pillados a lazo en el amplio orbe conservador. Y la organización general dista de haber mejorado.

De lo que pasa en otros territorios institucionales (como la DPZ) ya les hablaré más adelante. Mientras, permítanme que contemple con escepticismo el plan de Rudi para inspeccionar su bendita administración.

JOSÉ LUIS Trasobares 23/02/201

domingo, 11 de septiembre de 2011

Rudi quiere gobernar a ritmo lento 20110911

El anterior Gobierno de Aragón (PSOE-PAR) llegó al 22-M semidesmayado, sin iniciativa, empujado por la rutina. Era el más claro indicio de que estábamos ante un fin de ciclo. El PP, sin embargo, emergía pujante con el impulso de quien se sabe cerca de la victoria. Bien, tal victoria se produjo y desde entonces han pasado bastante más de tres meses. Dos se fueron en las extensas y calmosas negociaciones entre el Partido Popular y el Partido Aragonés. Por fin el nuevo Ejecutivo tomó posesión avanzado julio y desde entonces las vacaciones primero y el aterrizaje después han ido consumiendo el tiempo sin que la maquinaria del Pignatelli eche a andar. La presidenta Rudi y sus consejeros todavía no han salido de las vaguedades al uso ni explicado realmente qué iniciativas políticas piensan tomar de inmediato. Los organigramas de los departamentos, institutos y sociedades no acaban de estar cerrados. Se producen bajas y destituciones sin que se sepa quién ocupará las vacantes. A estas alturas, incluso altos funcionarios de notoria ideología conservadora empiezan a mostrar su desaliento por tanta lentitud. Pero nadie que haya seguido de cerca la carrera política de la presidenta puede extrañarse: Luisa Fernanda Rudi nunca se ha caracterizado por su diligencia, prefiere avanzar sobre seguro y evitar las estridencias. Ya lo hizo así cuando fue alcaldesa de Zaragoza.

La inercia que empujó el tramo final de la actual legislatura sigue funcionando. Así, por ejemplo, ha comenzado el curso escolar. Pero la parálisis se deja notar en áreas muy sensibles. No es raro que en el primer semestre Aragón haya sido una de las comunidades que en menor medida ha acumulado déficit: se ha frenado el gasto porque la maquinaria administrativa está parada. Un caso: hasta hace pocos días, los centros especiales de empleo que ocupan a cientos de discapacitados tenían pendiente el cobro de las ayudas preceptivas del Inaem (Instituto Aragonés de Empleo) correspondientes a mayo, junio, extra de verano, julio y agosto. No cuesta imaginar la situación que semejante desfase está produciendo en las empresas afectadas.

Aragón necesita cambiar el rumbo pero para ello es preciso trazar una nueva singladura, saber a dónde se va y alistar una tripulación competente. El Gobierno PP-PAR está desmontando gran parte de la estructura técnica heredada del Ejecutivo anterior. A continuación quiere promover un macroconcurso para zanjar las comisiones de servicio y las interinidades en su plantilla de funcionarios. Entre una y otra cosa, la administración pública puede sufrir alteraciones que se prolongarán durante todo el año próximo. Justo el ejercicio para el cual Rudi ha anunciado una reducción del presupuesto de solo el diez por ciento. ¿Solo? La cosa puede ser terrorífica.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/domingo 11.09.2011

jueves, 1 de septiembre de 2011

Tensión, distensión... y lo que te rondaré 20110901

No sé, la verdad, qué hago todavía con las gafas de sol pretendiendo ligerezas veraniegas cuando la actualidad está tan desquiciada. Podría decirles que con los anteojos oculto la realidad a mis ojos y paso de todo. Porque aquí ya no sabe uno dónde ni cómo ponerse. ¡Y aún no ha empezado el curso!

Salimos del veraneo como entramos: sometidos a la tensión de la crisis. Pero al mismo tiempo estamos sujetos a la calma que produce el ritmo fatal de los acontecimientos. Estamos al borde de la histeria, mas permanecemos quietos en la mata, inactivos, pasivos. La marea nos trae y nos lleva. La ley de la gravedad artificial creada por los mercados financieros nos empuja y estruja. Un día nos enteramos de que cambiar la intocable Constitución es ahora pan comido. Se nos dice que esta es la única manera de evitar no ya que España siga el camino de Grecia y Portugal sino incluso que el euro entre en coma. Y, pese a todo, resulta que a) esta reforma de la Ley de Leyes va a convertirse en un mero enunciado ideológico sin valor operativo, y b) los mercados en cuestión no quedarán satisfechos con esta medida ni con ninguna otra que no sea poner el país en almoneda sometiéndolo al capricho de la especulación salvaje. Eso sí, a la ciudadanía de a pie se lo dan todo hecho. Si quieres, como si no.

Vean, si no, a nuestro enfant terrible del Gabinete Rudi, el consejero Garcés. Propone llevar a cabo un macroconcurso para atribuir de manera definitiva mil quinientas plazas de la plantilla del Pignatelli cubiertas provisionalmente desde hace años. Y uno no puede hacerse a la idea de si eso significará que tales plazas caerán como fruta madura en las manos de quienes las vienen ocupando por graciosa decisión de los anteriores jefes, o si quedarán al alcance de los demás funcionarios, o si se aprovechará la ocasión para amortizar unas y adjudicar otras a personas que sintonicen más con los jefes actuales, o qué. Desde luego el follón que se armará en la Administración autónoma va a ser de órdago. Pero algo hay que hacer en la era PP-PAR para poner orden en el desorden de la era PSOE-PAR.

Olvídense de la dialéctica. Esto es una pesadilla.


J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 01.09.2011