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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Algo más peligroso aún que el yihadismo 20151202

Si se toman medidas urgentes y muy drásticas (que no se tomarán, digan lo que digan EEUU y China), a finales de este siglo la temperatura habrá subido sólo dos grados. En caso contrario el aumento alcanzará tres, cuatro o hasta cinco grados. El Sahel africano seguirá desertificándose, las llanuras de Oriente Medio serán un infierno y el Ártico se licuará. Todo el planeta sufrirá las consecuencias. Además de un incremento de los desastres naturales, los cambios climáticos desarticularán economías, provocarán grandes pérdidas en la agricultura y causarán terribles trastornos de todo tipo, enfermedades incluidas. Por eso, en la cumbre de París, celebrada al rebufo de las alarmas antiterroristas desatadas tras el sangriento 13-N, se está tratando algo muy serio y muy grave. Más incluso que el terrorismo yihadista. A la postre, a los fanáticos que matan y se matan en nombre de Dios se les puede neutralizar de muchas formas (el poder militar del islamismo radical es ridículo, comparado con el de Occidente, Rusia y China), pero al calentamiento global no ha habido nadie capaz de ponerle freno.

Nuestro Mariano ha prometido no sé que cosas en las reuniones de la cumbre parisina. Mientras tanto, la gran multinacional española de las renovables, Abengoa, agoniza víctima de los compadreos y anticompadreos políticos, de una gestión deplorable y de la incapacidad de los bancos para actuar con inteligencia y sentido común. Así funciona la marca España: ineficacia, mamoneo, corrupción y ruina. Los neocones nacionales se frotan las manos. Con las renovables fuera de combate, sólo queda un último recurso, su recurso: la energía nuclear. Es peligrosa, sucia y cara, pero...

La gran manifestación por el clima que se debía celebrar en Paris el 29 de noviembre no se celebró (prohibida en aplicación del estado de emergencia). La posibilidad de ir acabando ya con el uso de derivados del petróleo es muy escasa, por no decir nula. La gente se asfixia en Pekín. Sin embargo, en Madrid, la alcaldesa Carmena casi tiene que pedir perdón por limitar la velocidad de los coches ante el aumento de la contaminación. Alucinante.

martes, 7 de octubre de 2014

A todo se acostumbra uno, incluso a lo peor 20141007



Los viajeros que vuelven de México cuentan cómo aquel país permanece sumido en un perpetuo baño de sangre (acaban de descubrirse las fosas comunes donde policías de Iguala, en Guerrero, quemaron y enterraron a decenas de estudiantes de Magisterio). Pero describen también, con notable espantoso, la progresiva insensibilización de aquella opinión pública, que recibe las noticias más horribles con un aparente fatalismo fruto del hastío, el miedo y la impotencia. Ya se sabe: a todo se acostumbra uno, incluso a lo peor. España, por suerte, no tiene que hacer frente a ninguna forma de guerra híbrida de baja o media intensidad (aquí, la obvia presencia del crimen organizado aún es bastante discreta); sin embargo, fenómenos tan perturbadores como la corrupción (en la política, en las actividades económicas o en el deporte profesional) han generado entre nosotros enorme tolerancia. No se trata solo de que la gente trague con las sinvergonzonerías que conoce a diario (aunque no han faltado casos de evidente complicidad social); me refiero más bien a esa forzada resignación a la mexicana. Sencillamente, la ciudadanía se inhibe mientras maldice para sus adentros.

La revelación del millonario mamoneo (tarjetas black) que se trajeron entre manos directivos y consejeros de Caja Madrid nos ha cogido con la conciencia encallecida. ¿Debería impresionarnos que entre los implicados esté el último jefe de gabinete de Hacienda? ¿Y el exministro socialista?, ¿y el jefe de la patronal madrileña?, ¿y Benito, el de Comisiones? ¿Tendría que impactarnos en diferido recordar que el breve encarcelamiento de Blesa, el banquero del PP, acabó con el procesamiento... del juez (un majara, claro) que se atrevió a ordenar tal medida? A estas alturas, casi que no.


Nuestro lindano, el contagio por Ébola de la enfermera que cuidó al misionero, la compra-venta de partidos de fútbol, el cleptopujolismo, los mil y pico millones que nos costará el fiasco de los depósitos naturales de gas en el Mediterráneo (Castor)... Todo cae sobre nosotros como una sucia y espesa lluvia. Y ya ni nos molestamos en abrir los paraguas. Para qué. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Bajas y altas en la 'marca España' 20140911

La muerte de Emilio Botín ha recibido un tratamiento informativo propio de los jefes de Estado. TVE le dedicó ayer un apoteósico Telediario, en el que salieron todos los portavoces oficiales identificando al finado con la marca España (sólo Cayo Lara negó tal aserto). Perturbadora situación. En realidad, del presidente del BSCH se pueden decir muchas cosas: que cogió un pequeño banco regional y lo convirtió en uno de los más poderosos de Europa y del mundo, que tenía un olfato impresionante para los negocios, que supo usar a los políticos con habilidad inaudita (les daba coba, les echaba la culpa de la crisis... o les metía en su Consejo de Administración, donde hay actualmente dos ministros de Aznar y algún exalto cargo socialista), que deja una herencia incalculable (parte de la cual sigue a buen recaudo en Suiza, tras haber sido legalizada mediante un acuerdo multimillonario con Hacienda), que tuvo sus pequeños encontronazos con la Ley pero salió siempre bien librado (y aunque le condenaron a Sáenz, su consejero delegado, ya salió al quite Zapatero con un oportuno indulto), que fue sin duda el miembro más famoso de una larga y extensa familia integrada durante cuatro generaciones en el núcleo duro (y luego en la misma cúpula) del auténtico poder hispano... Oligarquía financiera (también terrateniente) de libro. Descanse en paz.

Diga lo que diga el de IU, creo que Botín (¡oh, ¡qué apellido tan propio!) sí ha sido un hito de la marca España. Su figura ha simbolizado el éxito, medido en miles de millones de euros. Un éxito total, incontestable y jamás sometido a las revisiones que, en un momento dado, pueden desequilibrar a quienes parecían poderosos pero sólo lo eran de momento (aquel Matas, ese Bárcenas, este Pujol). España eterna.

La marca tuvo ayer una baja... y un alta: Cañete lo ha logrado. Será comisario de Energía y Clima en el Consejo de Europa. ¡De Energía y Clima! Caben al respecto dos reflexiones: a) el bueno de Rajoy ya ha recibido su premio, y b) ¡qué idea tendrá la UE de la planificación energética y del cambio climático... para responsabilizar de tales asuntos a semejante individuo!

jueves, 5 de junio de 2014

Y además... la involución medioambiental 20140605

Les anuncié que Garoña pasaba a la historia. Pues no. El Gobierno (nuclear donde los haya) se ha salido con la suya y conseguirá que siga funcionando. ¿Cómo? Cediendo a las exigencias de Endesa e Iberdrola, propietarias de la vieja instalación. Ambas eléctricas no pagarán tasas por el almacenamiento de los residuos radioactivos y podemos dar por seguro que tampoco habrán de renovar la central mejorando la seguridad. Desde la cabecera del Ebro, el temible cuchillo pende de nuevo sobre nuestras cabezas. Garoña ya dio varios sustos en el pasado.

Esta barbaridad (que en Aragón no ha conmovido a jefe alguno ni mucho menos a la superjefa) forma parte de una aterradora regresión medioambiental. Primero fue la reforma de la Ley de Costas para permitir la regularización de miles de construcciones ilegales. Luego se procuró zanjar anteriores errores en el impulso a las renovables atacándolas sin disimulo, cuando no solo son los sistemas de producción de energía más baratos y menos contaminantes sino que además constituyen uno de los escasísimos ámbitos tecnológicos en los que España es líder. A partir de ahí, el desastre generalizado. Con la gente pendiente de asuntos más perentorios (que estoy sin trabajo, que me bajan el sueldo, que no me operan, que me mandan los chicos a un colegio lejano), pocos están para lujos ecológicos. Por eso, en la reforma fiscal que nos va a caer encima, la bajada del impuesto de sociedades (que nunca ha sido efectivo para las grandes empresas) será justificada con una eliminación de deducciones. ¿Y qué deducción suprimirán? Pues las inversiones en mejoras medioambientales. Genial.

De (peligrosos) absurdos como el recrecimiento de Yesa sobre laderas manifiestamente inestables no les digo nada más. Ahí se está enterrando una fortuna que (como suele ocurrir en la Tierra Noble) pondrá el agua de riego a precio de embotellada. No hay problema, pagaremos a escote. ¡Ah!, bueno... y la aprobación de sondeos petrolíferos frente a nuestras mejores playas y el fracking que está por venir y tanto uso y abuso. ¿Así demuestran los patriotas su amor a España? 


domingo, 29 de diciembre de 2013

Burbuja eléctrica, atraco seguro 20131229

Mientras el Gobierno acordaba una subida de la luz que pareciese liviana comparada con la anunciada tras la última subasta del kilovatio, el precio de dicha unidad de energía descendía al mínimo empujado por los vientos de la borrasca atlántica. Los aerogeneradores (sí, esos molinos que aborrecen los amantes de las nucleares) habían funcionado a pleno rendimiento y las hidroeléctricas también. Pero, claro, tal circunstancia no iba a modificar los planes del ministro Soria (o de Montoro) ni a suavizar las presiones de las eléctricas: al final nos van a clavar, como siempre. Algunos sostienen que todo estaba pactado desde el primer momento según el consabido truco de anunciar una puñalada mortal para dejarla después en un pinchazo cabrón pero más asumible. No sé si la conspiración entre ministros y brokers energéticos existió o no (tampoco sería la primera), pero la realidad está ahí: tendremos que pagar más y encima estar agradecidos.

¿Qué está pasando con la luz? Pues que es un recurso imprescindible en manos del rapaz capital financiero. Este cuenta con la complicidad de los políticos, muchos de los cuales van y vienen por la puerta giratoria que les lleva de su cargo público a sabrosos puestos en las compañías eléctricas o en los fondos de inversión que trafican con el kilovatio. Según los voceros de la derecha, la culpa de la situación actual sería de Zapatero, las primas a las renovables y la moratoria nuclear. No hay tal. El anterior Gobierno gestionó muy mal las ayudas a la instalación de aerogeneradores y parques solares (enseguida hubo fraudes, cómo no), cierto. Pero este es un problema menor.

Las renovables funcionan bien y barato. España es un país perfecto para su utilización. Es increíble que no hayamos diseñado una estrategia para alcanzar por esa vía la autosuficiencia energética, como lo es que en el tejado de cada casa no haya una o varias placas para calentar el agua o generar electricidad. Claro que el Ejecutivo pretende gravar la producción doméstica. No sea que a las grandes compañías se les estropee el negocio.

Resulta que España, aunque parezca mentira, tiene un exceso de producción. No necesitamos nucleares ni otras instalaciones de alto coste. Por eso han fracasado las centrales de ciclo combinado. Las ubicadas en Aragón no funcionan o lo hacen a bajo rendimiento (así lo reconocía recientemente el consejero Aliaga). El carbón, un combustible indeseable, necesita subvenciones. El gas ha de ser importado. Sin embargo, en el colmo del delirio, las famosas subastas trimestrales acaban con todos los kilovatios cotizados al mismo precio: el que marca el sistema más caro.

Esto no es un mercado, es la cueva de Caco. 

 JOSÉ LUIS Trasobares 29/12/2013 

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sábado, 5 de octubre de 2013

Esa peculiar euforia antiecológica 20131005

Como ustedes saben, los terremotos provocados por la inyección de gas en el subsuelo del litoral mediterráneo tienen al personal acojonadito. El inefable ministro de Industria ha dicho que los seísmos no pasarán a mayores. Pero lo cierto es que en su día no se hizo caso a quienes advirtieron de los riesgos, y ahora está zozobrando un proyecto que movilizó mil y pico millones de euros, parte de los cuales procedieron de créditos del Banco Europeo de Inversiones (ya pueden imaginar quién acabará pagándolos). No cabe mejor ejemplo de la estupidez destructiva que anima a quienes manejan este país, siempre dispuestos a violentar el medio ambiente, a malbaratar los recursos naturales, a poner en riesgo a la población... y a tirar el dinero (o malversarlo).

También sabrán que nuestro ínclito presidente ha sido el primer mandatario occidental que ha visitado Fukushima, aprovechando el viaje para cantar las excelencias de la energía nuclear allí mismo, a pie de catástrofe. Ha sido una forma delirante, rastrera y mísera de bailarles el agua a los presuntos inversores japoneses y de afirmar en el exterior la voluntad de darle al átomo en el interior. El lobi atómico español quiere que sus centrales funcionen 20 años por encima de su máxima vida útil y que las empresas beneficiarias del chanchullo no deban apechugar con el gasto de almacenar los letales residuos que dejan los reactores. Bajo los focos, Garoña: la central ubicada en la cabecera del Ebro, que debe ser desmantelada pero cuya continuidad se está subastando en los más altos despachos.

Y sabrán igualmente que, aquí mismo, el Ayuntamiento de Sallent anda loco con el pinchazo de su plan para urbanizar a lo grande el Estacho de Lanuza, donde la inestabilidad del terreno ha impedido construir apartamentos a tutiplén. O recordarán la millonada que llevamos metida en consolidar los futuros estribos de la nueva presa de Yesa en una zona igualmente inestable.

¿Será posible que el único lugar de España objeto de severas precauciones sea el solar donde debía ir el hospital de Teruel? 

jueves, 30 de mayo de 2013

Nuclear sí... ¡Por supuesto! 20130530

Escribir este artículo es por demás, lo sé. Pues si ayer denunciaba la extraordinaria pasividad social e institucional ante el muro de silencio que rodea la absorción de Caja3 por Ibercaja, ¿por qué vengo hoy a extrañarme de otros absentismos políticos y ciudadanos? Porque no tengo remedio, o tal vez porque mi oficio me obliga a explicar y analizar justo aquello que los más poderosos desearían mantener oculto. Llámenlo deber, obsesión o vicio. Más bien lo último.

Recordarán que saludé aquí el cierre de la central nuclear de Garoña, en la cabecera del Ebro (sí, ese río que pasa ante la puerta de nuestras casas). Vieja y llena de achaques, la instalación parecía no convenir a la empresa propietaria (Nuclenor=Endesa+Iberdrola) aunque el Gobierno de Rajoy (compulsivamente favorable a todo lo que atente contra el medio ambiente) estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de mantener vivo el poder del uranio. Bueno, pues ahora resulta que ambas partes están aproximándose tras un complicado chalaneo. Y los reactores ya no van a ser desmantelados. Traman su reactivación ante el pasmo de los expertos independientes, aterrados por la posibilidad de que Garoña llegue a cumplir 60 años, una locura. La espada de Damocles vuelve a pender sobre las cabezas de millones de españoles (incluidos los aragoneses, claro). Pero los jefes de la Tierra Noble no han dicho ni mu (ni siquiera beee).

Hay que ser humanos y comprender que los citados mandamases bastante tienen con fingir que se oponen al déficit asimétrico que Marianico ha prometido al separatista Mas, y a los españolísimos Fabra y Valcárcel. Y si nuestra amada DGA no se inmuta (¿quizás se alegra?) cuando los hospitales públicos permanecen día tras día sin limpiar... ¿acaso debería preocuparse por tener una central atómica obsoleta en el patio trasero?

¡Ah!, pero no nos rasguemos las vestiduras maldiciendo a los políticos. Ellos no tienen toda la culpa. En buena medida se limitan a seguirnos la corriente. Y si no ven a la gente preocupada por la radioactividad, ¿por qué habrían de preocuparse ellos? 


lunes, 20 de mayo de 2013

Autosuficiencia energética... ¿Qué plan? 20130520

Hubo una época en que los jefes de la Tierra Noble tiraban mucho de autoestima porque creían que nos la podíamos pagar. Ahora no, ahora pintan bastos. Fíjense ustedes en que Aragón (ubicado tradicionalmente en la España del norte, con indicadores un poco mejores casi siempre que la media española) está cayendo hoy a más velocidad que sus vecinos. Todavía tenemos alguna ventaja (¿la herencia de la que tanto hablan Rudi y los suyos?), pero el paro sube a toda hostia y el empobrecimiento y el desplome del PIB. Así no hay forma de ponerse optimista.

En medio de tantos recortes, ajustes y desgracias de todo tipo, nuestro Gobierno autónomo aún es capaz de sacarse conejos de la chistera. El último es un plan de autosuficiencia energética que se desarrollará hasta el 2020 y que por lo visto va a ser la mundial, con una expansión sin precedentes de las renovables. Según la presidenta y su consejero de Industria, Arturo Aliaga, la cosa es fácil: la iniciativa privada invertirá 12.000 millones y la propia DGA... 126. ¿Será posible semejante milagro? No sé qué decirles. Mi natural incrédulo tiende a ponerme cenizo; pero dejemos correr el tema, a ver hasta dónde llega.

Menos dudas tengo respecto a la eventualidad de que, si las pruebas y sondeos que se van a realizar dan resultados positivos, veremos cómo el fracking se instala entre nosotros. Sería lo normal en un territorio que nunca ha puesto demasiadas trabas a las empresas duras, a las cementeras, a los cultivos transgénicos y a otras bendiciones que hacen ricos a unos señores de fuera y dejan aquí dentro un rastro de destrucción, veneno e impacto medioambiental. El fracking anda rondando España, donde el Ejecutivo de Rajoy parece muy favorable a este brutal modo de obtener recursos energéticos. Si la barbaridad cuaja, den por seguro que el Aragón oficial se abrirá de piernas ipso facto. Nuestros mandamases son así de tremendos.

Mientras, soñaremos con modernos molinos de viento, inversiones privadas milmillonarias y autoestima semigratuita. Ojalá, al despertar, no nos rodeen los monstruos del fracking. 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Al menos dos buenas noticias 20121229

Como bien saben vuesas mercedes, según las reglas del periodismo clásico las buenas noticias no son noticia. Pero como estamos acabando un año de traca, en el que los medios parecían las páginas del Apocalipsis (incluso hubo momentos en que Aragón TV se vio obligada a dejar el mundo de Yupi-Biel para contarnos cosas desagradables), pues hoy voy a comentar dos sucesos afortunados. O por lo menos que a mí me lo parecen.

El primero: cierra definitivamente la central nuclear de Garoña. Los aragoneses, como el resto de los ribereños, hemos vivido durante decenios ajenos a que en la cabecera del Ebro había un artefacto capaz de sembrar la muerte y la desolación a lo largo y ancho de todo el valle si algún fallo (y hubo bastantes) llega a degenerar en catástrofe. Tuvimos suertecica, ya pueden ustedes celebrarlo. O mejor, celébrenlo ahora y repitan la fiesta el día en que la instalación sea desmantelada por completo.

Lo más genial es que Garoña ha sido cerrada por decisión de Endesa e Iberdrola, que la gestionaban conjuntamente. No les salía a cuenta. El Gobierno (este de ahora) se ha quedado con un palmo de narices porque está convencido de que la energía nuclear es la mundial. Bueno, ojalá algún día lleguemos a saber de verdad cómo va el asunto de la electricidad en este país (un laberinto de trucos contables, macrosubvenciones, complicidades políticas y atracos al consumidor). Fliparíamos.

El segundo: el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente así como los regantes del Altoaragón renuncian a ejecutar (nunca mejor dicho) el pantano de Biscarrués. Asumen como mejor alternativa la llamada balsa de Almudévar, que es mas factible, de mucha más capacidad y de un impacto infinitamente menor.

Magnífico. La Galliguera salvará sus proyectos turísticos, y los regantes tendrán agua (si llueve). Aunque los recalcitrantes no ceden. Quieren el pantano por encima de todo. Será por ganicas de joder. ¡Ah!, y el PSOE, en un alarde de progresismo medioambiental, se ha puesto a la cabeza de tal cabezonería. Qué calvario. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Nuestra espada (nuclear) de Damocles 20120910

Salvo sorpresa de última hora, en el verano del 2013 se cierra Garoña, en el Alto Ebro. Loados sean los dioses. Nuclenor (Iberdrola y Endesa), empresa propietaria de la central nuclear, venía negociando con el Gobierno la prórroga de la vida operativa de dicha instalación, que ya había recibido luz verde (al Ejecutivo central y al de Castilla-León la cosa les ponía mogollón). Pero no han logrado acordar las condiciones y los costes fiscales. Las eléctricas, con su voracidad habitual, querían llevarse crudos los beneficios de un artefacto más que amortizado, y pretendían mantenerlo en funcionamiento como hasta ahora: sin revisión del reactor, sin reparaciones ni medidas adicionales de seguridad.

Garoña ha sido (y es) una espada de Damocles suspendida sobre nuestras cabezas. Un accidente de envergadura proyectaría la sombra de la contaminación nuclear sobre todo el valle del Ebro con un impacto social y unos costes incalculables (ya saben ustedes que ningún seguro cubre ese tipo de siniestros). La central tiene un reactor del tipo BWR, desarrollado por General Electric en los años Sesenta, que empezó a funcionar en 1971 y cuya actividad no debía superar los cuarenta años. Hay más: los incidentes documentados empezaron a producirse en 1989 y desde entonces han sido constantes: fallos en válvulas, conatos de incendio, pérdida de aguas contaminadas... En Bélgica se han detectado fisuras en dos reactores del mismo tipo. Aquí no sabemos cómo estará el tema, porque el Consejo de Seguridad Nuclear no ha hecho ninguna inspección directa.

Parece increíble que los incautos y desapercibidos habitantes del valle del Ebro nos hayamos comido con patatas una amenaza semejante (sólo denunciada por las organizaciones ecologistas). Hace unos meses, sin embargo, los ayuntamientos de las ciudades que podrían verse afectadas por una crisis en Garoña empezaron a tomar posiciones contra la prórroga (también el de Zaragoza e incluso el de Vitoria, gobernado por el PP). 

Así que ya ven: bien está lo que bien acaba. Pero nos queda un año de zozobra. La espada sigue ahí.