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jueves, 3 de diciembre de 2015

Para entender el presente, estudien el pasado 20151203

El pasado nos atormenta. Ahora, quienes defienden las peores opciones para el agitado presente, intentan impedir cualquier mirada retrospectiva. La memoria está mal vista. Y no sólo en España, sino en el resto del mundo. Las tendencias actuales, la cultura post, la fugacidad de los mensajes que llegan y se van a toda leche, la juventud mental que impera... todo empuja a desechar lo viejo. La Historia no se ha acabado; su conocimiento, sí.

España, por supuesto, carece de Edad Contemporánea. Los agujeros negros van de las guerras carlistas al franquismo, pasando por las dos repúblicas, el desastre del 98, la Restauración, la Guerra de África y la propia Guerra Civil. En estas fiestas del Pilar, la pregonera, Carmen París, se lanzó a cantar una jota tradicional alusiva a la sangría que hubo en el Rif entre 1909 y 1927. Casi nadie entendió la cosa. Algunos criticaron a la cantante por sacar a relucir aquello. 

Ahora, la imposición del olvido como deber político se proyecta sobre la cuestión del yihadismo. ¡Ojo --advierten los comunicadores oficiosos--, que nadie se ponga a recordar los antecedentes de esta tormenta de fanatismo que azota al Islam! Si lo hacemos --insisten--, ¿hasta dónde llegaríamos? ¿Al desenlace de la Guerra del 14? ¿A la fundación de Israel sobre suelo palestino? ¿A las consecuencias del imperialismo petrolífero? ¿A la alianza de Occidente con la Arabia wahabí? ¿A la guerra de Afganistán? ¿A la invasión de Irak y la desestabilización de Libia y Siria?... Y eso no, claro. De ninguna manera. Si recapitulamos, acabaremos deduciendo, por fuerza, que además de la regresión política y social que arrebata hoy día a millones de musulmanes, otros factores nos han traído hasta aquí, hasta las matanzas y la locura del Estado Islámico.

Sin embargo el pasado condiciona nuestro presente. Ese sucio pasado. Fíjense: sin las últimas guerras balcánicas, no habría decenas de miles de kalashnikovs en manos de los traficantes de armas. Con esos fusiles, comprados fácilmente en el mercado negro europeo, disparan los asesinos yihadistas. La Historia ajusta cuentas.

(Y yo entro en campaña). 

JLT  03/12/2015

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Si hay guerra... ¿quién es el enemigo? 20151125

Ya sé, ya sé que el enemigo es el Estado Islámico (EI) y Al Qaeda y las células autónomas y los lobos solitarios y los jeques del Golfo que ponen la pasta y los traficantes del petróleo producido en los pozos capturados por la yihad... En estas andaba yo cuando me llegó la noticia de que el ejército turco había derribado un bombardero ruso en la frontera con Siria, y me quedé en blanco. Porque en este caso no sé si el enemigo es el malvado Putin, cuyo despliegue aéreo sobre Siria era alabado por muchos portavoces occidentales y con el que pronto ha de entrevistarse monsieur Hollande, o lo es el islamista (¿moderado?) Erdogán, miembro de la OTAN y por tanto parte de Occidente, pero que viene haciendo cosas muy raras como atacar a los kurdos cuando estos se movilizaban para defender a sus hermanos sirios de la última ofensiva del Estado Islámico. Según no pocas fuentes, el incidente podría tener su origen en que los rusos se han puesto a bombardear las larguísimas caravanas de camiones cisterna en las que el EI traslada su petróleo para venderlo... en Turquía. Cualquiera sabe.

Por supuesto, reconozco la naturaleza malvada, fanática y criminal del EI y de Al Qaeda. ¿Y qué? Si las policías de Bélgica y Francia (más los respectivos servicios de ¿inteligencia?) no dan pie con bolo, si los servicios antes citados no son capaces de hackear el despliegue en internet de los yihadistas, si Oriente Medio no se estabiliza, si no es posible cortar las fuentes de financiación del EI, si la compra-venta de armas y municiones sigue descontrolada... toda la verborrea antiterrorista y el énfasis y las melonadas belicistas que sueltan los bocazas son humo. Como lo de Ciudadanos, poniéndose ahora en plan heroico.

En medio de este siniestro pim pam pum (me decía la periodista siria Lina Chawaz que sobre Siria, donde cien facciones armadas pelean entre sí y contra el régimen, el tráfico aéreo militar es intensísimo y la gente ya no sabe ni quién la bombardea), en medio de esta locura (el corazón de Europa, en estado de sitio)... el PAR se ha sumado al pacto antiyihadista. ¡Tiembla, tiembla, maldito Califato!


martes, 17 de noviembre de 2015

Crónica pasmada de tres días de guerra 20151117

¡C'est la guerre!, le escuché a Hollande la misma noche del viernes/madrugada del sábado. Tenía cara de susto. Pero era su obligación adoptar poses marciales y disimular el tremendo fallo operativo de los servicios secretos y la policía francesa, que acababan de perder París a manos de ocho fanáticos suicidas. Con la guerra en marcha, el domingo al mediodía subí al paso del Portalet para ver cómo funcionaba el control de la frontera. Sin embargo no había control alguno. La Guardia Civil había estado por allí durante la mañana pero se había ido. De la Gendarmeria, ni rastro. Luego, durante todo el día de ayer, las manifestaciones de solidaridad y repulsa se mezclaban con el eco de los llamamientos a bombardear más y mejor, a no tener piedad, a rechazar que esto tenga algo que ver con la invasión de Irak y Afganistán y la desestabilización de Siria y Libia... Y los más aguerridos eran los que en marzo del 2004 intentaron aprovechar la masacre de Madrid para ganar las elecciones, mintiendo sin rubor.

Francia despliega soldados por las calles y reformará la Constitución porque en la guerra... como en la guerra. Putin, ayer denostado por belicista, ha pasado a ser admirado por el mismísimo Sarkozy. Claman los portavoces de los partidos españoles, los periodistas, los expertos, la impresionada ciudadanía de a pie. Por suerte, la renta variable europea se ha estabilizado en el curso de una sola jornada. Bajan líneas aéreas y cadenas hoteleras; suben las fábricas de armamento.

Mal momento para intentar llamar la atención sobre los errores cometidos en Oriente Medio, que tanto han favorecido al yihadismo. O para advertir que este enfrentamiento es muy asimétrico (el poder destructivo de Occidente y Rusia es infinitamente superior al del Estado Islámico), pero también complejo y no convencional. Podemos ha intentado racionalizar la situación y todos los demás le han caído encima, en un magnífico alarde de oportunismo electoralista (Ciudadanos sí está listo para aprobar cualquier intervención en Siria. ¡Olé!).

Tres días ya de guerra. Y espera.

JLT  17/11/2015

lunes, 9 de noviembre de 2015

El general más valiente 20151108

Ya no importa tanto que haya bajado en paracaídas ni que su presencia en la futura candidatura de Podemos por Zaragoza ponga en evidencia aquellas primarias de cartón piedra. Todo esto pasa hoy a segundo plano, cuando José Julio Rodríguez está siendo objeto de mil ataques por parte de la misma derecha que hubiera aplaudido su entrada en política... a condición de hacerlo en las filas del PP o de Ciudadanos. Es acojonante que en un país donde se toleran (más o menos) los desahogos fascistoides de los militares más tronados, donde se silencian los casos de corrupción en el seno del Ejército y del complejo industrial anejo, donde los abusos de poder y el acoso sexual se zanjan expulsando a las víctimas, donde, en fin, un manto de silencio disimula cualquier inconveniencia... el malo de la película sea un general que ha tenido el valor de comprometerse con un partido de izquierdas.

En las últimas 72 horas, de Rodríguez se ha dicho de todo. Su biografía profesional y personal ha sido escrutada a la búsqueda de cualquier borrón. El Gobierno, obviamente encabronado, le cesó el viernes a título imaginario (cesarle... ¿de qué?), antes de atender su previa y reglamentaria solicitud de salir de la reserva para poder ser candidato. TVE dio esta noticia de la forma más improcedente. Uno veía el demencial akelarre y no podía por menos que empatizar con alguien capaz de meterse en una situación donde tiene tanto que perder y tan poco que ganar, salvo la satisfacción de ser coherente con sus criterios políticos.

En esta España abducida por la amnesia y la mentira, la existencia de militares demócratas y progresistas es uno más de los muchos agujeros negros que perforan el pasado reciente. Desde Riego hasta los de la UMD, una larga estela de nombres y hechos jalona la alianza entre ciudadanía y milicia. El franquismo, claro, se aplicó a borrar el recuerdo de aquellos generales y oficiales. Aunque parezca increíble, las izquierdas más duras han interiorizado y asimilado esa ignorancia forzada.

Podemos, ciertamente, está cogida en su propia trampa (además de ser objeto de un campaña de descrédito como no se había visto desde la Transición). Sus iniciales deslices antipolíticos, la demagogia en relación con cargos, sueldos y coches oficiales (¡la casta!) les pasa factura. Como sus renuncios en materia de democracia interna.

Pero no es menos verdad que si un partido aspira a ser alternativa tiene que contar con personas honestas, que además posean una alta cualificación profesional: técnicos del Banco de España, inspectores de Hacienda, economistas, ingenieros, diplomáticos, juristas... militares. Como Rodríguez. Al que, visto lo visto, el valor no se le supone. Lo ha acreditado.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Reflexiones en el Día de los Difuntos 20151102

En Youtube se puede ver de todo. Hay un vídeo (localícenlo en watch?v=1Q60yBQG8XI) de algo más de tres minutos que procede de la televisión rusa y fue rodado en los arrabales de Damasco, en medio de la ofensiva del ejército regular sirio. Adobado con una opresiva banda sonora, las vistas aéreas de un gran barrio completamente devastado por la guerra, donde los tanques disparan y los soldados corren encorvados buscando ángulos muertos, es una de esas escenas de futuro distópico que me espantan y, al tiempo, me fascinan. Muy ilustrativo para este Día de los Difuntos, abducido por la larga fiesta de jalogüín por obra y gracia de la identidad transcultural en la que (felizmente) nos ha sumergido la inquietante globalización.

Nunca hubo en el planeta tanta gente viva ni nunca jamás la muerte estuvo tan presente en nuestra realidad cotidiana. Con una tele de plasma en el salón de cada casa, además de ver de vez en cuando (ahora, a menudo) al presidente Rajoy, podemos asomarnos a la actualidad y a la ficción (cuyas imágenes cada vez son más parecidas) para reír... o llorar. Hagámonos a la idea de que el mal campa a sus anchas por un mundo en el que las buenas causas forcejean impotentes, como voluntariosas tiritas intentando taponar una herida descomunal. De tal manera que uno va por ahí equiparando canalladas de unos y otros (Occidente y Oriente, Norte y Sur, Europa-EEUU y Rusia-China, sunnitas y chiitas...) sin hacerse ninguna ilusión. Tiempo de cinismo.

La democracia, pobre, retrocede en Venezuela pero también en los bien mirados México o Turquía (en ambos países la vida y la libertad de los periodistas vale bien poco). No digamos en Arabia Saudí y los emiratos. Imposible elegir bando en Siria, donde la guerra ha alcanzado proporciones y características atroces. La insensibilidad de Europa (la UE solo ha reubicado 86 de los 160.000 refugiados que pactó) debería avergonzarnos... Da miedo, porque a diferencia de otros momentos de la Historia ahora nos enteramos de todo al segundo. Sin embargo hay que seguir adelante. Hoy puede ser un buen día. Y además es fiesta.

martes, 27 de octubre de 2015

Misterio y desastre en el mar saharaui 20151027

El helicóptero Superpuma del 802 Escuadrón de Búsqueda y Rescate desapareció de los radares a las 15 horas del jueves. Volaba desde Senegal hacia la base canaria de Gando. A partir de ese momento, una increíble combinación de despropósitos, fallos y carencias convirtieron el accidente en un nuevo misterio de la siempre misteriosa actividad del Ministerio de Defensa. El titular de dicho departamento, Pedro Morenés, y sus portavoces han manejado el caso desastrosamente. Cuatro días después, cuando escribo este artículo, tres militares españoles siguen desaparecidos. El secretismo oficial ha logrado mantener el tema en un segundo plano informativo. Pero ya se han filtrado algunas particularidades del caso: Marruecos nos ha tomado el pelo, el despliegue en ayuda de los tripulantes del Superpuma ha sido tardío y lamentable, la confusión es total... y España, una vez mas, ha mostrado su debilidad militar.

¿Han sido secuestrados por piratas los tripulantes del Superpuma? ¿Perecieron o están a la deriva en su balsa o en algún cayuco local? ¿Por qué aseguraron los marroquíes que ellos ya habían rescatado a nuestros militares?... No se sabe. Pero el misterio tiene otras vertientes aún más obvias: ¿Si el helicóptero flotaba sobre el océano frente a las costas del Sáhara, cómo es posible que no se activase una operación de rescate inmediato manteniendo la zona bajo control mediante medios aéreos? ¿No había en Canarias un patrullero de altura que pudiera alcanzar en horas la zona crítica? ¿Quién fue el responsable de que se hiciera el sábado lo que había que hacer el jueves y el domingo lo que hubiese sido necesario el viernes?

Pero no nos extrañemos. Mandamos tropas a la exYugoslavia, a despeñarse con los BMRs por la carretera del Neretva. Perdimos a toda la célula del CNI en Irak, masacrada por no se sabe quién. Y la catástrofe del Yak... Eso sí, el PP ha manejado siempre estas cosas con un desparpajo extraordinario. Si lo del helicóptero pasa cuando Chacón era ministra, ni les cuento.

Oye, y ahora veo a Rajoy por la tele. Cuenta maravillas. Rebosa autoestima. Otro misterio, mira. 

jueves, 29 de agosto de 2013

De la comedia de Gibraltar a la tragedia de Siria 20130829

La llamada política exterior de los estados (por lo menos de los estados que pueden permitirse tenerla) es una suma de hipocresía, sucios intereses y total amoralidad. Pero este hecho archiconocido (tanto que las revelaciones de Wikileaks apenas nos sorprendieron) puede dar lugar a jocosas comedias o a terribles tragedias.

Lo de Gibraltar, por ejemplo, es una magnífica broma, un conflicto de mentira, una alegre trifulca entre tramposos. Desde los sacristanescos argumentarios del Gobierno español (descubriendo de repente el tráfico de tabaco o resucitando las denuncias ecologistas sobre la importación al Peñón de arenas extraídas en el litoral andaluz) hasta los aspavientos imperiales británicos (a Cameron también le viene bien distraer a sus clientes con el rollo patriotero), pasando por el cinismo de las instituciones europeas (que niegan el blanqueo de capitales en Gibraltar)... todo, absolutamente todo rezuma falsedad y cachondeo. Pero ellos lo saben, nosotros también y los únicos daños colaterales los sufren los currantes españoles que deben ir cada día a la Roca, los pescadores algecireños usados como excusa... y el sentido del humor de muchos compatriotas incapaces de entender el mejor chiste de esta escenificación: que sea Cañete, nuestro ministro ¡de Medio Ambiente!, quien clame por la limpieza de las aguas de la Bahía de Algeciras cuando él mismo parece haber estado implicado en el negocio de las gasolineras flotantes que llenan de chapapote la zona.

Pero en Siria muere gente inocente, mucha. Hay allí una guerra sin cuartel entre un régimen criminal y una oposición trufada de criminales y terroristas. Ahora Occidente quiere intervenir (como en Irak, como en Afganistán, como en Libia) y a la vista de experiencias pasadas sabemos que los futuros bombardeos sólo causarán más víctimas y desestabilizarán hasta el paroxismo una zona que ya arrastra decenios de desestabilización. España acompañará en la jugada a sus aliados aduciendo motivos humanitarios. Mientras, vende armas a Egipto, como si en este país no se cometieran crímenes. Una sangrienta tragedia. 

martes, 28 de mayo de 2013

Patriotas de guardarropía y otras traiciones 20130528

Nadie del PP fue al acto en memoria de quienes fallecieron en el accidente del Yak. Por supuesto. El mayor desastre sufrido por los ejércitos españoles desde la última guerra africana (Sidi Ifni, 1957-58) ha desvelado el cinismo y el desapego con que la derecha española trata a quienes, sin embargo, usa siempre para defender sus intereses. La muerte de 62 militares hacinados en aquel mísero avión destapó con terrible brutalidad el oscuro panorama de un ministerio que había convertido el transporte de las tropas enviadas a Asia Central en una sucia combinación de apaños, trinques y desprecio por la vida de los soldados. Lo de echar tierra sobre el asunto a toda velocidad y llenar los ataúdes de restos humanos cogidos a voleo constituye el colofón sádico a un suceso escandaloso gestionado con su maestría habitual por Federico Trillo, actual embajador en Londres.

A partir de esa experiencia, el alineamiento de la gente de orden con los ejércitos (y viceversa, pues los militares suelen ser más bien conservadores) hay que entenderlo como una contradicción absoluta, una más de las que arrastra España. Pero además, en año y medio, el Gobierno Rajoy sigue acumulando ejemplos flagrantes de lo que va entre el dicho y el hecho, y no me refiero en particular al incumplimiento de su programa sino a detalles igual de sugerentes. Tenemos ahí el giro en las políticas relativas al País Vasco, el chalaneo con Mas y, de guinda, el actual barullo del déficit asimétrico de las autonomías. Los argumentos patrioteros (algunos obviamente estúpidos) han dejado paso a un oportunismo barato. Mariano es tan mansurrón como José María fue un valentón de sainete.

España, la gallarda España reaccionaria, se ha comido con patatas las nacionalizaciones ejecutadas en Argentina o Bolivia, los desplantes de los caudillos venezolanos, los abusos y crímenes de Marruecos en el Sáhara (donde personas con nuestro DNI en el bolsillo son asesinadas impunemente)... y ahora, de postre, Gibraltar en la UEFA. Sin rechistar, que Cameron es amigo y se ha venido a Ibiza. ¡Madre mía, si esto pasa gobernando el PSOE! 

martes, 5 de marzo de 2013

Al menos... ¡viva el 5 de Marzo! 20130305

El 5 de Marzo es una fecha histórica, una de las pocas efemérides que recuerdan la victoria del pueblo (zaragozano) frente a las fuerzas de la reacción. Por eso he criticado sistemáticamente los intentos (y no han sido pocos) de acabar con la celebración, que Franco prohibió durante 40 años. Me gustaría, desde luego, que la Cincomarzada se desarrollase envuelta en espíritu cívico, que jalonase año tras año nuevos éxitos de la ciudadanía sobre la burricie, la guarrería y el gamberrismo (que vienen a ser la misma cosa). Pero eso llegará, o está llegando. Mientras, alegrémonos porque somos herederos de aquellos zaragozanos liberales que unidos a la Milicia Nacional y a la guarnición de la plaza impidieron que los partidarios del absolutismo se apoderaran de la ciudad.

Aquel 5 de Marzo se cumplió la máxima de que, si el pueblo en armas es secundado por el Ejército regular sujeto a la soberanía popular, los enemigos de la libertad no tienen nada que hacer. El fenómeno se comprobó nuevamente el 18 de julio del 36, cuando capitales como Sevilla o la propia Zaragoza cayeron en manos de la rebelión antirrepublicana por la masiva defección de militares y guardias civiles o de asalto. En cambio, en Barcelona, Madrid o Valencia, la unión de ciudadanos y uniformados impidió el triunfo de los facciosos.

Y que nadie tiemble por la evocación de hechos violentos de nuestro pasado. Conocer y comentar la historia de nuestro país es la mejor vacuna para que los cuatro jinetes malditos no vuelvan por aquí. En estos momentos, la crisis que atravesamos produce excusas para que algunos fanáticos se exalten y pidan volver atrás, al más oscuro pasado. No creo que sus entusiasmos tengan opción de convertirse en hechos porque provienen de un tiempo que ya pasó. El nacionalcatolicismo y el fascismo (en España, el uno arropó al otro) no serían hoy sino factores muy secundarios en el populismo ultraliberal y superconservador que de hecho ya se exhibe desde el poder político y fáctico. Por eso, y aunque algún general en la reserva ande por ahí diciendo tontadas, de momento- ¡Viva el 5 de Marzo! 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Patrioterismo y ruido de sables 20121210

Las últimas veces que he tenido una conversación con militares de alta graduación me han parecido personas razonables, cultas y, si no progresistas, al menos adecuadamente convencidas de las bondades de los sistemas democrático-liberales. No les imagino haciendo ruido con los sables ni pensando que su función pueda ser la de resolver los conflictos políticos sacando tanques a la calle. Y sin embargo, cuando leo el ya famoso blog del teniente general (retirado) Pedro Pitarch siento un cierto vértigo pues no creo que este caballero escriba a humo de pajas. Su denuncia de un power point que circula por la red y en el cual se ensalza el papel de los militares en el aplastamiento de la insurrección catalanista del 34, la posterior toma de Barcelona por las tropas de Franco al término de la Guerra Civil y finalmente el fusilamiento del president Companys contextualiza la campaña que la extrema derecha puede estar llevando a cabo en medios castrenses. Esto es inaudito, sí. Pero es que estamos en España y aquí la Historia que pretendemos olvidar no abandonará jamás nuestros subconscientes.

Ya saben ustedes que las advertencias de Pitarch han tenido mucho más impacto después de que el ministro de Defensa tuviera que cesar al general Ángel Luis Pontijas por un editorial en la revista Ejército (publicación del Ejército de Tierra) en contra de la política soberanista de Artur Mas. Para colmo se sabe que dicho editorial fue conocido antes de su publicación por otros militares.

Volver al espíritu del 23-F me parece surrealista. Aquello desde luego tuvo maldita la gracia, pero los protagonistas de la intentona (a quienes tuve ocasión de ver de cerca durante numerosas sesiones del juicio al que fueron sometidos) eran unos auténticos payasos, unos dementes y además unos chapuceros. ¿Cómo podrían inspirar a una persona cuerda?

Si los militares profesionales de hoy son quienes dicen ser, no pueden (al menos no la mayoría) ser abducidos por patrioterismos baratos. Lo impide su formación, su inteligencia y su sensibilidad. Sólo le faltaba a esta crisis que los sables hiciesen ruido. 

JOSÉ LUIS Trasobares 10/12/2012

miércoles, 18 de julio de 2012

Quince días que estremecieron a España 20120718

Jamás en la vida había visto cosa semejante. Hace quince días me fui de vacaciones para relajarme, y a la vuelta me encuentro el país con los nervios de punta, los bolsillos vacíos y la ansiedad a tope. Acojonante. ¿Cómo pueden empeorar tanto las cosas en sólo dos semanas? ¿Qué locura es ésta? ¿Quién nos ha condenado a empalmar un ajuste tras otro convirtiendo cada sacrificio en un simple aperitivo del que ha de venir después?

Pero yo mismo me respondo, parado ante el espejo. ¿Qué te pensabas. Trasobares? ¿Creías capear una leve tormenta en un vaso de agua? Pues no, querido, estás ante una inflexión de la Historia, una nueva Edad, un giro dramático del Destino... El futuro retrocede sin remisión hacia el pasado. Puede que tú, como tantos otros compañeros de viaje, imaginases un porvenir a salvo de los demonios anteriores. Te equivocabas. Esa derecha política que ha saludado con ovaciones y risotadas los últimos serruchazos es la inaudita reencarnación de aquella otra que estaba dispuesta a destruir España para adueñarse de sus ruinas. Date por contento que esta vez pretende hacerlo por lo fino. A la postre, el qué se jodan de la famosa hija del Gran Imputado es apenas un exabrupto inocuo comparado con lo que los antepasados de la susodicha hicieron tal día hace setenta y seis años.

Por lo demás, si he de decirles la verdad, nada de lo que ha sucedido desde el 1 de julio debería extrañarme. Es un plan que se cumple de manera inexorable. Empobrecimiento, privatizaciones, descaro, fracaso del sistema. osadía de los reaccionarios, respuesta de la ciudadanía... Rajoy es el médico valiente que ya no trata a su paciente con tisanas y emplastos, sino con severas sangrías y tremendas purgas. El paciente, por supuesto, reune sus últimos alientos para rebelarse antes de morir. La gente está en la calle (espérense a ver las manifestaciones de mañana). Obreros, profesores, sanitarios, parados, estudiantes, funcionarios... ¿Funcionarios? Incluyamos entre ellos a la gente de uniforme. También a los policías les han fundido la paga de Navidad. Cuidadín pues, Mariano, que estás jugando con fuego. 



sábado, 8 de octubre de 2011

Política más allá del delirio 20111008

A mí no me pone criticar a los políticos porque sí. Por eso, de cuando en cuando, aludo a las cargas de los cargos públicos y advierto sobre esa fiebre destructiva (supuestamente antipolítica, pero a menudo cargada de ecos neofascistas) de quienes hacen tabla rasa y cargan contra todo y contra todos los que se mueven en el ámbito institucional. Eso sí, he de reconocer que los jefes se lo montan de fábula a la hora de dar motivos para que abominemos de ellos. Lo del escudo antimisiles en Rota, por ejemplo, me ha dejado atónito. ¿Delira Zapatero? ¿Alucina Rubalcaba? ¿Pretende el PSOE conseguir que el PP se vaya a los dos tercios del Congreso y esté en condiciones de ponerse España por montera?

Parece un poquito fuerte que sin dar cuartos al pregonero, sin abrir debate alguno y con las cámaras están disueltas el Gobierno se descuelgue con la movida de Rota. Que si, que creará puestos de trabajo y nos pondrá a bien con los señores norteamericanos, pero también nos señalará ante la comunidad internacional condicionando nuestra política exterior. Hombre, lo mínimo era dejar el asunto para el próximo Parlamento y el próximo Ejecutivo. Pero mi tocayo Pepe Lui está decidido a hundir a su partido privándole de cualquier voto de izquierdas. De paso le hace el trabajo sucio a Rajoy. Flipante, oye.

El PP, claro, está que se sale. Tanto que, en su Convención malagueña, líderes y lideresas (empezando por doña Mantillas Cospedal) se subieron a la parra y obviaron cualquier parecido entre sus discursos y la realidad. Presidentas y presidentes autonómicos que ya se aplican con fervor a desmontar la educación y la sanidad públicas defendían dichos servicios con un desparpajo impresionante. Y luego estuvo lo de Abdominales Aznar: un expresidente cuyo mandato se caracterizó por la ineficacia en la lucha antiterrorista (¡como que le hicieron el peor atentado habido nunca en este país!) dio lecciones y fijó doctrina al respecto.

Estamos que nos salimos. Hoy empiezan las fiestas del Pilar y el delirio se trasladará a la calle. Marcha palillera, todo rico y abundante. Disfruten lo que puedan. Mañana será otro día.

J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/sábado 8.10.2011