sábado, 20 de febrero de 2016
Lambán y la hidrología de derechas 20160220
domingo, 7 de febrero de 2016
¿Trasvase? Hombre... si pagan 20160207
martes, 18 de agosto de 2015
Vuelve la sequía, vuelve el trasvase 20150822
JLT 18/08/2015
domingo, 9 de agosto de 2015
Recortad en Aragón, que allí son de buen conformar 20150809
JLT 09/08/2015
jueves, 14 de mayo de 2015
Cada cual, a lo suyo: agua, campo, ahorro energético... ¡y 'spinning'! 20150514
domingo, 10 de mayo de 2015
Programas difusos, ideas manidas y si acaso... buenas intenciones 20150510
lunes, 7 de abril de 2014
Hacia un nuevo/viejo imaginario hidrológico 20140407
lunes, 13 de enero de 2014
¿Estamos ya maduros para el trasvase? 20140113
martes, 20 de agosto de 2013
Cañete prepara otro PHN, el muy plasta 20130820
martes, 6 de agosto de 2013
Los interinos, el trasvase y la III República 20130806
jueves, 12 de abril de 2012
¡Uy, madre, qué raro está todo! 20120412
Fíjense que lío más genial: sale a votación en la Cámara Alta el tema de los trasvases, y mientras el PP vota en bloque a favor de las transferencias intercuencas, sus senadores aragoneses se abstienen y los del PAR lo hacen en contra. Parece que el Partido Popular tomará medidas contra los díscolos. Y es que la derecha española sigue siendo cien por cien trasvasista, diga lo que diga doña Rudi (quien además lo dice con la boca pequeña, pues a ella el tema del agua le deja más bien indiferente, como tantos otros).
Al mismo tiempo, y sin salirnos del mogollón hidráulico, Aragón TV nos ofreció el otro día un delicioso bucle informativo. Primero salió Biel pidiendo un calendario para las obras del llamado Pacto del Agua (ya saben: haya pantanos... y a lo demás, que le den). Luego, un expresivo reportaje daba cuenta de cómo, dos años después de finalizar sus obras e iniciar las pruebas de carga, el embalse de Montearagón apenas ha reunido dos palmos de líquido fangoso en el fondo de su vaso. No hay para consumo urbano ni para regar las hectáreas previstas. Dicen que será preciso traer caudales del Gallego, donde al mismo tiempo están empeñados en hacer otro pantano en Biscarrués. ¿Pacto del agua...? ¡Pero qué pacto ni qué agua!
El aire huele a locura. La Policía extiende sus investigaciones sobre las afiliaciones falsas al PSOE (por lo visto y sabido, fichaban abuelos que no se enteraban de nada para inflar el censo de militantes). Además de en Garrapinillos, el feudo de Becerril, el presunto truco podría haberse dado en La Jota y alguna otra agrupación. Bueno, a nadie que conozca en el intramundo socialista le cogerá por sorpresa este mogollón. Lo inaudito es que ningún órgano ni dirigente del PSOE aragonés haya instado una investigación propia para aclarar la supuesta corruptela. ¿Ni siquiera la nueva Ejecutiva piensa poner el foco sobre la falsificación de fichas?
Dichas rarezas son sólo una pequeña parte del delirio global que nos arrastra. El Gobierno de España, para evitar que intervengan nuestra economía, actúa como si la intervención se hubiera producido ya. Así de demacrado está Rajoy... En fin, de locos.
JOSÉ LUIS Trasobares 12/04/2012jueves, 16 de febrero de 2012
A los regantes-jefes les va más el PP 20120216
Sequía. El PP accede al Gobierno de España. Se habla otra vez del trasvase del Ebro a Levante. La derecha aragonesa replica con el Pacto del Agua. Y sobre la vieja y sobada alternativa, ¡pantanos o trasvase!, planea la síntesis magistral: pantanos... y trasvase. Lo uno por lo otro, lo uno para lo otro. Nadie explica de dónde saldrá el agua, que es la clave de la cuestión. Pero aquí no importa tanto que haya mucha o poca agua como quién controla dicho recurso.
En Sallént de Gállego anuncian todavía una urbanización con el reclamo "Apartamentos con vistas al lago". No hay tal lago sino el embalse de Búbal, que a su vez ha dejado de ser pantano para transformarse en una hondonada árida, reseca y espantosa, en medio de la cual intenta recuperar su antiguo cauce una cosa que fue río y ahora no se sabe bien qué es. No hay agua porque no llueve ni nieva, no porque carezcamos de espacios donde recogerla. La Cuenca del Ebro es una de las más reguladas del mundo y sus caudales riegan, sólo en Aragón, cientos de miles de hectáreas. No es verdad que aquí haya una sequía estructural como dice el consejero de Agricultura aleccionado por los jefes de los regantes. El problema es que estamos metidos en un endiablado cambio climático y es preciso transformar los paradigmas agrarios de hace un siglo.
El Pacto del Agua nació como una impostura destinada a colarnos el trasvase a los aragoneses. Algunas de las obras que preveía han sido dejadas por imposibles. Otras se han hecho y hoy no sirven para nada. No parece que el recrecimiento de Yesa o Biscarrués (últimos asideros del conservadurismo hidrológico) vayan a tener mayor utilidad; sólo producirán un impacto social y medioambiental intolerable. Hay otras soluciones (vayan al Matarraña y comprueben la eficacia de las balsas laterales), aunque no gusten a los que mandan en los grandes sistemas de riegos. Claro que estos señores van a lo que van. Tan dueños del agua se sienten que ya no quieren a uno del PAR al frente de la CHE. Prefieren repartir peras con el PP, aunque haya trasvase de por medio. A ellos les traen sin cuidado ríos, humedales, deltas y acuíferos. Lo suyo es convertir el líquido en pasta.
JOSÉ LUIS Trasobares 16/02/2012sábado, 4 de febrero de 2012
Dije digo, dije Diego, dije dije... ¡Uuufff! 20120204
Sostiene Rudi que el Estatuto (reformado) de Aragón zanja la cuestión del trasvase. Su escudero, el buen Lobón, ha sido más explícito y tajante a la hora de desmentir al ministro Arias Cañete. Lo malo es que nuestro Estatuto ni zanja ni compromete ni concreta ni resuelve nada, y además el señor de los cañetes manda más que el amigo Modesto, pues aquél sirve a un caballero más poderoso (Rajoy) mientras éste dedica sus atenciones a una dama de menor rango (Luisa Fernanda). En todo caso, nadie sabe en qué parará el tema hidrológico ni ningún otro, pues una virtud del gobernante PP es que dice, se desdice, afirma y niega con total libertad de movimientos. Y el personal (que se ponía de los nervios con el inconstante Zapatero) ahora se mete entre pecho y espalda, sin pestañear, las mejores contradicciones. Es la crisis.
Quienes no iban a subir impuestos los suben, quienes aseguraron que la diplomacia sería cosa de profesionales van a nombrar a Trillo (el del Yak) embajador en Washington (aunque el ministro de Asuntos Exteriores deja el tema en suspenso parafraseando... ¡a Franco!), quienes juraban que España recuperaría su orgullo nacional se rinden de inmediato a los encantos de frau Merkel... En semejante contexto, lo del trasvase es comprensible, un guiño obligado a Valcárcel, el jefe murciano, y a Fabra, el jefe valenciano, cuyos respectivos paraísos de hormigón playero se han convertido en una ruina caracolera. No habrá dinero para echar la tubería que lleve el agua del Ebro hasta los límites de la Andalucía oriental, advierten los avisados. Cierto, pero siempre cabe rematar el canalillo que va hacia Castellón al tiempo que se pega un empujoncito a las obras de los pantanos aragoneses por aquello de calmar los ardores regionalistas del PAR.
También pueden dejar el PHN para cuando escampe, o colgarlo en el alero, o no, o pasar de todo. Ya saben que antes de las elecciones a Rajoy le preguntaron si tenía en mente qué persona le llevaría el Ministerio de Economía. Contestó que sí. ¿Será hombre o mujer?, quiso saber el periodista. Depende, aclaró el futuro presidente. Elemental: si no es chico será chica, como el futuro secretario general del PSOE.
JOSÉ LUIS Trasobares 04/02/2012jueves, 2 de febrero de 2012
Hasta Cañete vuelve a dar la tabarra 20120202
El ministro de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, vuelve con la tabarra de aquel Plan Hidrológico Nacional. El retorno al poder de la derecha se traduce en eso: en la recuperación de los viejos paradigmas, de los antiguos mitos y de los dogmas de fe que configuran la trayectoria histórica de la España inmortal; pero sobre todo sublima la hidalga y carpetovetónica aspiración de tener razón por encima de todo, de ganar la última mano sin ceder un ápice, de sostenerse sin enmendarse jamás. Antes muerto que mudao. Naturalmente, el paseo militar trasvasista promenten pactarlo en petit comité para que cada cual se lleve lo suyo. En Aragón, los pantanos; en el Levante, los grifos. Cojonudo.
Cañete es ministro porque se mantuvo fiel a Rajoy durante la travesía por el desierto y porque maneja las claves de la nueva España, destinada a ser una especie de zombiland resurrecta, en pleno retorno a los viejos y buenos tiempos. El trasvase no es posible en términos financieros (y eso es esencial en los tiempos que corren, ¿no?) ni encaja en los actuales usos hidrológicos ni tiene sentido alguno (¡pero si la supuesta cuenca excedentaria atraviesa una sequía de no te menees!). No obstante forma parte del actual imaginario conservador, sobre todo porque encarna el ajuste de cuentas con el desnortado zapaterismo, la izquierda en general y el aragonesismo progresista (pecado ideológico de lesa majestad). ¿No fue Cristina Narbona quien echó abajo aquel PHN parido por Jaume Matas (sí, el superimputado)? Pues ahora volvemos al principio de la historia para poner los puntos sobre las íes. El que manda, manda. Que se lo digan a César Trillo, jefe de los regantes altoaragoneses y afanoso colaborador de cualquier iniciativa hidroilógica que lleve dinero público a los bolsillos privados.
Y por si la vuelta del PHN no es suficiente, el actual Gobierno de España se ve capaz de llevar a cabo prodigios verdaderos. Como pegarle el tiro de gracia al sector de las renovables (una de nuestras pocas industrias punteras, expansivas e internacionalizadas), depurar hábilmente la judicatura o imponer por ley las virtudes nacionalcatólicas. Cuánto juego da la crisis.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/jueves 02.02.2012viernes, 28 de octubre de 2011
Trasvase, ni sí ni no... sino todo lo contrario 20111028
Primero dijo Rajoy que el trasvase del Ebro no figura en el programa del PP para estas elecciones (aunque nadie puede asegurar que luego no aparezca en un nuevo Plan Hidrológico Nacional al gusto conservador, pues ya se sabe que una cosa es lo que se dice en campaña y otra lo que se ejecuta en los gobiernos). Retrucó González Pons que su partido por supuesto que sí es trasvasista; más luego matizó que todo queda supeditado a un supuesto consenso nacional sobre el agua (¿pantanos en Aragón y transferencia al Mediterráneo?). Desde el PP aragonés proclaman que el tema está superado y además al Ebro ya no le queda caudal para casi nada. En Valencia y Murcia, sin embargo, los dirigentes de la poderosa derecha levantina hablan del trasvase cada día y lo dan por hecho en cuanto los suyos estén en el machito... Vaya verbena que tenemos montada con el asunto. ¡Ven Cristina Narbona, y guárdanos (otra vez) de las fieras!
Antes de volvernos locos con el retorno de la brujería o acabar pasando de todo, déjenme decirles que el PP llega al 20-N con un discurso contradictorio como nunca se había visto (y hemos visto de todo). Con la victoria en el bolsillo, la derecha española está que se sale y sus distintos grupos, facciones o familias dicen lo que les place: los unos blanco, los otros negro e incluso los hay que por la mañana dicen una cosa y por la tarde otra (luego, a la noche, la caverna mediática pone la postdata a lo bestia). Es difícil saber qué nos deparará el destino. Rajoy se ha moderado tantísimo que no parece el mismo, pero otros conmilitones y conmilitonas suyos siguen tirando con postas.
Por eso es difícil establecer un cálculo sobre el papel del trasvase en la futura acción política del Gobierno Rajoy. Resucitará, supongo, como factor de agitación en Levante pero no cuajará en nada definitivo por falta de dinero. Eso sí, mientras tanto, tenemos servida otra vez ración doble de trasvase y triple de travesías pirenaicas. Llevo casi cuarenta años en el oficio y nunca he dejado de darles vueltas a ambos asuntos. Vueltas y vueltas sin ir a ninguna parte. Millones de palabras, manifas, votaciones... y estamos justo donde estábamos. Aburre. Se lo juro.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/viernes 28.10.2011viernes, 1 de julio de 2011
Palabras huecas, discursos vacíos 20110701
La reserva hídrica que recoge el Estatuto (Reformado) de Autonomía de Aragón es constitucional porque carece de cualquier pretensión impositiva. O sea, que no es lo que pretende ser, y al no serlo no puede ser objeto de condena o refutación. Nadie declararía contrarias a Derecho las cartas a los Reyes Magos, los brindis de las bodas y las oraciones a San Judas Tadeo (o a Santa Rita, que también concede imposibles). Son cosas insustanciales e irrelevantes. La carta mínima que regula nuestra autonomía abunda tanto en evanescencias conceptuales y fija tan escasas normas de obligado cumplimiento que es imposible considerarla anticonstitucional ni anti nada. No tenemos un Estatuto, sino un cauteloso desahogo.
Lo de los 6.550 hectómetros cúbicos es un desideratum perfectamente hueco. Para empezar, ese agua no existe como contingente inventariable. Depende de lo que nieve y llueva y del mantenimiento de los caudales ecológicos. Por supuesto la cuenca del Ebro debe ser contemplada en su conjunto y tan ridículo es que cada comunidad afectada pretenda reservarse cupos fijos y absolutos como que otros territorios situados a cientos de kilómetros quieran acceder a sus recursos mediante trasvases.
Estamos inmersos en una oquedad conceptual, en una nebulosa dialéctica. Veamos otro tema: la frustrada candidatura de Zaragoza a la capitalidad europea de la cultura. Al alcalde Belloch aún no se le ha pasado el berrinche, pero lo que a mí me interesa es dilucidar qué era exactamente eso tan importante que pretendíamos hacer en caso de haber ganado el juego. Porque, si les soy sincero, aún no he captado las esencias de la utopía europeista que proponíamos al mundo entero. Ayer mismo leía en estas páginas el artículo de un integrante del equipo Zaragoza 2016 y fui incapaz de entender el fondo de la cuestión más allá de metáforas, alusiones y referencias. Decir que "no basta dar pasos que un día puedan conducir hasta la meta, sino que cada paso ha de ser una meta sin dejar de ser un paso" resulta tan hermético como intraducible.
Con tantos aeropuertos... y aún no hemos aterrizado.
J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón/viernes 01.07.2011