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lunes, 10 de octubre de 2016

Y de esto... ¿quién tiene la culpa? 20161010

Habiendo sido España un país católico (tanto si querías como si no), la constante obsesión por el pecado y el remordimiento ha grabado a fuego el concepto de culpa en nuestro subconsciente colectivo. A fuego, sí: las llamas del infierno, las de los autos de fe, las de las bombas de fósforo arrojadas por los aviones alemanes e italianos sobre Guernika o Alcañiz... Será por eso, por la ausencia de una terapia que nos sacase de nuestras fobias a golpe de memoria y laicismo, que aquí nos pasamos días, meses y años debatiendo sobre quién es el culpable de lo que nos sucede o pueda sucedernos. 

¿Tiene la culpa Pedro Sánchez de que sus compañeros hayan tenido que tumbarle antes de que culminase una supuesta alianza con podemistas e independentistas? ¿O son Susana Díaz, los barones y las viejas glorias del partido quienes cargan con el pecado mortal de haber hundido al PSOE en un inútil y demencial ejercicio de poder?

¿Ha sido culpable el mismo Sánchez de que, al final, no se pudiera armar un Gobierno del cambio, tras aquel enlace histórico pero absurdo con Ciudadanos? ¿O fue Pablo Iglesias, con su soberbia y su frivolidad táctica, quien lo impidió al negarle al proyecto PSOE-C’s la abstención que le hubiera dado vía libre?

¿Quién tiene la culpa del bloqueo? ¿Quién es culpable de la deuda pública, que crece sin parar? ¿Dónde radica la responsabilidad última del demencial proceso que se desarrolla en Cataluña? ¿Ha traicionado Javier Lambán la voluntad de los militantes socialistas aragoneses? ¿Es Susana Sumelzo una nueva Agustina de Aragón, o la hija del constructor amigo de Lambán deslumbrada luego por los brillos y promesas del Ferraz sanchista?

¿Tiene la culpa Pedro Santisteve, o Carlos Pérez Anadón? ¿Iglesias el asusta-oligarcas, o el transversal Íñigo Errejón? ¿El asturiano Javier Fernández, o el catalán Miguel Iceta?

En cambio, Mariano Rajoy está saliendo de la ordalía limpio de polvo y paja. El pecado le roza siempre sin contaminarle. Pero aunque así fuera, se arrepiente... ¡y listo!.
 

viernes, 9 de septiembre de 2016

Que gobiernen los jueces, y acabemos 20160909

Por segunda vez desde que Lambán y los suyos se hicieron cargo de la administración aragonesa, un tribunal ha tomado decisiones que corrigen las del propio Gobierno autónomo. Pasó con aquel colegio concertado en Cuarte y ha pasado con el horario de Religión. En ambos casos, los fallos tienen miga. En el último, el mantenimiento cautelar de hora y media de adoctrinamiento (católico, musulmán o lo que corresponda), en vez de 45 minutos, ha trastornado los horarios previstos en los centros, justo al inicio de las clases. Genial. Pero los obispos están encantados. Es evidente que Dios sigue siendo de derechas.

Los jueces, a la postre, son ya una parte sustancial de la gobernanza a todos los niveles. Interpretan la Constitución, aplican las leyes según su entender, definen las líneas negras y rojas de la corrupción, investigan (o no), procesan (o no), ordenan prisión (o no). Lo cual tiene su razón de ser, claro; aunque también proyecta una sombra de subjetivismo corporativo sobre la gestión de la cosa pública. Por ejemplo, cuando conocemos sentencias como la que ha dictaminado la legalidad del pago por parte del ayuntamiento zaragozano de los despidos en TUZSA. El jefe de filas del grupo municipal socialista, Pérez Anadón, ha aprovechado tal circunstancia para reivindicarse y reivindicar al equipo de gobierno que presidía Belloch. Vale, hombre. Pero algunos seguimos sin entender cómo se puede dar por bueno que una empresa privada limpiase su plantilla a costa del vecindario, justo antes de ser vendida a un nuevo propietario, que asimismo compró la renovación de la contrata. Renovación, ¡ay, madre!, que otro tribunal ha declarado improcedente.

Lo de los autobuses de Zaragoza no tienen nombre. A cuenta de la dichosa contrata (la que TUZSA vendió a AUZSA), tenemos otro lío jurídico-político. Eso, mientras los vehículos del servicio ¿público? se caen de viejos y arden espontáneamente. Las gentes de orden (socialistas incluidos) echan las culpas a los de ZeC, que heredaron el marrón sin comerlo ni beberlo. ¡Que venga un juez y arregle esta empandullo de una vez!

domingo, 14 de agosto de 2016

Silloncetes, misas y, en Zaragoza, la bronca municipal 20160814

Ya sabemos que en agosto no está la política para grandes maravillas. Pero como ahora mismo España es un extravagante cotolengo donde Rajoy hace de su capa un sayo, pues uno tenía la impresión de que este sería un verano de mentirijillas. Y lo es. Incluso el cambio climático ha dado tregua. Así, bajo el influjo del bendito cierzo, la Tierra Noble, su Muy Heroica capital y la Huesca laurentina han producido esta semana noticias tan chuscas y surreales como suelen. O un poco más. Eso, en lo que se refiere a las instituciones y su contexto. Porque en la trastienda siguen ocurriendo cosas mucho más serias, que forman parte de ese Aragón secreto, cada vez más vasto y más oscuro. Pero hablemos de lo accesible, lo que sucedió a la vista de todos.

Gran parida: el Gobierno aragonés, integrado por el PSOE (el pastel) y CHA (la guinda), aprobó sin mayor problema el plan económico del Ayuntamiento cesaraugustano, que el gobierno municipal (Zaragoza en Común) había sacado adelante a trancas y barrancas ¡con la oposición de PSOE y CHA! Parece una broma paradójica. Pero no es sino un curioso ejemplo de que cómo van las cosas en la Inmortal urbe, donde las izquierdas se apalean mutuamente mientras los autobuses arden al sol.

Santisteve y sus concejales siguen sin encajar en ese rompecabezas que son los intereses a medio y largo plazo de las fuerzas vivas de la ciudad. ZeC no atina a definirse ni a proyectarse como algo específico. Es impredecible. Lo cual despista al respetable, pero al tiempo inquieta a quienes llevan decenios moviendo los hilos y haciendo dinero a orillas del Ebro. Estos últimos personajes se han hecho a la idea de que el paréntesis alternativo será cosa de un solo mandato, y pronto volverán las aguas a su cauce. No esperaban, sin embargo, que los grupos municipales de PSOE y CHA, tras investir al alcalde, pusieran tanto entusiasmo en segarle la hierba bajo los pies. Curioso. A este paso los fácticos no necesitarán que Azcón se desmelene en plenos y ruedas de prensa (con esa vehemencia tan propia de quien teme pasar de joven promesa a vieja gloria sin haber tocado chufa).

Luego está el tira y afloja con la presidencia de las Cortes, de donde el socialista Cosculluela, un señor serio, se fue entre otras cosas para perder de vista a varios de sus conmilitones. ¿A qué viene tanto lío con ese sillón? ¡Pero si nunca ha pasado de ser un premio de consolación!

Y de remate la habitual polémica tonta: entrar a misa con banda o sin banda. La derecha oscense, fiel a la consigna, se pasó por el forro el protocolo democráticamente aprobado. Aún estamos así, en un país donde la lógica separación entre las instituciones públicas y la Iglesia Católica sigue levantando ampollas. Da malagana, oigan.

JLT  14/08/2016

miércoles, 10 de agosto de 2016

Dos piezas, 'burkinis' y otros bañadores 20160810

Ahí me tienen, de veraneo total (pero no de vacaciones, ojo). El sombrero y las gafas son otras tantas promociones de EL PERIÓDICO. Chulos, ¿eh? Zaragoza entera anda chapada. Pero los que nos hemos quedado en la city (mogollón en los barrios populares, casi nadie en las urbanizaciones de clase media-alta) tenemos la opción de encontrar aparcamiento en cualquier parte, tomar copas en espléndidos bares semivacíos, olvidar las apreturas y tomarnos las noticias a risa. Hasta hoy no se han vuelto a ver Rajoy y Rivera. Sin prisas. Así que tápense del sol si es de día (como hago yo) y pídanse otra cañita (eso también lo hago), que para sufrir la depre ya tenemos a Pablo Iglesias. Tras el 20-D estuvo de lo más activo y cabroncete, por lo cual fue muy criticado. Ahora anda retirado, prudentísimo y callado... por lo cual también le critican. Así es la vida del alternativo: te pongas como te pongas te han de joder.

Pero lo que de verdad me fipla es imaginar que en Zaragoza, donde las mujeres hicieron guerras para poder lucir bikini en las piscinas (y luego topless), pueda vivir nuevas batallas, esta vez a favor o en contra del burkini, que es esa especie de buzo que se ponen las musulmanas más integristas. El otro día, en los Juegos Olímpicos, las jugadoras de volei playa egipcias se presentaron con tal engendro para jugar contra las alemanas, que iban (supermollares) con sus dos piezas. Ganaron las germanas, claro. Está fuera de toda duda que el deporte (sobre todo el de élite) transciende las marcas y las medallas para convertirse en un espectáculo físico total. Los nadadores, ceñidos por minibañadores, exhiben cuerpos que quitan el hipo. No les digo las/os velocistas negras/os, tan musculadísimas/os.

Lo del burkini (y vuelvo al tema) me parece sencillamente demencial. Estoy harto de estos desbarres islámicos. Y encima, cuando el tema ha salido a relucir en medios y redes, los machistas cristianos han salido en tromba a defender a las mujeres musulmanas, en un auténtico y perfecto contradiós.

En fin, me voy a correr un rato con la bici. Con maillot y culotte, que ya no estoy para presumir de nada. ¡Ay!

jueves, 31 de marzo de 2016

Un poco de laicismo tampoco está mal 20160331

Recibida por la derecha aragonesa con sonoros llantos y crujir de dientes, la decisión del Ayuntamiento de Huesca de poner fin a la presencia institucional de sus integrantes en actos religiosos no es sino un toque de laicismo perfectamente coherente, razonable... y normal. Por supuesto, la decisión acordada en la capital altoaragonesa por el PSOE, Cambiar Huesca y Aragón Sí Puede deja con el culo al aire al grupo municipal socialista de Zaragoza, que no quiso o no se atrevió a hacer lo propio. Quizás esta aparente contradicción no es sino la prueba de que el partido de Sánchez y Lambán es hoy una formación tan plural (y llena de contradicciones) como cualquier otra.

En algún medio se ha contado lo de Huesca con titulares en los que se decía, literalmente, que a los concejales se les iba a prohibir ir a misa. Una interesada exageración, claro, porque edilas y ediles sí podrán participar en el rito que les plazca, pero a título particular. Esa es la madre del cordero. En este bendito país nuestro la separación entre Estado e Iglesia se convirtió hace ya demasiado tiempo en una de las muchas asignaturas pendientes que colgamos (mas bien nos colgaron) por no haber culminado nunca algún tipo de auténtica revolución liberal y/o social. El viejo régimen (la mezcla de feudalismo y despotismo ilustrado destilada por la Restauración el franquismo) se nos quedó incrustado en las entendederas. Y ahí nuestra Santa Madre estuvo siempre, empeñada en convertir en ley de obligado cumplimiento sus dogmas, en llevar su códigos al Penal y al Civil, en traer y llevar bajo palio a los dictadores, bendecir los cañones, reclamar cárcel para los pecadores e incluso criticar a los papas más humanistas, como este Francisco de ahora.

Algunos creemos que la separación entre lo ciudadano (asunto colectivo) y los religioso (asunto individual) es tan necesaria que el Islam, por no haberla incorporado a su cultura política, está hoy como está. En España, por suerte, algo se ha ido avanzando, a trancas y barrancas. Por eso, un poco de laicismo práctico no está mal. Luis Felipe ha cumplido. 

jueves, 24 de marzo de 2016

Siempre nos quedarán los 'peplums' 20160324

Ya perdonarán mis amigos de las asociaciones laicistas, pero a mí esto de la Semana Santa me pone. Las procesiones, los capirotes, el tronar de los tambores (es infinitamente mejor hacer ruido en nombre de Dios dándole al parche que poniendo bombas), el olor a incienso, la guardia municipal a caballo, con su casco y su plumero (¿sigue encabezando la procesión del viernes?) y toda la parafernalia. Es un espectáculo glorioso, y cuando tengo algún huésped extranjero me lo llevo tal noche como la de hoy al Casco Viejo de Zaragoza, a que flipe. Comprendo que estos desfiles se han multiplicado en los últimos años, de tal forma que no cesan de ir y venir por las calles de la capital aragonesa cortando el tráfico y tal. Pero supongo que los no creyentes bien podemos hacer en este caso un ejercicio de tolerancia, cuando tantos miles de vecinos nuestros hacen tal ejercicio de fe o simplemente se divierten. Del Bajo Aragón, por supuesto, no queda nada por decir. Las rompidas (un acto convertido en seña de identidad, pues no hay evento relativo a la marca Aragón que no exhiba un buen combo de bombos y tambores)... las rompidas, digo, me producen particular satisfacción, pues llenan hoteles y restaurantes de toda una comarca y alrededores sin apenas gasto a cuenta del erario. ¡Sensacional! ¡Maravilloso!

Luego está la programación de las teles, con tantas películas de Historia Sagrada y de romanos en general. No será la primera ni la última vez que proclamo aquí mi devoción por los peplums (¿o debería decirse pepla, que es lo correcto en latín?). Me gustan casi todos: sean de tema propiamente religioso, de batallas, de esclavos, homéricos, mitológicos o de bárbaros. Espartaco es mi película favorita (aprovecho para homenajear a su guionista, el magnífico Trumbo, aquel radical de izquierdas que vivía como un millonario). Helena de Troya me fascina (¡Oh, Rosana Podestá!, ¡Oh, Brigitte Bardot!). Quo Vadis me arrebata con sus diálogos tan ñoños y el genial Peter Ustinov haciendo de Nerón.

Que siga pues la fiesta. Resulta muy consolador ver la religión desde esta amable perspectiva.

martes, 24 de noviembre de 2015

Ni halcones ni palomas... ni Dios 20151124

Antes de entrar a matar(se), los terroristas del Estado Islámico o Al Qaeda gritan "¡Dios es grande!", definiendo así la primera incógnita fundamental de esta compleja ecuación cuya solución nos lleva de calle. Por ello, cuando pasó lo de las Torres gemelas, algunos analistas se dejaron llevar por la sinceridad y se preguntaron abiertamente si el problema no era... Dios. Catorce años después no cabe duda: lo es. Mientras las sociedades musulmanas se identifiquen con un dogma de fe, no podremos entendernos bien con ellas. A la postre, la única salida del Islam es hacer lo que hizo Occidente: convertir la religión en una mera opción personal, separándola del orden político, de la confección de las leyes y de la definición de la moral natural. Nadie mejor que los españoles para saberlo, porque aquí la jerarquía católica intentó hasta el último minuto (aún lo intenta a veces) controlar la vida de las gentes mediante elementos coercitivos. 
 
Dicho lo cual, yo paso de entrar en el debate sobre si ahora hay que ser halcón o paloma en la réplica al terrorismo yihadista. Porque la contradicción a la hora de concretar dicha réplica no se plantea entre quienes echan fuego por la boca y exigen un implacable bombardeo que acabe con el Estado Islámico, y aquellos otros que intentan razonar la situación y abrir una estrategia dirigida a obtener la estabilización del Norte de África, Oriente Medio y Asia Central. Esto no va de realismo o buenismo ni de pacifismo o belicismo ni de similares dilemas. La cuestión radica en cómo abordar la lucha contra los fanáticos criminales sin darles la razón, sin crear condiciones que les favorezcan y sin permitirles que sigan medrando y matando. O sea, ser eficaces o no serlo. Y hasta ahora las intervenciones armadas de Estados Unidos y sus aliados no lo han sido, bien al contrario. Si no, ¿cómo puede ser que la capital administrativa y militar de Europa y Occidente, Bruselas, estuviese ayer paralizada y en estado de sitio? Mal iremos si Hollande imita a Bush y si todos perdemos los nervios. Aquí es preciso luchar para ganar. Y la paz es, no se olvide, el único camino a la victoria. 

viernes, 16 de octubre de 2015

A toda leche ('Spain Fast&Furious') 20151016

Comentar la actualidad es una carrera contrarreloj, porque la realidad ya no es fluida sino gaseosa y se escapa veloz por cualquier rendija.

Qué les digo del día de ayer. La policía belga detuvo a varios participantes en las Euromarchas 2015, que intentaban sitiar Bruselas (pacíficamente) para molestar a los jefes de gobierno convocados a una cumbre. Entre los activistas apresados, maniatados y abandonados a la intemperie durante dos horas había tres diputados aragoneses de Podemos y mi cuñao, el famoso José Luis El Negro Martínez, amén de su hermana Maribel y otros paisanos. Luego los soltaron. Mañana, todos ellos participarán en la manifestación por una Europa democrática, solidaria y razonable, la de verdad. Lo harán junto a personas llegadas de todos los países, en un ejemplar ejercicio de internacionalismo práctico.

Pero, ¿quién tenía aquí ojos y oídos para los acontecimientos de Bruselas, cuando en Barcelona se escenificaba el dulce martirio de Mas? Qué momentazo para el convergente. Qué sensacional regalo postelectoral le han hecho la Fiscalía y el Tribunal Superior de Cataluña (la primera atendiendo al absurdo requerimiento de Rajoy; el segundo, creo, con una intención bien distinta). En este plan, el president en funciones acabará siendo el político más incombustible del mundo. Ha tenido la suerte de tropezar con Mariano. Y para estas cosas Mariano, el pobre, es un chollo.

El PP va de culo y cuesta abajo. Casi da pena. Casi. Menos mal que todavía se mantienen a su lado las gentes de orden más recalcitrantes (que no son pocas) y personajes como el (¿tronado?, ¿fascista?) cardenal Cañizares Quien, por cierto, quizás no andaba desencaminado al clamar contra el caballo de Troya mahometano: Gran Bretaña, Francia y España están siendo tomadas desde dentro por los inversores qataríes, cuyo país no respeta los derechos humanos y es el origen de buena parte de la financiación del Estado Islámico. Pero Su Eminencia, claro, no se refería al corcel (dromedario, más bien) petrodolárico. Su Dios, el de los ricos, no entiende de razas ni credos. Sólo de dinero. 

lunes, 12 de octubre de 2015

Un poquito de antropología (de secano) 20151012

En este día tan señalado, cientos de miles de personas se visten de baturro para llevar flores a la Virgen del Pilar, según un ritual que don Antonio Beltrán, el profesor, importó desde Valencia allá por los Sesenta. De lo cual se desprende que un acto tan señalado no viene de hace siglos ni es original... y además sus connotaciones religiosas son evidentes. Pese a todo, atrae más gente que cualquier otra movilización social. Bien se ve que las señas de identidad pueden ser inventadas sobre la marcha, y en el caso aragonés o tienen que ver con la tradición cristiana o han sido elaboradas de una u otra forma por las autoridades de cada momento. Incluso la sublevación aquella que acabó con la decapitación del Justicia Lanuza se fraguó entre los más poderosos del Reino de Aragón. De la misma manera, la llamada a la guerra contra los franceses que derivó en los Sitios fue cosa de curas y nobles (¡ah!, pero cuando en 1823 entraron los Cien mil hijos de San Luis gabachos a poner fin al Trienio Constitucional y devolver a Fernando VII sus absolutas prerrogativas, nadie se canteó).

Aunque sea como un simple apunte antropológico, déjenme aprovechar el 12 de Octubre para resaltar que en la Tierra Noble no hay festejo popular en pueblos y ciudades que no honre vírgenes o santos (salvo, quizás, las recreaciones de la leyenda de Los Amantes que escenifican en Teruel) o se asiente sobre los mitos del catolicismo. El Pilar, San Lorenzo, el Ángel... ¿Y qué me dicen de esos tambores bajoaragoneses con los cuales nos presentamos al mundo en tantas ocasiones? Tambores... de Semana Santa.

En lo referente a la naturaleza oficial de nuestras propuestas (y protestas) políticas y sociales, les desafío a que me encuentren una gran manifestación por la autonomía o contra el trasvase que no haya estado presidida por las autoridades: desde Gómez de las Roces (cuando era presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza en tiempos de Franco) hasta Marcelino Iglesias (cuando siendo presidente de la DGA halló en el Plan Hidrológico la mejor manera de confrontar a los aragoneses con el Gobierno de Aznar).

Pues nada... me voy p'al pabellón.

jueves, 1 de octubre de 2015

A la sombra del crucifijo (de Belloch) 20151001

Tras contemplar cómo la Fiscalía y el Tribunal Superior de Cataluña salvaban el pellejo político de Mas, elevándolo graciosamente a los altares del patriótico martirio, volver los ojos a la actualidad zaragozana viene a ser como saltar (hablando en términos teatrales) de un esperpento valleinclanesco a un festival escolar. Conste que don Ramón describía muy bien los arquetipos españoles (y por ende catalanes) porque le pegaba al hachís (o eso dice su nieto), y el THC le permitía observar nuestras cosas con lucidez. De todas formas, tras varios días empantanados en los misterios emocionales de la cuestión nacional, hablar de lo municipal y espeso tiene su gracia. Sobre todo cuando tenemos al Ayuntamiento cesaraugustano señalado por la sombra del crucifijo. De aquél que Belloch hizo suyo, se entiende.

Siempre sospeché que la sacra imagen, traída y llevada por Juan Alberto a los plenos, tenía unos poderes enrevesados. Pero de la sospecha pasé a la certeza cuando el entonces alcalde, en vísperas electorales, le pidió a Dios que no le obligase a pactar con la izquierda... y el Altísimo le recetó justo lo contrario (para desgracia del PAR, que desapareció del Concejo). Ahora estoy seguro de que una mano omnipresente guía (y retuerce) la vida política zaragozana, infantilizándola hasta un nivel de guardería.

Lo de la presencia de los concejales en los actos religiosos, por ejemplo, ha tenido un desenlace graciosísimo. El PP, el PSOE ¡y CHA! votaron contra ZeC (cada uno por un motivo, conste) y Ciudadanos, a favor (¿ramalazo laico, o despiste?). Santisteve se cayó con todo el equipo, no se sabe si queriendo o sin querer. Y los más cachondos se frotaban las manos anticipando lo que puede ser el debate de los presupuestos si todos siguen en este plan.

Como yo no tengo hijos, suelo ser muy mal espectador de los festivales fin de curso. Al momento, las chiquilladas me cansan. Además, en el caso que nos ocupa, esperaba más, mucho más, de ZeC, como también del PSOE y de CHA. No entiendo lo que está pasando en el Ayuntamiento de Zaragoza. Por eso ando mosca... ¿Será el crucifijo de Belloch? 

sábado, 12 de septiembre de 2015

Sobre 'los bienes'y el recrecimiento de Yesa 20150912

Coincido con Echenique en que la devolución de los ya famosos bienes eclesiásticos aragoneses retenidos en el Museo Diocesano de Lérida, aunque justa y necesaria, no es un asunto fundamental. Ya sé que no está de moda decir tal cosa a la vuelta de la Diada, cuando la imagen de los independentistas catalanes llenando las calles de Barcelona, ha sacado de quicio a los españolistas centrípetos. Pero, siendo este un contencioso que atañe sobre todo a la Santa Madre, dueña y señora de tallas y retablos, tampoco debería obsesionarnos. Es más, doy por hecho que si no estuvieran las cosas como están, con una desgarradora tensión entre nacionalismos de acá y de allá, las esculturas y pinturas hoy en disputa les importarían un huevo a quienes ahora las reclaman como si fuesen el tesoro del Gran Mogol. Supongo que a tales ciudadanos ya no les basta con que el bueno de Lambán pida audiencia al Papa o se aborrasque con el desbocado Mas. Querrían una reacción mucho más enérgica, más encabronada, más... bélica.

Mientras tanto, los mismos conservadores aragoneses han descubierto que el nuevo Gobierno navarro ha pedido que se pare el recrecimiento de Yesa. Y como ese Ejecutivo despide un inequívoco aroma abertzale, tal solicitud se quiere convertir en otro desafío a nuestra mitología regional. Porque lo de Yesa es reivindicación de los regantes, reclamo político, banderín de enganche electoral y un pedazo de lugar común que el propio Lambán maneja desde hace lustros. Sin embargo, esa obra se ha convertido en una pesadilla, mientras engulle los millones de cien en cien. Las laderas donde se asentaría la nueva presa ceden y ceden, ha sido preciso desalojar y expropiar dos zonas urbanizadas (estos días ha salido a concurso la vigilancia de tales viviendas, que supondrá un bonito pico anual) y nadie sabe cómo acabará esta locura. Así que los navarros han hecho bien en pedir, por la parte que les toca, que se ponga punto final a semejante delirio hidrológico. Deberíamos sumarnos a la propuesta, no rebotarnos con ella.

Aquí me despido. Agoté el espacio... Y no quiero provocar más sofocos. 




sábado, 25 de julio de 2015

Bajo la laca de la modernez, la vieja caspa 20150725

El documental Amy es una película apasionante. Allí está aquella pobre chica maravillosa, sensible, autodestructiva, rodeada de hombres que no le convenían, manipulada por la industria del show business, acosada por los medios... En el inusual film llama la atención la prolija documentación audiovisual que usó su director (y eso que prescindió del material no digital) para realizar un magistral montaje, donde la realidad vierte imágenes propias de la ficción y los personajes reales parecen actores conduciendo el argumento a su inexorable final: la muerte por agotamiento e intoxicación etílica de Amy Winehouse, la última gran diva del jazz-soul. Es curioso cómo la vida de la gente, especialmente si se trata de personas famosas, acaba convertida, literalmente, en un espectáculo. Además, la cantante en cuestión creó ella misma la magnífica banda sonora de su tragedia convirtiendo en canción sentimientos, frustraciones y angustias.

Hay otra cosa. En las casi dos horas de proyección se entrevé el mundo de la cultura anglosajona (el underground, la industria, la música, los medios informativos). ¡Y qué mundo! Libertinaje, transgresión, provocación, creatividad, locura... Personajes públicos por encima (o por debajo) de todo. Tabloides que convierten el Lecturas o el Cuore en benditas hojas parroquiales (no digamos el oficioso y relamido Hola). Periodistas que entrevistan con un cuchillo entre los dientes. Monologuistas televisivos sarcásticos hasta la crueldad extrema, ante los cuales Buenafuente o el Wyoming semejan dulces hermanas de la caridad... La consecuencia de decenios de democracia avanzada y desprejuiciada. Una realidad muy distinta de la española, porque aquí, bajo la laca de la modernez, persiste la vieja caspa. De ahí que cualquier cosa nos escandalice: el posporno, el humor gamberro, las activistas trans, los concejales atípicos... El otro día, cuando vi en este diario la foto de los obispos con la nueva consejera aragonesa de Educación me tronché de risa. ¡Y dicen sus ilustrísimas que reducir el horario de Religión en los colegios "atenta contra derechos fundamentales"! En fin...

JLT  25/07/2015

sábado, 4 de julio de 2015

... Y la vida siempre les deja atrás 20150704

Quienes hace diez años tronaban en España contra el matrimonio entre homosexuales no han dicho ni mu ahora que tal posibilidad se ha extendido por todo el orbe democrático y ya es un hecho en los Estados Unidos de América. ¿Qué habrán pensado los reaccionarios al contemplar esa fotografía en la que la bandera arcoiris se proyecta sobre la fachada de la Casa Blanca? Aunque, claro, este tipo de personas que todavía piensan y sienten según las claves de la vieja España negra deben estar acostumbradas a que la vida les pase por encima. Pero luego acuden a cada nuevo envite con singular energía. Y resulta curioso escucharles cuando pretenden hacer suyo el concepto democracia, integrar en él la Ley Mordaza y otras aberraciones, autodenominarse liberales mientras exigen la prohibición del aborto o identificarse con lo más duro de la derecha global (el Tea Party les inspira) para sentirse en el siglo XXI.

¿Qué reflexión les merecen los fracasos políticos y militares de los halcones occidentales en Oriente Medio y el Norte de África? ¿Les inquietará en algún momento el destino de países como Irak, Afganistán, Libia o Siria, cuya desestabilización se justificó en nombre de la libertad (¡la libertad!) para luego dejarlos en manos del yihadismo? ¿Entenderán los mensajes que lanza su propio líder espiritual, el Papa Francisco, o pensarán que éste es una aberración o quizás la consecuencia de un lapsus del Espíritu Santo? ¿Serán capaces de captar en un rapto de empatía el sufrimiento de los pobres de la tierra? ¿Llegarán a deducir que una sociedad donde la igualdad es imposible está abocada a la inseguridad, la tensión y la violencia?

La patria ideológica de estos paleoconservadores hispanos, EEUU, recupera la relación con Cuba. Con la intermediación del Vaticano, porque el Gobierno español ni se enteró de lo que se estaba cociendo, enfrascado en sus cruzadas antipopulistas. Está fuera del mundo esta gente. Imagínense como tendrán la cabeza (y el cuerpo), cuando el termómetro remonta los 40 grados, Rajoy, su primo y todos los que negaron una y mil veces el calentamiento global. Pobre gente. 

sábado, 17 de enero de 2015

Era de esperar, pero... ¡vaya barullo! 20150117

Que el Papa Francisco, tan yeyé él, se haya descolgado con lo del puñetazo a quien mente a su mamá y exija respeto a los símbolos religiosos era de esperar. A la postre, dicho ciudadano es el jefe máximo de una religión que aspira a ejercer poder terrenal por el procedimiento de sacralizar sus personajes y su doctrina hasta blindarla frente a cualquier crítica, ironía o mofa. Pero es lamentable que aún estemos así, cuando apenas acaban de enterrar a los blasfemos dibujantes de Charlie Hebdo, asesinados por haber ¡dibujado! unas caricaturas (por lo demás bastante amables).


No dejo de pensar y escribir sobre el atentado de París porque tal suceso ha de tener muy malas consecuencias. Algunas nos afectarán a los españoles. Nuestro Gobierno aprovecha el momento para poner sobre la mesa su Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana y quiere negociar con el PSOE y otros partidos una nueva tanda de medidas antiterroristas. Lo peor es que se están filtrando contenidos de los respectivos borradores, y su calculada ambigüedad indica que lo mismo pueden servir para luchar contra el yihadismo que para criminalizar ciertas protestas ciudadanas de corte radical. A Rajoy y a los suyos les pasa como al Sumo Pontífice, que las libertades les gustan bien reguladas, atadas, vigiladas y recortadas. Para que no degeneren en libertinaje, claro.

Sabíamos que Bárcenas sería usado como cortafuegos para que el caso Gürtel no caiga a peso mierda sobre el PP. Y que Mas y Esquerra convocarían elecciones anticipadas en Cataluña para adelantarse a las generales y evitar que Podemos (su última bestia negra) succione voto independentista. O que Pedro Sánchez va a la deriva, sea en Washington o en los entresijos de un PSOE que cada día ve cómo se estrecha más y más su espacio electoral (ha perdido la izquierda, se le resquebraja el centro-izquierda y casi no le queda sitio en el centro-centro).

El barullo económico desborda todos los límites. Seguramente ése es el mal endémico que alienta en gran parte de los conflictos bélicos y políticos que nos conmueven y nos asustan. Pero de eso ya hablaremos el lunes. 

jueves, 15 de enero de 2015

Ser o no ser (Charlie, policías, judíos...) 20150114

Seguimos gritando que somos Charlie, pero algunos advierten que no lo son exactamente o no lo tienen claro. Otras voces nos exigen identificarnos asimismo con los policías asesinados por los yihadistas franceses. Y ayer leí un artículo que lamentaba el escaso éxito del je suis juif français; como si los cuatro hebreos asesinados en el supermercado kosher --venía a decir el autor-- fuesen víctimas de segunda... Todo lo cual resulta congruente con la naturaleza compleja y retorcida del problema que tenemos entre manos. Mientras, en El Cairo, los dirigentes religiosos sunníes seguían condenando cualquier caricatura de Mahoma y los ayatolahs chiíes, lo mismo.

La libertad de expresión no puede tener más límites que la mentira flagrante, la incitación directa a la violencia y algunos dogmas democráticos comunmente aceptados (por ejemplo, el que prohíbe la negación del Holocausto). Nada hay sagrado ni intocable. Puede que algunas opiniones, caricaturas o sátiras no nos gusten. Pero en tal caso basta con ignorarlas. A mí, por ejemplo, no me hace gracia esa supuesta broma difundida por La Tuerka, en la que un tipo encapuchado representa la desmovilización del PP; sin embargo, niego que tal escenificación sea delito. Por esa regla de tres, acabaríamos procesando a los oregoneses del Comando Almogávar.

Sí me pongo en el pellejo de los policías que mueren cumpliendo con su deber de proteger al pueblo. Sin problemas. Doy por sentado que los terroristas deben ser objeto tanto de una represión sujeta a Derecho, como de contramedidas políticas destinadas a dejarles sin espacio social. Pero abomino de la nefasta y destructiva estrategia que han seguido Estados Unidos y sus aliados en la lucha contra el yihadismo. Ha sido sucia, delictiva, interesada... y manifiestamente ineficaz.

Y soy judío francés, o cualquier tipo de judío (o cristiano o yazidí) objeto de persecución. Lo cual nada tiene que ver con la consideración que me merece Netanyahu, el jefe del gobierno de Israel, a quien tengo por evidente criminal de guerra. Repugnaba verlo en la manifestación de París.

El ser está lleno de matices. 

martes, 13 de enero de 2015

Islamismo wahabí... y otros peligros 20150113

El día 4, una procesión-manifestación colapsó el centro de El Cairo antes de disolverse frente a la mezquita de Al Hussein, a la entrada del Gran Bazar. Conmemoraba el nacimiento de Mahoma. Todo parecía normal. Una orquesta y un cantante animaban la fresca noche con melodías piadosas. Los hermanos musulmanes paseaban sus barbas. Yo estaba allí y me mezclé con la gente, sin que mi obvio aspecto de infiel motivara reacción alguna. Sin embargo, mis amigos consideraron luego que semejante excursión había sido una absurda temeridad. El peligro acecha en cualquier sitio, les repliqué. Poco después asesinaban a los colegas de Charlie Hebdo en pleno París. Prueba evidente de que en este mundo absolutamente global nadie está a salvo. Aunque, claro, Francia sigue siendo un lugar infinitamente más seguro que Siria, Irak o Nigeria.

Estos días se dicen y escriben muchas cosas. Leo que el islamismo wahabí quiere acabar con la democracia occidental, que estamos en guerra, que Francia ha movilizado 10.000 soldados, que la amenaza es equiparable a la que supuso el nazismo... Surgen argumentos contrapuestos en un debate que, sin ser nuevo (empezó tras el 11-S), no deja de enmarañarse.

Pero... Los crímenes de París fueron llevados a cabo por solo tres hombres. Ningún ejército viene sobre nosotros para arrebatarnos la libertad. Al terrorismo yihadista hay que combatirlo y prevenirlo mediante respuestas policiales no militares. Desastrosas acciones bélicas como la invasión de Irak y Afganistán o la desestabilización de Libia y Siria han creado el mejor caldo de cultivo para Al Qaeda y el Califato. ¿Y quién ha financiado y respaldado a tales organizaciones sino la monarquía saudí y los emiratos, supuestos aliados de Occidente? Más aún: ningún gobierno europeo ha puesto coto a la difusión en nuestros países del integrismo wahabí (doctrina made in Arabia), impulsada a golpe de talonario por los amos del petrodólar. La yihad aspira a sojuzgar a los propios musulmanes. Y en Francia el peor enemigo de la libertad no es hoy el islamismo violento... sino el fascistoide Frente Nacional de Le Pen. Quede claro. 

viernes, 9 de enero de 2015

La yihad tampoco nos atemorizará 20150109

Mientras nos concentrábamos ante el Instituto Francés de Zaragoza para solidarizarnos con los colegas de Charlie Hebdo, amigos y compañeros me preguntaban (y se preguntaban a sí mismos) sobre la posibilidad de que el yihadismo acabe por imponer la ley del silencio sobre los periodistas hasta apagar definitivamente nuestra capacidad crítica y nuestro compromiso con la verdad. "No --les contesté--, no creo que eso sea posible. Este oficio implica una obvia relación con el riesgo y una mínima capacidad de afrontar las amenazas". Y si es cierto, añado, que el relativismo (la banalización, más bien) se ha infiltrado en nuestro ideario básico, no es menos verdad que ninguno de nosotros puede ignorar que esta no es una profesión neutra; por el contrario, contiene unos fortísimos componentes de compromiso y militancia. Por eso gritamos "Je suis Charlie", como un desafío a los torpes asesinos.

Los islamistas más radicales (Al Qaeda y el Estado Islámico) aplican hoy una estrategia destinada a eliminar de raíz no ya las aproximaciones críticas a lo que significan ellos y la religión que supuestamente les inspira, sino a cualquier noticia que no esté sometida a sus estrictas reglas, o (mejor aún) que no proceda de sus propias fuentes. Por eso el secuestro y la ejecución filmada de periodistas, las amenazas constantes y el control de los llamados "agujeros negros" (Siria, el norte de Irak, Libia, el Afganistán bajo dominio talibán, la Somalia sometida a la milicia de Al Sabah, el Sahel africano y el norte de Nigeria, etcétera) se han convertido en un fenómeno que sin duda condiciona el flujo informativo. Pero tal situación, con momentos tan duros e incomprensibles como el ataque a la sede parisina de Charlie Hebdo, no puede ni debe amilanarnos. Por otra parte, el yihadismo no es el único enemigo al que hemos de enfrentarnos. Estados terroristas, el crimen organizado, servicios de inteligencia y poderes institucionales o fácticos de toda clase están ahí, dispuestos a presionarnos con la más descarnada violencia o con mecanismos intimidatorios más sutiles e incruentos pero no menos eficaces. Sin embargo, hemos de resistir y sobreponernos al miedo. La boca de fuego de un kalashnikov o las "advertencias" del alcalde de cualquier pueblo no pueden hacernos renunciar a lo que es el fundamento de la vocación que nos impulsa: el ejercicio profesional de la libertad de expresión e información, un derecho fundamental que no es solo nuestro sino de toda la ciudadanía... pero que nosotros gestionamos en buena medida. Si no lo hiciésemos, ¿para qué habríamos de existir?

No pensemos que somos los únicos. Desde los médicos que combaten el ébola en África hasta los guardias civiles que realizan rescates en la alta montaña, pasando por los pescadores, los mineros, los albañiles, los bomberos y un sinfín de oficios más, somos muchos los sometidos a cierto nivel de peligro. Pese a todo, hemos de cumplir con nuestro (magnífico) deber.

Los informes de la Federación Internacional de Periodistas y de Reporteros sin Fronteras describen un mundo en el que abundan los lugares y las situaciones cargadas de riesgos. Periodistas mexicanos, rusos, egipcios, ucranianos, chinos, colombianos... o los enviados especiales a zonas de conflicto se juegan el tipo. Dibujar una caricatura sin moverse de París o Copenhague también puede ser letal. "Quizás --dicen los contemporizadores-- deberíamos ser respetuosos con ciertas manifestaciones religiosas; o entender las particularidades culturales de algunas sociedades". Entonces... ¿cómo distinguir esa concesión, tan razonable, de una rendición incondicional ante los intolerantes y los fanáticos? No, yo reivindico el derecho a ironizar sobre las religiones, y más si pretenden convertir sus mandamientos y dogmas en ley de obligado cumplimiento. Yo soy Charlie con todas sus consecuencias. Frente al islam, el cristianismo o cualquier religión (o ideología), reivindico mi laico y democrático derecho a informar y opinar con veracidad e intención crítica. Respeto la práctica privada de cualquier credo. Pero rechazo toda imposición sobre mi conciencia racionalista y mi actitud irónica. Ya vivimos en nuestro propio país tiempos de amenaza y represión, ya aprendimos que cada día está cargado de advertencias e imposiciones. Por eso la yihad tampoco nos atemorizará.

Presidente de la Asociación de Periodistas de Aragón


lunes, 8 de diciembre de 2014

Una Constitución demasiado inmaculada 20141208

Que la Constitución y el dogma católico de la Inmaculada Concepción se celebren sucesivamente en el mismo puente festivo siempre me ha parecido significativo. Porque, según la visión ortodoxa de la vida política española, nuestra Carta Magna incorpora por la gracia del más poderoso una inquebrantable virginidad que nadie puede quebrar. Bueno... cuando nos dieron un toque otros altísimos poderes (me refiero a la señora Merkel, el señor Obama y los superburócratas y banqueros que manejan el guiñol) sí que le dimos un puntacito a la Intocable (el artículo 135, ¿se acuerdan?). Pero ya se sabe que los dogmas sólo lo son mientras convienen a quienes los administran. La reforma exprés de la Constitución española (destinada en esencia a garantizar los intereses de nuestros acreedores) estuvo tan bendecida que sólo los descreídos podrían ponerla en cuestión. Además, ya se sabe que tanto el espíritu como la materia (o sea, el dinero) arrastran misterios indescifrables. Si las cuentas de Bankia resulta inescrutables, las del Vaticano están volviendo locos a los contables del papa Francisco.

¿Por qué no replantear la Constitución ahora que ya no pesan sobre nosotros (¿verdad?) las limitaciones y temores de hace treinta y seis años? ¿Por qué no despejar la dudas? Si los mandamases están tan seguros del apoyo popular a la monarquía, de la mayoritaria lealtad de los catalanes, de la necesidad de garantizar la calidad de nuestra democracia, etcétera... ¿por qué no abrir las puertas a la participación ciudadana para resolver así los conflictos y las diferencias?

Suizos o norteamericanos llevan a cabo numerosos referendos, a través de los cuales el electorado en pleno decide sobre la política migratoria, la legalización de la marihuana, la pena de muerte, la protección medioambiental y cualquier otro asunto transcendente. Aquí, el poder todavía intenta preservar sus particulares arcanos, mantener en penumbra las supuestas razones de estado e imponer dogmas a los cuales no cabe alternativa alguna. Y eso en una atmósfera... bien poco inmaculada. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

La culpa la tiene la democracia 20141127

Cuando en este bendito país no había libertades (circunstancia habitual en los dos últimos siglos), el personal vivía en la inopia, los poderosos disfrutaban de total impunidad, jueces y periodistas se andaban con pies de plomo, la corrupción (políticoempresarial o políticofinanciera) era un tema tabú... y la ciudadanía, convertida en manso rebaño y atentamente vigilada, no se enteraba de nada. ¡Ah!, qué felicidad. Estraperlos, cupos de importación, exclusivas, contratas... todo se resolvía en discretos despachos. Y mientras las detenciones y fugas de El Lute llenaban las portadas de los diarios, la buena fortuna recorría, de arriba abajo, la pirámide jerárquica; desde el despacho de cualquier ministro hasta la cocina de un regimiento, cuyo sargento al mando podía sacarse en un mes lo suficiente para comprarse un coche. Por supuesto, estaba prohibido publicar tales cosas.

La democracia ha jorobado el invento. Ahora la información fluye (a veces de forma retorcida, pero fluye) y al final resulta que la intocable ministra Mato acaba al borde de la imputación por su mala cabeza (y la de su exmarido). Ha tenido que dimitir, claro. Más que nada porque el escándalo se estaba poniendo al rojo vivo en vísperas del debate parlamentario en el que Rajoy pretende ofrecer soluciones al problema de la corrupción. ¡Je, je!

Más allá de lo que atañe a los políticos, el mejor ejemplo de lo perturbador que resulta el ejercicio del derecho a la información (por devaluado que pueda estar) está en la súbita emergencia de escándalos que afectan a la Iglesia Católica. ¡La Santa Madre Iglesia! Intocable durante siglos, hoy ve cómo se rasgan los velos de las sacristías y por fin salen a la luz los trapicheos con las herencias, los abusos sexuales a menores o la causa verdadera del cese del arzobispo de Zaragoza (por orden papal, tras ser pillado en un apaño obviamente feo).

miércoles, 2 de julio de 2014

Un viaje (de estudios) por Sicilia 20140702

Por cosas de la vida acabé en Sicilia. Y la isla me encantó y me interesó mucho más de lo que pudiera haber imaginado previamente. Luego he ido deduciendo la causa de tal fascinación: no procedía solo de la amabilidad de la gente, del morbo que produce intuir la presencia de la Mafia, de la magnífica gastronomía o del apabullante desfile de monumentos y lugares poderosamente evocadores... no, lo que atrajo mi atención fue la asombrosa similitud entre aquello y esto. Sicilia es una España a escala, que refleja nuestra imagen desorbitándola, disparatándola, convirtiéndola en pura alucinación. Si nosotros jugamos siempre con el esperpento, imaginen lo que es colocar semejante figura frente al espejo deformante.

Claro, Sicilia (como España) es el producto de dos milenios de opresión y explotación extrema que cristalizan finalmente en el triunfo definitivo del viejo régimen: clero y nobleza, obispos y oligarcas atrincherados en sus inmensos palacios, iglesias, conventos y catedrales, cuya desmesura arquitectónica contrasta con la evidente pobreza de un país que solo pudo pagar tales lujos entregando sudor y sangre generación tras generación. En Sicilia (como en España) no hubo rupturas ni revoluciones, solo el relativo cambio impuesto por Garibaldi y sus camisas rojas. ¿Cambio, he dicho? El concepto gatopardismo ("cambiémoslo todo para que nada cambie") surgió de la fértil mente de un siciliano.

Pobres de nosotros. Los centroeuropeos y los nórdicos tuvieron su reforma religiosa. Los franceses, ingleses u holandeses, sus revoluciones. Europa occidental edificó la última fase de su modernidad tras vencer al fascismo y desarrollar los estados democráticos y sociales. Sicilia permaneció encerrada en su fanal, contemplando la ruina de sus palacios, sosteniendo esa perturbadora vecindad del pan de oro y la mierda. España, atrapada en la burbuja nacionalcatólica, tuvo que esperar decenios hasta poder iniciar una transformación acechada siempre por los viejos demonios de la corrupción y la desigualdad. Pese a todo, ambos países miran hoy hacia adelante. Su espíritu aún no se ha rendido.