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domingo, 8 de mayo de 2016

Este desorden institucional resulta insoportable 20160508

Insoportable e insostenible, por supuesto. Cada semana las noticias que giran en torno a las dos grandes instituciones aragonesas, el propio Gobierno de la Comunidad y el Ayuntamiento de Zaragoza, revelan la urgente necesidad de auditar ambas, de replantear sus objetivos, de centrar sus prioridades, de acabar con el viejo desmadre que cada año dilapida decenas y aun cientos de millones. Sin ese ejercicio de realismo y puesta al día, que no sólo atañe a los gobernantes sino también a muchos gobernados, será imposible atajar el déficit, atender a lo que que de verdad importa y sanear este ambiente cargado de recelos, trampas políticas y populismo barato.

Populismo, sí. El que a lo largo de los últimos decenios ha llenado los oídos de los aragoneses de cuentos, imposibles y mentiras. Esa demagogia infiltrada en la política de escaparate, la política sazonada de eventos, la política a la valenciana o a la andaluza (y ya me disculparán los amigos levantinos y sureños), la política, en fin, que capta voluntades y genera autoestima a precio de oro, con proyectos inviables, con planes de negocio trucados, con sobrecostes a todo trapo y con gestores incapaces.

Ahora mismo, el Ayuntamiento de Zaragoza se desliza por una montaña rusa judicial en la que compensaciones, contratas, concesiones y expropiaciones andan al retortero, sin que exista forma humana de predecir qué fallarán al respecto los tribunales. El alcalde Santisteve y los suyos se han visto atrapados en ese marasmo, que es la consecuencia de decisiones tomadas por sus predecesores. ZeC está intentando resolver la papeleta. Es difícil saber si lo hace bien, mal o regular. Pero es indudable que pelea contra una herencia desastrosa. Cuando al municipio le caen encima sentencias en firme (sobre asuntos que vienen de lejos) que implican pagos millonarios, no hay dios que saque a flote el presupuesto. Cuando las principales contratas (la de la limpieza con FCC y la de los autobuses con AUZSA) están sujetas a permanentes conflictos, reclamaciones, desembolsos oscuros y cosas parecidas es que algo se ha hecho muy mal.

El Gobierno de Aragón, por su parte, sigue sin saber qué hacer con el entramado societario que forma parte de la administración autónoma. Mientras negocia a cara de perro el pago de servicios sociales esenciales, debe inyectar más y más dinero en actividades perfectamente superfluas. Y todavía intenta mantener la ilusión popular dando continuidad o nuevos formatos a proyectos que tal vez sean interesantes (rehabilitar la estación de Canfranc, por ejemplo) pero que nadie sabe cómo podrían financiarse sin generar nuevos y espectaculares agujeros.

O alguien pone orden en este barullo, o las vamos a pasar de a metro.

lunes, 4 de abril de 2016

Atrapados en el bucle (o lo que sea) 20160404

No sé que puede ser antes, si el nuevo gobierno de España o la solución definitiva de la huelga del bus en Zaragoza. Mientras, cada día que me siento ante el ordenador siento la inconmensurable fatiga de quien se siente atrapado en un bucle temporal, una especie de Día de la Marmota en el que las jornadas se suceden unas tras otras sin llegar a ninguna parte. Uno no sabe qué opinar ni qué decir. Más me valdría pasarme a la sección de Deportes. Aunque lo del Zaragoza también tiene su guasa. 

El mundo cambia por momentos. Pero aquí, en la Piel de Toro y su emblemática Tierra Noble, nos hemos instalado en una burbuja donde ni siquiera pequeñas conmociones como la retirada de Cesar Alierta sorprenden a nadie, pues sabemos del agujero financiero que arrastra Telefónica y de la peligrosa amistad que unió al emperador de las telecomunicaciones españolas (por la gracia de Aznar) y al exvicepresidente del propio Ejecutivo aznarí, Rodrigo Rato. Por eso, entre alabanza y alabanza al ilustre cesante, casi todo el mundo guiña el ojo. 

¿Por qué tienen Mariano, Pedro y los demás tantas ganas de meterse a gobernar, habida cuenta de lo que les (nos) espera? En este ejercicio será preciso, si queremos cumplir con Bruselas, recortar algo más de veinticinco mil millones. Todas las administraciones habrán de sacar otra vez la podadera y no perdonar cosa alguna. Acojona. Incluso Rajoy ha de tener miedo, en el fondo, de su propia herencia. Sánchez, por supuesto, debería retroceder despavorido gritando ¡lagarto!, ¡lagarto!, si no fuese porque Susana Díaz está ahí, cortándole la retirada. 

El bucle no sólo es reiterativo, también absurdo. Como ese puzle imposible en que se ha convertido el pacto de investidura (PSOE y C’s excluyen respectivamente al PP y a Podemos, y así no hay forma de cuadrar ningún trío). O como el conflicto en los autobuses zaragozanos, que primero ha venido a demostrar el pésimo resultado que suele tener la privatización de los servicios públicos; pero luego está contribuyendo a cegar cualquier opción de ir hacia la municipalización. O sea, ni p’atrás ni p’alante.

miércoles, 15 de julio de 2015

A veces, este parece otro país 20150715

Puedo entender que el Chapo Guzmán, gran señor del narcotráfico americano, se fugase de la cárcel por un túnel de kilómetro y medio excavado desde fuera con maquinaria de obras públicas y a la vista de todos. A la postre, en México no hay un estado normal ni su democracia cumple los estándares más básicos. Pero todavía alucino (llámenme ingenuo) ante ciertas cosas que suceden en España, socio de la declinante Unión Europea y, según se dice, país adecuadamente modernizado en casi 40 años de democracia (presuntamente efectiva y de calidad). Verbi gratia: el incendio en la Residencia Santa Fe. No logro concebir cómo fue posible que un edificio edificado ilegalmente y sin permisos municipales de ningún tipo pudiera acoger ancianos con un alto grado de dependencia y mantener durante 17 años relaciones habituales con la administración autónoma, que es la responsable de los servicios sociales. Ese centro estuvo ahí, funcionando sin ningún disimulo, e incluso ayer mismo todavía figuraba en la lista de residencias para ancianos con las que el IASS tiene un concierto para conveniar plazas. Inaudito.

Los incendios catastróficos seguidos de amargas revelaciones sobre fallos en la prevención y el cumplimiento de las ordenanzas han sido, por desgracia, un clásico en la crónica de sucesos zaragozana. Desde Tapicerías Bonafonte, pasando por el Corona o la Flying, cada tragedia ha provocado escándalos, reformas burocráticas y, se supone, mayores exigencias destinadas a garantizar la seguridad. Así hemos llegado, decenio tras decenio, al siniestro de Santa Fe. La barbaridad perfecta, ¿definitiva?

Las administraciones funcionan de una forma extraña: a veces son implacables, prolijas y temibles en su celo; en otros casos, sin embargo, toleran las irregularidades más escandalosas. Se dice que situaciones como la existente en la residencia incendiada son habituales en este mundillo. Y el Gobierno de Aragón (cuyo IASS lleva cuatro años sumido en el caos) se dispone a realizar inspecciones urgentes para cortar por lo sano. Con ocho ancianos ahí, de cuerpo presente.

JLT 15/07/2015

lunes, 23 de marzo de 2015

Ganarse los votos en cuatro días 20150323

Precampaña, incertidumbre, acojono entre los políticos. El que no consigue ponerse muy por delante en la lista nada tiene garantizado. La gente se ha puesto rara e imprevisible. Los expertos en demoscopia matizan más que nunca sus augurios. Así, en medio de este sinvivir, quienes gobiernan intentan recuperar en cuatro días la buena voluntad de la ciudadanía, e incluso prometen que, si vuelven a mandar, se enmendarán la plana a sí mismos. ¿Ha subido el IBI? Pues lo bajaremos. ¿Están las calles hechas una pena? Pues toma operación asfalto. Paradigma absoluto del cotarro aragonés, el Gobierno autónomo ha entrado en un frenesí positivsta para congraciarse con un electorado al que lleva maltratando cuatro años. El PAR se distancia del PP. Este partido ha ordenado acelerar los pagos pendientes, las acciones aplazadas, el buen rollito. Sin herniarse, por supuesto. Además, mira que bien, la Opel pita, y ya se sabe que lo bueno para Opel es bueno para Aragón.

¿Cómo enderezar en un mes el rumbo perdido durante casi cuatro años? A veces resulta imposible. Puede dejarse en el aire el último apretón al Ingreso Aragonés de Inserción, pero disimular a estas alturas chandríos tan obvios como el de ese nuevo colegio concertado que se pretende construir en Cuarte resulta más difícil. La teoría de la colaboración público-privada, basada casi siempre en milongas, no se sostiene en un caso como éste, donde la prestación de un servicio público esencial se deja en manos de inciertos emprendedores, cuya solvencia, métodos e intenciones no cuadran de ninguna manera. A las instituciones les están cayendo encima las consecuencias de la alocada (pero rentabilísima en su día) expansión al Sur de Zaragoza. Esos barrios y pueblos satélites, construidos sin orden ni concierto, necesitan hoy equipamientos. Así que es preciso sacarse de la manga las soluciones más alucinantes.

Listas de espera en sanidad, daños causados por la crecida del Ebro, impagos, antipatías, incumplimientos... Llega mayo y todo es objeto de un ansioso remate. Corre, ¡corre! Qué chula es la democracia, ¿verdad? 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Y a pagarlo entre todos... ¡Por supuesto! 20150225

Han condenado a Pinilla en una de las varias causas que tiene pendientes. Como la cosa iba de prevaricación y el Ayuntamiento de La Muela era responsable subsidiario, el citado municipio tendrá que apoquinar 4,7 millones (y ya debe más de 13). Al final, siempre toca pagar... a los paganos. Recuerden, si no, aquel debate sobre el estado de la nación en el que Pedro Sánchez le reprochó a Rajoy los tres mil y pico millones (más o menos, pues la cuenta es un barullo) a que ascenderá la indemnización por el fiasco del Castor. Y el presidente le replicó al otro: "Oiga, pero si eso del Castor lo aprobaron y pusieron en marcha ustedes...". Los dos tenían razón, claro. Aún podían haber recordado que el fracasado (por peligroso) almacén submarino de gas formó parte de la ortodoxa política europea, o que su adjudicatario fue Florentino Pérez, pobre hombre.

Todo sale de los bolsillos del contribuyente de a pie: del asalariado bajo estricto control y de aquellos empresarios o autónomos que llevan las cuentas claras. Los demás, ya se sabe... Pagamos 88.138 millones de rescate bancario (de los cuales Eurostat ya da por perdida la mitad). Pagamos también unos cuantos miles de millones, en beneficios fiscales para las grandes compañías que han adquirido sociedades extranjeras. Pagaremos las fianzas civiles de Bankia y las compensaciones a sus accionistas, o el rescate (¡otro más!) de las autopistas madrileñas, o muy probablemente las pérdidas de los grandes inversores en energías renovables (que el actual Gobierno ha querido hundir porque lo suyo es nuclear, por supuesto)... No sigo con la lista, es interminable.

Pero no me resisto a recordar esa otra que acabamos de pagar: la privatización del 49% de Aena. Una operación en la que pusieron un precio a las acciones muy por debajo del valor de la empresa... y luego las vendieron a los grandes inversores, mientras para los pequeños ahorradores sólo quedaban algunas migajas. Puestos en cotización, dichos valores subieron un 30% en dos jornadas. Gran beneficio para los amigos del Gobierno. Una vez más, por cuenta de todos. 

martes, 8 de julio de 2014

No me lo podía creer (lo del hospital de Alcañiz) 20140708

Se lo juro: cuando leí el domingo que el nuevo hospital de Alcañiz costará entre cinco y seis veces más de lo previsible, al estar decidida su concesión a una empresa privada, no me lo podía creer. Ya perdonará el colega que se curró la información, pero llegué a pensar que su relato era fruto de algún error de bulto. Porque, claro, si un centro sanitario de ese nivel suele costar poco más de cien millones (incluidos accesos y equipamientos), ¿a quién le cabe en la cabeza que el Salud esté dispuesto a apoquinar ¡561 kilates! para compensar en 28 años a la contratista que levante el edificio, la cual además tendrá a su cargo buena parte de la gestión del mismo? La operación, calcada de las llevadas a cabo por el PP en Valencia y Madrid, asegurará a quien se haga con ella beneficios del 9%, más lo que se levante manejando durante casi tres decenios los servicios no sanitarios del centro, más lo que logre repelando costes... Una cosa tan demencial que, pese a todo lo que llevo visto en esta vida, no fui capaz de asumirla ni aun viéndola negro sobre blanco. Pero sí, todo es cierto. Justo cuando se investigan escandalosos sobrecostes en obras encargadas por administraciones y sociedades públicas, resulta que el trinque sigue ahí, legalizado, organizado y a la vista de todos. Insoportable.

560 millones son un fajo de millones. Dejar la sanidad pública en manos privadas es un escándalo. Los tiempos presentes se revelan inauditos, extraños, demenciales. Y así, por ejemplo, la concesión a Ambuibérica del servicio de ambulancias del Salud viene tirando desde hace años de prórrogas, tras agotarse el plazo de la anterior concesión. La concesionaria ha incurrido en irregularidades notorias, había otras propuestas más baratas, era obligatorio convocar un nuevo concurso... Tururú.
 
La presidenta Rudi ha presentado su comunicación para el Debate sobre el estado de la comunidad que se celebrará la semana próxima, en vísperas de la estampida vacacional. En dicho informe la jefa asegura que todo va superior. Los hospitales han de costar cinco veces más. Debe ser la recuperación. Que ya está en marcha, ¿no? 

jueves, 13 de marzo de 2014

Lo malo ya ha pasado, ahora llega lo peor 20140312

Ahora, como las estadísticas andan tan retorcidas que no las entiende ni Dios (en su infinita sabiduría), hay que tirar de parábolas y otras figuras de pensamiento. En este sentido me gustó mucho una que leí hace poco y comparaba a la postcrisis anunciada desde el poder, con el caso de alguien a quien amputan una pierna por el muslo. Trauma, angustia, dolor... Hasta que un día los médicos revisan el muñón ya cicatrizado y palmean la espalda del paciente. ¡Lo malo ya ha pasado, amigo! ¡Te damos el alta! Claro, y entonces es cuando el inválido se enfrenta a lo peor: salir adelante sin uno de sus miembros más importantes, ser un discapacitado de por vida. Es más o menos lo que pasa cuando los jefes políticos y los jefes de la pasta nos susurran que ya está, que se acabó, que empieza la recuperación.

En Aragón, sin ir más lejos, nos están amputando la sanidad pública (y tienen preparada la sierra para que no se escape la educación). Los sindicatos de médicos, la Marea Blanca y otros colectivos sacan a la luz datos sobre las listas de espera, esas mismas que el Salud oculta desde hace nueve meses y que el consejero responsable del tema se niega a dar. 15.000 personas esperan a ser operadas solo en Zaragoza. ¡15.000! Entre ellas hay cientos de enfermos en situación límite. La demora afecta a las pruebas, a los preoperatorios, a las intervenciones, a las recuperaciones. Solo entre ir del médico de familia al especialista, recibir un diagnóstico y ser incluido en la relación de quienes aguardan turno puede pasar un año. Esto no había ocurrido nunca. Es tan inaudito como intolerable.

17.000 firmas han reclamado un nuevo hospital en Alcañiz, mientras el actual monta camas en los pasillos (¿qué dicen al respecto los fervorosos alcañizanos que sólo ejercen de tales cuando de loar las carreras de motos se trata?). El Provincial de Zaragoza funciona a un cuarto de gas. El consejero de Sanidad prepara tres millones de euros para derivar pacientes a la privada.

Ahí nos arrastramos, sin pierna. Y según dicen algunos, más vale callar. No sea que nos corten la otra. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Ir del sobrecoste al 'low cost' 20140220

Existe un visión populista y confusa de las cosas que pretende acabar con la política de sobrecostes por el procedimiento de someter las instituciones públicas al low cost (lo pongo en inglés porque se evoca mejor el concepto). Así pasaremos de una gestión carísima, mediocre y escaparatista pero con algún resultado conveniente, a otra supuestamente barata, asocial y de nefastos resultados. En última instancia, y si nos ceñimos al principio de que economizar no es gastar poco ni mucho sino saberlo gastar, resultará que lo barato acabará saliéndonos aún más caro. La privatización a tutiplén trasladará las decisiones que más influyen en nuestras vidas de los parlamentos y concejos electos a los herméticos consejos de administración de las grandes contratistas y concesionarias. La calidad de los servicios caerá en picado (como ya ocurre). Valiente arreglo.

Hay gente muy infeliz (o muy fascista) que pretende resolver la crisis por el simple procedimiento de acabar con la vida política del país o someterla a un régimen de anorexia y miseria. Personas que aplauden la demencial medida de dejar sin dedicación exclusiva (o sea, sin sueldo fijo) a concejales de Zaragoza con responsabilidad en el gobierno (o en la oposición, que también es crucial), como si una ciudad de 700.000 habitantes pudiera manejarse en los ratos libres. No se reflexiona sobre la importancia de elegir representantes cualificados, dinámicos y honestos a los que retribuir adecuadamente. Más bien se pretende (con estúpida ingenuidad o mala fe manifiesta) sustituir el actual e insatisfactorio modelo de político profesional por otro cuya mayor virtud radique en no cobrar o conformarse con un sueldo en línea con el (injusto) salario mínimo. Lo que nos faltaba. ¿No nos hemos enterado de que el low cost suele ser una mierda, rentable solo para los que manejan el negocio?

Mientras, en los despachos donde se aloja hoy el verdadero poder, altos ejecutivos con sueldos millonarios se ríen de la política. El low cost no les afecta. Pero están encantados de aplicárselo a la mayoría social. En eso, precisamente, consiste la crisis. 

sábado, 18 de enero de 2014

Empujados a un camino sin retorno 20140118

El colapso de la sanidad aragonesa en pleno ataque de la gripe A... ¿obedece a una situación circunstancial, o describe un cambio estructural en la calidad asistencial del Salud? Es casi seguro que se trata de esto último. La crisis (asumida ya por todos como la imposición de nuevos paradigmas) ha puesto en pie un modelo de relaciones sociales y económicas estable. Su consolidación deja fuera de lugar cualquier retorno a los momentos felices del pasado inmediato, cuando los programas socialdemócratas habían logrado hacer de Europa el lugar más democrático, equilibrado y seguro del mundo. El estallido de la burbuja (inmobiliaria y financiera), los recortes, el rápido hundimiento de los servicios públicos, la privatización consiguiente, la rápida anulación de los derechos laborales o la restricción de las libertades no identifican un ciclo depresivo ni desaparecerán cuando llegue la cacareada fase de recuperación. Son lacras que han venido para quedarse e ir a más. El fracaso de las izquierdas modernas ha hecho añicos la utopía igualitaria y ha dejado a millones de españoles (y de otros europeos, alemanes y franceses incluidos) sin alternativas ante la brutal ofensiva del capital financiero.

Es posible que llegue la recuperación, en términos muy relativos y a favor de intereses muy minoritarios. Pero la gente de la calle las seguirá pasando bien putas y la voladura del Estado del bienestar seguirá adelante. Además... ¿no es evidente cómo están cambiado nuestras actitudes? Muchos jóvenes (y no tan jóvenes) declaran hoy a los encuestadores su resignada aceptación de un hecho: trabajarán en lo que sea, donde sea y por lo que sea. Damos por perdido mucho de lo que un día tuvimos. Pero el monstruo aún querrá más, mucho más.

¿Habrá reacción social? Seguro que sí. Quienes mueven los hilos aspiran a que tal reacción no pase de puntuales estallidos espontáneos (esporádicos gamonales disparados por la rabia como efímeras bengalas). Solo temen una movilización general: social, política... y permanente. En las calles y en las urnas. Por eso quieren a la ciudadanía desorganizada y apolítica. 

jueves, 9 de enero de 2014

Rudi-Oliván, contra la sanidad pública 20140109

Contraer una enfermedad que no se cure con paracetamol y un par de días en la cama comporta ya muchos riesgos. Puedes pegarte 72 horas en un pasillo de urgencias o en una sala de observación, puedes quedar varado en una planta donde se carece de material sanitario esencial, puedes atascarte en las interminables listas de espera... El Salud, la sanidad pública aragonesa, ofrecía hasta hace dos años y medio una asistencia de notable alto (solo cierta desorganización y algún bache puntual le cerraban el paso al sobresaliente). Ahora la calidad del sistema cae en barrena hacia el suspenso. El PP (con el PAR como cómplice necesario) ha logrado una auténtica obra maestra mezclando a la perfección su programa privatizador con una gestión convenientemente ineficaz y destructiva. 

Oliván y su equipo plantean una incógnita fundamental: ¿son tan torpes e incapaces como parecen?, ¿o por el contrario su abrumadora impericia profesional y su vagancia son herramientas destinadas a destruir de forma premeditada e insensible una excelente red sanitaria? El consejero ha acumulado tal cantidad de errores, arbitrariedades y exabruptos que su permanencia en el cargo prueba el deterioro de la política en Aragón (como en el resto de España), así como la incapacidad de la opinión pública para imponer a los gobernantes un mínimo de cordura y respeto.

Para rizar el rizo de esta lamentable situación, ocurre que el PP, mientras estuvo en la oposición, criticaba sin tregua a quienes entonces gestionaban el Salud (véase el Diario de Sesiones de las Cortes aragonesas). Les echaba en cara las listas de espera, los fallos, las incongruencias. Ahora, esas listas de espera se han multiplicado por dos, por tres o más y dejaron de ser publicadas el pasado mes de junio. Los fallos y las incongruencias han crecido de manera exponencial al tiempo que descendían los recursos humanos y materiales de centros de salud y hospitales. Mientras, se derivan más pacientes a clínicas privadas, mediante convenios discrecionales y opacos. Rudi y Oliván van a por todas. Si la ciudadanía no les para... 

sábado, 23 de noviembre de 2013

Análisis torcidos, conclusiones erróneas 20131123

El impacto causado por los recientes paros en servicios públicos privatizados (basuras de Madrid, autobuses de Zaragoza y otros) debería habernos alertado sobre la anomalía que supone dejarlos en manos de empresas cuyo única razón de ser es el ánimo de lucro. Pero no, el Gobierno, alarmado sobre todo por el impacto del conflicto madrileño, ha llegado a la (interesada) conclusión de que el problema no se arregla ni controlando directamente la limpieza de la capital ni relevando lo antes posible a una alcaldesa cuyas limitaciones de todo tipo son clamorosas. Será mucho mejor darle un buen tiento a la regulación de los servicios mínimos para reducir el derecho de huelga a un simple e inocente factor simbólico.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría nos dice que esperemos a ver, que previamente se hablará con los agentes sociales y demás. Pero a la vista de por dónde van las cosas en este bendito país, sería ingenuo no esperar que huelgas y servicios mínimos sean normatizados en línea con la seguridad ciudadana (o más bien orden público) para alumbrar una sociedad convenientemente comprimida y amordazada. Todo ello, naturalmente, fundamentado en esos argumentarios, tan del gusto de la TDT Party, cuyo tufo a autoritarismo puro y duro tira hacia atrás.

La reducción (e incluso la desaparición) de los diversos derechos que la Constitución enuncia de manera general tiene una imparable dinámica interna. Si se priva a la gente de una vivienda y un trabajo dignos, si se reducen los salarios y los convenios son papel mojado, si se abarata el despido, si, en fin, hay seis millones de parados muchos de ellos sin ingreso alguno... no cabe permitir que la ciudadanía disponga de formas efectivas de protesta. Hay que descafeinar manifestaciones, huelgas y boicots hasta reducirlos a una gesticulación inocua. El pretexto para ello es que estas expresiones producen molestias y generan pérdidas económicas. Pero es que ésa es en buena medida su función. Si pasan desapercibidas o casi, ¿qué sentido tendrán?, ¿para qué han de servir?

Esto se pone feo, pero feo-feo. 

jueves, 24 de octubre de 2013

En estricta defensa propia 20131024

La enseñanza española, entera y verdadera, planta cara al ministro Wert y sus delegados regionales. Aferrada al informe Pisa, informe Pisa, informe Pisa, la derecha promete no sé qué cosas, pero en realidad lo que ansía es desmontar la red de centros públicos, arruinar la universidad y volver a los viejos tiempos, cuando la educación superior solo era accesible a los hijos de buena familia; los demás, a silbar a la vía. Este programa se va cumpliendo con un rigor y una intensidad brutales. El Gobierno Rajoy administra sin piedad la herencia recibida. En dos años ha llevado la deuda pública hasta el 100% del PIB (2012 se cerró con un déficit del 10,60%, incluyendo 3,70 puntos correspondientes al rescate bancario). En los mismos dos años ha minado sin piedad los servicios públicos, especialmente la enseñanza y la sanidad. Y si la ciudadanía no detiene la actual espiral, el resultado final será un desastre cuyas consecuencias apenas llegamos hoy a intuir.

La gente lucha (huelgas, manifestaciones, boicots) en estricta defensa propia. Es cierto que las ideas neoconservadoras han logrado convencer a no pocos muertos de hambre de que el ultraliberalismo y la destrucción del Estado del Bienestar serán una cosa maravillosa. Otra mucha gente está asustada y solo piensa en la forma de capear el temporal salvando lo máximo que pueda del naufragio inminente. Pero las mayorías sociales aún son capaces de percibir qué clase de futuro les espera. Y todavía están dispuestas a plantar cara.

No parece haber otro camino. O la movilización popular salva la enseñanza y la sanidad pública, o ambas se perderán para siempre. Ya no cabe llamarse a engaño. Estos días se ha confirmado que, mientras el Salud saqueaba al asalto mamógrafos y ecógrafos del centro de especialidades Pablo Remacha (barrio San José, Zaragoza), los pacientes afectados eran derivados a un centro de radiodiagnóstico privado. Miserable y escandaloso. Eso sí, queda claro que el consejero Oliván sabe portarse bien con la gente de su cuerda. En este plan, al personal de a pie solo le queda defenderse... o perder la partida. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Estos no dan puntada sin hilo 20130916

Hace poco, en una reunión con periodistas, Cañete, el ministro de Medio Ambiente, defendió el fracking (extracción de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica de las rocas del subsuelo). "Hombre --dijo-- no parece lógico llevar esa técnica al litoral cantábrico donde causaría un fuerte impacto... Pero en los Monegros, ¿qué problema habría?". Tal cual. Se da por sentado que España será el segundo estado europeo (después de Polonia) que dé luz verde al polémico fracking.

Bueno, nuestro bendito país está hecho a todo. Además, con tanta crisis y paro, es preciso despejar el camino a los emprendedores. Los tiquismiquis ecologistas sobran. ¿Qué importa si el fácil beneficio inmediato (pelotazo) destruye recursos naturales de enorme valor potencial? Aragón, en su infinita modestia política, ya marcha al paso alegre de la recuperación prometida por Rajoy, y la DGA prepara una modificación crucial de la Ley de ordenamiento del Territorio (LOTA). Cuando entre en vigor dicha reforma (que entrará, pues PP y PAR están por la labor), la iniciativa privada podrá instar por su cuenta planes y proyectos de interés general. Por supuesto, en el apartado se incluyen actuaciones urbanísticas. Cómo no.

La nueva Ley de Costas ha amnistiado miles de inmuebles construidos fuera de toda norma. La privatización de servicios públicos abre de par en par la puerta al negocio puro y duro en ámbitos tan sensibles como la sanidad (¿han visto ustedes cómo se han multiplicado los anuncios de clínicas privadas que realizan tratamientos de fertilidad, justo después de que la Administración limitase en el sistema público el uso de técnicas de reproducción asistida?). El subastao de los hospitales madrileños (donde las empresas contratistas se repartieron la tarta tan ricamente) se ha convertido en un culebrón político-judicial oscuro y sospechoso. La cacareada Ley de Transparencia está muerta antes de ser promulgada, pues resulta imposible creérsela cuando quienes la proponen (y quienes se oponen a ella) comparten un desmedido amor por la falsedad y la ocultación.

Que los dioses nos asistan. 

viernes, 26 de julio de 2013

Menos mal que aún queda sanidad pública 20130726

La EPA y el PSOE andaluz se quedan para otro día. El suceso en el tren a Galicia le ha dado la vuelta a la actualidad y ha creado ese polo de atención tensa y sobrecogida que producen las tragedias de grandes dimensiones. Tales acontecimientos nos lanzan de bruces sobre la realidad: el ser humano cree que puede dominarlo y controlarlo todo, pero por los intersticios de la tecnología y de los protocolos de seguridad siempre acaba colándose el fallo, humano o de los propios artefactos. No somos nada, dice la gente. Y es cierto. Volamos al capricho del huracán como hojas en la tormenta.

El descarrilamiento del Alvia ha permitido por otro lado contemplar los efectos de la solidaridad ciudadana y sobre todo la eficacia de los servicios públicos que afrontan y palían las consecuencias de catástrofes como esta. La celeridad y calidad de la reacción han vuelto a ser muy notables (como ocurriera cuando los atentados del 11-M y en tantas otras ocasiones). Cientos y aun miles de funcionarios de la seguridad y la sanidad se movilizan en estos casos y su trabajo permite rescatar a las víctimas, atender a los heridos, identificar a los muertos y apoyar a sus familiares en tiempo récord. Y eso que ayer las autoridades políticas pidieron paciencia en lo relativo a las identificaciones para evitar errores (obviamente, quieren disipar la sospecha de que pudiera repetirse la macabra chapuza del Yak).

La sanidad pública, protagonista principal en operativos de esta naturaleza, se alza todavía como un sólido y magnífico edificio. Durante los dos últimos años ha sido erosionado y barrenado sin piedad por los gobiernos de la derecha, pero resiste y es capaz de asumir grandes emergencias. ¿Podrá hacerlo con igual eficacia dentro de otros dos años?

Los destalentados que denigran a los trabajadores públicos y desprestigian los servicios que estos atienden deberían reflexionar al respecto. Si la sanidad, la educación, las pensiones o la asistencia a los dependientes se convierten en un suculento negocio en manos privadas, ¿quiénes rescatarán y atenderán a las víctimas de accidentes como el de Galicia? 

miércoles, 26 de junio de 2013

Arden los tanatorios privados 20130626

En su infinita simpleza, el ministro Wert explicó su idea de la futura educación española: los alumnos de familias acomodadas aprobarán con el 5 de rigor; los de clase media baja o pobres de solemnidad necesitarán un 6,5. Punto y medio de ventaja (más la posibilidad de agotar convocatorias) a favor de la gente bien. No sé si al final el tema de las becas saldrá tal cual (tanto descaro ha causado estupefacción incluso en el PP), pero en todo caso ha permitido visualizar con absoluta claridad qué clase de sociedad quieren estos apóstoles de las reformas. A mí, que estudié Bachillerato en los 60 y fui a la Universidad en los 70, todo el rollete de la excelencia y la exigencia que se traen entre manos me suena, me suena mucho. Es el retorno a un sistema formativo sometido a durísimas pautas de selección por motivos económicos. O tus papás tienen pasta o eres un genio. Los demás, a silbar a la vía.

Tanto las personas de mucho orden como algunos muertos de hambre adeptos a la burricie, piden a gritos la voladura de la enseñanza pública. Las webs recogen el bramido inculto de quienes arremeten contra los profesores-funcionarios, los investigadores becados y cualquier cerebro que se ponga a tiro (especialmente si su beneficiario lleva camiseta verde y se niega a saludar al desdichado Wert). En paralelo, escribidores de la onda neocón pontifican que la Universidad española es una mierda, cuando lo cierto es que sus titulados ocupan puestos a todos lo niveles en las mejores industrias, equipos científicos y hospitales de todo el mundo.

Lo privado es maravilloso; lo público, desastroso. Así que en España, donde las universidades privadas son (en general) una salida de emergencia para alumnos mediocres con posibles y la sanidad privada es (también salvo excepciones) un ámbito incierto y a menudo peligroso, hay que darle la vuelta a la tortilla como sea: con leyes demenciales y con argumentos ridículos. En éstas, inauguraron en Zaragoza un tanatorio privado. Al rato, su horno crematorio provocó un incendio y dejó de funcionar. Los cadáveres acabaron... en las instalaciones municipales. Públicas, las muy cabronas.

sábado, 15 de junio de 2013

Tener a la gente en vilo (o simple vagancia) 20130615

Dos meses tardó la consejera de Educación y Cultura, Dolores Serrat, en resolver el problema de escolarización en Rosales del Canal por el procedimiento de ampliar la capacidad del colegio del barrio. Era lo que le pedían los padres afectados y lo que parecía indicar el mero sentido común. Pero el sí de la señora se ha hecho esperar. Mientras, decenas de familias han estado inquietas, con el alma en vilo, indignadas. Naturalmente, el Gobierno de Aragón y el Partido Popular necesitaban tiempo para comprender lo obvio: que en el atormentado sur de Zaragoza pueden tener un importante vivero electoral y desperdiciarlo sería pura estupidez. Lástima que doña Dolores y sus conmilitones no sean capaces de repentizar tan simples conclusiones.

Los conflictos surgen y se eternizan mientras aquellos que mecen la cuna (o eso se supone) dejan pasar el tiempo, distraídos o entretenidos quizás en otras cosas. Los servicios públicos han sido y son escenario de tensiones que casi siempre tienen su origen en los programas privatizadores de la derecha gobernante pero a menudo se prolongan más allá de lo razonable, no se sabe si por dejadez, por el deseo de aprovechar cada ocasión para meterle dinamita al sistema o por simple incapacidad gestora. Seguramente por una combinación de todo ello...

Las limpiadoras de los centros sanitarios van camino de completar un mes de huelga. Aunque les han impuesto unos servicios mínimos amplísimos (que cumplen a rajatabla), su inactividad voluntaria se deja notar en hospitales y consultorios. ¿Cómo es posible que los responsables del Salud sigan estos acontecimientos desde la lejanía, pasando de todo? ¿Hasta cuándo pretenden dejar que se prolongue el pulso entre empresas y trabajadores en un sector donde sueldos y condiciones laborales ya están en mínimos?

Este juego quizás resulte emocionante, pero maldita la gracia que tiene. Se supone que los jefes están para que todo funcione lo mejor posible. Aunque estos de ahora tal vez tienen como propósito todo lo contrario. En tal caso, están dando en la diana. Sacan a la gente de sus casillas. 


miércoles, 12 de junio de 2013

Ahora o nunca, dice el 'neocón' 20130612

El comité de huelga de los trabajadores de la limpieza de centros sanitarios acudió ayer a la sede del Departamento de Sanidad y Bienestar (¿Bienestar?) Social. Por supuesto no fueron recibidos por su consejero. Es posible que este anduviese poniéndose en forma o ensayando alguno de sus inauditos discursos, y, claro, no tuvo tiempo para ocuparse personalmente de un conflicto que tiene muy graves consecuencias en el funcionamiento de hospitales y otras dependencias del Salud aragonés. En su lugar dieron la cara (muy dura, ¿eh?) unos burócratas que trataron a las limpiadoras con una indiferencia rayana en el desprecio, como si fuesen unas consentidas insolidarias aferradas a no se sabe qué privilegios. A este punto hemos llegado: incluso la gente peor pagada y enrolada en las más penosas actividades es presionada para que admita severas reducciones de su sueldo y peores condiciones de trabajo.

Es el programa conservador (o neoconservador o ultraliberal, si lo prefieren), un plan que ya ha logrado en tiempo récord algunos de sus objetivos (por ejemplo, acabar con las cajas de ahorro para dejar campo libre a la banca privada en el control del sistema financiero) pero que todavía tiene mucho recorrido. "Este es el momento", ha dicho Aznar, convertido en el apóstol de la revolución neocón. "Un poco de paciencia, todo llegará", replica Rajoy. Y con ellos, sus acólitos, los telepredicadores de la derecha, los expertos en economía desregulada, los lameculos y los tontos útiles claman: "¡Tenemos la ocasión!, ¡tenemos los instrumentos políticos!... ¡Hagámoslo!" Y afilan los cuchillos para transformar los respectivos sistemas públicos de pensiones, sanidad y educación en prestaciones y servicios de carácter marginal para que el sector privado entre a saco en ellos o los sustituya. ¡Bah!, se nos argumenta: son insostenibles, solo ofrecen fracaso, son muy caros e ineficientes; mejor los hacemos saltar por las aires y ya vendrán a sustituirlos los seguros médicos, los bancos y los fondos de inversión.

Ahora o nunca, vocea el neocón. Donde pisa su destructor caballo no vuelve a crecer la hierba. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

En vez de Tierra Noble, lo llamaremos Babia 20130529

Parece ser que Ibercaja ha abducido por fin a Caja3. Y digo parece porque a fecha de hoy no se conocen los detalles del acuerdo de integración ni nadie ha convocado una rueda de prensa para explicarlo ni existe una idea mínimamente concreta sobre las implicaciones futuras del asunto. De la fusión sólo hemos visto una foto en la que varios señores juntan sus manos en el rellano de una escalera. Por lo visto, el enternecedor posado hubo de ser sugerido por los cámaras y fotógrafos, pues los protagonistas del acontecimiento pasaban de darse a entender. Se habrían hecho la idea de que, sabiendo ellos qué y para qué habían decidido lo que decidieron, sobraban las explicaciones. Los miles de empleados y los cientos de miles de clientes afectados bien podrían extender su confianza a lo que haya de venir, dada la candidez con la que contemplaron lo que hasta hoy ha sucedido. En cuanto a las instituciones públicas aragonesas, ni se enteraron de lo que pasó antes (en la CAI, por ejemplo) ni parecen interesadas en saber lo que pasará a partir de ahora.

Las cajas eran entidades de titularidad social. Ahora serán bancos progresivamente privatizados mediante un proceso tan opaco como incontrolable. Pero apenas nadie levanta la voz para pedir explicaciones. Es tiempo de silencio.

La Tierra Noble sigue deslizándose por el tobogán del desentendimiento. Parecemos los monos ésos que se tapan ojos, oídos y bocas. Lo cual explica situaciones tan extrañas como la que se produjo ayer cuando los jefes de PP y PAR (que no el Gobierno autónomo) presentaron en las Cortes lo que llaman Plan Impulso. Ya saben: con 150 millones que han sobrado en el Presupuesto al ampliarse el margen de déficit, más otros 100 kilates que se pedirán al Banco Europeo de Inversiones, se pretende reanimar nuestra marchita economía y crear empleo. ¿Cómo? Pues repartiendo la pasta a voleo, sin objetivos claros, sin concentrar el esfuerzo (un esfuerzo, la verdad, muy pequeñín), sin control. 

Así vamos por la vida. Ausentes, ignorantes, atontados. Esto ya no es la Tierra Noble, es Babia. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Limpiadoras de hospital, dignidad irrenunciable 20130527

Como he pasado muchas horas en las plantas del Servet y del Clínico las he visto llegar cada mañana con la fregona a cuestas... Como llevo bastantes años en esto del periodismo recuerdo su irrupción en el ámbito de combatividad obrera allá por el 79, cuando llevaron a cabo la primera huelga para reclamar un salario digno, unas condiciones de trabajo dignas y un mínimo de dignidad. Carecían entonces de tradición sindical, pero fueron a la lucha con una firmeza que rivalizaba con la de los metalúrgicos o los albañiles. Y salieron victoriosas... Como pertenezco al club de quienes se niegan a retroceder en el tiempo quiero manifestar que la huelga actual es justa y sus objetivos más que razonables: comprometer a la patronal del sector para que no se descuelgue del convenio; o sea, evitar volver al salario mínimo interprofesional, sostener aquella dignidad conquistada hace treinta y tantos años. Qué menos.

Vivimos una época terrible, delirante. El consejero de Sanidad y Bienestar Social, Ricardo Oliván, se niega a recibir a los representantes de las limpiadoras en huelga (los ha derivado a la gerente del Salud) y argumenta que este conflicto es un asunto de naturaleza privada. ¿Privada? ¿Cuando afecta directa y gravemente al funcionamiento de los hospitales públicos aragoneses? ¿Es éste el enfoque que trae aparejada la privatización de servicios promovida por el consejero en cuestión? Porque, ojo, el desentendimiento institucional respecto de esta última crisis en los centros sanitarios va a coincidir con la primera operación destinada a dejar uno de dichos centros en manos de alguna concesionaria. El dudoso honor corresponderá al nuevo hospital de Alcañiz. El Gobierno aragonés dice no tener dinero para construirlo (aunque le sobra para gastarlo en circuitos y carreras de motos), así que lo ofrecerá a quien quiera hacerlo y explotarlo. Será más caro a medio plazo, dará peor servicio... pero moverá el negocio.

Por eso es tan importante que alguien, en medio de semejante locura, esté dispuesto a defender su dignidad. Enhorabuena, señoras limpiadoras. Ustedes merecen ganar. Y ganarán. 

JOSÉ LUIS Trasobares 27/05/2013





viernes, 12 de abril de 2013

Cuando nos privaticen hasta el agua 20130412

Salió por el Telediario: en varios hospitales de Cataluña han privatizado los sillones de las habitaciones. Estos son colocados ahora por una concesionaria y pueden ser usados libremente en su articulación elemental, con el respaldo recto y el apoyapiés replegado bajo el asiento. Pero si por la noche se quiere obtener una posición más horizontal y cómoda extendiendo todos los elementos (para que los acompañantes de los enfermos descansen un poco), es preciso pagar cinco euros. Me quedé lívido. Tal vez se trate solo de un detalle aparentemente menor, dado lo que está cayendo. Pero es tan retorcido, tan... sádico, que causa escalofríos. Hemos caído en manos de gentes sin alma.

Los gobiernos de las instituciones lo niegan, pero la privatización de servicios avanza a velocidad de vértigo. No hay límites ni líneas rojas. Por eso la cesión del ciclo del agua (y del agua misma) a empresas y particulares dejó de ser un futurible. La Generalitat adjudica redes de abastecimiento. La Comunidad de Madrid intenta colocar en el mercado el 49% de las acciones del antiguo Canal de Isabel II (ahora, Canal Gestión SA). En Huelva, Cuenca, Jerez u otras ciudades los ayuntamientos han iniciado procesos de privatización. En Zaragoza, el gobierno municipal intenta desde el verano (aunque sin éxito), poner a la venta parte de la gestión del servicio de alcantarillado y depuración. Como si no hubiésemos tenido bastante con el episodio (oscuro, largo e impresentable) de la depuradora de La Cartuja; al final, tres veces más cara que la pública de la Almozara.

Privatizar el agua es un vicio antiguo. Manantiales, acuíferos y gran parte de los caudales de los ríos ya tienen sus respectivos dueños, desde embotelladoras de agua mineral a sistemas de regadío. Pero meterle mano al suministro básico, al agua de boca... parece demasiado. Solo que es necesario conseguir dinero como sea. No les extrañe pues que un día de estos aparezca una empresa concesionaria, nos ponga un aparato contador en las vías respiratorias y nos avise de que debemos pagar el aire que inhalamos. Será por nuestro propio bien, claro.