lunes, 31 de octubre de 2016

Retroceder o avanzar a partir del 78 20161031

Ya saltó el bloqueo. ¡Aleluya! Eso sí: España se ha quedado no ya medio rara sino rara del todo. Para que Rajoy, se haya podido dar el gustazo, las reglas implícitas de la Transición, el bipartidismo, la lógica electoral, la función política del PSOE y la inteligencia elemental de analistas y ciudadanía han saltado por los aires. No quiero ponerme apocalíptico, no sea que me confundan con Iglesias o cualquier otro agitador populista; pero sea corto o largo el mandato que ahora empieza, les aseguro que no será ni amable ni tranquilo. Cabe suponer que el proyecto destinado a convertir a los votantes en meros consumidores de productos parecidos aunque con marcas diferentes (o Cola-Cao o Nesquick, o Coca Cola o Pepsi Cola, o Volkswagen u Opel... o PP o PSOE) no tendrá éxito... Aunque tampoco lo consigan las propuestas rupturistas. Ya veremos.

Filósofos y politólogos se devanan los sesos intentando describir el plano básico de la actual contradicción. Puede ser geográfica: norte frente a sur, centro frente a periferia (o viceversa), áreas metropolitanas frente a medias y pequeñas poblaciones. O generacional: jóvenes urbanos y formados por un lado, viejos rurales con escasos estudios por otro. O tradicional: izquierdas vs. derechas. O espacio-temporal: la gente del 78 en contraposición con quienes critican y rechazan la Transición.

Es todo eso y algo más. Mal que les pese a quienes abominan del 78, el constitucionalismo reformista fue entonces la única salida posible para alcanzar unos objetivos democráticos que la correlación de fuerzas impedía conquistar mediante la ruptura definitiva. Pero ahora no se trata tanto de considerar la actual Constitución como un baluarte a defender o un obstáculo que derribar. Guste, o no, el 78 es obligado punto de partida. Y lo que se dilucida es si desde la realidad que creó se avanza hacia nuevos logros democráticos y sociales... o se retrocede en la dirección contraria. A esto último aspira la derecha, convencida en su fuero íntimo de que hace 40 años hizo demasiadas concesiones. Ojo pues con la nueva Transición.
 

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